Cuerpo cautivo


Albert Wesker & Claire Redfield


Capítulo 21: Alma, pluma y papel.

You've got a heart as loud as lions

So why let your voice be tamed

Maybe we're a little different

there's no need to be ashamed

You've got the light to fight the shadows

so stop hiding it away.

Emeli Sande Read All About It


Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes de Resident Evil son míos. A mí me gusta escribir, el drama y disfrutar de la literatura.

Manipular personajes, eso también.


Nota de la autora: No mentiré. Considero que esta clase de redacción es mi fuerte. Escribí el capítulo como una entrega "diferente", por eso la veloz actualización. Espero que la disfruten ya que intenté plantarle todo el sentimiento posible y lo que he aprendido a lo largo de mi corta travesía por el mundo de Fanfiction y de los libros en general. El capítulo está narrado en primera persona. Espero les agrade. Por cierto, el repentino capítulo lo escribí para celebrar las 200,000 palabras de Cuerpo cautivo. Y por todos los mensajitos que tan amablemente han depositado en esta historia, que como siempre, es para ustedes.

Quería darle a este capítulo una dedicatoria especial para mis queridas Addie Redfield y lLawliet, cuyas publicaciones siempre son de gran inspiración para una servidora. Una taza de té, uno de sus historias y garantizo una buena noche. También a mi beta reader Pola, ya saben, la loquilla que me tolera y alienta a publicar.


Ella


Albert Wesker está mirando por la ventana del avión.

Sus lentes de carcaza oscura reflejan las nubes, como espíritus altivos, volviéndose todo y nada cuando el vehículo en el que viajamos logra atravesarlas.

Quién diría que ese hombre que contempla las nubes pasajeras no de vuelo sino de instante, viviendo tan poco, muriendo tan rápido, es uno de los criminales más dañinos del globo terráqueo, poniendo a naciones enteras de rodillas, capaz de matar sin considerarlo en dos ocasiones, iracundo, frívolo, sin corazón.

A veces siento que esas nubes lloran en silencio: me conocen mejor que cualquier otro ser material, pues son capaces de reflejar mi dolor y mi alegría.

El antiguo capitán del equipo de rescate de Raccoon City está sentado con una pierna sobre la otra, la mano derecha apoyando su barbilla, atento a lo que sucede allá afuera.

Algo que agradezco enormemente, ya que no sabría cómo reaccionar si me mirara en este instante con sus ojos de infierno.

Pedí a la única azafata abordo, una libreta y una puma para poder escribir; ella me dedicó una sonrisa de lastima y me dijo que traería dichos objetos sin retardo. Interpreté esa sonrisa como una muestra de compasión y empatía debido a mi actual acompañante.

No la culpo.

La azafata debe conocer su carácter debido a sus múltiples viajes y lidiar con su humor cambiante y sus caprichos de hombre acaudalado, deber ser tarea extrema. Ninguna remuneración económica debe de ser suficiente para compensar el riesgo de que tu jefe, después de un mal día, pueda sacar su magnum y meterte un tiro sin miramientos, —Albert Wesker vive con descaro fuera de la ley—.

Quizá si yo fuera un extraño y observara desde afuera, también sentiría pena por esa tonta pelirroja que está a merced de un tirano sin alma.

Por alguna razón, soy incapaz de sentirme triste. Después de esa noche a las orillas de Grecia, he empezado a descubrir su verdadera naturaleza. O al menos, la que muestra ante mí.

¿Qué si es la real? No estoy segura. Lo que sé con absoluta certeza es que ni sus explicaciones lógicas ni sus planes, podrían justificar su comportamiento. Por más objetivo y racional que sus pasos aparenten ser.

Albert Wesker es un enigma; no estoy cerca de comprender la mitad de sus motivaciones y a veces pienso que ni él sabe qué es lo que su mente le dicta que haga. Parece ignorar su corazón. Le ha puesto una muralla de concreto, le arrancó la lengua para que deje de intervenir en las decisiones.

Miserable debe ser la persona que no puede permitirse un segundo de vulnerabilidad; debe sentirse incompleto.

No me gusta pensar mucho al respecto ya que siempre termino por arrepentirme, pero en el fondo, sé que no puedo alejarme. Es como si un lazo invisible estuviera atándome; aún con sus arranques, con la crueldad que irradia, tan dañina y peligrosa, siento que hay un hombre vivo detrás de esa máscara, alguien que ha venido luchando por demasiado tiempo contra su sentir humano y que ahora, transcurridos los años y haber sido dado por muerto más de una vez, se ha percatado de que su fortaleza se está convirtiendo en una debilidad; no puede evitar dar muestras de dicha humanidad, pues se ha tornado en una "enfermedad" incontrolable.

Pero quizá es sólo mi estúpida urgencia de justificar mis acciones.

¿Acciones o sentimientos?

Wesker se mueve en su asiento, saca el celular de su abrigo de piel de cocodrilo y sin decir nada comienza a revisar mensajes o algo por el estilo; no puedo ver lo que está haciendo exactamente, pero tampoco me importa mucho.

Miro sus labios encorvados, gesto que le adorna el rostro pálido y distante cuando está analizando una situación, es decir, bastante a menudo.

A pesar de que empiezo a ser capaz de interpretar algunos de sus gestos, sigo fallando. Soy una traductora inexperta, sin importar cuantos años llevemos de "conocernos" y tantos más de odiarlo a cada momento por lo que le hizo a mi hermano.

Me siento como una verdadera hipócrita.

En tantas ocasiones juré que en cuanto le viera, cometería cualquier locura con tal de provocarle la muerte. Y cuando se me presentó la oportunidad… la rechacé.

Me gustaría acusar a mi sentido moral, mi falta de coraje, mis ilusiones falsas y estimadas de un capitán de policía que tenía todas las armas necesarias para derrotar a Umbrella, pero el cinismo no es una práctica sana.

De todas las personas que figuraron como sospechosos en la conspiración de Umbrella, el capitán de los S.T.A.R.S fue de los menos esperados por mí y una de las noticias más dolorosas en aquellos tétricos días. Sus habilidades de nuestro lado habrían facilitado la conclusión de esta sanguinaria masacre; me hubiera llenado de confianza el saberlo de nuestro lado y probablemente, jamás habría tenido que ir en busca de mi hermano a la nefasta ciudad de Raccoon. Es un poco bizarro admitirlo, pero si Wesker no hubiera traicionado al escuadrón de policía y, de alguna forma, comprometido sus fuerzas a combatir el bioterrorismo, Chris hubiese sido capaz de cubrirle la espalda hasta el más recóndito y polvoriento de los países.

Mi hermano mayor es una persona leal hasta la muerte con aquellos que le han demostrado la misma confianza.

