Yo de nuevo, pasando a dejarles otro capítulo de esta historia. Primero que nada.. FELICES FIESTAS PARA TODOS! Ojalá lo pasen con sus seres queridos.. y por un GRAN 2015! Con muchas actualizaciones.. jijij.
Y para celebrar estas Fiestas.. quise traer aquí este capi.. muy ESPECIAl.. pues como verán en el título trata sobre el Amor verdadero.. y lo que representa para cada uno de nosotros. Para mí.. es esa persona especial en mi vida.. q me inspira a seguir escribiendo.. y ser cada día mejor.. Mi SOL. (Te AMO Mi Amor)
p.d: Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
Capítulo 21 –"Amor Verdadero"
La cabaña era aquel refugio guardado para nosotras. Agradecía en mi mente la idea de mi padre de adquirirla meses antes de emprender su viaje. El lugar estaba algo frío y podía apreciarse la humedad en el ambiente. Enseguida encendí el hogar a leña y prendí la cocina para calefaccionar el área, al tiempo que ponía una pava con agua a calentar para preparar algo para beber.
- ¿Prefieres té, café o una sopa?... Michiru… - Su mirada se encontraba observando uno de los cuadros de mi madre. Volteó a verme y simplemente sonrió en señal de aceptar lo que fuera a preparar, asique concluí que sería un té. Ya luego prepararía una rica sopa para cenar.
- ¿Ella lo pintó? – Se veía sumamente interesada en una de las pinturas que decoraban el lugar. Aquella que mi madre me había obsequiado antes de partir lejos de Tokio. Aquella que marcó gran parte de mi vida. En ella podían verse dos figuras no muy claras ser rodeadas por el mar tempestuoso. Mi madre decía que eran las figuras del amor y que aquél mar enfurecido solo hacía eco del pecado que estaban cometiendo.
- Sí. Pero no te va a gustar su significado. Mi madre lo pintó luego de que supiera de mis gustos amorosos. Odio esa pintura. No la he quemado solo por respeto a su obra. – Dejaba escapar toda mi bronca y todo el dolor guardado durante tanto tiempo. Era la primera vez que hablaba sobre estos temas con alguien.
- ¿Qué significa?... si puedes contarme – Su mirada tierna y su gesto amable al preguntar con un tono suave en sus labios me alentaron a describir aquel cuadro.
- Según mi madre, es decir la autora, es el castigo que merecen todas aquellas personas que no obran según la voluntad de Dios. – Con eso concluía mi descripción de tan terrible cuadro.
- Pero… ese no puede ser su significado. ¿Cómo es posible que un amor tan puro y sincero merezca semejante trato? – Michiru se notaba confundida. Su mente le decía que estaba mal y su corazón le indicaba todo lo contrario. O al menos eso me mostraban sus ojos desorbitados, buscando encontrar en mi voz la respuesta a sus interrogantes.
- Así lo dispuso la autora. No hay nada que hacer Michiru. Lo Siento. – No quería darle la razón a mi madre ni tampoco confundir aún más a Mi Sirena. Por eso preferí dejar hasta ahí ese tema y preparar el té que ya el agua había comenzado a sonar. – En un segundo llevo tu té, ¿Puedes acomodar el mantel por favor?, lo dejé sobre el sillón antes de salir. – Acto seguido la mesa lucía un cuadrillé con tonos azules en el cual reposé ambas tazas de té y dispuse para la merienda tostadas y mermelada, pues no tenía muchas provisiones en el lugar.
Al finalizar la comida pude notar como Michiru seguía pensativa y supuse que era respecto a la obra de mi madre. Y efectivamente volvió a mencionar el tema.
- No puede ser ese su significado. No lo es. – Su voz denotaba confianza y por un segundo quise creer en sus palabras. Por eso no interrumpí su desarrollo y me limité a escucharla con una atenta mirada. – No comprendo cómo alguien tan talentosa puede crear algo tan triste. Porque para mí esa pintura es triste… si la piensas así como tú dices. – Miró mis ojos verdes buscando en mí la aprobación y la encontró. Comenzaba a creer en cada una de sus palabas y me gustaba sentir que tenía razón.
- Es cierto. Es triste.
- Por eso mismo, no creo que ese pueda ser su concepto. Al menos no lo será para mí. – Hizo una breve pausa en la cual guardó el suficiente aire en sus pulmones para dejarlo escapar con su última frase. – Dicen que el diseño y a su vez la pintura, como parte de él, es subjetivo. Discreto a los ojos de quien observa. Verdadero a los de quien puede encontrarse en él.
