Capítulo 18
Danza con Dragones – Segunda Parte.
Bari, después de cenar, fue a su habitación, se recostó sobre su cama, las luces están apagadas, se quedó pensando en lo que pasó con la chica Aldrich, y en el momento en que le lamió la mano, hasta ahora no se había percatado del todo, pero recordó que los ojos de la chica habían cambiado ligeramente, y que por un instante no parecía ser ella. – A lo mejor fue el momento, o no lo sé, pero no pude contenerme por besarla y quién sabe qué otras cosas me hubiese gustado hacer-le…- Se giró en la cama, quedando de lado de la puerta - Ugh, soy un pervertido…-
Mientras tanto:
Xiriv en su habitación, está sentada frente a su escritorio, escribiendo una carta para el mamodo oscuro, Brago. El chico Fon entra en su habitación avisando:
-Xiriv, me voy a dormir. –
-Ah, sí, está bien – Sonrió la chica, aún sentada, viendo a Dufort. –Que descances.-
-Sí, tú también, por cierto iré a ver a Takamine, necesito discutir unas cosas con él.-
-¡Uhm! No hay problema. Mañana me encargo de la comida. – Seguía sonriendo la chica. El joven Fon se le quedó viendo un poco afligido y dijo:
-Sí, está bien. Hasta mañana.- Se dio la vuelta y salió de la habitación, cerrando la puerta muy despacio tras él, se recargo levemente en ella, pensando, se le ve triste y por alguna razón parece reprimir sus lágrimas. Se incorpora y se dirige ahora a la habitación del mamodo azul.
-Mamodo…- Entra sin haber tocado, Bari se levantó de la cama, sentándose al filo de ésta, diciendo de mala gana -¿Qué quieres? –
-Necesito hablar contigo…- Se acercó hasta llegar frente a él, y Bari le noto muy serio, más que de costumbre.
-Es sobre…-
-Sí – Le interrumpió inmediatamente el chico. – El tiempo se agota…-
-Uhmm… No me lo tienes que recordar, lo sé perfectamente. – Se puso de pie y dio unos pasos hasta llegar a la ventana del lado contrario de Dufort, soltó un suspiro pesado. – Bueno, te escucho…-
-Bien, esto lo mandaré mañana a primera hora. – Decía la chica Aldrich, al haber terminado la carta que escribía hace un momento para Brago. Salió de su habitación, y escuchó que Dufort estaba saliendo del cuarto de su mamodo, el chico se acercó a ella y dijo –Xiriv… - Ella sorprendida y curiosa preguntó - ¿Qué hacías en la habitación de Vincent? No me digas que te hizo algo.-
Fon respondiendo con una sonrisa – No, si no todo lo contrario. –
-¿Eh? – Expresó la chica confundida.
-Nada.- Dio unos pasos más al frente y luego Xiriv dijo – D-Dufort… ¿me harías un favor?-
-¿Mmmh? – Se giró a verla y ella le extendía el sobre. –Entiendo, sí, lo dejaré en el buzón cuando me vaya.-
-Gracias. Hasta mañana.-
El chico bajo las escaleras para irse a su habitación, Xiriv por curiosa aún, se dirigió a la puerta del mamodo, y sin querer, escuchó un silencio, pero luego se rompió, alcanzó a oír unos sollozos del otro lado, sorprendida se dijo - ¡¿Eh?! No… no es cierto. Vincent, está llorando… ¿Por qué? ¿Qué le dijo Dufort o qué paso? – Escuchó que Bari caminaba de un lado a otro, luego encendió la luz, la chica se sobresaltó, y el mamodo abrió la puerta de golpe, encontrando a la chica él estaba aún más sorprendido, y hasta se sonrojo de la vergüenza. Xiriv le miro detenidamente – Su rostro… está mojado por lágrimas… que intento limpiar. Él, de verdad estaba llorando…- Se le escapó de su mente decir - ¿Vincent, estás bien…? – Siguió mirándole fijamente, preocupada, y él le dio la espalda respondiendo – ¡Ejem! Sí, hasta mañana.- Cerró la puerta en la cara de la chica, la cual perpleja aún se quedó parada, al igual que Bari del otro lado. –Vincent…- Escuchó él –…T-te... Te voy a extrañar…- La chica corrió a su habitación, Bari abrió la puerta, con un pie fuera de su cuarto, Xiriv apenas y alcanzó a cerrar la puerta, pero Bari interpuso su pie, irrumpió en la habitación de la chica, la cual se hacia atrás paso por paso.
-¿Por qué me dices eso? – Decía el mamodo azul en un tono afligido.
Xiriv respondió avergonzada -N-no losé… Solo sentí que debía hacerlo…- Se detuvo antes de llegar a la ventana.
-Aun no me he ido… Xiriv… Aquí estoy…-
-S-sí… lo… lo sé… Es que… es que…- El mamodo se acercó un poco más a ella, esto la puso nerviosa y dijo – Detente, no te acerques más…- Puso su mano al frente, cerrando sus ojos, sintió el calor del mamodo, luego el pecho de éste al estar ya cerca de ella.
