Disclaimer: La mayoría de los personajes y lugares son propiedad de J. K. Rowling. El resto, es mío. ¿Te gusta? ¡Disfrútalo! Pero ni pienses en plagiarnos ;)

Aclaraciones y respuestas a reviews al final del chap.

Regina y Danny

Se quedó momentáneamente muda. Sus ojos brillaron emocionados por dos segundos, antes de apagarse bruscamente, dejando una sombra de tristeza en ellos. A Louis se le hizo un nudo en el estómago, temiéndose lo peor.

- Louis, no sabes cuánto me alegra que me invites… - susurró con una leve sonrisa mientras lo miraba a los ojos

- ¿Pero…? - cuestionó el pelirrojo resignado, sabiendo la respuesta de ante mano

- Lo siento, pero has llegado tarde - Vada se levantó y tomó la carpeta - Ya me han invitado al baile

Lilah caminaba lentamente por los corredores del séptimo piso. La última de sus visiones la había dejado en mal estado. Los ojos verde esmeralda brillando era lo que más recordaba, y no podía evitar asemejarlos con…

- ¡Lilah! - Se tensó al tiempo que se detenía bruscamente. No se giró para ver a quien la llamaba - Te estaba buscando, quería saber si querías ir a pasear por el Lago

La pelinegra frunció levemente el ceño, dudando si aceptar o no. Si bien le debía una cita, en esos momentos no quería tener ningún trato con él. Mantuvo su vista clavada en el suelo, para no meter la pata mirándolo directamente a los ojos.

- La verdad es que estoy muy ocupada, Danny… Lo siento, será en otro momento - contestó en un murmullo veloz para luego continuar su camino a la sala común de las águilas, donde sabía que no podía ser acosada por el joven.

El Gryffindor se mostró confundido, pero no la siguió. ¿Qué había hecho mal?

Una rubia de finas facciones y ojos azul celeste caminaba por las calles de New York, mientras trataba de descifrar el aparato muggle que su padre recientemente le había regalado. Cruzó la calle con cuidado, captando las miradas envidiosas de muchas mujeres y las lujuriosas de varios hombres. Siempre llamaba la atención Ya fuera por su ropa ajustada, corta y costosa o por su cabello que brillaba al sol. Podía frenar un maremoto con solo mirarlo si se lo proponía.

Estaba tan enfrascada en lo suyo, que no se dio cuenta de la mujer castaña que la seguía de cerca, con una sonrisa victoriosa.

Llegó a su apartamento, el cual abrió de forma distraída antes de meterse en él. Sus padres habían salido y seguramente no regresarían hasta muy entrada la noche, lo cual le dejaba toda la tarde libre de estudios mágicos.

Por su seguridad, su madre no había querido enviarla a ninguna academia de hechicería, y prefería enseñarle ella misma. Dejó su cartera sobre el piso de la sala, y se tiró en el sillón, al tiempo que seguía inspeccionando el aparato.

No se dio cuenta de que la puerta de la casa se abría lentamente y por ella entraba la misma mujer que la iba siguiendo, la cual sacó una varita mágica y colocó un hechizo silenciador antes de cerrar la puerta con seguro. Caminó hasta la sala, y observó por dos segundos a su víctima.

- Es bueno verte - la joven rubia dio un brinco y miró horrorizada a la mujer

- ¿Quién eres…? - se paró de su lugar y fue retrocediendo lentamente, la castaña no se movió de su sitio y sonrió amablemente

- Mi nombre es Ana, y tu estás en mi cuerpo, pequeña usurpadora - la chica no tuvo tiempo de decir o hacer mas nada, pues con un movimiento de la varita de Ana ya se encontraba desmayada en el suelo

Danny caminaba por los terrenos del castillo, cuestionándose que cosa había hecho para ocasionar la frialdad de la chica que le gustaba. Detrás de él, venía un hombre de pelo café, ojos chocolate y bastante parecido. El chico sintió una presencia y se volteó con la varita en alto. Al ver a la persona que lo seguía, bajó la varita aliviado.

- ¿Qué haces aquí, tío? - Oliver Wood sonrió mientras rodeaba con su brazo los hombros de su único sobrino, hijo de su hermana menor

- Vengo de visita… para pedirte un favor, Dan - Lo guió a través de los terrenos, camino al Bosque Prohibido al tiempo que una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro - Necesito que me ayudes a terminar con un asunto delicado y personal de una vez por todas.

Rose dibujó su mejor sonrisa, tratando de convencer a una furiosa McGonagall. A su lado, Scorpius se esforzaba por no tornar los ojos. Esa mañana, habían sido llamados por la directora, quien quería enterarse de las razones específicas y sinceras de su ausencia en la cita del día anterior.

- Pero profesora McGonagall, ya le he dicho que se me olvidó y que me quedé haciendo unos deberes de Encantamientos - repitió por quinta vez la Weasley. La animaga arqueó ambas cejas, con gesto cansado

- Esa tarea la ha entregado la semana pasada, Srta. Weasley - replicó. Rose se ruborizó

- Pues… ¡No! Esa era… ¡Era otra! - balbuceó. Scorpius no pudo evitar reírse abiertamente, ante lo cual ambas mujeres lo fulminaron con la mirada

- A ver, Sr. Malfoy, ¿Puede decirme la verdad?

