Hey! Chicos, que tal! Un nuevo capítulo, tan pronto? Pues sí, estoy trabajando para publicar un capítulo por semana, así que por ahora, los capítulos los publicaré entre miercoles o jueves en la noche, espero seguir así mientras sean vacaciones, luego, ya veré.
Cosas que comentar, mi amigo marcogalmich y yo estaremos en función de traerles cierto fic a nuestro idoma, el español, les recomiendo totalmente pasar por el anuncio que ya ha dejado marco con los detalles de dicho proyecto y si les gusta, dejad una review de cómo lo ven.
Y estoy muy feliz por todo el feedback en el anterior capítulo, vaya, demasiado para mí, por eso me comprometo a cada vez mejorar aún más, y hacedme caso, muy pronto, vendrán muchas sorpresas ;) Les aseguro.
Bueno, basta de chachara, que me cojerá la semana que viene escribiendo esto, así que, sin más, los dejo con el fic, sed felices!
Capítulo 20
Voluntad por su bien
La tarde pasó rápido, Káiser no se lo creía, pero supongo que realmente el tiempo se hace minúsculo cuando te diviertes con tus amigos, especialmente con alguien tan especial como lo es Silver para él. Habían terminado de comer a penas, por supuesto, terminó con unos halagos de parte de Silver a Royer, nunca nadie deja de hacerlo cuando prueban las primeras veces su comida, que según el lobo, era la mejor comida que había probado desde... nunca.
En un momento de la noche Káiser se encontraba hablando con Carol, preguntándole sobre cómo le había ido con Katie. Por mientras, un carro negro se encuentra entrando a Bahía Aventura, tomando dirección sigilosamente hacia una calle lateral a la alcaldía, se detiene frente a cierta casa. Del coche baja un joven adulto vestido de traje, es de ojos cafés un poco achinados, su cabello es castaño claro, el cual llega a tapar su ojo derecho. Esa persona camina hacia la casa y toca su puerta.
Royer, quien estaba cerca de esta, se dispone a abrirla, dejando al cachorro Silver, quien lo acompañaba en el sofá, cómodamente viendo la tele. Al abrir, no puede más que sorprenderse. '¡¿Misha?!'
– Buenas noches, Mr. Royer-. Lo saluda el joven hombre formalmente, haciendo una mediana reverencia ante él, cuando se incorpora lo observa a los ojos profundamente, puede ver a alguien que es feliz de estar con la gente que ama, no es el mismo hombre que años atrás era el dispuesto militar que podía sacrificar hasta su vida por su causa, ahora era alguien mayor, que tiene cosas diferentes pero igual de importantes a las que dedicarles tiempo, cosas que proteger. Y es que ahora no es alguien que necesite demostrar con medallas de guerra lo que vale, solo hay que ver y preguntar a su alrededor y sabrás cuán valioso es él.
Inclinándose a un lado logra pasar la vista hacia dentro de la casa, puede ver un cachorro lobo riendo de algo que ve en la tele, luego hay otro cachorro en la cocina que parece muy feliz, su expresión es de total tranquilidad y felicidad, habla con una chica de igual expresión, y esta parece estar entusiasmada por algo, de pronto el cachorro se acuesta en el suelo y se da la vuelta con la lengua afuera y los ojos cerrados, le parece curioso, pero luego la chica se coloca a su lado y comienza a aplicarle unos vendajes imaginarios, lo rueda a un lado y no parece despertarse, parece que se tomó el papel demasiado en serio, ella entrecierra los ojos, pero luego se le ve sonreír maliciosamente, seguidamente el cachorro despierta riendo y meneándose de un lado para otro, la chica le pareció que en este caso la mejor medicina para despertarlo era una dosis de cosquillas, ahora ríe por su reacción, pero no se detiene tampoco.
El hombre no puede evitar iluminar su semblante ante lo que ve, simplemente le parece increíble. – Ya veo que no te equivocaste al irte en aquel entonces-. Habla calmadamente sonriendo.
Royer solo mira hacia atrás y al ver que nadie se había percatado de la visita, cierra la puerta y se aparta un poco. – ¡¿Qué haces aquí?!
