Borderbergia: Demasiado frío hermoso . Aunque ahorita, por desgracia, ya hace calor e.e (Sufre de vampirismo esta mujer), no tanto, sólo prefiero el frío… A mí, las vacaciones se me han acabado desde hace un bien T-T Ojalá, no quiero que Ukitake muera, es genial y nunca le hemos visto ganar una pelea…También, muchos le sacan a Mayuri porque, Gea, da cosa su sola presencia. ¿Adorable, no crees? Ulquiorra haciéndose un tanto dependiente y aprendiendo cosas nuevas es, no sé, un amor «3 Ichigo así es, es su especialidad xD ¡Atem! Saludos, saludos~ Por el amor bendito de Gea, no me molestaron para nada sus palabras, es más, creo que me han inspirado. (El amor, el amor). Y como ya empiezan a acercarse los capítulos donde empezaremos con las pachangas de bodas y todo eso, ayuda demasiado «3 Pues un gusto conocerlos a ambos y muchas gracias por sus palabras «3

Gongju: Lo importante es que dejes tus valiosos reviews. Disculpa por la larga espera. Pues he estado bien, dentro de lo que cabe, con una que otra depresión por ahí pero allí voy… (y que haya exámenes no ayuda). Exacto. Este es un poquitín más largo así que espero lo disfrutes ^^ Espero de verdad que estés muy bien y tengas éxito en todo~ En este se verá que pasa con las tres parejas pero un poco más enfocado en estos dos.

(Enjoy!)


Capítulo XXI: ¡Vamos!

Orihime detuvo su avance al escuchar las palabras de él—. ¿Qué quiero que hagas? Ulquiorra-kun, no creo entenderte del todo… —murmuró, ladeando la cabeza.

El arrancar suspiró, cerrando los ojos mientras pensaba cómo decir lo siguiente sin sonar humano—. Tú haces un sinfín de cosas para obtener reacciones de mi —soltó, haciendo que esta empezara a reír de manera nerviosa—. Eres demasiado ruidosa, mujer, aún cunando lo hablas en voz baja con ellas, se escucha.

—Ah, pero no es como lo piensas… yo, sólo quiero que estemos bien, quiero que seamos felices entre los dos —Orihime bien podría considerarse a sí misma como la persona más cursi que existía en el mundo, incluso ella se había dado cuenta de que su manera de hablar parecía digna de una niña inocente—. ¿A qué te refieres con eso?

—Así como tú haces esas cosas, ¿qué esperas que yo haga? —Finalmente abrió los ojos y la miró, esperando no sonar como una completa basura.

—Ah, yo, no había pensado en algo así. Realmente no quiero que te sientas presionado, no quiero obligarte a hacer algo que no quieras, Ulquiorra-kun, mientras los dos nos sintamos bien, las cosas siempre irán hacia el buen camino. —Concluyó, aferrándose a su brazo de nuevo.

El arrancar se sintió levemente mareado, aquella contestación soltaba demasiada "información nueva" que había aprendido en este tiempo como basura normal, es decir, humano normal. Tuvieron que pasar varios minutos para que pudiera terminar de entender todo lo que le había dicho. «Vaya que soy tonto» pensó con molestia, todas esas absurdas dudas y confusiones habían sido causadas por la propia inseguridad de Ichigo, él era un caso diferente del suyo, al igual que el Quincy.

Era consciente de que lo suyo parecía más una especie de relación adulta-niño, donde por desgracia, él era el niño. Había escuchado infinidad de veces a otras mujeres de distintos salones decir que él, era "era el hombre más tierno que podría existir" Confirmándole que el pensamiento humano carecía de lógica. Bajo qué circunstancia, en el nombre de Aizen, caía en la categoría de tierno. En ninguna.

Sus ojos verdes se clavaron en Orihime, quien había reanudado el paso y le jalaba suavemente para continuar. La mujer sonreía nuevamente, incluso lucía más entusiasta que antes. Suspirando, bajo la mano hasta tomar la de ella y emparejó su paso. Prometiéndose, no volver a ser tan inseguro y evitar así, más vergüenzas.

Nemu le tomó las manos con un gesto suave, sonriéndole y provocando que el Quincy desviara la mirada—. Ishida, creo que he demostrado el cómo me siento en este tiempo. Como te lo he dicho, mi vida ha empezado a ir por un camino que me provoca felicidad, me has hecho sentir como una persona, por fin.

