Capítulo 20 Sn Valentine

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Rin se quedó un instante paralizada por el terror, no podía dar crédito a sus ojos.

-¡Allen! -reacciono con el pánico llenándola y corriendo hacia el cuerpo frío de su hermano.

Se arrodillo entre la sangre. Lo observo con desesperación. Las palabras de Elluka resonaban en su cabeza: "Estarás condenada a la vida eterna, nada podrá matarte, ni tu misma ni nadie, estarás condenada a un mundo sin él y no podrás volver a verlo… "

-¡ALLEN! -estalló histérica- ¡Despierta! ¡Allen, respóndeme! ¡Allen!

Luka se acercó corriendo y trato desesperadamente de encontrar el pulso de Allen, y lo hizo… él no estaba muerto, pero no tenía ninguna herida, y aun así su palidez indicaba que toda esa sangre era suya, entonces ¿cómo? Y entonces miro los labios de él, rojos por la sangre y las salpicaduras en su cuello y alrededor de su boca. Había escupido esa sangre, pero ¿por qué?

-Rin… -llamó Kaito preocupado- Rin, tenemos que llevarlo a un hospital… pronto…

Pero la rubia estaba histérica, gritaba tratando desesperadamente de despertar a Allen, y Luka no gritaba pero no estaba mejor, así que les toco a Meiko y Kaito sobrellevar la situación.

Haku subió corriendo al escuchar los gritos y se horrorizo al ver a su joven amo casi muerto en el suelo, e, inevitablemente, recordó a Letzel y Drossel.

-¡Yowane-san! -exclamo Meiko- ¡Ayúdeme, por favor!

Haku ayudo a Meiko a quitar a Rin y a Luka, mientras ordenaba a otros sirvientes que llamaran a una ambulancia, en un hospital propiedad de Allen.

Todo lo que sucedió después fue muy rápido, y Rilliane solo recordó retazos: la ambulancia, el hospital y luego de un momento a otro solo estaba sentada en una sala de espera abrazada a Luka, que no se encontraba mejor, y con Meiko intentando consolarla con palabras que ella ni siquiera podía escuchar.

No tenía idea de cuánto tiempo llevaban allí, pero reacciono al ver al médico acercarse.

El joven doctor no sabía a quién dirigirse, la lógica indicaba que la persona más indicada era la chica rubia, prometida del príncipe, pero no estaba seguro. A decir verdad, sentía curiosidad acerca de la chica, y se preguntaba que tendría que había hechizado tanto al príncipe, sabía por boca de sus compañeros que era muy hermosa, pero no podía imaginarla diferente a las habituales admiradoras de Allen.

-Señorita Kamui -dijo.

Esperaba encontrarla impasible o hasta contenta, totalmente desinteresada de la vida del príncipe, pero muy al contrario de eso, cuando ella alzo la vista, tuvo que reconocer que se trataba de un verdadero ángel, aun con el rostro enrojecido y los ojos hinchados, resultaba un regalo para la vista, y se le notaba preocupada por su prometido.

Se paró enseguida.

-¿Él está bien? -pregunto enseguida, haciendo retroceder al joven doctor, un poco abrumado por la cercanía con esa hermosa y sencilla chica. Sabía que no debía sentir esas cosas, pues después de todo, se trataba de la prometida de su jefe, pero Rin provocaba esas cosas en cualquiera, incluso Gackupo, que si no la había abandonado -o asesinado- cuando era niña, había sido porque deseaba mantenerla a su lado, fuera como fuera.

-¿Doctor? -el hombre volvió a la realidad al escuchar el suplicante murmullo de la chica.

-Señorita Kamui, su prometido ya se encuentra bien -se apresuró a decir.

Rin suspiro aliviada, pero aun tenía otra pregunta. Kaito, Meiko y Luka se acercaron.

-¿Qué le sucedió?

El joven vacilo un momento.

-El príncipe fue envenado -respondió.

Rin dilato los ojos con terror, y luego con furia, ¿quién habría podido hacer eso? ¿quién?

