Este capítulo lo escribí escuchando esta canción Always - Gavin James

Me gustó y me ayudó muchísimo, por si desean leer este capitulo escuchando esta canción.

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Warrios In Love

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Capítulo 19

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Dos semanas habían transcurrido de nuestra llegada, dos largas e interminables semanas…

Sakura había cumplido su palabra al pie de la letra, en ningún momento, bajo ningún motivo o circunstancia ella me había vuelto a dirigir la mirada o si quiera la palabra, que no fuera "buenos días" o "buenas noches" palabras que en realidad no iban ni siquiera dirigidas a mi y si al grupo en general.

Yo por ende, cada vez me sentía más apático, conversaba muy poco y la única persona con la cual me reunía todas las noches aunque fuera irónico, era con el Rey Haruno.

Su mirada cálida y penosa me causaba mal estar, me sentía un perro apaleado y odiaba que me mirara de aquella manera, el me comprendía… y yo me sentía comprendido junto a él, a la vez me sentía miserable de que cabalmente y de forma inconsciente yo buscara consuelo en un hombre a quien había jurado matar de la manera más vil posible, si hubiera tenido sentido del humor, tal vez me hubiera causado gracia, lo cual no era el caso, entonces no me sobraba más que a cada día que pasaba me volvía más taciturno y levemente inestable en mis arranques de rabia, que normalmente solían suceder en la soledad de mi habitación.

-no te ves bien… - dijo de repente como quien no quiere nada, sentado en su poltrona de ropas blancas y una bata verde musgo bordada en oro, removía su copa de vino sin quitar la vista de ella

-no es nada… - respondí de la mala forma y un poco tosco, sentado frente a él. En mi delante también había una copa servida del buen vino del reino, vestido de manera muy similar

-me levantaste nuevamente a altas horas… y aquí estamos en nuestras mejores galas… algo debe sucederte-dijo con seguridad el Rey Haruno, ahora mirándome fijamente y esperando una respuesta concreta

-… suelo… - balbuceé

-¿sueles…? – incitó a que continuará haciéndome suspirar resignado

-suelo soñar con Sakura… que algo malo le ocurre-terminé por decir y tomar de golpe mi copa de vino

-creo que ya te había dicho que tu preocupación por mi hija es excesiva-comentó de manera burlesca

-¿puede culparme? – pregunté de manera un poco agria esta vez el suspiró resignado

- Sakura tampoco la está pasando nada bien…

-¡no me diga!-exclamé de manera sarcástica y exagerada

-me dijo lo que le dijiste aquella noche… no había necesidad que fueras tan…

-¿tan qué?-lo encaré y me levanté de la poltrona, suspiré y con mis manos lancé mis cabellos hacia atrás como un acto de nervios-Sakura es insistente… si hubiera insistido un poco más… créame que no estaría aquí conversando con usted, estuviera muy lejos con ella…

-lo siento… - susurró-siento que me estoy llevando cierta culpa en esto…

-déjeme decirle que escogió para su hija un terrible pretendiente… - escupí con algo de rabia mal contenida

-entiendo que lo que Neji hizo, utilizar a una de sus primas para dejarte mal ante Sakura, no es nada honorable… pero fue movido por los celos, debes comprender y ponerte en sus zapatos también…-aquel comentario no hizo más que causar en mí cierta rabia, celos y algo de gracia, disimulé, aunque muy mal hecho los dos primeros sentimientos con una risa seca

-y a mi me llaman basura… - dije con una sonrisa negando con la cabeza-ni en mis peores momentos actuaría de una manera tan baja como lo hizo Neji Hyuuga…

-¿Estás seguro?-preguntó con una media sonrisa-eso dices ahora… pero y si toda tu vida hubieras estado enamorado de mi Sakura… sabiendo que algún día será tu esposa y que de la noche a la mañana ella se enamore… por un hombre… peculiar… un hombre que ni es nuestros más locos sueños… no es su estilo o al menos eso pensábamos tanto ella como nosotros… y este hombre peculiar se lleva toda su atención, amor y cariño…¿lograrías actuar de forma distinta?-preguntó nuevamente con una sonrisa un poco… arrogante diría yo

Me quedé callado unos minutos, respirando lentamente y pensando, que tal vez Neji y yo no éramos tan distintos, el ama a una mujer que nunca será suya o al menos su corazón y yo amo a una mujer que tampoco será mía.

-pobre diablo… - bufé y negué con la cabeza

-¿Cuál de los dos?-dijo con una sonrisa, la cual ensanchó aún más al ver mis ojos rabiosos-ve a dormir Sasuke… mañana es la boda de tu hermano y tendrás una apariencia terrible si no descansas…

-el beneficio de la juventud me acompaña… a diferencia de otros… ancianos… - dije haciéndolo reír de manera espontánea

Salí del escritorio cerrando la puerta detrás de mi, caminé por los largos pasillos sintiendo la brisa de la noche, extrañaría el olor a flores que desprendía todo el ambiente del reino o tal vez el volver a mis muros me ayudaría a olvidarla un poco, no, los dioses no serían tan buenos conmigo, no me permitirían olvidarla, pero tal vez, solo tal vez, la recordaría por las noches cuando me acompañe unos cabellos a los cuales yo imaginaré color rosa.

Aun en la oscuridad de la noche, la reconocí, reconocí su cabello que le caía por la espalda, sus hombros no tenían aquel porte arrogante y elegante, estaba curvada, como si sintiera frío o dolor… tal vez ambos.

Sus manos sostenían el barandal y desde mi posición podía ver que sus manos estaban tensas, el cuerpo le temblaba de manera muy leve, un susurro no muy audible llegó a mis oídos pero aún así logré escucharla.

"Sasuke… "

No eran locuras mías, no estaba delirando… había dicho mi nombre y escucharla decirlo me di cuenta de lo mucho que sufría, de lo mucho que su pequeño cuerpo hacía esfuerzos para no derrumbarse, estaba más flaca y pálida, sus pómulos se habían visto levemente puntiagudos, al menos eso había percibido en la cena del gran salón esta noche.

Sufría si, por culpa mía…

Cerré los ojos y respiré profundo, debía seguir mi camino, debía llegar a mi habitación y hacer de cuenta que ella no estaba allí, tan sola, silenciosa… tan triste.