Su frase caló hondo en mi alma. Nunca me detuve lo suficiente para buscarle el verdadero significado a esa pintura. Al menos el significado para mí. Solo acepté aquello que mi madre me decía. Sin cuestionar. Ahora, con Michiru a mi lado, aquella imagen retratada no parecía tener el mismo valor emotivo que tuvo todo ese tiempo. Mientras aún me encontraba ensimismada en mi análisis Michiru continuó.
- Como yo lo veo… - ladeó su cabeza hacia un lado intentando analizar y comprender la pintura desde sus ojos. Su pose intrigante me causó ternura y deseo a la vez. Pues jamás la había visto tan adentrada en sus pensamientos, con la mirada tan atenta en algo tan sutil como una pintura. No pude salir de mi ensueño mientras seguía explicando… - Esta obra solo retrata el amor verdadero. Aquel que puede hundirse en lo más profundo del mar y aun así sobrevivir, entrelazando sus corazones, buscando en ellos el refugio para la tempestad que los ataca. Ambas figuras se abrazan buscando el calor mutuo que les hará resistir el helado mar. Aun así, ese mar que parece tan terrible no es más que una coraza que dicha pareja levantó frente al daño que sufren del exterior. – escuchaba cada sutil sonido de sus labios no pudiendo prestar tanta atención como quisiera pues aquella significación que mi mujer le estaba otorgando a la pintura era realmente exquisita y el movimiento incesante de sus labios estaba comenzando a alterarme. De repente dejé de ver sus labios moverse con rapidez y comprendí que había dejado de escucharla… - Haruka… ¿Me estas escuchando? – Se posicionó frente a mí haciendo aquel delicado mohín que tanto amaba admirar y cruzando sus brazos en señal de disgusto. Enseguida comencé a balbucear una respuesta.
- Si... yo, te… Por supuesto Sirena – Metí la pata. Lo sé. Pero atiné a sonreír amablemente para evitar una reprimenda peor.
- Haruka Tenoh, no me estabas escuchando – Me derretía con cada gesto de su parte.
- No Sirena, como crees. Te estaba escuchando, es solo que… pensaba en todo aquello que decías. ¿Sabes? Creo que tienes razón. La pintura puede significar lo que cada quien quiera ver en ella. ¿Verdad? – intentaba desesperadamente volver al tema anterior y dejar de lado mi falta de atención en su explicación.
- Sí, es cierto. Así es. Y… ¿Qué opinas de mi interpretación?... ¿Verdad que es mejor que la de la autora real? – Sonreía ampliamente y eso le devolvió el aire a mi cuerpo. Ya podía respirar en paz nuevamente.
- Por supuesto, claro que lo es. – Con estas palabras el tema estaba concluido. Sellando con un tierno beso el verdadero amor representado en aquella obra.
Así transcurrió la tarde en la cabaña. Ya no pudimos volver a salir pues el viento comenzó a soplar con fuerza y en la radio advertían de las fuertes ráfagas que se avecinaban sobre toda la costa. Escuchar la radio no nos entretuvo lo suficiente, por lo que conversamos sobre su vida y la mía. Sobre su familia y la mía. Sus intereses, los míos. Nuestras carreras tan dispares y nuestras mejores anécdotas sobre el tiempo juntas. Cuando ya comenzó a oscurecer un relámpago repentino asustó a Michiru a tal punto de sentir su fuerte amarre en mi cintura y sus piernas tiritar de miedo entre las mías.
- Tranquila Michiru… solo fue un relámpago. No creo que pase a mayores. Pero por las dudas mejor voy a trabar la puerta y echar más leña al fuego. – Su cuerpo dejó de temblar suavemente mientras yo hablaba y fue así que pude realizar dichas tareas antes de volver a mi lugar en el sillón junto a ella.
La cabaña carecía de entretenimiento. Por eso fue que no la ocupaba con regularidad. Cenamos temprano y nos dispusimos a dormir. Yo aún pensaba en todo lo conversado sobre la obra de mi madre. No podía creer como pasé tanto tiempo creyendo que mi accionar en la vida iba contra la voluntad de Dios, si mi propia madre siempre decía que "Dios nos ama a todos, sin importar el camino que eligiéramos. Pues ante su mirada no existen diferencias. Amor es Amor. Decía la Biblia." Y con esa reflexión dando vueltas en mi cabeza me quité la ropa y busqué mi remera blanca dentro de mi bolso de mano, sin percatarme que Michiru se encontraba parada a un lado de la cama, inquiriendo en mí algún tipo de comentario que no logré descifrar hasta que vi su atuendo. No tenía pijama ni ropa de dormir.
