¡Hola! Estoy de regreso con un nuevo capítulo. Este es relativamente largo. :)

Finalmente llegué a la parte que más disfruté escribir, pero que aún tengo incompleta. Así que si te gusta la historia te voy a pedir que me tengas paciencia. :P

Ranma 1/2, ni sus personajes no me pertenecen.


|||SIENDO SINCEROS POR FIN|||

Luego de la cena y de escuchar muchas de sus aventuras y las repetidas quejas de Genma, la familia se fue a acostar ya que era algo tarde.

Akane se metió en su habitación, se cambió a unos frescos pijamas sin mangas y de pantalones cortos, todo el conjunto era blanco con unos pequeños dibujos de perritos bastante distanciados. Se sentó sobre la cama y volvió a observarse el collar en su cuello. –Ranma volvió…como me lo había prometido. Está tan diferente, pero a la vez, sé que es el mismo.

Unos golpes en el vidrio de la ventana la sacaron de sus pensamientos. Se sobresaltó un poco, pero al ver la cara familiar sonrió y se acercó a abrir la ventana. –Hola Akane – le dijo Ranma sonriente.

- Hola Ranma. - Le contestó ella. Solo la tenue luz de la luna los iluminaba.

- ¿Puedo pasar? – Akane afirmó con la cabeza.

Ranma también estaba vestido bastante liviano, con unos joggings negros como él solía usar y una camiseta sin mangas blanca.

- Creciste un poco Akane – dijo Ranma observándola de arriba abajo.

- Vos también estás… más alto.

- Te extrañé Akane.

- Ranma… yo también te extrañé. – se miraron en silencio por unos cuantos segundos – comunicándose todo con las intensas miradas.

- Tengo que preguntar Akane… pero… ¿me esperaste? Como te había pedido.

- Me ves acá baka. – contestó dulcemente.

Sus miradas se mantuvieron por unos instantes más. - ¿Pudiste resolver todo lo que querías? – preguntó Akane.

- Sí, casi todo.

Otro silencio.

- ¿Akane?

- ¿Sí? Ranma…

- ¿Pu…puedo…? – agachó la mirada y apretó los ojos. No, no pasó todo este tiempo para volver al mismo lugar, para no poder expresar lo que sentía con más libertad. -…. ¿Puedo besarte?

- ¿Eh? – El rostro de Akane se pusó de un bordó tan fuerte como el collar.

Ranma sostenía la mirada, pero claramente estaba peleando consigo mismo para no salir corriendo para nunca aparecer. – No-no… no es que… ah… - su rostro adquirió un claro color rubí. Con la mano despeinaba su cabello de los nervios.

En ese momento los labios de Akane se movieron por si solos, sin que ella pudiera estar consciente de su movimiento articulando un bajo – Sí.

Dejó de mover su mano y aún con las mejillas coloradas bajó su rostro para alcanzar el de su prometida. Akane cerró levemente los ojos sientiendo que su corazón retumbar en los oídos. Ranma apoyó los labios suavemente sobre los de Akane. Se quedaron quietos en esa posición por unos segundos que parecieron eternos. Ambos no estaban respirando. Se separaron unos centímetros y Ranma preguntó aún con sus rostros muy cerca. - ¿Te disgustó?

Akane al no poder articular palabra sacudió la cabeza y en su movimiento rozó la nariz con al de Ranma como dándole un "beso esquimal". Ambos rieron un poco, había servido para romper el hielo. Ranma acarició la mejilla izquierda de Akane y volvió a posar sus labios sobre los de ella, pero esta vez moviéndose mucho más suelto. Akane acompañó su ritmo, sintiendo su cálida respiración algo agitada sobre su rostro. Se abrazaron con fuerza, él bajó la mano a su espalda acariciándola por encima de la ropa mientras que con el otro brazo rodeaba su cintura. Akane no pudo más que abrazarlo por el cuello y ceder ante tan exquisito y esperado beso. Luego de un rato de disfrutar de la boca del otro, se separaron levemente, con la respiración agitada, Ranma le depositó un pequeño beso en los labios mientras sonreía. Soltó el abrazo y Akane pensó que se iba a caer de lo floja que tenía las piernas. Pero disimuló y logró mantenerse en pie.

