¡Holaa! Por fin pude aparecerme porque el maldito Notebook explotó, bueno no explotar en sí pero estaba bastante agonico y tuve que repararlo, por supuesto tenia respaldo (Menos mal xD), así que apenas pude retomé esto.
Un saludote a cada uno de ustedes,muchisima gracias por seguir la historia :D
Capitulo 21: Enfrentando Caprichos
- No hay cuidado – dijo la gata – Esperemos la señal de Joey, salimos de aquí y tú dices tú línea.
- Disculpa si esto causa algún inconveniente – dijo el Guardia Real apesadumbrado.
- De eso no te preocupes, luego de esto comienza mi gira con el teatro y dejaré este reino, no tengo a nadie a quien darle explicaciones – dijo divertida Matilda, se notaba que es muy alegre.
- Espero que les vaya bien, aunque no he tenido la oportunidad de ver sus obras – contó – Deben ser bonitas.
- Podemos arreglar eso, te daré unas cuantas entradas para que puedas ir – dijo la gata – Son válidas en cualquier sitio que estemos.
- Muchas gracias – dijo Gato sorprendido por el gesto.
- De nada – dijo Maltida – Siempre hay que conocer el arte, es hermoso.
- No cabe duda de eso – contestó de acuerdo - ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Adelante – respondió.
- ¿Qué favor le debías a Joey? – volvió a preguntar Gato, ya que su amigo le omitió esa información.
- Un pequeño problema que tuve hace un tiempo con un tarado que estaba obsesionado conmigo… Me seguía a todos partes, parecía un psicópata…Entonces vino Joey y me ayudó a deshacerme de él – contó Matilda – Él no quería recibir nada a cambio, pero insistí en que sí necesitaba algo que me lo pidiera.
- Ya entiendo – dijo Gato.
- Hablando de tu amigo…está enviándome la señal ahora mismo.
El Guardia Real ni se molestó en mirar para atrás, así que actuó de la manera más normal posible, dentro de la "Zona de cita" que ellos se encontraban, luego de terminar la velada, ellos salieron de ahí. Matilda solo pasó una mano por el brazo de Gato.
- Entonces... - comenzó ella "insinuante" - ¿Nos vemos en el Festival de la Luna?
- Claro que sí – dijo él – Pásame a ver mañana en la tarde, después de mi turno.
- No seas fresco, dijimos Festival – le acusó de forma divertida.
- Por favor, aún falta para el festival… - pidió él como si se lo estuviera pidiendo a Kitty, era la única manera que encontró para que le saliera lo más natural posible.
- Esta bien… - dijo ella y antes de irse lo "besó" en la mejilla; ya que realmente hizo una alusión a hacerlo – Nos vemos.
- Adiós – dijo Gato.
Esperaba que eso haya resultado lo más creíble…Como su tarea había terminado y aparentó que se iba al cuartel. Solo se quedó por ahí.
Joey tenía solo esta oportunidad, esperó pacientemente detrás de un muro, poniendo atención a la escena recientemente terminada de Gato y Matilda. Observó con cuidado y detenimiento cualquier actividad sospechosa.
Hasta que lo vió…
El sujeto estaba casi escondido en el techo de la taberna que habían visitado, él no había entrado, se notaba que llevaba tiempo esperando además de estar atento a lo que estaba haciendo su amigo para no perderse ningún detalle de lo sucedido.
Joey se dirigió a su ubicación, subiendo con cautela para no alarmarlo. Antes de enfrentarlo, silvó suavemente para que Gato viniera.
- Se puede saber… ¿Qué estás haciendo tu espiando a un Guardia Real? – preguntó de la nada, sobresaltando al desconocido, quien estaba muy atento a lo que estaba haciendo que lo tomó por sorpresa su presencia. Cuando Joey lo vio, se le hizo extrañamente familiar, era un gato gris completo y utilizaba una capucha para esconder su identidad.
