Capítulo 6

Benjamín POV

-Averigüé el nombre del arquitecto de la jefatura, hackeé su ordenador e imprimí los planos –desplegué unos afiches.

-¡Vaya, hombre! –Kate abrió la boca sorprendida.

-Necesito que alguien entre a la jefatura –miré a Eric.

-¿Por qué me miras a mí, hombre?

-Creo que se te da bien la distracción, ¿no?

-Bueno… e-es… yo… no.

-Bien, Eric encárgate de la distracción, sigue el plan de Benjamín –indicó Edward.

-¿Qué? ¡Dije que no, que no!

Les mostré mi dron con cámara y control remoto a distancia –Tú –señalé a Yorkie –vas a tener que ingresar con esta caja, dejarla en la jefatura como una caja de evidencias "infiltrada".

-¿Y dentro de la caja podrás el dron? –Emmett preguntó intrigado.

-Claro, ya imprimí los banners policiales de evidencias –les mostré uno –Lo colocaremos en la caja, Yorkie entrará, dejará la caja, creará una distracción, y luego algún policía verá la caja, la guardarán en la sala de evidencias, en el subsuelo, donde estoy seguro está el dinero. Es la sala más segura en el distrito, diría que hay un 99% de probabilidades de que el dinero esté ahí.

-Este tipo es como una máquina –señaló Kate.

-Perfecto –Emmett palmeó mi espalda –Eres un genio, hermano.

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Eric POV

-Los odio, a todos ¿les quedó bien clarito? –sonreí falsamente.

-Vamos, Yorkie, todo saldrá bien, el equipo te necesita –Edward me sacudió.

-Eso dices porque no tienes que meterte tú a una jefatura a hacer el ridículo –zapateé –¿Qué haré si me meten preso, me sacarán o me dejarán ahí? Necesito saberlo, necesitamos un plan B, por las dudas. Necesito seguridad –susurré.

-¿Seguridad? ¡Deja de drogarte! Nadie te meterá preso, solo te echarán a patadas si haces un gran escándalo, intenta controlarte y solo crea una distracción, no necesitas sacar un arma y comenzar a los tiros, idiota, solo tienes que revolucionar la jefatura un poco para que la caja termine en manos de algún oficial confundido –interrumpió Bella.

-Joder, los odio, los odio –tomé la caja, me subí al coche y conduje hasta la jefatura –¿Por qué me metí en esto? ¿Acaso estoy loco?

Caminé hasta el ingreso principal, abrí la puerta y me metí disimuladamente, apoyé la caja sobre un escritorio vacío.

Dí un par de vueltas e hice como si me desmayara, dos policías vinieron a socorrerme –¿Senhor? ¿Vocé está bem? ¿O que aconteceu? –me hablaban en portugués, no entendía ni la mitad de lo que decían.

-Me robaron la billetera, soy turista, turista –repetí.

-¡Ahhhh, turista! –repitió uno de ellos asintiendo –¿Te roubaram?

Asentí –Robaron, robaron, turista –jadeé –Corazón –señalé mi pecho.

-¡Doutor! –gritó uno de los oficiales –¡Está morrendo! ¡Ajudar!

Un hombre se me abalanzó –¿O que vocé sente?

-Aaaaay, ayyy –tomé mi pecho con fuerza.

-¡Está morrendo! –miré hacia los costados, al menos diez policías me rodeaban.

-¡Chame uma ambuláncia!

¡Sí! Observé cuando un oficial tomaba la caja y se la llevaba, alejándose.

-¡Ambuláncia!

¡Joder! ¡Iban a llamar una ambulancia!

Oí las sirenas muy cerca.

-Tire isso –ordenó un oficial a los demás señalándome.

Entre dos me cargaron a la salida, la ambulancia frenó de golpe, un enfermero salió de la parte trasera –¿O que tem?

-O homem tem dor no peito –le respondió uno y me subieron a la ambulancia rápidamente.

-Quieto, vou aplicar algo –explicó el enfermero sosteniéndome el brazo izquierdo.

-No, no –negué.

-Vai ajudálo –insistió.

¡Joder! Este tipo iba a matarme con algún medicamento, estaba frito –Nós vamos para o hospital –indicó luego de colocarme el medicamento que me dejó atontado.

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-¡Chino! –alguien me abofeteó.

-¿Qué chino? –fruncí el ceño.

-¿Estás bien? –sentí que la cama donde estaba se movía de un lado a otro –Nos iremos de aquí antes de que te maten –sentí una risa.

-¿Quién eres?

-Irina –susurró, abrí los ojos, observé una cabellera rubia.

Desperté algo confundido ¿Dónde mierda estaba?

-¿Hola?

-Despertaste, al fin –Benjamín me miró apoyado sobre el marco de la puerta.

-Casi me matan –bufé.

-¡Dijiste que te estabas muriendo, imbécil! –Alice se apareció furiosa –Irina te sacó del hospital, tienes suerte, estaban dándote medicina demasiado fuerte para algo que no tienes.

-De nada –oí la voz de Irina a lo lejos.

-No se me ocurrió otra cosa, pero funcionó, se llevaron la caja –indiqué.