-No puedo evitarlo… A pesar de que hemos terminado, no puedo dejar de sentirme de la misma forma… Simplemente no puedo…- Decía el mamodo en un tono suave y ronco. Xiriv abrió sus ojos viendo el rostro sonriente de Bari, el cual se inclinó para darle un beso en la mejilla diciendo – Buenas noches, Xiriv.-
-Ah… Ah… - Expresó ella sonrojada. El mamodo salió de la habitación y Xiriv se habló a sí misma…- Definitivamente, no es lo mismo… - Se llevó la mano derecha a la mejilla en que le dio el beso su mamodo.
1 semana después:
Casa Aldrich 7:40 a.m.
-¡Ya me voy! – Gritaba la chica Aldrich desde la entrada de su casa.
- ¡Sí, que tengas un buen día! – Grito la Señora Lizabeth desde la cocina.
Xiriv abrió la puerta, Bari se acercó bajando el escalón para cambiarse de zapatillas, mientras el chico Fon decía.
-Cuídate –
-La llevaré a la escuela, no te preocupes. – Dijo Bari mientras se colocaba su tenis, y traía puesto un pantalón de mezclilla, y la camisa azul de cuadros que la chica le había comprado tiempo atrás.
-Bueno, nos vemos al rato, saldré temprano, al cabo es solo la ceremonia de inauguración y unas clases rápidas para entrar en materia. – Dijo Xiriv ya con la puerta abierta, y en su uniforme escolar de manga larga, que acompañaba con un suéter color rojo.
Dufort se acercó un poco más y dijo – Cierto, hoy es el nuevo periodo…-
-Sí, espero estar en la misma clase que Kiyomaro y los demás.- Dijo la chica un poco dudosa.
Dufort le sonrío, diciendo – Por supuesto que lo estarás…-
-Ah… Si tú lo dices, debe ser. – Sonrío la chica, mientras Bari se puso de pie y diciendo:
-Suficiente, se hace tarde.-
-Nos vemos.- Dijo la chica despidiéndose de Dufort.
Una vez que llegaron a la escuela, Bari hizo un comentario antes de dejar a la chica:
-¿Quieres que te recoja a la salida? –
Xiriv se ruborizo un poco, y dijo –Ah… Había pensado en llamar a Dufort… -
Bari se molestó, y dijo – ¡Tch! Bien, no hay problema con eso. –
-Ah… Pero da igual quién venga o si me voy sola… - Dijo la chica moviendo sus manos de un lado a otro, y sintió que había hecho enojar al mamodo azul e intento remendarlo – Ugh Haz lo que creas conveniente…- Dijo al final.
-¡Xiriiiiv! – Escuchó que le gritaban, era Susy quien muy feliz se acercó a ella, y le tomó del antebrazo diciendo – Vamos, se hace tarde para la ceremonia, lo siento amigo de Xiriv, pero no podemos llegar tarde.-
-Ah… Ah… Susy, sí… - La empezó a jalonear hacia la entrada del instituto, y muy apenas pudo despedirse del mamodo. – ¡Nos vemos después!-
Después de la ceremonia, salieron del auditorio todos los alumnos, ya era tiempo de ver en el muro donde se colocan las listas de los grupos de este nuevo periodo.
Susy está nerviosa y prefiere no mirar, ya que teme no quedar con Takamine, el cual está a un lado de la chica Aldrich hablando:
-Pensé que no llegarías…-
-Aah… Tuve un pequeño contratiempo con Bari en la entrada y creo que lo hice enojar.-
-¡Je! Lamento escuchar eso. ¿Y cómo van las cosas con Dufort y… bueno, con Bari, también? –
-Pues bien… ahí vamos… Siguen discutiendo y a veces prefiero no prestarles atención. –
-¿Te puedo decir algo directamente? – Dijo en un tono serio el chico Takamine
-¿Eh, qué ocurre? – Preguntó la chica sorprendida.
- No sé bien lo que estés pasando, pero ambos se ven que claramente que les interesas, y pues con todo esto que ha sucedido, y a estas alturas, ya deberías tomar una decisión, no querrás lastimar más a uno de los dos, recuerda que de todos modos tanto Zatch, como Bari, tendrán que regresar al mundo mamodo… Algún día y el tiempo se agota… -
Xiriv se estremeció por lo dicho del chico, lo cual le impresiono mucho, sintió que la reprendió, respondió diciendo – S-sí… - Agachó su cabeza -Las cosas tampoco me son fáciles, Kiyo.-
-Perdóname si te lo dije muy duramente, por eso te advertí…-
-Entiendo, entiendo…- Levantó su rostro y puso una sonrisa triste – Aún no me puedo decidir…-
-¡Takamine! ¡Lo logre, estoy contigo! –
-¡Sí, que bien Susy! – Dijo Takamine felizmente.
-Cierto, tal y como lo dijo Dufort… Estoy en el mismo grupo que Kiyo y los demás. – Se dijo así misma sonriendo, intentando olvidar de momento los conflictos de su mente y de su corazón.
-Oigan, vamos a comer algo todos juntos, después de la clase. ¿Qué les parece? – Dijo Mariko entusiasmada.
-¡Síiiii!- Grito Susy muy feliz.
-Suena estupendo.-
Xiriv parecía un poco desanimada, el chico Takamine le tomo del hombro y sonrío - ¿Vas a venir, cierto? –
-¿Eh? Sí, claro.-
-El profesor Nakata Hidetoshi versión 2, nos hizo una pregunta importante sobre nuestro futuro… Casi no estuve concentrada, y lo único que respondí fue:
Yo… hmm… pienso ser pianista… entraré a la escuela de música…- Se dio cuenta de algo – Pero eso es solo, si las cosas van a como las tengo planeadas… No lo sé, todo puede suceder.
