Tan cerca


Diario de Bella edad 15 años:

Maldición…

Maldición… Bella!

¿Te has dado cuanta alguna vez de la bocota que tienes y de lo idiota que puedes resultar ser si la abres? Alguien alguna vez me lo dijo, que podían llegar a leerme como un libro abierto, precisamente por eso… porque soy una total y completa idiota… ¡Idiota!

Por un momento pensé que había arruinado nuestra noche, que había tirado por la borda todo lo que él me había dado después de tantos años, pero me sentí bien… en realidad me sentí demasiado aliviada luego de que él me confirmó lo que yo le pedí…

Dios…

Lo que yo le pedí…

Un maldito beso... mi primer beso…

¿En que estaba pensando cuando lo hice?...

Bueno, sinceramente en lo único que yo estaba pensando en ese momento era en sus brazos envolviendo mi cintura contagiando con su frío cada una de mis terminales nerviosas y logrando con ello que el cabello de mi nuca se erizara con cada toque de sus dedos contra mi piel. También mi mente se nublaba con la suave música que nos envolvía mientras nuestros cuerpos se movían a su ritmo y cómo su frío aliento chocaba en el tope de mi cabeza…

Por otro lado imaginé cómo se sentiría sus manos si hubiesen sido calientes rozando mi piel, cómo habrían sido sus ojos al nacer, su color… su profundidad, cómo hubiese sido su olor si hubiese conservado su humanidad… ¿habría sido así de bueno… o incluso mejor?... ¿cómo sería besar sus labios?...

Entonces lo escuché… "prometo darte todo cariño…", sonreí cuando oí eso y no hubo manera de detener lo que salió de mis labios,

_¿Prometes darme mi primer beso real?..._

Y así cómo lo dije me arrepentí y el mundo dejó de girar, porque sabía que de alguna manera estaba mal, porque sabía que desearlo estaba mal… porque ¡maldición!... fui su hija durante 15 años, porque crecí llamándolo papá, porque sus ojos fueron los que me vieron dar mis primeros pasos y porque fue él quien me sostuvo la primeras veces que me caí, fue el quién sostuvo mi mano el primer día de clases, fue él quien me dio la charla los doce años de lo difícil que era pasar de ser una niña a una mujer, fue él quien cuidó mi vida…

Y aquí estaba yo, pidiéndole un beso… mi primer beso real, porque el que había tenido con Jacob no contaba, porque ni siquiera lo disfruté, no fue nada… no hubo estrellas fugaces o fuegos artificiales o mariposas en el estómago y era eso lo quería sentir, quería por una vez en mi vida sentirme una adolescente normal y sentir lo que Ángela tanto hablaba que le sucedía con Ben, quería que mi sangre corriera impetuosamente por mi cuerpo revolucionando todas mis hormonas y en ese momento no se me ocurrió nadie mejor que mi… Edward para sentirlo. Él debía ser el primero… en todo.

Y huí… como un perro con el rabo entre las piernas después de ser sorprendido rompiendo las bolsas de basura… huí. Porque yo… Isabella Mary Masen Cullen era una tremenda cobarde, porque me avergoncé y sabía que si me quedaba frente a él me rompería el corazón en mil pedazos al decirme

"Idiota Isabella ¿cómo puedes decir semejante estupidez?" o que se riera en mi cara de mi desvergüenza, de mi ilusión… Y si, maldita sea… no quería sentir mi corazón romperse, no quería llorar frente a él, porque de todas maneras él tenía labios más expertos para disfrutar, la tenía a Tanya, ¿para qué iba a querer a una niña estúpida e inexperta como yo? Así que corrí lejos para encontrar a Ángela y echarme a llorar en sus brazos por lo idiota que había sido al haber arruinado otra noche más.

Pero nunca me esperé que él me siguiera y tomara mi brazo y mucho menos que me acorralara en esa pared lejos de todos y me mirara con sus ojos brillantes y desesperados y mucho menos esperaba que mi corazón reaccionara de la manera frenética que reaccionó frente a su cercanía, porque lo tenía cerca… tanto que si estiraba mi cuello unos centímetros él habría cumplido lo que le pedí.