Y aunque ninguno de los dos quiera admitirlo ahora, estoy segura que compartieron la ambición táctica, el deseo de combatir y vencer, y mantuvieron a los S.T.A.R.S en su calidad de escuadrón de elite. Juntos.

Finalmente, la ambición de Wesker fue más grande y se dejó vencer.

Dicen que nadie debería justificar un sentimiento. Yo desearía poder hacerlo. Encontrarle una razón a lo que ahora estoy sintiendo por él.

No es sólo su recuerdo tan vívido, tan lleno de aromas, de sensaciones. No es sólo observarlo con su chaleco negro y su escopeta al hombro, montando su patrulla, luciendo como la única autoridad en el planeta tierra.

Es algo más, algo que ha vuelto a llamarme.

Está en la forma en que me hace vibrar y estremecer debajo de su paladar, debajo de sus silencios, de su mirada escarlata.

De sólo imaginarme lo que pasaría si Chris o Jill se enteran de lo que pasó entre nosotros… me siento desfallecer. Sé que jamás me perdonarán; ni por los besos ni por las caricias, mucho menos por los pensamientos bondadosos que guardo hacia el tirano.

Me dirán que enloquecí, que él me hizo perder el rumbo, que me convirtió en su víctima y todo ha sido producto del trauma.

¡Qué lejos estarán de la verdad en todo caso!

Sé que me estoy portando egoísta. No ignoro este hecho porque cada vez que me observo al espejo veo un poco de mi hermano en mí, y eso lo empeora todo. Estoy pensando en el instante… en el presente. ¿De qué sirve pensar en un futuro estando en manos de Albert Wesker? Podría ejecutarme en un abrir y cerrar de ojos y mis "aventuras" de los últimos días carecerían de importancia.

Serían las memorias perdidas de un cuerpo cautivo, abandonado en una zanga, sin voz, sin luz, sin nada.

¡Pero cómo no ser egoísta! He pasado toda mi vida en solitario. Viendo como las personas van y vienen, se cruzan en mi camino y desaparecen.

Es como si ellos supieran que me quedaré allí, estática, como una vasija, y siempre estaré disponible para sus ordenanzas y depósitos. No saben de mi soledad porque creen que es un vicio. Que a pesar de mi alegría y mis risas, tratando de divertirme en las fiestas, de salir, de disfrutar mi vida después de la tragedia, el tiempo en soledad me hace bien.

Muchos hombres han intentado convencerme de que con ellos conoceré el amor, que podré pasar el tiempo con ellos, tener hijos, envejecer juntos. Pero sé que la mayoría sólo ha conseguido ver la superficie. No conocen nada de mi historia; para ellos, soy una mujer que tiene la encomienda de "salvar". Creen que soy una chica que desea ser activista porque le gustan las cámaras y las cenas de caridad. Les atrae mi figura, quizá a unos cuantos mis ganas de pelear, mi humor en otros casos. Quizá hasta llegamos a ser confidentes el uno con el otro.

Sin embargo, continuo sintiéndome vacía. Como si todo lo que contemplaran ellos fuera un bonito disfraz que utilizo para presentarme en sociedad.

Soporté todas esas reuniones ocasionales, esas citas a ciegas, esos "amigos" de la universidad, y nunca obtuve ningún resultado. Nada que me recordara lo que se siente ser deseada por alguien. Querida. Necesitada. Amada.

Quizá una vez lo experimente en carne propia, gracias a cierto desafortunado policía del RPD. Tenía unos bellos ojos azules, una astucia envidiable, una valentía profusa, un sentido de la justicia inquebrantable. Su nombre es Leon S. Kennedy.

Pensaba estar enamorada de él. Pensaba que sus palabras cálidas, su entrega, su deseo por ayudar a los demás me haría amarlo como no lo he logrado en toda la vida.

Cuán equivocada pude estar.

Jamás nos besamos. Jamás conseguimos romper esa muralla de la amistad y darnos una oportunidad para divertirnos como adolescentes, para experimentar lo que cientos de seres humanos han hecho en el pasado. Ser amantes, ser novios, jugar con una juventud que nos fue arrebatada por la guerra contra los no vivos y los inhumanos sedientos de poder.

Leon quiere salvar al mundo.

Y yo no voy a ser un obstáculo. Quiero verlo alcanzar todo lo que desea, hacer del mundo un sitio agradable para habitar, como en épocas pasadas lo fue. Quiero que mire atrás y se sienta satisfecho, que sepa que el país y sus amigos agradecemos su constancia, su dedicación a las vidas ajenas. Que sus años estén llenos de victoria. Que encuentre a una mujer que lo merezca.

Una parte de mí, sabe que no soy esa mujer.

Hay alguien que nunca pude dejar ir. Ni siquiera cuando conocí a Kennedy en aquel evento caótico.

Mi necedad transformándose en mi peor defecto. Nunca permití a Albert Wesker desaparecer de mi memoria. Lo clavé en mi subconsciente, aun sabiéndole muerto.

Desde que nos conocimos, perdí una parte de lo que era con él y no volví a ser la misma. Era prácticamente una niña cuando nos topamos por primera vez, pero eso no evitó que su presencia causara una revolución en mi interior.

Al principio creí que sería un capricho, una fijación temprana, una obsesión de puberta. Había llegado con sus aires de arrogancia por la cima y un gesto que lo hacía lucir como la más reciente adquisición del olimpo.

Era normal que con las hormonas un tanto alborotadas por la pubertad me sintiera atraída por un hombre de su estirpe y apariencia.

Cuál fue mi sorpresa al enterarme de su regreso, después de aquel volcán y toda la locura de dominación mundial que lo mandó directo a un infierno del que nadie creyó que saldría vivo.

Y yo seguía sintiendo lo mismo.

Ese nerviosismo de colegiala, esos deseos de saber que había detrás de sus pecados, debajo de todos aquellos misterios de bóveda detrás de su persona.

Y ahora, con todo lo que he experimentado… no estoy segura de querer olvidarlo. De poder apartar mente y corazón y dejarlos actuar por separado.

Recuerdo sus manos hábiles acariciando mi cuerpo desnudo, como pudo ser tan tranquilo, tan sereno en sus besos; sentí que al fin podía leerlo. Podía interpretar todos sus pensamientos a través de ese tacto desentendido, tan gastado por creerse incapaz de rozar una piel sin desgarrarla y batirse de su sangre.

Esa noche, pude saberlo todo. Su miedo innegable a la muerte. Su voz interior volviéndolo humano a parpadeos, como si supiera que lo que sucederá a continuación, no podrá enfrentarlo solo. Arriesgará su inmortalidad y no tendrá a nadie que se encargue de levantar los pedazos.

Toda mi vida he creído que eligió la soledad como su guardia y custodia. Que hizo de su arma, la única compañía confiable. Y fue de esa manera hasta que tuvo que luchar contra la muerte, cara a cara.

