Uff jaja mucho tiempo sin pasar por aka aa bueno aqui si voi atrasada porke en mi pagina ya voi en la ultima temporada igual hay capis siguientes donde ya Bella se esta convirtiendo en la protagonista jaja pero tienen ke esperar!!XDXD uff e intentare escribir un capi de mi otrra nove CARDENALES DEL CORAZON a ver si me da tiempo y luego lo subo:)

Edward…

Porque me tenía que pasar esto a mí, a veces cuando tengo a Bella a un lado y luego a Jo del otro olvido a Bella por una razón inexplicable pero cuando veo que algo malo está a punto de pasarle mi cuerpo empieza a sentir un deseo de dar la vida por ella y rescatarla a costa de todo, son tan igual y a la vez tan diferentes…mi alma las reclama a ambas, pero no me merezco a ninguna.

Miraba a Josephine, a West y luego a la amenaza de vampiros que tenias por todos lados ¿Pero dónde diablos esta mi familia y los lobos cuando se les necesita?

-Vete…-Musito Jo, pude ver el dolor en su mirada.

-¿Qué? –no podía comprender su simple palabra, que a pesar de ser tan corta para mi tenía un significado tan grande.

-Abrire un Vortex, rescata a Bella. Nosotros nos ocuparemos de ellos, ahora tu objetivo es traer a Bella –me contesto aun con dolor.

¿Pero…como? ¿Cómo supo que estaba pensando en Bella en estos momentos?

-No soy tan débil Edward, puedo escuchar tus pensamientos ¿Recuerdas? Ahora ¡Ve! –me dijo abriendo un enorme agujeró negro, mejor dicho aquel Vortex que me reuniría con Bella.

-No puedo dejarte sola, no con ellos –le grite.

La lluvia seguía como grandes latigazos, nuestros rostros estaban empapados, pero no era lo importante, ella me pedía que la abandonara, que la dejara hay para salvar a Bella, ¿Por qué?

-Ven conmigo –le dije repentinamente.

Ella negó con la cabeza.

-No dejare que más personas mueran por mi Edward –me grito con el rostro empapado.

-Pero…-murmure.

-Se cuidarme bien Edward. –me dijo sonriendo.

-¿Cómo regresare cuando vea a Bella? –le pregunte resignado, era Jo de quien estaba hablando cuando decidía algo era difícil hacerla cambiar de opinión.

-Toma su mano, una vez que dos objetos o personas del futuro se juntan, regresan a su tiempo. Todo estará bien –me dijo con esa sonrisa sincera pero con la amargura de su mirada.

-No quiero dejarte aquí –le volví a decir.

Fue en ese momento cuando sentí dos manos, una en cada uno de mis hombros, voltee a ver listo para atacar pero cuando mire quede sorprendido, por un lado tenia a West y por el otro tenia a Jacob, ambos sonreían orgullosos por sus actos valientes.

-Nosotros cuidaremos de ella –me dijo West educadamente pero con el ceño fruncido, aparentemente yo no era de su agrado.

-Vamos, vamos. No te hagas del rogar o te aviento por ese agujero. Metete de una maldita vez y trae a Bella. Después que regresen te alardeare como vencí a los estúpidos vampiros –me dijo Jacob como siempre maleducado y a la vez divertido, pero no tan animado, no para alguien que acababa de perder a su padre. Era obvio que se hacia el fuerte, ¿pero quién no haría lo mismo?

-Gracias, a ambos –musite y me adentre al agujero negro y morado.

Josephine

Lo último que vi de Edward fue su espalda, si silueta había saltado en aquel agujero negro, pero que mas podía hacer yo. Cuando escuche sus pensamientos pude sentir la necesidad de rescatar a Bella a costa de todo, tal vez, solo tal vez Edward ame a Bella más que a mí. Eso si era el dolor que podía matar a una persona, ver la felicidad frente a ti cuando tu solo eres escoria que espera la muerte.

Lo único bueno que la lluvia tenia era que si llorabas nadie se percataba de ello, agua y agua eso es solo lo que hay en el exterior, ¿Pero nadie puede ver cómo está lloviendo en tu interior? Esa enorme llovizna que me atormenta por dentro, más potente que la que tengo aquí mismo ante mis ojos.

El destino….

¿Cuántas veces me dije lo mismo?

No lo recuerdo con exactitud, siempre pensé que el destino nos había juntado y de la misma manera nos había separado.

Era estúpido pensar de esta manera, pero preferiría este engaño a pensar de una manera completamente diferente.

Después de todo, soy la chica desolada, tengo el derecho de engañarme a mí misma.

-¿A quién quieres Jo? –me pregunto Jacob mirando a todos aquellos vampiros.

-Pediría a Lucy pero sé que ya la tienes apartada, así que déjame a Octavius –le dije con una sonrisa sombría y desolada.

-A mi déjenme a Cassandra –nos dijo West con voz tajante.

-Oigan déjennos a nosotros un poco de diversión –dije Emmett riéndose.

Era mi familia, toda reunida saliendo de las penumbras junto con los licántropos.

-Jasper, Carlisle y yo nos ocupamos de Carlow –me dijo Alice sonriendo.

-Rose, Esme y yo de ese tal Fearghus –me contesto Emmett aun con esa sonrisa de superioridad.

-No se olviden de nosotros, también ayudamos a matar chupasangres –dije Sam.

-Vaya, vaya. Tantos licántropos y vampiros juntos. Pensé que los licántropos nos detestaban –les dijo la voz fría de Carlow.

-No me cae bien tu ni ningún vampiro, pero esto se trata de orgullo. Mataron a uno de los nuestros y se les recompensara de tal manera –dijo sombríamente Sam.

Todos estaban preparados para pelear, pero no sabía si estaban preparados para morir. Era algo que no quería que sucediera, y si pasaba entonces yo me voy con ellos, porque no habrá más sangre derramada por mis actos, prefiero la muerte antes que nada.

*Pasado*

Bella

Me debatía entre, correr hacia la salida o tomar una silla y aventárselas en la cabeza. Pero claro como aventar una silla si ni siquiera me pueden ver.

-Sabes que te amo –le dije repentinamente Edward.

-Lo sé, siempre me lo recuerdas –musito ella.

-Entonces porque, ¿Por qué quieres esto? –le pregunto un Edward dolido y miserable.

-Es tan difícil comprender que quiero estar contigo, quiero amarte toda la eternidad. Decirte todos los días lo feliz que me haces, vivir cientos de cosas contigo…deseo todo contigo –le musito levemente

-No lo sé…-musito Edward.

-Bésame, y dime si no lo comprendes. –le dije Josephine sonriendo con esa dulzura que la reflejaba.