Y sus ojos reflejaron angustia, deseo y desesperación, todo lo contrario a lo que yo imaginé… y mis lagrimas entonces cesaron de correr, no solamente porque él me infundió calma con su mirada, sino también por la seguridad que sentía estando en sus brazos, como siempre había sentido, pero igualmente distinto.

Y él dijo lo que terminó por detener mi mundo: "Es una promesa… cariño, prometo darte tu primer beso real… cuando tú estés lista"

Y fue eso lo que hizo que mi mundo comenzara a girar en la dirección correcta, hacia su dirección… porque él iba a ser mi primero. Porque lo dijo con tanta seguridad, con tanta vehemencia y tan reverentemente que pensé que todo había sido un sueño.

Pero no lo fue!... él tomó mi mano y me llevó de vuelta a la pista de baile, sus ojos al mirarlo me trasmitieron toda esa paz y seguridad que yo necesitaba para creer que todo eso era cierto y no otra más de mis fantasías. Y él me envolvió en sus brazos una vez más y yo me cobijé en su pecho…

…No volvimos a hablar, tal vez porque no era necesario. Yo confié en él, por una vez me di la posibilidad de confiar en él en esto, lo que me había prometido también implicaba esperar… yo, no lo necesitaba, en realidad no necesitaba esperar, pero sabía que era realmente necesario. Yo debía resolver mi conflicto interior, ¡maldición! Si hace no más de un par de semanas yo creía con toda mi alma que él era mi padre y que por alguna razón misteriosa e inexplicable me había concebido con una humana y que por la crueldad de la genética yo había salido tal y cual como mi madre… y por dios… hace un par de semanas yo era una adolescente patética que creía fervientemente que mi padre era un vampiro con la apariencia eterna de diecisiete años.

Luego de bailar un tema lento más sobre sus pies, como si fuera nuevamente aquella niña de siete años, decidí que era hora de despertar de ese hermoso sueño, aunque hubiese preferido no despegarme más de él aquella noche. Me sentía repentinamente cansada y somnolienta así que propuso llevarme a casa a descansar, me disculpe de Ángela y de Ben y nos fuimos a casa en total silencio, cada uno inmerso en sus propios pensamientos.

_Tengo otra sorpresa más Bella…_ murmuró antes de tomar el camino que se desviaba de la carretera principal para llegar a la casa, yo lo miré a los ojos por primera vez luego de esa promesa y pude ver en él esa hermosa sonrisa de lado que me decía que estaba todo bien, que el mundo seguía su curso junto a esa promesa implícita… algo que solo los dos sabíamos, bueno tal vez mi tía Alice, pero que solo los dos sentíamos esa conexión sobrehumana que nos unía ahora,

_Y… ¿qué es?_ dije con un poco de timidez y un poco de curiosidad, él volteó a mirarme una vez más y me encogí en el asiento ante la intensidad de su mirada,

_Calma cariño, espera a que me estacione y verás…_

Un súbito alivio me inundó cuando oí su voz, fue como si todo hubiese vuelto a su normalidad…

Cuando llegamos al garaje de los Cullen, Edward estacionó el Volvo y se volteó a sacar mi cinturón de seguridad, rió entre dientes mientras movía la cabeza ligeramente,

_Alice tiene muchas cosas qué decirte… ve con ella mientras yo busco tu otro regalo_ murmuró mientras abría la puerta para mí con una sonrisa sutil en los labios, lo miré perpleja,

_ Lo sabe_ musité confirmando lo obvio, él me miró por un segundo y asintió

_Sopórtala por un rato Bella, ya sabes cómo es ella, tiende hacer escándalo por algo tan simple_ murmuró alzando los hombros. Tenía ganas, muchas ganas de refutar eso, ya que sería sencillo para él que besó mil veces, pero para mí…

Suspiré resignada, asentí y bajé del auto.