Él se extrañó - ¿Quién dijo que yo estaba escuchando y/o siguiendo a alguien? – preguntó él.
- Eso dimelo tú – espetó él – Ya es una falta bastante grave estar fisgoneando a un Guardia Real.
- No estaba haciendo eso – negó.
- Hasta puedo pensar que estás siguiendo al resto de mis compañero y vendiendo esta información afuera – contraatacó seriamente.
- ¿Qué pruebas tienes? – preguntó él.
- Extraño que lo digas, te vi claramente – respondió – Tengo suficientes pruebas que obviamente no te diré.
En ese momento Gato llegó donde se encontraba ellos. El Guardia Real no aguantó al verlo y lo tomó bruscamente del cuello, justo donde estaba la tela de la capucha que el traía puesta.
- ¡¿Quién te manda?! – exigió saber él enfadado - ¡¿Qué quieres de mí?!
- ¡No me manda nadie! – dijo con voz entre cortada.
- ¿A no? – preguntó Gato enfadado – Elige, o reconoces lo que andabas haciendo o te acusamos de espía del reino.
- Gato, cálmate – dijo su amigo, mientras el gato de tonos naranjo mantuvo la compostura, sólo quería asustarlo.
- ¡Dilo! – exigió - ¡Te vi varias veces siguiendome!
- ¡Sólo un trabajo de investigación, fue un mandato del palacio! - respondió.
- ¿Quién está a cargo de eso? – volvió a preguntar.
De nuevo se quedó en silencio, definitivamente no quería hablar, pero estaba confirmando sus sospechas con tan solo hablar sobre el palacio.
- Suficiente – dijo Joey – No estamos para tolerar esto – agregó. Él se dirigió para esposarlo y llevárselo al cuartel.
Al llegar a dicho lugar, lo dejaron en una prisión preventiva que ellos contaban, solo tenían que esperar a que llegara el Capitán. Gato y Joey aún tenían tiempo para esperar. Salieron de esa habitanción dejando solo al sujeto.
- Se ve que está nervioso – dijo Gato, ya más tranquilo debido a que ese sujeto estaba bajo su custodia.
- Sí, además cayó redondito en la trampa, salió mejor de lo que esperamos – dijo conforme Joey y su amigo asintió de acuerdo – Lo mejor de todo es que pude hablar con el encargado del bar de la taberna, ese quien dio la información para que testificara anónimamente.
- ¡Eso es grandioso! ¡Nos ayudará mucho! – dijo el gato naranja.
-Con ese testimonio y nuestra denuncia, estaremos listo con este asunto – dijo Joey.
- ¡Oh amigo! ¡No sé qué haría sin ti! – dijo entre aliviado y cómico, ya que se acabaron las persecuciones.
- Quizás te tendrían de mascota en el palacio – bromeó – Pero…de nada hermano, para eso estamos.
Gato negó con la cabeza – Toma – dijo él, dándole unas entradas que le había dado Maltida.
- Para que vayas al teatro... y recíbelo. Matilda me lo dio, ella estaba muy agradecida que la ayudaras esa vez, al igual que yo.
- Gracias… - dijo Joey con una sonrisa.
- A ti, te lo mereces – dijo el gato naranja.
En ese instante, llegó el capitán quienes contaron los detalles del "caso", estuvo de acuerdo con todo e incluso lo tomarían como posible sospechoso que estaba investigando al escuadrón por los sucesos ocurridos hace unos días con la Elite. Ya que todo podía ser posible con eso. Por fortuna todo fue calzando a su favor, no tenían que involucrarse más en ese tema.
Unos días después, finalmente Gato fue al sector bajo a dejar un mensaje a Kitty en el lugar donde practicaba, la cual decía que ese misma tarde o noche podían juntarse en la taberna y en su balcón.
Kitty estaba entre feliz y enojada, lo primero es porque vería a Gato después de tantos días y enfadada por lo siguiente.