– ¿No puedo visitar a un viejo amigo? ¡Vamos Royer, no seas tan descortés!-. Pero el hombre no cede, parece nervioso por la inesperada visita. – Está bien, entiendo que no quieres hablar aquí, entonces ven a mi coche, hablamos mientras conduzco.
Royer prefiere mantener esta conversación alejada de su familia, en especial de cierto cachorro, así que accede a ir con él, una vez en el asiento del copiloto, el hombre conduce.
– Ahora, te pido disculpas por venir hasta aquí sin avisar siquiera-. Comienza a hablar el del volante, de una manera tranquila que parece ser usual en él. – Creo que sabes que no lo haría sin una buena razón, he respetado tu decisión de tomar tu renuncia y la de Káiser en aquel entonces y lo hago hasta hoy.
– Sé que lo haces, es solo que me tomaste por sorpresa, ahora explicame, ¿por qué estás aquí?
– Solo vine a recoger algo, me iré en cuanto lo tenga, el tiempo apremia y estamos en una situación complicada, Royer-. Un tono serio lo abarca. – No creo que quieras saber...
Royer entrecierra sus ojos por un segundo al escuchar, viniendo tal noticia de él, solo puede significar que realmente hay problemas, pero el solo hecho de verlo aquí, luego de tanto tiempo, decía de por sí mismo que era importante. – Misha, está bien, puedes contarme, ¿de qué se trata?-. Le dice, interesado ahora en lo que sea que tenga que contar.
Misha detiene el coche en seco, estaban en la entrada de Bahía Aventura en este punto. – Muy bien, para empezar, el proyecto A.R.E.S se amplificó por toda la isla, han estado sucediendo desastres y accidentes por todas partes, derrumbes, inundaciones, incendios e incluso desapariciones.
– ¿Quieres decir que es debido a ellos, todo lo que ha pasado...?-. Pregunta Royer, ganando un sí por parte de Misha. – Un momento, ¿incendios...? No puede ser que...
– Atacaron tu casa también, estoy enterado, pero tranquilo, los ataques suceden de forma aleatoria, según nuestra información, no hay manera de que sepan quién eres, además, ni tú ni tu familia tienen nada que ver con el proyecto, no tienen razones para cazarlos, están a salvo, solo procura permanecer a la raya ante esto y no tendrás de qué preocuparte, sabes que su modus operandi se rige a sus objetivos solamente.
Royer se relaja, tiene razón, tanto él y su familia no tienen de qué preocuparse, pues él se aseguró de que todo su pasado fuese borrado de cualquier servidor de datos, así evitaba involucrarse en cualquier conflicto luego de retirarse como lo hizo con Káiser, solo las personas de confianza saben su actual paradero, están limpios ante todo.
– ... sin embargo, eso no es todo-. Esto llama la atención de Royer. – Ayer fue atacada nuestra base en el Bosque Basal.
– ¡No puede ser!-. Exclama Royer desconcertado, frunciendo el ceño a la vez.
– Todo sucedió en menos de diez minutos, por suerte no sufrimos ninguna baja, parece que fue solo una muestra de poder, pero la base fue reducida rápidamente, tenían tecnología en sus manos, tecnología que nunca habíamos visto.
– Eso significa que todo empeorará a partir de este punto-. Comenta Royer.
– ¡No si actuamos ahora, Royer! Pero una confrontación directa sería inútil, necesitamos nuevas fuerzas...
Royer se incomoda. – Ya me hago una idea de a dónde quieres llegar, y la respuesta es "no"-. Dice tajante.
Misha cierra sus ojos y suspira, luego mira hacia la oscura carretera de adelante. – Lo supuse, tampoco quieres que le pregunte a Káiser.
– ¡Sabes que no, Misha! ¡No vuelvas a mencionar algo parecido, él no volverá ni yo tampoco, le prometí que estaría con él todo el tiempo y que lo protegería de recordar algo de su pasado que le haga sentir de nuevo lo que sufrió, pase lo que pase...!
