Como saben esto no puede faltar, el debido reconocimiento a la creadora de estos personajes, Stephanie Meyer y la autora de esta gran historia, Michaelmas54, yo solo soy la traductora ;)

Y como siempre, muchas gracias a mi amiga y beta Erica Castelo por ayudarme con cada una de mis traducciones. ¡Muchas gracias amiga!


CAPÍTULO VEINTIUNO

"¿Qué quieres decir con que está apuntándote con un arma, papá; se ha vuelto loco?"

"Sí, sospecho que sí, Edward, pero creo que sería mejor que hablaras con él."

Carlisle le entregó el teléfono a su hermano, que lo tomó de forma extraña con su mano izquierda mientras su derecha sostenía el arma.

"Tío, ¿qué demonios está pasando?"

"No maldigas, Edward."

"¿Estás apuntando con un arma a mi padre y me dices que no maldiga? ¡Eres un puto pendejo!"

"Estoy haciendo esto por tu padre, Edward. Si él accede a ayudarme con mi investigación, podría salvarlo."

"¿Qué quieres decir con salvarlo? ¿De qué estás hablando?"

Anthony miró a Carlisle que estaba sacudiendo su cabeza, suplicándole con los ojos que no dijera nada más.

"Tu padre está muriendo, Edward. Tiene cáncer de páncreas. Si me ayudas a encontrar lo que estoy buscando, puedo salvar su vida. Te gustaría que hiciera eso, ¿verdad?"

"¡Oh, Jesús!" Edward gritó, y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas cuando el significado de las extrañas llamadas telefónicas de su padre en los últimos días de pronto quedó claro. Bella solo podía escuchar media conversación así que se había perdido la parte sobre el cáncer y no sabía qué estaba pasando. Había escuchado a Edward decir la palabra 'arma', pero no había escuchado un disparo.

"Adivinaste lo que estoy buscando, ¿no es así? Me sorprende que te haya tomado tanto tiempo. Aunque estoy cerca, Edward, casi lo descifro, y cuando lo haga mi descubrimiento cambiará al mundo. Ya no habrá enfermedad, no más muerte, a menos que sea por un accidente. ¿Puedes imaginar un mundo así, Edward?"

"Puedo, tío, pero no sería un mundo en el que me gustaría vivir. No creo que hayas pensado esto detenidamente."

"No hay nada que pensar. Estoy envejeciendo, Edward. Ya no quiero estar enfermo y aún no estoy listo para morir. Tampoco quiero que muera tu padre. Necesito su ayuda y puede que también necesite la tuya, pero primero que nada quiero que tú y la señorita Swan me traigan el brazo al laboratorio. Nadie más debe saber de él, ¿me escuchas?"

"No voy a hacer eso, tú, idiota. No estoy preparado para ayudarte a interferir con la vida como la conocemos. Estás malditamente loco si piensas que voy a ayudarte a desafiar a la naturaleza. Quiero hablar con mi padre. Ponlo de vuelta al teléfono."

Anthony le devolvió el teléfono a Carlisle que estaba angustiado. "Será mejor que lo convenzas," le dijo con veneno en su voz.

Carlisle tomó una respiración profunda y se serenó, luego llevó el teléfono a su oído.

"Lo siento, hijo. Iba a contarte sobre mi enfermedad en persona cuando vinieras a casa la próxima semana. No tiene mucho que me dieron el diagnóstico, así que no te he estado ocultando a propósito las noticias."

"¿Cuándo lo supiste, papá?"

"El día antes que rompieras con Annabel. No quise decir nada entonces porque tu vida ya estaba en crisis. ¿Me perdonarás?"

"Claro que te perdono, y quiero estar ahí contigo, ¿pero qué quieres que haga? ¿Quieres que acceda a los deseos de Anthony?"