Otro silencio se estableció entre ellos, sin saber qué decir para no arruinar el hermoso momento.

Akane fue finalmente quien decidió romper con el mismo. Tomó el collar que tenía colgado en su cuello y se puso a observar la piedra – Me gustó mucho tu regalo Ranma… es una piedra muy hermosa.

- Se llama piedra del destino, es una especie de amuleto. Me ayudó a poder seguir el camino que elegí.

- ¿Y cuál es ese camino que elegiste?

- Ne, (hey,) Akane. Sé que es un poco repentino… pero…

Él metió su mano en el bolsillo y sacó un anillo con una piedra igual, pero mucho más pequeña que la del collar. Se colocó sobre una rodilla y Akane no pudo evitar llevarse una mano a la boca. -¿Qué…?

- El del collar me sirvió de práctica para hacer este… Akane, no pido que me des una respuesta ahora, ¿pero al menos lo pensarías? – mientras tomaba su mano preparando el dedo anular de ella.

Akane no pudo más que sonreír. Los ojos se le llenaron de lágrimas. -¿Qué le hiciste a Ranma Saotome?

- Jaja – rio suavemente Ranma, pero volvió a su seria expresión. – Lo hice darse cuenta de lo que es realmente importante. De lo que realmente quería… pero no sé si es lo que vos querés Akane. – Su mano temblaba levemente, pero él estaba decidido a hacerlo desde que encontró esa piedra en las montañas hacía unos 10 meses. - ¿Querrías… casar- comprometerte… - desvió la mirada y tomó aire nuevamente - ¿Querrías casarte conmigo?

- Yo… yo… acepto Ranma.

Ranma se sorprendió gratamente - ¿En serio Akane?

Los ojos de Akane se llenaron de lágrimas de felicidad y afirmó con la cabeza.

Ranma colocó el anillo en su dedo y lo volvieron a darse un tierno beso. Al separarse se miraron sonrojados.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – preguntó Akane con las mejillas que le hervían.

- ¿Ha? – preguntó Ranma algo embobado y aún sin volver completamente a la realidad.

- ¿Qué que vamos a hacer ahora baka (bobo)? Con nuestras familias me refiero… ¿les decimos ya o esperamos un poco?

- mmm… creo que si les decimos ya nos casarían mañana mismo y… prefiero que lo hablemos a que ellos lo decidan.

- Sí, es verdad. Pero ¿vos preferís que les ocultemos nuestra relación entonces?

- Es que… se van a poner insoportables…

- Ya son insoportables.

- Buen punto. – continuó Ranma. – Bien, les podemos decir que vamos a tomarnos las cosas….mmm… ¿a nuestro tiempo?

- Entonces, decirles que vamos a casarnos, pero cuando nosotros queramos.

- Aja.

- Puede ser que así se queden un poco más tranquilos. – quedó pensativa Akane. Cuando recordó un punto importante. - ¿Y tus prometidas qué?

- Ya está solucionado.

- ¿Solucionado? – preguntó con una mirada incrédula Akane.

- En serio, hablé con Ukyo hace unos meses y con Shampoo también. No digo que haya sido fácil, pero ya está. – afirmaba Ranma.

- ¿Y Kodachi?

- Kodachi no es mi prometida por empezar y está loca. Imposible razonar con ella.

- Entonces te queda resolver ese tema. – dijo Akane cruzándose de brazos.

- Mirá Akane, ya probé hablar con ella como cuatro veces y aún no tuve éxito. Creo que tengo una solución, pero no se… tengo que esperar que mi plan llegue.

- ¿Qué llegue? ¿Qué querés decir?

- Es un poco largo para explicar ahora, pero te prometo que te lo cuento mañana.

- Bueno, pero más vale que funcione porque no quiero tener gente loca tirando bombas en mi casa otra vez. – comentó algo molesta.

- Yo tampoco. Voy a hacer este intento y sino buscaré otra forma. – dijo decidido. Acercándose a la ventana se subió a la misma para emprender su regreso a su habitación. – Nos vemos en la mañana. Oyasumi.

