Capítulo XXI

Todo había salido bien, por fin podían volver a sus vidas normales: Bulma estaba contenta, Trunks también y Vegeta estaba rebosante de alegría, por fin, podía volver a entrenar como antes de la enfermedad, pero también debía cuidar a su mujer, sí o sí, aparte de que ella estaría especialmente demandante de atención por su parte con todo lo relacionado con el bebé y con ella misma.

Estaban en la cocina desayunando, Bulma ya estaba de 5 meses, aún no tenía un vientre muy grande y ella podía seguir trabajando todavía pero debía andar con cuidado porque al pasar de los 40 podía ser peligroso, Vegeta y Trunks comían demasiada cantidad de comida como siempre, ella también pero como tenía náuseas y no quería engordar se controlaba, era lo malo de tener a un bebé mitad saiyan en su vientre.

Vegeta terminó de desayunar y se fue directo a la cámara de gravedad, cuando entró, pensó:

"Por fin vuelvo a entrenar como siempre, manos a la obra. Me pasaré aquí todo el día sin que nadie me moleste" pensaba el guerrero poniendo la gravedad a 500 veces la terrestre.

Bulma se quedaba ese día en casa, estaba especialmente cansada, mientras Trunks estaba en su habitación jugando con Goten, ya estaban de vacaciones, además aunque su padre ya estuviera recuperado y entrenando, precisamente por esa excesiva actividad de su progenitor prefería quedarse en casa jugando por si su madre necesitaba algo.

La científica estaba en el salón leyendo un libro, desde hace un buen rato, hasta que se aburrió y pensó en ir a ver a su marido, sabía que estaba entrenando pero no hacía falta que se esforzara tanto de golpe, así que se dirigió a la cámara de gravedad, pulsó un botón que estaba al lado de la puerto y empezó a hablar:

- Vegeta, ¿puedes hablar?

- ¿Qué quieres mujer? Estoy entrenando, no molestes.

- Perdona cielo, pero estaba pensando que podíamos ir a dar un paseo tú y yo

- Que tú estés haciendo el vago, no significa que tenga que hacerlo yo también, ponte a trabajar y déjame en paz.

- Sabes bien que hoy no me encuentro bien, por eso me quedé en casa

- Pues entonces si estás mala para trabajar, también lo estás para ir a pasear. No me sigas molestando.

- Muy bien, tú mismo – desactivó el botón y se fue enfadada a su cuarto.

Ella sabía que Vegeta la amaba y se preocupaba por ella y que para él su entrenamiento era una de las cosas más importantes para él, pero a veces se pasaba de la raya. Entró en la habitación muy enfadada, decidió echarse en cama a ver la tele, hasta que se quedó dormida. Cuando se despertó, comprobó que ya era de noche, no pensó que había dormido tanto, giró la cabeza y vio que su marido estaba echado a su lado acariciando con suavidad su vientre, donde estaba creciente su bebé, así que le preguntó:

- ¿Qué haces Vegeta?

- Hmp… estaba entrenando y noté que tu ki se alteró así que vine a ver qué estaba pasando, cuando vine vi que estabas dormida pero el bebé se puso a dar patadas muy fuertes, acaricie tu vientre y se calmó, quise volver a entrenar pero el bebé había vuelto a dar patadas así que me quede aquí todo el rato.

- Gracias Vegeta, no había notado nada – Bulma estaba sonriente, su marido se preocupaba en serio por ella.

- Normal… humana tenías que ser.

- No voy a contestarte…

Después de ese día, pasaron 4 meses, sólo faltaba una semana para que Bulma saliera de cuentas y no podía casi ni moverse por el enorme vientre que tenía, no porque su bebé fuera enorme, sino porque había ganado algo de peso y estaba muy frustrada porque no sabía cómo iba a quitarse esos kilos de más después del parto.

Estaba sentada en el salón y de repente vio cómo su marido estaba comiendo, como siempre hacía, y le estaba entrando un mal carácter que no podía ni aguantarse ella misma, él podía comer y comer sin ganar un solo gramo de grasa pero ella si comía mucho luego no sabía ni cómo quitárselo de encima, así que fue hacia él.

- ¿YA ESTÁS ZAMPANDO OTRA VEZ? MISERABLE NO TIENES NINGUNA CONSIDERACIÓN CONMIGO

- ¿Qué dices? Estoy ocupado comiendo, déjame en paz.

- LO QUE ESTOY DICIENDO ES QUE TÚ COMES Y COMES Y NO ENGORDAS Y YO COMO Y ENGORDO. – Vegeta se estaba empezando a enfadar por la actitud estúpida de su mujer, pero sabía que le quedaba poco para dar a luz así que le respondería de una manera suave pero dando a entender que estaba de mal humor.