-Pero hay algo, que no me cuadra, el día de mañana puede cambiar, con cualquier cosa que haga o no haga… Todo puede pasar… Y lo que dijo el profesor acerca de ser un asalariado, y… y… tener familia… Son cosas que diría yo a mi edad, se ven lejanas…- Hizo una pausa pensando en Bari y Dufort – Es como si escogiera lo que más me conviene… Aaah… - Soltó un suspiro pesaroso.
-¿Qué ocurre, Xiriv? - Pregunto Susy, preocupada.
-Ah, nada. – Sonrió.
-No te ves muy bien que digamos, hasta te veo pálida.-
-Je… No es nada, estoy bien.- Sonrió.
-Listas, vámonos.- Dijo Mariko.
Kiyomaro se acercó a las chicas, colocándose a un lado de Xiriv, justo cuando salían del edificio, el celular de la chica sonó. Se dio cuenta, y tomo el móvil para responder.
-¿Sí? –
-Xiriv, ¿vas a querer que vaya por ti…?- Era la voz de Dufort.
-Ah, no, no será necesario. Iremos a comer algo ahorita, así que si llega mi mamá dile que estoy con Kiyo. Después llego… Adiós.- Colgó la chica inmediatamente cuando se despidió.
-Entiendo…- Dijo Dufort colgando el teléfono de la casa, poniendo una cara afligida. El mamodo azul iba entrando a la casa, el chico se le quedo viendo de una manera compasiva, algo que llamó la atención del mamodo.
-¿Qué ocurre? –
-Nada. Llame a Xiriv, dijo que estará con Kiyomaro y los demás. Regresará después.-
-Hmm… Bien.- Entró a la casa, y se dirigió a las escaleras para ir a su habitación.
Dufort le observo hasta que escuchó que cerrará la puerta. – Ella no quiere regresar.-
-Lo bueno es que salimos temprano. – Decía Mariko mientras hojeaba el libro de las canciones del Karaoke.
-Eso es porque falto el maestro del último periodo.- Dijo Iwashima mientras veía la pantalla.
-Sí, así está mejor.- Dijo Susy con el micrófono en la mano, preparando la canción.
-Oigan…- Interrumpió Xiriv, todos voltearon a verla. – N-no quiero aguadarles la fiesta, pero no me siento muy bien…- Decía la chica.
-¡Lo sabía! – Grito Susy en el micrófono.
-¿Quieres que te acompañe a tu casa? – Se ofreció Kiyomaro.
-Ah… N-no, no es necesario…- Respondió Xiriv, nerviosa.
-Oh vamos Xiriv, es todo un caballero el Takamine – Irrumpió Kaneyama con su voz grave.
-Ah… este…- Se sonrojo la chica Aldrich.
-Anda, no vaya a ser que te desmayes a medio camino.- Decía Kiyomaro, tomando su mochila, y le tomo del hombro empujándola para salir del cuarto.
-Uhm… bien.- Asentó la chica, dándose por vencida. Los chicos se despidieron de ambos.
Saliendo del Karaoke, Kiyomaro pregunta - ¿Es por lo mismo? –
-Eh… S-sí… ¿Tanto se me nota? -
-Si quieres hablar de eso, aquí estoy.- Dijo esto último deteniéndose frente a la chica, lo cual hizo que recordará la noche anterior en que Bari le hizo un comentario parecido.
-Es que… Es que…- Empezó a sollozar, trato de aguantarse el llanto, Kiyomaro se sorprendió y se acercó tomándola del hombro diciendo:
-Oye, no llores… Ugh, ¿tan malo es? – Dijo en un tono compasivo.
-Pe-perdón… Es que siento que… que voy a estallar… Yo… yo… soy una mala persona…-
-No digas eso…- Dijo Takamine para tranquilizarla un poco aunque sea.
-Eeck… Uhmm… -Se acercó la chica, y recargo su frente en el pecho de Kiyomaro, el cual se sorprendió, y le tomo de la cabeza diciendo:
-Es bueno llorar, me imagino que esos dos no te dejan sola ya. No has podido desahogarte ni un poco, ¿cierto? –
-¡Uhm! – Afirmó de esa manera la chica.
Kiyomaro suspiro, le levantó el rostro y le seco las lágrimas, con su mano derecha diciendo – Ánimo Xiriv, al final a quien escojas será el que en verdad este en tu corazón, y te darás cuenta de ello. – Agregó una sonrisa al final el chico Takamine. Xiriv se conmovió y sonrió ligeramente.
-Sí, tienes razón… No puedo estar lamentándome… Aún… Aún no se acaba esto.-
-Así es. Bueno, sigamos… La gente nos ve como si nos hubiéramos peleado.-
-¡Je, je…! – Rio un poco la chica, Takamine le tomo de la mano, y ninguno de los dos se dio cuenta que el chico Fon les estaba observando desde lejos.
-Me lo suponía, pero igual no puedo evitar el sentirme celoso. – Se cruzó de brazos pensando – Al menos le ayudo a sentirse mejor.- Se giró y camino en otra dirección.