- Oyasumi (que descanses) Ranma. – y al ver a Ranma hice por el tejado volvió a recostarse y antes de dormirse tomó el dedo en el que tenía el anillo de compromiso y sonrió. Esa noche fue la primera de unas cuantas noches en que se fue a dormir completamente feliz.


A la mañana siguiente Akane se despertó con los gritos que hacía ya tanto tiempo que no escuchaba.

-¡Fuera de acá viejo pervertido! – se oían los gritos de Ranma.

- Yo solamente te extrañé mucho Ranma y por eso vine a saludarte – se escuchaba un sollozo de viejo.

Akane abrió los ojos molesta. Ya regresó y parte de la locura volvió. Pero tenía que reconocer que en parte extrañaba el bullicio, los días transcurrían demasiado monótonos hacía un tiempo.

- ¡Creame que lo único que no extrañé de esta casa fue a usted!

SPLASH

Aparentemente un baldazo de agua cayó sobre Ranma. Akane se asomó por la ventana con intenciones de arrojar algo para que dejaran de hacer tanto ruido.

- ¡Ranma-chan! Dejame abrazarte – gritó Happosai al mismo momento de lanzarse a abrazar los pechos de Ranma. Pero quedó de piedra al notar que no hubo cambio, y aprovechando la situación, le dio un golpazo en la cabeza para sacárselo de encima.

El viejo lloraba con el pequeño chichón en la cabeza. - ¿Cómo pudiste Ranma, cómo pudiste? Te arruinaste la vida.

Justo en ese momento, al grito de - ¡Dejen de molestar tan temprano! – un mazo voló desde la ventana de Akane y dio justo en la cara de Ranma.

- ¡Akane-chan! Entonces voy a darte a vos un abrazo de buenos días – gritó el viejo y salió rápidamente hacia Akane.

- ¡Ni se le ocurra! – exclamó Ranma corriendo detrás del viejo y dándole una patada en la espalda mientras Akane lo interceptó con un puñetazo en la cara.

- ¡No sea asqueroso! – dijo enojada Akane.

Ranma lo tomó de la ropa y lo mandó a volar por el cielo de Nerima.

- Viejo libidinoso, por más entrenamiento que haya hecho aún es difícil terminar con sus mañas. – comentó Ranma desde el techo que daba a la ventana de la habitación de Akane.

Ambos se miraron y se avergonzaron un poco.

- Ohayo Ranma.

- Ohayo Akane. Veo que el viejo no cambió en nada en el tiempo que no estuve.

- Lamentablemente no. Igual se calmó un poco en la casa, pero todo lo demás siguió igual…

- ¿Esta tarde estás libre?

- No demasiado, pero me libero a las 7. Estoy dando clases a algunos alumnos.

- Algo había escuchado. Me gustaría hablar de eso y de lo de anoche, si tenés un momento.

- Está bien. ¿Querés que hablemos en el dojo cuando termine?

- En el dojo nos pueden interrumpir… ¿qué te parece en el techo de la casa? Como en los viejos tiempos – le dijo guiñándole el ojo.

- Bueno, a las 7 en el techo entonces.

Desde abajo se escuchó el llamado de Kasumi. - ¡A desayunar!

- Voy a salir por mi habitación. Es muy temprano para darles que hablar, ¿no? – dijo Ranma mientras se preparaba para dirigirse a la ventana que correspondía a su cuarto.

- Sí, es verdad. Nos vemos abajo. – contestó Akane. Al irse Ranma se cambió para iniciar su día y se observó el anillo en el dedo. – El tenerlo ahora traerá muchas preguntas. Mejor lo guardo y lo uso cuando todo esté aclarado. – se lo sacó y lo guardó cuidadosamente en el cajón de su escritorio. Terminó de arreglarse y bajó al comedor. En el mismo ya se encontraba toda la familia desayunando, incluso Nodoka estaba allí; feliz de ver a su hijo. Akane tenía su lugar reservado al lado de Ranma como hacía un año atrás. Dio los buenos días a todos y se sentó a su lado disimuladamente. Sin querer demostrar su cara de felicidad al sentir las mariposas en el estómago al estar tan cerca de Ranma nuevamente luego de tanto tiempo.