"¡De ninguna manera, hijo! Y si Anthony me dispara ahora solo perderé unas cuantas semanas de vida, las que van a ser dolorosas, por lo que en realidad me estaría haciendo un favor. Así que, si esta es la última oportunidad que tengo de hablar contigo, te repito que te amo y estoy muy orgulloso de ti. Estate al pendiente de tu madre tanto como puedas."

Edward ya estaba sollozando. "Lo haré papá. Por favor, trata de convencer a Anthony que deje de hacer lo que ha estado haciendo. No ha pensado en las consecuencias. Por favor, habla con él."

"Lo intentaré, hijo, lo intentaré."

Anthony le arrebató el teléfono a Carlisle.

"¿Me vas a traer el brazo, Edward?"

"No. Te puedes ir al infierno, tú, jodido cretino estúpido. Y si dañas un cabello de la cabeza de mi padre, ninguna cantidad de drogas que desafíen a la muerte te salvará, porque sé cómo destruir el tejido y créeme, tío, arderás en esta tierra lenta y dolorosamente antes de arder en el infierno."


Edward desconectó la llamada y cayó en los brazos de Bella. Ella lo abrazó mientras lloraba y sintió su cuerpo temblar por una combinación del shock y la pena. No sabía qué hacer o decir ya que no había escuchado toda la conversación, pero podía adivinar parte de ella. Mientras lo estaba consolando su móvil sonó y vio que era Seth. Después de una breve conversación ella puso su teléfono en silencio ya que no quería más interrupciones.

Los sollozos de Edward se calmaron y Bella secó su rostro con unos pañuelos que tenía en su mochila. Cuando él se había calmado lo suficiente para hablar, le contó cómo fue la conversación y Bella estaba horrorizada porque tuviera que enterarse de esta forma que su padre tenía una enfermedad terminal, y también que sus temores sobre las intenciones de Anthony habían sido confirmadas.

"No puedo creerlo, Edward. ¿Honestamente crees que podría crear una droga que pueda mantener a los humanos con vida para siempre?"

"No lo sé, pero si alguien puede hacerlo será él. Estoy seguro que con el tiempo encontraría una forma de retrasar la degeneración de las células para que un humano pueda vivir cientos de años, pero es incorrecto; no puedes meterte con la naturaleza."

"¿Qué crees que deberíamos hacer con el brazo ahora?"

"¡Quemarlo! Tenemos que volver a Seattle y quemarlo, Bella, para que nadie más se vea tentado a hacer eso. El resto del cuerpo ha sido quemado y el brazo nunca debió haber caído en nuestras manos. Me culpo por llevarle partes de él a mi tío; fui muy estúpido."

"No, no lo fuiste. Tus intenciones eran totalmente lógicas. Fuiste inquisitivo, y así son los buenos científicos. Nada nuevo sería descubierto si los científicos en el pasado no se hubiesen preguntado '¿por qué sucede eso?'. Como la penicilina, por ejemplo; si Fleming no hubiese sentido curiosidad por ese poco de moho en la placa de Petri, nunca habría descubierto un tratamiento que ha salvado millones de vidas. Le diste las muestras a tu tío por las razones correctas, así que no lo olvides."

Edward asintió, luego empezó a llorar de nuevo.

"Mi padre está muriendo, Bella. No puedo imaginar mi vida sin él."

"Lo siento mucho, Edward. Te ayudaré a superar esto, te lo prometo."

Bella lo sostuvo entre sus brazos mientras lloraba nuevamente por su padre, pero si Bella hubiese estado mirando al camino frente a ellos, habría visto a Jasper y Alice pasar en su camino de regreso a Seattle, pero no los vio porque estaba concentrada en el hombre que amaba que se desmoronaba en sus brazos.


"Así que, Anthony, ¿vas a dispararme?"

"No lo sé, Carlisle. ¿Vas a traicionarme?"

"Eso depende de lo que hagas ahora. Por qué no bajas el arma por un momento. No voy a destruir tus experimentos o correr al gobierno, o siquiera comprometerte. Puedes relajarte y discutiremos esto con calma."