Más tarde en la noche:
-Xiriv… -
-Dime, Dufort.-
-Toma esto.-
-¿Eh? – Le entrega un extraño sobre en la mano. ¿Qué es? – La observa de todos los ángulos.
-Es de Zeno…-
-¡¿Eh?!- Expresó con sorpresa - ¿Cómo? ¿Cuándo? -
-Me lo dio antes de que desapareciera, es para ti…- Se giró para salir de la habitación de la chica.
-Uhmm…Veamos…- Tenía una manera de abrirse un tanto curiosa, y difícil, tenía como un listón plateado entrelazado en todo el contorno de la orilla del sobre, lo halo, y está se abrió sola. Y escrita en letras mamodo, entendía el mensaje y lo leyó con cuidado:
-Lamento lo que te hice pasar, así como lamento el haberte alejado de mi hermana Lady, la cual sé que era feliz a tu lado, jamás la había visto de esa manera de cuando éramos más pequeños, siempre estaba atemorizada, y entrenábamos por separado, así que casi no podíamos convivir mucho. No culpes a Dufort por mis errores, mi sed de venganza por Zatch fue la que me hizo actuar de ese modo, sé que no es excusa pero él nunca quiso hacerte daño. En cualquier caso, sé que Dufort está realmente enamorado, algo que debo decir, no imagine de él, ya que al principio solo quería vengarse de lo que le hicieron en el pasado. Él es una persona brillante con buenos sentimientos, solo que aún no convive demasiado, trátalo bien. Ahora, con lo que me llegó a contar Dufort, sé que ese otro mamodo llamado Bari, está igual que él… o hasta más, y lo que vi antes de irme, me puedo imaginar que no estás en una posición muy agradable, así que te diré, tu eres la que escogerá al final, seas lo que seas será tu decisión, y esos dos están realmente enamorado de ti, lo entenderán. Por último, perdona que no pudiera disculparme con mis propias palabras, así que Lo siento, y gracias por cuidar de mi hermanita Lady, espero que Zatch sea el rey y regrese a nosotros cuanto antes…-
Atte.: Zeno Bell
-Ah… Zeno… incluso él, me dice estás palabras…Es una decisión difícil, pero lo haré cuando llegue el momento.- Dijo la chica al terminar de leer la carta del mamodo albino, mientras permanecía sentada frente al escritorio, donde había leído una carta de parte de Brago, en donde solo se alcanzaba a distinguir "Yo sigo sintiendo lo mismo por ti…"
Unos días después:
Casa de la familia Aldrich, 1:30 p.m.
-… Ah… - Expresó Xiriv viendo desde abajo hasta arriba a la persona frente a ella. – Muy alto…-
-Buenas Tardes…- Dijo una voz masculina que provenía detrás del hombre alto.
-¿Ah? – Xiriv se inclinó hacia un costado del sujeto y vio a un joven de gran cabellera larga, y un traje en blanco. –Sí… Buenas tardes, díganme… ¿Qué se les ofrece? – Sonrió nerviosamente.
Bari, el mamodo de la chica, se estaba duchando, se dio prisa en acabar, pues sintió un enorme poder que hasta cierto punto era algo sorprendente.
-Oh, es verdad… Te molesta si podemos pasar… Necesitamos hablar contigo.-
Xiriv desconfío de momento, pero de igual forma los dejó pasar a la sala – Eh… ¿Sí?, adelante… Solo… Ten cuidado con el techo – Dijo ella viendo al otro que está súper alto.
-…Gracias…- Dijo el joven de camisón blanco, entrando primero.
-Les traeré un poco de té…- Dijo la chica Aldrich encaminada a la cocina, pero en eso el chico de blanco dijo:
-No te molestes, no creo que duremos mucho.- Agregó una sonrisa al terminar de hablar.
-Ah… Vaya, ahora me han intrigado, aún más. – Se regresó y tomo asiento viéndoles de perfil, noto que el otro sujeto alto, no dejaba de verla, llegó a incomodarse. –Bueno, díganme… ¿A qué debo su visita?-
El chico de blanco dijo- Primero, permíteme presentarme, me llamo Riin Vise, y mi compañero aquí es…-
-¡Es un mamodo! – Grito Bari, llegando a la sala, aún un poco mojado, ya vestido con su ropa normal para estar en la casa, y sorprendido.
Xiriv se quedó boquiabierta, se puso de pie enseguida, Bari se colocó enfrente de ella como si la protegiera, y dijo- ¿Qué quieren aquí, eh? –
-Uhmm… La chica- Dijo el mamodo que estuvo en silencio, se puso de pie, mirando a los ojos del mamodo azul de manera desafiante.
Xiriv, aun perpleja dijo – Si quieren pelear, podemos poner hora y el lugar…-
-Eso no es lo que quiere mi Maestro.- Dijo el joven, Riin, interrumpiendo.
-¿Eh? – Expresó la chica. El mamodo se acercó a Bari, luego dirigió su mirada a la chica diciendo:
-Tú… Diría que te conozco de algún lugar, pero en realidad deberías estar más madura, y además ser hombre. –
Tanto Bari, como Xiriv se quedaron perplejos por lo dicho del mamodo.