-¿Con qué? -pregunto Luka.

-Con Canthaena -respondió- es un derivado del conocido Veneno de Cantarella.

Luka y Rin se miraron aterrorizadas.

-No fue la dosis suficiente para matarlo, ni siquiera para provocar daños, pero si fue muy escandalosa.

-Entonces -habló Meiko- ¿no le ha hecho daño?

-No tan grave, -más serio, se volvió hacia Rilliane- pero si en poco tiempo, se produjera con otro envenamiento, de este mismo o de otro, temo que pueda causarle incluso la muerte.

Kaito y Meiko se quedaron helados en su lugar. Luka reprimió un sollozo.

-Eso no sucederá -dijo Rilliane con firmeza y con fiereza.

Todos la miraron: mantenía la vista en el suelo, y aunque había miedo en sus ojos, también había determinación.

Tras un instante, el médico se aclaró la garganta.

-Ahora está despierto, pueden pasar a verlo si lo desean.

Todos los demás querían verlo -en especial Elluka-, pero pensaron que lo mejor era que ahora entrara Rin sola.

Ella entro.

Allen estaba serio y pensativo, tanto que no noto su presencia hasta que ella cerró la puerta y el ruido la hizo notar.

-¡Rilliane! -se calló al instante recordando que no estaban en casa, y deseo que nadie lo hubiera escuchado.

-¡Allen! -Rin corrió hasta él y lo abrazo, sollozando sobre su pecho- ¡Me asustaste! -sollozo- ¡Tenía miedo, mucho miedo! ¡Si algo te pasará, yo…! -su voz se quebró- jamás podría volver a verte… yo no podría soportar eso…

Allen la estrecho en sus brazos, perfectamente consciente de lo que pudo haber sucedido, y agradeciendo que no hubiera sido así. Sabía perfectamente quien lo había envenenado, y también sabía que la dosis había sido escasa a propósito, porque era una advertencia. Una advertencia para que no se casará con Rilliane. Una advertencia de la Corona.

No le dijo nada a ella, ya se lo diría después, cuando estuviera más tranquila.

-Tranquila… -murmuro en su oído, acariciando su espalda y tratando a la vez de convencerse a sí mismo de lo que le decía a ella- estoy bien… estoy bien, princesa… estoy bien… estoy vivo, contigo… estoy vivo… estamos juntos…

Rin se abrazó más a él, tratando de creerse todo lo que él decía, no soportaba pensar -saber- lo cerca que había estado de perderlo.

-Te amo, Allen, te amo… te amo…

Kaito, Meiko y Luka, desde afuera, decidieron que ya podrían ver a Allen después, por el momento, él y Rin necesitaban estar a solas.

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Dieron de alta a Allen y todos regresaron a la Mansión Kagamine, nadie pregunto a Allen nada, solo se limitaron a alegrarse de que siguiera vivo.

Tratando de recuperar la normalidad lo más posible, se pusieron a continuar los planes de la boda, esta vez con los sirvientes recibiendo órdenes.

Por fin tenían todo preparado, incluso la fecha: la próxima semana Rilliane y Allen se casarían.

-Nee, Meiko -dijo Luka- ¿sería tan malo que yo entregara a Rin?

-Yo digo que no.

-Aunque se vería un poco raro -dijo Kaito.

-¿Por qué?

-Tradicionalmente es el padre el que entrega a la novia -y añadió medio en broma- quizás debería hacerlo yo.

-¿Y tú porque? -inquirió Luka molesta.

-¿Tú por qué? -respondió Kaito.

Luka no respondió.

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El día había llegado, no había demasiados invitados, tan solo amigos, contados miembros de la familia, etc.

Y, claro, no faltaban los chismosos ni los psicópatas tampoco: reporteros camuflados, Teto y Miku estaban presentes.

-Rin, deja de moverte -reclamo Luka arreglando el velo en su cabeza.

-L-lo siento e-es que es-estoy ¡ne-nerviosa!

