21ª noche – Yo te voy a proteger
Las sombras se mueven de un lado a otro en un mar de niebla gris, sin más luz que los residuos de una inocencia perdida en el escaso aire del lugar, sin agua, el piso es una superficie escarpada y seca, de la cual sobresalen espinas y puntas afiladas a cada paso que se da. En medio de dicho infierno mudo y vacío se encuentra la figura de un hombre que avanza lentamente, con los hombros caídos, los brazos flojos y la cabeza baja, todo lleno de heridas que se ven en medio de las rasgaduras de lo que alguna vez fue un uniforme de exorcista. Para él, el tiempo pasa más lento que nada y el espacio no es más que una nada interminable…
-Saldré de este lugar… -Dice para sí en un susurro mientras sigue avanzando con los pies ensangrentados de tanto andar. –De seguro saldré de este lugar… -Repite de nuevo. Sus ojos grises muestran una pupila casi borrada, uno de ellos atravesado por una cicatriz roja que finaliza en forma de pentáculo en su frente. –Yo… volveré… por ustedes… -Musita de nuevo. En un lugar muy diferente y a la vez muy cerca, otro hombre sonríe serio mientras parece pensar en aquel que se encuentra vagando en su interior.
-No, no saldrás nunca. –Dice sonriendo sádico. –Ya no tienes el poder para hacerlo, Allen… -Le dice mientras sus ojos amarillos brillan nocturnos, sin embargo, los sentimientos que su cuerpo guarda por Lenalee y Allana surgen una vez más. Mira su mano izquierda y se ve temblando con el solo pensamiento del rostro de la mujer Walker; el Noé entonces frunce el seño y se esfuerza para recuperar el control hasta cerrar el puño con tanta violencia que deja que un poco de sangre se escurra entre sus dedos. –Veo que todavía tienes ganas de jugar, Allen. –Habla consigo mismo, irónico. –Me pregunto si debería dejarte salir un rato para un encuentro con tu querida mujer, o si bien mejor yo me quedo con ella de una vez.
En el interior del valle olvidado, un Allen derrotado, tirado en el piso y cubierto por la nieve, parece reaccionar ante el comentario. Sus ojos muestran vida una vez más mientras sus dedos tiemblan como buscando revivir, sin conseguirlo.
-De hecho no es mala idea, incluso ya conozco cada pulgada de su piel… -Un recuerdo recorre todos los nervios de su cuerpo, y flashes de Lenalee sobre él, besándose y abrazándose sobre la cama, vienen a su mente. –Cada vez que tú la tocaste fue como si yo mismo lo hubiera hecho… cada beso, cada abrazo, cada caricia… ella es tan mía como tuya. –Ve el recuerdo otra vez. –Y sí que tenemos buen gusto. –Sonríe maligno de nuevo. –En verdad es fantástica a la hora de hacer lo suyo. –La sensación de perder el control le sobreviene de nuevo, sus manos tiemblan. –Ahh, veo que tocamos un nervio sensible, jaja. Vamos, Allen Walker, ¿a estas alturas todavía sigues luchando por liberarte de mi? –Mientras habla se mira al espejo y ve su figura de Noé, igual a Allen a excepción de de los estigmas, los ojos y la piel. –Todo lo tuyo es mío, ¿o acaso debo recordarte que Allana y Allena tienen poder de materia oscura en su interior? ¿De quién rayos crees que lo heredaron? –Su expresión ahora es más decidida. El temblor vuelve a detenerse, parece ser que está vez por fin bajo control.
-Ellas serían más felices si murieras… o tal vez ya lo son, de todos modos ya estás muerto. –Mira el espejo una vez más y por un segundo se ve la imagen de Allen, pero al siguiente vuelve a ser el 14º. –Muerto… -Repite mientras se pone el sombrero de copa y camina hacia fuera de la habitación. –Ahora, no estaría mal hacerle una visita de cortesía a mi querida esposa…
Cuartel central (o casa de los exorcistas)
Todos están en el salón de reuniones donde Miranda está explicándoles la última información que envió Komui desde el vaticano. Los generales y los exorcistas escuchan reflexivos, siendo los más jóvenes los que demuestran mayor interés por la situación actual de la guerra. En torno a la mesa puede verse a Allana tratando de poner toda la atención que puede, sin poder evitar mirar de reojo de vez en cuando a Anju, que ya se percató de que la está viendo y luce un poco incómoda. Joshua luce totalmente ajeno a la escena silenciosa, poniendo atención a lo que la jefa está diciendo, mientras Sarah se limita a limarse las uñas mientras escucha. La relación entre la peliblanca y la pelinaranja se apagó un poco desde que esta última se hizo novia de Joshua hace casi un año, tiempo antes del cual ya el chico pelinegro trataba de evitarla lo más posible, aunque siempre cuidándola desde lejos. La mirada intuitiva de Stella ya captó la pequeña distracción y hace un gesto de interés, seguido de una pequeña sonrisa triste. Miranda sigue hablando seria y tartamudeando de vez en cuando, Lenalee, Kanda y Lavi la escuchan atentos, mientras Maus hace un superesfuerzo adolescente por que el hombre que ama le preste atención.