Edward se acerco a sus labios lentamente, fue en ese momento cuando quise estar cerca de una silla y lanzárselas fuertemente contra la cara.

Edward había posado sus labios junto a los de Jo, fue un beso mágico, tan hermoso si no fuera Edward quien la estuviera besando, yo estaría llorando de alegría ante la escena viviente.

-¿Dime que no sientes esto?, esta estática, nuestros cuerpos se necesitan el uno al otro. No podemos estar demasiado tiempo separados. No sé qué haría si te perdiera Edward, pero lo que si se, es que quiero estar contigo toda la eternidad. –le dije ella sonriendo.

-Siempre consigues lo que quieres –le dije Edward riéndose y besando su cuello.

-solo cuando se trata de lo que realmente amo –le respondió riéndose ante el tacto gélido de los labios de Edward.

¿Siempre consigue lo que ella quiere? Eso quiere decir…que la convertirá en vampiro.

-Pero…solo te convertiré cuando realmente lo necesites. En aquel momento cuando tu corazón este a pocos segundos de parar, solo en esa ocasión –murmuró.

-Con eso me basta y me sobra –le dije ella con una satisfacción increíble.

-Vamos a fuera –le dijo Edward tomándola de la mano y alejándola de la pista de baile.

Los seguí rápidamente.

Pararon en el medio de la hermosa iluminación de las velas y la enorme luna los rodeaba a ambos.

Este lugar era mágico, por alguna razón todo parecía como un cuento de hadas, pero un cuento al que yo no pertenecía.

Al parecer, no le importo a nadie si no ya hubieran venido por mí, pero creo que Edward está demasiado ocupado como para tomarse cinco minutos y sacarme de este maldito lugar.

-La noche es hermosa –le dije Edward sin soltar ambas manos de Josephine yo me deje caer de rodillas a un lado del árbol.

¿De qué sirve amar cuando no te aman?

Puedo ver a Edward en esta época, y solo miro felicidad en sus ojos. Alegría y espontaneidad, es lo que hace aquí. No le importa nada que no sea Josephine.

Para que regresar si seguiré con una farsa total, si desaparezco podría ser magnifico.

-Te amo –le dije Josephine.

-¿A qué viene eso? –le pregunto Edward.

-No lo sé, solo quería decirte que te amo –musito ella aferrándose más a las manos de Edward.

Las lágrimas se dispersaron por mi rostro, había llegado a mi límite, esto era más de lo que un ser humana podría soportar. Solo verlo a él y verla a ella, no es justo. Simplemente no lo sé.

Edward…

Esto era raro, había caído en el mismo lugar en el que solía vivir hace casi décadas, todo parecía igual y claro que lo era, pero era raro regresar.

Con solo ver la luna supe exactamente la noche que era, como olvidar esa enorme luna, fue el día en aquel Josephine me rebelo que sabía lo que yo era y me hizo decirle que la convertiría en vampiro el día que su corazón estuviera a punto de apagarse.

No sube porque, pero corrí con todas mis fuerzas, no paraba solo corría para llegar a la mansión. Y realmente no me tomo ni cinco minutos.

Como lo suponía, era el momento…aquel momento que nunca olvidare.

Estaba mi yo del pasado y la Josephine del pasado, plasmados en aquel luminoso lugar frente a la luna, sabía lo que se avecinaba.

-Te quería dar un regalo –le dijo mi yo pasado.

-sabes que me encantan los regalos –musito de la forma más seductora Jo.

-No es gran cosa, pero es algo que será tuyo y mío –musito.

Mi yo pasado saco una pequeña cajita roja de su saco, y después aquella cadena, más bien el relicario de corazón dorado.

-Edward es hermoso. –le dijo Jo sorprendida.

Josephine tomo el relicario en sus manos, yo sabía bien lo que decía aquella cadena.

"En el pasado pensé que era imposible encontrar un amor…"

-No comprendo… ¿Por qué está incompleta la frase –le pregunto Jo mirándolo fijamente.

-Porque acá esta la otra mitad de la frase –musito lentamente levantando otro relicario…mi relicario.

"Pero cierto día llegaste tú y me doy cuenta de que nada es imposible"

Fue en ese preciso momento cuando escuche un llanto desmesurado.

Vi de donde provenía, y me di cuenta que era Bella, estaba arrodilladla a un lado de un árbol.

¡OH NO!

Se suponía que ella no debería de ver esto. No debería ver viejos recuerdos.

Pero me siento feliz, verla sana y salva, me siento feliz.

Corrí hacia ella y me pose frente a ella.

-Bella…-musite.

Ella levanto la cabeza y pude ver las lágrimas que se dispersaban por sus mejillas rojizas.

-Se…ven, lindos los dos –musito con dolor.

-Tú y yo también nos vemos lindos juntos –le dije sonriendo, pero ella no sonrió.

-Ahora entiendo tu repentino cambio cuando Jo regreso –me dijo llorando un poco más fuerte.

-No era eso –le dije.

-Descuida no seré un inconveniente para que seas feliz –me dijo fríamente.

Entonces sentí un fuerte golpe dentro del estomago, ella había dicho esas palabras con una frialdad que jamás conocí en ella.

-Te amo –le musite a Bella.

Ella levanto el rostro sorprendida.

-Nosotros también podemos vernos lindos como Josephine y mi yo pasado –murmure.

-Pero tú la amas, solo mírate. Míralos a ellos –me dijo abrazándose a sí misma y temblando levemente.

-Eso que miras hay Bella, paso hace casi cien años. Las cosas cambiaron, el destino eligió un camino para cada uno…te eligió a tu, el destino te eligió a ti. Y yo, Bella, yo te elijo a ti –musite sorprendido, ¿Yo había dicho esas palabras?

Realmente mi corazón la eligió, aun creo que Jo significa algo en mi vida, pero amo a Bella, ahora sé que la amo. Tal vez después pueda buscar el verdadero significado que Josephine tiene en mí, pero por ahora, mi alma ama a Bella.

-Toma mi mano Bella, regresemos a casa juntos –le dije hincándome con una sola rodilla y estirando levemente una mano hacia ella.

Pude ver el brillo en los ojos de Bella, me había vuelto amar, su corazón era mío de nuevo, y mi alma era suya sin dudarlo.

Nuestras manos se tocaron y una gran luz blanca y amarilla nos rodeo como si fuera una enorme esfera.

De regreso a casa…

Josephine…

La batalla había comenzado, no sabía si todos podríamos sobrevivir a este encuentro, pero realmente no era eso lo que ocupaba mis pensamientos, sino Edward. Ya habían pasado 5 minutos desde que se había marchado por aquel enorme agujero negro. No sabía si había llegado a la época correcta, o si había llegado sano y salvo. Era egoísta pensar en el cuándo tenia aquí una prioridad más grande pero el solo hecho de pensar perderlo, mi interior se empieza a encoger de la manera más dolorosa que se podría imaginar.