La muy burlona debió decirle: "Mírate, eres un despojo de lo que fuiste. Si mueres ahora nadie te recordará. Todos fingirán que fuiste una pesadilla." Y eso lo hizo volver de entre las llamas, recuperarse de las quemaduras que seguramente sufrió e inyectarse ese suero maldito que es lo único que mantiene, a él y a su imperio, de pie.

Pero estoy segura de que ahora ha decidido que el último sendero elegido, causó estragos irreversibles. Lo sabe, pero es demasiado necio y testarudo como para admitir un error.

La confesión acerca de su estado de salud me sorprendió y todavía me provoca escalofríos el rememorar su apatía ante el efecto obvio de su revelación sobre mis ya desconcertados sentimientos. Aunque no lo ha confesado por sadismo, me causó el peor sabor de boca, el dolor de corazón más agudo, la sensación de vacío que ahonda aún en los temperamentos más firmes.

Quisiera saber qué es lo que planea para poder recuperarse, pero sus pensamientos continúan siendo resguardados por cientos de soldados y por su propio hermetismo.

Sin embargo, mientras me besaba en el cuello, mientras nos volvíamos un mismo cuerpo, creí conocerle. Quizá fue el efecto de sentirlo poseerme de manera momentánea, de ser capaz de causarme un placer incontenible con su cercanía, pero me sentí capaz de contar la historia detrás de sus cicatrices, trazar las memorias de un tirano y ver los rencores, las traiciones, desplomarse sobre su cuerpo, como si los recuerdos lo volvieran viejo y nuestro encuentro, un poco menos amargo. Me sentí capaz de arrancar a Wesker de una locura que lleva consumiéndolo por más de tres décadas. Pude ser testigo de una caballerosidad que nunca fue fingida y un arranque de pasión que le robó el aliento con sabor a chocolate. Y me sentía aceptada, deseada, comprendida con cada ligero roce de sus manos titánicas sobre mi cabello.

Veo al tirano moverse en su asiento y me sobresalto. Espero no sepa que he estado mirándolo de manera furtiva.

Eh, ya da igual.

Regreso a mi posición, observando el cielo celeste y los campos enverdecidos por el sol, suelos surcados por tractores y campos de algodón simulando ser infinitos; los pastores guiando a su ganado a través del camino enlodado y lleno de arcilla.

A veces, en esos días de nostalgia, en esos días que paso ahora encerrada en un cuarto que no me pertenece, me imagino en la sala del departamento viendo una película con Chris, charlando con Jill mientras comemos botanas y bromeando acerca de cómo serán las cosas cuando ambas tengamos hijos; esas platicas de chicas que mi hermano escucha por casualidad y tiembla en sus pantalones de militar. Podrá ser un capitán reconocido por sus acciones heroicas, pero todavía es víctima de una inmadurez espontanea.

Y cuando mis pensamientos vuelven a mi familia, es indudable que me dolerá el alma. No sólo por la traición que he cometido. La culpa que me aborda como resaca, la sensación de que al mantener mi atención en Albert Wesker, miles de personas están allá afuera siendo sacrificadas por su campaña de conquista. Semejante a un Napoleón moderno.

No quiero tener que ver el rostro decepcionado de Chris. Su enojo incomparable. Sus deseos de acabar con Wesker afinarse de manera que se voy a perderlos a ambos.

¿Quién podrá juzgarme ahora?

¿Quién no ha perdido la cabeza al tener lo que más anhela entre sus manos?

¿Es realmente Wesker el hombre que he estado esperando para hacerme compañía?

¿O de qué se tratan todos estos disparates que vengo haciendo desde que llegué a su mansión?

¡Cómo desearía culpar al Síndrome de Estocolmo! Decir que el encierro me ha obligado a enamorarme de un tipo siniestro como él.

Pero no ha sido ninguna clase de enfermedad mental la causante de mis dilemas; ha sido el ver a su humanidad asomarse de vez en cuando y embriagar mis sentidos con su masculinidad trepidante.

Sentirme segura en sus brazos, protegida en su compañía, angustiada en su ausencia. Temer que todo sea un espejismo y se desvanezca, como todas las cosas que he tenido y que me han sido arrebatadas en esas jugarretas del destino que no tienen remitente pero sí destinatario.

Recuerdo lo que leí en su mirada cuando se enfrentó contra ese maniático de Krauser. No sólo fue determinación asesina, enojo, sino una pequeña turbulencia, como si estuviera al pendiente de lo que sucediera conmigo.

O cuando me rompió el brazo "sin querer"… cosa que todavía no le perdono del todo.

Sé que sonará como una tontería, pero parecería que el hecho de que estuviera siendo herida, o que me pusiera en riesgo como contra aquella abominación que enfrentamos entre la nevisca, le disgustara.

Todos esos actos que han dejado entrever su humanidad, desmintiendo su carencia de sentir, han provocado que mi corazón se engañe y empiece a jugar malabares con mi verdadero sentir hacia Wesker.

No puedo mantenerme ajena. No, siempre tengo que meter mi cuchara en donde no me llaman, tengo que intentar vencer a la ruleta rusa y muy pronto, alguien saldrá lastimado por mi estúpida culpa.

Es sólo que… es horrible extrañar a una persona que tienes justo enfrente de tus narices.

A veces lo observo; Albert se comporta como si nada a su alrededor le importara. Tiene el hábito de levantarse muy temprano y prepararse un café, siempre finge que es el único que se encuentra en la casa, prende el estéreo y tiene los gustos musicales de un hombre cuya juventud se desarrolló en los ochentas. Y siento una desolación cernirse encima de mi ser con la fuerza de un maremoto. Me transformo en un náufrago de mi propia catástrofe.

Porque lo extraño. A pesar de que lo veo y sé que continúa respirando, entiendo que sus pensamientos están en la dominación, en la destrucción, en su supuesto reinado.

¿Saben lo triste que es sentir que existe una sola persona que puede verte y te conoce a su manera, te interpreta, te domina, te sofoca con la mirada, te revive con las pausas abreviadas que le permiten pronunciar tu nombre, con su tono de seducción, y esa persona no está interesada en hacerlo, ni siquiera durante un breve instante?

¿Lo doloroso que es saber que pronto estará muerto, que es su cabeza o la de tu hermano? ¡Ser consciente de que todos tus amigos lo odian con buena razón y le desean la muerte de corazón, por todo lo que les ha arrebatado sin empatía!

Que si lo capturan, lo torturarán para infringirle la agonía que él le ha provocado a miles de seres humanos durante su búsqueda del ser perfecto.

¿Lo terrible, lo… angustiante que es sentir su vida fugarse tan sólo porque no es capaz de aceptar la derrota y todo lo que te queda es verlo hacerse fuerte para mantener las fronteras de su dominio y aislados a sus enemigos?