-Esto quiere decir que necesitamos un grupo de apoyo que apoye a Krory-san en la frontera Alemana; allí los akumas se han concentrado en gran cantidad y amenazan con destruir por completo a todos los soldados que se han reunido. –Expone la castaña mientras encierra el área con tinta roja. –Según el reporte de Krory-san, por el número de oponentes que hay en la zona harán falta por lo menos cinco exorcistas, o en su defecto un general. –Mira con tristeza todos los presentes. –Yo no quiero que la familia se separe, pero debemos apoyar a nuestro amigo.
-Krory-san… -Dice Stella, recordando a su amigo vampiro. –No sabíamos de él desde que partió a esa misión. No podemos dejarlo solo. –Apoya la radiante y maternal general.
-Kuro-chan… -Musita Lavi, recordando tiempos pasados.
-Ben-kun y Kaori-chan están ahora cubriendo el área sur y no ha habido reporte de problemas, así que podemos responder a esta llamada sin quedar desprotegidos desde ningún ángulo. –Continúa Miranda, su tono nervioso mezclado de autoridad desarrollada con los años.
-Krory-san es un exorcista muy fuerte. No hace falta que una potencia de ataque como la de un general se le una. –Interviene Joshua, su porte elegante y amable nuevamente hace que Allana vea en él la sombra de su padre, igual que Lenalee. –Exorcistas de nuestro nivel serán más que suficiente.
-Joshua-kun, ¿estás seguro?
-Yo… -Le da una rápida mirada a Allana, que solo los Bookman logran percibir. –Será un gusto para mí apoyar a Krory-san.
-Si Joshua-kun va, déjenme ir a mí también. –Se ofrece Anju, acomodándose los anteojos. Sarah rueda los ojos hacia arriba de nuevo al escucharla y Allana trata de no hacer ningún gesto, solo hace su sonrisa de "no hay problema" que heredó de su padre.
-Es buena idea. –Apoya Len, que también se une a la conversación. –Sin embargo, me parece que sería más efectivo si aumentáramos los refuerzos lo más que se pueda para que podamos regresar a casa junto con él lo antes posible.
-¿Y qué sugieres, niño? –interroga Lavi, a quien Maus le da un codazo en el costado. –¡Ou! –Se vuelve hacia ella, enojado. ¿y eso por qué fue?
-Lavi-idiota… -Murmura sin verlo, ofendida por el término.
-Sugiero que aparte de Anju y de Joshua, también nos asignen a Allana, Sarah y a mí como parte del equipo de apoyo.
-¿A los cinco? –Pregunta Stella, a quien la noticia parece tomarla por sorpresa.
-Tiene sentido. –Apoya Kanda. –Si los mocosos unen sus fuerzas pueden terminar con el trabajo y volver más rápidamente. Luego podríamos retomar el trabajo que nos ha consumido tanto tiempo.
-La búsqueda de Allen. –Intercepta Lenalee, sin darle tiempo a continuar hablando. –Es imperativo que la búsqueda de Allen continúe. Aún si se trata de Krory, no estoy dispuesta a cesar en mi búsqueda. –Su declaración hace que los jóvenes bajen la cabeza, Stella igual, Kanda frunce el seño y Lavi suspira. Maus se toca el cabello, un poco triste.
-Lenalee, es que… -Trata de hablar Lavi de nuevo, pero ella lo vuelve a callar con un gesto de la mano.
-No, Lavi. –Les da una mirada a todos. Las cicatrices pálidas que cubren su piel son más evidentes para los ojos de Stella, quien al verla recuerda cada batalla que han tenido durante estos años de incesante búsqueda. –Justo ahora conseguí una pista que me puede llevar a un lugar donde un Noé fue visto, así que debo hablar con mi contacto en la fecha estipulada. La búsqueda de Allen es lo más importante. –Les recuerda con voz comprometida y desafiante.
-No, no lo es. –Difiere Kanda, mirándola de frente. Lenalee lo mira con ojos asesinos, pero los de él son más fríos todavía. –Lo más importante es detener a los Akumas y al Conde del Milenio.
-Allen es el Conde del Milenio. –Le recuerda Maus.
-¡No lo es! ¡¡El Conde del Milenio es el 14º Noé!! –Da un golpe en la mesa con ambas manos. -¡¡Si lo encontramos podremos traer de vuelta a Allen!!
-¡¡Lena!! –La reprende Stella, mirándola seria. Las dos mujeres enfrentan sus miradas, pero la paz en los ojos de Stella es demasiada para la señora Walker, tanto que debe apartar sus ojos de los suyos, levanta las manos de la mesa y se da vuelta hacia un lado. –No vengas ahora a decirnos que no nos interesa la búsqueda de Allen. –Su voz ahora suena molesta. –En lo que he podido te he ayudado a buscarlo, incluso he cuidado a Mana-chan cuando tú no estás…
-Y eso es muy seguido. –Acota Allana, interrumpiéndola. Stella niega con la cabeza y continúa. Lenalee luce tensa, saca un cigarrillo y se lo lleva a la boca.