Resulta que su novio no tuvo una semana muy ocupada en el cuartel y que por eso no le permitía juntarse con ella. La verdad es que Gato estaba en un enorme problema, supo que lo estaban espiando hace días y eso se enteró gracias a su amiga quien le había contado que Joey estaría afuera unos días por ese problema y que lo estaba ayudando.
Kitty negó con la cabeza, se cruzó de brazos y se apoyó en la pared, ella ya se encontraba en el balcón esperándolo, pasaron unos minutos hasta que lo escuchó llegar.
Se notaba que Gato salió apurado, venía agitado y sonrió ampliamente al verla. Pero Kitty no se inmutó, ni siquiera cuando se acercó, sólo alzó una ceja.
- ¿Pasa algo? – preguntó notando este detalle.
- Mmmm – respondió ella – Me preguntaba ¿Cuándo pretendías decirme lo que estaba pasando?
- ¿De qué hablas? – preguntó el gato naranja confundido.
- Seré bien especifica – dijo Kitty seriamente – ¿Creías que no me daría cuenta de tu problema? ¿Por qué no me contaste?
- ¿Cómo te enteraste? – preguntó Gato sorprendido al darse cuenta a que se refería.
- Joey le contó a Claire, dijo que "ayudaría a su compañero", luego me detalló que se trataba de ti y que había un maldito espía – respondió molesta.
Su novio quedó en silencio un instante – No quería preocuparte la verdad…
- ¡Estoy molesta por eso, me preocupé de todas maneras y pudiste haber contado con mi ayuda Gato! – reclamó ella.
- No creí que te enterarías, lo hice para protegerte ¿Qué sucedía si daban contigo por mi culpa? - se defendió su novio.
- Esta bien, ¿Pero ahí a ocultármelo? – dijo ella – Hubiéramos buscando una forma de solucionarlo juntos, para eso estoy contigo ¿No crees?
- Kitty, no exageres – dijo él – Me hubiera encantado pedirte ayuda, pero algo que no haré es hacerte correr ese riesgo a que pudieran atraparte. No sabía a qué me enfrentaba.
Era el turno de Kitty quedarse en silencio, era algo que no podía discutir. Aunque ella quería ayudarlo…
Su novio tomó sus manos cariñosamente tocando gentilmente el dorso de ellas.
- Te apuesto que fue obra de la psicópata de tu princesa – dijo ella una vez que se calmó.
- Primero, no es mi princesa – corrigió él – Y sí, ella estuvo detrás de esto.
Kitty rió levemente ante la corrección que el hizo.
- No me sorprende que esté metida en esto, si no te deja tranquilo… - agregó la gata oscura en modo de advertencia.
- Y sigues defendiendo lo tuyo… - insinuó él.
- Por supuesto – aseguró ella. Finalmente se acercaron para besarse.
- ¿Me perdonas? – preguntó.
- Sólo si prometes que, si sucede algo, por lo menos me cuentes – dijo ella.
- Lo prometo – dijo Gato y se volvieron a besar, pero esta vez de forma apasionada.
- Más encima, tuve que esperar una semana para poder verte – acusó la gata.
- ¡Hey! ¡No es que lo haya planeado! – se defendió su novio y Kitty rió.
- Sólo espero que ella no te vuelva a molestar.
- No nos preocupemos más de eso- dijo Gato – Mañana tengo libre ¿Te parece que vayamos a investigar el siguiente camino a la cárcel? Recuerda…es todo un día junto a mi…- tentó.
- Me parece una idea estupenda – concordó ella – Ya encontraré una excusa para ausentarme.
- Por supuesto que lo encontrarás – dijo Gato – Al terminar con esa última tarea, te tendré una sorpresa.
Kitty se sorprendió al escuchar eso, ella iba a hablar, pero su novio puso una mano en su boca.
