Camino hacia el futuro...
el destino es incierto, y bien dice el dicho que "del odio al amor sólo hay un paso"... pues yo te lo comprobaré
¡Hola amigo/as del Fic!
Hace mucho que no me aparezco por aquí, pero no ha sido por ganas, si no por tiempo. El trabajo y la familia siempre llenan mi tiempo pero he querido continuar con esta historia que ha estado rondando en mi cabeza por meses. Espero que les guste tanto como a mí y sobre todo sigan con esta escritora loca que los adora.
Ustedes son mi gran y completa inspiración para seguir con estas ideas que son exclusivamente para ustedes.
Y recuerden, un review=una palabra más de inspiración, sea bueno o malo el comentario…
Bis bald!
Capítulo 21: Origami
El silencio se hizo presente. Ninguno de ellos podía hablar.
Sentía que su corazón estaba a punto de salir de su corazón. ¿No sabían dónde estaba su hermano? Con miedo ante la pregunta que estaba rondando en su mente, Yuko se acercó lentamente al ver que su madre sollozó levemente. No podía ser… -¿No… no llegó anoche?- Su joven corazón comenzó a latir aún más fuertemente por el silencio que respondió todas sus dudas.
-No- Fue la respuesta de su padre unos segundos después, quien sólo tenía la mirada perdida en el patio central. Minato se sentía tan destrozado. No pudo salvar a su familia como se juró y le prometió a su esposa. Esos malditos se salieron con la suya. –Naruto no regresó ya que…- suspiró dolido –creemos que le ha pasado algo, no sabemos nada de él...-
Morir. Eso era lo que precisamente quería hacer. Hinata se perdió en esas palabras y llenándose sus mejillas de lágrimas intentó convencerse de lo contrario -No… no puede ser… él y yo…- miró a su alrededor y entendió lo equivocada que estuvo al dejarlo ir. -¡NO!– Su respiración se volvió rápida y errática, sintiendo que corazón se destrozaba -NO… ¡¿es una mentira verdad?! ¡NO!– Ante la pérdida de fuerza, fue sostenida por su hermana y se dejó caer fuertemente sobre el piso para colocar sus manos en su rostro y con ello llorar amargamente.
Ante eso, Kushina levantó su rostro para ver el dolor de su nuera. -¡Oh Hinata!- Entendía el cómo se sentía y esta vez no tenía poder para evitar tanto dolor. Se levantó para socorrer a la mujer de su hijo, quien necesitaba de igual manera consuelo. ¿Necesitaba más pruebas para saber que Hinata amaba a Naruto? No, al contrario. Esas lágrimas eran la muestra inequívoca que ella le amaba. Estando a unos escasos centímetros de su objetivo se detuvo al ver como Konan entraba al espacio con las tazas de té que les había prometido. Se detuvo sólo para ayudar a la recién llegada con la charola. De igual manera Konan se vio afectada por lo pasado con Naruto, demostrándolo con ese temblor en sus manos.
-Les traigo los tés– Comentó Konan desanimada. Desgraciadamente no pudo detener nada –aun cuando había llamado a Itachi para pedirle ayuda, después de confesarle toda la verdad- y ahora sufría las consecuencias de sus actos. Acomodó la charola en la mesa más cercana gracias a la ayuda de Kushina para después dejar que su jefa se dirigirá con su marido mientras que ella ayudaba a Hinata conforme a las indicaciones no verbales de Kushina.
-Gracias Konan, ¿puedes traernos otra para Hina-chan?- Kushina comentó cuando le entregó su té a Minato, encontrando en él una desolación mortal. Suspiró rendida y, mirnado como Yuko se caía del dolor, prefirió tomar las riendas sin contemplarlas. Tanto Hanabi como Yuko tendrían que quedarse hasta nuevo aviso. –…pero antes, llévate a las niñas a su habitación, por favor…-
-Claro, como ordene– Tomó nuevamente la charola y fue directamente por las chicas, sin embargo lo único que puedo hacer fue tomar la mano de una temblorosa Hanabi ya que Yuko arrastró sus pies hacia su padre. Hinata en ese instante fue socorrida por Kushina, quien solo la abrazó fuertemente.
Lo que observó a su alrededor le dejó sólo un vacío interno. Cuando estuvo a unos pasos de su papá pudo hablar con un pequeño susurro que fue escuchado apenas por su padre. -No es cierto, ¿verdad?… no puede ser, mi hermano está bien…- Habló un poco más fuerte al no recibir ni una respuesta. -Papi, dime que no es cierto…- no pudo más y lágrimas de tristeza llenaron sus mejillas.
-Mi Yuko- Volteó lentamente a verla con una ternura enorme, pero a la vez sus ojos azules mostraban tanto dolor- Amor, ve a tu habitación, desde este momento no puedes salir de la casa hasta que encontremos a tu hermano. -Viendo como los ojos verdes perdían ese brillo de felicidad y que ahora demostraban un dolor inimaginable- Lo encontraremos preciosa… -la abrazó fuertemente- Es una promesa-
-Naruto…- Sin poder hablar, ya que se sentía culpable y sobretodo mala hermana- Lo… quiero… quiero mucho papá- colocó sus manos en su rostro para llorar desconsoladamente –y no se lo dije jamás-
-Tranquila- Sonriendo un poco –Aunque él ya lo sabía desde hace mucho, se lo dirás cuando esté con nosotros de nuevo y le pedirás perdón por tus travesuras, ya lo verás. Ahora ayúdanos yendo a tu habitación… ¿vale?-
-Si papi- Secándose las lágrimas se dirigió a donde estaba su madre y viendo que ella estaba sentada al lado de Hinata consolándola, le besó la cabeza- No seré más una mala niña… -Y salió junto con Konan y Hanabi.
Minato, al ver como su nuera se aferró a su esposa bajo un disonante llanto, se acercó tiernamente y lo único que se atrevió a hacer fue abrazarla, tratando de consolar a ese corazón que ahora estaba desecho. No quiso decir nada, porque comprendía el dolor de Hinata por haber perdido el tiempo con su hijo. Quería compensarla de alguna manera pero era imposible, ya que no encontraba la solución para encontrar a su hijo… a su Naruto.
-Lo encontraremos Hinata, ya lo verás- Kushina, de igual manera que Minato, lo único que pudo hacer fue abrazar nuevamente a Hinata, quien se deshacía de dolor. ¿Acaso no era eso amor verdadero?
-Amo a Naruto-kun… y yo lo dejé ir…- Hinata apenas podía hablar ante disonante llanto. –Lo dejé ir, soy la culpable de que no esté hoy con no…nosotros…-
-¡Eso es mentira!- Kushina se separó de ella y de su marido con unas energías renovadas. El escuchar semejante confesión, supo que lo encontrarían y todo gracias al amor que tenía ella a su hijo. –Tú no eres nada culpable de lo que está pasando en estos momentos, al contrario. Naruto se fue con una sonrisa como nunca. Eres su mujer y lo único que te pedimos es que, primero Dios nos ayudes a encontrarlo para que lo hagas el hombre más feliz del mundo-
Ante esas palabras Minato sonrió. Su mujer siempre le daba las energías para seguir sin importar las dificultades. –Kushina tienes toda la razón- Se separó levemente de Hinata y besando su frente continuó. –Eres nuestra nuera y…-
No pudo continuar ya que sonó el teléfono. Sin una palabra más tomó el aparato y contestó serio, esperando alguna noticia favorable. -Minato al habla-
-Hola Minato…- el mencionado sonrió al reconocer la voz de su padre. –Sé que es una pregunta estúpida, pero ¿Cómo están?-
-Sobreviviendo padre- el rubio se separó de ambas mueres para que ellas fueran con Hirako quien estaba despertando.
-¿Ya desayunaron?-
-No. Apenas se levantaron las niñas y en si estamos hablando con Hinata-
-Ok, no te preocupes. Estoy en camino con el desayuno y veremos que vamos a hacer. Tenemos que encontrar a mi nieto a como dé lugar-
-Gracias papá…-
-De acuerdo. Me tengo que ir pero no sin antes preguntarte si sabes algo de Sakura e Ino. Desgraciadamente no he podido hablar con Kakashi para preguntarle y lo último que supe fue el que ellas estaban en el hospital después de que las recuperaron-
Minato guardó un momento de silencio mientras se alejaba de ellas para ir a su estudio, no quería preocuparlas más. Una vez entro continuó. –Sakura está ya en casa después de enyesarle su pierna. Gracias al Señor sólo recibió manoseos y uno que otro golpe…- suspiró pesadamente para lo siguiente. –en cambio Ino está aún hospitalizada. Si abusaron de ella…-
Jiraiya estaba subiéndose al coche de su escolta después de comprar ocho órdenes de hot cakes y fruta fresca cuando escuchó a su hijo, llenándose de rabia al saber que a Ino sí la malograron. ¡Esos desgraciados iban a morir! Respiró fuertemente para que Minato no se diera cuenta de sus planes. -Oh no…-
-Si papá-
-Platicaremos mejor en casa. No tardo hijo… mientras tanto mantenme informado. Si necesitas comunicarte conmigo márcale a Jürgen-
-Claro papá, te esperamos…-
Y colgó.
-¿Alguna novedad?- Kushina se encontraba recargada en el marco de la puerta viendo como su marido hablaba con su padre. Dejó a Hinata en los brazos de su madre antes de seguir a su marido.
-Sólo que viene con el desayuno- se acercó a ella a grandes pasos y la abrazó fuertemente. ¡Cómo la amaba!
-¿El desayuno?-
-Así es…- Minato recargó su barba en la cabeza de su mujer. Necesitaba de esa mujer más que nada y, buscando ver una sonrisa en el rostro de su amada, comenzó a hacerle cosquillas aprovechándose de su posición. –Algo rico para que llenes esa barriga que está vacía-
-¡Hahaha!- la pobre no se imaginó semejante ataque, por lo que intentó con todas sus fuerzas separarse de él. -Minato espera, ¡Hahaha!-
-Te amo Kushina- el rubio se detuvo de pronto y la abrazó fuertemente. Ella era su batería, su alegría y su vida entera, igual que sus hijos. El estar a su lado le daba la fuerza suficiente para seguir adelante ante la desesperación de recuperar a su hijo.
Ante ese acto, Kushina sólo tuvo fuerza la fuerza suficiente para abrazarle y darle lo que más necesitaba. Eran un equipo y no dejaría que su propia desesperación hundiera a su marido. La pelirroja entendió que ella era quien tenía que sacar adelante a su familia. Minato era por demás fuerte, pero si ella se derrumbaba y se dejaba ganar ante la consternación y tristeza, él no saldría triunfante ante la búsqueda de Naruto.