-Eso no es algo de lo que debas hablar aquí…
-No estamos en esta reunión para ventilar problemas familiares. –Les recuerda Miranda, asumiendo el control de la situación. –Sino para decidir lo que vamos a hacer con Krory-san. –Su tono es tembloroso, pero decidido.
-Esto ya se puso feo… -Le comenta Sarah a Len, que se limita a asentir.
-Joshua-kun… -Le dice Anju a Joshua, que le dedica una sonrisa tranquilizadora.
-No te preocupes. –Luego levanta la voz. –General Walker, General Jaques. –Las dos vuelven a verlo. –Estoy de acuerdo con la propuesta de Len. Nosotros iremos a apoyar a Krory para que la General Walker pueda continuar con su búsqueda. Yo mismo quisiera acompañarla tras esa pista, pero creo que haré un bien mayor si voy a junto con el equipo a ayudar al frente.
-Joshua-kun… -Musita Allana. Lenalee lo mira pensativa, mientras Stella parece reflexionar sobre lo que dice.
-La misión de la General Lenalee es recuperar a Allen y Allena Walker de estar perdidos en acción. Cada uno de nosotros debe hacer lo que crea conveniente para que todo nuestro esfuerzo camine en una sola dirección, que es la de que la guerra termine algún día. –Los mira a todos. –Miranda ya la dijo, nosotros somos una familia… y una familia siempre tiene problemas, pero está unida por sobre todo. Por Mana y Yuuko no debemos permitirnos tener este tipo de divisiones… -Mira de nuevo a Lena, como buscando conciliación. Lenalee suelta su cigarro y lo aplasta al caer al piso.
-Como sea. –Dice seca. Miranda suspira agotada y asiente.
-De acuerdo. Procederemos según el plan y el grupo de exorcistas saldrá dentro de dos días a reunirse con Krory. Lenalee tiene libertad para moverse como lo desee mientras sigue la investigación de Allen y Allena, y los demás nos quedaremos en casa, ¿de acuerdo?
-Me parece bien. –Acepta Lavi. Kanda hace un gesto de aceptación con la cabeza sin decir nada.
-Entonces la reunión queda levantada. –Hace una sonrisa efímera. –Nos veremos a la hora de la cena.
Allena, que sigue con su vestido de muñeca, como una lolita de negro, esta vez portando un paraguas del mismo color, está caminando bajo el sol del campo de batalla cubriéndose con él, acompañada de Tsuki. Los combatientes parecen no verlas mientras luchan desesperadamente contra los akumas de nivel uno que una de las facciones contendientes ha desplegado, lo que la peliblanca y la peliplateada miran con satisfacción.
-Tykki-sama estará complacido de que todo vaya según el plan, Allena. –Le dice la mujer a la joven. –Aunque todavía me parece que no era necesario que te mandara a ti solo para supervisar.
-Yo le insistí en venir porque no quería estar en casa. –Piensa en la sombra de ojos amarillos. –Ese 14º Noé…
-Tu padre… -Le recuerda su acompañante.
-¡NO ES MI PADRE! –Niega enérgica. –Si debo tener un padre… yo prefiero que sea… Tykki-sama… -Se abraza mientras recuerda la amable figura del Noé con la amable sonrisa que siempre ha tenido para ella.
-Tykki-sama… -Repite también el akuma. Al haber sido creada con restos de Magdalena, parte de sus memorias, incluyendo los sentimientos hacia Tykki, han despertado en ella durante este tiempo. Luego de la batalla en la cual Allen se transformó por completo en el 14º, ella se consagró por completo a tomar el lugar que Lenalee dejó cuando regresó con los exorcistas, esforzándose al máximo por ser la madre de la joven que durante mucho tiempo solo la vio como un akuma más, totalmente escéptica a albergar algún tipo de afecto por ella, aunque ésta la amara. Lo mismo le sucedió con Tykki, a quien tuvo que amar en silencio ya que también ha sido vista todo el tiempo por él como un akuma a pesar de estar en el nivel seis. De tal forma los tres formaron una especie de familia donde Tykki fue el padre protector, Allena la amante hija y Tsuki una especie de sirvienta amándolos a ambos, aparentemente sin ser correspondida.
-Eres un akuma… una herramienta… nuestra herramienta… -Le recuerda Road a cada instante.
-Tu siempre estás recordándome cosas desagradables… -Mira su rostro y una vez más ve a Lenalee en ella. –Si por lo menos no te parecieras tanto a ella... –Su fina voz siempre empapada de decepción, lo que Tsuki soporta estoicamente. Está a punto de responderle, pero su conversación se interrumpe al ver un resplandor celeste atravesar el campo de batalla. Dos akumas acaban de volar en pedazos, seguidos por varios más.
-Exorcistas. –Dice Tsuki. Allena entrecierra los ojos y asiente.