Como si fuera en cámara lenta y mucho antes de que siquiera su cuerpo tocara el suelo, ella se desplomó, pero lo hizo en mis brazos, no se si para su suerte o la mía, había logrado llegar a ella antes mismo de que topará el frío suelo de piedra.

Le aparté unos mechones de cabello, sus ojeras eran muy visibles, pálida y sus carnosos labios que siempre estaban rojos como una fruta del bosque hoy se encontraban blancos y sin color.

Ella entreabrió los ojos y se detuvo a mirarme por unos segundos, sus ojos brillaban como si las lágrimas que ella creía secas fueran a volver a traicionarla, supongo que así se sentía ella, ya que a así me sentía yo.

Su cabeza descansaba en ambas de mis manos, pero esto no me impidió que mis pulgares secaran las lágrimas que derrumbaba aquellos hermosos ojos verdes.

La dejé ser, dejé que ella se tranquilizara, que importa que alguien nos viera enredados en el suelo, como si estuviéramos en la comodidad de una cama.

Cuando ella logró estabilizarse, se tapó los ojos con las manos aún en el suelo.

-¿te encuentras bien? – pregunté mucho más frío de lo que hubiera querido sonar, ella simplemente asintió

-¿puedes levantarte? – me preguntó al mismo tiempo que secaba sus lágrimas

Esta vez fue mi turno de asentir y me levanté lo más rápido posible, sintiendo ese mismo instante la frialdad y la falta del calor corporal que ella desprendía. Por educación y para insistir en el tacto, le extendí mi mano, para así ayudar a levantarla del suelo… ella no la tomó.

Esquivó mi mirada y se sacudió la ropa intentando evitarme, se la veía nerviosa.

-gracias… - susurró y como si nada hubiera ocurrido rodeó el lugar donde yo me encontraba y siguió su camino

-Sakura… - la llamé sin darme la vuelta, solo mirándola de reojo, ella correspondió de la misma forma, detuvo su andar, pero no volcó a mirarme- lo lamento… - susurré

Realmente lo hacía, lamentaba muchas cosas, lamentable no ser para ella, lamentaba ser el motivo de su sufrimiento, lamentaba la manera como la había conocido, lamentaba no ser su prometido, y podría seguir todo el día.

Ella simplemente asintió… tal vez… seguramente… malinterpretando mis palabras y siguió su camino, seguramente pensando que yo me disculpaba por no poder corresponder sus sentimientos.

Una leve risa salió de mis labios.

Eres un idiota Uchiha.

El día estaba hermoso, un sol radiante, flores por todo el reino, donde quiera que miraba solo veía belleza.

Había decidido salir a dar una vuelta en caballo por el reino, distraer mi cabeza un poco y es que aunque intentara no lograba estar plenamente feliz, me alegraba por Ino, mi mejor amiga, hoy era su gran día y mi lugar era a su lado, ayudándole a verse aun más linda de lo que ella ya era, pero no lo lograba, no lograba salir de aquel estado tan apático.

Había perdido el sueño y el apetito, todo por una persona que yo ya sabía que no me amaba, ¿Por qué sufrir tanto por una persona?

La noche anterior me había derrumbado en sus brazos, había olvidado que la alimentación y descansar eran primordiales en la vida de una persona, me sentía exhausta y si el no hubiera estado en ese momento, habría sido un feo golpe. Cuando lo vi, tan serio y frío, no pude evitarlo, me rompí en llanto ¿Qué tipo de persona era yo, para enamorarme de un hombre así? ¿Por qué él? Pensé haber visto una pequeña luz en su interior, pero no era así, entonces, ¿Por qué insistir en él?

No

Ya no lo haría.

Me lo había prometido dos semanas atrás cuando el no tuvo problema alguno al rechazar mis sentimientos de la forma más humillante posible.

Él no era, no es y nunca será para mi.

A lo lejos escuché las campanas, los aplausos y el bullicio… se habían casado.

Mi mejor amiga se había casado y yo había sido tan egoísta que no fui capaz de estar a su lado, no fui capaz de estar en su día tan importante.

Aún así no me pesaba, no me dolía.

Me hubiera dolido más tener que estar allí en contra de mi voluntad, tener que estar allí y fingir que estaba feliz, fingir que todo estaba bien de la mano de un hombre que seria mi futuro esposo y que yo siquiera soportaba, por que si, así como evitaba al Uchiha había hallado una particular satisfacción al evitar de manera evidente a Neji.

No lograba mirar a en sus ojos enamorados, no entendía su capricho al aferrarse a mi, aferrarse a un matrimonio donde la novia no deseaba ser la novia.

No quería ver a nadie, esa era la verdad, no soportaba ver la felicidad ajena…

Me detuve…

¿Cuándo había comenzado a ser tan egocéntrica?

O simplemente siempre lo había sido y nunca me había dado cuenta…

No importaba, nada importaba…

Sabía que al día siguiente Ino y los Uchiha se irían y aún así, allí estaba yo, quejándome de mis penas y dolores.

No habría otro momento, para felicitarla, desearle toda la felicidad del mundo, decirle que se cuidara y que cuidara a su bebe, decirle que siempre le escribiría y que jamás dejaría de ser mi mejor amiga.

Pero no quería, no podía, no me hallaba capaz de aparecer en el gran salón y hacer mi corazón añicos y decirle "ahora quédate quieto por un momento".

¿Me perdonaría Ino?

¿Sería ella capaz de comprenderme?

Con la velocidad de un rayo subí a mi habitación, dispuesta a no ver a nadie, no hablar con nadie y peor aún dar algún tipo de explicación…

Pero allí estaba, vestida de blanco… tan hermosa como me imaginé que estaría.

De pie en medio de la habitación, con su porte esbelto, su pequeña pancita tranquilamente pasaría por alguien que estaba con unos kilitos de más.

Estaba radiante…

Se la veía tan serena y feliz…

-Ino… - susurré

Ella tenía las manos unidas, como si ya estuviera así sus buenos minutos esperándome pacientemente.

-vístete… - exigió-no voy a aceptar un "no" como respuesta…

-¿Por qué? – pregunté lastimera

-porque no voy a dejar que cometas una idiotez como no asistir a mi boda, ¿sabes que mañana te vas a arrepentir verdad? Y mañana yo no estaré para adularte Sakura…

Abrí la boca levemente…

-¿siempre he sido así de egocéntrica?-pregunté e Ino rió con ganas

-algo… ahora vístete y si no bajas en 30 minutos… volveré-amenazó y salió de la habitación

Sobre mi cama había un vestido rojo, un poco extravagante, que seguramente la novia se había tomado el cuidado de escoger, era muy ceñido en la cintura y tenía un escote muy pronunciado.

