Editado en julio del 2019.
Capítulo 21: Ese verano…
"Sé lo que hiciste el último verano,
solo miénteme, no queda otra.
Sé lo que hiciste el último verano,
dime dónde has estado.
Sé lo que hiciste el último verano,
mírame a los ojos, amor mío.
Sé lo que hiciste el último verano,
dime dónde has estado"
-I know what you did last summer, Shawn Mendes
….
Mierda que ella se estaba largando de esto. De todo esto.
Ella le estaba poniendo fin a esto.
-¡SAKURA!
Ella lo estaba haciendo ahora.
-¡VUELVE YA, SAKURA! ¡MALDITA SEA, NIÑA!
Tenía que regresar a Tomoeda, a Okinawa. Incluso ver al Consejo sonaba como a gloria. Cualquier cosa con tal de escapar de Aaron.
…
Hace cuatro días.
Sujetó con fuerza las prendas en su pecho, todo esto era asqueroso y aterrador al mismo tiempo. Frente a ella había una gran crisálida, la cual estaba abriéndose en ese momento. Sangre, una especie de líquido cremoso y las manos de Aaron abriéndose paso, era asqueroso.
Crack.
El cuerpo aterrizó en el suelo, libre.
-Hola, amor.
Unos ojos azules la observaban con fuerza. Acompañando a esos ojos estaban una sonrisa ladina, una cabellera dorada y un cuerpo trigueño bien tonificado. Se puso de pie y ella rápidamente le arrojó la bata, lo último que quería era que él se paseara desnudo cerca de ella. Gracias a Dios, él se puso la bendita bata.
-Qué bueno es volver, cielo.
-Sí, luego de 15 años ocupando un cuerpo tras otro, debe ser bueno volver. –murmuró, esquivando su mirada.
-Fueron 17, pero sí. –escuchó la risa naciendo de su pecho- No te imaginas los beneficios de ocupar otro cuerpo… -sus manos capturaron su cintura- Lo excitante que puede ser.
-No veo lo excitante. –contradijo, sin moverse de sus garras- Escalofriante, perturbador, esas palabras encajan mejor. –las garras encalaron por debajo de su blusa- ¿Siempre necesitaste de esos trucos para encontrar compañía en las noches heladas?
-No fueron heladas, todo lo contrario… -lentamente rasguñó las copas de su sostén- Puedo mostrarte, para que no te pongas celosa, mi pequeña Sakura.
-Quiero respuestas, no una noche que me deje pesadillas. –respondió ácidamente- ¿Cuándo vas a dármelas? –las garras se alejaron lentamente.
-¿Respuestas? –gruñó- ¡Te salvé la vida, perra!
-Salvaste tu vida, fui un efecto colateral. –se alejó unos pasos- Jugaste con mis recuerdos, ya no sé qué es real y qué no.
-¡Es lo que habíamos planeado, ¿no lo recuerdas?! –alzó los brazos, enfadado- ¡Fue tu idea!
-No, no lo recuerdo. ¡Ese es el punto, Aaron! -siseó.
-¡Deberías estar agradeciéndome de rodillas!
-Debería estar largándome de aquí. –contradijo- Pero estoy aquí, en este asqueroso lugar, contigo.
-No quieras engañarme, dulzura. Si estoy aquí, es porque tú me llamaste, porque me necesitas. –se burló- Y no voy a irme hasta que termine mi trabajo.
-…pero… ¿Cuál trabajo, Aaron? No re-
-¡Tú no tienes por qué preocuparte! –la interrumpió- ¡Para eso estoy aquí! ¡Para ocuparme de ti! –con dos grandes pasos llegó frente a ella- Amor… yo estoy aquí para ocuparme.
Y la besó, a la fuerza.
…
-Ángel dijo unos minutos, pero estuviste fuera unas cuatro horas, colega.
-Eriol… -sentía la lengua pesada- ¿Dónde estamos, qué ocurrió?
Cuando su vista se aclaró, pudo reconocer el salón de la casa de su amigo de lentes. Le dolía la cabeza y su garganta estaba seca.
-Aquí.
Eriol leyó su mente, una aspirina y un gran vaso de agua fue lo que le ofreció.
-¿Quieres contarme, Shaoran? –preguntó, seriamente- Porque he estado tratando de entender todo esto yo solo… -acomodó sus lentes, cansado- ¿Qué pasó ese verano?
-Ese… verano.
-Si no me equivoco, lo que Luciana hizo fue reproducir tus recuerdos. Pero solo mostró un día, un acontecimiento. ¿Qué más sucedió?