-¿Ah? No me digas que… Acaso tú…- Xiriv hizo a un lado a Bari y se acercó al mamodo, el cual se puso en cuclillas frente a ella, para llegar a su estatura, diciendo:
-Ranzas… Era el amigo de mi padre…-
Xiriv se sorprendió, abrió más sus ojos, e inmediatamente le salieron lágrimas. – Eres el hermano mayor de Elzador… ¿cierto? –
El mamodo sonrió ligeramente – En efecto, Ashuron, del clan de los dragones. –
Xiriv por reflejo, sin pensarlo ni nada, se le lanzó al mamodo abrazándolo, mientras decía – Gracias… Eres muy amable en venir a decirme algo más acerca de mi padre.-
Bari entendía la situación, pero no evito el sentirse celoso, pues de cierta manera sentía que el mamodo dragón, veía a la chica con otros ojos.
Xiriv está sentada en el sofá, y junto a ella Bari, enfrente de ellos están los otros dos Riin, y Ashuron, aún siguen charlando la chica y el mamodo.
-Tu padre, fue muy bueno con todos nosotros, por eso es que lo consideramos de la familia, incluso para ser uno de los del clan Escarlata. -
-¿Eh? ¿A qué te refieres con eso…? – Cuestionó la chica perpleja.
-Hmm… Verás, tu padre fue juzgado por un acto que no cometió, por eso lo desterraron al mundo intermedio, si mal no recuerdo, es lo que me conto mi padre. Entonces de repente volvió como si no hubiese pasado nada. Su clan no le acepto de nuevo, ya que aún no estaba claro lo que hizo… además de ser una fuerte ofensa para su clan. Entonces lo recibimos nosotros, se convirtió en un segundo padre para mí.-
-Ah… Sí, entiendo… Creo… Así que fue enviado al mundo intermedio…- Dijo más para sí misma, e hizo una pausa para luego continuar – A-Ashuron, si no es mucha molestia, quiero saber… Es… ¿Cómo es mi padre? ¿Y a qué te refieres con el clan escarlata? Es que Elzador me dijo que tú podrías decirme más acerca de él…-
-Oh, bien… ¡Je! Tu padre es amm… - Desvió la mirada de la chica, e hizo una pausa mientras seguía pensando. -…Es… como un vampiro…-
-¿Eh…? ¡¿Eeeeeh?! – Xiriv se sobresaltó tanto que hasta se puso de pie - ¡¿Cómo es eso posible?! ¿Cómo, cómo, cómo? –
Bari se sorprendió también – Xiriv, cálmate ha dicho que es como un vampiro, no es que lo sea- Miro al mamodo dragón - ¿o sí? – agregó al final en tono de duda.
-Hmm... Algo así. Puede andar tanto de día como de noche, y no bebe cualquier sangre. ¡Je! – Esto último lo dijo en tono de broma - Pero bueno…- La chica tomo asiento nuevamente, tranquilizándose – Ya, no es tanto en broma lo que digo… Tú, has llegado a cambiar, ¿verdad?
-¿Cómo? – Preguntó confundida.
Ashuron volteó a ver al mamodo azul diciendo – Oye tú, dime, has visto que actué diferente, ya sea física o emocionalmente, entre alguno que otros actos que no haría normalmente.
-Eh…- Bari se puso a meditar un poco, y en efecto han sucedido algunos casos, respondió – Físicamente, su cabello se ha oscurecido, y… hace unos días…- Se puso rojo de repente, quedándose callado. –
-Vamos, trata de no ocultarme nada, solo quiero cerciorarme de algo.-
-Es que…. –
La chica parecía captar lo que Bari intentaba decir, e interrumpió diciendo – Es que hace unos días, incluso cuando Elzador me visito… él, tenía una herida… y… su… su sangre…-
-Vaya… Estoy en lo correcto. Ya la has probado, ¿verdad? –
-¡¿Eh?! – Exclamó la chica abriendo sus ojos a la vez.
- ¿Probaste la sangre de Elzador o la de tu mamodo?
-Ah… - Se sonrojo demasiado y balbuceo, mientras Bari le miraba de reojo – Fue la de… Vin-Vincent…- Le volteó a ver muy avergonzada.
-¿Y lo volverías a hacer? –
-¡¿Eeeh?! Por… por qué lo haría…- Agachó su cabeza avergonzado.
El mamodo se puso de pie rápidamente, y pescó a Bari del brazo, lo alzó hasta que lo puso de pie, y con sus garras le rajo en el antebrazo, justo frente a los ojos de la chica Aldrich que asustada en un principio dijo - ¿Qué has hecho? –
Bari soltó un quejido, Ashuron le soltó, Xiriv se acercó mirando la sangre drenar de la herida de su mamodo que no era profunda pero sí bastante grande, y en un instante la chica cambio.
-No es nada, no me duele, ¿pero por qué lo hiciste? – Dijo Bari, molesto viendo al mamodo dragón frente a él, que sonreía viendo a lado donde la chica está de pie. Responde con una sonrisa mientras gira sus ojos a verlo – Ella… tiene hambre…- Al momento que termino, Xiriv tenía un color diferente en sus ojos, eran rojos, dio unos pasos atrás, mientras temblaba y se abrazaba a sí misma diciendo –Vi-Vincent… Yo… yo…- Intenta reprimir el mismo deseo de hace unos días.
-Deja que la pruebe de nuevo. Así solo se volverá loca por ti…- Dijo el mamodo sentándose de nuevo, a lado de su compañero.