Suspiré y me dije a mi misma "aquí vamos Sakura" y todos pueden irse a la punta de un cuerno.

Durante la ceremonia no pude evitar sentir falta de su presencia, ella nunca faltaría a la boda de su mejor amiga ¿o si?

Yo no era el único que se removía incomodo, el Rey Haruno constantemente y de manera muy disimulada miraba hacia la entrada de la capilla, esperando que en cualquier momento ella entrara por la puerta vistiendo de manera elegante… pero aquello nunca ocurrió.

Por otro lado al Hyuuga se lo veía más fatigado de lo normal, estaba mortalmente serio y algo pálido, no pude evitar dar una media sonrisa, seguramente el muy imbécil creía que Sakura estaría colgada de su brazo durante la boda y los planes se le fueron a la mierda.

La novia estaba muy bonita y el novio parecía un idiota al verla entrar.

Como hermano del novio me encontraba a su lado de Itachi, ganas no me faltaron de obligarlo a cerrar la boca un par de veces y no pude evitar rodar los ojos al escucharlo suspirar al tomar la mano de la novia.

La ceremonia fue un asco, terriblemente larga y tediosa, muchas mujeres lloraban de alegría, los hombres sonreían, Naruto podría decirse que pertenecía al grupo de mujeres ya que no había dejado de llorar al escuchar decir sus votos a los novios.

Me vi tentado a abandonar el recinto un par de veces, si lo hacía, tal vez tendría la suerte de poder ver a Sakura…

Nos iríamos al amanecer y no estaba seguro si la volvería a ver en un buen tiempo, la ceremonia por su boda de Itachi e Ino se volvería a celebrar en diez días en el palacio Uchiha y por lo que tenía entendido el Rey Haruno vería la forma de que Sakura no asistiera, por temor a que Orochimaru se diera con ella en el camino.

Hubiera querido tener la capacidad de enfrentarme a aquel desgraciado, si estuviera consciente que los Uchiha ganarían, habría atacado y matado a aquel desgraciado, así tal vez… solo tal vez yo podría esta de pie, en una capilla parecida a esta con la misma cara de idiota que mi hermano tenia en estos momentos.

Miré de reojo al Hyuuga… el jamás pondría un solo dedo sobre ella, ni la volvería a mirar, lo degollaría si se atreviera a ponerle un ojo encima.

Pero la realidad era otra, mis tropas no vencerán a Orochimaru y Sakura estaría aún más desprotegida…

Había tomado una decisión, aunque ello me llevará a la ruina…

Volvería… para pedirle al Rey Haruno formalmente que seamos aliados, así al mismo tiempo podría verla siempre que quisiera… si es que me sobraban vidas para hacerlo, en el momento que rompa lazos con Orochimaru, este no dudaría en atacar mi reino…

Los aplausos me sacaron de mi ensoñación… por inercia yo también comencé a aplaudir, todos comenzaron a salir de la capilla, siguiendo a los novios, las personas lanzaban flores sobre ellos… flores de Sakura…

Y así a paso lento siguiendo a los novios, que se detenían cada 10 segundos a darse un nuevo beso…

-a este paso llegaremos al gran salón en la noche… - bufó Kakashi a mi costado, yo reí y asentí dándole toda la razón

El salón estaba decorado con muchas flores, comida y bebida no faltaba, no pude evitar preguntarme nuevamente porque Sakura no estaba ahí presente, aquella mujer que derrumbó a una docena de mis hombres, venciéndome en un duelo, por salvarle la vida a la rubia, una mujer corajosa, valiente por demás… esta Sakura que se esconde en su habitación no es la Sakura que yo conocí en mi reino.

Y como si de arte de magia se tratara, ella apareció, haciendo su triunfal entrada, Lucía espléndida, en un vestido rojo, sus largos cabellos recogidos y sus labios carmines…

Se veía a leguas que estaba mucho más flaca, pero eso no aminoraba ni un poco su belleza, con su nariz respingada y antipática, su media sonrisa arrogante, su porte altivo y elegante… fue abriéndose paso entre los invitados que hacían una leve reverencia a su caminar, ella sonreía asintiendo con la cabeza a modo de saludo.

Sus pasos firmes y de andar bonito, contorneando sus caderas al caminar, no había un solo hombre que no girara la cabeza al verla pasar, llegó hasta los novios y luego de una leve reverencia abrazó a la feliz pareja de recién casados, les susurró un par de palabras al oído y les sonrió de manera radiante.

Reí levemente y lancé mi cabeza hacia atrás, mis ganas eran de tomarla por los brazos, besarla en frente de todos, decirle que era el amor de mi vida, que quería con ella toda esa payasada por lo que acababa de pasar mi hermano, abrazarla y decirle que la protegería con mi vida aunque ella me costara mi reino entero…

Quería decirle…

Que es mi todo…

-¿Qué torbellinos pasan por tu cabeza mi querido amigo? – preguntó Kakashi a mi costado, en una mano una copa de vino y con la otra arrancaba uvas que se encontraban en la mesa

Crucé los brazos y me mantuve callado, aun siguiendo los pasos de la mujer pelirosa que contorneaba sus cadera de una manera un poco provocativas, no pude evitar sonreír levemente al ver que ella reía distraída con un grupo de jóvenes que le lanzaban un par de elogios.

-¿Por qué no le dices la verdad? – preguntó sin dejar de picar frutas y quesos

Yo simplemente bufé y reí… negué con la cabeza.

-últimamente hablas menos de lo normal… Sakura también…

-lo sé… - respondí, la apunté con la cabeza-sabe que la estoy observando-dije con una sonrisa sin dejar de mirarla-por eso actúa tan… - no pude terminar la frase, actuaba como si estuviera feliz y yo sabía que no era así… ella también lo sabía

-me imagino que quiere olvidarte… y quiere demostrarte que puede hacerlo y seguramente va hacerlo - comentó como quien no quiere decirlo, pero bajo la máscara y sus ojos pequeños se notaba a leguas su sonrisa

Miré a Kakashi, aquel comentario me había puesto incomodo, tragué seco y volví a observarla…

Ella había aceptado bailar con el Hyuuga, conté mentalmente hasta 20, fue para lo que alcanzó mi paciencia, tomé un sorbo de mi vino y con pasos largos y seguros no dudé en llegar hasta la pista de baile, algunas mujeres solteras y también casadas me miraban de forma insinuante, pero no eran mis presas esta noche, ni ninguna de las noches que me quedaban por vivir.