-Son el Bookman y la chica de la kodachi. Sirve de algo y ve por ellos, Akuma. –Le ordena la elegante joven, que guarda sus expresiones de afecto solo para aquellos considera importantes para ella. Tsuki asiente y sale volando hacia el frente, dejando una estela de viento detrás. Allena comienza a caminar detrás de ella tarareando alguna oda clásica con los labios cerrados.
La cena ha terminado y los exorcistas se han distribuido por sus respectivas habitaciones de la casa. Kanda está en la habitación de su familia quitándose la chaqueta mientras Stella le ayuda a Yuuko a ponerse un pijama celeste con dibujos de espadas en él. El padre se ha quedado sin camisa mientras cuelga su uniforme, mostrándoles a sus mujeres el crecimiento de la marca negra que adorna su corazón, y que a ambas les es tan familiar ya.
-Papá, ¿por qué tienes el pelo largo? Los demás hombres de la casa todos tienen el cabello corto… –Le pregunta la pequeña Kanda, cuyo cabello es casi igual al de él, su piel como la de su madre y su rostro una mezcla de ambos, con la expresión inocente y la estatura normal de una niña de su edad. Yuuko heredó la habilidad de regeneración de su padre y también tiene una marca en su pecho, con la diferencia de que cada vez que se lastima, a la vez que se cura, por alguna razón su metabolismo se acelera y envejece unos meses más rápido cada vez, lo cual se ha vuelto menos evidente con los años, no habiendo afectado gran cosa en su desarrollo. La pregunta hace que al exorcista le salga una gota en la cabeza y que su madre se ría un poco.
-Esa es una buena pregunta, mi cielo. –La sienta sobre sus piernas. -¿Por qué, papá? –Inquiere Stella, incapaz de contener su risa.
-Es… -Se rasca la cabeza y mira hacia el techo. –Porque si. –Le dice caminando de largo. A la niña le sale una gota en la cabeza y lo mira con ojos de raya y punto. Kanda se detiene como si presintiera la forma en la que la pequeña lo está viendo y la mira de reojo. Cuando la ve, la pequeña tiene grandes ojos redondos llenos de lágrimas que fluyen como ríos.
-Esa no es una respuesta…
-Yuu, ya hiciste llorar a la niña. –Lo reprende su esposa. –Ya, mi amor, lo que pasa es que papá no es bueno con las palabras… -Hace sonidos arrulladores mientras la abraza. Por encima de su hombro le dedica una mirada de regaño al hombre.
-¿Eh? –Profiere él, sin saber qué decir. –Yo… -La niña está con las manitos en los ojos, aguantando los sollozos. –Lo que pasa… es que… es… cultural… -Dice finalmente.
-¿Cultural? –Pregunta la niña, que de repente ya no tiene ni sombra de haber llorado, sacándole otra gota en la cabeza a él.
-Ehh… si… yo… bueno… es que soy… japonés… ya sabes, de Asia… y allá… todos… usan… el pelo así… -Articula su argumento lo mejor que puede sin que las palabras fluyan tan libremente como quisiera. Tener a Yuuko en su vida lo ha obligado a hablar más que nunca al ser la niña tan curiosa e intuitiva como su mamá.
-Ohh… ¡¡papá es japonés!! –Aplaude Yuuko, aparentemente complacida con la explicación. A Kanda le sale una vena en la frente mientras la mira, pero esta se desvanece inmediatamente cuando contempla de nuevo a su esposa con su hija en los brazos y se da cuenta una vez más de que tiene una familia completamente suya. Se siente feliz, pero como siempre, trata de no demostrarlo. Su esposa, por su parte, puede sentir la alegría que emana de él sin que él deba decir una sola palabra. Un segundo después, Yuuko se ha quedado dormida en los brazos de ella, y ahora respira con los ojos cerrados, apacible.
-Ella siempre se duerme así… -Le dice en voz baja mientras se mueve para depositarla en su cama y la cubre con la manta. –Muchas gracias, Yuu. Se que te cuesta trabajo hablar con ella.
-No me cuesta trabajo. –Niega serio. –Ahí vas de nuevo con eso. –Le dice mientras se quita el cinturón y lo deja colgado en la percha que está en el cuarto de ellos, que está luego del de la niña. No ha terminado de hacerlo cuando las manos de Stella ya rodean su pecho, abrazándolo desde atrás.
-¿Así que es cultural? Y yo que pensaba que era porque así te ves lindo… -Le dice con voz tímida y posesiva a la vez. Kanda se sonroja un momento, pero antes de dejarse llevar, retoma otro tema pendiente.
-¿Qué harás con el pequeño brote de habas? –Le pregunta pensando en la reunión de la tarde.
-Lo seguiré cuidando, como siempre. Lenalee trata de ser una buena madre para él, y lo es, pero la verdad es que su familia está pasando por muchos problemas. Ellos son nuestros amigos, Yuu. Como tales estamos en la obligación de ayudarlos. –Le recuerda decidida. Kanda asiente y se voltea hacia ella.
-De acuerdo.
-Ahora… -Mueve los hombros, como nerviosa. -¿En qué estábamos?