- Primero, no me grites, segundo, yo como mucho porque al hacer ejercicio gasto mucho más que cualquier humano y necesito reponer fuerzas y tercero, no es mi problema si acumulas kilos, no comas tanto y ya.

Al escuchar eso de su marido, Bulma estaba empezando a cabrearse de verdad, le estaba recorriendo un mal genio por todo su cuerpo que para cuando quiso contestarle a su marido empezó a notar que un dolor le estaba empezando a recorrer en el vientre y fue cuando notó un líquido caliente recorriendo sus piernas…: estaba de parto.

Vegeta se dio cuenta y le dijo a su mujer.

- Mujer, ¿te has meado?

- No, Vegeta, acabó de romper aguas, llévame al hospital por favor.

- Vale, tranquila, respira y agárrate fuerte, te llevaré volando

- Vale, pero no vayas tan rápido que me vas a despeinar.

- … mujeres… - dijo Vegeta cogiendo a su mujer en brazos y saliendo por la puerta volando a toda velocidad.

Cuando llegaron al hospital, Vegeta armó un gran escándalo porque no veía a ningún médico cerca para atender a Bulma, tanto fue así que casi amenaza a todas las enfermeras con mandarlas al otro mundo sino venía rápidamente un médico a atender a su mujer. Cuando se la llevaron, él se quedó en la sala de espera, de repente, se acordó de su hijo, así que decidió llamarlo por teléfono para que fuera a hacerle compañía sin antes advertirle que no avisara a nadie más, no quería aguantar a nadie que no fuera su familia en el hospital, en especial a su amigo-rival, Kakarot.

Trunks no tardó nada en llegar al hospital y se sentó junto a su padre en la sala de espera.

6 horas más tarde…

Ambos saiyans estaban casi dormidos en la sala de espera, no tenían noticia de Bulma y Vegeta estaba de los nervios, iba a destruir todo el hospital sino le decían algo de su mujer en los siguientes 10 minutos hasta que vio al médico que había atendido a la científica que se estaba acercando a él.

- ¿Sr. Brief? Felicidades, ha tenido una preciosa niña. Su mujer está en la habitación, el parto ha ido muy bien. La niña está en la sección de recién nacidos, si quiere puede subir a ver a la niña.

- Hmp – dijo Vegeta dirigiéndose hacia allí junto a su primogénito.

Llegaron a la sección de recién nacidos y Vegeta identificó a su hija, era igualita a Bulma, los mismos ojos, el mismo pelo… lo que le impresionó fue el impresionante ki que desprendía su hija, era bastante fuerte, no era como el de Trunks cuando era bebé pero no estaba mal.

- Que hermana más bonita, gracias papá, ¿vamos a ver a mamá?

- Hmp

Los dos saiyans fueron a la habitación de la científica.

- Hola mamá, ¿cómo estás?

- Bien hijo, bastante cansada pero bien

- Me alegro que estés bien mami.

- Hola Vegeta

- Hmp… Hola, me alegro que estés bien – Bulma notó a su marido muy serio, no sabía cómo identificar el estado de su cónyuge, aunque eso lo sabría ahora.

- Trunks baja a la cafetería y tráeme una botella de agua por favor

- Vale mami. – así la pareja se quedó sola en la habitación.

- ¿Qué te pasa Vegeta? Estás muy serio

- Nada

- Dímelo, estamos solos, ¿qué te sucede? Es por la niña…

- Sí… es que es igualita a ti… no sé cómo afrontarlo

- ¿por qué dices eso?

- Porque… porque… al igual que no quiero que os pase nada ni a ti ni a Trunks, con ella me pasa lo mismo, solo que al ser niña voy a tener que protegerla de todo insecto que se quiera acercar a ella.

- Ah, es eso. Jejeje mi amor de momento es un bebé, no pienses en eso todavía.

- Hmp… ¿has pensado en algún nombre?

- Sí, va a llamarse Bra

- Hmp… es bonito, pero te advierto que en cuanto tenga edad pienso entrenarla.

- Eso ya lo hablaremos jejeje

De repente entraron en la habitación la enfermera con el bebé y Trunks detrás de ella, la sanitaria le entregó el bebé a Bulma y se fue dejando a la familia sola. Trunks estaba haciendo caras graciosas a su hermanita para que se riera y Vegeta estaba viendo la escena.

"Ahora ya somos uno más, nunca imagine tener una familia así, pero me alegra poder tenerla, no permitiré que nada les pase a ninguno de ellos y si me tuviera que sacrificar lo volvería a hacer una y mil veces, por mi familia, sólo por ellos" pensaba el orgulloso príncipe saiyan.

FIN.

Ya hemos llegado al final de esta historia, me alegra que os haya gustado y trataré terminar mi otro fic "una historia diferente" en cuanto la inspiración me llegue jeje. Saludos a todos y muchas gracias por vuestras visitas y por vuestros reviews, me han valido para seguir adelante.