Continuando con este maratón y su petición de que publique un capítulo diario para poder disfrutar y asimilar todo mejor, aquí la nueva actualización ;)
CAPÍTULO 20:
"Ilusiones y Lamentos"
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Kurt estaba disfrutando de los besos y las caricias que su novio le prodigaba. Ambos se encontraban en la cama sólo en boxer, su cuerpo se estremecía con cada toque mientras suspiraba.
Habían estado conversando en el sofá cuando el de cabello oscuro se acercó para besarlo de forma romántica, así que no estaba seguro de en qué momento la temperatura había subido hasta encontrarse en su habitación disfrutando de su semi desnudez mientras se exploraban el uno al otro.
Era la primera vez que se estaban poniendo tan íntimos y era maravillosa la sensación. Hacía mucho tiempo desde que había tenido su último novio, así que amar a alguien y sentirse amado lo suficiente como para entregarse era algo que estaba volviendo a experimentar.
El ojimarrón había dado el primer paso, y aunque al comienzo él se negó, había terminado cediendo evidentemente porque estaba soltando pequeños gemidos mientras los suaves labios de su novio recorrían su torso.
Leonardo llevó sus dedos hacia el elástico de la ropa interior del castaño y lo miró como esperando una señal.
- No te detengas. – Dijo con nervios y le sonrió.
- Eres tan hermoso y perfecto como siempre imaginé. – Mencionó el modelo luego de haberse deshecho de la última prenda y con sus ojos recorrer de pies a cabeza la desnuda anatomía del fotógrafo.
Poco después se encontraba en iguales condiciones mientras el ojiazul sostenía en un dedo el boxer que le había retirado, listo para pasar una noche memorable.
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En otra ciudad, a la misma hora y bajo la misma luna que brillaba resplandeciente tiñendo con sus hilos de color plata a la noche, Blaine estaba acostado en su cama contemplando el diseño tan asimétricamente perfecto de su techo cuando recordó que Kurt en alguna ocasión le había comentado lo hermoso que era y como nunca había visto algo igual.
Pensar en el castaño dibujó una sonrisa boba en su rostro y cerró los ojos evocando el recuerdo de aquel hombre al que no podía describir de otra forma que no fuese perfecto, aquellos ojos tan azules como el mismo cielo en una mañana despejada, esa sonrisa espléndida y dulce que le transmitía tantas cosas, nunca nadie le había hecho sentir todo lo que el castaño provocaba en él. Abrió los ojos y suspiró.
~ FLASHBACK ~
- No sé cómo decirte esto exactamente.
- Sólo hazlo Blaine. Comienza por lo más fácil.
- Es que no hay nada fácil al respecto, Quinn.
- Cariño, de seguro sí lo hay.
El ojimiel sentía una extraña tibieza en su corazón cuando su amiga usaba esa palabra con él. No recordaba cuando había sido la última vez que alguien lo llamó con una palabra que fuese muestra de afecto. – Amm… No sé, no estoy seguro.
- Piensa un poco en aquello y cuando estés listo para hablar, aquí voy a seguir sentada junto a ti. No iré a ninguna parte.
Empezaba a sentir tantas cosas por esta chica, eran sentimientos que habían sido olvidados durante años y que estaban renaciendo en su corazón, por lo que trataba de ser cauteloso, pero al mismo tiempo no podía evitar confiar en ella y sentirse a gusto a su lado.
- He tenido unos sueños muy extraños.
- A veces los sueños tratan de decirnos algo.
- He escuchado al respecto, pero ¿realmente crees en ello?
- Claro que sí. Está Comprobado que el subconsciente…
- No me des explicaciones científicas ni nada que se le parezca, también he oído sobre eso, pero… ¿cómo podemos saber lo que nos trata de decir? Me refiero a que a veces soñamos cosas sin ningún sentido ni la menor relevancia, ¿cómo puede eso tener un significado, o peor aún un mensaje?
- Blaine, cada vez que soñamos nuestro cerebro produce pensamientos en diferentes formas, y esos pensamientos, aunque involuntarios, reflejan aquello a lo que estamos expuestos en el transcurso del día, nuestras preocupaciones, escenarios de lo que quisiéramos, y una larga lista de cosas. Por lo tanto sí, los sueños siempre nos están diciendo algo, sólo hay que saberlos interpretar.
- ¡Oh! Bueno, suponiendo que así fuese… Mmm…
- ¿Has estado teniendo algún sueño en particular?
- Algo así.
- ¿Y de qué se ha tratado?
- Son muchas cosas en realidad.