– Entonces, ¿estás de acuerdo con regresar a Silver a dónde pertenece, no?-. Pregunta para su sorpresa, Royer no puede responder a eso, solo abre los ojos tratando de explicarse por qué no lo niega, pero Misha lo entiende. – Es lo que quieres, ¿cierto?, te has dado cuenta de que Silver forma parte de ese pasado que quieres enterrar, y si sigue acercándose a tu Káiser estarás violando esa promesa, ¿no? Terminará por recordarlo todo e irá de mal en peor, es lo que temes, así que es mejor que me lleve a Silver conmigo y nunca nos acerquemos de nuevo...
Una mezcla de tristeza y furia hacia sí mismo abarca a Royer, sabiendo lo feliz que sería Káiser junto a Silver, pero poco a poco el pasado lo atraparía y haría que sufriera de la misma manera, por esa razón no puede permitir a Silver quedarse, piensa, a pesar de haberle dicho que podía quedarse y vivir con ellos '¿Cómo me volverás a ver a la cara cuando te lo diga, Káiser...? Pero es por tu bien, debo hacer que Silver se valla, ese es... mi deber como tu padre...'
– ... y Royer-. Despierta entonces. – Comprendo tu decisión de no involucrar a Káiser, no pienso en ti como un cobarde, sé que lo haces únicamente por él y por Carol, pero si no quieres ayudar a enfrentar esta fría y oscura carretera junto a nosotros, y solo quieres vivir ahora una usual vida de familia, entonces hazlo, te prometo que no me verás más por aquí, pero sé que Silver elegirá luchar, no te culparemos, solo te pido que pienses en algo, recuerda por qué luchabas antes, no luchabas por ti, y aunque lo niegues, tampoco luchabas por Albert, luchabas simplemente por el bien... por el futuro de los demás, ¿recuerdas?... por el futuro, Royer...
Abre la puerta, y Carol va de inmediato hacia él. – ¿Dónde estabas? Te perdiste nuestro programa favorito, tuve que verlo sola con Silver-. Le dice su hija, cruzada de brazos, sin notar inicialmente la inusual cara de preocupación de su padre.
Su mirada entonces recorre alrededor todo lugar de la casa cuanto su posición le permite, y solo logra ver a Silver, todavía sentado frente a la tele. – ¿Dónde está Káiser?
– Me pidió salir un momento, me dijo que quería tomar un poco de aire, aunque ya se está tardando en volver, ¿te preocupa algo?
– No, es solo que...
El cachorro de lobo se levanta de repente y se une a ambos. – Tengo que irme-. Le dice sin más a Carol, provocando un ligera expresión de sorpresa en Royer.
– ¿De qué hablas, Silver? Pensaba que te quedarías con nosotros-. La chica no comprende.
– Es mejor así, si me quedo puede que les cause problemas innecesarios, Royer lo sabe-. Su mirada va hacia él, Royer se congela.
– ¿Pero qué pasó con lo que nos dijiste? Aceptaste quedarte con nosotros, ¿ahora simplemente quieres irte?-. Pregunta Carol insistente.
– Ya te dije, es mejor que vuelva por donde vine, no me perdonaría que se involucraran en problemas por mi culpa, es lo mejor.
– ¡No puede ser!-. Expresa ella aún renuente. – Káiser se pondrá triste si te vas, nosotros nos pondremos tristes si te vas, por favor, papá, dícelo, dile que no sería bueno que se valla-. Busca apoyo en su padre, pero él no puede negar lo dispuesto, entonces vuelve la mirada al lobo, este parece seguro de lo que dice, desiste de insistir al verlo a sus ojos, ojos tranquilos que reflejan confianza y seguridad junto a una ligera sonrisa que reafirma que para él está bien así.
Luego de solo cinco minutos Royer y Carol se encontraban en la entrada de la casa, Silver acababa de meter su poco equipaje dentro del coche que esperaba encendido por su pasajero, él no quiso escuchar mucho más de Royer, solo aceptaba que tenía que marcharse y se disponía a hacerlo sin dilación, solo después de despedirse de ambos.
