Summary: Kuchiki Rukia ha vivido hasta ahora una historia bastante trágica, ha perdido a numerosos seres queridos y se ha visto privada de la compañía de su hermana Senna. Ahora tendrá la oportunidad de encontrarla pero ella no estará sola, estará acompañada de sus mayores enemigos. Kuchiki Rukia luchará con todas sus fuerzas contra éstos enemigos de su familia pero también luchará contra su propio corazón ¿Ganará la partida?

Disclaimer: "Bleach" no me pertenece, tampoco sus personajes, son propiedad de Tite Kubo; solo soy poseedora de esta historia alternativa.

Aclaraciones:

Diálogos: —

Flashbacks: Título en negrita

Pensamientos: "pensamiento"

Parte de algún escrito en particular: "Escrito"

Cambio de escena: Raya divisoria (_)

Capítulo XXI —"Los sentimientos de Kuchiki Rukia"

Los ahí presentes no sabían qué hacer, veían a Senna tan molesta que era difícil de creer que todo el tiempo tuvieron razón al pensar en su posible reacción al conocer la verdad.

— No puedo creer que todo este tiempo me hayan mentido tan descaradamente. Yo te defendí tío ¿Cómo pudiste? Lo mismo ocurre con ustedes. —se giró hacia sus guardianes.

En realidad los demás le importaban poco, solo estaba así de dolida por Grimmjow, pensar que él la había traicionado de esa forma... No lo podía creer. Especialmente a él lo observaba furiosa y con un deje de tristeza en sus ojos. Sentía que los lágrimas se agolpaban en ellos así que decidió virarse.

— Senna, nosotros... —esta vez era Nnoitra el que trataba de explicarse.

— No me interesa lo que tengan que decir. —dijo con la mirada puesta al vacío y con la voz apagada—. No puedo creer que tan fácilmente me haya traicionado.

— ¡Ya basta Senna! Todo esto lo hice por tu bien, tu madre no quería que volvieras con tu padre.

— Tío, dime la verdad ¿Por qué odias a mi papá hasta el punto de ensuciar los buenos recuerdos de su hija con él? De verdad tío, tú no sabes cuánto me lastimaba pensar que mi papá me había abandonado. Tú no lo sabes, todo el tiempo me sentía sola, mi mamá parecía odiarme ¿Por qué me hizo es tío?

Era tarde, las lágrimas empezaban a caer pero trataba de mirar a otro punto de la habitación para que los ahí presentes no lo notaran.

— ¿Sabes por qué lo hice Senna? Porque tú eres la imagen de lo que yo fui. El hijo bastardo del Señor Kuchiki, aquel que tuvo con una oportunista y que tuvo forzosamente que aceptar como suyo. Aquel que no tenía derecho a pasar navidades con nadie ni recibir regalos. Aquel a quien sus hermanos dejaban de lado y humillaban cada vez que podían. Senna, Rukia y tu padre te dejaron de lado. Los únicos que han cuidado de ti hemos sido tu madre y yo. -Aizen se acercó tratando de acariciar su rostro pero Senna se alejó hacia la puerta.

— Tío, yo se bien lo que es ser ignorado, no saber lo que es pasar una navidad con personas a tu alrededor, también sé lo que es vivir con una persona por simple compromiso ¿Tú crees que yo la pasaba bien? En las navidades mientras todos seguramente estaban junto a sus familiares yo estaba encerrada en mi cuarto porque mi madre no quería verme. Tiene razón tío, no es divertido. Pero yo tuve la posibilidad de tener a mi papá y a mi hermana y me negaste la oportunidad. —lentamente fue hacia la puerta, ya no deseaba estar ahí y menos con esas miradas fijas en ella—. ¿Sabe tío? Yo de verdad lo quiero como si fuera mi padre pero yo no puedo confiar en una persona que me ha mentido por tanto tiempo. A partir de mañana ninguno de ustedes trabaja ya conmigo así que no se molesten en buscarme. Todos ustedes me mintieron así que yo... Ya no los quiero. —Dijo más bien dirigiéndose a Grimmjow—. Ya no necesitan estar cerca mío porque yo ahora tengo una familia y usted tiene no formará parte de ella.