-¿Eh? – Expresó Bari, sonrojándose al mismo tiempo. –No digas tonterías.-
-Sólo hazlo.-
Bari se acercó a ella, la cual aún decía que no con su cabeza – Vincent… N-no…-
-Solo será un poco… n-no me molestara…-
-Más vale que lo hagas, o te volverás muy inestable para soportarlo.- Agregó Ashuron.
-Es… es que… -
-Solo hazlo rápido…- Dijo Bari tomándola de la cabeza, para acercarla a la herida
-Es que… este…- Balbuceaba Xiriv, soportando el olor que emitía y a la vez recordó el sabor amargo del mamodo, que admitió haberle gustado. Dándose por vencida abrió su boca, y unos pequeños colmillos apenas se le notaban, saco su lengua para lamerlo un poco con temor, y nerviosa veía al mamodo azul sonrojado el cual por su mente, pensaba:
-¿Por qué me siento igual que esa vez…? Sí que soy un pervertido, siento el calor de su lengua, y su saliva, y su mirada me causa ternura, y… a la vez la deseo, no puedo aguantarme, solo quiero besarla…- El mamodo hizo a un lado el brazo y tomo del rostro a la chica, bruscamente, y la observo un momento, Xiriv se sobresaltó sus ojos regresaron a la normalidad, sus labios estaban rojos por la sangre de Bari, y de repente:
-¡Suficiente! – Exclamó Ashuron, se había puesto de pie, y le quito a la chica de encima al mamodo azul. –Ahora sabes, que esto es tu naturaleza. Ranzas puede manejarlo mejor, y durar mucho tiempo sin beber nada de sangre. – Dijo esto, mientras se inclinó a ella limpiándole los labios con sus dedos, y le sonrió diciendo – Te diré algo más, toma asiento.-
-Aaah… S-sí…- Se sentó de nuevo en donde estaba, y Bari se fue al baño para limpiarse la leve herida.
-Resulta que tu padre se despidió una noche, como de costumbre, eso fue cuando yo tenía 12 años, y desde ese entonces, él ya casi no llegaba a la casa, se perdía por varios días.
-¿Eh? ¿A qué se debió eso…? -
-Ni idea, empezó a actuar diferente cuando la fecha de la pelea mamodo se acercó, le perdimos el rastro hace como 5 años más o menos.- Dijo un poco preocupado el mamodo, y la chica se sorprendió, entristeciéndose a la vez, Bari regresó con una venda en su antebrazo, y tomo asiento notando la cara de frustración de Xiriv.
-No te preocupes. La buena noticia, es que sigue vivo.-
-Sigue vivo… - Xiriv cambio su semblante, dibujando una sonrisa placentera y muy dulce que el mamodo dragón se sonrojo al observarle. -Con eso tengo… - Se puso de pie, acercándose al mamodo – En serio, muchas gracias - Sonrió
-Realmente te pareces a él, en especial cuando sonríes.- Dijo Ashuron, embelesado. –Haces… que lo recuerde…-
-Eso es algo bueno, supongo…- Dijo la chica un poco nerviosa, por no saber con certeza lo que el mamodo pensaba.
Ashuron le siguió viendo, y Bari también veía los movimientos del mamodo, el cual extendió sus brazos y arrastró a él a la chica colocándola cerca de su pecho para abrazarla una vez más. Bari se puso de pie en un instante gritando:
-¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡Suéltala! –
-No estoy haciendo nada malo…- Contestó en un tono desganado, Ashuron, sin dejar de abrazar a la chica Aldrich que estaba toda sonrojada y preocupada a la vez por Bari.
-Está bien, Vincent… No exageres… - Xiriv rompió el abrazo del mamodo y miro al mamodo azul todo celoso – E-es solo un abrazo…-
-¡Sí, pero…! ¡Gaaahh! – Se cruzó de brazos y les dio la espalda.
-Bueno, es todo lo que puedo decirte… Nosotros nos retiramos, todavía tenemos cosas qué hacer…-
-Está bien, de nuevo gracias por haber venido hasta aquí, para hablarme de mi padre… y… explicarme un poco acerca de mí misma…- Esbozó una ligera sonrisa.
Ashuron y Riin, se pusieron de pie, caminaron a la puerta, Xiriv les acompaño, mientras que Bari se quedó malhumorado en la sala.
-Bien, espero que nos volvamos a ver…- Dijo Ashuron, bajando el par de escalones del pórtico.
-Sí… Si llegas a ver a mi padre de nuevo, dile que no hay rencores… él tuvo sus razones para dejarnos a mi madre y a mí… Y… aunque no le conozca… y no tenga más que un recuerdo borroso, dile, que aun así sigue siendo mi padre, y pase lo que pase, seguiré siendo su hija, lo quiero a pesar de todo...-
Ashuron asintió con la cabeza, y observó de nuevo a la chica Aldrich, le conmovió el verla así, recordando a la vez algo acerca del padre de la chica.
Flashback
En una gran habitación, oscura con candelabros muy elegantes, colgados en el techo, y las paredes eran de concreto color negro ébano, había grandes ventanales con cortinas color púrpura, y más al fondo, grandes estantes con libros; llenos de escritura mamodo, algunos montones de libros acumulados en los escritorios, y en uno de ellos, está un hombre como si buscase algo entre líneas y líneas de un libro color negro, con otra escritura muy similar al de los mamodo. Entran en la sala Ashuron y Elzador, en su forma humana más jóvenes, y un poco más pequeños.