Igualmente, su disimulo no fue de utilidad ya que la familia tenía pensado comenzar el interrogatorio ese mismo día.

- Ranma-kun – comenzó Soun – ahora que estás de vuelta, tenés que ir pensando en casarte con mi hija. Ella ya se está encargando del dojo, pero para continuar con nuestro estilo necesitamos un heredero.

Akane casi se atraganta con el arroz al escuchar los comentarios de su padre, pero Ranma no le dio tiempo a quejarse.

- Ojisan, tengo decidido que voy a hacer, pero primero tenemos que hablarlo con Akane. Si ella está de acuerdo, nos casaremos.

Todo el mundo exclamó al unísono sorprendidos -¡Ranma! ¡Hijo! ¡Ranma-kun!

- ¿Dónde está el Ranma original? – preguntó Nabiki.

- Nabiki, solamente maduré un poco. Pero sigo siendo el mismo.

- Lo veo y no lo creo – agregó la hermana Tendo del medio.

- Eso significa que mi Ranma se convirtió en un hombre entre los hombres. – dijo Nodoka con tal admiración que estaba al borde de las lágrimas. - ¿Y entonces qué vas a hacer Akane-chan?

Akane no sabía dónde esconderse. Y Ranma nuevamente salió a su rescate.

- Ofukuro, primero necesito hablar con Akane. Así que por favor, no nos presionen.

- No hay mucho más para decidir Ranma-kun. ¡Saotome-kun! – dijo Soun tomando por las manos a Genma para celebrar.

- ¡Tendo-kun! – exclamó Genma. Y ambos juntos gritaron - ¡Por fin nuestras familias estarán unidas! – mientras comenzaron su típico baile de festejo.

- ¡Otosan, ojisan! – dijo Kasumi a modo de reproche, de tal forma que todos se callaron y la miraron sorprendidos. – Estoy segura que van a tomar la decisión correcta cuando lo conversen. Y puedo decir con confianza que esa decisión va a ser una decisión para beneficio de todos, es decir, tanto de ellos como de ustedes. Pero tienen y quieren tomarla juntos. Respeten su tiempo. Ellos ya son adultos, pero aún son jóvenes. Hace un año que no se ven, tienen que darles un poco de espacio.

Akane se paró de golpe sin poder aguantar más la presión a la cual la estaban sometiendo. – Al final, nadie me pregunta a mí que quiero hacer. ¡Todos deciden por mí! Si hablar, si no hablar, si casarnos, si no casarnos! En este año yo rehíce mi vida y quiero seguir tomando mis propias decisiones. ¡Dejenmé todos en paz por favor! – y salió del comedor tomándo sus cosas para la facultad y saliendo de la casa sin mirar atrás.

Ranma se quedó observándola preocupado y luego volvió la cara a su familia. – Lo único que van a conseguir es que todo vuelva a ser como antes. Yo sé que hacer, nada más necesito tiempo y espacio.

- Pero hijo, nosotros queremos ayudarlos. – se defendió Genma.

- Bueno, pero así no están ayudando en nada. Dejenme hablar con Akane. – dijo decidido Ranma.

Se hizo silencio y fue Nodoka quien lo cortó. – Mi hijo tiene razón. Todo lo que ustedes hicieron no ayudó mucho y hoy antes de que comenzaran con sus comentarios se estaban llevando bien y de forma tranquila. Déjenlos probar a ellos aunque sea una vez.

- Pero querida… - prosiguió Genma y fue detenido por Nodoka desenvainando suavemente la katana que llevaba siempre consigo.

- ¿Tenés algo más para decir anata? – preguntó sombría.

- No, no no. Digo, hay que darles el espacio que necesitan, jeje. – sudaba Genma.

Luego de esta situación el desayuno transcurrió normal y cada uno siguió con sus actividades.

Las clases de esa tarde fueron dictadas por Akane como siempre pero Ranma se quedó observando cómo las dictaba y las habilidades de sus alumnos. También notó que Akane había mejorado notablemente y que era digna competencia de cualquier oponente. Sus movimientos se habían vuelto más prolijos y precisos a tal punto que Ranma sintió muchas ganas de tener una pelea con ella.