¡El desconsuelo que puede afligir a una mujer al saber que él hombre que ama, sin razón y probablemente sin perdón alguno, puede matarla con tan sólo desearlo! ¡Puede tomar el arma, disparar sin contemplaciones! Puede acercarse y tirar al fregadero su cuerpo sin vida, como una caja de música que ha perdido afinación y utilidad.

¡Y ella, le cree, lo quiere porque le ha mostrado que todo lo que queda de humanidad reside en una fracción de su cuerpo!

Tener que elegir nunca ha sido un privilegio.

Pero tendré que hacerlo. Y definitivamente, Wesker lo hará también. Tarde o temprano decidirá que intervengo con su trabajo, que soy una molestia que ya no quiere conservar, una debilidad que no puede permitirse y me aniquilará. Dudo que vaya a tentarse el corazón. Quizá la única consideración que tenga es matarme de la manera en que me duela menos.

Y aunque no pienso que me odie, el considerar que pudiera sentir algo por mí, distinto al rencor o al repudio, me parece inverosímil y mi cabeza no puede procesarlo. Menos aún después de una noche dormida entre sus brazos.

Todo lo que hago es encogerme y decir que lo hace porque para él cualquier sentimiento es unilateral. El amor no es un anhelo, una vulnerabilidad hacia el ser amado. Para él es ser idolatrado, igual al momento en que estás contemplando una estatua desde un pedestal. Inamovible.

Pero cuando voltea, con esa sonrisa de medio lado y de sus labios sólo brota una sabiduría inusual que lo transforma en el hombre ilustre que en un pasado demostró ser, me aborda un calor trepidante de pies a cabeza, que me dice que para el amor no le es de todo desconocido, sin embargo, es como si deseara traspasar una muralla impenetrable con los puños. Quiere entrar a la fuerza, imponer sus reglas y conocer el sentimiento a través de sus caprichos volubles y su nostalgia disimulada.

No creo que se arrepienta de sus acciones como capitán; pero creo que hubiese deseado poder llegar a su objetivo de manera distinta.

Pudo haber evitado tal masacre de haber pedido ayuda a tiempo.

¡Qué tontería! Albert Wesker, pidiendo ayuda para superar un complejo de Dios que lo ha consumido como una plaga con espacio y condiciones apropiadas para crecer y multiplicarse.

Por ahora, no soy capaz de mucho. Me gustaría tener el valor suficiente para encararlo y pedirle que me ayude. Que él y yo tal vez, y sólo tal vez, podríamos intentar detener todo esto. No más armas, no más desgracias que marcar con tiza en la celda de esta dolorosa y tardía manera de existir. No tenemos que decirle a alguien; no voy a pedir que admita un error. Silenciaré mis pensamientos. Quizá el tirano acepte la redención en lugar del más tortuoso de los decesos.

Pero estoy volando como una idiota entre mis fantasías. Es una ilusión. No sucederá en milenios; ni cuando la luna se caiga a pedazos y estos nos aplasten.

Cierro los ojos. Dejó el aire llene mis pulmones y repaso una canción dentro de mi mente, intento cantar pero me falta la voz.

Sólo quiero pensar en nuestro momento. No quiero ver de nuevo sus pecados; quiero ver que por la mañana, me dedicará una mirada que me lea el alma dolorida como ningún hombre ha logrado. Conocerá mis limitaciones y dejará por un segundo sus cadenas frías soltarlo y permitirme vivir la fantasía de su cuento de hadas.

Escucho mi nombre sus labios y aquel mote sobrio que me ha dado desde nuestro encuentro en la Isla Rockford. Puedo sentir sus manos poseer mi espalda, sus gruñidos placenteros, las yemas de sus dedos extasiándome con su monarquía lujuriosa.

Un hombre que puede ser tu caballero vestido de negro, tu peor pesadilla, tu agonía, tu calma, tu rencor, tu demonio personal. Ese es Albert Wesker.


Él


Alzo la vista del asistente digital. Veo a la azafata moverse desde el fondo, con su uniforme azul claro y su servilismo. Trae una libreta y una pluma que entrega a la pelirroja, quien agradece enseguida y no desperdicia otro segundo en contemplar las pastas de cuero y el bolígrafo de plata que le han sido proporcionados; abre el cuaderno y se alista para escribir. ¿Qué será tan importante redactar que no puede esperar al aterrizaje?

Claire hace caso omiso al mareo que sé le provocan los viajes. Tiene el rostro pálido y enfermizo; la boca contraída y se aferra al sillón cada vez que el vuelo se mueve irregularmente.

La señorita Redfield porta un color distinto; un aire que me hace pensar que no ha olvidado del todo nuestra conversación de la noche anterior. ¿Cómo podría si la he sorprendido con una supuesta sinceridad?

Es demasiado aprensiva; nunca aprendió a dejar ir. Sus padres siguen en sus pesadillas, su hermano en su impulsividad y sentido de justicia arrebatado, sus amigos en sus acciones de desmedido sacrificio.

Se aferra a las personas como si fueran a salvarla de caer en el abismo.

E incluso lo hizo conmigo después de qué se enteró de mi "muerte". Es una ingenua y muchas veces comete actos por mero impulso. Le gobierna el sentir y no la conciencia, es débil, abraza el riesgo como si se tratara de una insignificancia, es lanzada, poco asertiva, fugaz. Y detesto su incapacidad de permitir al pasado reposar.

La primera vez que la vi, le creí vivo retrato de su hermano. Era espontánea y rebelde; incapaz de seguir las órdenes, parecía que cabrearme era su recompensa. No era del todo cierto; Chris y Claire discrepan en aspectos variados.

La chica es diferente. Ninguna mujer me trasmitió tales sensaciones con el movimiento de sus caderas desnudas, me hizo recordar que no era humano más pero que por ella valía la pena intentar para colmarla de caricias, hacerla pensar en mí y jamás osar poner sus ojos sobre otro hombre.

Las cosas que se han mantenido intactas durante tanto tiempo, transmiten el vago presentimiento de que no puede cambiar. Pero por supuesto que pueden. A veces es tan determinada que deja a un lado los prejuicios que le han implantado sus ilusos y detestables compañeros. Tiene una manera de estallar que no perderá ni con la madurez y está dispuesta a reafirmar sus creencias y defenderlas a capa y espada.

¿Por qué pienso en ella?

Claire Redfield no ha sido la primer mujer en cruzarse en mi vida, pero la única en quedarse lo suficiente para esperar verla por el rabillo del ojo cuando va cayendo la noche sobre mi mansión.

No merece morir como una cualquiera, ni volver a su tarea de activista que sólo la inundó con ideas erróneas acerca de mi revolución.