-Cálmate, Rin-chan -dijo Meiko arreglando la falda por tercera vez, puesto que Rilliane no dejaba de mover los pies.

-¿De que estas nerviosa? -dijo Luka- Te ves maravillosa.

Luka iba ataviada con un vestido azul largo, con el cabello recogido en un moño y un suéter negro. Meiko llevaba un vestido largo rojo de manga larga escotado y un broche de rosas rojas en el cabello.

Ni que decir de Rilliane, se veía maravillosa, pero estaba muy nerviosa.

-No lo sé -respondió- es que… ¡me voy a casar!

-¡Lo sé! Y ahora quédate quieta, ¡que esta cosa no queda!

Meiko resoplo.

-Me pregunto cómo les estará yendo a aquellos dos.

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Mal. Pésimo. Igual.

Cualquiera de esas palabras podría definir. Len ya estaba listo, pero estaba nervioso.

-Hombre, tranquilízate -dijo Kaito mientras observaba a su amigo mover frenéticamente el pie derecho.

-No puedo tranquilizarme…

-Por dios ¿qué te preocupa? ¿qué te diga que no? Si es eso, entonces, mi querido amigo, eres un completo imbécil.

-Gracias, eso me anima. Mucho.

Kaito puso los ojos en blanco.

-Si no es eso, entonces ¿qué?

Len sacudió la cabeza.

-No lo sé, simplemente estoy nervioso, muy nervioso.

-Será mejor que te calmes, ya tenemos que irnos. Y deja esa maldita corbata en paz.

Aún nervioso, Len se levantó y ambos chicos subieron al auto negro que los llevaría a la boda, mientras Meiko y Luka hacían lo mismo con Rin.

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Rin bajo del auto, secundada por sus amigas.

-Yo iré con Kyle a sentarme -dijo Meiko- felicidades, Rin, y no lo hagas esperar demasiado -guiño un ojo y se fue.

Luka miro a Rin.

-¿Sigues nerviosa?

Rin asintió.

-Mucho.

-¿Sabes? yo no le llamaría nervios a lo que tienes.

-Entonces, ¿qué es?

Luka sonrió.

-Emoción. Simplemente estas emocionada.

Rin sonrió.

-Bueno, sí, -admitió- estoy muy emocionada.

Luka sonrió aguantando las lágrimas.

-Te ves maravillosa -dijo.

-Gr-Gracias.

Rin llevaba su precioso vestido, su cabello rubio, ya hasta la mitad de la espalda, medio recogido en una media coleta abrochada con una rosa de diamante puro, regalo de Allen, sus labios coloreados suavemente, no con lápiz labial, sino con pasta de pétalo de rosa preparada por Meiko, pero fuera de eso no llevaba ni una gota más de maquillaje. Llevaba un ramo de rosas blancas y flores de loto y el velo era sujetado por una diadema de lotos entretejidos. Se veía muy hermosa, sorprendentemente hermosa.

Luka bajó el velo sobre su rostro.

-Vamos -dijo Luka entrelazando su brazo con el de Rin.

La rubia asintió y ambas entraron a la catedral. Toda la gente se puso de pie cuando ella entro.

Allen estaba allí, esperándola en el altar, sonrió al verla acercarse.

Rilliane avanzó con paso lento, sin poder evitar sonreír. Dentro de unos minutos, sería completamente la esposa de Allen. Ya el día anterior se habían casado por el civil, y solo faltaba esa boda, la boda, de ella con Allen.

Cuando llegaron al altar, Luka soltó a Rin y Allen tomó su mano.

-Felicidades -murmuro Luka con lágrimas- Espero que ambos sean muy felices, juntos y con sus hijos.

-Gracias -respondieron los rubios antes de tomar su lugar en el altar.

Allen descubrió la cara de Rilliane y sonrió al verla sonreírle tan hermosamente.

El padre se aclaró la garganta y procedió con las palabras para el juramento.

-Acepto -dijo Allen mirando amorosamente a su hermana.