Cuando la última clase terminó y todos sus alumnos se retiraron, Akane tomó la toalla para secarse un poco el sudor y Ranma le lanzó una botella de agua para que se hidratara. – ¿Lista para una práctica?

- Ya terminé mis clases por hoy Ranma. – contestó sin entender la indirecta del muchacho.

- Ya sé que terminaste las clases, pero quizás querías practicar un poco conmigo.

- ¿Con vos? ¿En serio? – Akane lo miró incrédula - ¿para pasarte esquivando toda la pelea?

- ¿Vos vas a dejar que te esquive?

Akane lo miró desafiante - ¿Me estás desafiando?

- ¿Y si lo hiciera lo aceptarías? ¿O lo rechazarías como una gallina?

- ¡Ja! Yo jamás rechazo un desafío.

- Entonces, a pelear Akane. – dijo Ranma expectante mientras se ponía en posición de defensa bien relajada.

Entonces Akane sonrió de costado y comenzó a luchar contra Ranma. Lanzó varios golpes rectos y muy rápidos, los cuales Ranma notó que además de ser muy precisos eran veinte veces más rápidos que los que ella solía lanzar antes, sin embargo logró esquivarlos a todos sin hacer demasiado esfuerzo. Entonces Akane lanzó una patada a la cabeza, la cual, Ranma bloqueó con el brazo en el tiempo perfecto. Al sentir el bloqueo, Akane cambió la patada a la cabeza por una hacia la pierna por arriba de la rodilla, con la otra pierna en un ágil movimiento. Ranma dio un pequeño salto hacia atrás para evitarla. Entonces Akane gritó – ¡tsukiari! – mientras propinó un golpe recto y veloz adelantándose hacia donde estaba Ranma. Él lo contuvo con un bloqueo en cruz, pero por una diferencia de milisegundos.

Akane simplemente se detuvo, dio media vuelta y se fue. Ranma notó que no estaba muy contenta. - ¿Qué pasa Akane?

- Ya está. Comprobaste que seguís siendo mejor que yo. ¿Eso era lo que querías saber? – preguntó recogiendo la toalla dejada en un rincón del dojo para irse.

- Esperá Akane. Fue una pelea estupenda. ¡Te lo digo en serio! Pude bloquearte por poco el último golpe. – le dijo tomándola de los hombros para detener su avance.

Akane se frenó pero no volteó a mirarlo. - ¿De verdad te pareció que estuvo bien?

- De verdad. Aún no sé cómo hiciste para volverte tan buena en un año… pero eso termina de afirmar lo que siempre pensé sobre vos.

- ¿Qué es eso que pensás? – dijo Akane girando levemente la cabeza hacia atrás.

- Que tenés potencial Akane. Que si te proponés algo, seguro que lo podés hacer. – finalmente le soltó los hombros.

Akane se terminó de voltear para regalarle una sonrisa. - ¿Crees entonces que puedo mejorar más?

- Seguro… en gran parte es porque sos la mujer más cabeza dura que conozco…

- Ranmaaaa…. – Akane ya estaba perdiendo la paciencia.

- Pará, pará. Lo digo como algo positivo, ¿sí? Y en parte eso es de lo que quiero que hablemos hoy.

- mmm – se quejó Akane entrecerrando los ojos.

- ¿En media hora en el techo?

- Está bien. Voy a ducharme y nos vemos allá.

Cuando Ranma regresaba a su habitación, recordó que tenía que hablar con alguien aún para ajustar cuentas antes que siguieran subiendo los intereses. Subio la escalera y se paró delante de la puerta de una de las personas que más lo aterraban. Finalmente tomó aire y golpeo. Desde dentro fue invitado a pasar.

- Nabiki, vengo a pagar por el favor que te pedí cuando no estuve. No quiero que me sigas sumando intereses. – cometó a la defensiva.

Nabiki lo miró con aire de egolatría. – Bueno bueno, al menos como notaste mi trabajo estuvo bien hecho. Así que no creo que tengas que quejarte.

- Eso es verdad, aún no se como te las ingeniaste para que Kuno dejara en paz a Akane… - preguntó con curiosidad mientras se sentaba en posición de canasta en el suelo.