- Es una sorpresa – afirmó él – Aunque seas ansiosa, tendrás que saber esperar.
- ¡Pero Gato! – se quejó.
- ¡Ya verás! – insistió dándole un cariñoso beso en la frente, ella lo miró amorrada - ¿Cómo están las cosas allá?
- Mucho mejor – contestó – Hemos construido en otros sectores algunas casas y… bueno están tratando de planear otro robo, necesitamos comida y medicamentos, pero no sabemos cuándo – contó – Por cierto, ya comenzaron la construcción de las torres.
- ¿Qué? ¿Tan pronto? – preguntó sorprendido.
- Sí, también nos tomó desprevenido eso – contestó.
- Se supone que comenzarían en una semana – dijo él.
- Debe haber otra razón – dijo Kitty – O quizás no, pero eso no importa, no será algo de qué preocuparnos si nos iremos de aquí.
- Es verdad – concordó Gato.
- Y que sea pronto, ya me está cabreando que nos separen a cada rato – dijo ella.
- Eso también y viene con puteada incluida – agregó él, refiriendo se a Joey y Claire.
- Ni lo menciones – pidió la gata.
La pareja se acomodó en el balcón, se sentaron uno al lado del otro, Gato apoyaba su espalda en la pared y pasó un brazo al costado de su novia mientras ella se acurrucaba.
Al día siguiente, Kitty iba saliendo de casa apresuradamente, se le estaba haciendo tarde, agarró unas cosas antes de irse.
- ¡Kitty! – dijo un poco enfadada su amiga.
- ¿Ahora que hice? – preguntó ella.
Su amiga la miró amorrada y puso las manos en sus caderas.
- ¿Cuándo planeas contarme eh? – preguntó.
- ¿De qué hablas? – preguntó e vuelta, estaba confusa.
- ¡No te hagas la tonta! – le acusó.
- ¡Demonios Claire! ¡Quieres ser especifica de una puta vez! – exigió saber ella, le estaba colmando la paciencia.
- Hace varias semanas te fuiste a la casa de las provisiones ¿O no? – preguntó su amiga.
- Sí… ¿Y qué tiene? – preguntó la gata oscura.
- Te vieron con alguien – espetó ella.
Kitty quedó clavada en el lugar y sin palabras, no esperó una respuesta como esa.
- ¿Quién te dijo eso? – preguntó la gata.
- ¡Eso no importa! – respondió Claire.
- ¡Claro que importa! – reclamó.
- ¿A qué fuiste con ese desconocido con capucha y capa a esa casa? – preguntó - ¿Por qué tanto misterio? Según me dijeron, estaban en plan romántico.
- ¿Y desde cuándo tan chismosa? – preguntó Kitty.
- Respóndeme de una vez – dijo su amigo.
La gata trató de alargar esa pequeña discusión para poder pensar bien en lo que iba a decir y salir de esta. Estaba confirmado que se trataba de Gato, de la vez que recorrieron esas cavernas, lo bueno de todo es que no sabían que se trataba de él.
Suspiró agotada – Qué manera de malinterpretar las cosas…
- Sí claro – dijo ella.
- Claire, en serio… ese desconocido que dices tú, es del anillo medio y me debía un favor – dijo ella – Lo ayudé a cruzar y me acompañó a esa casa a revelarme otro secreto – mintió.
- ¿Cómo explicas que te acercaste a él? – volvió a preguntar.
- No te diré hasta que no me digas tu fuente – exigió Kitty un poco nerviosa.
- Alguien del cuartel, uno que se incluyó hace poco, uno joven – respondió sin opción.
La gata rodó los ojos - ¡Claire! Él siempre anda metido en todos lados y sabe de todo ¿Por qué crees que lo reclutaron? Pero nunca verifica nada.
- ¡Ya está bien! – dijo la gata bicolor sin remedio.
- No estoy con nadie – aclaró Kitty – Ese día lo besé en la mejilla porque me dio esa información muy importante…
- ¿Qué tan importante? – preguntó.