El rubio sopesó las posibilidades que tenía. Contarle toda la verdad a McGonagall y arriesgarse a que los internaran en San Mungo mientras Elladora y Orión eran sometidos a pruebas especiales por los inefables, o inventarse una escusa coherente y no tan descarada como la de su novia. Sonrió, al verse iluminado por una idea.

Se inclinó un poco sobre su silla, de forma que sus ojos se clavaran directamente con los de la directora y sonrió socarronamente.

- ¿De verdad quiere que le conteste esa pregunta? - inquirió, añadiéndole un tono de "No querrá saberlo". McGonagall asintió irritada - Bueno, que conste que usted me pide que sea sincero

- Scorpius, ¿Qué vas a…?

- Rose y yo estábamos regresando de un paseo por el Lago y al llegar a la torre, la cosa se ha puesto intensa - la Gryffindor mostró una cara de total sorpresa y la mujer abrió sus ojos desmesuradamente - Yo iba a darle un beso de buenas noches, simple y casto, pero ella… bueno, digamos que le gusta "activar" las cosas. Un besito de buenas noches terminó convirtiéndose en un besuqueo no muy agradable de ver, pero si le soy sincero a mi me ha…

- ¡BASTA! - McGonagall lo silenció bruscamente y clavó sus ojos en Rose, quien estaba más roja que su cabello, hecho que interpretó como una afirmación al suceso

- Como usted entenderá, una cosa llevó a la otra y no creo que dos personas de diecisiete años en pleno besuqueo y revolcón tengan en mente venir a hablar con usted sobre ofertas de trabajo cuando tiene "cosas" pendientes - finalizó Scorpius rápidamente, colocando una cara de inocencia pura - Con todo respeto

Detrás de la actual directora del colegio, Albus Dumbledore los veía divertido y pícaro y Severus Snape hacía muecas de disgusto y asco. Los demás ex directores y ex directoras se encontraban en un silencio sepulcral, incrédulos ante lo que acaban de escuchar. Rose quiso morirse allí mismo, convencida de que para las doce del medio día, ese chisme estaría en la boca de todos. Ojalá sus primos y su hermano mataran a Scorpius.

En una habitación con dos camas, se hallaban dos personas. Una chica rubia, de finas facciones y un morocho buenmozo de rasgos perfectos. La habitación estaba sumida en la oscuridad. La puerta se abrió, dejando entrar a Ana, quien llevaba una vasija entre sus manos y tenía la mirada ausente. Sacó su varita y de la vasija sacó un fino hilo de plata, el cual movilizó hasta la joven. Repitió el proceso seis veces y luego lo hizo con el joven. Depositó la vasija en el suelo y con un movimiento complicado de la varita, los dos chicos abrieron los ojos. Unos ojos esmeraldas brillaron y otros azul celeste brillaron en la penumbra... sedientos de venganza.

La joven sonrió y se tocó el rostro, detallándose a si misma. Fijó su vista en el hombre, quien la veían arrogantemente.

- ¿Te das cuenta Malvina? Aquí estamos de nuevo, tal y como te lo prometí - comentó levantándose de la cama

- Lo sé, Marcus, no tienes que decirlo. Siempre es lo mismo. Comienzas a desesperarme - él le tendió una de sus manos para que se levantara y ella la tomó. Ambos vieron a Ana, quien se hallaba arrodillada frente a ellos. Malvina se acercó y le tomó el rostro entre las manos

- Dame tu varita, vasalla - ordenó. La castaña obedeció - Llévame hasta tu amo

Ana se levantó y caminó fuera de la habitación, seguida de Malvina Mellows y Marcus Wood, quienes habían renacido de una forma inusual en los cuerpos de Regina Spektor y Danny Wilde.

Scorpius se agachó para evitar que un cubo de basura se estrellara con cabeza. Rose se encontraba al otro lado de la habitación, lanzándole cosas sin detenerse, con la cara roja de coraje. Elladora y Orión se escondían detrás de la puerta de la habitación de Rose, pero sin perderse el espectáculo.

- ¡¿Cómo se te ocurrió, hurón albino? - era la primera vez en mucho tiempo que ella lo llamaba hurón, y eso le hizo gracia, pero no podía detenerse a reírse, pues debía estar pendiente de que nada lo golpeara - ¡¿Acaso pensaste a quien le estabas diciendo lo que dijiste?

Tinteros, libros, bolitas de papel, y otras cosas eran las que volaban por la estancia. Scorpius se las arregló para sacar su varita y conjurar un "Protego" el cual lo cubrió, por los pelos, de los dos zapatos de Rose.

Se veía furiosa y, para la desgracia del Malfoy, encontraba cualquier cosa que aventarle. Llevaban un ahora en eso. Y por el panorama que pintaban las cosas, eso iba para largo rato.