Cuando llegué a la sala, Alice me esperaba dando pequeños saltitos con sus manos tomadas en su pecho, ninguno de los otros Cullen estaba a la vista así que supuse que aún Emmett y Rose estaban disfrutando de la noche de San Valentín y Carlisle y Esme también.

Paré en seco en la mitad de la sala cuando en un pestañeo sentí los bracitos de Alice alrededor de mi cuello,

_¡No- lo –puedo –creer!_ musitó en mi oído tratando de ser discreta y fallando en el intento, Edward estaría en el garaje a las carcajadas…

_Si… Alice, lo sé…_ sonreí algo incomoda, ella se separó de mi y con una gran sonrisa en el rostro me miró realizada,

_ Nadie mejor Bella, buena elección…_ sonrió..

_Alice, aun no ha sucedido y… por dios santo! Deja de avergonzarme…_ supliqué sabiendo que Edward escucharía…

_Oh…_ soltó con un ademan de la mano _no te preocupes, no ha sucedido pero conozco a mi hermano y no rompe sus promesas, sucederá…_ aseguró vehementemente, una sonrisa pícara surcó su rostro y abrí la boca con asombro,

_Tú sabes ¿verdad?... cuándo y dónde sucederá ¿verdad?_ susurré inútilmente, ella asintió sonriente y luego se llevó una mano a los labios y movió los dedos de manera que simulaba un cierre con llave sobre sus labios…

Infantil…

_Alice, ¿me permites a esta princesa?..._ la voz de Edward detrás mío me hizo saltar,

_Claro hermanito… _ dijo Alice con una pequeña reverencia para luego salir hacia la cocina dando pequeños saltitos como una bailarina. Me estremecí cuando un aire frío rozó mi espalda descubierta por el vestido y tragué en seco cuando sentí su presencia a mis espaldas. No volteé, de repente sentí vergüenza, miedo y… deseo. Él no me tocó hasta que apoyó su mentón en mi hombro,

_Cariño_ susurró cerca de mi oído _espero que hayas pasado una agradable noche… tanto como yo la disfruté_

Asentí sin encontrar mi voz y cerré los ojos, él estaba tan cerca… tan a mi lado en ese momento que no tenía más que voltear mi cabeza y estirar mi cuello para alcanzar sus labios, sentí su aliento frío y dulce en mi mejilla y pude sentir el repiqueteo de mi propio corazón por su cercanía… ¿era esto a lo que se refería Ángela? ¿Esa cosquilla agradable en el bajo vientre eran las mariposas en el estómago, corazón y respiración acelerados? ¿Eso era lo que se supone estaba sintiendo?...

Entonces para triplicar todos esos síntomas Edward rodeó con sus brazos mi cintura y me atrajo hasta su pecho suavemente, las mariposas habían enloquecido o se habían convertido en pequeños abejorros que revoloteaban en mi estómago y mi corazón se disparó…

_Tengo algo para ti, para nosotros… espero que te agrade…_ susurró en mi oído…

Oh dios Edward… todo lo que venga de ti me agradará…

Calma Bella, calma… por dios, si solo es Edward…

Entonces una de sus manos que reposaban en mi vientre se levantó hasta la altura de mis ojos, un pequeño sobre blanco sostenía entre sus dedos. Suspiré casi aliviada pero también algo decepcionada…

Tomé el sobre con mi mano temblorosa, y suspiré por enésima vez en la noche… tal vez a esto se refería con tener que esperar, si todo mi cuerpo reaccionaba de tal manera ante su cercanía, siendo que apenas me había tocado… ¿cómo reaccionaría con su beso?... ¿sería capaz de desmayarme? ¡Oh por dios! ¡Qué vergüenza!... seguramente Alice lo había visto y por eso sonreía, la maldita!