-Sakura… -tragó saliva, enderezándose en el sofá- Sakura no paraba de vomitar sangre y de toser… pensé que iba a morir en mis brazos, Eriol… -el peli azul asintió- Q-quise llamar a Toya, a una ambulancia… ¡ella arrojó mi teléfono y comenzó a balbucear que no llamara a nadie! ¡No- se detuvo en seco- Ella no… -no pudo terminar la oración- No quiero hablar de eso, Eriol. –y se fue en dirección al baño.
-Puedo entender que debes procesarlo y-
-No. –lo interrumpió- No quiero hablar de eso ni ahora ni nunca. –y cerró la puerta.
-… ¿qué?
…
-¿Es una pantalla? –preguntó.
-¿Cuál de las dos versiones?
-Lo de la enfermedad, ¿esa es la verdad?
-Ella nunca dijo nada. –dijo Ángel- Sobre nada, en realidad.
-Podría ser cierto, entonces… -ofreció Matt- Sé que tú sabes la respuesta.
-Sí… -aceptó- Luciana y yo sabemos cuál es la verdad.
-Siempre es una carga pesada, la verdad. –aclaró rápidamente- Fue muy astuto el plan de Aaron, confundir a todos. Contando una historia y luego cambiándola, previno todo.
-Fue muy astuto de su parte, es verdad. –se acercó a la ventana, Jonás estaba jugando en el patio- Pero estoy segura que planeó esto hace poco, no con tanta anticipación como lo hizo parecer.
-¿Por qué piensas eso?
-Hay algunos detalles que se le escaparon, es todo. –negó.
-¿Sobre su madre o sobre ese verano?
Rio suavemente.
-Astuto. –se acercó y le dio un pequeño beso- Pero nadie sabrá la verdad de mis labios.
Y se alejó de allí, ella también debía cambiar su jugada a último minuto.
-Será mejor que mantengas las apariencias, Aaron… -pensó- Verdad o mentira, todos pueden salir lastimados si no lo haces bien.
…
-Deberíamos charlar esto frente a frente, no así. –frunció el ceño- No intentes engañarme, algo grande sucedió y no quieres que sea parte de eso.
-Llamé porque así lo quisiste, Tomy. –suspiró- No te estoy ocultando nada, mujer.
-¿Dónde estabas?
-Trabajando.
-Ahí está. –se quejó- ¡Estas ocultándomelo! –levantó un dedo acusador- ¿Ahora tenemos secretos?
-Estuve con el Consejo, ¿okey? –líneas de preocupación aparecieron en su rostro- No quise preocuparte, fue algo de Pilares. No hablaron sobre ti.
Tomoyo digirió la información, el asunto de los ancianos aún le daba algunos escalofríos.
-Viste a Ángel, entonces.
Detrás de ella, recostado en la pared, estaba su caballero. Estaba alerta, podía verlo.
-Vi muchos rostros conocidos hoy, sí… -ofreció la rubia.
-Hace una hora recibí una llamada muy interesante… -dijo Amads, acercándose a la pantalla- Me informan que Aaron ha estado haciendo unas llamadas, moviendo hilos en el bajo mundo. –Tomoyo prestó atención- Ellos dijeron Aaron, no: el nuevo cuerpo de Aaron o la bruja que le sirve a Aaron.
-No eres tan inútil como haces ver, ¿eh? –gruñó la rubia.
-Si él recuperó su cuerpo… -observó a su ama, quien lo observaba de igual modo- Y no tiene miedo de que lo atrapen…
-¡Oh por Dios! –volvió la vista a la pantalla- ¿No ibas a decirme que hoy fue el juicio?
-¡Ay, no puedo creerlo! –se quejó- El juicio tuvo una prórroga, aún no ha terminado. No pensé que te importaría de todos modos.
-¡Sakura es una cosa, pero Aaron en su cuerpo, libre, es otra muy distinta! –gruñó Amads- ¡Sabes que van por Tomoyo!
-Ellos nunca llegarán a ella mientras esté en ese plano. –respondió sombríamente- Sakura, Aaron, quien sea, deberán pasar primero por mí para llegar a ella.
-¿Ese mantra te ayuda a dormir por las noches, Luciana? –preguntó, sarcástico- Luego de Aaron, sigue Tomoyo en la lista del Consejo.
-¿Eso también te lo dijeron tus amigos?
-Es lo que veo en tu rostro, cuando piensas que nadie te ve.
Y él cortó la comunicación rápidamente.