— ¿Estás diciendo que volverás con tu padre? —preguntó Aizen con los ojos algo rojos.

— Estoy diciendo que nunca debí irme de su lado. —luego de decir esto salió de la sala.

Aizen por primera vez en su vida sentía a su pecho oprimido por un sentimiento que no comprendía. Estaba sorprendido, se preguntaba cómo había conseguido Senna ese cofre. Toda su mentira se había ido a pique y lo peor es que Senna volvería con su padre.

Grimmjow por su parte entendió las palabras que la joven le había dedicado a él en específico y no pudo más sentir que su corazón se partía. Ahora sí Senna terminó por odiarlo.

Bajo la mirada de todos los demás se levantó, para caminar hacia donde había ido Senna minutos atrás. Pudo alcanzarla frente al elevador, ésta al parecer estaba esperando que llegara. Corrió hasta ella.

— Senna, por favor permíteme que te explique, yo...

— ¿Qué tienes que explicarme? Grimmjow ahora mismo me da igual lo que quieras decirme y para ti debería ser lo mismo. Yo ya te dije que no me volvieras a hablar, ni a buscar. Entonces ¿Por qué te preocupas por lo que pueda llegar a pensar? Tú y yo ya no tenemos nada así que esto no tiene importancia. Dime ¿Qué diría Nell si supiera que corres atrás de otra? Ya no lo hagas, no deja una buena imagen para tu futura esposa. -expresó dándole golpes al hombro a Grimmjow como si le estuviera explicando alguna cosa a un niño.

Cuando acabó de decir aquello subió al elevador dejando a su guardián atrás.

Una vez que las puertas se cerraron no pudo evitar sostenerse de la pared más cercana, derramando las lágrimas que se había guardado. Era increíble haber aguantado todo ese tiempo las ganas de llorar y el nudo en la garganta.

Cuando el elevador se detuvo caminó hacia la calle, subió a su auto y se dirigió a su antigua casa. En unas maletas puso toda su ropa y demás cosas para luego ir a la sala de música a despedirse de su piano. Luego de unos minutos más llevó el equipaje a su auto para luego dirigirse al único lugar que tenía ahora.

Caminó por los pasillos de La Sociedad de Almas para encontrarse con su padre que la miró sorprendido. Ella le sonrió alegremente para luego acercarse y abrazarlo.

— Ya llegué. —le dijo en tono infantil con el rostro escondido en su pecho.

— Bienvenida. —le respondió Byakuya con la sonrisa más grande que había esbozado en ese tiempo.

Rangiku estaba en su oficina en esos momentos, ya no tenía la resaca de antes pero sí confusos recuerdos.

Flashback—

Despertó por la molesta luz que entraba por las ventanas. Abrió los ojos con pesadez para luego sobarse la cabeza pues sentía que ésta le explotaría en cualquier segundo. Luego de un momento... Tomó las sábanas de la cama en sus manos, las reconocía como suyas, más bien ese cuarto le pertenecía.

— ¿Cómo demonio llegué aquí? —dijo para sí.

Unos segundos después los recuerdos de ella y Kaien bailando asaltaron a su mente, dejándola asustada.

— No me digas que... —miró a la persona que descansaba a su lado, se viró asustada pero no encontró lo que temía. Más bien encontró una cabellera albina ¡¿Una cabellera albina?!

Se acercó al hombre para ver de quién se trataba y sí, era nada más y nada menos que Gin.

— No me digas que... —volvió a decir para levantar las sábanas que la envolvían encontrándose vestida con la ropa del día anterior.

Suspiró aliviada al percatarse aquello pero aún así... No sabía qué había hecho el día anterior. Gin empezó a removerse a su lado así que como la pantera rosa se levantó. Tomó su bolso y sus zapatos y se fue sin decir nada dejando solo una nota para decirle que cuando se fuera cerrara.

Fin del Flashback—

Ahora mismo estaba más que confundida, especialmente por el hecho de que al verla llegar a la oficina Gin le sonrió de forma rara. Ella hizo una mueca de confusión para luego entrar como un rayo a su recinto sagrado sin salir en todo el día. Fue quitada de sus razonamientos cuando escuchó unos golpes en la puerta.