Sus brazos siguieron sosteniendo mi cintura, pero tan sutilmente… tan suavemente, como si tuviera miedo a romperme, tenía deseos de tomar sus manos y cerrarlas aún más en torno a mi cintura, pero me vería como una desesperada y hormonal adolescente…

_Ábrelo..._ ordenó casi tocando el lóbulo de mi oreja con sus labios, me estremecí y decidí obedecerle como si fuera un acto reflejo. Mis dedos lograron abrir el sobre y rebuscaron dentro, dos pequeños boletos sostuve ante mis ojos y cuando repasé las letras diseñadas como una especie de holograma sobre los boletos y supe a quién iríamos a ver no pude evitar soltar un chillido de emoción…

_Dios… ¿Kings of Lion Edward?... ¿en serio?_ pregunté volteando a verlo, él no soltó mi cintura y se limitó a sostenerme cerca de su cuerpo mientras yo daba pequeños saltitos de alegría, _Edward… nunca fui a un concierto y me llevarás a ver King of Lion!..._

_Lo sé cariño, perdóname por no haberte llevado antes a ninguno… pero pienso resarcirme ¿sabes?_ murmuró apenado, yo asentí alegre y lo abracé rodeando su cuello con mis brazos, él me apretó con fuerza contra él,

_Gracias… claro que me agrada, gracias!_ murmuré cerca de su oído, él me apartó levemente y recargó su frente contra la mía,

_De nada…_ susurró… tan cerca…

Dios… si hasta pude degustar en mi lengua su dulce aliento haciendo que se mi hiciera agua la boca. Mis dedos inevitablemente acariciaron el cabello de su nuca, enredándose entre los finos hilos cobrizos, despeinándolo… sintiéndolo…

Más osada de lo que me sentía esa noche, me atreví a aproximarme unos centímetros más hacia su rostro, nuestras narices se rozaban y me obligué a mantener los ojos abiertos, no quería perderme nada de esto… nada.

_Bella…_ susurró suplicante ¿él también lo quería o estaba pidiéndome alejarme?...

Oh por favor no me pidas que me aleje Edward… no ahora, no me rechaces…

_Edward…_ respondí vacilante mientras sentía como sus manos me acercaban imposiblemente más a él presionando en mi cintura, tragué en seco por la anticipación y finalmente cerré los ojos dispuesta a sentir… solo a sentir lo que él me diera…

_Maldición…_ musitó exasperado de repente, abrí los ojos justo en el momento en que abrían la puerta de entrada de la casa y vi a Emmett entrar,

_¡Noche de paz! ¡Noche de amor!... todo es rosa alrededor! ¡Prometo si veo un corazón más! ¡Un Emmett Cupido los deleitará!_ el canto atronador resonó por toda la casa, me separé de Edward mientras él me miraba con una mezcla de suplica y disculpa y crucé mis brazos sobre mi pecho, con mis ojos destilando odio sobre Emmett que había entrado cantando villancicos de navidad adaptándolos a San Valentín, mi tía Rose entró detrás con un enorme oso de peluche blanco en sus brazos que tenía un corazón rojo entre sus garras con las palabras "Sé mi osita" impresas en él, Rose rodó los ojos y meneó la cabeza de incredulidad, detrás de ella entró Carlisle y Esme abrazados y destilando amor como siempre a demás de reírse a carcajada limpia.

_¡Emmett Cullen te voy a matar!_ chilló Alice apareciendo en la puerta de la sala, Emmett paró en seco y la miró con inocencia fingida

_¿Qué hice?..._ murmuró Emmett tocando su pecho teatralmente con una mano,

_Al…_ susurró Edward con tono de advertencia, Alice miró de soslayo y cruzó sus brazos en su pecho mientras tamborileaba con la punta de su pie sobre el piso de mármol de Esme,

_No profanes los villancicos de navidad… eres exasperante!_ dio media vuelta y desapareció por la cocina como un pequeño tornado _Y Bella!... te espero arriba para ayudarte con el vestido!_ sentenció. Emmett rió y siguió cantando su ridícula versión de "Noche de paz", miré a Edward que me veía con una sonrisa torcida y sonreí bajando la mirada al suelo, él caminó y pasó por mi lado deteniéndose para dejar un suave beso en la frente…

_Buenas noches cariño…_ y continuó su camino a la cocina. Suspiré resignada y no me quedó más remedio que subir las escaleras con la frustración de saber que no sería hoy el día. Bueno… un beso en la frente… eso era algo… por ahora era eso con lo que me tenía que conformar, un beso en la frente y nada más.