-No sé tú, pero yo no confío totalmente en ella. –su voz se había elevado unos tonos- ¡¿Qué piensas hacer al respecto?!
-¿Sobre qué? –preguntó, seriamente.
-¡Pelear, Tomoyo! –explotó- ¡Luciana no va a poder ganar todas las batallas!
-Ella es un Pilar. -comentó- Ella-
-¿Sabes que ella mató a su familia, no? –comentó bruscamente- Cuando trabajé para ella oí muchas historias sobre ella y Ángel, sobre la masacre de tu familia.
-Te estas metiendo en un lugar al que no debes. –pasó por su lado con dirección a la cocina, pero él la siguió.
-¿Recuerdas las fotos que te mostré en Inglaterra? Nunca terminamos esa charla.
-Recuperé mis recuerdos, tengo las respuestas. ¿Recuerdas? –lo evadió- Vamos a comer, ya es tarde.
-Quiero terminar esa charla. –la agarró por los hombros, suavemente, para que lo mirara a los ojos- Escúchame, Tomoyo.
Ella no había paneado esto, no tenía idea que Amads conociera algo sobre el pasado de la Daidouji, mucho menos que planeara mencionárselo. No sabía si esto significaba que había elegido muy bien o muy mal a su caballero. Sí, la idea había sido desviar los planes de Luciana, pero no sabía que Amads tuviera sus propios planes o intenciones. Debía tomar el control, debía hablar antes de lo planeado.
-Está bien, hablemos. –le regaló una sonrisa, él se relajó.
…
Otro día terminaba, el sol se estaba escondiendo detrás de Stonehenge, el monumento formado por grandes bloques de rocas. El viento azotaba con gran fuerza en aquella zona descampada de Gran Bretaña, pero solo parecía hacer mella en Sakura, puesto que los demonios seguían como si nada en su reunión.
Aaron no había perdido tiempo y estaba volviendo al negocio, esparciendo la noticia de su regreso entre los grandes y disfrutando al esparcir temor entre los más débiles. Sakura era la dama de compañía.
El demonio no había respondido las dudas de la bruja, seguía dando por zanjado el tema. Por otro lado, su memoria parecía recomponerse, pues los flash backs de ese verano la azotaban de improvisto.
Había comenzado con dolores abdominales, cólicos. Se sumaron mareos y vista nublada. Pensaba 'es el estrés, no estoy comiendo muy bien', pero eso fue antes de expulsar sangre. Cuando Shaoran la encontró había sido la tercera ocasión, estaba muerta de miedo.
-Estamos listos, preciosa. –informó el demonio- ¿Tú?
-¿Eh? Ah, sí.
-¿Todo bien? –preguntó divertido- ¿El clima afectó tu cerebro o algo, amor?
-Tú afectas mi cerebro, Aaron. Tú y tus retorcidos planes. –espetó enojada- Nos debemos una plática.
-Sí, bueno… -la sonrisa burlona se extendió en su rostro- Eso no pasará.
El demonio de cabellera dorada agarró fuertemente su codo y desaparecieron de allí, dejando el sequito en Inglaterra. Ellos reaparecieron en una casa de seguridad, pudo deducir eso por la falta de ventanas y las paredes llenas de armas y bolsos armados. Aaron antes la había llevado a algunas, en ellas recogió provisiones y armas para algunas misiones. Sabía que documentos falsos y monedas de todos los países debían estar guardadas por ahí.
-Pasaremos la noche aquí, busca una habitación y descansa. –ordenó rápidamente.
-¿Piensas ignorarme, todavía? –lo siguió por la casa, no dándole descanso- ¡Estamos juntos en esto, ¿recuerdas?! –una carcajada sarcástica se le escapó- Fui yo quien te llamó, quien te invocó.
-¡ASÍ ES! –giró bruscamente y la agarró de los hombros, la apresó contra la pared- ¡TÚ ME LLAMASTE A MI! ESTOY PONIENDO TÚ DULCE TRASERO A SALVO, AMORCITO…
-¿El mío o el tuyo? –escupió ácidamente- Si descubren que ibas resucitar a mi madre, tú tendrás más problemas que yo.
-¿Estás segura de que para eso me llamaste? –se burló- Me llamaste porque estabas muriendo, Sakura.
-¡MIENTES!
-¿No recuerdas la sangre?
La mano de Aaron se movió hacia su estómago, entonces las arcadas volvieron. La soltó y ella cayó al suelo de rodillas, sosteniendo su boca.
-Voy hacerte recordar, entonces. –escupió.