- Michiru, disculpa… Ya te busco algo para usar mientras duermes. – Así, comencé a hurgar entre la ropa en el closet buscando algo que pudiera vestir mientras dormía. Al cabo de unos minutos encontré un camisón de seda aun en buen estado que como era de esperarse mi madre jamás usó. Pues no acostumbraban visitar muy seguido ese lugar y ella siempre decía que esta cabaña estaba en mal estado y que debíamos venderla. – Listo, ¡puedes usar esto! – al voltear para entregarle el camisón mi piel se heló ante la imagen. Michiru se encontraba completamente desnuda parada frente a mí. Su piel blanca iluminaba la habitación y el rosado de sus senos me invitaba a saborearlos una vez más.
Sentir sus brazos rodear mi cintura, presionando con premura sobre mi piel me ruborizó por completo. Podía visualizar mi rostro cubierto por aquel rojo carmesí que veía en sus mejillas. Aun así permanecí en silencio sin poder moverme. Estática y casi sin pulso ya, Michiru deslizó sus manos por mi espalda dejando marcas a su paso, pues sus uñas aumentaron el deseo y el calor en el lugar.
- Sirena… ¿No tuviste ya suficiente?- No sabía cómo responder a sus actos. Jugaba con las palabras en su oído arrastrando el aire tibio de mis pulmones hasta su piel.
- No… no es eso. – su voz sonaba vacilante y cargada de lujuria. No reconocía aquella mirada lasciva en mi mujer, pero incluso así mi pulso estaba acelerándose cada segundo más.
-Entonces… ¿Qué es Sirena?- Quería escuchar su respuesta, pero más que nada quería volver a sentir esa lujuria impregnarse en mi piel a través de su voz.
- Quiero sentir aquello que sienten las figuras en el cuadro. Quiero hundirme en el mar de tu amor y sentir así el amor verdadero en mí. Quiero que me enseñes el verdadero significado de esa pintura Haruka. – Con esas sutiles palabras su cuerpo me fue entregado en su totalidad.
-Así lo haré… Mi Sirena – Besé sus labios con amor, entregando en cada uno de mis movimientos todo aquello que sentía por ella.
Esa noche la pintura de mi madre fue el detonante de la lujuria y el amor disfrazados de besos y caricias. Amaba a Michiru como a nadie en este mundo y sentía su amor en cada caricia, en cada toque y cada beso estaba su amor. Sus ansias de amar y ser amada. Esa noche el mar tempestuoso fue provocado entre las sábanas blancas, buscando su calma en nuestra piel, su abrigo en nuestro amor y su furia en el deseo y la pasión. En cada deslizar de mis manos podía apreciar aquello que Michiru había comentado anteriormente… el amor verdadero expresado en caricias, la pasión y deseo al tocar su cuerpo, la tempestad que provocaban sus gemidos y nuestros corazones unirse en uno al momento del clímax. Así disfruté a mi amada y ella pudo sentir en mí todo el amor. Así formamos un lazo inquebrantable dejando atrás el miedo y la vergüenza, levantando con cada suspiro y cada gota de sudor el muro frente a los demás.
Esa noche al igual que la anterior, dormimos abrazadas. Ambas despojadas de nuestras prendas. Unidas simplemente por nuestra piel que ya nos era familiar y suave al contacto. Michiru hundía su rostro en mi pecho y yo simplemente me limitaba a abrazar su cuerpo desnudo debajo de las cobijas. Mi piel reaccionaba ante las sorpresivas caricias de su lengua en mis pechos, las cuales eras respondidas con firmes manos que recorrían sus piernas y espalda. Al tiempo que buscaba sus labios para besarlos con entrega y pasión.
Así transcurrió la noche, entre amor y sueño hasta llegar a un nuevo amanecer entre sus brazos. Atada a su cuerpo por aquel sentimiento que ahora corría por mis venas. Amor verdadero.
Se agradecen sus Reviews! Hasta el próximo capítulo! LOS QUIEROOOOOOOO!