-Acepto -dijo ella a su vez correspondiendo la dulce mirada de su gemelo.

Y por último, siguiendo las indicaciones del padre, ambos se fundieron por fin en un dulce beso. No tenían idea de cuantas veces se habían besado, nadie cuenta lo que hace a cada minuto, y para un par de enamorados, contar los besos que se dan es como para cualquiera contar sus movimientos o palabras, pero ese beso fue casi tan mágico como el primero que se dieron, porque tras ese beso, estaban unidos en todos los sentidos. Su amor había sido uno que era imposible desde todos los puntos de vista imaginables, y aun así, allí estaban ahora, unidos de todas las formas existentes, su amor siempre había triunfado, ambos habían recorrido juntos y un largo y escabroso camino, pero nunca habían soltado sus manos ni desistido de avanzar. Y todo esfuerzo tiene su recompensa, por pequeña que sea, salvo, claro, que esta no era una pequeña recompensa.

Junto con el beso, una oleada de sentimientos y acciones ocurrieron en los presentes: lágrimas furtivas, sonrisas, fotografías, y celos se hicieron presentes, todos muy bien disimulados.

Rin y Len tomaron sus manos y salieron de la catedral con todos los demás. Ninguno de los dos podía parar de sonreír.

Caminaron juntos hasta el auto azabache que los llevaría al salón de la fiesta, seguidos de sus invitados.

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Había mucha alegría en aquella ocasión, mucha gente que disfrutaba de ver juntos a Rin y Allen, pero también había lágrimas, abundantes lágrimas, que aunque eran de pocas personas, juntas podían igualar -o incluso superar- la felicidad de aquella noche. Lágrimas de Elluka Clockworker. Lágrimas de Michaella Hatsune. Lágrimas de Teto Kasane.

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Michaella estaba en su auto llorando desconsoladamente. Ella no amaba a Allen, pero creía que sí, y además sentía una fuerte obsesión por él, y además tenía rasgado el orgullo, acababa de ver al único hombre que no la había codiciado, que la había rechazado, y que encima era el hombre que ella deseaba. Y eso solo tenía una culpable: Rin. Y ahora se decía que ella estaba embarazada. Había fallado en su plan de separarlos, no había logrado que Allen creyera que su novia lo engañaba con Piko Utatane, una por que el muy imbécil no había actuado bien, por mucho que Neru le hubiera prometido acostarse con él después, y dos porque no sabía que quién había violado a Rin era él, ella lo había reconocido y ahora estaba detenido esperando a que Rin hiciera en persona la acusación para que lo encerrarán definitivamente. Pesaba constantemente que debería haber sido ella la que llegará de la mano con Allen todos los días, la que llevará ese anillo de diamante puro en la mano, la que usará un dije musical a juego con el de él, la que se deleitará con sus atenciones, la que lo tuviera por las noches, a la que él le sonriera y la protegiera, la que fuera vestida de novia en ese instante con él a su lado y la que llevará a sus hijos en el vientre, pero no, no era ella, era Rin. Miku no estaría tranquila hasta que la rubia pagara por haberle arrebatado su futuro y su felicidad.

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Teto sollozaba sola a un lado de la catedral, maldiciendo al príncipe a cada segundo, ese infeliz que se había llevado a su señora y la había empujado a hacer estupideces y ganarse el desprecio de Rin, porque así era, ella culpaba a Allen de lo que había hecho ese día, para empezar por llevarse a Rin y arrebatarle su pureza, luego por quedarse con ella indefinidamente, ahora casándose con ella y en un futuro con hijos. Teto sí estaba enamorada de Rilliane, pero era algo enfermizo e inconscientemente pensaba en ella como una mariposa: algo que guardar -encerrar- en un frasco de vidrio, para "protegerla", según ella, y conservarla a su lado para siempre, admirándola y gozando su presencia, sin importar que ella golpeara el cristal tratando de huir.

E, inconscientemente también, poco a poco, a eso la estaban llevando sus acciones.