Y la sangre se escapó del cuerpo de Sakura. Subió por su estómago, escalando su esófago hasta salir por su boca. Carmesí burbujeante mancho el suelo y las paredes.
¿Significaba esto que Aaron había dicho la verdad? ¿Entonces, por qué seguía resonando la risa de su madre en su mente? Sea cual sea la verdad, aún quedaba un último golpe para que Aaron cumpliera su objetivo. Yue o Tomoyo, uno debía caer.
…
-¿El verano de hace tres años?
-¿Por qué?
-Hay nueva evidencia en el caso de Kinomoto Sakura, Ruth estará investigando, también. –informó el único anciano presente en la sala- Este verano, presuntamente, Sakura estuvo gravemente enferma.
-¿De qué? –preguntó Mei.
-Los síntomas están en la carpeta, también dice los lugares que deben investigar. –ignoró a Mei- Eso es todo.
-Aguarde. –pidió Kaho rápidamente- No pide que investiguemos a la familia, ¿no es necesario?
-Esa es la misión de Ruth, céntrense en la suya. –y desapareció de allí.
-¡¿Qué mierda está sucediendo?! –rugió la pelinegra- ¿Enferma?
-No lo sé, pero quiero saberlo. –dijo la peli roja- Vamos, démonos prisa, Mei.
-Por Dios…
…
-Día dos. –pensó- Esto es una montaña que sube y sube, creo que voy a vomitar por el resto de mi vida.
Sakura estaba observando el paisaje mientras el auto rugía por más velocidad, Aaron no soltaba el acelerador. Habían vuelto a Ecuador, tomaron un vuelo directo hacia México, Acapulco. Era de noche y el demonio conducía su Ford Mustang por las paradisiacas calles de la ciudad, no le había dicho cuál era su destino allí.
-Mira allí, amor. –pidió el rubio- Esta noche voy a sacarte a bailar, ¿qué dices?
-¿Palladium? –leyó en voz alta. Era un club con grandes ventanas que daban a la bahía, música movida y luces coloridas- ¿No vinimos por negocios?
-Tu eres mi negocio esta noche, amor. –se acercó para besarla, pero ella corrió el rostro a tiempo- Sakura…
-No me beses. –murmuró- Te lo dije.
-Haré mas que besarte, amor mío. –la sujetó por el cabello y estampó sus labios con brusquedad.
Bajaron del auto y entraron. El demonio le había dado un hermoso vestido de lentejuelas negro y demasiado revelador, el mismo color que el atuendo fresco de él.
-Día dos. –pensó mientras entraba al recinto- Sigo esperando que la montaña rusa se desplome y todo esto se acabe.
…
-¿Estás mejor? -inquirió, preocupado.
-Siempre que estoy contigo estoy mejor. -una débil sonrisa se formó en sus labios.
Pero ella seguía pálida, su blusa bañada en sangre y su temperatura estaba subiendo.
-Pero… necesito que hagas algo por mi. -mencionó ella.
-¿Qué?
-Necesito… necesito sangre, transfusiones de sangre.
-En el –
Ella sabía lo que él diría, así que lo interrumpió de inmediato.
-No voy a ir allí… -lo interrumpió- Pero tú debes ir.
-¡SHAORAN!
-¿Qué pasó? –despertó abruptamente.
-¡ESO QUIERO SABER YO! –gritó el peluche- Supi llamó, dice que Eriol está peor que antes. ¿No se suponía que ibas a ayudarlo?
-Ah… eso. –frotó sus ojos para eliminar el sueño por completo- Él no está así por Tomoyo, él… solo tiene algunas cosas en las que pensar.
-¿Como qué, mocoso?
-En Sakura, por ejemplo.
-¿¡Que sucedió con Sakura!? ¡¿Ella llamó?! ¡DIME!
El pequeño peluche comenzó a brincar sobre él, su voz demasiado chillona exigiendo respuestas acaloradamente.
-No, ella… es complicado. –se levantó del sofá- Tuvimos noticias de Ángel. –mintió.
-¿Qué noticias? –lo siguió por el apartamento.
-¿Tu… -dudó- notaste a Sakura enferma estos dos últimos años?
-¿Enferma? –se extrañó- ¿Qué? ¿Cómo?
-Como…. –pensó como explicarlo- Vomitando sangre, por ejemplo.
-¿Y por qué haría eso? –se rio- ¿Qué tiene esto que ver con Eriol?
-No… nada. –se rindió- Olvídalo, ¿quieres pastel?
Y eso distrajo al peluche, pero solo por ahora.
-¿Yo?