- Hay una zona oculta, pero está con llave y precisamente a eso voy ahora, me consiguió una forma de abrirla – explicó – Pero no, no faltaran quienes malpiensan todo. Cuando lo tenga en frente a ese renacuajo ¡Le daré una tanda!
- ¡No! ¡No le hagas nada pobrecito! – dijo ella apenada.
- No prometo nada – dijo ella.
- ¡Kitty! – pidió ella.
- Está bien – dijo la gata – Ahora…querida hermana ¿Me das permiso para salir? – ironizó.
Claire rodó los ojos – Anda, eres una pesada – le acusó.
- Quién habla – contestó ella – Llegaré tarde, así que no te preocupes de eso. Cuídate.
- Tu igual, adiós – respondió cruzando los brazos no muy contenta.
Kitty por fin pudo irse de ahí, exhaló aliviada. Estuvo a un pelo a que la pillaran, menos mal que el renacuajo no dio grandes detalles…
Lo que le esperaba cuando llegara el día del escape…
La gata oscura se escabulló de forma rápida por la casa y entrada de la caverna. Se tardó muy poco en llegar al oasis, buscó con la mirada a Gato quien estaba a espalda a ella, sentado en la orilla del agua. A Kitty le llamó la atención que estuviera vistiendo la ropa de la Guardia Real, usualmente al juntarse, rara vez usaba su traje, bueno exceptuando la veces que se juntaba sin planearlo.
Kitty se acercó en silencio, lo estaba acechando mientras se avanzaba, él ni siquiera se percató de su presencia. Ella se agachó para agazaparse y lanzarse a sus brazos.
Gato se sobresaltó al recibir a su novia en sus brazos, apretujándola tiernamente, ella se quedó a la altura de su pecho y lo miraba cariñosamente.
- Disculpa la demora, intenté desocuparme antes, pero Claire se encargó de retrasarme – dijo ella.
- No te preocupes, lo que importa es que llegaste – contestó Gato dándole un pequeño beso y ella acarició su cuello con su cabeza, ronroneando a gusto.
- Me encanta como te ves con esa vestimenta Gato – halagó ella en voz baja.
- Muchas gracias, mi señorina – contestó.
- ¿Por qué viniste así? No es que me esté quejando – preguntó.
- Ah, es que se me ocurrió, debido a que iremos a la zona de la cárcel, creí que sería mejor que me vieran con esto en caso de cualquier inconveniente…No me dirán nada si me ven así – explicó.
- Tienes razón, mejor prevenir y si fuera el caso me puedo ocultar – concordó ella y su novio asintió.
- Además, no sabemos con qué nos encontraremos por ahí – agregó el Gato naranja.
La gata lo observó, en su tono de voz le decía que le pasaba algo, lo notaba extraño.
- ¿Sucedió algo? – preguntó ella, su novio la miró y lo supo de inmediato – Ah. Dulcinea…
Gato suspiró molesto.
- Hoy estuvo insoportable, llevaba semanas sin hablarme – contó – Sólo que se dedicó a ningunear y mandarme a cada instante durante el turno de trabajo, la tuve que acompañar a todos lados y había actividad en el palacio – respondió – Se comportó muy déspota.
- Lo normal – dijo Kitty rodando los ojos – Te prometo que, en algún momento, le dejaré un recuerdito antes de irnos.
Gato rió levemente, su querida Kitty para variar animándolo - ¿Qué harás? - Preguntó negando con la cabeza, divertido.
- Será una linda sorpresa – contestó ella – Ya verás y no molestará más – agregó. La gata acarició su mejilla y con la otra mano la pasó por detrás del cuello de su novio. Lo contempló unos segundos y se acercó para darle un beso tipo esquimal antes besarlo en los labios.