POV Edward:

Resultó que el concierto se postergó un mes más de lo que estaba programado, la fuerte tormenta que azotó la costa de Seattle fue lo que lo provocó. Fueron siete días que justamente coincidían con el concierto, en los que no se pudo salir a la calle por el agua que caía como cascada del cielo y los ánimos se habían caldeado…

Bella estaba irritada porque no podía salir a ningún lado, no asistió al Instituto en esos siete días, no porque lo habían suspendido, ya que no lo habían hecho, sino porque me pareció mejor que se quedara en casa y no corriera ningún peligro. Tanto Alice como Rosalie estaban frustradas ya que no podían salir de cacería porque arruinarían su ropa y su peinado y Carlisle estaba más tiempo en el hospital porque habían más enfermos, mucha agua y frío implicaba resfríos, pulmonías y más accidentes de tránsito.

La relación que teníamos con Bella se había mantenido en una transición calma, el clima parecía provocar cambios en el ánimo y por consiguiente no habíamos avanzado más de lo que ya habíamos hecho, aunque debía admitir que me ofuscaba el hecho de que ella parecía más reticente a hablar con confianza como lo hacía antes.

Por suerte la semana mejoró y el mes pasó rápidamente, el día del concierto había llegado y yo estaba esperando a Bella en la sala con una vestimenta que a Alice le pareció apropiada, una remera negra con una estampa frontal de la silueta de un león y unas palabras que cruzaban sobre él que decían "Y el rey se alzó sobre el resto del mundo", muy apropiado según Alice, unos jeans negros y unas Convers negras. Bella estaba exaltada y emocionada así que no le importó que Alice le pusiera una remera gris ajustada y anudada en la cintura, un jean ajustado de cintura baja, demasiado para mi gusto, y zapatillas como las mías en color rojas. Su vientre al descubierto…

Oh…

Dios…

Quise sacarme la camiseta y obligarla a ponérsela sobre lo que tenía puesto, Alice se había vuelto loca, vestir así a Bella para que fuera a un antro donde miles de adolescente excitados podían dar rienda suelta a sus manos… ¡Maldita Alice!

Salimos temprano esa tarde de Forks para llegar a tiempo a Seattle, el día era prometedor e iba a hacer lo necesario para que fuera el mejor para Bella, ella se, merecía lo mejor.

_Tengo que sacar muchas fotos! Ángela me matará si no lo hago!_ murmuró con entusiasmo mi Bella, la miré sonriente para verla revotar de excitación sobre el asiento… _Dios! Gracias Edward!... nunca me olvidaré de esta noche!_

Por supuesto mi niña, se feliz hermosa… se feliz, te daré todo…

Llegamos a Seattle con el tiempo justo, el lugar donde se celebraba el concierto estaba ya colmado de gente, pleno de adolescentes excitados. Aparqué el Volvo lejos de la multitud, en el estacionamiento del lugar, saqué a Bella del auto y la tomé de la mano, iba a tener que vigilarla toda la noche… Bella estaba que no cabía en si de la emoción, por dios! Si solo eran unos cuantos tipos tocando canciones con letras sin sentido! Estaba seguro que si fuera yo quien se encontrara allí arriba, en el escenario no se hubiese puesto así de loca. Aunque me hubiese gustado pensar que si yo hubiese estado allí arriba tocando ella estaría sentada en primera fila para dedicarle cada una de mis canciones, miles… toda la noche. Ella sería mi centro de atención…

_Tenemos que apurarnos Edward, si tenemos los primeros lugares vamos a tardar en llegar hasta allí_ murmuró mientras atravesábamos el gentío hasta la entrada del lugar,