El Quincy sonrió, jamás habría imaginado, ni en sus sueños infantiles, que algún día amaría tanto a una persona-espíritu. Aunque había pensado, en alguna ocasión, el que saldría con alguna chica, el tiempo parecía haberle enseñado que nunca pasaría—. Lamento mostrar esta inseguridad —dijo, reanudando su camino y guiándola suavemente.

—Se debe a Kurosaki-san, ¿no es así?

—Bueno… podría decirse que sí, aunque he divagado de más, probablemente —aceptó con vergüenza, no teniendo el valor para mirarla a la cara.

—Rukia-san me ha dicho que no han hablado demasiado, no dejan las cosas en claro —Nemu continuó, fijando la mirada en las personas que caminaban por ahí.

—Kurosaki es un tanto inseguro, actúa por impulso y eso a veces trae problemas —Ishida suspiró, pese a considerarlo su enemigo, realmente lo conocía como si fuese un amigo.

—¿Podríamos ayudarlos? Orihime-san lo mencionó y puede que sea una buena idea.

«¿Ayudar a Kurosaki? » La idea le pesaba demasiado, sí, sabía que en muchísimas ocasiones anteriores le había "ayudado" a atravesar diferentes situaciones pero eso no quitaba que seguía sonando mal a sus propios oídos. Pero nada podía hacer, de ser un «odio a los shinigami» paso a «amo a esta shinigami.»

—Ellos dos parecen ser muy felices juntos, no me gustaría ver sufrimiento en alguien cercano —ella también había cambiado, con Mayuri, ¿cuántos especímenes habían sido torturados? Y lo peor de todo es que ella ni siquiera había protestado.

—Veré si puedo hablar con Kurosaki —finalmente suspiró, no pudiendo negarse ante sus palabras.

[…]

Orihime, Nemu, Ishida y, sorpresivamente, Ulquiorra habían aceptado hablar con Ichigo y Rukia para ayudarles a sobrellevar las cosas. Ulquiorra había sido convencido después de escuchar «por favor» por dos horas seguidas, ¿quién diría que Orihime podía hablar con esa rapidez?

Nemu y Orihime quedaron en hablar con Rukia mientras que los otros dos, con Ichigo. Aunque ninguna de las dos partes estaba segura de que las cosas resultaran, decidieron hacerlo. Ishida y Ulquiorra llegaron a la conclusión, individual, de que hacían esto por ellas. Creían que de no ser por su intuición, ni habrían notado que entre Ichigo y Rukia había falta de comunicación.

—Kurosaki, ¿qué tal las cosas con Kuchiki-san? —Ishida sintió el deseo de enterrarse veinte metros bajo tierra por esa pésima introducción.

—Eh… bien, todo bien, creo —Ichigo no podía sentirse más confundido ante la súbita pregunta—. ¿Te sientes bien Ishida? Normalmente no hablas ni en defensa propia.

—Estoy perfectamente bien —contestó el otro, odiando que se regodeara en sus intentos—

—Habla con ella —Ulquiorra soltó de momento, no importándole realmente si le entendía o no. Lo único que recordaba es que su mujer le había dicho que dijera eso, no sabía a qué se había referido con «asegúrate de que sea buen momento pare decirlo» así que lo hizo en cuanto tuvo oportunidad.

—¿Con quién ella? ¿Inoue? ¿Tienen algún problema?

—Con la Shinigami —el arrancar suspiró con hastío—. Con tú Shinigami.

Ichigo en definitiva no entendía lo que esos dos querían decir, pensaba que se habían golpeado la cabeza con algo demasiado duro y que, tal vez, se les estaban alterando las personalidades—. ¿Para qué tendría que hablar con Rukia?

—Para que se comuniquen —Ishida hizo énfasis en la última palabra, pero al parecer, Ichigo no captaba las cosas a la primera—. En todo hace falta comunicarse.

—Eso lo sé, pero, ¿comunicarnos sobre qué? —Quería que fueran claros.

—Tú mismo lo has dicho ayer, Kurosaki —Ishida se llevó una mano a la cabeza.

—Bueno, sí, he dicho que me preocupa el ser un estorbo para ella, pero de eso a comunicarnos, hay un buen camino.

Ishida suspiró con pesadez, cruzándose de brazos y dándole la espalda mientras que Ulquiorra murmuraba un «te creía más inteligente»


Ichigo empezó a perseguir a Rukia, quien le había arrebatado la mochila y había echado a correr sin mediar más palabras con él.