Me paré entre ellos llamando su atención no solo de la pareja de bailarines, si no de todo el salón.

¡Perfecto!

Con todas las miradas sobre nosotros ella no podría negarse a concederme un baile y su prometido no podría negarse a concederme la gracia de disfrutar de la princesa un solo baile.

-¿me concede un baile Sakura? – sonreí, Hyuuga se había puesto de todos los colores

-se está saltando el protocolo Lord Sasuke, es a mi prometido a quien debe pedirle permiso para bailar conmigo-respondió frunciendo el ceño, yo sonreí aun más

-estoy seguro que Hyuuga no se siente para nada amenazado con mi presencia… además… es solo un baile ¿a alguno de los dos les… incomoda? –pregunté arrastrando mis palabras como una serpiente

Sonreí con satisfacción al verla respingar su nariz de aquella manera que me volvía loco, la estaba retando y ella jamás retrocedía…

Hyuuga intentó muy en vano sostener su mano y evitar que tomara la mía pero fue tarde, Sakura abandonó su tacto y posó su mano sobre la mía, yo no dudé un segundo en caminar alejándola de aquel idiota con pinta de ciego.

Lo miré de reojo a sabiendas que el aún se encontraba de pie en el mismo lugar, sonreí de medio lado y le guiñé un ojo haciéndolo enrojecer aun más.

Todo estaba hermoso, el salón, los novios, los invitados… en el momento que entré en el gran salón sentí su mirada sobre mi, era como una conexión, no sabia donde estaba él, pero tenía la seguridad que allí estaba, pendiente de cada uno de mis pasos.

Pues bien…

Que mirara todo lo que quisiera.

Me pavoneé por el gran salón de manera sensual y arrogante, que importa el que dirán, no quería ser más la dulce y bondadosa Sakura…

Entonces lo vi… al fondo del salón, como siempre oculto entre las sombras… de cierta forma mi corazón se detuvo unos segundos, estaba tan simpático como siempre, con aquel maldito aire de no me importa nada o váyanse todos al carajo.

Pues bien, yo también podía mandarlo al carajo…

Abracé a los novios, Itachi estaba muy simpático, les susurré toda la felicidad que podía desearles en el oído y lo mucho que los extrañaría. Reímos juntos con los ojos aguados.

Decidí que aprovecharía esa noche, que Sasuke Uchiha no se llevaría la satisfacción de ver a esta Sakura Haruno sufrida y humillada por el… no…

El regresaría a su reino con una imagen de mi, que diría todo lo contrario.

Para mí disgusto Neji no demoró en hacer acto de presencia, posó su mano en mi espalda a manera de llamar mi atención…

-te esperé para ir juntos a la capilla-susurró en mi oído, por como sonaba, juraría que estaba furibundo, yo solo le sonreí

-no tuve ganas de ir-respondí sincera lo que lo descolocó unos segundos haciéndolo pestañear repetidas veces

-creo que estas olvidando tu posición aquí Sakura-san…-dijo presionando levemente mi espalda, yo reí con ganas ante su comentario

-jamás dejarías que eso suceda mi querido… - dije con una media sonrisa-si me permites… iré a…

-no… - dijo de manera cortante-bailarás conmigo… ahora… - exigió

-querido Neji, no necesitamos aparentar nada-volví a sonreír-ya los invitados se han dado cuenta que estas disgustado… nuevamente

-bailarás conmigo… aunque no lo quieras-dijo entre dientes guiándome a la pista de baile

Bufé buscando algo de paciencia y pensé "alguien podría salvarme de este hastío"

Maldita sea…

No habíamos ni comenzado a bailar cuando el Uchiha se plantó como un árbol en nuestro costado, no era exactamente lo que yo deseaba…

-¿me concede un baile Sakura? – no pude evitar mirar a Neji de reojo, parecía muerto en vida

Maldito Uchiha…

-se está saltando el protocolo Lord Sasuke, es a mi prometido a quien debe pedirle permiso para bailar conmigo-aquello pareció calmar un poco a Neji el cual estaba esperando pacientemente para negarse rotundamente cuando este se lo pidiera

Su sonrisa de Sasuke me dio a entender que aquello no era una opción, claro… Sasuke Uchiha pidiendo permiso… como si no conociera al grandísimo idiota en mi delante.

-estoy seguro que Hyuuga no se siente para nada amenazado con mi presencia… además… es solo un baile ¿a alguno de los dos les… incomoda? – preguntó de manera arrogante, tenía en los labios una sonrisa burlesca

Lo miré altanera, ¿quería bailar? Pues bailaría con él, a muy contra gusto de Neji y con un poco de esfuerzo conseguí deshacerme de su agarre, tomé la mano de Sasuke sintiendo una descarga eléctrica al hacerlo, lo cual ignoré totalmente.

Me guió con su porte aristocrático, aquel porte altivo de dar envidia, antes de posicionarnos me hizo girar y me admiró sin disimular una pizca, me acercó a su cuerpo sin ningún tipo de pudor, posicionó su mano en mi espalda baja presionando levemente, de una forma muy distinta a como lo había hecho Neji…

Sentía sus dedos bailar sobre mi espalda como una leve pero firme caricia.

Sus ojos negros onix estaban puestos sobre mi, sobre mi figura, sobre mis labios, mi cuello, mis pechos, y se detuvo en mis ojos.

-estas feliz… - aseguró

-¿hay motivo para no estarlo? – pregunté alzando una ceja sin dejar de observarlo, él sonrió y yo me sentí derretir

-no me engañas… - dijo y me hizo girar nuevamente y me atrapó en sus brazos juntando nuestros cuerpos en su totalidad

-tampoco lo intento… - dije con una sonrisa-anoche estaba deshaciéndome en llanto… hoy estoy aquí, disfrutando de un baile, de una buena bebida y de buenos amigos ¿puedo pedir algo mejor?-el sonrió

-no soy tu amigo… - dijo con una sonrisa

-no hablaba de ti en realidad-dije arrugado la nariz haciéndolo reír, muy despacio pero fue totalmente sincero

Me quedé observándolo, como si fuera la primera vez que lo hiciera, me hubiera gustado escuchar más de aquella risa… había sonado tan… espontánea.