-Ranzas…- Dirigió su voz el mamodo Ashuron al hombre sentado entre tantos libros, y en tenuidad de la habitación.
-Oh…- Expresó el hombre, sonriendo mientras, bajaba sus pequeños anteojos para leer, diciendo –Ashuron, Elzador. ¿Qué sucede? –
-Es sobre lo que dejamos pendiente…- Decía Ashuron deteniéndose a un costado del hombre, que le seguía con la mirada, Elzador se acercó sonriendo.
-Cierto, lo que deje pendiente… Hmm… - Soltó un suspiro. ¿Realmente quieren saberlo? –
-Por supuesto – Dijo Elzador emocionado.
-Bueno, bueno… Mmmh… Soy padre… - Sonrió -Tengo una hija… Hasta donde sé, es solo su nombre, y cuando la vi en los cuneros del hospital donde nació, aquél día lluvioso de otoño… Aunque mi mujer haya creído que no supe acerca de mi hija… No se dio cuenta que estuve ese día, antes de regresar al mundo mamodo. - Se puso a pensar y siguió hablando - Si llegas a encontrarla no le digas nada más que lo necesario, y esto va para ti también, Elzador. Ella sabrá qué hacer, igual espero que me perdone por no haber estado con ella… estos años…-
-Ranzas, no digas eso… Esa hija tuya… Es solo que no te conoce como nosotros…-
-Ya no puedo volver al mundo humano… Si regresé fue porque la guardia real me buscó cuando hallaron el verdadero motivo del asesinato de Sebastián, pero el asesino…- Cambio sus semblante y sus ojos tomaron un color carmín - …Aún no lo encuentran… ¡Ejem! - Soltó un suspiro. – Ella, ya debe estar muy grande… Me gustaría verla…- Dijo Ranzas, en un tono melancólico. –Bien… Ya es tarde para ustedes, deben ir a dormir.-
-S-sí… descansa.- Dijo Ashuron dándose la media vuelta.
-Lo mismo les digo a ustedes.- Dijo muy sonriente Ranzas.
Más tarde, en una habitación:
- La pelea por el trono del rey mamodo se acerca cada vez más… - Dijo Elzador un poco nervioso.
– Lo sé… ¿y qué hay con eso? – Respondió Ashuron.
- Bueno, pues estaba pensando… ¿Crees que la encontremos alguno de los dos? –
-Mmmh… Tengo entendido que en el mundo humano son todos iguales, y hay demasiados… A lo mejor… No lo sé.-
-¿Oye… y crees que la reconozcamos…?- Preguntó Elzador un poco dudoso.
-No había pensado en eso… Pero si es hija de Ranzas, entonces lo hare en el instante que la vea.-
-Tienes razón – Afirmó su hermano menor, Elzador. – Buenas noches, Ashu-
-Ya duérmete… Descansa. -
Fin del Flashback.
Ashuron y Riin, ya están de camino hacia su próximo destino, Riin le ve de reojo y dice:
-Te noto distinto desde que dejamos a la chica.-
-¿Ah? – Volteó a verlo – Hmm… Es como dicen, las hijas se parecen mucho al papá, y los hijos se parecen más a la mamá…- Soltó un suspiro. – Apenas está cambiando, pero con el tiempo, se parecerá más a él.-
-Bien… Aunque, lo que presencie al verlos, me pareció más a que te ha causado algún otro efecto.-
-¿Eh…? - Le miro extrañado – No, no lo creo.- Se puso nervioso por el comentario de su compañero.
-Bueno, como diga mi maestro.- Sonrió el joven, pero él, parecía entender algo más profundo en su mamodo acerca de la chica Aldrich.
-Ese tipo no me agrado para nada. ¡Y tú que dejas que te abrace! Y peor aún... –
-Vincent, Vincent, Vincent… - Se acercó y le tomo de la cara - Cálmate ya… Hombre, pues por quién me tomas…- Le soltó, y se giró dándole la espalda – Madre tardara en regresar, y Dufort esta con Kiyomaro, así que empezaré con la comida. – Volteó su rostro sonriente diciendo - ¿Me ayudas? –
-S-sí… Pero insisto, ¡ese mamodo quiere algo contigo! –
-¡Otra vez! – Respondió la chica fastidiada.
-Es que tú no viste lo que yo, su mirada lo decía todo. Incluso si hubiese estado ese tonto de Dufort, estaría de acuerdo conmigo.-
-Solo lo imaginaste, ya no pienses en eso. Y no le digas así a Dufort. -
-¡Aaaah! ¡Bien, bien!- Refunfuño – Sí que eres terca.-
-¡Tú eres el terco aquí! ¡Anda ya, y ayúdame!-
Más tarde:
Dufort está en su habitación leyendo un libro, le interrumpe los golpes de la puerta, la cual se abre y es la chica Aldrich diciendo - ¿Estás ocupado? –
-Hmm… No. –
-Quiero saber…- Dijo sentándose en el suelo, mientras el chico se puso de pie y se sentó frente a ella cruzado piernas - Uhmm…. ¿Puedes ayudarme a ver un recuerdo mío…? –
-Ah… Ya veo…- Dijo el chico Fon en su tono habitual – Veré qué puedo hacer, lo más probable es que se pueda. – Guardo silencio mientras acercó sus manos a los costados de la cabeza de la chica, y le miró fijamente a los ojos. – Quieres saber acerca de tu padre…-
-Ah… S-sí… -
-Lo que vives, y lo que ves en el transcurso de tu vida, nunca se olvida, solo está guardado en algún lugar de tu mente… Uhm…- Toma la cabeza de la chica sin quitarle la vista de encima. –Bien no te muevas… Solo cierra tus ojos y concéntrate en tu padre.-
-¡Uhm! – Expresó la chica, asentando levemente con la cabeza.