Anthony consideró esto en su mente para luego arrojar el arma sobre la mesa de trabajo donde se detuvo junto a una bandeja de archivos. El momento de locura había pasado y enterró su cabeza en sus manos.

"Vamos a dar un paseo al lago, Anthony. Es mejor hablar ahí que aquí rodeados por todo este desastre."

Anthony asintió para luego ponerse de pie lentamente y con la ayuda de Carlisle, atravesar con cuidado las puertas de cristal hacia la luz del sol y el aire fresco. Después del hedor rancio que los rodeaba en el laboratorio, el aroma a césped recién cortado era como perfume francés a sus sentidos y los dos respiraron profundamente el aire limpio al mismo tiempo.

Carlisle ayudó a Anthony por la cuesta hacia la banca. "Necesitas un bastón" sugirió, pero Anthony dijo "Pffft" y agitó su mano en el aire sin darle importancia. Llegaron a la banca y se sentaron en un silencio reflexivo por unos momentos, contemplando la tranquila agua del lago que solo se agitaba por los patos y gansos que estaban disfrutando del sol de las primeras horas de la tarde.

"Entonces, supongo que vas a tratar de disuadirme de continuar."

"No, no lo haré, porque cualquier cosa que diga caerá en oídos sordos, ¿no es así? Solo quiero que te detengas por un momento y pienses en las consecuencias de lo que puede pasar si tienes éxito en descubrir lo que sea que esté retrasando la degeneración de esas células."

"Qué es lo que hay que pensar; la gente vivirá más tiempo. Si lo desean podrían vivir para siempre."

"¿Pero no has pensado en las repercusiones para nuestro mundo, Anthony? El sueño imposible de la vida eterna te ha cegado a la realidad de cómo existe nuestra sociedad en este pequeño y superpoblado planeta."

Anthony lo pensó por un momento pero luego se volvió para responderle a Carlisle con una expresión determinada en su rostro.

"Dime, Carlisle, ¿qué hay de malo en que los humanos tengan vidas largas y saludables? Hace solo unos mil años, la expectativa de vida humana era de menos de treinta años. Ahora podemos esperar vivir hasta los ochenta, noventa e incluso más de cien si tenemos suerte. Una mejora a las condiciones de vida y la medicina ha permitido eso, así que, ¿qué hay de malo en dar el siguiente paso en nuestra evolución? ¿Puedes explicarme eso, Carlisle?"

"Las razones por las que es malo son innumerables, Anthony. Qué hay de los trabajos, por ejemplo. ¿Has pensando en los trabajos de la gente?"

"¿Qué tiene eso que ver? ¿Cuáles trabajos, los trabajos de quién?"

"Bueno, si la gente empieza a vivir cientos de años, tendrás generaciones de personas sin empleo. Hay millones de personas buscando trabajo hoy en Estados Unidos, ahora, en este minuto. ¿Qué pasaría si fueras lo bastante afortunado para tener un trabajo, pero no tuvieras permitido retirarte hasta que tuvieras, digamos, quinientos años, y entonces después de eso, cuánto durará tu retiro, y quién pagará por ello? Pensándolo bien, ¿serías feliz de ser un minero por varias vidas, o un barrendero, o incluso un doctor?"

"Bueno, la gente podría cambiar carreras."

"Pero no habría trabajos, Anthony. Nadie se enfermaría o moriría, ¿recuerdas? Pensemos más allá, qué hay de las relaciones y el matrimonio. ¿Querrías estar casado con la misma persona para siempre?"

"Podrías divorciarte."

"Y si eres religioso, y te casaste por la iglesia frente a Dios. ¿Prometiste se fiel, pero solo por cien años?"

"Eso es una estupidez, Carlisle."

"No, es ser realista. Toda la estructura de nuestra vida tendría que ser evaluada y reescrita, incluso para las personas que reciben cadenas perpetuas en prisión. ¿La vida realmente significaría vida, y los asesinos en masa también serían elegibles para ese tratamiento?"

Anthony no tenía una respuesta a eso y permaneció callado.