— ¿Sí? —respondió con algo de miedo por pensar que podía ser Ichimaru.

— Ábreme, salsa golf. —dijeron del otro lado de la puerta.

Rangiku respiró aliviada para luego que luego un tic apareciera en su ojo derecho. Caminó con furia hacia la puerta abriéndola minutos después.

— ¿Salsa golf? No me tienes, cabeza de tiza. —retó al recién llegado.

Éste le sonrió con superioridad, tenían un trato bastante familia y eso se debía por todo el tiempo que fueron novios, aunque eran más amigos que novios. Ambos pasaron y Matsumoto ocupó de vuelta su lugar al frente del escritorio.

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó.

— Nada, solo vine a visitarte. —Al ver la mirada incrédula de Matsumoto que había enarcado una ceja dejó las mentiras de lado—. Está bien, lo admito, necesito un favor.

Ya más interesada, su interlocutora cruzó ambas manos sobre el escritorio para mirarlo fijamente.

— ¿Qué será?

— Verás Hinamori y yo vamos a salir a una cita hoy y quisiera que me dijeras algún restaurante de calidad al que pueda llevarla.

Matsumoto empezó a reír, golpeando el escritorio con las manos mientras lo hacía. Hitsugaya tenía un tic en el ojo derecho, le sorprendía lo rápido que esa mujer podía sacarlo de sus casillas.

— ¡¿De qué demonios te ríes?! —increpó.

— E-Es que... —trató de hablar entre risas—, su hermano te matará si se entera de que saldrás con ella jajajajajaja~

Hitsugaya se levantó de su lugar para ir hacia la puerta de forma dramática.

— Gracias, ahora sé que jamás debo pedirte un favor.

— ¡Espera! Espera... Mira, ya me calme (coff coff) —dijo tosiendo y secándose las lágrimas que aún caían por su rostro producto del exceso de risa—. Tengo varios restaurantes pero primero deberíamos saber qué clase de comidas le gusta.

— Le gusta la comida italiana.

— Entonces deberías llevarla a "Il nostro cielo", ahí hay toda la mejor comida italiana traída especialmente desde el país, además de diversos tragos exclusivos de la casa.

— Gracias. —iba a levantarse e irse pero Matsumoto lo detuvo con la mano.

— Aún no puedes irte, esto no te saldrá gratis.

— Contigo no se puede. —Contestó luego de un largo suspiro—. ¿Y bien? Qué quieres, habla.

— Nada muy grande, no te pongas así. Solo necesito que averigües algo.

— ¿Qué cosa? —preguntó intrigado aunque quisiera negarlo.

— Ayer salí con Kaien. -pudo ver como su ex-novio abrió los ojos de par en par por la impresión-. No te preocupe, no hicimos nada. Es más estuve solo unas horas con él y luego fuimos a bailar. Ahí encontramos a Gin y una mujer que resulta ser su ex. Verás, Gin me llegó al departamento luego y no sé qué paso. No te digo que tuvimos algo, es solo que ciertas imágenes y ciertas palabras asaltan a mi mente. Quiero que averigües de su boca qué pasó ayer. Quiero saberlo todo.

— ¿Crees que te acostaste con él? —preguntó serio.

— ¿Q-Qué? ¡No! Es solo que... de repente recuerdo una confesión bastante vergonzosa.

— ¿Qué clase confesión?

— Es probable que le haya soltado que me molesta que esté con su ex y que me gusta.

Hitsugaya bufó para luego adoptar su actitud digna de nuevo. Fue caminando hacia la puerta.

— ¿Lo harás? —preguntó felíz.

— Hmp —asintió para luego desaparecer.

Rukia e Ichigo se habían separado luego de ver partir a Senna, de eso hacía ya una hora. Kurosaki Ichigo había dejado de lado la idea de acudir a la junta de Hueco Mundo, ahora mismo le daba igual lo que Aizen le dijera, sus hermanas estaban a salvo y Senna ya sabía la verdad, así que no había qué temer.

Ahora mismo se encontraba en un restorán cercano a La Sociedad de Almas esperando por Orihime Inoue. Habían pautado una reunión para ese día y ese era el momento. Había pedido una taza de café, en esos momentos la estaba degustando cuando la vio llegar.