Empecé a pelear cuerpo a cuerpo, no sabía si ganaría, pero de patadas, llaves y puñetazos era lo único que podía realizar por el momento.

Varios de mis golpes lo aventaban fuera del campo de batalla pero no se daba por vencido, de vez en cuando volteaba hacia mi familia y amigos para vez como iban con sus peleas, todo parecía ir bien. Pero me preocupaban, eso era verdad. Mis pensamientos podrían estar con Edward este momento. Pero aun así sentía la presencia de mis seres queridos, todos ellos estaban aquí por mí, y yo debería estar aquí para ellos.

-¿Crees que con esos patéticos golpes me vencerás Juliet? –me pregunto con incredulidad.

Sabía que mis habilidades eran débiles, y de pelear cuerpo a cuerpo era diferente, en mi época con los Vulturis, West me enseño técnicas de ataque y de autoprotección, el me había dicho que las necesitaría cuando me fuera y así era.

Voltee a ver a West, el cual estaba peleando contra Cassandra. Ella tenía la mirada fría y furiosa como si le doliera lo que había hecho West por mí, y eso en parte me gusto. Odiaba a Cassandra desde siempre y eso era algo que no cambiaria.

-Eres un maldito, no puedo creer que hagas esto Westbrook, estas traicionando todo lo que proteges –le grito una histérica Cassandra a West lanzándose contra el de forma violenta y atemorizante.

-¿¡Por todo lo que protegí!? ¡Mi vida ha sido un engaño! –le grito West con la mirada llena de ira.

-Aro te dio un hogar, ¿¡Y así le pagas!? –le grito de nuevo Cassandra.

-Aro jamás me dio un hogar, fui simplemente un arma para él, para su protección. Crees que se interesa en ti, si mueres simplemente te reemplazara por otro, solo eres carne, un objeto para el –le dijo West esquivando los bruscos ataques de ella.

-No importa lo que días, solo lo haces por ella. ¿¡Que es lo que tiene ella que te haga desearla tanto! –le volvió a decir de una forma ahogada y furiosa.

-Ella es diferente a todo lo que conocí, sincera, dulce, noble. Algo que ninguno de ustedes podrá ser en toda su eternidad. Así que si tengo que dar mi vida para proteger esa nobleza y sinceridad, entonces que así sea. –le contesto.

West…el me quería de esa manera, siempre lo había hecho. Cuando me ingresaron a la celda, West había sido cruel y brusco conmigo, pero después de una semana esa mirada llena de dolor que tenia siempre, fue desapareciendo por otra dulce y comprensiva.

*/Flash Back/*

Había llegado al castillo de los Vulturi, Edward y Carlisle ya me habían llevado una vez, Aro se había mostrado vagamente interesado por mí, y Edward se había percatado de ello, pero jamás pensé que los Vulturi me secuestraran, ¿que tengo yo? , que desee tanto tenerme en su ejército sin alma.

No sabía realmente la respuesta, pero lo que si sabía era que estaba en una celda encerrada y sin salida alguna, había cientos de guardias, no importaba si usara mis habilidades no podría salir de este lugar.

-Tú debes de ser la nueva chica de Aro –pude escuchar a alguien, vi la sombre de una persona vagando las escaleras hasta mi, donde en vez de celda parecía una mazmorra.

Cuando lo vi, pude distinguir su mirada llena de dolor y amargura, parecía infeliz, llevaba un traje negro, y una corbata rara, como si todavía estuviera en 1940, pero en sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida. ¿Cómo sabia el que yo debía alimentarme?

Me asuste con solo su expiración y me aleje hacia la esquina de mi celda, tomando mis rodillas y flexionándolas, acomodando mi rostro entre ellas.

-Vamos, ven acá no voy a comerte –me dijo bruscamente dejando caer la bandeja en una pequeña mesa de madero donde había dos sillas con la misma complexión.

Me acerque a él temerosa de lo que pudiera hacerme, pero me podría defender, eso no me serviría de mucho estando en un lugar infestado por vampiros que se alimentan de sangre humana.

Me senté en la silla izquierda bajando la mirada y poniendo mis manos sobre mis piernas y haciéndolos puños por aquella impotencia y rabia que me rodeaba en el interior.

-No pareces ser malvada como Jane, tampoco tiene esa mirada deseosa de sangre que tiene Lucy. Ni eres fría como Cassandra ¿Entonteces que tienes para que Aro te quiera a su lado? –me pregunto mirándome fijamente.

Lo mire temerosa, no me gustaba nada su mirada, me daba pena su mirada, no había ningún brillo de alegría en el, tampoco sonreía.

-No quiero estar aquí, quiero irme a casa –le dije llorando, tenía miedo de mi, de lo que estaría pasando con Edward con mi familia.

-Un vampiro llorando, eso es digno de ver –me dijo sin ningún sentimiento alguno.

-Cállate –le dije volviendo a agachar la cabeza.

-eres valiente, eso dice mucho de ti –me dijo.

-¿Por qué me tiene aquí? Yo no quería venir, no pertenezco aquí –le dije volviendo a llorar.

No supe porque, pero aquel vampiro había colocado su mano sobre mi mejilla, sentí una calidad profunda, el miedo iba desapareciendo…pero aun así la voz de Edward seguía en mi mente.

-Dime tu nombre mujer –me dijo quitando con rapidez su mano de mi rostro.

-Para que decírtelo si ya lo sabes –le dije incrédula.

-Debes ser cortes con el que te trae el alimento –me dijo con el ceño fruncido.

-Josephine Juliet Cullen –le dije desganada.

-Creo que tu apellido lo querrá cambiar Aro –musito levente.

-No me importa, ¿Cuál es tu nombre? –le pregunte.

-Westbrook Vulturi –me dijo levemente.

-¿Y cuál era tu apellido antes de convertirte en un títere de Aro? –le pregunte nuevamente.

-Debería sentirme ofendido pero no, mi apellido era Maxwell, Westbrook Maxwell –me dijo y fue la primera vez en todo ese rato que vi una leve expresión de sonrisa.

*/Fin del flash back/*

Claro, eso era.

Desde el preciso momento en que llegue, West me había estado interrogado intentando comprender la razón por la cual Aro me quería a su lado como una aliada mas, yo no era como Lucy, ni Jane y absolutamente tampoco como Cassandra, solo era una semivampira desdichada por tener que vivir en un destino cruel y atroz.

-West…-musite. Sabía que él me escucharía.

-La razón por la que Aro te eligió, fue por ser distinta a todos los vampiros…eres como una humana –me había dicho sonriendo y volviendo a atacar a Cassandra.