El chico Dufort utilizo su poder de la respuesta talker y de repente apretó el cráneo de la chica, sus dedos se enterraron entre sus cabellos oscuros, la chica soltó un quejido, abriendo los ojos inmediatamente, y solo uno de sus ojos cambio a un color rojo carmín, tomo fuertemente de las muñecas al chico Fon, viéndole fijamente, pero su mirada estaba perdida en una imagen de su pasado.
Flashback
En un hospital, Londres:
Se escuchan lo sonidos típicos de bebes llorando, y en primera persona la pequeña bebe Xiriv observa frustrada a una enfermera que le cubre con una frazada color rosa, y la carga para acercarla a una ventana, donde un hombre con traje color café oscuro, y su cabello negro como la noche, esboza una sonrisa, y sus labios se movieron pronunciando unas palabras.
Fin del Flashback
-Xiriv… Soy tu padre…- Leyó la chica al recordarlo, y sus lágrimas salieron como nunca, el chico Fon se percató, la chica se quitó las manos de la cabeza y dijo llorando – Él… es él… Definitivamente… E-era él…- Intentó cortar su sollozo sonriendo, y abrazo a Dufort por agradecimiento. –Gracias Dufort…-
La puerta quedó un poco abierta, Bari observó lo último, y se aguantó el entrar para hacer una escena, así que, solo camino para ir a su habitación, piense y piense en todo lo que ha sucedido.
-Ya no sé cuánto tiempo me quede… Pero no puedo obligarla a elegir… Ugh… -
La chica regresó a su habitación, pero al subir las escaleras, la interceptó el mamodo azul, abrió la puerta del cuarto de la chica, y la tomo de la muñeca bruscamente empujándola al suelo de su habitación, cerró la puerta, pasando el cerrojo y le miro un poco lujurioso, al notar que a la chica por el empujón se le alzó la falda color negra que trae, y las medias con encaje sobresalían y más por ser de color rojo, que el mamodo quiso observar con más detalle arrojándose a ella que estaba perpleja.
-V-Vincent… ¿Q-qué crees que haces? –
-¿Qué crees que estoy haciendo…eh? – Bajo su mirada a las piernas de la chica.
-¡Ah! – Exclamó sonrojada, e intentó taparse, pero Bari le tomó con una mano diciendo – No, deja lo hago por ti…-
-¡¿Eh?! – Expresó ella toda roja, y el mamodo le miro sonriente que sus dientes blancos y afilados se veían - ¡Vi-Vincent…! Uhmm…-
El mamodo le beso fuertemente, ella seguía sonrojada, y con sus ojos bien abiertos, de repente sintió un sabor diferente en su boca, Bari rompió el beso por falta de aire y le miro sin borrar su sonrisa de la cara, y ahí la chica notó que traía sangre en la boca, atónita aún dijo - T-tu… por… ¿por qué? – En el interior de su boca podía saborear ese sabor que le gustaba, en el exterior se lamió el resto de la sangre que quedó en sus labios.
-Tus ojos, no han cambiado…- Dijo Bari mientras le acariciaba el rostro.
-Eh… - Expresó la chica, pero luego cambio su semblante poniéndose seria diciendo – Quítate o te quito.- Le lanzó una mirada al mamodo que él nunca había visto.
-Ah… Ah… B-bien, tranquila.- Se empezó a incorporar del suelo, y le dio la mano a la chica, la cual ella no tomo y dijo –Ya deberías dejar de hacer esto…- Se puso de pie lentamente con la cabeza agachada y su cabello oscuro le cubría el rostro.
-…- Bari le miro extrañado.
-Tú y yo no podemos estar juntos…- La chica seguía viendo al piso, apretaba sus manos haciéndolas puño, y se aguantó el sollozo.
Bari entendió lo que intento decir, eso fue demasiado directo para él – Sabes que haré lo que desees, si eso es lo que piensas, y lo que quieres, así será. Ya no tendrás por qué preocuparte… Esto está llegando a su fin… - Se acercó a la chica, diciendo – Sabes, quiero pelear con Zatch y Kiyomaro… -
-¿Eh…? – Levantó su rostro la chica, y el mamodo empezó a caminar diciendo – Discútelo con ellos, realmente ansió esa pelea…- Cerró la puerta tras de él y la chica, perpleja dijo para sí – Sí… yo me encargo… -
…Continuará…
Notas del Autor: Otro Capítulo más ¡Oooh! Pues chicos, chicas x3 Esto se acerca a su fin, espero que les guste este capítulo y dejen review x3 ¡jijijiji! En fin, espero que haya despejado unas dudas por ahí, acerca del padre del personaje nwn Y pues ya saben, nos leemos en el que sigue. ¡Saludos y bendiciones!