— Kurosaki-kun —saludó la recién aparecida pelinaranja a su amigo—. Perdona el retraso.

Ichigo negó con la cabeza para luego pararse y caminar hacia la joven, retiró un poco la silla para que se sentara y luego la acercó de nuevo como todo un caballero.

— No tardaste nada, llegaste a tiempo. —dijo llamando al mesero.

El hombre llegó en breve a tomar la orden. Inoue se lo pensó por un segundo para luego decidirse.

— Quiero un cappuccino y un pedazo de torta de chocolate negro.

El mesero asintió para luego irse.

— Siempre te han gustado las tortas de chocolate. —comentó al aire.

— Kurosaki-kun ¿Lo has pensado? —preguntó seria.

— Inoue sé perfectamente que has dicho que estás enamorada de mí, pero... ¿Estás segura? Es decir, no conocemos desde hace años y tú y yo siempre hemos tenido una buena relación de amigos...

— Kurosaki-kun, todos estos años he estado enamorada, no era una buena relación de amigos, era una relación de un amigo cuya amiga está enamorada de él. Yo entiendo que tengas dudas. —dijo para luego callar ya que el mesero le traía su pedido.

— No es que tenga dudas. —continuó una vez que el joven se retiró—. Es solo que no quiero que te equivoques.

— ¿Eso quiere decir que puede que aceptes?

Ichigo se dio un golpe mental. Quería a Inoue pero algo le decía que no la amaba y eso le molestaba. Era una buena chica y siempre estuvo en los momentos más difíciles de su vida, era casi imposible no quererla pero amarla.

— No estoy diciendo eso. Estoy diciendo que yo te quiero pero no sé si te amo. -dijo masajeándose el entrecejo.

— Kurosaki-kun, no te sientas obligado, si no quieres está bien. Además pues...

— Inoue, no es que no quiera, es solo que no estoy seguro. Además tú has dicho que has estado enamorada de mí todos estos años ¿Qué pasaría si por estar pensando en mí todo este tiempo cerraste tu corazón a alguien más?

Inoue lo miró confundida tomando un trozo del pastel para llevarlo a su boca.

— No logro entender. —respondió.

— Inoue ¿De verdad nunca te diste cuenta del amor de alguien más hacia ti? —preguntó sugerente.

— Kurosaki-kun, otra vez, no te entiendo.

Ichigo frunció el ceño, se lo decía por una razón. Siempre había sospechado que Ishida estaba enamorado de Inoue. Con todos era arisco menos con ella además cada vez que Inoue corría con una de sus tantas atenciones hacia él, Uryuu simplemente se iba, como si estuviera molesto por tener que presenciar una escena prohibida para él.

— Kurosaki-kun, nadie jamás me ha dicho que siente algo por mí. Además yo lo hubiera rechazado. —declaró sonrojada.

— ¿Y eso por qué?

— Porque yo te amo a ti.

Nuevamente se sintió incómodo por eso, pero vio en los ojos de la joven un brillo inaudito, algo totalmente distinto a lo habitual.

— Está bien. —respondió sin darse cuenta.

— ¿En serio? ¿Saldrás conmigo, Kurosaki-kun? Prometo que con el tiempo sentirás algo, ya verás.

Quiso darse un golpe en esos momentos ¿Por qué demonios había dicho que sí? Iba a desmentir aquello pero vio ese brillo de nuevo en los ojos de Inoue y no pudo. Hace mucho que no la veía con una sonrisa tan grande. Tal vez podía amarla, solo debía darle una oportunidad.

— Sí, vamos a intentarlo. Pero, Inoue... —llamó la atención de la joven— tómatelo con calma. Iremos despacio ¿Sí?

Ella asintió automáticamente con la misma sonrisa para luego correr la silla hasta él y darle un suave beso a los labios para luego separarse de nuevo e ir contenta hacia su lugar.

Ichigo, ante el inminente contacto con sus labios, cerró los ojos buscando sentir una sensación mágica y reconfortante pero lo único que le vino a la mente fue el rostro de cierta azabache sonriéndole y luego ese beso en la oficina ¿Qué demonios le pasaba? ¿Qué tuvo ese beso que hizo que su mundo quedara de cabezas que no tenía este?