Su hijo necesitaba de ambos.
-Yo también te amo, mi vida…- Kushina se aferró a ese hombre. -…y te pido perdón por haber sido una mala madre o esposa-
-Kushina no digas eso, al contrario- el rubio se separó de ella y con ternura le regaló un beso galante en sus labios. –Eres la mejor madre y no pude haberme ganado una mejor esposa-
-Pero yo…- agachó la mirada completamente ruborizada. Se sentía tan apenada y culpable por ser tan hiperactiva.
-Nada de peros. Mejor vamos a prepararnos ya que nuestro hijo nos espera-
-¡Tienes razón!- ella tomó su mano y se dirigieron nuevamente a la estancia, en donde encontraron a Konan con dos tazas de té para Hinata y para ella misma. Konan se sentía tan culpable por todo el mal que le estaba pasando a esa familia. Estaba convencida de que podría hacer algo…
Por esa razón le pidió a Kakashi hablar a solas ya que no podía más. Tenía que delatar a Nagato sin importar las consecuencias de sus actos.
-¿Alguna novedad? Hirako abrazó a su hija tiernamente, intentando consolarla ante su dolor.
-Aún no, sólo esperamos a mi suegro con el desayuno- Kushina comentó renovada. Ese pequeño momento con su marido logró sacarle esa fuerza que más necesitaba. Y no solo eso, cuando sonó el teléfono, se lo arrebató a un sorprendido Minato no sin antes darle un beso, en el cual le demostró que era una guerrera y lucharía por toda su familia.
-Pero amor…- Minato intentó detenerla, pero con una gran sonrisa llena de agradecimiento dejó que ella se saliera con la suya como siempre.
-Tranquilo Minato, estoy bien- y contestó, sonriendo al escuchar nada más ni nada menos que a Tsunade, quien se escuchaba aliviada. -¡Vieja querida!... Bah, no te enojes…. ¡SI!... Lo siento, lo siento… ¿Cómo sigue Sakura e Ino?... Bendito sea Dios. Ino nos tiene preocupados… ¿En serio? ¡Sai no se ha separado de ella!... Me alegra…- ante las siguientes palabras su voz se apagó levemente y su mirada se entristeció levemente. -…No sabemos nada… La verdad si estoy desesperada sin embargo no ganamos nada con ello… ¿Kiba?… Ya me lo dijo Minato… Esos idiotas lo van a pagar muy caro… Nada… Viene en camino. Hablaron y pues llegará con el desayuno… Eres un verdadero sol… ¡Muchas gracias por tus palabras!... Si, ya pusimos el aviso con la policía y en hospitales… nada… No es un secuestro… perdimos la esperanza de que fuera uno… así es… no cabe duda… recuperar a mi hijo y después la matanza… ¡me vale!... Gracias por tu llamada y mantenme al tanto de Sakura… ¿Sasuke?... Lo vamos a recuperar, como bien nos dices… ¡Y Hinata lo va a hacer tan feliz!... ¡Si! Pero lo contaré en otro momento ya que me tengo que ir…- Le sonrió a su amado. –Te lo prometo, jamás los voy a defraudar. Tengo que estar fuerte para mi familia… Seguimos en contacto… Ciao-
Minato sonrió tranquilo al ver a su mujer con esa chispa de siempre. -¿Tsunade-sama?
-Así es…- La pelirroja le sonrió, se acercó para darle un beso y llevándose a Hinata, se prometió que sacaría adelante a su familia a cualquier costo. -Avísame si pasa algo interesante… o si el pervertido llega, tengo mucha hambre-
Y dejó a Minato con una paz tan requerida.
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Su corazón latía fuertemente ante el temor de perder a la única persona que realmente amaba. Necesitaba de ella como el aire mismo y pensar que esos idiotas podían lastimarla, le llenaban de rabia y horror sus entrañas. Y por esa misma razón ni siquiera le importó alejarse de la protección que Kakashi le había puesto después de saber que ese desconocido era su hermano mayor y que estaba de su lado buscando salvar a Sakura. No dudo cuando Itachi le ofreció ayuda y, dejando todo en la casa de Sakura, corrió a su encuentro.
Itachi Uchiha, ese desconocido al que alguna vez le cambió su neumático, estaba brindándole con todos su poder económico y social para destruir los planes de Nagato, quien estaba seguro de que esa noche saldría adelante con su venganza. Al principio solo fueron ellos dos más 4 desconocidos aliados de Itachi, no obstante los detuvieron una docena de matones. El líder de esa pandilla les prometió apoyo y mantenerlos con vida sólo con la condición de que no fregaran su existencia y que les dejaran hacer su trabajo.
Ni siquiera Itachi pudo decir que no.
Después de recibir la llamada de Sakura, Sasuke le comentó a Itachi lo acontecido y este le pidió que se vieran en el parque Konoha sin que los seguidores de Kakashi supieran. De ahí todo pasó en cámara rápida. El correr al parque, encontrarse con el azabache, subirse con él en su SUV y después ser bajados por los otros matones que se hicieron llamar "los Elegidos". No supo por qué no cómo exactamente, sin embargo pasando dos horas exactamente de la llamada de su amada, Sasuke se encontraba en las afueras de Konoha cerca de la zona industrial esperando órdenes de un desconocido para entrar.
¿Qué estaban haciendo ahí? ¿Acaso Itachi y los otros sabían algo que él no? ¡Por qué!
-Itachi…- Sasuke se acercó a su hermano para saciar su duda, no obstante sólo obtuvo una sonrisa melancólica por parte del mayor.
-Todo va a salir bien…- de la nada acercó su mano derecha hacia la frente del menor y volvió a sonreír no sin antes colocar dos de sus dedos en su frente. -…te lo prometo-
-…- Sasuke no dijo nada y no entendía esa paz que sintió su ser por esas simples pero completas palabras.
-¡Déjense de pendejadas y vámonos! Hemos recibido la señal- un hombre algo y de piel afroamericana les miró con asco. –En serio que nunca me dijeron que tenía que cuidar a un par de putos…-
-Y lo tienes que hacer muy bien, cabrón- Itachi evitó cualquier ataque de Sasuke por lo dicho y le siguió la corriente al tipo, ¿para qué pelear si lo necesitaban?
-Hijo de perra- ante eso, el desconocido sonrió. Kisame esta vez estaría completamente feliz por su trabajo. Sin que esos dos hermanos estúpidos lo supieran, veinte hombres estaban a punto de entrar a esa bodega para vengarse de Nagato. No solo Itachi lo deseaba junto con Kisame, sino que él mismo estaba esperando el momento exacto de deshacerse de ese imbécil que le robó su mercado.
Años atrás su familia era quien controlaba y ese maldito hijo de puta mató a dos de sus parientes mientras que tomaba el poder.
Se bajaron del vehículo en silencio y acataron las indicaciones. Se adentraron lentamente entre los grandes pasillos dentro del conjunto y, en el preciso momento en que los hicieron parar veinte minutos después, se encontraron frente a frente con un grupo de 5 encapuchados vestidos completamente de negro y llenos de armas. Para esto se detuvieron en la parte más alejada del acceso, a unos metros de una bodega lúgubre y al parecer vacía.
-Veo que si llegaste, después de todo- Itachi se acercó a uno de ellos y le tendió la mano. Para Sasuke fue impactante ver como su hermano mayor recibió un revolver y lo comenzó a checar para armarlo. -¿Tienes una para él?- Itachi señaló a Sasuke.
El desconocido movió su cabeza negativamente antes de darle la espalda a Itachi para indicarle a su grupo que comenzara a moverse. -Dudo que sepa usarla, ¿o me equivoco, Sasuke-kun?-
Esa voz… Sasuke abrió los ojos completamente asombrado. ¡No podía ser!
-Es mejor que nos movamos. El cargamento está por llegar y tenemos que quitársela a como dé lugar.- el encapuchado comentó sin siquiera percatarse del shock que presentaba Sasuke.
Itachi sin embargo sí lo notó.
-Sasuke, escúchame bien- para sacarlo del estado en el que se encontraba, el mayor de los Uchiha se colocó frente a él con una suave sonrisa y puso ambas manos en su hombro. –Tenemos que terminar con todo esto y no podremos sin tu ayuda.- suspiró al ver como Sasuke frunció el ceño realmente molesto. –Tienes que rescatar a tu mujer…-
-Me estás diciendo que tengo que confiar en ese imbécil…- se soltó del agarre de su hermano cabreado. -¡Maldita sea, es Sai!-
-Baja la voz o nos descubrirán- Comentó el mayor. –Es algo que prometo explicarte con más calma, pero primero tenemos que rescatar a la hija de Kakashi y a la Yamanaka, dejemos que ellos hagan el resto.- cargó su arma y continuó moviéndose.
-¿Por qué me ayudas?- la pregunta de Sasuke le detuvo.
-Porque eres mi hermano-
-¿Pero…?-
-Prometo que hablaremos Sasuke-kun, pero ahora vámonos, que no podemos perder más tiempo-
Y se adentraron con los demás. Se dividieron en dos para tomar al enemigo desprevenido. El equipo en donde se encontraba Sasuke e Itachi fue comandado por Sai, quienes sólo tenían la misión de encontrar a Sakura, Ino y posiblemente a Naruto o a algunos de los chicos. Se detuvieron solo un momento para planear la estrategia de sus movimientos, dejando que Itachi protegiera a Sasuke ya que este era el más indefenso por jamás haber disparado. Con el ceo fruncido, Sasuke tuvo que aceptar que tenían razón y que para él no fue suficiente que le explicaran la teoría del uso de un revolver. Cuando entraron por medio de una ventana al colocar unos cajones apilados, fueron recibidos por tres matones.
Balas fueron botando de un lugar a otro, avisando que el enemigo había sido invadido por desconocidos. Al mismo tiempo una ráfaga de truenos se escuchó en la planta baja. Un compañero de Sai fue asesinado por no esconderse a tiempo, sin embargo Sai e Itachi, junto con su equipo, lograron aniquilar a cualquiera que se metía en su camino. Eso sí, Itachi no salió limpio por recibir una bala perdida en el brazo por proteger a Sasuke, quien sin chistar lleno de coraje tomó un arma caída y le disparó a su agresor incrustando su excelente puntería al centro de la frente, sorprendiendo a los presentes.
