Las chicas bajaban por las escaleras delante de nosotras mientras Croix y yo nos quedamos ligeramente atrás, me había sentido muy feliz por verla de Nuevo y tenía algunas cosas por decirle.
—Tan solo estuvimos lejos un par de meses Chariot, me sorprende que ahora no quieras soltarme cuando hace no tanto las únicas miradas que me dirigirás estaban llenas de enojo —me dijo ella mientras bajábamos las escaleras tomadas de la mano.
—Estabas haciendo mal Croix, no estaba segura de si la chica que amaba aún estaba ahí.
Al escuchar eso ella se detuvo sin soltarme la mano y pude sentir como el ambiente de broma se cortó drásticamente.
—Yo… lo lamento Chariot —dijo mientras podía sentir los nervios en su mano— fui una estúpida —después de eso tomé su otra mano y encontré mis ojos con su mirada triste.
—Croix, todo esto debía pasar, era necesario, ya no te culpes, ninguna de nosotras lo hace —le dije viendo como la calma volvía de nuevo a sus ojos y después nos abrazamos.
—Alcancemos a las chicas, aún hay cosas por hacer para que la magia pueda mostrarnos todo su esplendor —me dijo después de darme un rápido beso en los labios. Asentí y seguimos bajando las escaleras hacia la sala en que hablaríamos con las chicas.
Llegamos a una con un gran ventanal circular, libreros, sofás y mesas acomodados formando un rectángulo que parecía cómodo para sentarse a hablar un buen tiempo. Parecía un lugar lindo, acogedor y además transmitía esa energía especial que tenía todo el árbol, una que hacía sentir que grandes cosas habían pasado ahí, hace mucho tiempo. Cuando Croix y yo llegamos las chicas ya se habían acomodado, Hannah y Bárbara estaban sentadas en el sofá que se encontraba más hacia el fondo, al lado de Lotte y Sucy, en el sofá más cercano a la entrada del cuarto estaban Amanda, Constanze y Jasminka, en el sofá de la derecha, más alejado del ventanal estaban Diana y Akko y nosotras nos acercamos para sentarnos en el sofá de la izquierda, más cercano al ventanal.
—Bueno chicas, ¿por dónde empezaré? —dijo Croix sentándose un poco más cómodamente de forma que nuestros cuerpos estuvieran juntos.
—Constanze quiere saber porque su señal desapareció, dice que hablaron con la reina de las hadas y…
— ¿Reina de las hadas? —interrumpió Croix
—Si Croix, ayer hablamos con la reina de las hadas, Eve.
— ¿Cómo lograron contactar un reino de hadas? —preguntó Croix
—Bueno, según nos explicaron un portal se abrió en su dimensión que llevaba al bosque Arcturus y ellas cruzaron para investigar, Constanze y las chicas me contaron de cómo su pequeño robot Consti pasó por uno de ellos en Luna Nova y su señal se perdió también, y curiosamente las hadas lo vieron por el pequeño tiempo en que estuvo en Arcturus, parece que ambos portales conducían desde ciertas dimensiones hacia este bosque.
—Vaya… eso es bastante curioso —dijo Croix tocando su mentón.
—Constanze, ¿Qué ibas a preguntar? —dije viendo hacia donde ella estaba sentada.
Ella le dio un ligero codazo a Amanda quien entendió al momento lo que ella quería.
—Oh si, Constanze iba a decir que las señales que manejan sus unidades mágicas posiblemente solo pueden ser detectadas por otra unidad al estar en la misma dimensión, es por eso que se pregunta si usted también viajó a otra dimensión, dado lo similar de su caso con lo que ocurrió con Consti, aunque haya sido por un tiempo más corto.
—Bueno… la verdad es que así fue —dijo Croix, bastante calmada.
Todas nos sorprendimos a escuchar eso.
— ¿Encontraste uno de esos portales? —le pregunté un poco confundida.
—No, fue algo más complejo y que quizá no me vayas a creer —me dijo ella poniendo su brazo sobre mi hombro, casi tocando mi cuello.
Me puse algo nerviosa y sentí que estaba por ruborizarme.
—Chicas, ahora venimos, necesito hablar un poco más en privado con Croix —dije adelantándome a la situación, tomé a Croix de la mano y me levanté dirigiéndome a una puerta que había al fondo del cuarto.
Abrí la puerta y entré jalando a Croix conmigo sin siquiera investigar a donde entrabamos, enseguida cerré la puerta tas de nosotras.
—Ahem —dijo Croix en la oscuridad mientras yo me sorprendí de sentir el calor de su cuerpo casi contra el mío— te das cuenta de que nos acabas de meter en un armario ¿verdad? —me dijo en tono burlón.
—Ammm… claro —dije algo nerviosa sintiendo como se me acercaba.
En ese momento me besó como no lo había hecho desde que se fue de Luna Nova y pude sentir que sus manos iban a buscar hacer aquello que hicieron hasta la mañana en que la vi partir.
— ¡Croix! —Le dije exaltada pero intentando no hablar demasiado fuerte— ¡las chicas están afuera!
—No van a escuchar nada que las sorprenda —dijo mientras besaba mi cuello y yo sentía como esa parte de mi que quería que se detuviera empezaba a ceder— deberías haber oído lo que pasaba hace poco en el cuarto de Beatrix, esas chicas no parecieron pensarlo tanto.
—No necesitaba saber eso —dije intentando apartarla de mi, pero el tocarla de nuevo me hizo más difícil querer alejarla y pronto mis manos se encontraron explorando lugares donde no habían estado hace mucho.
En medio de todo pude escuchar que Diana dijo algo y después hubo algo de movimiento en la sala seguido del sonido de una puerta cerrándose.