— Inoue, vamos a La Sociedad de Almas, necesito ver si Senna ya está ahí.

La joven asintió con un casi imperceptible fruncir de ceño, para luego seguir a su novio. Como la cafetería quedaba solo a unos minutos de ahí llegaron rápido. Subieron al ascensor para más tarde bajar en las oficinas.

En esos momentos Senna y Rukia salían de una de ellas y al verlos a ambos se detuvieron.

— Senna ¿Qué tal te fue? —preguntó acercándose a ambos.

— Ni siquiera quiero recordar aquello.

— ¿Tan mal estuvo?

— Sí.

Iba a decir algo más pero vio que su hermana se tensó, la estudió y pudo ver una mueca. Se viró hacia Ichigo y vio a Inoue tomada de su mano, mirando desafiante a Rukia. Miró de nuevo a su hermana estudiándola, tenía el ceño fruncido. Se viró de nuevo hacia Inoue y vio una sonrisa burla ¿Acaso esa dos se estaban enfrentando en una especie de competencia?

— Ichigo ¿Ella es…? —preguntó Senna haciendo alusión a Inoue.

— Oh, Senna. Ya la conoces, ella es…

— Soy Orihime Inoue, novia de Kurosaki-kun. —contestó con una reverencia.

Senna miró a Rukia de reojo, viéndola con los ojos abiertos, como si hubiera escuchado la cosa más fascinante del mundo.

— Ya veo. Un placer. Rukia vámonos. —pidió Senna adelantándose.

Rukia los seguía observando, cambiando de punto con la mirada unas ocho veces. Luego de unos minutos despertó de su letargo y les sonrió.

— Me alegro por ustedes, hacen una hermosa pareja. —dijo para luego seguir a su hermana.

Ambas caminaron hacia la salida de la Sociedad de Almas sin decir nada. Subieron al auto de Senna para luego ponerse en marcha.

Senna estudiaba a su hermana de reojo, mientras manejaba se viraba con frecuencia. Rukia miraba por la ventana sin decir nada, pero sabía por la expresión de su rostro que algo le molestaba.

— ¿Te molesta que salgan juntos? —preguntó al fin Senna bastante suspicaz.

— ¿Q-Qué? C-Claro que no. Él y yo no tenemos nada así que por qué debería de molestarme. —rió nerviosamente.

— No sé dímelo tú, porque te ves bastante molesta.

Al no recibir respuesta miró de nuevo hacia la carretera, suspiró pesadamente para luego prender la radio del auto en una estación cualquiera. La verdad ninguna de las dos escuchaba la canción, estaban completamente sumidas en sus pensamientos.

Rukia no entendía cómo se había hecho novios de la noche a la mañana. Ichigo se comportaba con familiaridad cuando estaba con ella, incluso la abrazaba ¿Qué le estaba pasando? No es como si le gustara ¿No? No, no podía gustarle, es decir ella no era de esas personas que sentía algo al momento por otra ¿O sí? Recordó el beso que se habían dado y no pudo evitar cerrar los ojos para rememorar ese momento… "¿Me gusta?", se preguntó.

— ¡Me gusta! —confirmó en voz alta, abriendo los ojos violentamente.

— ¿Cómo dices? —le preguntó Senna que la había escuchado.

No recibió respuesta, Rukia se mantuvo callada con los ojos igual de abiertos ¿Desde cuándo le gustaba? ¿Cómo es que no se dio cuenta antes? Se maldecía por su gran estupidez ¿Eso significaba que quería algo con él? Ella que se negaba a sentir algo por los demás, que se alejaba de todo y de todos por miedo a fracasar ahora sentía como el pecho se le cerraba en un gran nudo.

— Dije que me gusta Ichigo. —contestó llevando la mano al pecho.

— ¿Desde cuándo?

— No sé, solo sé que me gusta.

Senna calló por el momento, ya tenía la confesión que quería. Simplemente le sonrió a su hermana para luego guardar silencio.

Detuvo el auto frente a la mansión Kuchiki. Los empleados del lugar me mantuvieron expectantes a la llegada de la joven heredera. Una vez ahí, todos estaban afuera esperando por recibir a la nueva huésped por orden explícita del señor Kuchiki.