_Bella ¿lo dices en serio?_ murmuré cerca de su oído, la gente se agolpaba en la puerta del lugar así que me adelante tomándola de la cintura y manteniéndola cerca de mí _estás hablando con un vampiro, llegaremos allí como sea te lo aseguro…_

Entregamos nuestras entradas a la gente de organización que estaban en la puerta y nos dejaron entrar, me aferré a Bella como una lapa y la guié hacia el corredor central donde la gente iba hacia sus asientos, parecían innecesarios esos asientos ya que la exacerbación adolescente no se iba a poder quedar sentada. Hacía mucho que no había asistido a un concierto, el último fue hace veinte años cuando Emmett me pidió que lo acompañara a ver los Rolling Stones en New York, fue excitante pero era mucho mejor gozar de la compañía de mi bella que de un Emmett exaltado.

Luego de sortear varias filas de asientos, llegamos al nuestro, justo frente al escenario. Las luces láser parpadeaban en medio de la oscuridad y la suave música de algún bajo afinándose llegaba a mis oídos, el repiqueteo en un platillo de batería y los "Hola"… "1 2 3 probando" indicaba que la banda estaba preparándose para salir a tocar.

_Pronto saldrán, ve preparando tu cámara_ susurré a su oído, aún la tenía envuelta en mis brazos ya que estábamos parados delante de nuestros asientos donde una barra de contención estaba puesta. Bella tomó la barra con sus manos, a la altura de su cintura y se recostó esperando, sus ojos viajaban por todo el escenario y sonreía a la gente que llegaba a nuestro lado para tomar sus lugares, acomodé mis manos a cada lado de ella sosteniéndome del barandal.

Pronto el lugar ya estaba lleno, repleto de adolescente e increíblemente de gente de todas las edades, como yo pensé las sillas fueron innecesarias ya que todos estaban parados, algunos sobre ellas, pude distinguir que el lugar no era muy grande, era más bien un lugar más intimo, casi como para que la banda hiciera un umplagge más que un concierto. Tal vez iban a grabar un disco o algo por el estilo. Lo malo de todo es que la cantidad de gente que había en el lugar gritaba sus pensamientos a mi cabeza, pero traté de ignorarlo centrando mi atención en la silenciosa pequeña entre mis brazos, solo ella debía importarme en ese lugar.

_Bella! Ahí vienen!_ murmuré a su oído al haber leído las mentes del grupo. Ella preparó su cámara fotográfica que llevaba colgada al cuello y cuando un estruendo de luz y sonido anunció la aparición de la banda con los primeros acordes de la primera canción, Bella comenzó a sacar fotos de manera frenética mientras saltaba y gritaba a la par de la gente que nos rodeaba, saqué la cámara de entre sus manos y fui el encargado de sacar fotos el resto de la noche.

Sostuve a Bella de la cintura cuando ella se paró sobre uno de los caños de la barra para gritar eufórica al cantante de la banda que se había puesto a cantar cerca de nosotros enloqueciendo a la población femenina.

Y todos coreaban con el cantante,

La oscuridad del callejón.

la caída del día

La cabeza mientras conduzco, conduzco

Están abiertos los suaves

labios

Sus nudillos están

pálidos

Se siente como si

estuvieras muriendo,

Muriendo

Bella cantaba a coro también y me parecía la cosa más increíblemente hermosa que hubiera visto alguna vez. Cuando el cantante se fue a cantar por otro lugar del escenario ella saltó de la barra y cayó de pie delante de mí con la ayuda de mis manos sosteniendo su cintura,

_Eso sonó bien…_ le dije al oído riendo al verla tan feliz. Dios! Si tan solo la viera reír cada uno de los días que marcaban nuestro futuro aunque yo no fuese el que provocara esa felicidad, pues yo sería el hombre más afortunado de la tierra. Ella volteó al escucharme, sonriente y exaltada.

Diablos! Si Bella era la niña mujer más tentadora que mis ojos habían visto, estúpido fui al pretender seguir siendo su padre por tanto tiempo cuando claramente me sentía atraído por ella de otra manera.