¿Cómo supo que estaba pensando en ello?

¿Pero me eligió por intentar ser humana? Que no es lo que todos los vampiros deberíamos intentar hacer. Tratar de ser…más humanos, convivir como si realmente no pasara nada, olvidar por unos momentos la fuerza brutal y la inmortalidad, solo ser personas comunes y corrientes aunque fueran mentiras de momentos, eso tan siquiera nos haría llenar más nuestras almas y corazones sin latidos.

-La quieres demasiado West. Yo soy mejor que ella. –le gritoneo Cassandra enfadada.

-No intentes compararte con ella Cassandra, porque terminaras perdiendo, no puedes llegarle ni a los talones. Eres fría y arrogante, una vampira soberbia sin escrúpulos. Igual que toda la guardia Vulturi –le dijo un rabioso West.

-¿Y en toda la guardia Vulturi te incluyes tu, West? En ese caso tu también eres soberbio, arrogante y sin escrúpulos. Acaso Juliet sabe cuánta gente has matado, cuantos vampiros has hecho sufrir por órdenes de Aro.

Me quede perpleja ante aquella confesión de Cassandra, pude sentir la frialdad de West al sorprenderse con aquellas palabras salidas de los labios de Cassandra, pero no me importaba en absoluto. Sé que él jamás lo haría voluntariamente, ordenes son ordenes, y si me ordenaran matar para salvar a mi familia no dudaría en hacerlo, ningún titubeo saldría de mis labios, solo aceptaría.

-Eres bueno lo sé –le dije y después le avente una fuerte patada a Octavius.

-Pero no mejor que tu –me dijo riéndose, al parecer West se sentía mejor ahora que estaba traicionando a los Vulturi, como si estuviera esperando este momento para divertirse viendo a los demás con asombro ante sus actos.

Y en ese momento Cassandra saco dos pequeñas dagas de sus bolsillos de las rodillas, tenían detalles delicados, delineados finos y a la vez destacados, pequeñas piedras preciosas de jade de variedad de colores, toda una belleza.

¿Qué Cassandra no sabía que no podría hacerle ningún daño con eso?

Un vampiro no podía salir herido con una simple daga, esta simplemente se rompería antes de que le hiciera un rasguño a un vampiro, pero su rostro se mostraba tan seguro que empezaba a dudar de mi misma.

Iba rápidamente corriente con esa mirada rabiosa y llena de frialdad, quería interponerme entre la daga y West pero Octavius me tenia acorralada no podía hacer nada.

¡West! Grite desde mi interior.

Todo pasó muy rápido, la daga que llevaba Cassandra en su mano voló por los aires enterrándose en un rápido movimiento en la tierra, voltee a ver a Cassandra y con ella se encontraba Alec, con esa sonrisa angelical suya y ese lindo y alborotado cabello suyo.

-Idiota porque tardaste tanto –le gritoneo West como si supiera realmente que Alec llegaría.

-¿Oye crees que Grecia está muy cerca? Pues no compañero, tarde un buen rato –le dijo sacándole la lengua.

-No importa, pero para que le quitaste la daga, de todas maneras no me haría nada –le dije West con el ceño fruncido.

-La daga contiene Botulinum, Aro descubrió ese veneno. Mata a los vampiros West. Aléjense de las dagas –les grito a todos para que estuviéramos alerta.

Pude ver que mi familia asistía con la cabeza estando de acuerdo con él, como si confiaran en Alec, y claro que deberían de confiar porque Alec era aquel amigo que me dejo la celda abierta para poder salir sin ningún contratiempo.

-¿Botulinum? –le pregunte con algo de curiosidad.

-Sí, afecta el sistema nervioso del vampiro y muere con dolor extremo y agonía. Créeme he visto a Aro utilizarlo en algunas pruebas, realmente funciona –me dijo mirándome fijamente.

-Comprendo –musite.

-Vaya, vaya. Otro Guardia traicionando la lealtad de Aro, esto no se mira todos los días –le dijo Octavius mirándolo con el ceño fruncido y a la vez con su voz arrogante.

-Prefiero estar de su lado que del tuyo grandísimo idiota –le dije sacándole la lengua.

Esa gracia de Alec no cambiaba seguía siendo el mismo estúpido que se hacía de bromas para matar el tiempo.

-Bueno ya estoy aquí ¡Que empiece la fiesta! –grito emocionado.

-Eres un estúpido –masculle con alegría.

-Pero así te mueres por mi –musito riéndose.

Edward…

No sabía el porqué, pero habíamos caído en medio del mar de la Push, nadamos un poco pero regresamos a la orilla, mire a Bella, ella estaba algo agitada podía escuchar los latidos de su corazón acelerados.

-Hay que llegar con los demás- me dijo rápidamente.

Yo solo asisti, teníamos que ir con los otros, estábamos demasiado lejos de aquella zona donde habíamos sido transportados.

Solo le sostuve la mano y le sonreí.

Hice que Bella subiera a mi espalda y sin más me eche a correr como un rayo.

Josephine…

Algo en mi interior crecía cada vez mas y mas, mis habilidades estaban a punto de desbordarse y salir al exterior, no entiendo porque me está ocurriendo esto, pero si esas habilidades salen de mi ser probablemente toda persona cercana a mi saldría lastimada, no me importaba realmente tener cerca a los guardias Vulturi, pero mi familia, mis amigos están aquí…intente pensar que los vampiros pueden cambiar y ser mas como mi familia, alimentarse de algo diferente a los humanos, que los hiciera ser menos mezquinos y aterrorizantes, pero no fue así. Esos vampiros han sido creados para matar y atemorizar a los humanos, creo que después de todo…estoy equivocada…no hay nada humano en un Vulturi, no hay bondad, alegría, ni amor. Son solo maquinas maniobradas por Aro, usándolos como títeres a su favor. Pero solo había dos excepciones en ese clan asesino…Alec y West, los únicos que realmente supieron elegir sus caminos, rompiendo los hilos de su marioneta y así, ellos mismos poder seguir su rumbo sin contradicciones ni prejuicios.

Cuando mis ojos se empezaron a entrecerrar y mi vista se volvía cada vez mas borrosa, así como mi cuerpo se volvía como una pequeña pluma blanca y frágil cayendo lentamente al frio suelo…fue en ese momento cuando sentí unas cálidas manos abrazar mi cuerpo, tenía la esperanza que fueron esas manos que tanto amaba, pero me equivoque de nuevo, era West, con su semblante preocupado, lo único lógico que se me ocurrió hacer fue sonreír.

-¿Estás bien? –me pregunto en un pequeño murmuro.

-Mejor que nunca –exprese con la misma sonrisa.

-Esto ya paso de nuestros límites –contesto.