Corrieron por algunos minutos más y, adentrándose por una puerta metálica oxidada, su cuerpo se heló por ver a quienes estaban buscando…
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Apretó los ojos ante el recuerdo y los abrió con dolor nuevamente para ver cómo Ino era atendida por la enfermera en su nueva habitación. La fuerza empleada en su mano logró sacarle un poco de sangre al incrustarse sus propias uñas, lleno de frustración y deseando con todas las fuerzas de su ser volver a estrangular a los malditos que le hicieron eso…
¡Pudo haberlo detenido a tiempo! Al recuperar a su hermano ya no había nada que lo uniera a Akatzuki y por lo mismo bajó la guardia. ¿Por qué no continuó como le había pedido el mismo Itachi? Su estupidez la iba a pagar muy caro. Según los reportes médicos, ella presentaba daños internos por los golpes y había entrado en coma por el golpe que recibió en su cabeza...
Que gracioso podía ser el destino. Él pensó que siempre estaría solo y en estos meses que habían pasado no solo había encontrado grandes amigos como Naruto y Shikamaru, aún cuando se la pasaba fregando su existencia, sino que… que… había encontrado ese sentimiento en el estómago cada vez que la rubia se ponía frente suyo. Ese sentimiento que se juró que jamás sentiría.
-Lo lamento tanto, bonita…- Sai colocó una de sus manos en el cristal. Desgraciadamente no podía entrar a su habitación por estar en Cuidados intensivos….
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-Oh Ino…- Sai vio con horror como la chica más loca que había tenido el gusto de conocer y que le había aceptado sin importarle nada estaba tirada en el frío suelo desnuda y con sangre derramada por el maltrato físico que recibió. Se acercó lentamente a ella y con alivió, a pesar de todo, la encontró con vida. –No debí de dejarte sola… lo siento tanto- se quitó la máscara y su jersey. Necesitaba cubrirla ya que al tocarla la encontró helada. –Te tengo preciosa…- observó su panorama y encontró una pequeña manta a unos pasos de él.
Mientras que Sasuke corrió hacia una de las columnas cercanas al ver que una melena rosada colgaba pesadamente hacia delante.
-¡Sakura!- Sasuke corrió con su corazón latiendo fuertemente y, sintiendo que la vida regresaba a su cuerpo, vio como su amada levantó levemente el rostro ante su llamado, dejándole ver su labio partido y uno de sus ojos presentaba un tono morado e hinchado. Sus manos estaban atadas en la columna hacia atrás y por lo mismo casi todo su cuerpo colgaba hacia el frente. La analizó rápidamente y, aunque presentaba toda su ropa, se notó que había sido golpeada por un cinturón o algo similar. Su piel era la muestra inequívoca de ello. –Sakura…-
Se arrodilló frente a ella y suavemente le sujeto la cabeza suavemente para revisarla. Por primera vez en toda su vida dejó que las lágrimas salieran sin control ante el dolor y al mismo tiempo la alegría de tenerla con vida entre sus brazos. ¡Dios Santo! Pudo haber perdido al amor de su vida. –Te voy a sacar de aquí, ya estás a salvo- Su voz estaba descompuesta y denotaba todo su sentir.
-Sa…Sasukue…kun- su voz temblaba. Se sentía al borde del desmayo. Sakura estaba tan adolorida y vacía que se dejó hacer lo que su amado dispuso. Sintió como sus manos eran desatadas y que era recibida por esos brazos protectores y llenos de amor. ¡Gracias Dios! La encontró. Apenas pudo quejarse de su pierna, ya que las voces y los sonidos de disparos se fueron alejando de su conciencia.
Ella había caído de igual manera que Ino.
-¿Cómo está?- Itachi le ayudó a Sasuke a desatar a Sakura. En el momento en que observó el rastro de lágrimas en el rostro de su hermano juró ante Dios y ante la memoria de sus padres que se vengaría por esas lágrimas derramadas.
-Tengo que sacarla de aquí- la voz de Sasuke estaba descompuesta. Notó que ella tenía la pierna fracturada e inmediatamente con lo que encontró intentó hacerle un torniquete pero no era suficiente. Requería atención médica inmediata.
-Vámonos, nos esperan dos de mis hombres- Sai se acercó con Ino en brazos. La había vestido con su jersey y consiguió una tela desgastada para cubrir su desnudez. Esos malditos rompieron su ropa...
-Síganme- Itachi, junto con otros dos (quienes les protegieron por si el enemigo se acercaba, matando a dos vigilantes mientras estos intentaban agarrarlos desprevenidos) lograron sacarlos del conjunto, sin importarles la gran batalla llena de balas dentro.
Con sumo cuidado lograron salir del conjunto, evitando ser vistos y alcanzados por alguna bala. Cuando estuvieron casi en la salida fueron interceptados por el escuadrón de Kakashi quien logró descifrar el lugar en donde estaba Sakura gracias a que Sasuke traía consigo el reloj que le dio Dan para protegerlos. ¡Bendito sea Dios! Según los informes de Dan, Sasuke fue exactamente a la boca del lobo. Por lo mismo los mejores hombres de Kakashi estaban esperando el momento indicado para atacar. ¿Quiénes eran los acompañantes de su yerno? Juró que en esos momentos era lo menos importante. Entre la multitud reconoció a Itachi y a Sai al lado de Sasuke y, regresándole la vida al cuerpo, vio como Sakura e Ino estaban en sus brazos.
-Tenemos que llevarlas al hospital- Itachi comentó al estar frente de Kakashi. El Hatake observó a su hija y con una mirada llena de agradecimiento ayudó a Sasuke a subirse en la patrulla, mientras que Sai había desaparecido con Ino en brazos.
-Gracias por ayudarnos- Yamato, quien tomó cartas en el asunto cuando se fue Kakashi al hospital con Sakura. Dos horas después de su llegada habían arrestado a 12 hombres y obtenido más de media tonelada de droga. Para su desgracia personal el resto de la mercancía se la habían llevado unos desconocidos junto con armas y dinero.
Al parecer habían atacado uno de los puestos de control de Akatzuki.
-Nada que agradecer. Quiero destruir a ese hijo de puta- Itachi estaba curándose de su brazo.
-Es mejor que no te metas- Yamato suspiró cansado. Eran ya las 6 de la mañana y apenas estaban terminando.
-¿Más de lo que estoy implicado? No me jodas- Itachi comentó asqueado consigo mismo y estuvo a punto de continuar, sólo que Yamato recibió una llamada. Mientras este escuchaba lo que le decían, Itachi frunció el ceño, al parecer nada bueno saldría de esto.
-Itachi, necesito preguntarte algo…- una vez que colgó, suspiro preocupado. -¿Sabes qué es lo que harían con el hijo de Minato Namikaze?-
-¿Te refieres a Naruto?-
-Así es-
-Lo único que compartieron conmigo fue que los secuestrarían para pedir rescate e información, pero nada más- Itachi se levantó para dar dos pasos antes de continuar. –lamento no poderte ayudar-
-Ya veo- de la misma manera Yamato se levantó. –Necesito que me marques si sabes algo acerca de él-
-¿Cómo? ¿No lo han encontrado?- Itachi sintió que algo no estaba bien. -¿No han llamado a su familia?-
-No.- el policía tomó uno de sus cigarrillos y lo prendió. Al parecer no estaba ni siquiera comenzado a ver el fin de este mal. –Encontraron a dos de sus amigos mal heridos y su coche destrozado, pero de él no sabemos nada-
-No puede ser…- No lo entendía. Pein necesitaba a ese rubio para sobornar a su familia… ¿por qué no se había comunicado con ellos? -…tengo entendido que estarían los tres hijos juntos para sacarles información y sobre todo para sobornar a sus familiares por medio de un secuestro-
-Pues no lo hicieron. Encontraron a Shikamaru Nara en la carretera completamente herido y a Kiba Inuzuka dentro del Audi de Naruto, pero del Hijo de Namikaze no sabemos nada-
-Te investigaré. Tengo que irme, pero cualquier cosa te lo haré saber. Desgraciadamente yo soy ahora un enemigo de Akatzuki y temo que ya no seré de gran ayuda-
-Gracias Itachi…- Yamato colocó una mano en su hombro y la apretó, como símbolo de comadrería. –cuídate-
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Corría con todas sus fuerzas para alcanzarlos, pero le fue inútil. ¡Rayos! Tuvo que parar y recargarse en sus rodillas para tomar un poco del aire perdido. ¡No podía perderlos! Lastimosamente no pudo llegar a tiempo y corrió tras de sus agresores. En el momento en que vio que los chicos habían sido subidos en el coche del mayor de los Namikaze por esos sinvergüenzas, corrió con todas sus fuerzas hacia su moto para poder alcanzarlos. No obstante, para una frustración mental, no solo los perdió de vista sino que, encontrando el camino que habían tomado media hora después, Shikamaru Nara estaba en el suelo desangrándose.
Si no hubiera sido por unos chicos le vieron tirado y llamaron a una ambulancia, ese chico estaría muerto. Estacionó su moto y les ayudó mientras llegaba la ambulancia, unos veinte minutos después. Una vez que Shikamaru era atendido, siguió el camino.
Para su dolor, encontró que el Audi rojo de Naruto estaba chocado con dos cadáveres y uno por serlo… se dejó caer ante la desesperación y lo único que atinó a hacer fue llamar a la policía.
Había llegado demasiado tarde.
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…Cuatro días…
…Cuatro días en los cuales Ino luchaba para seguir con vida. Sus padres estaban devastados al no poder hacer nada para curar a su hija, más que firmar todo lo referente a sus operaciones y reconstrucciones…
…Cuatro días en donde Shikaku y Yoshino Nara rogaban al cielo para que su hijo saliera bien de la intervención que le estaban realizando…
…Cuatro días donde Tsunade veía a su nieta recuperarse del atentado, teniendo el apoyo de Sasuke quien no se había despegado de ella mientras que Kiba, a pesar de sus heridas había despertado y…
…Cuatro días sin saber nada de Naruto.
Kushina estaba preparando el desayuno para todos mientras que Minato acomodaba junto con sus hijas todo el equipo que habían adquirido y traído de la oficina para recuperar al rubio menor. Les preparaba cosas nutritivas y, por primera vez en años, no le importó un poco el físico ni las calorías. Tenían todos que estar fuertes y sanos para encontrar a su amado hijo. La única que tenía una dieta que seguir era Hikaru, pero nada fuera de lo normal.
Por cuestiones de su tratamiento, Tsunade decidió dejarla en el hospital para que no tuviera que desplazarse. El enemigo seguía al asecho y si no fuera por Kakashi y sus hombres, habrían atacado la camioneta de Minato cuando este tuvo que ir a declarar ante el juzgado la desaparición de Naruto Uzumaki.