-¿En qué? –Pregunta en su tono marcial acostumbrado. Stella se lleva las manos hasta los tirantes de su vestido y los desliza hacia los lados, haciendo que la prenda caiga hasta sus pies, dejando sin habla al espadachín. –Ohh, en eso…
Lenalee está en la habitación Walker, donde ella y Mana ya han terminado de cenar la comida que Allana pasó a cocinar antes de irse. El niño ahora está terminando su vaso de leche mientras ella hace lo mismo con una copa de vino. No hay más ruido en la habitación que el del aire de la noche pasando como una corriente helada en el exterior. En la mesa hay una foto de Allen, Allana y ella cuando su hija mayor cumplió diez años, el mismo año que conoció a Joshua. Junto a ella hay otra de una Allana de doce años parada junto a ella, que tiene al bebé en sus brazos, las dos muy serias. Otra de Mana de tres años junto con Allana abrazados, ella muestra la sonrisa falsa que heredó de su padre mientras el niño sonríe ante la cámara. Hay otra de él y Yuuko donde ambos están sonriendo mientras se divierten, y una de todos sus amigos juntos. Hay una maleta de viaje cerca de la puerta junto con el uniforme de general.
-Hoy… -Dice el niño, un poco tímido. –Yuuko-chan y yo hicimos un castillo de arena… Ste-chan dijo que estaba muy bonito.
-¿Ste-chan? –Pregunta moviendo el contenido de su copa, con los ojos fijos en él. -¿Te refieres a Stella?
-Si… me gusta mucho pasar el tiempo con ellas… me divierto mucho… -Sus palabras hacen revivir la culpabilidad en ella.
-Claro, pasar el tiempo con ellas es divertido. Estar conmigo no lo es nada…
-No, mamá, si lo es. –Trata de disculparse el pequeño, desesperado. –Es solo que… tú… casi nunca estás… -Junta los dedos índices mientras habla, sin saber si esperar un regaño o un cambio súbito de animo de su parte. –Y Allana onee-chan siempre está con sus amigos…
-Allana… -Deja ir el peso de su cuerpo hacia atrás, apoyándose en la silla y mirando hacia el techo. –Allana… -Mira un cuadro de ella en la pared, y luego la cocina en la cual hace un rato pasó a hacer la cena del día para ellos, sabiendo que ella no encontraría el ánimo para hacerlo. Allana que siempre se esfuerza para que la casa no esté sucia, la ropa esté limpia y las cosas estén en su lugar. La Allana con la que ya no sabe de qué hablar, y que apenas habla con su hermano, a pesar de que éste la quiere y la admira como a nada.
-Dime, mamá, ¿por qué onee-chan no duerme con nosotros? –Pregunta de nuevo el niño, que cada vez que habla es como si el mismo Allen lo hiciera, tan igual a él cuando tenía su edad, pero completamente sano y libre de inocencia, habiendo nacido sin ser compatible.
-El… ¿no es compatible? –Preguntó Allana a los pocos días de que nació. -¿Quiere decir que no tendrá que ser exorcista? –Su tono no podía ocultar los celos y la envidia que sintió de él en ese momento.
-Es porque no quiere… -Se da cuenta de lo que dijo y trata de rectificar. –Ella… está en una edad en la que prefiere estar con sus amigos. Cuando seas mayor verás que te sientes igual…
-A mi me gusta estar con Yuuko-chan, pero también te quiero mucho…
-Lo se… perdóname, Mana… -No puede evitar comenzar a llorar, hace la silla a un lado, se arrodilla junto a él y lo abraza. –Perdóname… debo irme de nuevo, pero pronto encontraré a papá, y cuando lo haga… cuando lo haga seremos felices…
-Yo te quiero a ti, mamá, y también quiero ver a papá… pero quiero más verte sonreír.
-… Voy a hacerlo, te lo prometo. –Se levanta y se dirige hacia su uniforme. –Vete a dormir ya, que debo salir de una vez.
-¿Te vas ya? –Pregunta el niño, decepcionado.
-… Debo hacerlo. Perdóname, hijo. –Se hace la fuerte para evitar verlo a los ojos.
-No, está bien… -Dice bajando la mirada y retirándose a su cama, donde abraza un oso de peluche vestido de Komui. Al ser tan parecido a Allen, acercarse a él también es difícil para ella.
-Perdóname… -Le dice de nuevo. Se queda de pie cerca de la puerta por un rato hasta sentir que el pequeño se ha dormido, luego toma la maleta y sale de la habitación, donde encuentra a Allana Walker esperándola, con los ojos severos y actitud seria.
-Hija… -Profiere sorprendida.
-¿Te vas de nuevo?
-… Si. Encontré una pista nueva sobre tu padre. –Le informa con cierta esperanza, pero el escepticismo de Allana ahoga su intento de buena actitud.
-¿Y dejas solo de nuevo a Mana? De seguro solo se volvió a hacer el dormido para que te fueras sin culpa. –Le recrimina directa. Lenalee se enoja de nuevo ante la actitud de su hija. –En la habitación, el niño efectivamente ha vuelto a abrir los ojos y escucha la discusión entre su madre y su hermana.