"De acuerdo, Anthony, ¿qué hay de la medicina? Doctores y enfermeras y todas las compañías farmacéuticas y negocios relacionados con mantenernos con vida. Toda esa gente de pronto se quedaría sin trabajo, al margen de aquellos involucrados en la obstetricia. Ahora que lo pienso, ¿cuántos hijos podría tener una mujer durante una vida prolongada, cinco, diez, cien? Seguros médicos, seguros de vida, miles de compañías caerían en bancarrota si Anthony Masen descubre el secreto de una vida larga o eterna."

Anthony se le quedó mirando con incredulidad, pero Carlisle todavía no había terminado. Podía ver que Anthony se quedó sin palabras cuando se dio cuenta que no había pensado detenidamente en eso.

"Entonces, dime, ¿a quién vas a dárselo?"

"¿A qué te refieres?"

"Bueno, no puedes dárselo a todos."

"¿Por qué no?"

"Ya hay siete mil millones de personas en el mundo, Anthony. ¿Qué va a pasar con la población si todos empiezan a vivir cientos de años? No podemos alimentar a la población mundial ahora, así que, ¿qué demonios crees que pasará cuando la población de repente aumente?"

Anthony lo pensó por unos momentos.

"Bueno, podríamos dárselo a unas cuantas personas elegidas, entonces al menos todavía necesitaríamos hospitales y seguros."

"De acuerdo, vamos a considerar ese escenario. Tú anuncias al mundo que puedes prolongar la vida indefinidamente para que puedas recibir tu Premio Nobel, pero que solo unos pocos elegidos van a tener este beneficio. ¿Quién decide quién recibe el tratamiento y por lo tanto vive mucho más tiempo? ¿Lo harías tú, o la decisión la tomaría un comité?"

"¿A qué te refieres?"

"Bueno, de hecho, estarías creando una raza superior. Aquellos elegidos estarán fuertes y en forma y vivirán cientos de años, y aquellos que no, vivirán una vida corta y enfermiza. ¿Puedes imaginar el resentimiento que eso provocará?"

Anthony se quedó mudo.

Carlisle ya estaba inspirado y no iba a detenerse. Esta era su única oportunidad para hacer entrar en razón a Anthony y detener lo que estaba haciendo antes que fuera demasiado tarde. Tenía que jugar su mejor carta ahora.

"¿Se lo darías solo a los americanos, o los rusos y los chinos también lo recibirán?"

"No lo sé. No le he pensado."

"No, no lo has hecho, Anthony. Si potencias extranjeras de pronto se dan cuenta que el buen y grandioso Estados Unidos repentinamente vive más al llegar a la vejez, querrán saber qué demonios está pasando. Piensa en todos los dictadores que el mundo ha visto en los últimos siglos, y hay unos cuantos en el mundo hoy. ¿Crees honestamente que no iniciarán una guerra para tratar de apoderase de ello?

Anthony puso su cabeza en sus manos y apretó sus sienes en exasperación.

"Solo quiero ayudar a la gente, Carlisle. Toda mi vida ha estado dedicada a ese fin, y cuando vi lo que estaba frente a mí, solo quería usar este descubrimiento para el bien. Con el dinero que pudiera ganar el laboratorio podría pagar más investigaciones; las posibilidades eran ilimitadas."

"Lo sé, Anthony. Entiendo tu dilema, pero ahora sabes que ya no deberías continuar con tus experimentos; es mucho lo que está en riesgo."

Anthony asintió y Carlisle puso su brazo alrededor de los hombros de su hermano mientras se quedan en silencio viendo a los patos nadar por el lago, ajenos a la discusión que acababa de tener lugar que podría haber cambiado al mundo para siempre.

Anthony finalmente se puso de pie. "De verdad, tengo que irme a limpiar mi laboratorio."

"¿Quieres ayuda?" Carlisle le ofreció.

"No, estaré bien. Creo que tienes que irte y hablar con tu hijo, tranquilizarlo y entonces ayudarlo a asimilar tu condición."