-quiero que seas feliz… - dijo de repente quitando toda la gracia del momento

Tragué seco al escucharlo, y abrí la boca intentando decir algo… me había tomado por sorpresa.

-¿por eso te disculpaste anoche? ¿Por qué no eres capaz de darme lo que quiero? – pregunté observándolo fijamente, el sonrió

-no me disculpé contigo Sakura… no me siento mal de haberte dicho lo que te dije hace dos semanas-dijo podría decirse de manera sincera y calmada

-¿entonces que es lo que lamentas? ¿No corresponderme? – pregunté burlesca-oh vamos Sasuke, no te caracterizas por ser una persona penosa, no me mientas de esta forma tan hipócrita-sonreí y negué con la cabeza, el tema me tenia rendida, esa era la verdad estaba rendida

El solo me observó serio, como si quisiera decirme tantas cosas, como si hubieran cosas que no habían sido dichas. Por un momento algo en mi surgió…

Abre tu corazón Sasuke…

-¿hay algo… que quieras decime Sasuke? – pregunté despacio, con calma, como si no quisiera asustarlo, como cuando intentas atrapar a un animalito herido y no quieres que huya

Esta vez el no sonrió, no dijo nada, solo me observaba, sus pasos se detuvieron y yo me detuve con él, una de sus manos me acomodó un mechón rebelde de cabello detrás de la oreja, se remojó los labios en un acto de nerviosismo.

-muchas… - susurró y trago seco

-confía en mi… - susurré y me acerqué un paso hacia él, el no retrocedió

-¿chicos les invito una copa? – preguntó Itachi abrazándonos realmente nervioso-Sakura ¿Por qué no vas a ver si Ino esta necesitando algo? Llevaré a Sasuke a tomar algo de aire fresco-dijo con una sonrisa algo forzada a mi pensar

Algo no estaba bien, sentía que algo se me escapaba de las manos, algo no esta bien pensé mientras veía como Itachi prácticamente arrastraba a Sasuke afuera del gran salón, este me miró una última vez antes de desaparecer por la entrada.

Me dejé llevar por Itachi, por que si… si este no me hubiera sacado a rastras, le hubiera dicho todo a Sakura, el ver a Sakura exhausta, rendida… me hizo temer.

Tenía miedo que ella algún día dejara de amarme, y es que se sentía tan bien ser amado, amado de la forma que soy, sin intentar hacer de mi alguien que no lograré ser nunca, amarme con mi oscuridad y mi mal carácter.

Temía que algún día ella despertara y se diera cuenta que perdía su tiempo y que hay hombres que se merecen su amor mucho más que yo.

-Sasuke… ¿Estás loco? Siquiera viste como te miraba el Hyuuga, si seguías así ibas a terminar haciendo de mi matrimonio un caos, el Rey Kizashi estaba con los nervios de puntas, Todos los invitados se les han quedado viendo…

Bufé y sonreí…

-la verdad es que poco me importan…

-¿poco te importan?-preguntó entre dientes y prácticamente escupiendo las palabras-¡fue idea tuya Sasuke! – gritó – fue tu idea mentirle a Sakura… tu por tu propia voluntad decidiste esconder tus sentimientos… y me dices, después que la hiciste sufrir por dos semanas que poco te importan

-creí que podría controlarme… - susurré-quiero irme esta noche Itachi… o no se que podría pasar… estoy a punto de explotar, voy a estallar en cualquier minuto y voy a terminar haciendo algo de lo cual luego me voy a arrepentir…

-para mi Sasuke… ya cometiste la peor idiotez… mentirle a Sakura que no la amas, mentirle sobre tus sentimientos es un error…

-lo hago por ella-respondí seco

-pues debes dejar de jugar con los sentimientos de las personas Sasuke… Sakura sufre al verse rechazada por ti, o le dices la verdad o la dejas en paz de una vez por todas… no puedes simplemente mentirle y al siguiente día confundir a todos con el teatro que armaste allá dentro…

-no, no… esto se acabó, me iré a casa… volveré a nuestro reino y evitaré a Sakura para siempre… - dije algo desesperado

-¿no crees que estas siendo cobarde? Para todo hay una solución Sasuke… no dejes que se escape la felicidad de tu vida… porque no le dices a Sakura…

-¡No Itachi! Eso está fuera de discusión-grite un poco alterado-dejemos las cosas como están…

-¡eres tu el que no quiere dejar las cosas como están! ¿Es que acaso no te das cuenta de lo que acabas de hacer allá adentro? ¡Le diste esperanzas a Sakura! Actúas de forma muy contradictoria… un día le dices que no la amas y luego pierdes el control, bailas con ella, sonríen, parecías un adolescente en una travesura… ¿Por qué lo haces?

-yo… la amo Itachi, se lo que debo hacer… se que lo correcto es irme y dejarla a ella aquí con el imbécil de su prometido-dije asqueado-pero soy egoísta… siempre la quise para mi y siempre la voy a querer para mi, es mi manera de amar… y eso ocurrió conmigo hoy, no soporto ver que sus sonrisas, sus manos y sus bailes sean para otro hombre-respondí, de repente me sentí más triste de lo normal

-no eres egoísta hermano… suele suceder cuando un hombre se enamora… y créeme, lo correcto no es hacerle creer que no la amas, es un error, una estupidez y solo tu no lo ves

-es lo mejor para ella, aquí ella estará segura, si me alejo de ella será mucho mejor… me iré esta noche…

-no puedes irte hoy solo, podría ocurrirte cualquier cosa, peor ahora que todos los reinos saben que me casé con una Haruno, vete a dormir Sasuke… descansa… mañana tenemos un viaje largo, de varios días-dijo abrazándome con fuerza-debo volver… sube a tu habitación

Yo simplemente asentí y me mantuve apoyado contra la pared, realmente me había dejado llevar, había hecho una estupidez, no debí sacarla a bailar y si no fuera por Itachi le hubiera dicho lo mucho que la amo.

Me sacudí los cabellos y la cabeza, tratando de espantar todas esas ideas, estaba decidido, me encerraría en mi habitación hasta que amanezca y ni bien salga el sol me iría.