No puedo evitar molestarme con ella; su necedad nos ha traído hasta aquí. Su melena roja, sus contoneos, su fingida inocencia que hace que otros sujetos se fijen en su presencia y la deseen mientras la sangre se me eleva de temperatura. ¿Cómo pueden si quiera imaginar obtener algo que se encuentra atrapado entre mis brazos?

Yo decido lo que sucederá de ahora en adelante. No puedo dejarla escapar. No sólo sabe demasiado de mi condición… que es corregible por mucho que la señorita dramática le guste forzarme a decir cosas que le reduzcan la histeria, además es mi disposición sentirla, convertir sus secretos algo común, transmitir la ilusión inofensiva de que está destinada a permanecer bajo mi yugo.

¿Y qué hacer ahora?

¿Tendré que soportar sus miradas cargadas de esperanza, sus preocupaciones de fémina, su sangre colgando de un amuleto en mi cuello?

Porque no dudo que vendrán tras de su cabeza; creerán que ha nacido en mí una debilidad palpable. Sorpresa que se llevarán los mercenarios.

Mi trabajo es convertir debilidades en fortalezas. ¿Acaso piensan que les dejaré ponerle un dedo encima ahora que me basta con sus palabras de joven enamorada y sus impulsos de muchacha malcriada para volver a sentirme monarca absoluto y hacerlos gemir sobre sus rodillas con una sola mirada?

¿Pero qué clase de misión suicida sería el intentar arrancar a Claire Redfield de su jaula de oro para liberarla como un ave selvática a su lugar de origen?

¿En serio quieren intentarlo?

No es la chica más hermosa que se me ha insinuado a lo largo de décadas de prosperidad y dinero. Pero sin duda tiene cualidades que son apreciables a la distancia y aun más en la cercania. Su cintura delgada, sus piernas de amazona, su voluntad inquebrantable; su disposición de entregar todo sin recelo cuando así lo cree correcto.

Me han llovido recursos monetarios hasta dejar de ser un problema, tengo el control de naciones, mi propio ejército, laboratorios que cumplen mis deseos sin refutar el más extremista de mis mandatos. He visto temblar presidentes y retorcerse entre mis pies.

Y esa pelirroja que ahora está clavando la tinta en su libreta de travesía, que se entierra las uñas por la tensión con la graba sus trazos, viene a cuestionar los motivos por los cuales he elegido esta vida. Porque elegí vivir entre las sombras y mantenerla cautiva.

Por qué olvidé el chaleco de policía y la Samurai Edge en la gaveta. Por qué traicioné sus creencias en novelas baratas. Todo este tiempo que ha logrado evadir su castigo por ser una aferrada, por razones que se han logrado escapar de mi ajustado control.

Quizá sea su "esperanza". Así la ha nombrado ella. Sigue creyendo en que la persona que conoció, a quien le entregó una cadena de plata, es alguna clase de personalidad escondida detrás de mi tiranía.

Corregirla está en mi naturaleza, con todos estos días mostrándole una vida artificial en mi compañía, he demostrado que no se tratan de dos personalidades distintas.

Las circunstancias me han arrastrado a tomar las armas que necesito para alcanzar mi propósito; no ha sido otra cosa que una víctima de una campaña por un bien necesario para un mundo que se ha ido al carajo por la ineptitud y la ignorancia de unos cuantos.

Sus errores van a costarle la vida a los seres inferiores; pero es un precio que la humanidad debe estar dispuesto a pagar.

Claire sigue escribiendo, cada vez con más fuerza. De seguir apretando de esa manera sus garabatos, romperá la hoja sobre la que ingenuamente se consuela.

La recuerdo con sus aires de princesa griega; el vestido le ajustó a la perfección. No tenía duda de que mi empleado haría un trabajo adecuado y mi venganza por la crítica de Claire a mis modos de vestir sería un juego de ganar o ganar. Las luces de invierno sobre su mirada aguamarina, llena de un sentimiento que jamás creí ver directamente enfocado hacia mí. O sus manos dóciles sobre mi espalda, su irritante voz consternada. Su cuello esbelto adornado por esa gema de luna cuyo precio jamás estimaría. La manera en que movía sus piernas entre los brillos blancos de sus prendas y sus tacones de cinta que le permitían no verse tan menuda a mi lado.

El amor es un defecto químico del lado de los débiles.

Convierte a los seres humanos en seres vulnerables, irracionales, guiándose de manera empírica, conectando sus sentidos, desviviéndose por alcanzar una felicidad pasajera, una mentira que se repiten una y otra vez. Desean importarle a alguien; desean obtener su devoción y cuando no son capaces de hacerlo, sufren.

Después de todo ha resultado en que esa muchacha llegue a acercarse a mí de maneras insospechadas. ¿Se siente cómoda a mi lado? Innegable. ¿Le preocupa que un día desaparezca? Incomprensible, pero cierto.

¿Que corre un peligro inminente al ser mi acompañante? Verdaderamente lo hace.

Estaría mejor en una prisión, amarrada en el desván, abandonada.

Pero soy egoísta; la quiero cerca y estoy dispuesto a hacer con su vida lo que me venga en gana.

Pero la señorita Redfield se ha protegido bajo un aura sutíl; ha irrumpido en cada estancia, en cada escondrijo, dejando su inolvidable aroma a durazno y con un toque ligero de sus dedos le ha recordado a mi cuerpo cuán capaz soy de sentir todavía, pese a lo intermitente de mi capacidad de percibir los estímulos externos.

Jamás había pasado tanto tiempo en una de mis residencias; jamás volvía a esperando escuchar los pasos mesurados de una chica. ¿Y quién diría que sería la sombra de Claire Redfield la que rondaría entre los muros y pasillos de un sitio al que nunca pretendí llamar hogar?

Como adolescente era un dolor de cabeza; desde la primera vez que la vi rondando el RPD, deduje que se trataba de uno de los personajes delirantes y rebeldes que nunca tuvieron una figura de autoridad a la cuál obedecer.

Me exasperaba. Sin embargo, los detalles que tuvo en aquellos días, llenos de sentimentalismo, no sólo provocarían cuestionamientos en un hombre de mi naturaleza; me dejaron conocer la susceptibilidad de un corazón joven, su falta de temor, su coraje. Creo que de ese modo logró captar mi atención por breves instantes; no era una dama en peligro y aun así no era capaz de cuidarse por sí misma.

Era una persona fugaz. Inquieta, alebrestándose sin motivo aparente, cayendo en la indisciplina con facilidad. Sin embargo, era capaz de asumir la responsabilidad de sus acciones. Aventurada, siempre queriendo ver más allá de los estándares, de las máscaras, de las apariencias.