– Adiós Royer, Carol, gracias por tratarme como uno más de la familia, fue divertido, y disfruté el poco tiempo que estuve junto a mi hermano... de verdad, gracias...
– ¿Estás seguro de que no quieres despedirte de Káiser, Silver Fang?-. Pregunta Royer.
El cachorro mira en dirección a la playa, sonríe melancólico y agita la cabeza. – No pasa nada, está bien así, ya llegará un momento en el futuro para que nos reunamos, lo sé.
Luego de despedirse de ambas las personas que estaban presentes, aborda el coche en el asiento del copiloto y este se pone en marcha enseguida. Pero apenas rueda 10 metros y el cachorro saca la cabeza por la ventanilla del coche y les grita. – ¡Por cierto Royer, sigue así y te convertirás en el mayor Chef que haya existido en Bahía Aventura, estoy seguro!-. Finalmente los saluda oscilando una pata sonriendo.
Ambos lo saludan mientras lo ven marcharse y Carol se mantiene mirando al coche hasta que gira en una intersección, se pregunta si fue una buena decisión dejar que se fuera así, piensa en Káiser. 'Oh, Káiser, ¿cómo se sentirá cuando lo sepa?'
– Carol, ¿qué pasó?-. Pregunta un cachorro llegando a ella, sus patas con arena adherida, parece que estuvo en la playa.
– Así que, ¿lo crees realmente?-. Pregunta dudoso el conductor.
– Sí, lo hago, tal vez no sea pronto, pero nos veremos en algún momento, sé que pasará-. Dice Silver mientras se acomoda en el asiento. – Por otro lado, nunca pensé que mi libertad duraría mucho cuando escapé de la base, pero me encontraste demasiado rápido, ¿no? Valla, eres bueno, no importa, estoy preparado para cualquier castigo que me quieran poner.
– Escucha, Silver, nunca quise obligar a nadie a estar dónde está ni hacer lo que hace, estoy en desacuerdo con eso, el Mayor también lo está...
– ¡¿Eso quiere decir que no te importa que esté con la familia de Káiser?!-. Pregunta esperanzado, para poco después hacer desaparecer esa sonrisa y mostrar confusión. – Entonces, ¿por qué viniste buscándome a pesar de eso? Podías simplemente dejarme, ¿no?, solo me queda pensar que supones que querría volver contigo, ¿por qué?...
Carol se mantiene unos segundos observando al cachorro, tenía la cara húmeda y sus patas llenas de arena, está sonriéndole. – Káiser, tengo que decirte algo, Silver... bueno...
Royer se agacha y lo carga, lo lleva adentro seguido por Carol y se sienta en el sofá, Káiser está confundido, pero Royer le habla por fin. – Káiser, lo lamento, yo, dejé que Silver... se fuera, cuando no estabas, alguien vino por él y...-. Ahora toma una pausa, incluso Carol detrás se sorprende, la expresión de Káiser no cambia, sigue sonriendo, como si se lo esperara. – ¿No-No te molesta, Káiser?-. Pregunta con cara de extrañado.
– No, para nada, ¿por qué habría de molestarme?, no es tu culpa, él tenía que irse, tiene un trabajo, un deber que cumplir, no puedo cambiarlo, ni nadie, ya lo sabía desde antes de salir...
Minutos antes.
Aprovechando de que su dueña vuelve a la cocina, Káiser se dirige a la sala, le pareció ver a su padre salir, así que se sube en un mueble y hecha un vistazo afuera, ve que Royer sube a un auto con un desconocido. '¿Quién es él?'
– Káiser, ¿puedes venir un segundo?-. Le llama Silver, cuando se encuentra junto a él en el sofá Silver dispone a hablar. – Káiser, conozco el sonido de ese coche, es para mí, tendré que irme cuando regrese, es inevitable, lo que hice está mal, huir está mal, no tendría que haberlo hecho, aún debo solucionar algo, pero no quiero despedirme, solo quiero que sepas que nos volveremos a ver, en algún momento futuro, estoy seguro, entonces, estaremos más cerca de ser una familia de nuevo, como éramos cuando estaban Albert y Gloom-. Sonríe entonces. – Cuenta conmigo en que así será.