Al levantar la vista… me paralicé, ahí estaba ella, mirándome fijamente, el pecho le subía y bajaba por su respiración agitada, su mirada me decía tanto… agrandé lo ojos… ¿cuanto había escuchado?

Me di media vuelta dispuesto a alejarme lo máximo posible de ella…

-¿me amas? – preguntó en un susurro apenas audible

Cerré los ojos con fuerza, de nuevo no por favor…

Tragué seco, y me di media vuelta dispuesto a hacer mi corazón añicos y reírme de ella, burlarme y decirle lo idiota que era…

-me amas… - aseguró mirándome fijamente

Abrí la boca un par de veces para decirle que era una estúpida, ilusa… pero nada salía de mi puta boca que me traicionaba.

Cerré los ojos nuevamente y me cubrí los ojos con las manos, mi cabeza hacia atrás en un acto de impotencia.

-¿Por qué mentiste? – preguntó dolida, lo pude notar por el tono de su voz ya que yo seguía estrujando mi rostro sin pena

Suspiré exhausto, dejé caer mis brazos a los costados, totalmente rendido…

Estaba cansado de fingir, cansado de mentirle…

-estoy cansado Sakura… bebí demasiado vino esta noche… vuelve a la fiesta-dije apuntando la entrada del Gran salón, dí media vuelta dispuesto a irme

-Sasuke… - susurró-… si me dices la verdad… te elijo a ti… rompo mi compromiso con Neji y me quedo a tu lado… te elijo a ti Sasuke…

No pude evitar sonreír, aunque ella no me viera, yo sonreía de felicidad…

Negué con la cabeza, no, no podía, antes que ella volviera a hablar y me hiciera cambiar de parecer me dirigí a mi habitación sin responder a sus llamados.

Me senté en mi poltrona, hacía más de una hora que había subido a mi habitación, más de una hora que había escuchado las palabras de Sasuke, nuevamente me había dejado sola, nuevamente yo le ofrecí mi amor y él lo desechó.

Si me amaba como decía… ¿Qué lo impedía? ¿Qué impedía qué me dijera lo que yo quería escuchar? ¿A qué le temía?

No podía dormir, me quite aquel vestido pomposo, largué mis cabellos y me quite el resto de maquillaje que aún sobraba en mi rostro.

Mientras más me acurrucaba en mi poltrona más ansiedad tenía, me vi varias veces deteniéndome de ir y derrumbar la puerta de su habitación a golpes.

No podía obligar a alguien a decir algo que no esta listo ni preparado para decir ¿o si?

No claro que no…

Lágrimas de impotencia amenazaban con rolar por mis mejillas…

Bufé rabiosa, ¡a la mierda! Lo obligaría a mirarme a los ojos y que me diga toda verdad…

Abrí la puerta con fuerza dispuesta a salir de allí como un torbellino, pero ahí estaba el…

Totalmente despeinado… solo con el pantalón puesto, con el torso desnudo, sus ojos rojos e hinchados del llanto, aunque no había una sola lagrima en su rostro, ambas manos apoyadas en el marco de la puerta de mi habitación…

Lo vi enderezarse, tragó seco y aclaró su garganta, con aquel porte altivo avanzó y cerró la puerta detrás de él.

Yo no podía hacer más que mirarlo levemente agitada…

Levantó su mano lentamente y acarició mi rostro como si este fuera de porcelana, acomodó algunos mechones rebeldes detrás de mi oreja, con sus dedos dibujó mi nariz y mis labios.

Se acercó un paso y luego otro, me tomó el rostro con ambas manos y me besó, un beso cariñoso, un beso cargado de amor, un beso por demás delicado.

Su lengua pidió permiso para entrar a mi boca y yo sin dudarlo le concedí su deseo, me besó repetidas veces hasta que el aire se hizo necesario, apoyó su frente contra la mía.

-no puedo quedarme contigo Sakura… - susurró de forma lastimera, sin alejar su frente de la mía, aún con los ojos cerrados

-sé que mañana te iras… - le dije obligándolo a soltarme y alejarse unos centímetros de mi rostro para poder observarme

-no solo mañana… - dijo alejándose aún más, poniendo cierta distancia entre nosotros-tu y yo, no es posible Sakura… - dijo haciéndome tragar seco-hay mucho más en todo esto de lo que ya sabes… temo por ti…

-¿Por qué? – pregunté esperanzada

-creo que ya sabes el porqué… - dijo con una media sonrisa

-quiero escucharlo…

El sonrió y negó con la cabeza…

-te amo Sakura Haruno, te amé cuando te vi, te amo hoy y te voy a amar hasta el fin de mis días…

No pude evitar que una sonrisa adornara mi rostro, me acerqué a él, lo tomé por el cuello y lo besé, el rodeó mi cintura con la fuerza necesaria para levantarme del suelo.

-¿te quedas conmigo esta noche? – le susurré en su oído haciéndolo estremecerse, me miró sorprendido por unos segundos-te quiero para mi… - le susurré levemente sobre sus labios

Había subido a mi habitación pero aquello no evitó que mi cuerpo y mi mente me pidieran a gritos que volviera, que retrocediera, que fuera por ella.

La amaba y deseaba demasiado…

Después de dar miles de vueltas por la habitación como un león enjaulado, tomé una decisión…

Le diría la verdad, le diría que la amo, más que cualquier otra cosa en el mundo, que ella era todo en mi vida, en este oscuro corazón.

No percibí en que momento salí de la habitación en busca de la suya que no estaba muy lejos de la mía, tampoco me di cuenta de mi apariencia, totalmente despeinado, los ojos rojos sangre de tanto aguantarme el llanto por la impotencia.