Yo asistí con los ojos cerrados.

-¡VAMONOS! -pude escuchar el grito friolento de Cassandra.

-¿pero que estas diciendo? Es nuestra oportunidad de llevarnos a Juliet, Aro se enfadara si no la llevamos –explico Carlow.

-Ellos son casi veinte y nosotros somos solo cinco –dijo tranquilamente Lucy.

-Exacto, pero regresaremos por nuestra pequeña princesa Vulturi –exhalo Octavius.

Estaba demasiado cansada intentando guardar toda esa energía que quería desbordarse dentro de mí como para ponerle a hablar con aquellos vampiros.

Entre abrí los ojos y ya no había nada frente a mí, era como si simplemente hubieran desaparecido en la nada, pero sabía que regresarían y ya nada iba a poder hacer.

-¿Qué sucedió? –pregunto…esa voz, esa voz solo puede ser de…Edward, era él, realmente era él.

No me importo ni siquiera el cansancio, abrí los ojos a duras penas y vi su silueta frente a mi familia, junto a él iba Bella, era bueno volver a verla. No me importaba nada, ella estaba bien, Edward estaba bien, estoy feliz con eso, pero es hora de hacer algo que debí de haber hecho desde que llegue.

Vi como Alec se acercaba a Edward con el rostro gélido y furioso, o no, no pensaba hacer lo que creo que estoy pensando, si, si es eso.

Lanzo su puño hacia atrás y después rápidamente hacia el cálido rostro de Edward, este ni siquiera pudo prevenir el golpe porque ni siquiera lo esquivo, solo se escuche el fuerte impacto del puño de Alec en Edward.

-Imbécil, que diablos te sucede –le grito Edward tocándose la parte golpeada, aunque fuera vampiro, un golpe de otro vampiro no pasaba desapercibido, dolía más que ser atropellado por un coche y no resultar ileso.

-Eso va por Juliet, se que ella no te golpearía por eso mejor lo hago yo –le dijo Alec volviendo a su postura actual y más relajada.

-En ese caso, yo también te golpeo por Juliet –dijo seriamente West.

-Entonces yo tambien -dijo Jacob.

Creo que se había vuelto un complot contra Edward.

-¡QUE! ¡NO! ¡Qué les pasa no soy una piñata para que todos me quieran golpear! –se quejo Edward rabioso.

Ante aquello no pude dejar que una risa saliera de mis labios igual que en todos los que estaban presentes.

-Creo que es hora de que todos regresen a sus casas y duerman un poco, mañana nos espera un día muy largo –musito Carlisle y tenía razón, posiblemente mañana seria el funeral de Billy, un día que realmente no quería que llegara.

-Si, a casa –murmure.

-Bien dicho cariño, vamos a casa a que te des un baño caliente –me dijo Esme de la forma más maternal.

-Bueno, chicos cuando dije casa, me refería a la Push. Quiero vivir con Jacob y los demás lobos en la Push, no quiero volver a la mansión –musite algo apenada, realmente eso era lo mejor.

Mientras mas lejos este de Edward y de Bella, menos fuerte será el dolor que debo soportar por verlos juntos.

Pude ver el rostro de Edward que cambiaba de enojo a asombro, igual que el de toda mi familia, Rosalie era la única que parecía realmente llena de ira.

-claro si Jacob acepta –dije volteando a verlo directamente a él.

-Porque no, un poco de compañía no me caería mal, y puedes traer a tus amigos, West y Alec, ellos nos servirían de mucho –dijo sonriendo.

-No lo sé, necesito pensarlo. Yo viviendo con licántropos, eso sí sería extraño –dijo Alec riendo.

-No te hagas del rogar, es vivir hay o vivir debajo de un árbol –expreso West seriamente pero aun llevándome cargada.

-Bien, acepto, pero quiero una habitación para mí solo –contesto Alec.

-Un niño necesita privacidad –musito West.

-¡QUE! Yo no soy un niño, te recuerdo que soy dos años más grande que tú –le dije riéndose.

Solo pude escuchar el bufido de West.

Pero realmente no le preste atención, solo miraba a Edward, el también me miraba. Pero ya no había un cambio, era mi decisión y es como se debía hacer.

-iré por mis cosas mañana –conteste.

Todos asistieron pero después simplemente se fueron, Edward y Bella eran los únicos que quedaban junto con Jacob.

-¿Estás segura de esto?-me pregunto Edward.

-Si no lo estuviera no lo hubiera dicho –le dije.

Edward agacho la cabeza, pero después subió a Bella a su espalda y desapareció como si nada, sola de nuevo.

-Bien, vamos a nuestra nueva casa –dijo alec poniendo sus manos en su cabeza y caminando de un lado para otro.

-Alec te importaría adelantarte con Jacob –replico West.

-Bueno si me importa –se quejo Alec.

-Obedece Alec –recalco West con una mirada asesina.

Alec se quejo y maldijo a West pero después se fue corriendo junto con Jacob, ambos iban hablando y discutiendo, al parecer Alec había hecho un nuevo amigo.

-Ya puedes bajarme –musite colocando una de mis manos en su pecho.

-¿Segura? –me pregunto aun preocupado.

-Sí.

Me bajo cuidadosamente y quede frente a él, mis manos seguían colocadas en su pecho. Lo mire y sonreí, West coloco una de sus manos en mi mejilla y aparto un pequeño mechón de mi rostro.

-Si algo te hubiera pasado, si les hubiera pasado algo a todos…yo, yo…no –pero antes de que siguiera el coloco uno de sus dedos en sus labios.

-Estoy bien, estamos todos bien. Nada malo pasara –me dijo y después de aquella me abraso fuertemente. Yo no me resistí, solamente lo abrace, me hacia tanta falta tenerlo junto a mí.

Pude sentir su respiración en mi cuello, era la forma más cálida de estar con él.

Nos volvimos a mirar fijamente, su rostro se empezó a acercar al mío, yo estaba hipnotizada con sus labios, con esos ojos oscuros como la misma noche que nos rodeaba.

Pero en vez de besarlo preferí abrazarlo nuevamente.

-Eres lo mejor que me pudo pasar en Volterra –musite a su oído.

-Realmente quisiera que fuera cierto –musito él.

-Lo es –le dije mirándolo a los ojos.

-No de la forma que yo quisiera, pero estar a tu lado es lo único bueno que tengo en esa vida –me dijo volviendo a abrazarme con fuerza y coloca sus suaves labios en mi garganta.

-Te quiero, West –le dije lentamente.

El sabía que mi cariño hacia él era sincero, pero no creo haberlo visto jamás como algo más, y me lamentaba por ello a mí misma, realmente era perfecto, dulce, cálido, protector. Tenía todo para hacerme feliz, pero no, en el corazón no se manda.