- Bueno… yo también tengo mis trucos…

FLASHBACK

Nabiki ingresó a un negocio de venta de talismanes, medicinas y polvos "mágicos".

- Buenas tardes…

Desde dentro apareció un anciano con ropas chinas de modales muy amables – Buenas tardes señorita. ¿Qué se le ofrece? ¿Algún amuleto? ¿Alguna poción para el amor?

- En realidad algo así. Estoy buscando alguna poción o algo que haga que una persona se enamore de uno.

- Oh... ese tipo de objetos son muy peligrosos.

- Me imagino que no debe ser nada barato. Pero podemos negociar por él supongo.

Un brillo apareció en los ojos del anciano. – Jeje, interesante, interesante. Puedo tener algo así. – Se acercó a un aparador y tomó una botella del mismo mostrándosela a la joven. – Este elixir hace que al consumirlo, te enamores perdidamente de la primera persona que te bese.

Nabiki quedó pensativa. - ¿Es completamente efectivo?

- Es efectivo, pero el efecto no es permanente. Solamente dura un día. Mientras más le hagas beber esto más durará su efecto, hasta que llegues al punto en que si la persona no se enamora de usted de verdad ya no trendá más efecto sobre ella.

- Al menos me daría un tiempo para actuar. Digame cómo hago para pagarle.

FIN DEL FLASHBACK

Ranma no salía de su asombro – O sea que, ¿hiciste que Kuno se enamorara de vos con una poción?

- Aja.

- Pero…

- De eso ya hace un tiempo. Kuno no está consumiendo más del elixir. Así que finalmente se enamoró de mí.

- Pero…. Pero ¡Nabiki! ¿Te sacrificaste por Akane?

- ¿Sacrificarme? – preguntó incrédula, pero luego analizó que su imagen quedaría perjudicada y prefirió tomar la actitud de mártir – Sí, me sacrifiqué. Todo sea por la felicidad de mi amada hermana y mi querido cuñado – simulaba hacerse la víctima mientras por dentro sonreía y pensaba "Tampoco es tan malo, incluso ahora que se enamoró de mí, tengo garantizado amor y dinero infinito. "

Ranma se sentía culpable de alguna manera, pero a la vez, pensó que la mediana de los Tendo era una mujer de temer, quizás incluso peor que las amazonas con sus trucos.

- Y ¿qué con vos? ¿Pudiste resolver los temas que te faltaban?

Ranma sonrió de lado – se podría decir que sí. Todavía me queda uno, pero tengo un pequeño plan.

- ¿Ranma-kun con un plan? ¿Y qué tan seguro estás de que funcione? No te considero una persona muy cerebral que digamos.

- Vas a ver cómo te vas a tragar esas palabras… - contestó Ranma desafiante.

- Eso espero… no vengas después llorando a pedir mu ayuda Saotome-kun.

=====Media hora después…=====

Ranma estaba recostado sobre el techo esperándola. Akane apareció en el horario exacto. Se sentó al lado de él.

- ¿De qué querías hablar?

- Quiero saber cuál es tu sueño Akane… con relación a tu futuro, tu estudio, el dojo. Yo sé que estás yendo a la universidad y que te gusta mucho estudiar. Pero sé que también te gustan las artes marciales.

Akane abrió los ojos como platos.

- ¡Oi! ¿por qué me mirás así? – preguntó Ranma algo molesto.

- Por nada, me cuesta acostumbrarme a este nuevo Ranma.

- ¡Baka! (Boba) Soy el mismo de siempre. Kawaikune (nada tierna).

- Ya estoy recordando al que se fue, y la verdad prefiero al que volvió.- dijo Akane propinándole un golpe en las costillas.

- Hablando en serio Akane…

- Me gusta mucho dar clases, pero es verdad que también me gusta estudiar. En realidad, estoy estudiando artes marciales en la universidad. Cómo ser buena docente, cómo mantener el dojo, es decir, no solo pedagógicamente, sino los números también. Para poder hacerlo profesionalmente.

- Eso debe llevar mucho tiempo.