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Quizás eran las lágrimas de la chica pelirrosa las más puras de esa noche, ella sabía lo que era el amor, y podía definirlo fácil y simplemente: el amor es preferir la felicidad del otro por sobre de la tuya, y eso era lo que ella estaba haciendo: había ido hasta suiza por el anillo, había hecho los preparativos, había preparado a la novia y ahora iba allí a celebrar la felicidad de ellos y su tristeza, no podía evitar que entre sus lágrimas de alegría se colaran lágrimas de dolor, muchas lágrimas de dolor, tantas que terminaron no por eliminar las de felicidad pero sí por opacarlas.

Meiko coloco una mano sobre su hombro, mientras Kaito iba al volante.

-Tranquila -fue todo lo que le pudo decir.

Luka sacudió la cabeza.

-Estoy feliz por Allen y Rilliane. Yo amo a Allen con toda mi alma y quiero mucho a Rilliane, pero… -sollozo- no puedo evitar que… -su voz se quebró y se desplomo sollozante sobre el regazo de Meiko.

-No quiero llorar… -dijo con un hilo de voz- no quiero que ellos lo sepan… no quiero arruinar su felicidad…

Meiko hizo una señal a Kaito para que se retrasaran, y Kaito no se paró, pero aminoro la velocidad y se fue quedando atrás entre los demás autos que iban al salón. Así se tardarían lo suficiente para que Luka se recompusiera.

Elluka se levantó lentamente y respiro tratando de calmarse.

-Yo quiero que ambos sean felices -dijo como conclusión para dejar de llorar y proceder a maquillarse para disimular su rostro enrojecido.

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Cuando llegaron, obviamente ya todo el mundo estaba ahí, Rin y Len acudieron a recibirlos.

-¿Por qué tardaron tanto? -dijo Allen yendo a saludarlos con su esposa del brazo.

-¡Oye íbamos al final de todos! -reclamó Luka a media verdad.

La oscuridad y las luces neón del lugar, ambientación a cargo de Meiko, lograban ocultar las huellas de lágrimas de su rostro. A Meiko y a los gemelos les gustaba la ambientación, pero la razón principal de que Meiko lo hubiera mandado así era que había previsto que Luka lloraría, y no precisamente poco.

Divertido y bromista como siempre, y sabiendo que a Meiko no le molestaría, Kaito tomo la mano de Rin.

-Ven, Rin-chan, vamos a bailar.

Dicho y hecho, el peliazul arrastro a Rin a la pista de baile, dejando al rubio echando humo.

Meiko y Luka se echaron a reír.

-Ese Kaito -dijo Luka.

-Nunca cambiará.

-Idiota -murmuro Len entre dientes.

-¡Ni tú tampoco cambiarás nunca! -exclamó Luka abrazando a Len por la espalda- Celoso como de costumbre.

-No querrás que sonría o sí.

Luka río.

-Ya deberías tener claro que ella no te cambiaría por nadie.

Len no pudo evitar sonreír.

-¿Por qué no bailas con Luka? En lo que Kyle y Rin se desocupan -sugirió Meiko sonriente.

A Luka le era obvio que la castaña trataba de animarla, pero aquello era más bien algo cruel.

-Tienes razón -dijo Len sonriente- ¿quieres Luka?

Ella asintió y tomó la mano que Allen le ofrecía con un nudo en la garganta. Aquello podría haber sido algo que la habría hecho muy feliz, aunque fuera como amigos, sin embargo las palabras de Meiko hacían un oscuro eco en su mente: "en lo que Kyle y Rin se desocupan".

-Luka, ¿estás bien? -pregunto Allen notando su serio semblante.

Ella lo sustituyo enseguida por una sonrisa.

-Claro. Y tú supongo que decir que estas "feliz" es poco, ¿cierto?

Allen sonrió y asintió.

-Cuanto me alegro de por se casen -dijo ella tratando de no colar la nostalgia en su voz.

Él volvió a sonreír.

-Igual yo.