Káiser se niega al principio pero luego lo abraza. – Esto no vale como despedida entonces, solo... ¡Me voy a la playa Silver, nos vemos luego!
Sale corriendo por la puerta, en dirección a la playa, pero, no llegó hasta esta y ya lágrimas se asomaban. – No, no es una despedida, pero me siento mal-. Llegó a la playa, solo lloró y lloró caminándola entera, el cachorro que era para él su hermano llegó y ahora se va en un parpadeo, entendía por qué se iría, aún le quedaba algo que solucionar antes de aformar parte de esa familia con su hermano Káiser, pero simplemente necesitaba llorar, esa tristeza no se aliviaría si no lo hacía, tal vez con alguien sería mejor... que solo, un amigo quizá. 'Pero yo no tengo... hace tiempo que estoy solo, los perdí a todos ese día... ¿a todos?... Silver, ¿no me quedaba a alguien más...'
Detiene sus pensamientos al escuchar un sonido acercándose, a medida que se acerca más es más fuerte, entonces busca por todos lados, pero cuando ve que la arena se ilumina de un rojo parpadeante donde está, voltea y encuentra un avión, este ya estaba encima de él, era un extraño avión que nunca había visto antes, y se dirigía hacia. – ¡Los Paw Patrol!-. El avión aterriza a un lado de la torre, resultó tener la misma insignia que esta. – ¡Es cierto, los tengo a ellos, tengo a mis amigos! Y tengo a mi mejor amigo...-. Se sacude la mayoría de arena que voló a su cuerpo debido al viento generado por el bajo vuelo del avión, que a su parecer era el de los Paw Patrol, intenta secar su cara también y se hace camino de regreso a casa, sonriente de nuevo, su usual expresión.
– Lo cierto es que, aunque acordamos que no era una despedida, me siento triste, y algo solo, pero tengo que darme cuenta de que no tengo que sentirme así nunca más, al fin tengo amigos, buenos amigos-. Les dice a su familia.
Entonces un celular suena, Royer mira quien será a estas horas, resultó ser alguien muy especial en el momento. Royer sonríe y contesta. – ¿Sí, Ryder?
– Buenas noches Royer, disculpa que se me haya hecho tan tarde llamarte, solo quiero preguntarte algo-. Menciona el chico en la pantalla. – Verás, los cachorros y yo nos vamos de visita a la jungla, para ver a unos amigos nuestros, quería saber si Káiser puede venir con nosotros.
– ¡¿Con la patrulla, un viaje, es una pregunta?!-. Expresa él ansioso, apareciendo en la pantalla de golpe, pero luego mira a su padre. – Digo, ¿es una pregunta?
– Wow, Káiser, no sabía que estabas ahí, jejeje.
– Sí, puedes ir con ellos, Káiser, no veo porque no-. Le asiente él.
– ¡Sí, qué bien, esperadme Ryder! ¡Estaré allí en un momen...!
– ¡Hey, tienes que empacar tus cosas primero, Káiser!-. Dice Carol deteniéndolo en la marcha hacia la salida.
– La verdad es que yo le daré todo lo necesario, así que solo empaca lo esencial-. Sugiere Ryder.
– Vamos, yo te ayudo.
Káiser y Carol se marchan a preparar una mochila para el viaje, mientras que Royer se queda al teléfono, cuando se cerciora de que todos están fuera de vista habla nuevamente.
– Ryder, tengo que agradecerte que seas tan bueno con Káiser-. Ryder atiende a sus palabras y al semblante triste que asumió ahora. – Y porque incluso cuando yo he fallado, tú has estado ahí para remediarlo, en el incendio del restaurante, en su búsqueda cuando desapareció, incluso ahora cuando yo... no pude evitar hacerle daño, quiero que sepas que tienes todo mi agradecimiento por tratar a Káiser incluso como miembro de la patrulla, aunque no lo sea.
Ryder se queda reflexionando sus palabras, le sorprendió la última parte, ya van dos veces en el día que alguien dice algo así, pero aún más le sorprende esa manera suave de hablar de Royer, nunca la había escuchado antes.