- Kitty, te amo un montón, no sé qué haría sin ti, ni tampoco que sería de mi si no te hubiera conocido, quizás…hubiera sido la marioneta o mascota como dice Joey – dijo el gato naranja tomando el mentón de ella.
Ella sonrió enternecida por sus palabras – Mi madre decía que no existen las coincidencias, sólo lo inevitable – dijo ella – Estábamos destinado a que nuestros caminos se cruzaran.
- Muy sabias palabras – dijo Gato tomando su mano – Le encuentro toda la razón.
- Así es – dijo ella – Aunque siempre me pregunté cuando iba a llegar ese día para encontrarle razón a esas palabras… me decía a mí misma "Vaya que coincidencia, tuve que caer en el peor lugar del mundo y sin mis padres " – contó con un poco de humor – Nunca llegaba el dichoso día, hasta ahora.
- A eso le tengo una respuesta – dijo él – Estuviste en el lugar equivocado en el momento equivocado – agregó animado – Aunque ese destino sea tu misión en tu vida.
- Si, tienes razón - dijo divertida.
- No es que quiera arruinar este precioso momento, pero…será mejor que vayamos andando antes que se nos haga tarde – propuso Gato.
- Un rato más – pidió ella, el negó con la cabeza.
- Serás consentida… - le acusó en broma.
- ¡Oye! ¡Te recuerdo que no estuve contigo una semana! – dijo ella. Gato rió.
- Eso es cierto – concordó riendo.
- Me aburrí un montón además de estar preocupada…- reprochó.
- ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Ya entendí! – reclamó resignado.
- Así me gusta – dijo ella triunfal y el suspiró.
La miró nuevamente a los ojos…sintió la necesidad de contarle lo que había sucedido, pero con más detalle, precisamente sobre Matilda, no sabía cómo se lo tomaría.
- ¿Y qué te pasa ahora? – preguntó preocupada. Tanto Gato como ella se habían vuelto muy perceptivo a la hora de saber los sentimientos del otro.
- Me conoces más que nadie – dijo el gato naranja.
- Y tú a mí – respondió Kitty sonriéndole – Pero cuéntame qué te inquieta.
Gato sacó las otras dos entradas que le había dado la actriz, le contó para qué eran, que también le había entregado otras dos a Joey. Luego detalló lo que sucedió y lo que tuvieron que hacer para atrapar al dichoso espía.
- Fue la única forma que pudimos llamar su atención, porque Dulcinea anda indagando lo que ando haciendo y "descubrirme en algo sospechoso" – dijo Gato – Bueno eso es lo que creemos con Joey – agregó – Créeme que fue incomodo, menos mal fue la actriz quien me ayudó.
Kitty lo miró y le sonrió compresivamente – Gato…no es necesario que me des esas explicaciones de esa forma, confió totalmente en ti – le aseguró ella – Lo importante es que lo solucionaste, no quiero que te sientas así por eso.
La gata se levantó y abrazó su cuello con ambas manos, dándole pequeños besos hasta que su novio quedó recostado en el césped y ella encima de él. Gato la acariciaba su cintura al besarse profundamente.
Kitty se detuvo de forma brusca, interrumpiendo el gesto y levantó su cabeza, agudizando su oído.
- ¿Qué sucede? – preguntó preocupado y agitado a la vez, debido a la falta de aire.
- Viene alguien – dijo ella bajando un poco la voz.
- No puede ser posible – dijo Gato perplejo.
- ¿Qué haremos? – preguntó en voz baja.
- Escóndete – le dijo – Yo iré a ver.
Kitty asintió, miró a su alrededor para buscar un lugar apropiado, ella escogió un árbol cercano subiendo por él hasta la copa y se escondió entre las ramas.
Gato por su parte se acercó caminando silenciosamente al sector donde se separaban los tres caminos y tratar de captar por dónde provenía el sonido, como estaba tan oscuro, se quedó de pie y atento a esperar a que apareciera el que causaba esos sonidos…
