El primer contrato como demonio de Ciel fue en Italia, Venecia, una criada joven odiaba a su señora y deseaba ocupar su lugar. Ser tan guapa, tan elegante y deseada como ella, además de rica y poderosa. Sebastián acompañaba a Ciel en este su primer contrato, le guiaba y ayudaba. Ciel volvió loca a la señora Genevieve e hizo que diera toda su herencia a Isabella, quién durante cuatro días y cuatro noches festejo su fortuna, montó la fiesta más escandalosa, excesiva y absurdamente lujosa. En mitad de la primera noche se emborracho bastante y estuvo coqueteando con Sebastián que se le había presentado como "el mayordomo de Ciel".
Ciel veía como las manos de Isabella subían y bajaban por el torso de Sebastián, y él no hacía nada para detenerla es más le miraba a él con burla. Ciel tuvo que apartar su mirada, furioso y dolido. ¿Estaría celoso?
Casi al amanecer Ciel se llevó a Sebastián a rastras hasta una de las muchas habitaciones de esa mansión y estuvieran horas teniendo sexo duro y desenfrenado.
-Recuerda… solamente yo sé hacerte sentir así… -Decía Ciel a oídos de Sebastián-
Cabe decir que Sebastián disfrutaba de ver celoso a su novio.