Hugo alcanzó a a su mejor amiga antes de que saliera del aula de Pociones. La pelinegra suspiró, sabiendo lo que se avecinaba. El pelirrojo la obligó a mirarlo y Lilah pudo apreciar que tenía el ceño fruncido por el disgusto.

- ¿Cómo es eso de que Danny Wilde te invitó a salir? - cuestionó de golpe. Justo en el momento en el que ella iba a responder, Paula se acercó con gesto emocionado

- ¡Me han contado todo, Li! - exclamó. La aludida le sonrió, contenta de verla

- Bien, ya que sabes todo, por favor, cuéntaselo todo a Hugo, yo tengo cosas que hacer - se safó del agarre del Weasley salió del lugar, más callada de lo normal.

En el pasillo, la interceptó McGonagall, con cara angustiada.

- Srta. Boot, ¿Ha visto al Sr. Wilde?

- Lo siento, profesora, pero no veo por qué debería saber donde está - respondió secamente, dispuesta a irse de allí lo más pronto posible

- Lo ando buscando desde temprano, pero no lo consigo y me han dicho que podría estar con usted - Lilah se sonrojó y negó

- No, no lo he… - el encuentro de esa mañana se le vino a la mente y sus ojos grises lucieron preocupados - Pues… en la mañana crucé con él… me dijo algo de un paseo en el Lago, pero yo me negué, porque tenía cosas que hacer…

¿Dónde estaba Danny?

N/A:

Dios...

¿Cuanto tardé? ¿Ya somos todos viejos? Lmento muchísimo la demora, gentecita, pero el colegio me ha tenido muy ocupada y la verdad no podía escribir ni aunque lo intentara. Agradezco la paciencia que han tenido, prometo que trataré apresurarme con el proximo chap.

Ahora, este capítulo es sumamente confuso y sé que muchas personas no lo van a entender... así que yo les voy a contar que es lo que pasa:

Los primeros antepasados, Lyra y Cygnus estuvieron comprometidos con Marcus Wood y Malvina Mellows respectivamente. Ellos, resentidos por la historia que había entre el Malfoy y la Weasley decidieron dejar un legado, en el que pudieran renacer siempre en el cuerpo de la sucesora que fuera igual a ella. De miembro en miembro familiar, los recuerdos se fueron guardando hasta el momento en el que los prometidos de Isla y Elliot nacieron. Y el proceso se iba repitiendo, añadiendo más y más recuerdos.

La razón por la cual Oliver Wood se creía Marcus, es debido a que los recuerdos le fueron implantados a él para evitar que se perdieran y obligarlo a que consiguiera a su sucesor. Lo mismo con Ana. Ahora, ¿Por qué no elejí a un Wood y metí a Danny en todo este rollo? Danny es sobrino de Wood y es la copia de Marcus I, por eso no elejí al Wood que le coqueteaba a Rose. ¿Van entendiendo? Además, el hecho de que a este sucesor de Marcus le guste otra chica es una forma de terminar bien... y creo que pueden imaginarse el porqué de esto. Eso no puedo decirles porque les adelantaría el final.

Además, ¿No dije que Lila sería importante? Todo detalle cuenta en esta historia y se los he dicho en el transcurso de esta misma. Espero que vayan mejor ubicados, igual iré explicando esto mejor en los siguientes chaps.

Reviews:

micaa-potter: A mi me alegra que hayas regresado, cristiana xD Lamento muchisimo la demora... pero de verdad he estado ocupadisima. Con respecto a tu duda, se fueron porque su tiempo habia terminado. A Orión y Ella todavía les queda un poco de protagonismo, por eso hice que se quedaran. Ya veremos que sucede :P El proximo chap no tardará mucho, lo prometo. Besoooos! Cuidate :3

Maane deLaasa: Hey! :D No sabes como me emociona que te guste tanto el fic, espero que no me abandones por lenteja. No puedo revelarte nada de Lilah ni de Danny, pero ya mas o menos puedes ver, con este chap, lo que se avecina. Como le dije a Mica, no tardaré mucho en subir el que sigue. Saludos! Cuidate ;)

Haruki-chan: Dile a tus hermanas que lamento el regaño y que se les quiere mucho. A ti te deseo que te mejores para que me puedas dejar la mamá de los reviews xD Espero que este capitulo te haya gustado. Mil besos! Cuidate mucho :P

minako-s: Vas a tener que enseñarme como dejar un review en clase xDD Nunca me funciona esa acción en el celular y se me olvida luego comentar. Ojalá tu profe no te haya regañado! Me alegro que te gustara! Saludos :D

Camili- Sara: O.O No me puedo creer que hayan leido mi fic en su clase :') Me hicieron reír y sonrojarme como no tienen idea! Chicas, son un amor. De verdad les agradezco el animo que me dan. Sinceramente, son maravillosas. Espero que este chap les guste mucho, espero ver pronto otro review de ustedes. Y animen a sus amigos a comentar, diganle que me encantaría leerlos también. Mandenles saludos y besos. Se les quiere, niñas3

Laura: Lamento la demora, aquí está el capitulo :$


¿Me dejas un review? :$

FannyLu