-¿Y quién eres tú para decirme eso? ¿Su amorosa hermana?
-… Tú sabes lo que pasa con él... yo lo quiero… -Recuerda tímida, luego reviviendo los sentimientos que el niño le evoca.
-Igual yo. –Repite enojándose.
-Pero no lo demuestras. No como deberías. Stella Jaques es más su madre que tú. –Ataca de nuevo, pero esta vez es silenciada por una cachetada sonora propinada por la general, y que deja roja la mejilla de la joven exorcista.
-¿Y luego me vas a decir que es lo mismo para ti?
-No. Mi madre se perdió el mismo día que mi padre. Lo que queda de ella ahora es una mujer desesperada que intenta regresar las cosas a como estaban antes… -Contesta mientras se sostiene la roja mejilla.
-… ¿Y eso es tan malo? –Pregunta de nuevo, derramando una lágrima.
-Lo es si pierdes de vista aquello por lo que debes luchar en el presente. Vete de una vez, yo cuidaré de Mana. –Le dice seria. Lenalee la mira con ojos temblorosos e intenta hablarle, quiere correr a ella y reconciliarse, pero ya no sabe como. Mira hacia el frente y la pasa de largo sin mirarla. -Te quiero, mamá… -Susurra sin que Lena llegue a oírla. En su cuarto, Mana está tapándose los oídos y cubierto por la cobija, esforzándose lo más que puede para no oír los pelitos que su existencia provoca en su familia. Allana se queda de pie, sola, frente a la puerta de la habitación, sin saber si entrar, o ir a su cuarto o ir a ningún lado, sin tener a nadie a quien recurrir, ni tener a nadie en cuyos brazos poder llorar y desahogarse. La única persona que le quedaba se alejó de ella y se hizo novio de la que en un momento fue su mejor amiga, pero que ahora tampoco sabe como tratar. Sin que se de cuenta, desde atrás de una pared, Joshua está mirándola, cuidándola en todo momento. El pelinegro sufre al ver que el cuerpo de la peliblanca es movido por pequeños espasmos, que resultan ser sollozos, los cuales se manifiestan en lágrimas que caen redondas desde sus ojos hasta el piso mientras aprieta los dientes y los puños.
-Allana… -Musita el chico, sintiendo el deseo desesperado de correr a consolarla, pero reprimiéndolo en el mismo instante. –No… me alejé de ella por una razón… no puedo permitirme acercarme a ella de nuevo… no puedo arriesgarme de ese modo… si me acerco a ella no haré más que lastimarla… porque yo soy… yo soy un… -La sombra de Tykki se manifiesta en sus pensamientos.
-Hijo… -Le dijo en ese instante. Se lleva la mano al pecho y se golpea con fuerza, maldiciendo la sangre que corre por sus venas y el destino al cual ésta lo ha marcado. –Si estoy con Allana, tarde o temprano la haré sufrir… es por eso… que no puedo… -Se ve a sí mismo convertido en Noé, en el mismo lugar que vio a Road rodeada de cadáveres el día que fue encontrado por Allen. –Yo puedo convertirme en eso… -Piensa de nuevo en Tykki. –Así que… Allana… yo te voy a proteger, aunque hacer que me odies sea el único camino para mantenerte segura… -Se da la vuelta y se da cuenta de que Anju está viéndolo mirar a Allana, y ha captado los sentimientos reflejados en su rostro.
-Ya lo se, Joshua, no te preocupes. –Le dice sin que él le haya dicho una sola palabra. –Pero… -Junta sus manos, nerviosa. –Verás… que yo soy capaz de hacer que me ames de la misma forma… no desperdiciaré la oportunidad que me diste, aunque haya sido solo para protegerla a ella… -Su voz no muestra envidia, solo resignación y determinación a la vez.
-Anju… -Repite Joshua. Su voz es oída por Allana, quien vuelve a la realidad y comienza a caminar hacia donde se encuentran ellos, segura de haberlos escuchado.
-¿Joshua? –Pregunta mientras avanza.
-Tú eres muy importante para mí, Anju. –Le dice el chico, que siente el movimiento de los pies hacia ellos. –Es solo que…
-Ya te dije que lo entiendo. –Lo detiene ella. –Y no me importa, así que yo solo… -Sin pensarlo un instante más se deja ir contra él, besándolo en los labios y abrazándolo lo más fuerte que puede, momento que es captado por los ojos de Allana en el justo momento en que dobla por la esquina para verlos. Joshua se percata de eso y se resigna a cerrar los ojos y corresponder el beso de la pelinaranja. Es lo mejor, estar cerca de ella le traerá más sufrimiento y dolor del que ya tiene, y eso es inaceptable.
-Te amo, Allana… perdóname… -Piensa mientras besa a su novia. Allana contempla el momento con frustración y más envidia, no puede contener las ganas de seguir llorando y sale corriendo para alejarse de ellos lo más rápido que puede. Los dos chicos besan por un momento más, luego de lo cual Joshua mueve su cabeza hacia el lugar por donde la vio salir corriendo; Anju hace lo mismo, pero su expresión de tristeza ahora está mezclada con una de triunfo.