-Activaré el dron, deberían rezar –Benjamín se sentó en la cama de al lado con su ordenador –Muy bien, ahí vamos.

En la pantalla se activó una cámara, era la del dron, estaba dentro de una especie de depósito.

-¿Es el lugar indicado? –pregunté ansioso.

-Espera, espera –avanzó con el dron girándolo –Una bóveda de 7x12 –susurró luego.

-¿Una bóveda? –Alice acercó su rostro a la pantalla.

-Acero reforzado, núcleo de carbono, escáner de pulso, diez toneladas de pura seguridad, será imposible abrir esa cosa.

-¿Ahí está el dinero? –interrumpió Kate.

-Es lo más seguro que hay en todo Brasil ¿no crees? –preguntó –Policía, subsuelo, bóveda ¿Quién se atrevería a robar ese dinero? Va a ser imposible, no podemos hacerlo, ¿abrir la bóveda? Ni lo piensen, es imposible, solo se abre con huella digital, y debe ser la de Cortés.

-Nosotros robaremos ese dinero, te lo prometo, Benjamín, lo haremos –señaló Emmett sonriendo.

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Irina POV

-¿Y? ¿Qué intentas hacer? –interrogué a Benjamín que parecía hipnotizado.

-Estoy intentando hackear el sistema policial –masculló.

-¿Qué? ¿Hackearlo?

-Las cámaras de seguridad, quiero ingresar a su sistema –abrió los ojos como una lechuza en la noche –¡Sí! –gritó, me hizo saltar –¡Lo hice! ¡Me metí en la red de cámaras exteriores y del estacionamiento!

-¿Y eso de que nos sirve?

-La pared sur del estacionamiento; que está ubicado en el subsuelo; es la misma pared de la bóveda, querida Irina –sonrió.

-Eres un puto nerd –clarifiqué.

-¿Cómo podemos hacer para ingresar y robar esa bóveda?

-Será muy difícil, primero hay que evadir el punto de acceso al estacionamiento, luego evadir las cámaras, romper la pared con algunos explosivos, enganchar la bóveda a un camión, o necesitaremos dos o tres coches de gran motor y salir de ahí sin que nos atrapen.

-Genial, imposible –ironicé.

-Necesitamos autos veloces, con motores de alta calidad y nitro incluido para escapar ¿saben dónde podemos conseguir autos así? –preguntó Benjamín.

Emmett me miró –Carreras ilegales –susurré.

-Es hora de ir a correr, debemos conseguir al menos dos coches.

-Yo con la porquería que tengo no puedo correr, lo siento, Swan –Yorkie se disculpó, manejaba un 1979 Ford Maverick –No lo tengo tuneado muchachos, tendrán que ir sin mí.

-Tú no irás, no por tu coche, sino porque casi mueres, imbécil –me reí.

-Sigue, tú sigue insultándome, niña boba –refunfuñó señalándome.

-¿Un besito? –mi hermana nos miró cruzada de brazos.

La empujé –¡Nada que verrrrrr, Kate! –remarqué la erre.

-Claro, claro.

Puse mis ojos en blanco –Siempre estás molestando, ya déjame en paz, mujer –bufé.

-Ella te molesta a ti, y tú a mí, así funciona ¿verdad? –Yorkie intentó contener la risa.

-Ya, calla amarillo –lo silencié.

-Bien, blanquita americana –me hizo fuck you con su dedo índice.

-¡Al ruedo! –exclamó Edward llamándonos.

-¿No te quedaras para hacer de enfermera? –Kate salió corriendo luego de su pregunta estúpida.

-¡Corre, cobarde!

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Sonaba a todo volumen una canción de Don Omar, me puse a bailar, tomé a Emmett de la cintura –Vamos a ponerle algo de ritmo –me moví de un lado a otro –¡Wohooo!

-Como en casa –susurró Edward.

-Hogar dulce hogar –ironizó Emmett riéndose.

-¡Swan! ¿Qué crees que haces en nuestro territorio? ¡Tienes a toda la policía encima! ¿Acaso estás loco? –un muchacho se acercó prepotente, enfrentándolo.

-¿Acaso te sientes intimidado? –respondió él, todos lanzaron una carcajada.

-No, claro que no –negó repetidas veces mirando a su alrededor –¿Quieres correr? ¿Para eso has venido?

-Sí, para ganarme tu coche –señaló un BMW M4 GTS 2016, de color negro con franjas verdes fluorescentes a los costados.

-Sí, claro, Swan –el muchacho subió a su coche –¡Vamos a ver quién es mejor! –gritó golpeando el volante ansioso.

-Gánale, Emm –lo palmeé en la espalda.

-Eso haré –musitó muy seguro de sí mismo, como era de costumbre.

Emmett iba a destrozar al muchacho, no importaba cuán rápido fuera ese modelo de auto, ni que tan nuevo, ni que tan reluciente lo tuviese, Emmett siempre ganaba, siempre.

Como fue de esperarse, ganó, nos llevamos el coche al galpón.

-¿Qué haremos con él? –preguntó Kate subiéndose –Tiene una linda tapicería ¡joder! ¡El tipo se gastó la vida en él!