- Entonces trata de recordar algo que se repita. Cuando sueñas algo continuamente, debes prestarle atención porque definitivamente es importante.
- Hay alguien que me dice que no lo he tratado correctamente, – hizo una pausa con cierto nerviosismo – lo veo llorar y sufrir mucho por mi culpa. Sin embargo, antes de que eso ocurra, estamos muy bien y felices. Es bastante confuso la verdad.
- Y en la vida real, ¿han tenido problemas? Porque tal vez es la forma de tu subconsciente de decirte que solucionen esos inconvenientes.
- Algo así.
- Deberías intentar llevarte mejor con esa persona, tratarla de una manera diferente.
- Ah… Es complicado… Sobre todo porque está lejos ahora.
- ¡Oh! Bueno, eso no significa que no puedas tratar, tal vez no sea tan fácil como si estuviese aquí, pero no permitas que eso te detenga.
- Creo que tal vez tienes razón.
- ¡La tengo! ¡Así que no discutas conmigo! – Le dio unos golpecitos juguetones con los dedos en la pierna – ¿Hay algo más en ese sueño que crees que pueda darnos una pista?
- Él me dice lo que está buscando, lo que quiere.
- ¡Ah! Es un "él".
- Sí, lo es.
- Comprendo… ¿Y de casualidad esa persona es Kurt?
- ¿Qué? ¡No! ¿Por qué?
- Porque cuando estaba aquí me di cuenta la forma en que lo mirabas y como sonreías cuando estaba cerca. Claro, eso fue en los últimos tiempos, porque no era igual a cuando él llegó a la agencia.
- ¡En lo absoluto! ¡No sé de dónde sacas esas ideas!
- Blaine… No tienes que ocultarme lo que sientes, te prometo que jamás le diré nada.
Soltó el aire retenido. – Bien, sí puede que sea él.
Suspiró con cierta pesadez. – Eso puede ser bueno, o tal vez no.
- ¿Eso qué significa?
- A que ustedes dos son muy complicados.
- ¿Cómo que complicados? – Indagó con voz seria y frunciendo el ceño.
- ¡A eso precisamente me refiero! – ¿Te das cuenta la manera en la que reaccionaste? Bueno, Kurt también puede ser así, ambos son algo… explosivos. Aunque por lo general es muy dulce… Igual que tú. – Sonrió.
- ¡No soy dulce!
- Lo eres, aunque trates de negarlo y ocultarlo. – El chico rodó los ojos.
Mmm… Así que te gusta, ¿eh?
- Sí, pero es más que eso. No sé cómo explicar lo que me pasa con él.
- Creo que estás enamorado.
- ¿Enamorado? ¡Es absurdo!
- Si no lo estás aún, entonces estás enamorándote.
- Kurt me gusta, no lo niego, y sí me produce… algo cuando lo veo, pero es…
- ¿Qué cosa?
- Que me gusta tener lo prohibido.
- Tal vez al comienzo, pero en este punto diría que hay algo más.
- ¡No hay nada más!
- ¿Estás seguro que no estás enamorado de él?
- ¡No creo en el amor, Quinn!
- El amor es hermoso.
- ¡Sólo te hace sufrir!
- A veces pasa, pero es…
- ¡Nada! ¡El amor es nada! ¡No sirve más que para lastimarte! ¡Lo sabes! ¡Te enamoraste y te hicieron daño, jugaron contigo!
- Pero no significa que voy a dejar de creer. Quien me hizo eso fue una mala persona, pero también he estado enamorada de personas maravillosas y tuve noviazgos que recuerdo con mucho cariño.
- ¿Y dónde están los novios maravillosos? Porque no los veo.
- Lamentablemente por mi carrera las cosas no funcionaron. La falta de tiempo fue un factor crucial, sin embargo no me arrepiento porque mientras duró, fue hermoso.
- Bien por ti, pero para mí el amor apesta. Te vuelve totalmente estúpido, le entregas tu corazón a una persona confiando en que lo cuidará, le das todo de ti y encadenas tu alma a la suya por lo que sólo cierras los ojos y confías ciegamente.
- Eso es sublime y muy cierto Blaine.
- Sí, claro que es cierto. El amor te absorbe. ¿Y qué hace esa persona a cambio? Toma tu amor y lo deshecha como si no valiese, estruja tu corazón con sus manos y se encarga de romperlo en fragmentos tan pequeños que nunca podrás volver a juntarlos, desgarra tu alma hasta verla sangrar y se regocija en tu dolor.