Como le prometieron a Naruto, Minato dejó que su padre se hiciera cargo de la empresa mientras él daba apoyo a su familia. Tenía que estar 100% en casa por cualquier aviso, bueno o malo, que llegara vía telefónica. Después de dos días entendieron que no era un secuestro y le rogaban al cielo que no le hubieran hecho nada malo. ¡Había que encontrarle con vida! Al principio sólo se veían lágrimas y caras llenas de preocupación, sin embargo la misma Kushina les motivó de tal manera que ahora, sorprendiendo a Kakashi, todos estaban con fuerzas recargadas y con ello mostraban las ganas de encontrar a ese integrante perdido de la familia.
-¡listo!- Comentó alegremente Yuko. A ella le fue asignado hacer un pequeño poster con la fotografía de su hermano y con una descripción breve de su físico. La idea principal de su madre era poner anuncios en Facebook, Twitter, Instagram y en todas las redes habidas y por haber la foto de su hermano explicando que se había perdido y hacer un eco ante desconocidos y así dar con su paradero.
-¡Quiero verlo!- Hanabi, en cambio, era la encargada de anotar cada llamada hecha por su hermana a hospitales, cárceles, clínicas y jefaturas de policía para descartar zonas.
-¡Te quedó increíble!- Minato se acercó a ella y le dio un beso en su frente.
-Sip. Amo a mi hermano y con esto lo vamos a encontrar- Yuko se sintió satisfecha.
-Tienes to… toda la razón- Hinata tocó suavemente el monitor al ver que la fotografía que había seleccionado era nada más ni nada menos que la de su boda. ¿Por qué no se dio cuenta antes del amor que le profesaba su Naruto? Quería encontrarlo y con ello darle todo lo que necesitaba…
-Chicas, es necesario que sigamos con ese ánimo. Tengo que salir por un rato pero prometo regresar para ayudarles a imprimir y pegarlos por el barrio- Minato se levantó y fue por su saco.
-¡Cuenta con ello!- ambas chicas gritaron felices. Estaban seguras de que encontrarían a Naruto.
Para su desgracia personal era 7 de octubre, el fatídico día en el que Naruto le prometió al tío de Hinata hacer la presentación de ese producto que los liberaría de sus opresiones. ¡Cómo odiaba a Hizashi! No solo estaba más fastidioso de lo normal, sino que él mismo le hizo llegar una carta solicitando la audiencia ya que todos los abogados de la empresa estaban citados.
-Ahh…- suspiró pesadamente. Minato no solo estaba asombrado por el insistente comportamiento de Hizashi Hyuga, si no que el propio Naruto logró desarrollar un proyecto que dejaría callado a cualquier empresario. ¿En qué momento había hecho eso? A pesar de todo, Naruto había desarrollado un adaptador para automóvil que no solo servía para sostener a cualquier tipo de móvil, sino que lo cargaba mientras le daba al usuario la posibilidad de conectar las bocinas del coche y tener acceso a llamadas y música, sin siquiera ocupar bluetooth o algún cable. ¡Era impresionante! Sólo con sincronizar el radio a una estación en específico ¡y listo!
-¿Ya te vas?- Kushina le sacó de sus pensamientos. Ella estaba buscando a su familia para darles un excelente desayuno y encontró que su marido estaba saliendo del estudio con una cara seria, cansada.
-Así es, ya sabes cómo es ese energúmeno de mierda-
-¿No vas a desayunar?-
-No me da tiempo, sólo estoy esperando a Kakashi. Me dijo que necesitaba algunas cosas para continuar con la búsqueda de Naruto-
-¿Qué es lo que necesita?- Kushina le siguió mientras se dirigían a la estancia.
-No lo sé, no me lo dijo-
Y con ello continuaron su camino en silencio y tomados de la mano.
Hasta eso Minato no esperó tanto ya que 5 minutos después llegó Kakashi.
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A pesar de todo se sentía tan feliz.
Aún los malos recuerdos le sacaban gritos de miedo durante la noche y por lo mismo casi no podía dormir, no obstante Sasuke no se había separado de ella. Le abrazaba con sus fuertes brazos y el miedo ante lo sucedido desaparecía por arte de magia. Sin olvidar que cada cosa que ella necesitaba él la atendía de inmediato y la apoyaba en cada cosa que necesitaba... e inclusive la mantenía al día con el status de todos sus amigos que se encontraban en el hospital.
-¿Cómo te sientes?- esa voz varonil la hizo regresar al mundo real.
-Mejor, la pastilla que me diste ya está haciendo efecto- ella le sonrió ampliamente.
-…-
No había más palabras que decir. ¡Gracias Dios por no perderla! La amaba más que nada del mundo y saber que estaba fuera de peligro era esa batería que necesitaba para seguir con vida.
Sasuke se sentó en la cama para dejar que ella le abrazara fuertemente.
-¿Sabes cómo va Ino?- le preguntó con voz a pagada. Para Sakura lo más doloroso y el causante de sus pesadillas era revivir el momento que mancillaron a Ino.
-Está en observación…- ¿Cómo contarle que estaba en coma? No quería esconderle nada, sin embargo hasta Itachi le pidió que no le dijera nada. Por alguna razón su hermano le rogó que no mencionara nada de lo pasado hasta que este encontrara a Naruto.
-Sasuke-kun…- ¡Rayos! Ella le conocía mejor de lo que él mismo pensó. Le miró con una ceja levantada indicándole que no le creía nada de nada.
-Hn-
-¡Hey! No tienes por qué "HN-nearme"- suspiró al ver negativa de su amado. ¿Por qué quería esconderle las cosas? Estaba realmente preocupada. Sólo sabía que Shika, Kiba e Ino estaban en el hospital. Desgraciadamente de Naruto no sabían nada. –Por favor, dímelo-
-No está bien Sakura- De acuerdo, no tenía de otra. –Está en coma-
-Oh no…- sintió que sus lágrimas llenaban sus ojos. ¡NO! Sus amigos estaban en grave peligro mientras que ella estaba en casa a salvo.
-Igual que Shikamaru. El único que ha despertado es Kiba y en sí tu padre fue con él para interrogarlo- le secó sus lágrimas con sus dedos tiernamente. Sabía perfectamente que eso pasaría.
-¿Y Na… Naruto?-
Sasuke cerró los ojos frustrado. -Ha desaparecido, desgraciadamente no sabemos nada de él-
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Minato preguntó con asombro. -¿Una foto?-
Kakashi, en cambio, asintió con una sonrisa bajo el rostro. -Así es…-
Tenía a todo su equipo de rescate en la búsqueda de Naruto. No quería ilusionar a Minato ni a Kushina y necesitaba estar seguro de la llamada que había recibido la policía de un desconocido indicando que un joven rubio fue entregado al hospital central de Yumegakure, bastante lejos de Konoha y requería de esa foto para ponerla en los diarios de la ciudad por si alguien lo identificaba.
-Déjame robarle una a las niñas-
-No es necesario, Minato-sama- Hinata se acercó a ellos con una sonrisa. Cuando se enteró que Kakashi había llegado, necesitaba saber si tenía conocimiento de su amado y el saber que necesitaba de una foto quiso ser ella quien le diera ese apoyo. -Yo tengo una… en un momento la traigo– Hinata sonrió y rápidamente se dirigió a su recámara.
- Vamos a ver… ¿dónde la dejé?– Estaba inspeccionando todos los cajones del escritorio que se encontraban a su alcance y sonriendo recordó en dónde la puso, yéndose inmediatamente al buró derecho cerca de su cama y al abrirlo encontró un folder azul encima de la fotografía de su amado. -Ahora si mi Naruto… ¡La hallé!– Besó la foto y dejando el folder de nuevo en su lugar. No obstante lo miró determinadamente ya que no era de ella. ¿Qué tenía dentro? Entrándole unas ganas tremendas de verlo, dejó la foto en la cama y lo tomó nuevamente. -¿Qué será esto?- la curiosidad le ganó a la razón y lo tomó cuando vio algo escrito en ese papel. Reconoció la letra de Naruto en la pestaña, por desgracia no entendió lo que decía ya que se encontraba en alemán… y al abrirlo queda completamente asombrada.
No podía creer lo que tenía en sus manos: se encontraba nada más ni nada menos que el proyecto que tanto odiaba: ¡era el proyecto terminado para su tío y el significado de su ahora desdicha! Era nada más ni nada menos el condicionante para recuperar su libertad.
No pudo más y sentándose en la cama leyó cada una de las hojas que se encontraban en ese folder, llenándose de lágrimas sus mejillas entender todo el esfuerzo de Naruto hacia este proyecto cumplía perfectamente con la estúpida apuesta de su tío y su padre. Todo estaba en orden, demostrándole lo que Naruto sentía por ella… demostrándole a Hinata que él la amaba de tal manera que, sin importar el hecho de que lo hizo solo, planeó liberarla de un sufrimiento que ella misma causo.
¡Se sentía a morir! Nunca se imaginó que él hiciera algo así solamente para verla feliz. Ahora ella entendía el trabajo extra que estaba haciendo y el cansancio que presentaba por "hacer cosas de más". Ahora más que nunca tenía que encontrarle para pedirle perdón y amarle como tanto se merecía – ¡No puede ser!- estaba terminando de leer -Ahora entiendo porque Minato-sama tiene que irse… ¡presentará el proyecto!- Y quedando en un estado de shock fue cuando se topó con el contenido de las últimas 4 hojas… era un espantoso texto (llamado así por la ojiperla) ya firmado por Naruto, Shikamaru y Temari: el acta de divorcio. –No… no puede ser… Naruto- Y dejó caer toda la documentación y lloró amargamente…
En cambio, ante la desesperación de su padre al saber que había escondido los papeles principales para la presentación de hoy, Yuko salió corriendo para poder agarrar los papeles antes de que Hinata lo hiciera. "Hinata fue por una foto de tu hermano, espero que me lo des antes que ella llegue para que me vaya." ¡Tenía que correr! Si mal no recordaba, escondió el folder exactamente en el mismo lugar donde vio la foto de su hermano…
Pasados algunos momentos, con gran desesperación observó cómo ese folder había caído en las manos equivocadas. –Hi…Hinata… este… yo- fueron las palabras que pudo articular.
Desesperada. Así estaba en esos momentos. Cuando miró a la recién llegada no pudo más con el dolor. ¡Por qué todos sabían que su amado estaba haciendo todo para liberarla mientras ella vivía en la ignorancia!
Con los ojos llorosos dirigió su mirada a la recién llegada. -¡Yuko! ¡Dime que esto es mentira!- encontró que Yuko desvió su mirada por la pena sentida. -¿Acaso tú…? ¡Tú sabías esto!- Gritando la ojiperla sin dejar de llorar.
-No puedo negarlo. Lo encontré hace días en el estudio de papá y pues lo quise esconder para que no lo vieras y firmaras el divorcio- Contestó la pelirroja con tristeza, ante eso Hanabi llegó a los momentos, siguiendo a su mejor amiga después del grito de su papá. ¡no pudieron evitar que se separaran sus hermanos!