-Pues ahora es nuestro –señaló Emmett guiñándole un ojo.

-Instalé cámaras en los extremos, deben evadirlas, están colocadas exactamente como en el subsuelo de la estación –Benjamín interrumpió la felicidad.

-Será imposible –Kate negó.

-¿No quieres ser la primera en intentarlo? –indagó.

-Ya, ya, que sí, lo haré yo –Kate aceleró el motor.

Para el final del día, ninguno podía evitar las cámaras, al menos tres nos tomaban de lleno, la única que había logrado evadir la mayor cantidad de cámaras había sido Alice.

-Aun así no es suficiente –discutió Edward –Deberíamos poder evitar todas las cámaras, si nos ven antes de poder volar la pared en pedazos, nos harán trizas. Ni siquiera llegaremos a la caja –se agarró la cabeza preocupado.

Oímos un camión fuera del galpón –¿Y eso? –todos nos alteramos, saqué mi arma del bolsillo trasero.

-Tranquilos, malditos enfermos de las armas –Benjamín levantó las manos –Encargué algo especial –puso sus ojos en blanco.

-¿Algo especial? –Jasper lo interrumpió.

-Una réplica de la bóveda, necesito analizarla, necesito descubrir la forma de abrirla cuando la tengamos en manos.

-¿Cuándo la tengamos en manos? –Eric susurró irónicamente.

-La tendremos, Eric, la tendremos –insistió Emmett mirándolo.

Aproximadamente una hora más tarde

-Tengo dos noticias, una buena y una mala –Benjamín interrumpió la cena.

-¿Y cuáles son? –preguntó Bella levantándose de la silla.

-¿Cuál primero?

-¡Joder, bro! ¡Habla de una vez! –Eric le lanzó una cuchara.

-La buena es que ya sé cómo abrirla, hay un modo. La mala, necesitaré la huella de Cortés, será imposible abrirla de otro modo, no hay forma –sonrió.

-¿Eso es algo bueno? –toqué el hoyuelo en mi barbilla.

Se encogió de hombros.

-Necesitamos esas huellas –Jasper se quedó en silencio unos cuantos segundos, estaba pensando en algo –Quizás cortándole un dedo ¿podría funcionar, no?

-¡Jasper! –Alice lo empujó –¡Qué asco!

-No envíes a un hombre a hacer el trabajo de una mujer, Hale –comentó Kate dándole un mordisco a su sándwich de pollo y verduras.

-¿Eso qué significa? –Eric levantó una ceja.

Al día siguiente, por la tarde, nos dirigimos con mi hermana en el coche de Eric a la playa, donde Cortés iba a tener unas reuniones con otros referentes mafiosos de Río.

-¿Y qué planeaste? –Yorkie insistió ansioso mientras mascaba chicle de forma grotesca.

-Haces mucho ruido –gruñí –¿Acaso no sabes comer chicle?

-Vean y aprendan novatos –susurró Kate quitándose el pareo que la cubría, quedando completamente expuesta con su mini bikini rosada.

Caminó hacia donde se encontraba Cortés con su grupo de guarda espaldas.

-Hola –lo saludó pícaramente, los guarda espaldas la alejaron, Cortés les pidió que la dejaran pasar.

-Es una puta zorra –musité intentando contener la risa.

-Conque a eso se refería con el trabajo de una mujer ¿verdad? –Eric asintió sorprendido –¿Por qué no lo hiciste tú? ¿Acaso estás casada? ¿O eres demasiado santa?

-¿Qué? –fruncí el ceño.

-Nada, nada –se bebió la cerveza por completo.

-No te pases, Yorkie –indiqué.

Volteé para mirar a Cortés, Kate estaba sobre él abrazándolo de forma cariñosa. Rápidamente el viejo baboso colocó sus manos en su trasero y lo palmeó repetidas veces.

-Diuuuu –sentí una acidez subir por mi garganta –Vomitaré.

Eric comenzó a reír.

-Imbécil –le di un puñetazo en el brazo.

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-¿Y? –Bella se nos abalanzó cuando llegamos.

-¿Le cortaron el dedo? –Jasper insistió con el plan del dedo.

-¡Nooo! –Kate le entregó a Benjamín el calzón.

-¿Qué hago con esto? –lo agarró con sus dedos como si fueran pinzas.

-Obtén sus huellas –trunqué mordiendo mi labio inferior.

-¿Acaso tocó…? –Bella se removió del asco.

-¿Te tocó suavemente o te dio una nalgada? –preguntó Alice riendo.

-Ambas –aclaré burlándome de ella.

-Ya me agradecerán cuando tengan esa huella ¡deberían darme más crédito por lo que hice, bobos! –Kate se acomodó el cabello detrás de sus gigantes orejas de Dumbo* y comenzó a alejarse furibunda –¡Ya verán! ¡Ya verán! –repitió levantando su dedo índice.

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Definición Dumbo* El bebé elefante de un circo que tiene orejas grandes, que es ridiculizado y luego aprende a volar. El cuarto largometraje animado de Walt Disney Pictures.