Edward…

Realmente me había confundido todo lo que había ocurrido momentos antes. Escuchar la voz de Josephine diciendo que ella quería vivir con la manada de licántropos.

No era algo que me esperaba realmente de Jo, abandonar la familia, era algo extremista de su parte, pero a la vez creo que podría ser lo correcto, y es esa la miserable respuesta que me doy para no sentirme tan culpable por todo.

Había dejado a Bella en su casa para que se diera un baño y hablara por teléfono con Charlie, debía informarle la muerte de Billy, tal vez ese sería un golpe terrible para él, pero en parte creo que todos nos habíamos sentidos culpables por su muerte.

En este preciso instante iba entrando a la sala de la casa, todos estaban reunidos hay, ahora lo que tenía que hacer era soportar a Rosalie, ella de seguro me odiaría por dejar ir a Jo así de fácil, pero no era algo que yo pudiera hacer, no había nada que pudiera hacer para retenerla.

"Te odio, Edward" escuche fuertemente la resonante voz de Rosalie en mi mente.

¡GENIAL!

Es en este preciso momento cuando quisiera no poder tener estas habilidades.

Intente ignorarla, pero no era suficiente.

"¡Imbécil! Tu podías traerla, pero no hiciste nada"

Esto estaba para largo.

"Te juro que si no regresa, te matare de la forma más dolorosa posible" Me amenazo, fue ahí cuando la mire a los ojos, tenía esa mirada asesina como la de Lucy casi igual o peor de fría.

-Basta ya, Rosalie –masculle furioso.

-Pero si no he hecho nada Edward –dijo de la forma más inocente.

-No estoy de humor Rosalie –seguí mascullando intentando contener todo mi odio dirigido especialmente a ella.

-Basta ya chicos, estamos en algo mas importante –dijo Carlisle sentando en el sillón junto con Esme.

-¿Qué pasa? –le pregunte acercándome a él.

-Estamos conversando sobre el Botulinum. –dijo Alice sonriente desde la otra esquina de la sala.

-¿Y qué es? –pregunte con curiosidad.

-Cierto, Edward no estaba allí –dijo seriamente Jasper.

-Al parecer Aro ha estado trabajando duro –dijo Emmett, aun así no comprendía la conversación.

-¿Podrían ser claros? –recalque.

-Por lo visto, Aro ha encontrado un veneno que mata a los vampiros –dijo Carlisle.

-¿Veneno? Desde cuando algo como eso nos puede dañar –dije arrogante.

Era extraño todo eso, tal vez era alguna mentira.

-Realmente no lo sabemos, Alec nos dio a conocer esa información, y por los rostros de nuestros agresores creo que es verdad. Según Alec, el veneno es colocado en las dagas, al clavarlas en nuestra piel el veneno se esparce. De tal manera que el sistema nervioso se daña, el proceso es lento y doloroso. Es toda la información que tenemos –dijo Carslisle.

-Es muy extraño Carlisle. Y si nos está mintiendo –le dije rápidamente.

Yo realmente no podía decir que confiaba ciegamente en Alec, la última vez que lo vi, su hermana Jane casi me mata, por así decirlo y él ni se diga es igual que ella o peor pero ahora que está aquí me hace ver las cosas de una manera tan diferente que haga que desconfié de lo que realmente pensaba, ahora todo está revuelto.

-No lo creo Edward. Se miraba tan seguro, de todas maneras es amigo de Josephine, no creo que mintiera –dijo Carlisle.

-Aun así tengo mis dudas –dije pensativamente.

-Oye Edward que ese Alec te allá golpeado no significa que tengamos que dudar de el –contesto Emmett riendo.

Lance un bufido y quede resignado, tal vez era verdad aquello. Y si era asi, ya había una manera de matarnos lenta y dolorosamente.

Josephine…

Habíamos llegado a la Push, todo estaba desolado y muchas casas destruidas, realmente esto parecía estar como una ciudad abandonada.

El lugar que más daños había sufrido era la casa de Jacob, solo quedaban unos cuantos muros en pie y los otros totalmente destruidos hechos casi cenizas.

El cuerpo de Billy, se lo habían llevado al parecer el funeral seria mañana y lo enterrarían en el pequeño cementerio de la Push.

-Jacob lo siento mucho, tu casa…-musite.

-descuida, ya nos las arreglaremos para construirla de nuevo –me dijo con esa sonrisa tan suya.

-Bueno no quiero sonar mal, pero, ¿Dónde diablos vamos a dormir? –pregunto Alec viendo la casa con desgana.

-Bueno Alec y West pueden dormir esta noche con Sam y Jo, tu puedes dormir conmigo. Bueno ya sabes no dormir conmigo de esa manera, tengo un catre en el taller y unas colchas yo dormiré en el suelo –dijo rápidamente y a veces tartamudeando, pero era gracioso verlo de esa manera, me alegraba que estuviera bien, eso era lo único que importaba.

-Acepto –conteste sonriendo.

Esto no le pareció muy bien a West, pude ver su ceño fruncido y su mirada rabiosa dirigida así el pobre de Jacob, pero no le preste atención.

-Bien, bien. Háganle caso a Sam chicos –les dije mirándolos fijamente.

Ellos solo asistieron con desgana.

Después de aquello se fueron atrás de Sam casi arrastrando las piernas.

Cuando por fin sentí que ya nadie nos miraba solamente estábamos Jacob y yo bajo el cálido manto de la noche, las lágrimas se empezaron a visualizar entre mis pupilas.

-En la noche las lágrimas se disipan –me dijo Jacob.

El sabía bien que estaba llorando, y no lo había hecho delante de mi familia, de Alec ni de West. Creo que este dolor solo lo puedo compartir con Jacob, porque es el único que sabe lo que estoy sintiendo.

-Lamento lo de tu padre, lo de tu casa…yo…lo siento –musite ahogada en mi propio llanto.

-Mi padre antes de morir me dijo que te protegerá, y lo voy a hacer no por el simple hecho de que sea una promesa sino porque es algo que me nace, tal vez no es suficiente para hacerte sentir mejor, pero al menos…es algo bueno para el corazón –musito Jacob.

-No, verdaderamente ayuda, y mucho…gracias –murmure.

-Me alegro –me dijo con otra sonrisa.

-Jacob, sé que no debería pedirte esto. Pero necesito ir a la mansión por algo de ropa, ¿Quieres acompañarme? –le pregunte temerosa.

-Claro que si –me dijo estirando la mano para sostener la mía.

No dude en tomarla, era una muestra de amistad…y cada vez me demostraba que era igual que su…padre.

Caminamos lentamente entre el oscuro bosque, no teníamos apuro en llegar a la mansión.