-Yo… - al entrar Hanabi, Hinata se secó las lágrimas y con voz fuerte –Quiero que le entreguen esto a Minato-sama- reuniendo de nuevo los papeles en el folder y anexando la foto, quedándose con ciertos papeles. -y regresarán con 2 plumas, azules de preferencia-
-Pero Hinata, ¿no debes de esperar a que encontremos a Naruto?- Contestó su hermana triste, desolada por ver tanta determinación en su hermana mayor.
-¡Rápido!- Hinata tardó más en gritar que esas dos adolescentes hicieran lo que les pidió.
Una vez sola, Hinata sonrió complacida ante la decisión que estaba a punto de tomar. -Naruto… mi amor, cuando te encuentre sabrás esto que voy a hacer y no voy a arrepentirme de esto, ya lo verás…- se dijo mientras leía determinadamente el acta, todas las estipulaciones y demás –Pero me está dando mí… ¿acaso podré pagarle algún día todo esto?-
-Aquí esta- entró Hanabi corriendo con un semblante triste -Yuko-chan vendrá después de que le entregue los papeles a su papá-
-Gracias Hanabi…- Contestó sin dejar de ver el papel que tenía en sus manos –hermana, ¿sabes hacer origami?-
-¿Origami?- extrañada ante la pregunta formulada.
-Si, origami… papiroflexia-
-No. Pero Yuko-chan si… y ¿por qué me lo preguntas?-
-¡Ya lo verás!- Hinata respondía con una gran sonrisa.
-¡Regresé!...- Yuko entró a la habitación en el momento que la mayor de las Hyuga sonreía abiertamente, completamente feliz. Su tristeza aumentó considerablemente por haberle fallado a su hermano. -Hina-chan, en verdad quieres que tú y mi hermano…- trataba de hablar, pero las lágrimas no la dejaron continuar.
-Vengan las dos… quiero que firmen como mis testigos- Ambas adolescentes se pusieron a su lado y al entregarles el acta lo firman sin evitar sentirse tristes- Vamos es sólo una firma- les dijo más animada.
-¡¿Cómo que es sólo una firma?! No te imaginas cuánto trabajo le costó a Na…- ¿Pelear? Para que. Al parecer el esfuerzo de su hermano y de todos para evitar el divorcio fue en vano. Sin más fuerzas la ojiverde bajó la mirada y guardó silencio, firmando inmediatamente las cuatro hojas que se le habían asignado.
-Termina lo que estabas diciendo- Ordenó la mayor de las presentes.
-Si quieres firmar esto, ya no vale la pena… Hyuga- Terminó de firmar y le pasó el papel a Hanabi y levantándose con la frente en alto prosiguió. -Creí que tú… bah, ya no importa. Que seas muy feliz con tu libertad- y se acercó vencida a la puerta.
-Yuko-chan, espera- Hinata habló con un tono dulce y tranquilo.
-¿Qué deseas Hyuga? Y para ti desde este momento soy simplemente UZUMAKI Yuko. No hay nada que nos una-
-Yo no quiero que…- suspiró y sonrió -bueno Uzumaki Yuko, ¿sabes Origami?-
-¿Origami? Si… ¬¬# ¿qué tiene eso que ver?- Extrañada ante el cambio tan drástico que le dio esta mujer al asunto… ¿A caso no le importaba nada?
-Pues, he escuchado tu historia de que si uno hace mil grullas puede pedir un deseo…- Al ver que estaban firmadas las hojas por sus testigos- Ahora sí, ven y lo entenderás- De mala gana se acercó a su actual cuñada y al ponerse enfrente de ella y de su hermana, tomó la pluma acercándola a la línea dónde debe asentar su firma, cerró los ojos y comenzó a escribir… -SI quieres el divorcio aparece y… -rayando todo el documento –¡dímelo de frente! ¡Así no lo obtendrás!
Las chicas estaban completamente felices al ver como Hinata empezó a rayar como loca desesperada cada una de las hojas y como complemento la pelirroja tomó un plumón indeleble y colocando una carita feliz gritó -¡¿Hina-chan porqué nos asustas?!-
-Hermanas mías, ni crean que voy a darle el divorcio a mi marido, al hombre que amo con toda mi alma-
-Pero…- momento, ¿escuchó bien? "amo con toda mi alma" -¡¿LO AMAS?!- Gritó la ojiverde completamente feliz y sin más la abrazó fuertemente.
-Sí, lo amo Yuko-chan…- correspondió al acto gustosa.
-Pero, está firmado de todas maneras, es válido- Hanabi no pudo callarlo.
-¿Valido después de todos estos rayones? ¡Nunca! Además mis pequeñas hermanas, si se dieron cuenta, la firma de MI marido es con pluma negra…- Cerrando un ojo
-Acaso nos estás diciendo que…- Hanabi habló.
-Aunque hubiera firmado no sería válido por el color y además… mis testigos son menores de edad… ^^ Así que ahora a…- Arranca las hojas bruscamente -Yuko-chan, ¿puedes enseñarme a hacer grullas y así poder pedir que regrese sano y salvo Naruto?-
-Será un placer…- Y tomando una hoja fue dándoles paso por paso para poder hacer ese animal en papel.
-Me da gusto que no firmó… ^^ Si lo ama después de todo- Cerró cuidadosamente Minato la puerta de la recámara, para evitar que el juego de esas tres hijas suyas se estropearan.
Bajó rápidamente y, con una sonrisa en su rostro, encontró su mujer sentada en el comedor esperando a que sus hijas se les ocurrieran bajara desayunar.
-Es mejor que empieces, mi amada Kushina- comentó alegre Minato, no sin antes darle un beso en su frente .
-¿Y eso?- ella cuestionó ante la mirada pícara de su marido.
-Que ellas te lo comenten. Ya me voy-
-Ese Hizashi, lo odio. Como se le ocurre hacer esa junta en estos precisos momentos-
-Pienso igual que tú cariño- robó un poco de leche antes de irse. Tenía que recibir toda la mala vibra de ese demonio en representación de su amado hijo. –No obstante no puedo dejar que el trabajo de mi hijo se vaya al caño y por…-
-Pero, eso significaría que Hinata quedará libre y el divorcio será un hecho- Interrumpiéndolo con un tono bastante triste.
-Yo no diría eso…- Le tomó del brazo para levantarla y acomodarla en su regazo.- Digamos que Naruto preparó el acta de divorcio para este momento…– recibió una mirada llena de tristeza y asombro -y hoy le daría la libertad que tanto deseaba Hinata… pero bueno, por el destino, llámese Yuko y su travesura, la esposa de tu hijo encontró el papel y pues…- Se calló para besar a su esposa.
-¿Ya lo firmó cierto?- Con la mirada baja.
-No sólo eso, ahora hacen origami con él-
-Acaso me estás diciendo que…- Asombrada, sintiendo como el aire regresaba a sus pulmones y que la tristeza que sentía por ese asunto desaparecía rápidamente.
-Hinata firmó con un "si quieres que te lo dé, ven y dímelo de frente" con pluma azul, agregando que sus testigos son menores de edad-
-¡Hehehe! Si que Naruto tiene suerte… ¡bésame y dime que ellos se aman y nos darán nietos!- la felicidad que irradiaba era demasiada.
-Pues… - La besó como siempre, lleno de amor y dulzura –Se aman y nos darán nietos :), ya lo verás-
-Me agrada la idea, no pudiste encontrarle mejor mujer que ella-
-Lo sé-
-Y no solo eso… tengo algo que decirles- Entró Hirako a escena sonriendo por lo recién escuchado. No podía más ante la incertidumbre de no saber nada de su yerno, por lo que le pidió a Tsunade dejarla ir con su familia. Llegó en el momento en que Minato le había confesado a Kushina el proceso de aprendizaje de sus hijas.
-Dinos- Kushina se abrazó más fuerte de su marido.
-Digamos que ellos ahora si son marido y mujer, han completado el matrimonio-
-¡¿O.o?!- Minato se quedó sin palabras.
-Me estás diciendo que…- Kushina se quedó sin palabras.
-Sí, la noche y mañana antes de la desaparición del rubio ellos dos se quedaron solos en casa… -viendo la sonrisa de sus consuegros, que hace mucho no tenían- Hinata en bata y Naruto en traje… cenando juntos comida china y después de una película romántica, pues el ambiente lo ameritó y ella fue de él y él de ella… -con su tono pícaro- toda la noche y parte de la mañana…-
-¡SI! ¡YO SABÍA QUE NARUTO ANDABA RARO! ¡ERA ESO!- gritando la ojiverde –Ese hombre… se nota que necesitaba "eso" para confesarle todo a Hinata lo que siente. Hombres, con sexo arreglan todo-
-^^ ahora entiendo su estado muy bueno de humor- sonrió ante semejante noticia, pero se puso serio al "caerle el veinte" ante el comentario de su mujer –¡HEY! ¡Nosotros no solo pensamos en sexo!-
-Mentiroso- Ambas mujeres hablaron en unisonó.
-Y bueno…- toda alegría desapareció al sonar el móvil de Minato. Cuando reconoció el número puso una cara de malos amigos. Contestó sin ánimos. –Buenos días Hizashi… Hizashi-sama, como le comenté estamos en una crisis familiar y por lo mismo se me hizo un poco tarde… llegaré en 20 minutos cuanto mucho… ¿Naruto? ¿Acaso no me crees? No sabemos el paradero de Naruto...– Kushina vio como el brillo de esos zafiros desaparecieron levemente por la tristeza sentida- Ha desaparecido ya que no es un secuestro… Si… no sabemos nada aún… nada de nada… no lo espero, estoy seguro que vive… ¬¬ obvio… yo iré en su representación, ya te había avisado… tengo todo listo… ¬¬ no, ella no irá… -se ve que quería gritarle pero se contuvo- TIENE… tiene que quedarse para estar pendiente de cualquier cosa de SU MARIDO… si, y lo seguirán… hay amor y no sólo intereses… -suspira- Hablaremos cuando llegue… ¡QUE NO!... Disculpa pero… si, la verdad lo estoy… imagina que tu hijo se perdiera por 4 días y no supieras nada de él… no importa, no tengo nada que perdonarte… nos vemos en una hora… ¡adiós! –Colgó con una cara de malos amigos- Mierda, ese cuñado tuyo Hirako me va a matar de un coraje-
-¿Qué te dijo?-
-Pensó que Naruto huía de él y que el divorcio estaba hecho-
-Estúpido- Kushina no se guardó el comentario, haciéndolos reír fuertemente.