Mis ojos no pudieron evitar verla en toda su magnificencia mientras el cantante de King of Lion seguía recitando la letra de "Your sex is on fire"

Y tú, estas encendida

Aun así fueron las

palabras que transpiraste

Su respiración agitada, su pecho maduro subiendo y bajando por la alteración, provocando ese suave jadeo, esa camiseta que vestía ceñía sus líneas enfatizando su nuevo cuerpo de mujer, haciendo que fuera imposible que mi mirada se separara de su figura… de sus curvas…

Caliente como una fiebre

Agitación de huesos

Podría probarlo, probarlo

El sonrojo que se extendía desde sus mejillas arreboladas hasta la base de su cuello, un rubor que se mezclaba con la fina capa de sudor que mojaba su pálida piel, un sudor que de repente quería probar con mi lengua…. ¡Diablos!...

Si no es para siempre, si

es solo esta noche

Oh todavía es la mas

grandiosa, más grandiosa,

más grandiosa

Y tú,

estas encendida…

Ella se acercó consciente de lo que estaba provocando en mí y yo… como un estúpido embelesado con sus movimientos, con su cuerpo, con toda ella me quedé en el lugar recibiéndola entre mis brazos. Rodeé con mis manos posesivamente su cintura arrimándola más hacia mí y de repente el lugar dejó de importar, la melodía seguía sonando pero parecía ajena a nosotros y la gente siguió gritando pero no la oíamos… solo sus ojos, su suave marrón chocolate era mi fijación y no pude evitar llevar una mano a su mejilla para calentar mi frialdad con el caldero ardiente que era su piel.

_Bella…_ susurré cuando nuestras frentes se recargaron una en la otra, ella envolvió mi cuello con sus finos brazos y acarició el cabello de mi nuca… esta vez no había Emmett que nos interrumpiera, ni Alice que nos vigilara, aunque seguramente lo estaría haciendo a kilómetros de distancia… solo éramos ella y yo.

Suavemente me acerqué a su boca, no habían nervios… no había vergüenza, no había prejuicios… no había nada. Entonces la besé… mis labios tocaron los suyos y sus labios calientes me llenaron de un súbito calor que embargó mi alma.

Fue suave al principio, fue solo el toque de una mariposa en mi piel… nuestros labios se tocaron gentilmente… y entonces el universo pareció estallar en un segundo big bang…

Dios… era dulce y salado a la vez… era ardor y frío… era el cielo y el infierno… y era mi Bella, mi niña, mi princesa… era ella a la que ahora le entregaba mi alma, si la tenía… era solo para ella.

Su lengua delineó mis labios tímidamente, pero yo quería más… maldición se suponía que era yo quién debía medir nuestros impulsos, pero era el infierno hacerlo, era imposible besar a esta pequeña mujer y no desear más. Atrevido y como si fuera un maldito adolescente hormonal me sumergí en la embriagadora y suculenta miel de sus labios, con mi lengua probé lo que ella me ofrecía hasta que nuestras bocas estaban acopladas una con la otra… deleitándose y enloqueciendo con el placentero dolor de nuestro primer beso.

Mis brazos sostuvieron su cintura como si fuera una tabla para un naufrago y sus manos se aferraron a mi cabello jalando mi cabeza hacia ella, nuestro beso se profundizó… nuestras lenguas chocaban y jugaban a morir en nuestras bocas y nuestras respiraciones alteradas nos hacían jadear hasta ya no poder más…

El estallido del público a nuestro alrededor nos hizo volver a nuestra realidad, y solté a regañadientes a Bella jadeando sobre sus labios que ahora estaban hinchados y rojos pero con una sonrisa que agrandó mi pecho. Ella cerró los ojos y recostó su cabeza en mi hombro mientras yo la sostenía fuerte y segura contra mí…

La banda siguió sonando…

El mundo continuó girando…

El universo acomodó cada pieza de su perfecta relojería en su lugar…

Y la eternidad siguió esperándome…

Pero yo… yo, maldito afortunado había sido besado por ella, por mi dulce amor, por mi vida.


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