En nuestro transcurso le hable a Jacob sobre su padre, como era la relación que tenia con él en aquel tiempo. Las cosas divertidas que hacíamos y la forma en que solía hacerme reír. Todo parecía cálido y brilloso, los viejos recuerdos son los mejores, o los únicos.

Sin imaginarnos que ya estábamos frente a la mansión. Realmente resultaba extraño, no solo el hecho de que mi casa ya no es mi casa y que la persona que amo ya no está a mi lado, sino todo, han cambiado cosas que ya no sé que es verdad y que es mentira, pero todo cambia según he escuchado, pero desearía que no fuera así.

-Bien ya estamos aquí –dijo Jacob parando en seco.

-No quieres pasar ¿Verdad? –le pregunte con el ceño fruncido.

-Preferiría esperarte aquí –musito avergonzado.

-Bien, no tardo. Solo tomare mi ropa, unas cuantas maletas y ya –le dije con una sonrisa.

-Pero si necesitas algo solo grítame y entro –me dijo con las palabras atropelladas.

-Lo tendré en cuenta –le dije subiendo el primer escalón de la casa.

Era extraño, todo lo que habíamos pasado y estaba aquí como si nada, realmente me dolía la muerte de mi amigo, pero si me dejo caer ¿Quién va a sostenerme? En este momento no podía ser la doncella desprotegida que necesita consuelo, necesito ser fuerte y ruda…eso es todo.

Al solo subir las escaleras escuche como Edward decía que no confiaba de Alec, y claramente que no podía sentir confianza por alguien que lo había atacado. No me importaba en lo mas mínimo lo que Edward pensara en este momento, yo confiaba en Alec y sabia de ante mano que él era incapaz de traicionare, no después de todo lo que hizo por mí, si hay un traicionero aquí es Edward. Y claro que lo digo porque no se entero que estaba en Volterra, también porque no me espero, que entrego su alma a alguien más, todo esto ya no lo soportaba y solo encontraba a Edward como culpable, si le había dicho que ya no tenía importancia, porque al haber visto ese rostro encogido de dolor, lo único sensato que pude hacer fue perdonarlo, pero me sentía mal por todo…y lo peor era que quería culpar a Edward de lo que me sucedía.

-Jo carino pasa, ¿O piensas quedarte toda la noche hay? –musito Carlisle.

Siempre amable y dulce, ese era el integrante de mi familia.

Salí de la oscuridad para acercarme hacia aquel lugar. Era evidente que todas las amargas miradas se lanzaron contra mí.

-Solo vine por mi ropa –musite acercándome a la sala.

-Entonces por lo visto, as decidido mudarte –me dijo Esme.

-Es lo mejor, para todos –murmure.

-¡NO! ¡NO ES LO MEJOR PARA TODOS! ¡Solo lo mejor para Edward! Todos nos damos cuenta que lo haces por el –grito histéricamente Rosalie apuntando con el dedo a Edward, el solo pudo encogerse de hombros.

-No Rose, lo hago por mí misma. Es patético, pero es lo mejor que puedo hacer –le dije cara a cara.

-Odio que hagas eso, siempre protegiendo a los demás –mascullo Rosalie abrumada.

Tal vez podría tener razón, mi forma de ser era demasiado extraña pero no importaba, no cuando la gente que amo está a salvo.

-Basta, si me permiten. Voy a la habitación por mis cosas –musite subiendo las escaleras lentamente.

No era mucho lo que tenia, ¿Oh tal vez si? Alice junto con Rosalie me habían llevado a comprar ropa hasta sobregirar la pobre tarjeta de crédito.

A lo mejor y había más ropa de la que pensaba.

Al encontrarme en el segundo piso me fui directo a la habitación de Edward, si la de Edward. El me la había prestado mientras que Carlisle ayudaba a Alice a sacar todas las cajas de ropa que estaban en la habitación de invitados, no debí aceptarla pero como negarme ante Edward.

Al entrar encontré todo desordenado, si así era mi habitación, ropa sobre el espejo de cuerpo entero, un brasear sobre la lámpara al lado del estante de discos. Todo parecía estar en su lugar.

Pero me fui directamente hacia abajo del sillón, metí la mano en el pequeño oyó que había hecho y saque mi cajita, era exactamente un piano de cristal, como una caja musical, pero un piano de cristal cortado, al abrirla pude encontrar mi relicario, que Edward me había obsequiado en aquella época, la rosa roja diseca que Edward me había dado hace diez años y el pequeño broche de mariposa con las alas cristalizadas por colores claros y profundos que también me había regalado Edward pero ese regalo fue de hace 20 años.

Una pequeña lagrima termino deslizándose por mi mejilla, en ese instante me encontraba sentada en el piso helado sosteniendo y admirando el sujetador de mariposa entre mis manos.

-Son lindos recuerdos –escuche una voz proveniente de la entrada de la recamara.

Mi mirada se posiciono en aquel lugar y vi a Edward recargado sobre el marco de la puerta.

-Sí, solo recuerdos –le dije fríamente.

-Claro, solo es el pasado –musito.

Fría y seria, levante mi mano y me limpie la lágrima caída. Me pare de un solo salto y coloque el piano de cristal sobre el estante.

Saque una maleta grande color negra, y la avente sobre el sillón, empecé a sacar toda mi ropa del closet tirando los ganchos por todo el suelo, y simplemente aventando hecha bola la ropa dentro de la maleta.

-No puedo creer que estés haciendo esto –me dijo con una voz arrogante.

-¿Y qué quieres que haga? Que me quede como si no pasara nada –le dije exaltada.

-No está pasando nada –me respondió con la misma voz.

-Claro que está pasando Edward. Y no me voy a quedar aquí viendo todo –le dije casi con un grito.

-Ver a Bella a mi lado, es acaso lo que te duele –me dijo mirándome fijamente.

-¡Claro que me duele! Y no voy a quedarme aquí mirando cómo eres feliz, no voy a esperar un milagro Edward. No voy a quedarme a esperarte a ti, hay una vida más allá, lejos del mundo "Solo Edward" –le dije con mi voz pastosa y lagrimas en los ojos.

-Perdón no quise que escucharas mis pensamientos de Bella –musito arrepentido.

-¡Que! No tienes porque pedirme perdón, es tu vida, no la mía. Edward, tú tienes a Bella. Yo quiero tener a alguien junto a mi también –masculle.

-Ahh como Jacob o West –me dijo con rencor.

-¡Sí! Una persona como ellos ¡Una persona que me ame! –le grite enfadada.

-¡BIEN! ¡Lárgate entonces! ¡Ve a los brazos de West y de Jacob! ¡Qué esperas! ¡VETE! –me grito con una mirada que jamás había visto en su rostro, ira, enojo, amargura, cólera. Todo estaba unido en esa mirada.