-Bueno, me voy.- Minato le dio un beso su mujer y le regaló una sonrisa a su consuegra. –cualquier cosa me llaman, por favor-
-No lo dudes, Minato-
-Llego a comer…-
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Un fuerte disparo se escuchó en ese cuarto vacío. Apenas pudo contenerse ante lo que estaba frente suyo y lo único que atinó a hacer fuer sacar su revolver para aniquilar al culpable de sus pérdidas.
Decir que estaba cabreado era poco. ¿Cómo era posible que del total de la mercancía solo llegara un porcentaje menor del 20%? ¡Alguien lo había traicionado! Y de la peor manera, y no solo eso, Hidan, Deidara, Sasori y Kakuzu habían sido arrestados por Kakashi, generando que su personal se redujera a casi nada. Ahora bien, Kisame había desaparecido junto con Danzou, Orochimaru y Tobi. ¿Acaso no alguno de ellos era aquel capaz de revelarse ante sus órdenes?
Ahora bien, Itachi, Konan y Sai serían los siguientes en morir. De eso se encargaba él mismo. No permitiría que todo su trabajo se destrozara por esos hijos de puta que se atrevieron a revelarse. ¿Cómo hacer que esos seres insignificantes salieran de sus ratoneras? No estaba seguro de cómo atacar a Sai, sin embargo Itachi y Konan morirían junto con sus dos grandes amores: Sasuke Uchiha y Kensaru. Ellos dos serían la clave de desmadrar a sus ahora enemigos.
-No tengo más tiempo que perder.- Le comentó Pein a Zetsu, quien seguía a su lado desde que se enteraron que todo había salido mal.
-Tengo informes de que Kisame ha estado a las afueras de Konoha-
-¿Cómo fue que apresaron a Sasori y a él no? Se supone que los dos se deshicieron del hijo de Minato-
-Y lo hicieron…- Zetsu tomó su móvil y le enseñó algunas fotos, haciendo reír a su jefe por lo mostrado. –Más bien, según las palabras de Sasori, fue su propia abuela quien le traicionó cuando este estaba regresando a su departamento después de dejar a Kisame en el aeropuerto, como lo planeaste-
- Quiero estas fotos- una de ellas era perfecta para destruir a Minato Namikaze. –Sé que uso podré darle-
-¡Claro!-
-Es mejor que limpies el lugar, no quiero que la policía esté cerca de esta zona. Los compradores están cabreados y no quisiera aumentar su enojo con la policía merodeando nuestros pies-
-Si, como digas.- le mandó la foto a su jefe y dejó que se fuera mientras él limpiaba el cuerpo inerte de Juugo, quien era el encargado de deshacerse de Sasuke Uchiha en su trabajo, pero no solo falló, sino que jamás supo que este iba a rescatar a Sakura Hatake.
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-Es mejor que no la vean.- Kakashi cerró sus ojos ante el horror que tenía frente suyo.
Cuando Minato le confió toda su información para que él controlara el tema del "secuestro" de Naruto, jamás se imaginó que se perdería de un mail como este. Kakashi filtraba cada uno de los correos y llamadas que recibía la familia Namikaze-Uzumaki y para esos momentos lo agradecía.
-Pero tampoco podemos escondérselos- Yamato terminaba de analizar la fotografía. Pasados algunos momentos, suspiró frustrado antes de ver a Kakashi. –No hay duda, esta foto no es falsa-
-¡Hijos de puta!- Kakashi se levantó rápidamente y colocó sus manos en su cabeza con gran frustración.
La fotografía, un poco borrosa por haber sido tomada de noche, mostraba a Naruto de la cintura para arriba con muestra de una gran agresión, manifestada en cortes por doquier, golpes por donde se podía ver un poco de carne y ambos ojos tenían ya pequeñas marcas morado-azuladas. Lo que más le preocupó fue ver que su ropa mostraba sangre y que en su cabeza rubia había tierra y sangre seca.
Esperaba que la dolorosa posición del brazo derecho fuera efecto de la cámara, sino, tendría una gran fractura.
-¿Qué es lo que vamos a hacer?-
-…- Al principio, Kakashi no supo que hacer. Simplemente tomó la foto impresa para analizarla a detalle, dejando a un lado el desagradable sabor de boca al ver como su "segundo hijo" había sido torturado. Guardó silencio por algunos minutos hasta que, abriendo los ojos con asombro, miró a Yamato, quien respetó su momento. –Yamato…-
-¿Qué ocurre Kakashi?-
-Un parque.- Kakashi se acercó a Yamato. –Si ves esta parte…- señaló la parte superior izquierda de la foto, a un lado de la cabeza de Naruto. –Es una raíz de árbol- Konoha tiene un bosque intenso que termina a las afueras del País del Fuego… ¿qué ciudades colindan con este?-
-El país de la Tierra…- Yamato comprendí hacia dónde iba su jefe.
-¡Rayos!- Kakashi corrió para tomar su abrigo. –Llama al comandante Kurogane y adviértele de esta pérdida. Es indispensable dar con Naruto por las heridas que nos muestra las fotos. Tengo una corazonada…-
-¡Cuenta con ello Kakashi-sempai!- Yamato de igual manera se levantó y corrió a su oficina.
Si podía salvar al hijo de Minato sería un gran honor. No sólo eran socios, eran amigos-
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-¡¿Es en serio?!- Tsunade preguntó indignada.
Para su desgracia personal no solo tenía que hacerse cargo de su nieta, Shikamaru, Kiba e Ino, sino que por una explosión en la ciudad del Trueno, cercano a Konoha y al país de la Tierra, Konoha recibió a todos los malheridos y uno que otro paciente en su hospital. Por lo mismo su estadía en ese lugar era 24/7…
-Lo sentimos pero necesitamos de tu apoyo. Nuestro gobierno ha abierto las puertas ante el atentado que hemos recibido- una mujer guapa y sencilla comentó desanimada. –Y no podemos decir que "No"-
-Oh vamos, ¿tengo que estar presente?- la rubia se quejó sin siquiera esconder su malestar. –Me vale en estos momentos…-
-Eres la directora general de este hospital. No puede valerte la vida de estas personas.-
-Rayos.-
Habían pasado dieciséis días desde que había desaparecido Naruto y atacados los demás, dejando que sus ganas desaparecieran para preocuparse por todos sus seres queridos. Kakashi había confiado en ella y le había mostrado la fotografía de Naruto. Con ese terror en su ser, llamó a sus colegas y les pidió si encontraban a un chico con las características de su "nieto", se lo hicieran llegar… aun si estuviera vivo o muerto.
Desgraciadamente no había tenido resultados.
-Yo voy a estar turnándome contigo y, tomando en cuenta que requiero de tu ayuda en mi hospital, te pediré que viajes al Viento para apoyarme con los pacientes más difíciles. Este atentado nos dejó fritos-
-De acuerdo Kykyo, tú ganas.- Tsunade suspiró resignada. No solo tendría que hacer viajes al Viento, sino al país de la Tierra, Suna y Konoha misma. ¿Cómo iba a ayudar a encontrar a Naruto?
-Nos vemos Tsunade, y recuerda, estamos haciendo lo imposible para ayudarte a encontrar a tu no-nieto-
-Gracias, adiós- y la dejó sola.
Conforme a lo que le comentó Kakashi, dos días después de recibir la foto de Naruto, encontraron a las afueras del bosque de la Tierra, la cartera y unas cuantas pertenencias de Naruto. Con ilusión fue al hospital central pero no encontraron ningún registro de su nieto. Continuó completamente desesperada pero nada.
-Te vamos a encontrar mocoso, ya lo verás…- pensó sin darse cuenta del gran suspiro que dio.
La familia de Minato no se merecía tal sufrimiento. ¿Pero cómo hacer que su primogénito regresara a casa? Hasta se enteró por Kakashi que Hinata estaba por terminar 1000 grullas de papel para cumplir el deseo de recuperar a su marido. ¡Tenía que ayudarlos!
Sin más, le comentó a su familia el status de su trabajo y, con la promesa de Sasuke para proteger a Sakura y a los demás en su ausencia, comenzó su recorrido por los diferentes hospitales que ahora estaban a su cargo…
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Pasaron veintisiete tormentosos días en los cuales no encontraron ninguna señal del rubio. No obstante los sentimientos de terror y tristeza fueron arrancados de raíz, dejando entrar la esperanza de ver a Naruto de vuelta y con vida. Kakashi estaba ahí desde el lunes y escoltando toda la casa y protegiéndola de posibles atentados (Akatzuki fue el causante de la explosión en la ciudad del Trueno), y por medio de su astucia había podido encontrar varias pistas, las cuales culpaban a 3 integrantes de la banda de Akatzuki. Eso sí, Kakashi evitó mostrar la foto de Naruto torturado para generar más dolor. Y todos los Uzumaki, a su manera y posibilidades, aportaban ayuda para encontrar al miembro perdido. Estaban decididos a encontrarlo.
Igual que Itachi.
Él movió cielo, mar y tierra para encontrar a Naruto. Después del atentado contra Pein Kisame había desaparecido y, aunque este le estuvo buscando para sacarle información, no encontró nada. ¡Le llevaba la fregada! Y lo peor de todo fue que casi muere por defender a Sasuke de una bala silenciada, quien había salido sólo para comprar vendas para su mujer. Le hirió el hombro derecho. Lo único bueno fue que su agresor fue encontrado muerto flotando en el rio del parque central.
Pein sabía su punto débil y no permitiría que ganara.
-¿Qué hacemos?- uno de sus matones se acercó a Itachi, no tenían tiempo que perder.
-Mátalo, no quiero volver a verlo-
-De acuerdo-
Con gran dolor, pudo hackear el correo de Minato y ver la fotografía que le mandó Pein acerca del estado de Naruto. ¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué Nagato estaba interesado en destruir la familia de Kushina Uzumaki? Buscando entre los archivos del estado y haciendo una investigación profunda de Nagato, encontró que ellos dos habían ido juntos a la escuela y se separaron en el momento en que ella hizo un intercambio a Alemania con Minato… -Voy a entender tus verdaderos planes, estúpido Nagato-
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-Que desesperación…-
Tsunade recorría el hospital central de Amegakure (Aldea de la Lluvia) por el simple hecho de haber recibido una llamada de su hija pidiéndole que visitara a los pacientes que le tocarían esa semana por todo el movimiento causado por la explosión. Shizune estaba checando personalmente todos los estudios de Ino, quien había despertado del Coma y ahora se encontraba en rehabilitación.