- ¡Wow! Eso es… tétrico.
- ¡Así es el amor, Quinn!
- Lamento que te hayan lastimado al punto de tener ese concepto, pero esas cosas tan terribles no las hizo el amor, las hizo un cretino que no supo valorar al hombre divino que eres, y definitivamente no te merecía. – Se acercó y empezó a acariciarle el rostro con una mano. – Tienes que darle la oportunidad, la persona indicada llegará y serás muy feliz a su lado.
Y no con esto te estoy diciendo que esa persona sea Kurt, en el futuro pudiera ser él como pudiera ser cualquier otro, pero lo crucial aquí es que necesitas volver a confiar, permitirte sentir y entregarte nuevamente.
¿No te gustaría tener a alguien que te ame y a quien ames también? Alguien con quien caminar tomados de la mano por las calles, acurrucarse en un sofá a ver juntos una película, tener una sesión de besos románticos al despedirse, y muchas cosas más.
El suspiro que soltó el pelinegro le hizo darse cuenta a la chica que estaba en lo correcto y le sonrió. – Inténtalo cariño.
- ¿Y con quién se supone que voy a darme una oportunidad? – Bufó rodando los ojos.
- Estoy segura que debe haber en algún lugar una persona especial que haga acelerar tu corazón, a quien te den ganas de besar cada vez que la ves, con quien te gustaría tener instantes únicos. Esa persona que puedes visualizar a tu lado no sólo en el momento sino dentro de algunos meses, tal vez hasta años.
Y mientras Quinn mencionaba aquello, la imagen de una persona vino a su mente, alguien de cabello castaño y los ojos azules más hermosos del universo, y simplemente sonrió. La rubia supo que había dado en el blanco.
Sabía que su mejor amigo tenía un novio, con el que ella no estaba nada contenta porque se supone que las personas que llegan a tu vida deben hacerte bien y te van transformando en una mejor versión de ti mismo, y ese no era el caso porque Leonardo estaba convirtiendo a Kurt en alguien frío.
Tal vez, sólo tal vez Blaine podría conquistarlo… Aun cuando el modelo no había sido santo de su devoción en un principio, ahora que lo estaba conociendo mejor se daba cuenta de que no era como ella y como muchos pensaban.
Quizá ellos podrían hacerse bien el uno al otro.
- ¿En qué piensas?
- Si te gusta Kurt deberías demostrárselo de algún modo. Llámalo, trata de acercarte a él, pero sin dobles intenciones ni decirle cosas obscenas. Le gustan los detalles sencillos, ¿sabes?
Y esas palabras golpearon a Blaine. Lo que había estado soñando se reprodujo en su cabeza al instante. Un Kurt llorando copiosamente le reclamaba su comportamiento lascivo y le expresaba lo que quería…
- ¡Nunca me escuchas! ¿Crees que me gusta que me beses intempestivamente o que me toques cada vez que se te ocurre? Me haces sentir como un objeto sucio y barato. Pero claro, a ti no te importa en lo absoluto, sólo piensas en ti, ¡siempre en ti!
Busco a alguien que me quiera de verdad, alguien que sea cariñoso, que tenga un detalle conmigo, y un detalle no es precisamente algo que compre con todos sus millones, simplemente un mensaje de buenos días, que me escuche con genuino interés… Cosas que jamás harías, porque no eres más que un cretino, así que ahora déjame en paz.
- Kurt, por favor vamos a hablar de esto. Dime lo que quieres, lo que necesitas. Yo por ti lo haría todo sin siquiera pensarlo.
- Si de verdad te importo, demuéstramelo.
¡Eso es lo que haría! Por el fotógrafo estaba dispuesto a tratar de cambiar, quería e iba a demostrarle que era especial para él, pero tenía que pensar en cómo hacerlo.
- Quinn…
- Dime.
- ¿Podrías darme el número de Kurt?
- ¿Vas a llamarlo? – No pudo evitar evidenciar la emoción que sintió.
- Creo que sí, tengo que pensar lo que le diré primero, pero necesito empezar a tomar acción.
- ¡Eso es genial! Claro que te doy su número, pero… – Se mordió el labio, tal vez era imperativo que el chico de ojos avellanas supiese que había alguien en el medio, alguien que ya tenía el corazón de su amigo. – deberías saber que…
- Sólo quiero tratar de arreglar las cosas con él, es todo. No quedamos en buenos términos la última vez que nos vimos y me gustaría cambiar eso.