– No pasa nada, Royer, no tienes que agradecerme por nada, yo solo hago lo que puedo siempre que puedo para que los cachorros se sientan bien, creo que tú también lo haces con Carol y Káiser, ¿no es así?-. Royer baja la cabeza, Ryder lo ve, se pregunta si en verdad puede levantarle el ánimo a este viejo amigo, a usuales ojos él es siempre alguien fuerte, pareciera que nunca está abajo, pero nadie en el mundo está excepto a sentirse así, sobre todo cuando es dañado lo que es más importante en sus vidas, o peor, cuando por accidente es dañado por uno mismo, como le sucedió, pero entonces de su cabeza bajan unas palabras a su boca, recordando. – "Pero incluso a veces, personas como nosotros que solo quieren lo mejor para sus hijos, cometemos errores, solo hace falta un poco de voluntad para actuar por su bienestar y demasiada para equivocarnos..." ¿no es así, Royer? Solo querías lo mejor para él, confío en eso-. Le asegura Ryder, pero el hombre despierta repentinamente ante la frase y se queda sin palabras. – En fin, no importa lo que hayas hecho, seguro que Káiser ya te perdonó, eres su padre después de todo, él te quiere sin importar nada más... ¡Mira qué hora es! Se me hace tarde, tengo que ver cómo van los cachorros, nos vemos luego.
Al finalizar la llamada a Royer le toma unos segundos reaccionar. – Esas palabras son de tu padre, no sabía que habías escuchado aquella última vez cuando hablamos-. Se dice recordando al padre de Ryder, un gran amigo suyo que nunca tuvo remplazo, ahora se sonríe. – Sí, supongo que tienes razón, Káiser seguro ya me perdonó, sino, por qué estaría sonriendo entonces...
– ¡Listo! Ya me voy, muchas gracias, Carol-. Sale Káiser del cuarto con una pequeña bolsa ajustada a su costado. – Espero no llegar tarde-. Se dice llegando a la salida con prisa.
– ¡No olvides llamar cuando llegues!-. Le recuerda Carol al salir de la habitación.
Kaiser se detiene en la puerta y voltea hacia ella. – Por supuesto que no, no dejaré de llamarte-. Al decir esto se marcha sin más retraso, pero ni siquiera se detuvo a mirar a Royer.
Carol se acerca a su padre, quien mantenía la mirada fija en la puerta por la que salió Káiser. – Que extraño, ¿Káiser olvidó despedirse de ti, papá?
Minutos más tarde, caminando por el camino hacia la colina del cuartel de los Paw Patrol, Káiser puede ver la silueta de un cachorro en la cima. 'Qué bueno, veo que aún me esperan'
Al llegar a la cima observa a los cachorros llevando sus cosas a la nave, la cuál había aterrizado en el patio, pero le llama la atención ver a Starlock cerca de la puerta de la torre y a Ryder hablando con él, elije acercarse a ambos y dejando la pequeña mochila que llevaba a un lado, exclama. – ¡Hola, chicos!
– ¡¿K-Káiser?!-. Expresa Starlock incrédulo pero con una gran sonrisa en su rostro que no podía esconder una sola gota de alegría al verlo.
– Justo a tiempo-. Comenta Ryder, volteándose a él.
De repente Starlock desprende en carrera hacia él, Káiser lo ve y no sabe qué hacer, piensa que Starlock lo va a embestir y cierra los ojos preparandose para el impacto, con tal de que no lo tumbe, pero en un pestañazo lo deja en el suelo con una embestida inteligente desde abajo. – ¡Káiser, qué bueno verte!
Káiser abre sus ojos y ríe. – Jajaja, está bien, tú ganas, yo también estoy feliz de verte, buen movimiento, por cierto, ¿cómo lo aprendiste?
Starlock lo ayuda a levantarse. – No recuerdo... más importante aún, ¿dónde estuviste todo el día?
Káiser suspira y lo mira, recordando la tristeza por lo que pasó hoy. – Solo una larga historia...-. Le habla con el corazón roto.
Continuará...