"Tienes razón. Lo llamaré tan pronto me vaya. Pero déjame ayudarte en la pendiente."

Anthony se apoyó en el brazo de Carlisle y los dos subieron con dificultad la pendiente hacia las puertas del laboratorio. Una vez dentro, Anthony cerró la puerta y le puso seguro por dentro.

"Deberías dejar esa abierta; huele un poco rancio aquí," dijo Carlisle con una sonrisa amable.

Anthony se rio, "Creo que soy yo el que huele a rancio. Ahora vete y llama a mi sobrino. Debe estar enfermo de la preocupación."

Carlisle abrazó a su hermano. "Me alegra que hayamos podido resolver esto. Tienes una reputación inmaculada en el mundo de la ciencia; deberías dejar el mundo sin mancha en ella."

Anthony asintió y prácticamente empujó a Carlisle por la puerta. "Vamos, fuera" dijo y cerró la puerta detrás de él.

Carlisle empezó a caminar por el pasillo y al escuchar la puerta cerrarse por completo, escuchó un clic. ¿De nuevo estaba cerrando la puerta del laboratorio con seguro? Tal vez lo imaginó, así que siguió caminando, pensando en la difícil conversación telefónica que pronto tendría con Edward.


Anthony cerró la puerta con llave y se acercó a su mesa de trabajo. Cogió unos papeles que estaban esparcidos en su teclado y los acomodó en una pila. Retiró su arma de la mesa y la colocó de vuelta en el cajón para luego guiar al ratón sobre la almohadilla, lo que volvió a dejar la imagen de la muestra de piel en la pantalla frente a él. Se sentó por varios minutos observando una célula en particular dividiéndose lentamente en dos entes separadas, luego volvió su atención nuevamente a sus libretas detallando sus resultados hasta ahora.

Su rodilla izquierda le palpitaba dolorosamente solo por esa corta caminata de ida y vuelta del lago, y podía ver que estaba hinchada sin levantar la pierna de su pantalón. Su otra rodilla también le dolía hoy y las articulaciones de sus dedos estaban rígidas y adoloridas, parcialmente debido a la artritis, pero también porque había estado escribiendo mucho en los últimos días. Pensó en la sugerencia de Carlisle de conseguirse un bastón y se burló.

Se inclinó sobre la mesa y sacó otra libreta por debajo de algunos archivos y una vez más estudió los cálculos. Estaba muy cerca; solo necesitaba esa pizca de inspiración y tendría los resultados que estaba buscando.

Pensó en lo que Carlisle le había dicho y tenía completo sentido. El planeta no podría soportar más de miles de millones de gente, y dárselo a solo unos cuantos elegidos causaría amargura y resentimiento, y sí, podría iniciar guerras, pero eso no lo detendría de seguir con su investigación. Lo quería para él. No se iba a quedar sentado en su silla a deteriorarse cuando tenía la solución para la buena salud y una larga vida en sus manos. Quería más de los setenta u ochenta años que ese Dios ficticio le había prometido; quería al menos el doble de eso, y más si era posible.

"Váyanse al carajo, Carlisle y Edward," dijo al aire. "Lo que no saben no puede hacerles daño."

Así que Anthony volvió su atención nuevamente hacia sus experimentos, y los ángeles contuvieron el aliento cuando la Tierra se tambaleó sobre su eje una vez más.


Habían estado sentados en su coche por más de una hora. Edward seguía destrozado y Bella no sabía qué decirle. Lo abrazó, lo besó, le susurró palabras de apoyo y amor, pero aún no podía controlarse por más de unos cuantos minutos y entonces se hundía en otra oleada de desesperación. Se había quedado sin pañuelos y Edward tenía su cabeza enterrada en una de sus sudaderas que ya estaba empapada por sus lágrimas.

Sostenía el teléfono de Edward cuando sonó, y vio en la pantalla que era Carlisle.