Como una entera satisfacción, Ino estaba mejor de lo que pensaron. Si recordaba el hecho de ser violada, no obstante ella lo tomó con una calma sin igual. Ante eso Sakura no quiso separarse de ella hasta que saliera de su última operación. Para mejorar su situación, los resultados mostraron que no había sido lastimada internamente y su matriz, aun cuando tendría que mantener reposo y cuidados más severos con una abstinencia sexual por meses, no presentaba daños graves y podría ser madre en un futuro. La chica le sonrió agradecida por todos los cuidados y mimos que recibía por todos sus seres queridos.
El que faltaba era Shikamaru. Sus heridas físicas estaban estables, pero su cerebro aún estaba hinchado por los golpes.
– ¡Pero qué demonios! Ahora que estoy con lo de Naruto y Sakura me toca hacer guardias. Cómo odio ser doctora en estos momentos- Refunfuñaba mientras caminaba en uno de los pasillos del hospital. Al llegar a la oficina de su hija, tomó cómodamente su lugar y observó con horror la montaña de expedientes que tenía enfrente. –Vamos a haber…- Transados de heridos desde la Tierra, muertos, heridos de bala, enfermos de cáncer… ¡qué flojera…!- se decía a sí misma en el preciso instante en el que la puerta se abrió sin llamar a la puerta, entrando su actual asistente. ¡Eso sí que no era justo! Por órdenes de los grandes del hospital, si ella salía para dar apoyo, su asistente personal temporal lo hacía con ella… ¡y le asignaron una demasiado bruta y molestosa! Hasta agendaba sus comidas carajo, como si eso fuera posible.
-Tsunade-sama! Hasta que…-
-¿Qué quieres Soma…? No estoy de humor para escuchar tu horrible voz-
-Yo…- ¡Rayos! Su jefa traía un humor de perros. Hasta eso no podía decir nada ya que Tsunade había viajado cuatro días a Sunna para intervenir a una niña del corazón. -La hemos esperado ya que tenemos 3 casos críticos…-
-¿Y no los puede hacer el doctor Himura?- Se sobó las sienes, en espera de la ruidosa voz de su asistente. Sabía que no debía de desquitarse con ella. –Sé que él fue el doctor que fue asignado en esta sede-
-Dra, él ya los… ha intervenido a varios que llegaron en mal estado, no o-obstante estos- Tsunade la miraba bastante feo. ¡Que Dios la ayudase! -No… estos casos sólo usted puede solucionarlos, uno de ellos está muy mal-
-De acuerdo…- Extendió su mano hastiada. -Historiales…-
-A… a….- Temerosa por el humor de su jefa, les tomó rápidamente y se los entregó en mano -Aquí los tiene-
Sin duda alguna, estaría mucho tiempo ahí -¿Han llamado a los familiares para ver lo de la operación?-
-No… al encontrarlos no tenían identificación, así que serán operados cuando usted dé la orden-
-Me lleva- Se acomoda en su sillón- Cómo odio estos casos. Vamos a ver que tenemos: caso 1: Hombre de 34-35 años arrollado por un tráiler, costillas rotas, algunos órganos dañados, ambas piernas rotas, encontrado hace 2 días. Crítico, siguiente. Caso 2: mujer, 55 años… golpe en caderas, cabeza y fractura de piernas… encontrada hace 5 días… pobrecilla, no creo que sobreviva. Caso 3: Joven 22-23 años, presenta hematomas, fractura en 2 costillas y hombro derecho y luxación en pies y brazo derecho, encontrado hace 13 días. Pobre- Reflexionando un poco acerca de su papel de médico -Soma, ¿en qué habitación se encuentran estos?-
-Caso 1° y 3° en el tercer piso de la UCI, cuartos 345 y 360 respectivamente y caso 2 en el 1° piso, cuarto 218-
-De acuerdo- Resignada a quedarse nuevamente varios días en el hospital por esas personas, tomó su móvil y le marcó a Dan. El pobre había preparado una cena para recibirla y le iba a salir con una tarugada. Hasta eso tuvo suerte y le dijo que no se preocupara ya que él llegaría a su hotel en la noche para no dejarla sola. ¡Cuánto amaba a ese hombre! - Necesito ir al 3° piso… ¿en qué cuarto me dijiste que está el caso 1? Al parecer es el que necesita más atención-
-345-
Sin más la mujer médico salió rápidamente de su oficina con ganas sólo de ayudar a su mejor amigo para encontrar a su nieto. Y como lo dijo su secretaria, en el tercer piso se encontraban dos de sus pacientes. Tsunade se preparó para entrar a esa área como la Unidad de Cuidados Intensivos lo requería. Aquí eran separados los enfermos quedando cada uno en una pequeña habitación. En el caso de Sunna, era importante darle a cada paciente por individual materiales y máquinas que los ayudaban a sobrevivir.
-Rayos, me quedaré todo el día para adelantar trabajo.- llevaba varios papeles en su mano, estudiando los casos de los últimos días de su ausencia. -Veo que hay muchos enfermos que requieren de mi atención-
-Así es… pero los tres que se le han asignado son los más graves…- suspiró cansada –también habían 5 personas con síntomas parecidos, pero el doctor Himura los atendió a tiempo. Aunque por desgracia, hace 10 días murió un chico no mayor a 25 años. El pobre al parecer fue asaltado y llegó en un estado crítico. Sucumbió una hora después de ser hospitalizado-
-Qué lástima. Pero en nuestras manos se hace lo que se puede. ¿Y encontraron a los padres?-
-No Tsunade-sama. Por desgracia no tenía cartera ni nada que lo identificara-
¿No tenía identificación? ¡Rayos! Esperaba que no fuera su segundo nieto. -¿Y cómo era?-
-No lo sé bien… pero tenía tez blanca y cabello castaño, bueno, eso fue lo que me dijo Karme-
-Bueno…- Leyendo un expediente en especial –Este caso también es alarmante. Su estado de coma no ayudará mucho a su rehabilitación y por lo mismo quisiera verle, pero será en otro momento. ¿Cuarto 340, cierto?-
-Así es, como ordene…-
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-Sakura, ve a casa-
La mencionada hizo puchero. ¡No quería despegarse de ella! Le debía tanto a su amiga que no sabía cómo pagárselo. -Pero Ino, ya te dijeron que no puedes quedarte sola-
-Calma que no es… ouh- La rubia intentó moverse, no obstante le dolió un poco el vientre y su pierna derecha. ¡Esos malditos!
-¿Te paso algo? ¿Quieres que…?-
-Saku, no me debes nada. Fue una decisión que tomé y estoy orgullosa de eso- la rubia miró a su mejor amiga y, después de esas palabras, observó cómo Sakura se deshizo del dolor por medio de lágrimas. –Mi meta fue cumplida y tú estás bien, sana y salva… bueno, con algunos detalles pero bien en general-
-No merecías sacrificarte de esa manera por mí- Sakura se acomodó cerca de la cama de Ino gracias a sus muletas. Hasta eso Sasuke fue tan considerado que le consiguió unas muletas especiales que eran pequeñas pero efectivas, tipo bastón.
-Claro que sí. Entiende Frentuda, si te hubieran tocado en estos momentos no serías la única sufriendo- Sakura la miró sin comprender. –SI te hubieran tocado esos hijos de la chingada tú estarías destrozada y Sasuke también.- el asombro en esas esmeraldas no pudieron faltar. –yo he vivido de una manera loca y, aunque no lo creas, he… bueno, ha habido hombres en mi vida que me hicieron sentir como esos hijos de puta, claro, sin los golpes- aclaró rápidamente- en cambio tú, Sasuke fue tu primer amante y ahora sé que él depende de ti. Si tú hubieras sufrido de este abuso, sé que tú y Sasuke lo hubieran superado con el tiempo, pero en el proceso ambos hubieran sufrido bastante…- Ino tomó con delicadeza la mano de su amiga quien estaba llorando. –Tú y Sasuke tienen algo tan especial. Lo he visto y i algo te hubiera pasado, Sasuke se hubiera desmoronando. Eres su mundo Saku y no podía permitir que mis mejores amigos sufrieran por unos estúpidos. Yo supe a lo que iba, así que mejor cuéntame para cuando se casan… ¡Yo voy a ser la madrina de honor!-
-Gracias Ino, muchas gracias- Sakura no pudo contradecir lo dicho. Ino la conocía mejor que ella y, sabiendo lo que hizo Sasuke por ella…
-Nada que agradecer, al contrario.- volvió a sonreír, pero se puso seria al tener esa pregunta rondando en su cabeza. -¿Cómo están los demás?-
Con un suspiro pesado, Sakura le contó todo a Ino. No se merecía alguna mentira u omisión…
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-Ahora sí que hay bastantes pacientes- Tsunade comentó a sus adentros. Como una mala costumbre, cada vez que pasaba por un cuarto observaba a cada paciente en caso de que requirieran algo, memorizando el camino que tendría seguir con sus pacientes asignados… pero esta vez, estando a punto de llegar al cuarto 345, Tsunade experimentó un sentimiento de horror y paz combinado. Dejó caer todo lo que tenía en sus manos para recargar sus manos en la pequeña ventana del cuarto: 5 habitaciones antes de la que buscaba encontró a un chico, vendado desde los pies hasta la cabeza, siendo un collarín el que cubría su cuello y con ventilador artificial (entubado) el cual hacía función de sus pulmones para que él pudiera respirar. Sensores conectados y distribuidos por todo su pecho y parte de su cabeza generaban señales para mostrar el ritmo de su corazón y funciones cerebrales. Una gran bolsa de suero como su alimentador y dador de vida, además de una bolsa de sangre como estabilizador. El vendaje en su cabeza dejaba ver pequeños mechones dorados y ante las banditas en su rostro, se mostraban 3 franjas en sus mejillas…
-No… no puedo creerlo…- su respiración se volvió más errática y rápida. -¡Es Naruto! ¡GRACIAS DIOS!– Miró rápidamente a su asistente que estaba llegando a su destino. -¡Hey tú! ¡Soma! ¡Dame inmediatamente el expediente de este paciente!-
-¿Perdone?- Sorprendida -¿Qué expediente?-
-De él- señaló el cuarto, por los nervios y alegría no pudo hablar con precisión.
-Tsunade-sama… ¿el del 340?- recibió un si suave, lleno de emoción –Pero si se lo he dado, en sí acaba de hablar de él. Pobre joven. Fue atendido de urgencia por el doctor Himura hace 30 días y operado por él mismo en el País de la Tierra y traído aquí por el atentado hace poco. A los que le ayudamos nos comentó que lo más probable es que no vaya a despertar…-
-¡Cállate y tráeme el expediente completo de su intervención!- la pobre enfermera corrió hacia el cubículo por ver la desesperación de su jefa.