Sarah está dormida y babeando la almohada con los ojos cerrados boca arriba mientras balbucea sobre la comida de la cena y sobre Len, cuando Allana abre la puerta de golpe y se tira boca abajo sobre su cama. Parece que está llorando. Sarah nunca fue buena con consolar a la gente, así que al despertarse y verla, solo puede quedársele viendo, sabiendo que nada de lo que le diga la podrá consolar. Esperará a mañana y le dará los buenos días con todo el ánimo que pueda, es lo único que puede hacer, así que lo hará bien.
-¡¡Mariposas del otro mundo!! –Invoca Kaori, terminando de reventar al último akuma. Los soldados del ejército que acompañan entonces pueden seguir su avanzada mientras ellos se quedan de pie, mirándolos alejarse. Sin embargo, no tienen tiempo de descansar cuando reconocen una tétrica figura familiar materializarse frente a ellos.
-Ella es… -La reconoce Ben. Frente a ellos está Tsuki, que ahora está mostrando sus uñas en forma de garras y sus botas oscuras impulsadas con dark matter, mientras sonríe relamiéndose por empezar la batalla. Atrás de ella viene llegando Allena, cuyo modo de proceder es cada día más parecido al de su maestro Tykki.
-Allena Walker… -La identifica Kaori.
-Vaya, vaya. Son dos de los exorcistas molestos que se dedican a arruinar el trabajo de Tykki-sama. –Dice mirándolos altanera la joven Walker. –Pero esta vez les llegó su momento. Tykki-sama estará muy contento cuando le lleve la cabeza de dos de ustedes conmigo.
-Allena-chan, ¿es que todavía no te das cuenta? ¡estás del lado equivocado! –Le insiste Kaori. Allena hace un gesto furioso y con un movimiento de su sombrilla crea una ráfaga de viento que los mueve un poco hacia atrás, pero sin levantarlos del piso.
-Ve ahora. –Le ordena a su acompañante. Tsuki asiente y sale volando contra ellos; Kaori es la primera en reaccionar lanzando un corte de su espada al aire e invocando otro número de mariposas que vuelan contra ella, pero son fácilmente borradas por una de sus patadas.
-¡¡Kaori!! –La llama Ben, que sale desenfundando su yoyo en su dirección. Kaori da un salto, pero es rápidamente interceptada de nuevo por el akuma, que le propina un golpe en el estómago tan fuerte que en un segundo la hace vomitar sangre. -¡¡¡Kaori!!!! –Grita de nuevo Ben, pero es silenciado por Allena, que ha lanzado un corte de energía hacia él, obligándolo a cubrirse con su yoyo para minimizar el impacto, creando otra explosión. -¡¡¡AAAAHHH!!!
-Vaya, el nivel de los exorcistas es realmente bajo estos días. –Se burla Allena mientras camina hacia él, que todavía está recuperándose.
-Es fuerte… nunca imaginé que esta chica fuera tan fuerte… -Mira sus delicadas facciones, pero a su vez distingue el tremendo poder que emana de su cuerpo.
-Y ahora… ¿Quién es el asaltacunas…? –Pregunta Kaori, levantándose luego del golpe propinado por su oponente, que también es excepcionalmente poderosa.
-Silencio. –Ordena la joven. –Solo vinimos a mandar un mensaje a sus generales, exorcistas. –Dice con obvias ganas de terminar la lucha, pero obediente a su padre.
-¿Un mensaje? –Pregunta Ben, expectante.
-La hora de jugar terminó. Vamos a ser mucho más agresivos, así que estén preparados. Allen Walker puede ser rescatado siempre y cuando ustedes confíen en mí.
-¿Ehhh? –Profieren los dos exorcistas. Allena luce inconforme al estar recitando dicho mensaje, pero continúa.
-Regresen a su base y concéntrense en buscar a Lenalee Walker. Ella será ahora la clave para que Allana Walker llegue hasta el 14º de nuevo. Este es un mensaje de Tykki-sama. –Concluye la joven.
-¡Espera! ¿Tykki nos está ayudando? –Inquiere Ben, sorprendido. Sin embargo, un segundo después, tanto Allena como Tsuki han desaparecido.
-Lenalee… -Musita Kaori, mirando a Ben. –Será mejor volver de inmediato. Desde una posición donde ya no pueden ser observadas, Allena y Tsuki miran como los dos jóvenes comienzan a correr en dirección a la base de la cual saldrá el vehículo que ha de llevarlos de vuelta a la orden.
-Aún así les diste el mensaje. –Observa el akuma.
-Por supuesto. Es una orden de Tykki-sama. –Le dice un poco inconforme, pero obediente. –Y las órdenes de Tykki-sama son absolutas. Yo haría lo que fuera por él… -Se mira las manos, pensativa. –Lo que sea.
-Eso puedo entenderlo. –Apoya su compañera.
-Vámonos de vuelta. Road-chan debe estar cerca de encontrarse con Lenalee.