Luka sonrió.

-Entonces, ¿van a ir a algún lado por su luna de miel?

Allen negó.

-No, tenemos mucho que hacer aquí.

Luka rio, en parte de felicidad, en parte de forma forzada. Sabía qué se incluía entre ese mucho.

Aunque era cierto que había cosas que hacer. Como llevar a Rin a declarar contra Piko, por ejemplo.

El baile termino y Len fue rápidamente a recuperar a su esposa.

La noche continuo tranquila y divertida, con Rilliane y Allen tomados de la mano en todo momento

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Volvieron a casa hasta muy tarde, Kaito, Meiko y Luka volvieron a casa de Meiko y Rin y Len volvieron a la suya.

Ambos se cambiaron para dormir, estaban cansados, pues habían pasado toda la noche bailando y recibiendo felicitaciones, pero nada en el mundo les impedía nunca pasar un rato juntos, disfrutando de la presencia del otro.

Al entrar en la habitación, Allen abrazó a Rilliane por la espalda.

-Por fin puedo decir que eres mi esposa -dijo besando su cuello y recalcando en "mi", cosa que hizo reír a Rilliane.

-Solo tuya -dijo ella acariciando mejilla sobre su hombro.

-Mía, y solo mía -dijo él desabotonando su camisa y colocándose sobre ella en la cama- Entonces -dijo como si estuviera planteándose una gran duda- ¿cómo fue que quedaste embarazada?

Ella rió mientras Allen bajaba los tirantes de su camisón azul

-No lo sé, -dijo fingiendo desconcierto en la voz- recuérdamelo -añadió en voz baja quitándole a él la camisa.

-Pero yo tampoco lo recuerdo -le siguió él- tendremos que redescubrirlo… -sonrió pícaramente antes de besarla apasionadamente.

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N/A:

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! FELIZ DIA DE LA DIABETES! Digo de san valentin! xDDDDDDDD waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa LOS ENGAÑE! Teto no fue! mucha azúcar xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD ouu yeha o es oh yeah o cmo sea espero qur mi fic les haya dado muchaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa diabetes! En fin lamneto no haber descrito la boda como dios manda pero es que yo nunca en mi vida he ido a una boda ni siquiera se nada del juramento apparte del hasta que la muerte los separe y puede besar a la novia y vaaayaaaaaaaaaaa quería dejarlos picados con otras cosas pero si no ya no lo iba a subir hoy y de por si miren ya que horas son! Este dia es raro para mi ya ven soy la típica que se viste de negro en sanvalentine y anda ppor ahí forever alone XDDDDDDDDDDDDDD Y pobre rin tiene a dos locas tratando una de matarla y la otra de secuestrarla y no crean que la corona se va a quedar de brazos cruzados!

AVISO ya no voy a publicar los resultados de las encuestas hasta el ultimo cap del fic de acuerdo?

RESPONDER REVIEWS!

Dianis Mar: no murió! No puedo matarlo otra vez! Hay que tener el alma del tamaño de una lenteja para hacer eso! xDDDDDD

Synchronicity Girl: ya vez porque no te deje torturar a Teto? Jajajajjajaja xD lamento decir que tus teorías no fueron ciertas pero no creas que Gackupo ya abandono esta historia, no señor, aun hay sorpresas que dar y lagrimas que derramar, ay me senti presentadora xDDDDDDDDD y teto aun tiene yandereses que hacer sipiti sipiti sip

ShadoShiro: los engañe a todos muajajajjaja teto no fue! Y ahora si queroi darte un lemmon pero uff la MADRE TERESA HACE MEJORES LEMMONS QUE YO! xDDDDDDDDDDDDDDD

Sorayahikarine: tranquis aquí quien sufre es Rin xDDDDDDDDDDDDDD me sentí malota xDDDDDDDDDDDDDDDDD y feliz san valenetin y no hay de que yo JAMAS dejo un solo review sin responder! Al contrario gracias por comentar esta loca historia!

Bye bye

comenten!

Voten!