Ahora, le ha abordado una madurez casi imperceptible y los rastros de la experiencia lejos de hacerla envejecer, le han dotado de una sensualidad que no percibo en otras mujeres.

Me he aburrido de responder a los mensajes, de revisar conferencias próximas, juntas de negocios. Levanto la cabeza de mi asistente portátil; la ciudad de Grecia ya ha quedado muy atrás y con ella, dos traidores a mi proyecto actual.

Pero las dificultades están lejos de desaparecer; con la salida de Downing de la jugada, no me queda más que acercarme a otra clase de esferas para obtener los recursos y vías que me son necesarios. Y sin dejar a un lado a Krauser, quien es un loco obsesivo sediento de un poder demasiado grande para su intelecto.

Y debo trabajar en mi cura, agregando otra ocupación a mi apretada agenda.

Ningún efecto colateral podría ser más molesto que el dolor paralizante. Si Krauser fuera un contrincante un poco más listo podría haberme atacado ya en alguno de esos percances. Pero sigue siendo demasiado tonto y confiado para siquiera tratar de vencerme.

Mi mirada vuelve a colocarse sobre la ventana del avión; todas las cosas se ven todavía más insignificantes desde mi postura. Siempre lo han hecho; no he de sorprenderme por el tamaño del alcance de mi presencia en este mundo.

Cuando regreso la vista a los asientos, noto algo peculiar en la pelirroja. Está llorando. Ignora que la miro. Debe pensar que continúo entretenido en mis deberes.

¿Por qué llorará? Algo tiene sus lágrimas que me causan pesadez en el estómago. Me dan ganas de reventar los asientos a puños, pero no estoy intentando causarle una reacción de pánico de las que suele tener. Lo que deseo ahora mismo es olvidar por un momento que esa niña de ojos verdemar existe.

Debe de extrañar a los idiotas que frecuenta. O quizá sea por nuestra conversación a medianoche. Por haberse dejado arrastrar por la tentación y dejar que su cuerpo hablara por ella estando los dos desnudos sobre la cama. Decir mi nombre entre sus gemidos placenteros, arquearse bajo el dominio de mi pecho. Pero probablemente, sólo sea una de sus tardes melancólicas, esas que antes pasaría delante de sus retratos.

Me llega el presentimiento de que teme al futuro; ha visto lo que le depara. Sino la mato yo por sus indiscreciones y atrevimientos, la matará la incertidumbre o un mercenario que se fugue de mi vista cuando esté combatiendo a mis enemigos.

Es tarde para hacerle entender que su cercanía a mí es una condena a muerte. Es tarde para dejarla ir. Porque ahora quiero verla rondar y ser sofocada por su esperanza vana. O porque quiero verla encerrada entre cuatro paredes de un limbo que yo construí para no verla derrotada como en aquella habitación de hotel, después de gritarle cruelmente todo aquello que sigue siendo verdad. Que puedo asfixiarla a una mano; que no significa nada.

Lo lamento; esas dos sencillas palabras que dije, a manera de disculpa, siguen taladrando mi cerebro y prefiero no pensar en mis impulsos repentinos ya que no tengo idea de qué clase de radicales acciones pueden brotar de las conclusiones que retome.

Solicito la presencia de la aeromoza en mi asiento y aparece enseguida, con su cabello claro recogido y su gesto de tembloroso, como un diminuto roedor. Con el dedo índice le pido que se incline para darle mi orden al oído, evitando interrumpir el momento de desquite sentimental que está teniendo la menor de los Redfield.

Ella accede —como no hacerlo— y se dirige enseguida a la cocina.

No tarda en volver con una taza de té humeante; el aroma a manzana y canela penetra duramente en mis fosas nasales, haciéndome recordar que mi sentido del olfato ha regresado gracias a mi última dosis de suero. Esta vez ha sido demasiado fuerte para mí gusto y seguro se debe a la resistencia que ha generado mi sistema a sus efectos.

Claire se limpia las lágrimas, en apariencia avergonzada y observa a la aeromoza con sus ojos enrojecidos por el llanto y sorprendidos por el servicio que ella en ningún momento solicitó.

Seguro que el té le calmará los nervios; es su favorito. La he visto rondar por la cocina con su taza roja rebosante de líquido caliente cuyo olor es inconfundible.

Muchos otros detalles más han llegado con su presencia. La ira ha regresado a mí ante el riesgo de verla desaparecer.

¡Qué infamia! Yo, Albert Wesker, celando los labios de una chiquilla con la mitad de mis años.

De tan sólo recordar la mirada del lamebotas de Frederic sobre Claire Redfield, me regresa la fuerza los brazos, la cólera destructiva que tengo bien reservada para mis peores contrincantes.

Y no puedo negarlo; no soy de la clase de sujetos que se repiten una mentira hasta que se convierte en una realidad. Engañarte a ti mismo es el error más grave que se puede cometer durante la guerra.

¿Pero que estará esperando esa ingenua pelirroja de mis acciones? ¿Redención? ¿Perdón? ¿Justicia a su causa?

En el primer momento en que vuelva a cruzarme con su querido hermano, lo mataré.

No habrá nada que ella pueda hacer para evitarlo.

Pero Claire tiene la posibilidad de sobrevivir hasta que así lo disponga y la situación no se escape de mis manos.

Veo a mi acompañante darle un sorbo a la taza y acurrucarse en el asiento. Lleva el cabello arreglado en una trenza que le nace en el inicio de la frente y se desliza hasta llegar al lado contrario, dándole un aire de dama medieval que no le había conocido antes.

A qué peligros habrá de enfrentarse en el futuro y ahora ignora, manteniéndose a salvo en sus pinturas, en su cuaderno y bolígrafo de antaño.

¿Cuán dispuesta estará a olvidar, dejar sus vivencias atrás, por hacerle caso a todo lo que cree sentir?

¿Cuánto es capaz de sacrificar por permitir a esta mentira continuar, por descansar de sus temores al otro lado de mi cama una noche más?

¿Seré yo quien tenga que dar la estocada final, en un acto de misericordia fingida, acabando con la vida de la única mujer que se ha valido de encantos y agallas para alzarme la voz en una discusión, amarrándose al suelo y esperando la bofetada mientras una parte de mí se resiste a dejarla ir?

Una mujer que puede ser la dama vestida en seda que parece flotar cuando camina, mi conexión con el pasado que reprocho y detesto, los últimos vestigios de mi tacto, mi capricho erróneamente nombrado deseo, mi última chispa de humanidad. Esa mujer es Claire Redfield.


Como un regalo del cielo, era fácil decir, que quizá el amor podría salvarme del infierno. Ella me miro con el alma, y me fue sencillo admitir, que mientras ella bailaba en la habitación, el diablo habría de poseerme.