"Es tu papá" gritó y sacudió el brazo de Edward.

"¡Papá!" Dijo con voz entrecortada cuando agarró el teléfono. "Imaginé que estabas muerto."

"Aún no, hijo; aún no."

"¿Todavía estás con Anthony?"

"No, estoy en mi coche. Tuvimos una larga conversación y él accedió a detener su investigación."

"Gracias a Dios, ¿pero cómo lograste eso?"

"Hablamos sobre las repercusiones que tendría para el mundo y finalmente entró en razón."

Edward dejó escapar un suspiro de alivio aunque en primera instancia, esa era la menor de sus preocupaciones.

"Voy a ir a casa, papá."

"Está bien, hijo, cuando puedas pero no te apresures. No voy a morir mañana, de modo que no hay necesidad de entrar en pánico. Tengo cosas que hacer en los próximos días, personas y lugares que ver, así que espera un tiempo. Recuerda que podemos hablar por teléfono en cualquier momento. Como sea, creo que los dos estamos demasiado emocionales para una conversación racional en este momento."

Edward se rio con tristeza. "De acuerdo, papá, pero iré a casa antes del próximo fin de semana. Vamos en camino de regreso a Seattle desde Forks en este momento y tengo mucho que contarte."

"Oh, está bien, bueno, estoy ansioso por escucharlo. Adiós, hijo."

"Adiós, papá. Te amo."

Edward apagó su teléfono y se le quedó mirando, preguntándose cuántas conversaciones más le quedaban con su padre. Antes había estado muy despreocupado sobre mantenerse en contacto con él hasta hace poco, y ahora apreciaba cada precioso segundo en el que pudiera escuchar su voz. Recordó la letra de una vieja canción; #you don't know what you've got till it's gone# (1), pero todavía no había perdido a su padre, y al menos podría pasar algo de tiempo de calidad con él antes del final, y por eso estaba agradecido ya que mucha gente no tenía ese lujo.

Se frotó el rostro con una parte seca de la sudadera de Bella para luego girar la marcha y salir del espacio del estacionamiento.

"Vamos a casa" dijo al sacar la SUV del estacionamiento, luego pisó el acelerador y corrió a toda velocidad por la carretera bordeada de árboles, ansioso por alejarse del bosque circundante que contenía un peligroso secreto, y llevar a Bella de regreso a Seattle y a la relativa seguridad de la ciudad.


(1) Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido


Bueno, al menos Carlisle está fuera de peligro, por ahora. Pero Anthony está resuelto a seguir con su investigación, que como dijo Edward va en contra de la naturaleza y como Carlisle le hizo ver, repercutiría grandemente en la vida en nuestro planeta. ¿Logrará su cometido? ¿Y qué efecto tendrá? Ya nos acercamos a esa parte de la historia. Y todavía falta ver la reacción de Alice y Jasper cuando se enteren, si se enteran. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció. Recuerden que son el único pago que recibimos por dedicar este tiempo a su diversión. No les cuesta nada tomarse solo unos minutos para decir gracias, dar un saludo o enviar una carita feliz. Y si me dicen qué les pareció el capi y sus teorías, mucho mejor ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Shikara65, Marie Sellory, kaja0507, Maryluna, beakis, Say's, aliceforever85, freedom2604, Gabriela Cullen, Smedina, JessMel, paupau1, liduvina, Labluegirl, Yoliki, Manligrez, mony17, Esal, YessyVL13, glow0718, Antonia, myaenriquez, injoa, PRISOL, Tecupi, Ali-Lu Kuran Hale, lauritacullenswan, Adriu, Mafer, Vrigny, Sully YM, miop, patymdn, torrespera172, Adriana Molina, alejandra1987, rjnavajas, Lady Grigori, Vanina Iliana, EriCastelo, Tata XOXO, Liz Vidal, Pili, Katie D.B, Lizdayanna, tulgarita, Bertlin, saraipineda44, cavendano13, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Recuerden que DEPENDE DE USTEDES.