Agarre la maleta y la cerré como pude, tome mi piano de cristal y lo metí en otra pequeña maleta mas chica que aquella y sin más pase por un lado de Edward.

-Se acabo Edward. Todo, toda clase de comunicación contigo se rompió, saludo, despedida…ya nada. Entiéndelo, tu para mi,…ya no existes –fue lo último que le dije y salía a toda marcha, pero aun así pude escuchar el ultimo murmullo de Edward para mí.

-Lo mismo digo Josephine Knight –musito dolido.

¿Cuándo alguien quiere algo lucha por él? ¿Pero porque yo no puedo hacer lo mismo?

Era tan simple la respuesta, pero tan difícil la decisión, había tantas personas de por medio que me era inevitable el solo hecho de pensar que lograría lugar por algo tan grande, sabiendo que terminaría perdiendo.

Y más cuando escuche esa voz de Edward, diciéndome de esa manera tan fría.

Lo mismo digo Josephine Knight

Baje las escaleras casi corriendo, quería escapar de ese lugar, alejarme del sufrimiento.

-Esta vez fuiste demasiado lejos –me dijo Emmett.

Voltee a verlo, estaba solo recargado contra la pared con sus brazos cruzados en su pectoral, esa mirada inexpresiva, ese ceño fruncido que mostraba tristeza, y esos labios curveados que me demostraban interés.

-¿Y los demás? –le pregunte distante.

-Creo que nadie quería escuchar los gritos –musito levemente.

-Creo que si –le dije lentamente.

-Te has pasado Jojo –murmuro, hace tiempo que no escuchaba a Emmett decirme "Jojo" casi siempre me lo decía cuando tenía esa seriedad en su rostro y su comedia y diversión desaparecía.

-Si fuera Rosalie, hubieras hecho lo mismo, lo sé –le dije rápidamente.

-Lo proteges demasiado, si el supiera todo lo que has hecho por él, pero siempre lo proteges –me dijo con esa mirada intensa y penetrante que me helaba hasta los huesos.

-No Emmett, esta vez es diferente. Me protejo a mi misma…quedarme aquí y verlo feliz, sacándome de su vida, me esta matando, no puedo…simplemente no puedo –le dije llorando como un bebe.

Emmett solamente me puso una mano en el hombro y suspiro resignado.

-Esto se te está saliendo de las manos Josephine, habrá un día en que no podrás proteger a todo el mundo…no eres la mujer maravilla –me dijo con un suspiro y después empezó a subir las escaleras.

Intente relajarme, pensar que no me importaba Edward, pero era obvio que me importaba y mucho, pero ya había una decisión tomada, solo necesitaba…., necesitaba… ¿Qué era lo que necesitaba?

Corrí con la maleta hacia fuera de la mansión Cullen, era como si me sintiera encerrada, necesitaba algo mas, aire, respirar bien una sola vez de tantos problemas.

Amar a alguien es dejarlo ir

¿Esa era la respuesta que me daba por ser así con Edward?

Lo que mejor me describía era:

Soy demasiado patética y cobarde como para seguir a su lado, solo porque no me ama a mí.

No había nada convincente que ayudara por un momento a no sentirme tan mal por haber dicho eso de Edward y por haber escuchando esas palabras de él, ambos cometimos errores…, Errores que posiblemente jamás se podrán borrar.

Al salir de la casa encontré a Jacob sentado bajo un árbol.

-Esa pelea estuvo buena murmuro vagamente.

-Siento mucho que tuvieras que presenciar eso –le dije con mi voz ahogada y pastosa.

-Eh estado en peores situación –me dijo levantándose con un solo brinco del suelo.

-Quiero salir de aquí –dije como si estuviera asustada y llena de sentimientos negativos y arrogantes.

Me coloque las dos manos en mi rostro, intentaba controlarme a mí misma, y a la vez limpiar las lagrimas.

-Tengo una mejor idea –me dijo sonriendo, y levantando su mano derecha. Pude ver un Six Pack de cerveza.

-No tienes edad para tomar y aparte ¿De dónde la sacaste? –le dije confundida.

-Bueno, es un secreto –musito riendo.

-Pero eso no es justo –me queje.

-Vamos, vamos. Todos tenemos secretos ¿No es así Josephine Knight? –me dijo riendo con más ganas.

El vacio de mi corazón empezaba a florecer como un hermoso lirio.

-No peleare contigo hoy, mejor vamos y busquemos un buen lugar para tomarnos eso, solo por hoy te dejare beber, sino tu padre regresara por mi –le dije sonriendo.

-¡Esa es mi chica! –grito emocionado abrazándome de hombros y dándome palmaditas en la espalda mientras caminábamos por el bosque y nos perdíamos en la oscuridad.

Edward…

¡BIEN! ¡Lárgate entonces! ¡Ve a los brazos de West y de Jacob! ¡Qué esperas! ¡VETE!

Mi propia voz retumbaba en mi mente, la oía una y otra vez, no paraba, era como si me atormentara.

Sé que no fue lo mejor que pude hacer en ese momento, pero perdí el control. Solo quería que todo terminara.

Cuando estaba a punto de salir me encontré con Emmett caminando casi arrastrando sus pies hasta su habitación.

-Ya se fue –musito el alejándose más de mi.

-No me importa –mentí.

-No mientas Edward, no después de todo lo que ha pasado…solo haz lo que tu corazón demande –dijo Emmett cerrando con un fuerte golpe su puerta.

Saque nerviosamente mi celular, jamás vi mis manos temblar, pero sabía bien lo que debía hacer, Bella…ella era la única que me hacía sentir bien, la única persona que comprendía realmente mi yo interno.

Marque a su casa, y no tardo mucho en contestar.

-Bueno… -musito.

-Soy yo Bella –murmure.

-Edward ¿Pasa algo? –me pregunto rápidamente.

-No realmente, solo quería escuchar tu voz… ¿Puedo ir a tu casa? –le pregunte cerrando los ojos.

-Claro que si, y a mí también me agrada escuchar tu voz…-musito y después colgó.

-Te quiero…-le dije cuando ya había colgado.

CONTINUARA!!XD

GRAXIAS X SUS REVIEWS SE LES AGRADECE:)

ADELANTO:

West salió de la moto y como si estuviera en un anuncio de televisión dándole a las personas a entender que si quería ser sexy tenía que tener una moto como la suya, saco su caso con ambas manos y luego movió su cabeza por varios lados haciendo que su cabello se desparramara por completo, después de aquello se coloco unas gafas oscuras, excesivamente sexy.
-Nada mal el instituto –cuestiono volteando a ver para todos lados.
"Vaya esto sí es sexy"
"Que culo tiene"
"Me lo como completito"
"Estas que ardes"