—¡Enana! ¡Déjate de juegos! —Ichigo realmente debía de trabajar en la condición de su cuerpo material, su espíritu podía ser el ente más fuerte del universo pero su cuerpo, a penas y podía cubrir tres cuadras antes de quedarse sin aliento.

Rukia continuó con su carrera por un par de minutos más, se daba cuenta que Ichigo empezaba a perderle el paso por lo que bajó un poco la velocidad. Fue hasta llegar a un lugar bastante solo que se detuvo y esperó hasta que lo alcanzara.

—¿Qué bicho te ha picado, enana? —Ichigo preguntó, apoyando las manos en las rodillas para recuperar el aliento—. No andes haciendo eso, tuve que dejar a Chad solo.

—Lo sé, lo sé, mañana me disculpo con él —contestó, cruzándose de brazos y negándose a mirarlo directamente a los ojos—. Quería hablar contigo, idiota.

—Cuánto amor —Ichigo resopló, despeinándola—. ¿De qué querías hablar? Normalmente sólo me regañas.

—Me haces sonar como una horrible persona —Rukia se encogió, demostrándole a Ichigo que si seguía por ese camino, acabaría pateado.

—Está bien, está bien, ¿qué sucede? ¿Te sientes mal o algo así? —Su tono de voz cambió al preguntar lo último, aún sentía esa inseguridad de que Rukia estuviera hartándose de él o, simplemente, estuviera considerando que lo suyo no sería funcional.

—N-No, estoy bien, es solo que… —tragó saliva con dificultad—. Últimamente he estado pensando que, bueno, que tú y yo…

Ichigo contuvo el deseo de zarandearla para que le dijera las cosas de una vez, su mente estaba trabajando demasiado rápido en armar declaraciones de odio y que, probablemente, le pediría que dejaran de salir.

—No nos estamos comunicando bien. En específico yo —bajó la cabeza, soltando un largo suspiro—. Últimamente, has hecho demasiadas cosas por mí, fuiste el que habló con Nii-sama, el que habló con el capitán comandante.

—Tú también hablaste, de no haberlo hecho, creo que los demás no se hubiesen animado —respiró aliviado, viendo qué es lo que sucedía realmente.

—No fue gran cosa, Nemu, Ulquiorra y yo estaríamos acabados si no hubiesen llegado allá por nosotros —Rukia se apartó el cabello del rostro—. Y hay algo que me dice que fue tu idea.

—Algo así… —Ichigo se rascó la cabeza—. Sólo se me ocurrió ir con Urahara.

Rukia rio, aunque no lo dijera, le agradaba en demasiad ver a Ichigo sonrojado—. El punto es que, creo que no te he agradecido lo suficiente.

—Rukia, no necesitas agradecerme. Todo esto lo hago porque te amo, tú me conoces y sabes lo que soy capaz de hacer por las personas que amo —Ichigo la hizo levantar la mirada, sujetándole suavemente de la barbilla.

—¡Bueno, bueno! A lo que me refiero es que no hablamos demasiado, me gustaría saber lo que piensas… y luego yo te digo lo que pienso y así las cosas —estaba bastante roja y lo sabía.

Ichigo recordó lo que Ishida y Ulquiorra le había dicho, haciéndole preguntar si alguno de los dos había hablado con ella o era labor de Nemu u Orihime, quizá ambas. Una sonrisa le escapó de los labios al darse cuenta que la "extraña" manera de actuar de sus amigos en la mañana, se debía a que tenían intenciones de ayudarlos de alguna manera y que mientras él batallaba por entender a Ulquiorra e Ishida, Nemu y Orihime hablaban más claramente con Rukia.

—Suena perfecto. Hagámoslo —le abrazó, acariciándole la cabeza, sintiendo que esta se encogía.

Rukia sintió que el peso que había estado cargando sobre los hombros desapareció, agradecía que Ichigo no fuera alguien más problemático. No le hubiera gustado tener que recurrir al método de explicar cosa por cosa como Orihime le había dicho.


(Y pues estos están arreglados). Me divertí bastante al escribir este capítulo, demasiadas cosas chistosas combinadas con la seriedad del asunto. Ichigo siendo un total distraído y Ulquiorra hablando por obligación, pero, ¿será siempre así? Ya veremos~

Me disculpo de nuevo por la tardanza, pero la escuela está con todo u.u Espero que la espera haya valido la pena «3

¡Nos leemos pronto!

Sayone!


22 de Enero del 2015 (Gea, se me acaban mis bellos 19 años T-T).