- Entiendo. – Cierta decepción se apoderó de ella, aunque sabía que si Blaine sentía algo no lo iba a aceptar tan fácilmente. Bien, después de todo lo mejor era empezar de esa forma y con pequeños pasos, tenían que limar asperezas, ya después el destino se encargaría de tomar el rumbo correcto.
Luego de guardar el número en su teléfono, tomó a la chica de la mano – ¡Gracias! ¡Eres una gran amiga!
~ FIN DEL FLASHBACK ~
Anderson sonrió y buscó su celular, luego de pensar un poco empezó a escribir, borrando una y otra vez lo que ponía hasta que finalmente se decidió por el texto que leyó varias veces hasta estar seguro de que era el adecuado, entonces lo envió.
Pensaba aguardar a recibir la respuesta para tratar de mantener una pequeña charla, pero las ansias lo consumieron y empezó a mandar mensaje tras mensaje.
Los minutos pasaban y miraba la pantalla en espera de alguna notificación, sin embargo nada sucedía.
El tiempo transcurrió, y convencido de que el castaño no iba a contestar, aventó el teléfono con rabia para luego abrazarse a su almohada con amargura, arrepentido completamente de lo que había hecho.
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El día siguiente fue una tortura para cualquiera que se cruzase en el camino del de rizos, andaba de un humor terrible, y según muchos, estaba totalmente insoportable.
No dejaba de pensar en el ridículo que había hecho al enviarle todos esos mensajes al fotógrafo. No entendía por qué se había dejado llevar por el impulso y la emoción como si fuese un adolescente.
Se acercaba la hora del almuerzo cuando su teléfono personal sonó con una notificación. Su corazón dio un salto y corrió a revisarlo, decepcionándose al ver que era un mensaje de su rubia amiga, el cual decidió ignorar porque sabía que si le contestaba lo haría con alguna grosería por ser ella quien lo incitó a ponerse en contacto con Hummel.
- Sr. Anderson. – Una chica de estatura promedio, cabello con ondas teñido de rubio, vestida con un traje a la moda se acercó a él apresuradamente mientras éste caminaba hacia la puerta principal. – El Sr. Callright requiere su presencia en este momento. Lo espera en su oficina.
- Me voy a comer, luego iré.
- El Sr. Callright me pidió que me asegurara que…
- ¡Te dije que luego de que regrese de comer iré! – Proclamó furioso, se dio la vuelta y dejó a la chica sola y sin saber qué hacer.
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Kurt despertó en medio de los mimos y besos de su novio hasta que éste fue a prepararle algo para comer.
Luego de darse un baño se sentó en la cama con una toalla atada en su cintura y tomó su celular para revisarlo. En la noche habían sonado varias notificaciones pero él estaba muy ocupado para contestar, así que lo haría en ese momento.
Se sorprendió al encontrar varios textos del modelo pelinegro, los cuales leyó detenidamente y se quedó dubitativo antes de responder.
¡Hola Blaine!
Estoy bien, gracias.
Anoche estaba ocupado y no pude revisar el teléfono.
¿Sabes? Esto es raro y todavía no entiendo tus intenciones al enviarme estos mensajes y el video del otro día… Leí que quiere arreglar las cosas entre nosotros, y honestamente no sé qué pensar al respecto.
- Amor, ¿vamos a la mesa o prefieres comer aquí?
- En la mesa está bien, ya termino de vestirme. Gracias.
- ¡Perfecto! ¡Todo lo que mi hermoso novio quiera!
- Leo, ya basta. – Sonrió.
- ¡Eres divino y jamás me cansaré de repetírtelo! Y después de lo de anoche, voy a atesorarte más todavía. – Le dio un beso en la frente.
No demores, voy a ir sirviendo la comida.
- Enseguida estaré allí. – Se levantó de la cama y comenzó a vestirse. Una vez listo y antes de salir de la habitación, tomó su teléfono y envió un nuevo mensaje.
Dame tiempo para analizar las cosas.
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Mientras terminaba de almorzar en uno de sus restaurantes favoritos, Blaine había recibido el primer mensaje, pero la sonrisa en su rostro se eliminó de forma automática al leerlo.
- ¿Cómo que no entiendes cuáles son mis intenciones? – Bufó con tal potencia en la voz que varios comensales voltearon a verlo. – ¡Fui muy claro en lo que escribí! ¿No sabes qué pensar de mí? ¡Eres un idiota Hummel!
- Disculpe señor Anderson, ¿está bien? – Un mesero preocupado se acercó a él.
- ¿BIEN? ¿CUÁNDO EN MI VIDA ALGO HA ESTADO BIEN?