- Sí, lleva tiempo y últimamente estoy muy cansada… pero me gusta hacer esto.

- Yo quería preguntarte Akane… bueno, como vos sabés…a mi mucho no me interesa la escuela. No creo que no sirva, pero no es para mí… para mí las artes marciales lo son todo. ¿Te gustaría dedicarle más tiempo a tus estudios?

- Me encantaría, pero para eso tendría que dejar de dar clases en la semana.

- ¿Y si yo diera las clases que vos no podés y así podrías estudiar?

- Pensé que no te interesaba tener un dojo.

- Digamos que nunca fue mi sueño… pero podría seguir practicando y conocer muchos artistas marciales. Y además, te estaría ayudando Akane.

- ¿Estarías dispuesto a hacer eso Ranma?

- Claro boba, sino no te lo estaría diciendo.

- Lo de boda está de más. – dijo amenazando con darle un mazazo.

- Además, vos tenés razón en querer aprender a mantenerlo económicamente. Alguien de nosotros tiene que saber, y tanto vos como yo sabemos que yo no soy muy bueno para matemáticas.

Akane se puso colorada y empezó a jugar con sus dedos. – Dijiste, alguien de nosotros, ¿estuviste pensando en nosotros como pareja?

Ranma también se puso colorado ante esto y comenzó a rascarse la cabeza nerviosamente. – Bueno… vos ayer aceptaste…

- Sí, ya sé. Pero es raro nada más…

- Sí, es cierto. – Ranma observó que Akane llevaba puesto el anillo en el dedo. - ¿Y entonces, te parece casarnos luego de que termines con tus estudios?

- Puede ser… al menos me gustaría tener una cita antes. Sé que no somos una pareja normal, pero me gustaría hacer algo de parejas normales para variar.

- Te prometo invitarte a una.

- Es una promesa. – amenazó Akane.

- Sí. Ranma Saotome nunca rompe sus promesas.

Se quedaron observándose, sonriéndose mutuamente. Entonces Ranma se acercó a Akane sentándose bien a su lado, tan cerca que podían rozarse los brazos. Una suave brisa soplaba esa noche, haciendo que el suave perfume de Akane llegara a los sentidos de Ranma. Inhaló con más fuerza haciendo que el perfume lo invadiera por completo y cuando abrió los ojos se dio cuenta que tenía su rostro a pocos centímetros del de ella. El resplandor de la luna hacía que los ojos de Akane aún brillaran más y su suave color rosado en las mejillas la hacía más hermosa de lo que ya era.

Ranma podía sentir su corazón palpitar en sus oídos y como su respiración comenzaba a agitarse levemente. Entonces no dejaron de quitarse la mirada y comenzaron a acercar sus labios hasta finalmente se estaban besando. Se quedaron en esa posición un largo rato hasta que un lazo envolvió el cuello de Ranma y lo tironeó hacia atrás haciendo que se aleje a la fuerza de Akane. Una risa muy familiar se escuchó.

- ¡Ojojojo! Ranma-sama vengo a salvarte de las fauces de esta mujer que seguramente te engañó con sus trucos. – dijo Kodachi observando con recelo hacia Akane. – Apenas me enteré que llegaste se aprovechó de vos la muy arpía.

- ¡Kodachi! Ya hablé con vos varias veces. Akane no me hizo nada. – decía Ranma mientras intentaba zafarse del lazo.

- Ranma-sama nunca se acercaría a esa bruja si estuviera completamente cuerdo. No teniéndome a mí.

- ¡El problema es justamente que la loca sos vos y nunca podrías entender a un cuerdo! – se quejó Ranma.

- Akane Tendo, escuché que solamente vos quedás de las prometidas de Ranma. Te desafío a una pelea por él.

- ¡No, Akane no aceptará na-! – comenzó a decir Ranma cuando fue interrumpido.

- ¡Muy bien! Acepto tu reto.

- ¡Akane! – le llamó la atención Ranma.

- Ranma, no te metas en esto.

- ¿Cómo no meterme si a mí me están considerando el premio?

- ¿Vos el premio? ¡No seas engreído! Lo hago por mi honor.

La cara de Ranma se estrelló contra el techo de la frustración. – ¡Akane por favor!