-Si. –Allena lanza un corte con su espada al espacio y crea un túnel de dimensión diferente a la puerta de Road. En estos años la inocencia de Allena se ha fortalecido a tal grado que puede esté al nivel de los generales, o incluso un poco más, habiendo superado incluso a los propios Noés sin siquiera haberse dado cuenta.
-Allena… muchos han comenzado a verte como una existencia peligrosa, pero yo no… y se que Tykki-sama tampoco… -Aprieta los puños. –Pase lo que pase yo permaneceré fiel a ti. Lo juro. –Piensa antes de seguirla por su grieta.
Es un cementerio. Lenalee va caminando luciendo su uniforme dorado resplandeciente en la noche, mientras en su dedo anular luce todavía el anillo de bodas que Allen le dio años atrás, y que besa cada vez que tiene miedo o se siente desesperada. Ahora está de pie en medio de las tumbas, mientras el frío de la noche pasa por su cuerpo dejándole sentir el aroma de la muerte que puebla el lugar. Sentada encima de uno de los mausoleos la espera la Noé de los sueños, que lleva a Lero en su mano derecha mientras chupa una paleta con la izquierda. Sus ojos amarillos resplandecen como los de un gato en medio de la noche.
-Road. –Dice Lena, fría. Los ojos de Road se posan en ella y le sonríe.
-Hola, Lenalee-chan. Hace mucho tiempo que no platicábamos. –Dice la eternamente joven Noé mientras se pone de pie y baja extendiendo a Lero para amortiguar la velocidad de la caída, flotando hasta caer frente a ella. Lenalee activa sus botas como un acto reflejo, casi quemando los pies de la enemiga, quien debe dar un pequeño salto hacia atrás para no lastimarse. -¡¡Oye, oye!! ¡¡Ten cuidado!! –Se queja sacándose la paleta de la boca. Lenalee le da otra mirada glacial y no se molesta en desactivar sus botas.
-¿Dónde puedo encontrar al 14º? –Inquiere seria.
-Fiu… si las miradas mataran, la tuya me habría hecho pedazos ya. –Comenta la Noé. – Cuéntame, ¿Cómo va todo con Allana y Joshua-kun? ¿Ya vas a ser abuela por fin?
-¿¡Donde está el 14º?! –Inquiere de nuevo, más seria que antes. Road sonríe como un artífice que ya tiene todas las piezas de su construcción en su sitio.
-Te llevaré a él, Lenalee-chan, pero para eso tendrás antes que hacerme un favor. –Le dice tan calculadora como de costumbre. Lenalee no se suaviza en ningún momento, pero no parece indignada por la solicitud.
-Te escucho. –Le dice finalmente. Road esboza una sonrisa y se dispone a contarle su plan.
-Pues verás…
(Continuará)
(Avance)
Separación. Lenalee sigue a Road mientras Ben y Kaori regresan al cuartel, muy tarde para prevenirla, pero mandando a un nuevo equipo en su búsqueda. Mientras tanto, Allana y los demás viajan a reunirse con Krory, pero un encuentro con Allena complicará las cosas para Joshua, quien se quedará abandonado con la enemiga en un lugar desconocido, dándole la oportunidad para conocerla mejor…
Próximo capítulo de Inocencia Eterna
La bailarina que se perdió en la niebla
¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!
(Omake)
Está Joshua sentado, leyendo nerviosamente el guión del siguiente episodio. En eso llega Lavi y se sienta junto a él.
-¿Qué tal?
-Bien… -Dice un poco ruborizado. –Pero me parece que tengo muchas escenas con chicas diferentes en estos capítulos que vienen…
-Ahh, no te preocupes. Eso le pasa a uno todo el tiempo, si no mírame a mí. Yo tengo parejas diferentes en cada fic que hacen de mí.
-Ohh… -Dice Joshua, sin sentirse nada aliviado. Atrás de ellos se ven las sombras enfurecidas de todas las respectivas mujeres. El bookman se pone azul.
-Oh-oh…
(Se cierra el telón)
¡Tarán! Este fue el cap de hoy. Jejeje, aproveché el día del trabajo para hacerlo un poquito más largo que de costumbre, y eso quiere decir que no hubo desvelo para terminarlo, ¡yupi! Jejeje…
Bueno, ahora ya se ven las cosas más claras de cómo va la historia retomada desde el capítulo anterior. Muy pronto el encuentro de viejos queridos y más de jóvenes también queridos.
Bienvenida a Lady Akatsuki Dark, me alegra que te guste el fic y espero que lo que falta te agrade, jeje, y que puedas leer las precuelas cuando tengas tiempo libre.
Ohh, por cierto, he visto que hay dos votos más en la encuesta de popularidad, y, aunque Allena sigue llevando clara ventaja contra Allana (noo… Allana-sama…), Maus ya la empató con cinco votos, así que trataré de poner un poco más de ella y Lavi pronto.
Oh, Dircray-chan, lo que pasa es que mis palabras se hacen realidad, por eso te dijeron cometa también, jejeje…
Ahora si, es todo por ahora, espero que el cap te haya gustado. No olvides dejar tu comentario, que es muy importante. ¡Hasta luego!