¿Y bien? ¿Qué les ha parecido, queridos lectores? Debo admitir que tuve un muy buen rato escribiendo los pensamientos de Claire. Pero con los de Wesker, tanto Pola y yo estábamos rompiéndonos la cabeza contra el escritorio. Fue épico, realmente épico. La literatura es acerca de los retos y éste en particular, sin duda alguna lo fue.

Quería introducirme en la cabeza de mis personajes; ver sus temores, sus visiones del futuro que se aproxima, todo lo que ahora está cocinándose y que no se atreven a revelar.

No estoy segura de haber alcanzado el objetivo; ustedes me dirán. Por ahora, me voy feliz a darme una ducha. Ya saben, si les gusta "Cuerpo cautivo", déjenme su opinión. Como autor es el regalo más bonito que te pueden hacer. Nos anima a continuar y son una motivación para echarle ganas a la siguiente entrega.


La respuesta a sus adorados reviews:

Polatrixu: Es el review más bonito que me has colgado en todo el tiempo de conocernos. No, eso no es verdad. El primero fue el más bonito y lo agradezco enormemente. Que por la casualidad o por el destino, si existe, nos cruzáramos. Creo que ya lo he dicho antes, pero el apoyo que he recibido de ti ha sido inigualable. Y muchas gracias por el halago; ya sabes, me sale lo Lucius Malfoy que amablemente has hecho notar que llevo y mi humildad se va al carajo. Pero aun así, tu ayuda como beta ha sido muy importante para hacer de esta historia lo que es. Siempre me han dicho que si me voy a medir ante alguien, sea conmigo misma. Y como mencionas, da la sensación de que evolucionado —espero que para bien— y tú has estado todo ese tiempo para mí. Gracias.

Te quiero mujer, ya escribe porque yo quiero un capítulo ocho impecable. *Say it with Lucius Malfoy voice*

Andrea N: Oh, me alegra que ambos capítulos te hayan entretenido bastante. Para eso escribo. Para que las dos nos la pasemos bien.

No lo dudes, Wesker se volverá un tanto sobreprotector con su dearheart. Ahora más que nunca, que tuvieron esa noche tan aventurada en Grecia. Tengo planeada otra escena en una habitación —pero es una sorpresa— así que no diré mucho al respecto. *cara pervertida*.

Y sobre Chris, vendrá un capítulo con él de protagonista cuando se entere, así que esperemos que cumpla las expectativas y describa su ira, su confusión de manera fiel.

Muchas gracias, linda. Me has dicho que soy genial, pero tú lo eres más por siempre comentar y alentarme.

Espero tu opinión de esta entrega, que es un poquito distinta a lo que he venido haciendo.

Besos y abrazos.

VioletStreat: ¡Hola! Me alegro tanto de que hayas podido pasar a dejarme tu opinión. Me encanta. Jajaja, la verdad esa última escena fue como un momento para romper la tensión de todo el capítulo. Me divirtió la idea en cuanto la pensé y dije, hay que ponerla.

Amo Evanescence. También Within Tempation. Tienen estilos parecidos y ambos son asombrosos. Tengo pensada utilizar otra canción con la vocalista Amy Lee pronto.

Albert tenía su lado humano, por mucho que Capcom buscara ocultarlo con todo lo que pasó… o al menos esa es mi creencia y trato de defenderla x D.

¿Sabes? Iba a publicar el viernes pero recordé que el día 6 llega antes en España, entonces lo subí cuando acá todavía era el día cinco de Diciembre, jejeje, fallas mías en los cálculos horarios.

Espero que el capítulo 21 también sea de tu agrado y puedas comentarme tus dudas y sugerencias. Un gran abrazo, linda.

Nelida Treschi: ¡Hola!Yo luego me porto mal en la escuela con tal de leer, jejeje. Somos furtivas. Todos los planes de Krauser volverán a aparecer, porque está encaprichado con terminar con Wesker y no descansará hasta lograrlo. En cuanto a Ada, ella va a ser crucial en el futuro. Tiene en sus manos el poder de ayudar a Wesker o a Krauser. ¿A quién elegirá? Ya lo veremos más adelante. Pero como mencionas, ojalá que vaya con el pez gordo.

La dedicatoria, no te preocupes… Es un detalle que quería tener contigo por todo el apoyo que me has brindado.

Mi amiga quiere entrar a la ENAP este año para cursar la carrera de Diseño y Comunicación visual, me parece. Le preguntaré. Debe ser fantástico. Personalmente soy fan de todo tipo de arte y creo que la expresión en todas sus versiones es lo más cerca que podremos estar de conocer el alma de alguien.

Claire y Wesker juntos… pueden llegar a ser una bomba de diversión o de dramas y tristezas, como espero se plasme en este capítulo. Muchas gracias por la nota sobre mi manejo de los personajes. Me entusiasmas .

Esperemos, como dices, que lleguemos a los 100 favoritos en Cuerpo cautivo. Sería un sueño hecho realidad.

Esperaré tu opinión desde mi escritorio . Besos.

DarknecroX: ¡Hola, cómo estás! No te preocupes, entiendo lo que son los exámenes y las presiones. ¿Revelador? Sí, creo que esa es la palabra que utilizaría para el capítulo anterior.

¿Qué palabra utilizarías para éste?

Creo que sí sucederá algo como lo de SAW, pero mucho más adelante. Quiero que sea una sorpresa, por lo que no daré detalles…Espero hacerle tributo al sadismo de Krauser.

Pero tienes razón, jajaja. Pobre, pobre Frederic. Quedó muy maltrecho el ingenuo. Pero eso le pasa por casanova, por coquetear con la mujer de otro.

Sí, Claire sin su sábana x D. Ese Wesker, poniéndole tretas a todo el mundo. Lo peor es que caen en ellas.

Y sobre el MP, ya lo recibí. Me agrada la idea, pero no creo que pueda incluirlo ahora mismo… Sobre todo porque no he generado la acción suficiente para incluir a un personaje como el que describes.

Espero tener oportunidad pronto de hacerlo .

Y tu opinión de este capítulo, será muy importante para mí. Un gran abrazo.

lLawliet1: No me odies, please. (?) La forma de tortura es un preámbulo para ver qué sucederá o podría suceder más adelante. Es para que se vayan asustando.

Y la conversación de "pene" me sigue matando de la risa. En serio.

Perdón, perdón por lo de no haber usado negritas la vez pasada. Estoy ciega lo admito, me falla el cerebro a veces hago tonterías.

Okay, ya no habrá de eso, lo acepto:'(

Jajajaja, Jill teñiendose su cabello de castaño otra vez, we. Me mataste. Es algo más psicológico por el cambio de imagen que le provocó el virus, querida. Jajaja, pero tienes razón, podría dejar de torturarse si se pone un tinte y ya.