-Sí… tienes que traer algunas bolsas de sangre, tengo un libro donde dice cómo hacer transfusiones.
-¿Sakura, estás loca?
-Shaoran… -lloró- No quiero ir al hospital, tengo miedo de morir…
Él la abrazó contra su pecho, las lágrimas inundaron sus ojos también.
-No quiero morir sola en un cuarto, con cables por todo mi cuerpo y- la voz le falló- Tengo miedo, mucho miedo…
-Vas a estar bien, vamos a estar bien… -susurró- Te lo prometo, amor.
…
-Entonces, dime.
-¿Recuerdas que te dije sobre la masacre?
-Recuerdo todo. –admitió.
-Ángel dijo que se los llevaron uno por uno, que el señor demonio con el que pactó tu tía Mayura se los llevó como pago.
-Luciana dice que Ángel fue quien se encargó de sacrificarlos. –confesó- Ella la vio asesinándolos.
-Pues te mintió.
Tomoyo desvió la vista hacia el cielo estrellado, no había luna.
-Si… eso pensé.
-¿Lo sabias? –preguntó, asombrado- ¿Lo supiste todo este tiempo?
-No, no desde el principio. –sonrió levemente- ¿Recuerdas los días que estuve vagando luego de escapar de Tomoeda?
-Estabas en Okinawa, loca como cabra. –recordó- Sí, ¿qué con eso?
-Alguien me visitó en el segundo día, fue mi tío.
-¿El padre de Luciana? –se asombró.
-Sí, el fue quien resucitó a Ángel. –le recordó- Pensé que había vuelto luego de aquel milagro, pero aún sigue aquí.
-¿Y? ¡¿Qué te dijo, mujer?! –casi gritó.
Tomoyo amplió su sonrisa, recordando aquel encuentro claramente.
-Eso no importa ahora. –ignoró la súplica de su caballero- Dijo lo necesario, es lo que debes saber.
-¡Oh, vamos!
-Tú dijiste que fue Luciana quien los asesinó. –retomó el rumbo.
-Y Luciana dice que fue Ángel. –agregó- Entonces… -la observó, esperanzado- ¿Quién fue, en realidad?
Tomoyo volvió sus ojos amatista a los pozos oscuros de Amads, lo observó con misterio y esperanza.
-Sí Luciana mata a Ángel, será el peor error que cometa en la vida. –dijo ella- Luciana cuenta conmigo para detenerla…
"-Hasta la última gota.
-Hasta la última…"
-…Y yo cuento contigo para detener a Luciana, Amads. –confió- No estaba en los planes que yo tuviera un caballero, Luciana no podría controlarte y yo sería mas independiente de ella.
-Pero… pero me elegiste. –comenzó a comprender- Y aquí Heimball no puede vigilarnos, tenemos libre albedrío.
-No solo aquí. –admitió- Puedo darte libre albedrío en la tierra y donde sea, puedo cubrirte y que ni él ni Skull puedan tenerte en su radar.
-¿Cuál es el plan? –exigió rápidamente, excitado- ¿Qué haremos?
-¿Así de fácil? ¿Te subes al barco sin cuestionar? –rio ella.
-Dulce, yo subo a tu barco aunque vaya al infierno sin retorno. –admitió, divertido.
-Sabes como seducir a una dama. –dijo, en tono sarcástico- Gracias, en serio.
-No debes agradecer, dulce. –dijo, extrañado- Estamos juntos en esto.
-Solo porque te hice mi caballero. –murmuró, en tono de disculpa.
-No, dulce. No te equivoques. –negó- Estoy aquí porque me hiciste tu caballero, sí. Pero si yo decido seguirte es porque hiciste algo que jamás nadie hiso por mi, y te ganaste así mi lealtad y devoción.
-… ¿Qué? –pidió, sin voz.
-Tu confiaste en mi, eso es algo que nunca nyade ha hecho.
La piel de Tomoyo se puso de gallina y el corazón se le saltó un latido, las palabras de Amads eran tan sinceras y tan llenas de agradecimiento que la llenaron por completo. Podía ver a través de él, era su naturaleza después de todo, podía sentir todo ello que él afirmaba y más: agradecimiento, lealtad, cariño y respeto.
…
Se apresuró a entrar al baño de damas, se sentía asqueada y mareada por los manoseos de Aaron en medio de la pista de baile. Le había puesto algo en la bebida, estaba segura, pero no tuvo más opción que beberla de todos modos.
-¡Oye!
Había dos muchachas más allí con ella, una estaba con la cabeza en el inodoro y la amiga sujetaba su cabello y frotaba su espalda.