«No puede ser ¿habrán escuchado algo? esto no está bien, esto…», pensaba después de escuchar eso. Croix pareció darse cuenta porque en ese momento comenzó con aquel ritual con el que ella había aprendido a hacerme olvidar todo el mundo que nos rodeaba. Me olvidé de todo y ahí, en ese pequeño armario me entregué al momento, me entregué a lo que sentía; me entregué a ella.
— ¿En serio me habías extrañado verdad Chariot? —me dijo Croix con su mentón sobre mi cabello mientras mi cabeza descansaba sobre su pecho al estar acostadas entre cobijas del armario en aquel rincón detrás de un librero donde terminamos después de que Croix insistiera en que nadie vendría de nuevo en un rato.
—Esta es una de las peores cosas que me has hecho hacer —le dije intentando sonar molesta, no podía dejarle saber que en verdad lo había disfrutado.
—No me engañas Chariot, puedo ver a través de ti, puedo sentir lo que de verdad piensas —me dijo, abrazándome mas fuerte.
—Croix… ¿que ibas a decirnos antes de que tu libido interrumpiera todo tan bruscamente? —pregunté después de un pequeño lapso en silencio en el que solo escuchaba su corazón.
— ¿¡Disculpa!? Te recuerdo que tú fuiste quien nos metió en un armario.
—Al escuchar eso le di un pellizco en la cintura que la hizo arquearse un poco.
— ¡Ah! Vamos Chariot, no tienes porque desquitarte conmigo, tú tienes tanta culpa como yo —dijo ella sentándose, yo hice lo mismo.
—Está bien… dejemos las culpas de lado… Croix ¿por qué desapareciste?
— Chariot… solo fue por una noche, lo único diferente fue que esta vez tenias una forma de saber donde estaba, estos dispositivos tienen errores, lamento haberte preocupado.
—No fue solo Constanze la que lo supo, yo sentí algo extraño, después de recordar perfectamente tu esencia, tu energía y como es su marca… el no poder sentirte por ningún lado, con ninguno de mis medios, eso si me asustó; sabia que estabas en algún lado pero… —Croix puso dos dedos sobre mis labios.
—Lo entiendo Chariot, no tienes porque explicarlo —dijo ella y después me abrazó. Era algo hermoso sentir así su piel contra la mía, esta vez no con deseo de por medio, sino esa linda sensación de que se tiene cuando en verdad se ama a alguien.
Después de estar un poco más de tiempo en ese rincón que habíamos convertido en nuestro sitio privado nos levantamos, nos vestimos y dejamos todo como si nada hubiera pasado.
— ¿Cómo piensas explicar a las chicas lo que paso aquí? —pregunté a Croix mientras caminábamos hacia la puerta de la sala.
—Sencillo, te dejaré eso a ti, —dijo tomándome por la cintura y acercándome hacia ella.
—Eres incorregible —le dije mientras abría la puerta.
Al salir quede sorprendida al ver que Diana nos esperaba al lado de la puerta, recargada sobre la pared.
— ¿¡Diana!? —Exclame nerviosa— ¿has estado todo este tiempo ahí?
—No, llegué hace poco; me encargué de confundir un par de minutos de la memoria de las chicas para hacerlas creer que nos enviaron a investigar sobre las dimensiones alternas en otra sala mientras hacían lo mismo en esta y que nos buscarían allá, no recordarán que entraron al armario… ahora estamos a mano —dijo Diana dirigiendo la mirada hacia Croix, quien solo hizo un guiño, después se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia las escaleras.
— ¡Diana! —dije antes de que se alejara— lo tuyo con Akko… ¿es algo serio? —pregunté, sintiendo que era una pregunta algo inadecuada y que era mal momento para hacerla… aún así, quería saber a dónde dirigían su relación… quería saber si podrían salir heridas.
—Tan serio como es lo de ustedes… quisiera pensar —respondió girando la cabeza levemente y después siguió caminando.
—Vaya Chariot… la has hecho creer que solo estas interesada en mi cuerpo —dijo Croix en tono burlón, yo le di un pequeño pisotón
— ¡Ah! ¿Qué te pasa hoy con los golpes?, si algo le pasa a mis uñas sabes que lo lamentarás —dijo moviéndolo como queriéndose quitar el dolor.
—Si ese fuera el caso esto sigue siendo tu culpa, yo solo quería hablar —dejé salir un suspiro—.
—Hablando en serio Chariot —dijo Croix con una voz más suave y cálida mientras se acercaba y me abrazaba por la espalda— te amo, cosas como lo que acabamos de hacer son solo una extensión de eso para mí, no sería lo mismo si no sintiera algo tan fuerte por ti.
—Lo sé —dije volteándome para poder abrazarla de vuelta y descansar mi cabeza sobre su hombro— lo sé… solo espero que ellas lo entiendan así también.
—Se que así es… es solo que es Diana, es inglesa, sabes como son, lo que ha de molestarle es la forma en que lo hicimos, no lo que hicimos —me dijo acariciándome el cabello.
—La forma en que lo dices me da ganas de golpearte de nuevo —le dije en voz suave, bromeando.
—Puedes hacerlo durante el round dos —me dijo y sin darme oportunidad de reaccionar a su comentario me soltó, me tomó de la mano y me llevó con ella hacia las escaleras— pero eso deberá esperar un poco, aun hay cosas que debemos hablar todas juntas —me dijo antes de que comenzáramos a bajar.
«Es difícil creer que me enamoré de alguien como tu Croix, pero no me arrepiento de nada, ni de una sola de tus peores locuras» pensaba mientras la veía al bajar las escaleras tomadas de la mano.