Pero cuando llegué a su puerta mi corazón se detuvo, no tenía el valor de hacerlo… y si ella no entendía que la amo pero me preocupaba su vida y que si a ella le ocurría algo yo me volvería un ente…

Como si fuera obra del destino, ella abrió la puerta de golpe, no pude evitar sentir una pizca de alivio al ver que ella, de cierta forma, me estaba esperando…

Como si fuera un felino, me enderecé, mirándola de pies a cabeza, ¿habría ella caído en cuenta que su ropa para dormir era prácticamente transparente? Aclaré mi garganta…

Avancé largos pasos, decidido… no había vuelta atrás…

Ella retrocedió por inercia…

Era aquí…

Era ahora…

Cerré la puerta detrás de mi…

Su pecho subía y bajaba algo agitada, sonreí levemente y me di el tiempo y el lujo de acariciar su rostro, acomodarle su rebelde cabello, trazar sobre su respingada y hermosa nariz, sus jugosos labios…

Me acerqué aún más a ella, con ambas manos la tomé y la besé, sin vueltas… ya había dado demasiadas…

Demandé tomar todo de ella, la besé hasta que nos faltó el aire… aun así no me alejé, me mantuve apegado a ella, con mi frente contra la suya… me sentía en el paraíso poder hacerlo con aquella libertad…

Pero… recordé un pequeño detalle…

-no puedo quedarme contigo Sakura…-susurré apenado, realmente me dolía no poder hacerlo, nunca se me había prohibido nada, nunca me faltó nada, yo no estaba acostumbrado a querer algo y no poder tenerlo

-sé que mañana te iras… - dijo con una dulzura inigualable, me alejé de ella lo máximo posible, no quería que malinterpretara mis actos

-no solo mañana… - dije alejándome aún más, poniendo cierta distancia entre nosotros-tu y yo, no es posible Sakura… - dije y su semblante se vio mucho más triste provocando en mi un apretón en el pecho-hay mucho más en todo esto de lo que ya sabes… temo por ti…

-¿Por qué? – preguntó con suavidad

Aquella pregunta me hizo sonreír, ¿Por qué? ¿Es que aún no lo tenía claro? Por todo lo que ella significaba, por ella… ella era todo el amor, toda la pureza, todo lo que me faltaba a mi lo había en ella de sobra…

-creo que ya sabes el porque… - dije con obviedad

-quiero escucharlo… - dijo respingando su pequeña nariz, retándome…

Aquello me hizo reír, negué con la cabeza no por su actitud y si porque me di cuenta de lo perdido que estaba frente aquella mujer hermosa, de ojos expresivos, perdido porque sabía que ella era caprichosa y yo estaba dispuesto a cumplirle cada uno de sus caprichos si pudiera.

-te amo Sakura Haruno, te amé cuando te vi, te amo hoy y te voy a amar hasta el fin de mis días…

Sus sonrisa era radiante y sus ojos adquirieron un brillo especial, sin pensarla dos veces ella se lanzó a mis brazos y vaya que lo disfruté, no cualquier día se recibía un beso como esos de aquella orgullosa mujer, la abracé con fuerza sabiendo que el tiempo se acababa… solo de pensar aquello sentía que me faltaba el aire…

-¿te quedas conmigo esta noche?-susurró en mi oído haciendo que mi cuerpo se estremeciera con tan solo pensarlo, tragué seco y la miré fijamente para confirmar aquello que ella me estaba ofreciendo-te quiero para mi… - susurró sobre mis labios

Me relamí los labios con tan solo pensarlo, lo que ella me estaba ofreciendo era algo con lo que había soñado incluso despierto…

Logré apoyar sus pies sobre el suelo y me aparté lo suficiente para reponerme de aquella sorpresa…

Quería decirle que moría por besar su cuerpo entero, desnudarla, hacerla mía hasta el cansancio…¿pero luego que? Me iría al amanecer… no… no era la manera de como se debían dar las cosas.

Como si se tratara de un sueño, ella se retiró la delgada bata que cubría su cuerpo, sacudiendo levemente sus cabellos largos y rosas.

-por si no lo entendiste Uchiha…-allí estaba ella totalmente desnuda ante mí sin ningún tipo de pudor…

No le importaba que yo me la estuviera comiendo con la mirada, sus pechos blancos de un tamaño ideal para mis manos, unos pezones que se veían por demás de apetitosos, un abdomen plano, una cintura fina, caderas redondas y unas piernas contorneadas…

Tragué seco nuevamente y cubrí mi rostro con las manos tratando de calmar mi respiración…

-no me la pones fácil… - le dije con un nudo en la garganta por la excitación

-te quiero ahora, te quiero aquí, no me importa si mañana te vas, no me importa tus condiciones, ni tu temor a perderme… - dijo de manera tan firme que me obligó a mirarla nuevamente

-no me quedaré…

-no me importa…

-no puede haber un nosotros mientras Orochimaru viva… - le afirmé-si llega a dar contigo, podrá hacer conmigo lo que le venga en gana ¿lo entiendes?-pregunté un poco brusco

-¿lo matarás? – preguntó decidida

-así es…

-esperaré… - aseguró

Bufé y apreté los puños…

-eres una cabeza dura… - afirmé y sin delicadeza alguna la tomé por la muñeca pegándola a mi cuerpo

Ella lanzó un pequeño grito de susto, no me importó… me comí sus labios a besos y ella no demoró en corresponderme, mis manos viajaban por su espalda hasta llegar a sus protuberantes y suaves glúteos, los presioné con un deseo incontrolable obligándola a sentir lo duro que me tenía.

Escucharla jadear fue magnífico.

La alcé y obligué que sus piernas rodearan mi cintura, sin dejar de besarla en ningún momento, con pasos cortos hasta sentir el borde de la cama, nos hundimos en ella como si de agua se tratara, saboreé su cuello, su clavícula, hasta que mi boca halló uno de sus deliciosos pezones, lo metí entero dentro de mi boca y no pude evitar sonreír de medio lado al sentirla arquear la espalda en busca de más…

Mis manos viajaban en sus muslos, tan suaves, tan endemoniadamente excitante.

Su piel era dulce, sus labios, sus pechos…

-¿me dejas amarte? – le pregunté entre besos

-hoy y siempre… - logró gesticular en medio de un gemido que me hizo sonreír orgulloso y llenando mi ego

Ella comenzó a removerse incomoda y me di cuenta que las caricias ya no eran suficientes… quería más… y yo también ya no aguantaría mucho tiempo… quería probarla, quería ser uno con ella y ya mismo.