- ¡¿Qué?! ¿Estás diciendo que no tengo oportunidad contra ella? – preguntó ofendida.

- ¡No! No dije nada de eso.

- Ranma-sama, una vez que le gane a esta mujer podrás ser libre para estar conmigo mi amor.

- ¡Que no te quiero! ¡¿Alguien puede escucharme por favor?!

- Ranma-sama, no me vas a decir que te gusta una plebeya como esta.

- Sí, Ranma ¿Qué vas a decidir?

Ranma estaba al borde de un ataque de nervios - ¡Akane! ¡No podés preguntarme eso!

- Hasta ahora nunca me dijiste… – contestó Akane cruzándose de brazos y poniéndose como un tomate ante la frase que seguía. – nunca me dijiste que me querías.

- ¡¿Qué no te lo dije?! ¿¡Y qué mierda significa ese anillo!? – gritó señalándole el anillo en el dedo.

- Sí, pero no lo dijiste en palabras.

- ¡Ranma-sama! Esta pobretona te engañó para que le dieras el anillo que pensabas darme a mí.

- ¡Me lo dio por propia voluntad chiflada!

- Esto no tiene sentido… - agregó Ranma.

- Está decidido. Yo voy a pelear contra vos Kodachi. Pero la condición será que por fin nos dejes tranquilos. ¿Vas a poder mantener tu palabra si perdés? – preguntó Akane.

- Acepto tu condición. Pero no voy a perder Akane Tendo. Mañana mismo será nuestro encuentro y será el último. – Y con esto lanzó una rosa negra hacia Ranma – Ranma-sama, a partir de mañana podremos ser libres amor.- Y con su típica risa y creando un torbellino con su lazo lanzando pétalos de rosa negra por todo el techo y patio Kodachi se retiró.

- Maldita loca. ¿Y ahora quién se supone que va a limpiar todo esto? – preguntó Akane enojada señalando los pétalos esparcidos por todo el lugar.

- No tendrías que haber aceptado Akane. – dijo Ranma.

- Ranma, podés parar con tu desconfianza. No seré tan buena como vos en artes marciales pero es una forma de darle una solución a esto.

- Yo te dije que tenía una idea, pero aún no me dejaste explicártela. Y no tiene que ver con que crea o no en vos.

- ¿Entonces no crees, no?

- Ya te dije que no es eso.

- ¿Entonces qué?

- ¡Pero que terca sos mujer! Escuchá, yo tengo fe en vos. Pero tenés que entender que vos sos muy honesta al pelear, y Kodachi… bueno Kodachi es una maldita tramposa. Y no quiero que te lastimen porque yo te qui- …eeeehh, porque porque…

- ¿En serio Ranma? Me pediste matrimonio y no podés decirlo.

- ¿Y vos podés decirlo? Vos aceptaste.

- Por supuesto que puedo decirlo.

- ¡Bien! ¡Pues te escucho!

Se hizo el silencio y ambos se miraban con rostros desafiantes.

- Yo…

Ranma quedó a la expectativa.

- Yo… ¡No puedo decirlo si me estás mirando tan fijamente!

- Se supone que se dice mirando a los ojos Akane. – dijo Ranma con gesto de hastío.

- ¡Baka! Pero no mirándonos así, no tiene nada de romántico.

Tomándola rápidamente entre sus brazos y apretándola contra su pecho preguntó - ¿Y así? Te parece romántico.

Akane contuvo el aliento ante la sorpresa. Ranma exhaló entrecortado por los nervios y sus mejillas se tiñeron de rojo rápidamente – Te quiero Akane.

Ahora fue el turno de Akane de sonrojarse - Y yo te quiero a vos Ranma.

Se soltaron de golpe muy nerviosos por la confesión. Akane fue la primera en recuperar la compostura.

- Necesito que confíes en mí mañana.

- Confío en vos. Pero quiero que vos me dejes ayudarte mañana. Quizás mi plan aún pueda funcionar.

- Está bien, vamos a hacer esto juntos.


Gracias por leerme. ¡Espero tu review!

Astron: Muchas gracias por tu review. Me pone muy contenta que te guste hasta ahora.