-Ahhh. –se dio la vuelta y devolvió en el suelo.
-Demonios…. –Shaoran rápidamente llegó a su lado- Tranquila, tranquila.
Terminó y observó su obra de arte, el césped salpicado de sangre espesa y caliente podía apreciarse bajo la luz de la luna. Era la tercera vez en la semana.
-Toya fue a comprar helado con Yukito, tranquila. –dijo el castaño- Limpiaré esto rápidamente.
-Lo siento. –murmuró, apenada.
-No lo sientas, tranquila. –besó su frente y volvió dentro rápidamente.
Otras dos chicas entraron, volviéndola a la realidad. La asquerosa realidad.
Se empapó el rostro y detrás del cuello, refrescándose un poco. La temperatura en México era más húmeda de lo que estaba acostumbrada en Japón.
Había intentado sacarle algunas respuestas a Aaron esa noche, pero estaba igual de reticente.
-¡Fue tu idea, ¿no recuerdas?!
¿Había sido idea suya en verdad? Aparentar devolverle la vida a su madre cuando en verdad salvaba la suya propia. ¿Por qué esconderlo? Seguramente no quiso preocupar a los demás. Por lo que recordaba, Shaoran había sufrido ese verano hace tres años y esconderlo de Toya y su padre había sido toda una ilíada, ni hablar de Tomoyo y Kero. Aaron dijo que fue culpa de Eriol, estaba segura de que no quería que el mago se sintiera culpable. En esos términos, tenía sentido. Pero… ¿Por qué decir que salvaría a su madre? ¡Aaron sabía que el Consejo iría tras ellos si se creía aquello! Eso no encajaba, aún.
…
-¿Puedo ayudarte? –preguntó Toya a la intrusa que entraba a la pequeña oficina.
-Eres Toya Kinomoto. –afirmó.
-Sí, pero eso ya lo sabes. –dejó la carpeta sobre el escritorio- ¿Qué eres?
-Eres un médium, interesante.
-¿Qué demonios quieres? –gruñó.
-Soy Ruth.
Toya frunció el ceño, eso no le decía nada.
-Vine por ti.
Y, rápida como un rayo, tenía las manos sobre su cabeza y todo se oscureció para el mayor de los hermanos Kinomoto.
…
-Han estado despareciendo bolsas de sangre del hospital.
-¿En serio?
-Sí, es muy extraño. –abrió el refrigerador y sacó una botella de agua helada- ¿Quién se llevaría sangre? Medicamentos, tal vez. O dinero. Pero… ¿sangre?
-¿Avisaron a la policía?
-Sí, ahora aumentaron la seguridad en el hospital. ¡Es una locura!
-… mmm.
-¿Vas a la casa del mocoso? –inquirió, al verla arreglada y con un bolso cruzando el pecho- Ten cuidado, tal vez estos enfermos estén sueltos por ahí.
-Tendré cuidado, adiós. –prometió.
…
Sostenía la linterna entre sus dientes mientras buscaba entre los expedientes rápidamente.
Oyó pasos.
-¿Hay alguien aquí?
Apagó la linterna y se escondió debajo del escritorio. Escuchó la puerta abrirse, pasos que entraban y una linterna iluminando los archivadores. Esperó unos minutos y volvió a su tarea.
-¡Bingo!
Meiling retiró rápidamente el expediente médico de Sakura y se dirigió a la ventana para huir del hospital rápidamente.
…
-Maldición. –gruñó, las cortinas estaban abiertas y el sol no ayudaba a su jaqueca.
Cerró las malditas cortinas y buscó un reloj o su celular, no sabía qué hora era y mucho menos dónde se encontraba.
-¡Ah!
La sabana resbaló de su cuerpo, aterrizando en el suelo. Estaba desnuda.
-No, no, no… -se jaló con fuerza sus castaños cabellos- Hijo de puta.
Marcas verdes y moradas esparcidas por todo su cuerpo, el mapa que indicaba por donde habían pasado las manos de Aaron. No quiso verlas así que buscó algo de ropa, como estaba en algún hotel y lo único debería estar era el maldito vestido de lentejuelas. Estaba hecho pedazos, como su espíritu, a los pies de la cama.
-Ese maldito hijo de… -las lágrimas comenzaron a descender.
Era el tercer día, esperaba que fuera el último de sus días junto a ese maldito bastardo.
…
La campana sonó cuando abrió la puerta del recinto, la bibliotecaria observó en su dirección.
-Profesora, buenos días.
-Buenos días, Miha.