-Sasuke… - pidió ella al sentir mis dedos acariciar su clítoris, yo sonreí de una forma un poco perversa, quería que rogara un poco más, seguí acariciándola, seguí succionando sus pezones – por favor…

-¿Qué quieres preciosa? – pregunté mordiendo mi labio inferior mientras veía sus mejillas sonrojadas y sus ojos de un color verde oscuro, su mirada parecían llamas y sus labios hinchados de tantos besos

-hazme tuya Sasuke… - pidió en un susurro

Yo simplemente sonreí y me aparté lo suficiente para poder quitarme los pantalones sin dejar de observarla en ningún momento, tenía apariencia febril por lo excitada que se encontraba… me detuve unos segundos solo para admirarla… cuantas veces había soñado tenerla así en mi cama… sonrojada, con sus largos cabellos esparcidos por toda la cama, desnuda…

-¿Por qué me miras así?-preguntó con una media sonrisa al mismo tiempo que intentó ocultar sus pechos de mi vista, yo fui mucho más rápido y detuve sus manos sobre su cabeza

-¿tienes idea de cuantas noches soñé con tenerte así?-pregunté haciéndola sonrojar aún más, pero aquella pregunta solo la hizo sonreír aún más-y no te haré mía esta noche Sakura… porque siempre fuiste mía… en mis sueños y en mis pensamientos… siempre fuiste mía…

Ella se mordió los labios excitada y yo sonreí…

Sin soltar sus manos que tenía aprisionadas sobre su cabeza logré liberar mi miembro, el cual estaba a punto de estallar… ella no perdía un solo movimiento y se relamió los labios al verlo, se removió incomoda…

Me acomodé sobre ella, teniendo el cuidado de no lastimarla, la besé… repetidas veces la besé…

-Te amo… - me susurró

-lo sé… - respondí y empujé mis caderas con la fuerza necesaria para ingresar en ella y no hacerle daño

Ella jadeó, liberé sus manos y como si de una gata se tratara se aferró a mi espalda con sus uñas…

Cerré los ojos y tuve que hacer un esfuerzo increíble para controlarme, no recordaba haber estado alguna vez en mi vida con una mujer virgen… era endemoniadamente estrecha y mi miembro palpitaba con fuerza contra las paredes de su vagina que intentaban acostumbrarse al invasor…

Con una lentitud tormentosa y sumamente dolorosa para mi, comencé a mover mis caderas y poco a poco su cuerpo se fue relajando…

Le besé los labios, le besé el cuello, los pechos, le besé el alma…

Nos movíamos lento y sin dejar de besarnos en ningún momento…

Aquello era nuevo para mi…

Le estaba haciendo el amor… y era la primera vez que me hacían el amor…

Sus manos suaves y delicadas viajaban por toda mi espalda, acariciaba mis cabellos, mis hombros, mi pecho…

Fuimos acelerando nuestros movimientos, ella se había familiarizado rápidamente con el vaivén de los movimientos provocando que nuestras caderas se chocarán con ímpetu.

Escucharla gemir llevaba mi ego por las nubes y comencé a hacerlo con más y más fuerza, se mordía los labios para no gritar, pero era lo que yo quería, que gritara, que me demostrara que le gustaba… que le encantaba…

Tomé sus muslos y le indiqué que rodeara mi cintura haciendo que la penetración fuera aun más profunda y placentera, una mano apoyé sobre la mullida cama y con la otra agarré sus caderas ayudándole a moverse con más rapidez…

Ella me miraba a los ojos… me encantaba… no tenia vergüenza alguna…

Sonreí de medio lado al verla morderse los labios pero sin dejar de mirarme de aquella manera tan avasalladora…

-Sasuke… - jadeó y yo sonreí

Aceleré aún más los movimientos…

-Sasuke… - jadeó nuevamente

Sentí que sus paredes comenzaban a cerrarse alrededor de mi miembro, ella arqueó la espalda y cerró los ojos, sus uñas se clavaron en mi espalda y se abrazó de mi con más fuerza…

Yo también no demoré en explotar dentro de ella y caer rendido sobre su delicado cuerpo.

Cerré los ojos por un momento, escuchando su corazón acelerado, lo que acababa de suceder… era lo mejor que podría haber ocurrido en toda mi vida… sus manos acomodaron mis cabellos y por Dios que podría quedarme toda una vida en aquella misma posición.

Rodé a un costado de la cama y ella no demoró en acomodarse en mi pecho… me hubiera gustado decirle muchas cosas, explicarle porque había hecho lo que hice… nunca fui un hombre cobarde pero con ella yo era distinto, me convertía en otra persona…

Ella tampoco dijo nada, le acaricié los cabellos incluso cuando sentí que su respiración se volvía pausada, se había dormido… aún así seguí acariciándola, sus cabellos, su espalda…

No logré pegar un solo ojo, tampoco quería, quería aprovechar ese momento, ese único momento que el destino me estaba regalando… después de todo… ¿Cuándo volveríamos a estar así nuevamente?

Me levanté lentamente tratando de no despertarla y me senté en la poltrona… ahí me quedé… velando su sueño… viendo su cuerpo desnudo en medio de aquellas alborotadas sábanas que fueron testigos de nuestra primer noche de placer…

Solo había una palabra que la describía… hermosa…

Dormía tranquila, con un semblante relajado y feliz…

Me encantaría poder hacerte aun más feliz Sakura… inmensamente feliz…

Con pesar vi la noche clarear y comenzar un nuevo día… antes de que la claridad inundara los pasillos me levanté de la poltrona, mi cuerpo lo sentía pesado, no quería irme… no quería dejarla…

Nunca me había costado dejar a una mujer sola en su cama… quería recostarme a su lado y dormir plácidamente el día entero y volver a amarla hasta que nuestros estómagos pidieran comida.

Suspiré sabiendo que tenía los minutos contados, me agaché colocándome en cuclillas quedando nuestros rostros a la misma altura…

-quisiera poder… - dije entrecortado sintiendo un nudo en la garganta-… cuídate mucho mi guerrera… - besé su frente, luego su coronilla y me detuve ahí unos segundos

A contra gusto me enderecé y di media vuelta con pasos decididos… antes de abrir la puerta tuve ganas de volver a mirarla, me detuve, pero no volqué a verla… si lo hacía no lograría irme…

Cerré los ojos y apreté mi dientes… abrí la puerta y me fui… sin mirar atrás…

Le había hecho una promesa… mataría a Orochimaru y luego de hacerlo vendría a reclamarla y pobre de aquel infeliz que se atreviera a ponerse en mi camino.

Continuará...


Gracias a todos por la larga espera!

Espero que este capitulo les haya gustado y haya cumplido con sus espectativas! Fue escrito desde mi celular! Disculpen si ha algún horror ortográfico o falta de acentos, puntos y comas!

Es un placer volver a estar con ustedes.

Besos y abrazos.

Kagome-Mel.