-¡Madre santa… te he encontrado! –Entró con mucho cuidado a la habitación- Naruto estás con vida, nos tenías muy preocupados… - como buena doctora checó todo: pulso, respiraciones (que las daba el aparato) y demás aspectos mientras esperaba a su asistente.
-Tsunade- una voz masculina hizo que su atención se dirigiera al recién llegado.
-¡Himura!-
-Soma fue a buscarme para comentarme que conoces a este paciente-
-Así es- se acercó a él y recibió el papeleo solicitado. -¿Cómo se encuentra?-
-No voy a mentirte. Por poco se muere en el quirófano…- calló al ver como su amiga suspiró pesadamente y cerró sus ojos –una de sus costillas se clavó en su pulmón derecho y necesitaba urgentemente recuperar el área afectada. No fue sencillo sobretodo porque presentaba una gran intoxicación en su sangre y en sí había perdido mucha por una herida en su costado, pero logramos sacarle adelante…-
-¿Está en coma?-
-Así es. Desde que llegó al hospital. Fue encontrado en una pequeña clínica particular y ahí fue en verdad donde le mantuvieron en vida mientras llegaba la ambulancia- Himura guardó las manos en las bolsas de la bata. –Logré intervenirle a tiempo, no obstante no deseo darte esperanzas. Está mal-
-¡Dios mío!- intentó controlarse para no llorar. Ante el ruido que estaban generando decidieron salir de la habitación para platicar más a gusto. -¿Qué tan mal?-
-Realmente mal. Necesitamos hacerle estudios para demostrar que no ha tenido daños cerebrales por dejar de respirar aproximadamente minuto y medio y sobretodo volverle a operar. Su hombro derecho está deshecho y la única manera de recuperarle es por cirugía. Le hemos enyesado y sé que con eso podrá recuperarse, pero tardará mucho si no le intervenimos-
-Entiendo- se sintió terrible ante esas palabras, y más por el hecho de leer cada una de las palabras que estaban escritas en su informe: "… traumatismo craneoencefálico grado II por objeto contuso en región temporal izquierdo con fractura del hueso temporal y parietal con hematoma silegalial con edema cerebral y desplazamiento de la urda media, luxación glenohumeral y fractura de 3 costillas costado izquierdo, presentando lesiones de continuidad en…"
-Lo siento tanto- comentó en voz baja al ver que esa mujer de acero comenzaba a llorar -Tsunade…-
-Por favor haz que él quede a mi cargo específicamente… su nombre es Uzumaki Naruto y es mi nieto postizo-
-¡El que tanto has buscado!- el hombre estaba feliz al saber que le había ayudado a su amiga, sin querer.
-Así es. Le diré a Soma que pase su documentación a mi escritorio, en un momento los llenaré…- sonriendo a su colega –no te imaginas lo agradecida que estoy contigo por haberle salvado-
-No hay de qué mujer, era mi obligación y lo seguirá siendo ya que es alguien muy importante para ti-
-Eres una gran persona Himura… estaré en deuda contigo de por vida-
-Hahahahaha- rió fuertemente mientras se acercaba a la puerta de salida –sólo no le digas eso a Dan ya que me matará por ello-
-Lo prometo– al quedar sola, buscó al enfermo que se encontraba detrás de ese cristal -¡Oh Naruto! estábamos tan preocupados por ti, no te rindas ahora…– observó detenidamente la máquina que le ayudaba totalmente a respirar –…que empieza realmente lo difícil para todos. Iré a avisarle a tus padres y a tu mujer- colocó suavemente su mano cubierta de látex en el cristal -No dejaré que abandones a tu familia, vas a sobrevivir, ¡ya lo verás! –Y literalmente corrió hacia su oficina, ya cuidaría con calma de los otros pacientes a su cargo.
Encontró a Soma hablando por teléfono. No podía esperar a que ella terminara, así que le arrebató el teléfono y ante su "no te enojes, lo mío es más serio" colgó para, después de un gran bufido marcarles a esos seres que esperarían pacientemente la gran noticia que les daría. Marcó tres veces y no contestaron, sorprendiéndose ante eso. -¡Dios! Contesten-
-¿Diga?- Una voz desanimada se escuchó del otro lado.
-¡Minato!- la emoción le ganó y comenzó a llorar. -Oh Minato…-
-¿Qué pasa Tsunade-sama?– se escuchó preocupado -¿Está bien Sakura? ¿Acaso le ha pa…?-
-¡NO!- gritó emocionada para continuar –Ven inmediatamente al hospital central de Amegakure-
-¿Ir? ¿Pero por qué?-
-Simplemente porque tengo a cierto rubio ojiazul como paciente. Necesito que vengas para darte los detalles de su…-
-¡DIOS!- Gritando a todo pulmón, generando que la rubia alejara a una gran distancia el aparato -¡¿Has encontrado a Naruto?!-
-¡Sí!-
-Oh Dios… ¡Gracias!– Tsunade notó que separó el teléfono de él ya que logró escuchar a lo lejos: -Familia, familia…. Tsunade… Naruto… la vieja... ¡Tsunade encontró a Naruto!- tras eso comenzaron los gritos de felicidad, y haciendo reír a Tsunade, comenzó la guerra campal por el teléfono -¡Espera Kushina… ¡espera!... ¡Quiero hablar yo!... ¡Pon el altavoz!-
-¡¿Minato?!- No era tiempo de perderlo con peleas por el teléfono, aunque les entendía a la perfección.
-¡Dime como está!- la voz agitada de Kushina le dio a entender que había ganado como siempre.
-Kushina calma…- separó el aparato por semejante estridencia de la pelirroja -antes que nada quiero que te calmes, no puedo decírselo así…-
-Ella tiene razón- se escuchó a lo lejos Hirako, sonando esa voz con tanta felicidad -¡Vamos enseguida! ¡Nos vemos en un rato Tsunade y gracias por regresarnos la vida!– y colgó.
-¬¬# Si que esta familia es rara… -Feliz- Pero han regresado a ser los mismos, -Recordando la situación del rubio- Ahora depende de ti el que se mantengan esas risas-
En la mansión Uzumaki no se dejaban de oír gritos y llantos de felicidad. Durante estos 30 días habían rogado, llorado y luchado ante la desesperación de encontrar a Naruto y por fin lo lograron: Minato abrazó fuertemente a su esposa y dándole muchos besos agradecía que su hijo estuviera vivo. Hirako abrazaba a una incontrolable Hinata que estaba desesperada por ver a su rubio y que, a su vez, disfrutaba del abrazo de sus suegros y los saltos de Yuko, que no dejaba la foto de Naruto, siendo acompañada por Hanabi.
-Familia- Minato comentó, secándose las lágrimas y las de Kushina- ¡Qué esperan, vámonos!
-Espera Minato, los escoltaré hasta…- Kakashi estaba igual de alegre que ellos, pero su seguridad era primero. Había llegado apenas 10 minutos antes decidido a mostrarle la foto que Pein había mandado por no poder más con su conciencia y Tsunade les marcó, regresándoles la vida.
-No… es mejor que quedes lejano a nosotros, o si no puedes ser descubierto. Hemos logrado mucho en estos 8 días contra Akatsuki y no quiero que… Voy a vengarme por esto-
-Cuenta con mi apoyo en todo lo que requieras. Te escoltaremos hasta Amegakure, mientras tanto iré a ver a Sakura y Sasuke, les encantará saber la noticia-
-Gracias por tu ayuda, no sabes lo que te debo-
-Vamos Minato- Preparando a dos policías para escoltar a la familia -No hay de qué, sólo avísanos como se encuentra… Shizune, Sakura y Sasuke lo necesitan-
Y sin más tomaron las llaves de la camioneta y felices fueron hacia el hospital. Para su desgracia personal Amegakure se encontraba a 4 horas de Konoha y tuvieron que aguantar una pequeña manifestación en el camino, atrasándoles una hora más. No obstante, una vez ahí, la familia corrió impetuosamente, literalmente hablando, al encuentro con Tsunade. Estaban ansiosos para volver a ver a Naruto y saber de su estado. Al llegar…
Kushina, como siempre, fue la primera en hablar. -Buenos tardes- A la recepcionista- Venimos a ver a Uzumaki Naruto-
-¡Esperen un momento!- Enojada completamente por la manera de cómo llegaron tan estridente –Antes que nada, recuerden que no pueden entrar de esa manera, están en un hospital y la compostura es la única permitida-
-Lo sentimos…- continuó Minato –pero entienda, mi hijo se encuentra aquí y necesitamos saber de su estado. Lo habíamos perdido desde hace un mes y…-
-De acuerdo, sólo prométanme que no volverán a generar semejante escándalo- recibió un "sí" familiar y en unísono lleno de pena -¿Cómo dijo que se llama su hijo?
-Uzumaki… Uzumaki Naruto- ahora habló Hikaru.
-De acuerdo, denme un momento por favor…- Checó en el ordenador -¿Uzumaki Naruto?-
-Así es- Hinata estaba tan feliz de haberle encontrado. ¡Ahora podría cumplir esa promesa!
-Lamento informarles que no pueden pasar a verlo ya que se encuentra en UCI y todo familiar tiene prohibida la entrada-
-Oh no- Hanabi murmuró preocupada. Observó el panorama y el mismo sentimiento llenó el corazón de todos.
-Así es. ¿Saben de casualidad el nombre del doctor que lo atiende?-
-Tsunade Haruno…-
-Hn…- la recepcionista la buscó entre su registro –Así es, sólo déjenme avisarle que han llegado para que pueda recibirlos-
-No es necesario Tame, yo me haré cargo de ellos y lamento que te hayan molestado con semejante llegada- Shizune apareció sorprendiendo a la familia completa. –Lo siento chicos, Kakashi me informó acerca de Naruto-kun y vine inmediatamente por medio del helicóptero del hospital, aprovechando que traían a un paciente.-
-Oh Shizune, gracias por venir. ¿Cómo está mi Naruto?- Kushina fue abrazada por Shizune, y al separarse la doctora sonrió ante los presentes para continuar con la enfermera. -¿Ya mandaste el papeleo que te he pedido? Es necesario para el permiso de la sala de operaciones y aviso al anestesiólogo-
-Sí, doctora. Le han dado autorización y el doctor Kahiki llegará al hospital en 15 minutos cuando mucho. También he dispuesto el informe del paciente para que se le prepare para su operación, pero los técnicos esperan la firma del padre o tutor para comenzar-
-¿Los tienes ahora?- Mirando a Minato con tristeza y melancolía –Ya que ha llegado el padre y puede firmarlo en estos momentos.-
Para todos, saber que operarían a Naruto, les cayó como agua helada.
CONTINUARÁ…