-¿Qué puedo hacer por usted?
-Estaba buscando los periódicos locales de hace tres años, ¿puede ser?
-Mmmm… -pensó por unos segundos- ¿Qué fecha?
-Comienzos de verano.
-Oh. –negó lentamente- Lo siento, los registros de esos meses se perdieron.
-… ¿Cómo dice? –su ceño se frunció- ¿Todo?
-Una de las computadoras se descompuso en otoño, se prendió fuego y no pudimos recuperar los archivos almacenados. –contó- Teníamos los periódicos originales en el fichero mas cercano, también se perdieron.
-Qué pena.
-El periódico local tenia una pagina web, pero solo publicaba algunos de sus encabezados. –informó- Podrías intentarlo allí.
-Ya veo. –le regaló una sonrisa a la anciana- Gracias por la ayuda.
-Oh, en lo que guste. –la despidió- Nos vemos.
…
Si Mahoma no iba a la montaña, la montaña iría a Mahoma, fue el pensamiento que condujo a Eriol hacia el departamento del castaño esa mañana. Kero se estaba quedando con él, así que Supi había venido con él para jugar con su amigo/rival, eso también les daría algo de privacidad con suerte.
Golpeó la puerta y esperó pacientemente.
-No pedí pizza. –fue su recibimiento hostil.
-Que suerte que trajimos pastel, entonces. –lo ignoró y entró sin invitación con el paquete en sus manos y Supi en su hombro.
-¡Pastel! –los recibió el peluche amarillo.
-¿Por qué no van a servir unos platos, chicos? –pidió el ingles.
-¡Quiero el trozo mas grande!
Los guardianes fueron hacia la cocina, estaba seguro que no saldrían hasta acabarse el dulce.
-Gran jugada. –comentó el castaño, dirigiéndose a su habitación- ¿Con qué me sobornaras a mi?
-Oh, iba a traer una botella de whisky, pero es muy temprano para esa jugada. –cerró la puerta y se recostó contra ella.
-No estoy para juegos, Hiraguisawa. –abrió las ventanas y se apoyó en el marco, una brisa veraniega comenzó a mecer las cortinas- Te dije que no quiero hablar de aquello.
-El que hablará soy yo, he recordado unos sucesos de ese verano y quiero saber tu opinión al respecto. –obtuvo su atención- Sakura y tú estuvieron apartados de todos nosotros, en ese momento pensé que era normal, era el primer verano que te quedaste luego de sellar la carta Vacío y el comienzo de su relación formal.
-No recuerdo que te quejaras, Tomoyo y tú la pasaron muy bien. –comentó, su tono neutro.
-Ah. –exclamó- Pero cuando los incluíamos en nuestros planes siempre estaban ocupados, ¿recuerdas?
-Creo, puede ser. –volvió a reposarse en el marco de la ventana- ¿Y?
-Estuvo enferma todo el verano. –afirmó, poniéndose serio- ¿Quién mas sabía, además de ti?
-No quiero hablar de ello, ya te lo dije.-murmuró, observando el paisaje.
-¡Vamos, Shaoran! –gruñó- ¿Qué estas ocultando? ¡Sakura mató, engañó y huyó! ¿Qué tan grave fue su estado para si quiera pensar en llamar al diablo? –exigió- ¡Tengo derecho a saberlo, si es que esto es mi culpa!
-No. Quiero. Hablar.
-¡Pero yo quiero saber! –se acercó al Li- ¡Quiero saberlo todo!
-Pero yo no te lo quiero decir. –lo encaró, el ceño fruncido y la mandíbula encuadrada- No quiero, Hiraguisawa.
-¡Maldición! –y lanzó un gancho izquierdo- ¡Maldita sea! –un gancho derecho.
-Así no lograrás nada. –apartó al peli azul de encima y se limpió la sangre del labio mientras abandonaba la habitación.
-¡Dime si Sakura murió ese verano, Shaoran! –gritó, en un ultimo intento.
El chino se detuvo a unos pasos de la puerta, los peluches se habían acercado ante el escandalo y observaban a ambos adolescentes discutir.
-Ella murió, ¿verdad?... –chilló, tenía los ojos rojos- Ella-ella… estuve investigando y –se limpió los ojos, algunas lagrimas querían escapar- Y debes estar en determinado estado espiritual para pactar con un demonio.
-¿D-de qué están hablando? –tartamudeó Kero- ¡Mocoso!
-Una de esas opciones es estar al borde de la muerte. –finalizó Eriol.