Vieron bajar a Rukia y luego a una joven muy parecida a ella. La joven fue hasta la maletera y bajó sus cosas. Rukia tomó una que otra maleta y Senna cargo otras, aún así quedaban como ocho más.

— Senna ¿Qué demonios traes aquí? —preguntó Rukia con cuatro maletas haciendo malabares para que no se le cayeran.

— Es mi ropa, aún queda mucha en casa. —contestó la aludida con cinco, caminando como siempre elegante.

Rukia se quedó con la boca abierta ¿Cómo demonios tenía tanta ropa? Salió de sus pensamientos al ver a los sirvientes acercarse para ayudarlas.

— Permítame, Rukia-sama —pidió el mayordomo tomando las maletas.

Rukia, ya libre, se giró a ver a Senna. La joven recibió la ayuda de otro mayordomo suyo. Vio como le agradecía y le brindaba una cálida sonrisa. No pudo evitar sentir felicidad, quién diría que la altiva Senna de hace un tiempo atrás, que la había tratado tan mal, era esta Senna que se comportaba de forma amable con los sirvientes. Caminó hacia ella y la abrazó por los hombros.

— ¿Tienes hambre? —le preguntó para luego escuchar el rugir de su estómago. Ambas sonrieron.

— Ahí tienes tu respuesta. —contestó divertida.

Ambas caminaron hacia la puerta principal luego de quitar las cosas que faltaban. Rukia hizo una reverencia a Sophie y ésta se la contestó sonriente.

— Senna, ella es Sophie y es la cocinera. Te puedo decir que hace los mejores pasteles del mundo.

— ¿En serio? —preguntó Senna con los ojos brillosos.

— Es un placer, Senna-sama. Veo que hay otra amante de los dulces aquí.

— Sí. —contestaron ambas al unísono, demostrando que de verdad eran gemelas.

Aizen caminaba por la sala de juntas como un demente, sin hablar. Maldecía con su alma todo lo que estaba ocurriendo, preguntándose cómo es que Senna consiguió esas cartas, estaban escondidas y para entrar a su casa debías pasar por un riguroso control, además nadie entraba al sótano por orden expresa suya.

En esos momentos escuchó el sonar de su teléfono móvil. Lo tomó molesto porque no dejaba de sonar y contestó de mala gana.

— ¡¿Qué?! —contestó.

— Aizen-sama, le tengo malas noticias. —dijo el del otro lado de la línea.

— Habla de una maldita vez.

— Coyote y las niñas han desaparecido de la casa. Fui como usted ordenó y no encontré a nadie, fui hasta los armarios y no había una sola prenda. Se han ido.

Aizen apretó el móvil con fuerza como si lo fuera a romper. Una tras otra, todo lo que construyó con los años se estaba desmoronando.

— ¿Cómo dices? Yammy esa era tu responsabilidad, cuidar que no se fueran. Sabes que me las pagarás ¿Verdad? —dijo sin siquiera gritar, tenía una sádica sonrisa en el rostro.

— S-Sí, Aizen-sama.

— Encuéntralos como sea. —ordenó para luego colgar.

Notas de la Autora:

Sé perfectamente que querrán matarme por lo de Ichigo e Inoue pero es necesario ¿Nunca han pensando que Inoue hace que los demás sientan pena por ella, especialmente Ichigo? A mí siempre me ha parecido que sí, así que ya ven que hice que recurriera a eso. Ahora Rukia se ha dado cuenta de que Ichigo le gusta y Senna, como han visto, se comporta como una verdadera hermana con ella ¿Qué hará Senna? ¿Los ayudará? ¿Ichigo se dará cuenta de los sentimientos de Rukia? Solo les adelanto que será gracioso kufufufufufu. Por otro lado Aizen ya sabe que las niñas y Starrk se fueron, ahora se armará la grande. Gracias por leer siempre y por sus reviews. Nos leemos próximamente :D

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"La eternidad es una falsa ilusión creada por el miedo al envejecimiento" (Baraggan Louisenbairn)

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¿Algún review?

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Saya Christopher—