-¿¡Eriol!? –chilló Espinel- ¿Qué sucede?
-¡Mocoso, responde!
-Si Sakura… -hizo una pausa- Yo no creo que haya sido culpa tuya, Eriol.
-¡SHAORAN!
Pero aunque el guardián del sol llamó a gritos estridentes el heredero Li se había marchado luego de un portazo. Ninguno lo siguió.
…
-Los registros del periódico se perdieron. –suspiró- Un incidente en la biblioteca, un hackeo en el sistema del periódico, sin resultados en internet. Nada.
-Yo tengo los registros médicos de Sakura, creo que encontré algo.
-¿Qué?
-Ese verano Sakura no fue al hospital, pero luego de ese verano jamás volvió. –le pasó el historial- Ni siquiera para revisiones anuales obligatorias, tampoco para las vacunas.
-Aaron le daba inmunidad y sanación acelerada, eso no podría explicarse a un doctor.
-Voy a buscar los registros de la escuela, tal vez encuentre algo allí.
-Sí, buena idea.
-No fue mía, también me lo asignaron. –señaló la carpeta que el Consejo les había encomendado.
-Sí. –sonrío- Yo también debo ir a otro lugar.
-¿Dónde?
-Quieren que hable con la gente del hospital. Hay… -frunció el ceño- Tienen la hipótesis de que Sakura recibió transfusiones de sangre.
-Aquí no hay nada. –revisó el historial medico, con el ceño fruncido- Estaría aquí si hubiera pasado.
-Transfusiones hechas por ella o… o por terceros.
-Oh. –comprendió- Necesitas bolsas de sangre para ello.
-Demasiadas, creen ellos.
…
-Vamos a necesitar suministros. –observó las ultimas bolsas de sangre en su refrigerador- No puedo volver al hospital, hay cámaras y policías por todos lados.
-Se nos debe ocurrir algo, Shaoran. –murmuró, somnolienta- No… no podemos-
-Lo sé, tranquila. –besó su frente- Algo se me va a ocurrir.
-Siento tener que pedirte todo esto… -se le aguaron los ojos- No sabes cuánto.
-Tú no tienes que pedirlo, Saku. –le regaló una sonrisa- Sabes que yo haría lo que fuera por ti.
-Lo sé, yo haría lo que fuera por ti, Shaoran.
…
-¿Es verdad lo que dijo Aaron?
-¿Cuándo comenzaste a creer en los demonios, Kamy? –se burló- Pensé que te había enseñado bien.
-No respondiste a mi pregunta. –frunció el ceño- Tú también estuviste ahí, Shaoran tenía recuerdos que respaldaban sus palabras. Sakura podría ser inocente.
-Sí, lo vi. –sonrió, divertida- Puede que tenga algo de cierta aquella mentira.
-Ángel estaba en serio sorprendida.
-Ángel tenía demasiados problemas para ocuparse debidamente de Sakura, si lo hubiera hecho –frunció el ceño- Sakura no se hubiera descarriado.
-… yo creo que es verdad. –comentó- Aaron-
-Aaron es un ser muy listo, he de admitir.
-¡Entonces es cierto, lo sabia! –festejó.
-Espero que sea lo suficientemente listo para no ir detrás de Tomy…. No vivirá lo suficiente para demostrar si lo que dijo era verdad o mentira, porque voy a matarlo de una vez por todas.
…
En el presente.
Mierda que ella se estaba largando de esto. De todo esto.
Ella le estaba poniendo fin a esto.
-¡SAKURA!
Ella lo estaba haciendo ahora.
-¡VUELVE YA, SAKURA! ¡MALDITA SEA, NIÑA!
Tenía que regresar a Tomoeda, a Okinawa. Incluso ver al Consejo sonaba como a gloria. Cualquier cosa, con tal de escapar de Aaron.
-Aquí termina nuestro negocio, Aaron. –fueron sus últimas palabras antes de cruzar al portal de Ecuador.
…
-Te estaba esperando, princesa.
-Lo siento. –se disculpó, en medio de las lagrimas- Tenías razón, no te hice caso.
-Sh, sh. –la acunó en sus brazos- Él no puede tenerte aquí.
-… ya no sé en qué creer, Ángel… perdí el norte, perdí todo.
-Vamos a estar bien, vas a estar bien. –prometió, rompiendo en llanto, también.
-Quiero acabar lo que empecé ese verano, pero él no va a dejarme ir.
-Vamos a encontrar una solución, princesa.
-Lo siento tanto.
…
Yami, tus review son el alimento de este fanfic jaja
Disfrútalo!