¡Tu comentario de Krauser! We, estuvo genial, casi lloro de la risa y mira que eso no pasa seguido :'). Pero sí Krauser se puso medio intenso con sus planes.

Y sobre Frederic también. El pobre sólo quería un besito bien chiquito, nada que le hiciera daño a Claire…

Jill y Rebecca están que no pueden con sus suposiciones. Estoy considerando el Valenfield, pero no sé qué tanto narraré al respecto, con eso de que Jill no piensa en otra cosa que no sea sopa de Chris (?).

Continue, ya continue, un capítulo muy sensible que espero que también te guste pequeña.

Yo también te amoadoro, chamaca.

PD I. No dejaré de escribir así, tendrás que matarme para que lo deje de hacer (?).

PD II. No me mates. :')

Guest: Más de Cuerpo cautivo has pedido, más te daré. Muchas gracias por el mensaje, . Espero el capítulo logre convencerte y dejes tu opinión. Gracias

Addie Redfield: ¡Hermosa! ¿Cómo estás? Muchas gracias por leerme, querida.

La verdad es que cuando te pasé el fragmento me vinieron muchas más ideas y tuve que ponerme a escribirlas. No conseguí resistirlas todas.

Tienes razón, la personalidad de Claire dando la apariencia de colegia es como un detalle que me agrada usar para acercarla más al adusto capitán. Es una de las múltiples herramientas que me auxilian a acercarlos cuando Wesker se pone violento.

Imagínatela en el bar echándose un taco de ojo. Me pareció un tanto chusco y no me pude resistir a contarlo. Chris no estará muy feliz de saber todo lo que está pasando con Wesker; ni por el romance ni por los pensamientos de Claire hacia alguien tan despiadado.

En este capítulo espero haber retratado todos estos aspectos. Y pienso aprovechar la diferencia de edad en el segundo encuentro pasional que tengan, seguro saldrán cosas interesantes de todo eso. Del capítulo anterior, la reflexión de Jill la hice en un momento de tristeza y la de Claire&Wesker cuando andaba muriéndome de la risa Creo que mi estado de humor influencia bastante en lo que relato, aunque siempre intento de seguir un esqueleto al que le voy montando las escenas, como si fueran ropa.

Muchas gracias por los buenos comentarios linda, haces que me sonroje.

La cosa se va a poner candente si Krauser se acerca demasiado. Y te aseguro que lo hará.

Eres adorable, querida. Espero hayas leído la nota al inicio.

Nos leemos muy pronto. Besos.

CMosser: ¡Hola, hola, querida, cómo estás! : ) Eh, los matices. Creo que con la psicología de los personajes es con lo que más me gusta jugar. Me provee de una gran libertad.

Rebecca es de mis personajes favoritos de la saga, junto con Wesker y Claire. La desaparecieron y yo creo que fue un error. Es adorable la doctora. Y como dices, hasta en una pijamada sería adorable verla.

Lo de Jill es una historia bien dura. He querido abordar alguno de sus recuerdos de Wesker sobre aquellos días, pero no me he terminado de dar la oportunidad, además de que soy de las autoras que siempre se extienden en las escenas y me quedan capítulos un piquín largo.

Muchas gracias por la nota acerca de la naturalidad de las memorias; deseaba que se vieran sencillas y para nada exageradas o teatrales. Creo un poco que resultó. Lamento que en esta actualización no hablara de Chris, pero tenía este capítulo planeado desde hacía algún tiempo. Pero prometo que el capitán de la BSAA tendrá el protagonismo de un capítulo completo muy, muy pronto.

Krauser tiene un plan bastante tétrico; pero ya hallará la manera de ponerlo en acción. Las situaciones y conflictos en la relación de Wesker y Claire van a ayudarlo mucho; pero prefiero que sea una sorpresita para ti.

Y claro Ada Wong será pieza clave de todo el asunto que se avecina.

El interludio, sí, jajaja. Fue algo un poquillo cómico que se me ocurrió y fue para "amenizar" todo lo que estaba ocurriendo. Todas las emociones trepidantes.

Lo mejor de la pareja es utilizar la "astucia" que Claire posee, en su contra. Wesker, como mencionas, le lleva ventaja.

Su interacción resulta en momentos como el de la sábana o el de la cafetera. Muchas gracias por los halagos y los comentarios acerca de la historia. Son emocionantes y siempre me ponen una sonrisa en el rostro.

Espero que puedas dejarme tu opinión en este capítulo, querida. Sabes que es muy importante para mí.

Nos leemos muy, muy pronto.

AndyPain: ¡Linda! ¿Cómo estás? Como siempre, dejándome comentarios tan lindos que me alegren el día. A Wesker le gusta fastidiar un poquito a Claire. Se aprovecha de la inocencia de la jovencita.

Yo también tenía mis dudas acerca de los fragmentos de Jill y Rebecca, no sabía si atraerían el interés necesario. Pero veo que las escenas lo han conseguido y me parece de lo mejor. Muchas gracias por la nota en ese aspecto C:

Lo del toque de advertencia. Tienes toda la razón. Jejeje, espero que vayan preparando pañuelos y toda la cosa. Hasta palomitas, si lo desean.

En este capítulo también creo que las emociones están un poquito fuertes, espero que les guste ponerse melancólicos junto con Claire y Wesker.

Muchas gracias por todo. En serio. Espero puedas comentar en este veintiunavo capítulo que es muy especial porque viene desde el fondo de mi corazón.

Nos leemos muy pronto, besos desde México.

Yuna-Tidus-Love: Hola. Estoy muy alegre de que te hayas pasado de nuevo, querida. Tienes mucha razón en todas sus anotaciones; Krauser no dejará en paz a la joven. Rebecca estará más centrada en lo que diga Frederic que nunca. Y todo está a punto de explotar, como una bomba de tiempo.

Awwww, idola. *Muere de sonrojo* Eres muy dulce linda. ¡Un gran abrazo! El apoyo durante todas las publicaciones se agradece.

Espero que todo esta entrega conmemorativa te guste. Es una novedad que se me ocurrió. Tu opinión me será muy valiosa.

Nos leemos pronto. Besos y abrazos.

name: ¡Hola, hola, cómo andamos! Bien, creí que esa sería la sensación final. No está muy padre que Claire se la esté pasando tan bien con Wesker, por así decirlo y sus amigos todos angustiados por ella. Es un poco duro de asimilar pero espero que no te arruinara el capítulo.

El final de la historia, será muy intenso y dramático. Eso es lo único que puedo prometer por ahora. Pero no te alteres, espero que sea de su agrado y llene las expectativas de lo que ha sido la historia en general.

Claire está sufriendo un poco, como se nota en éste capítulo. Pero no te preocupes, todo se irá desarrollando y no será todo tristeza, lo prometo.

Wesker no es buena persona, como dices. Un mes parece poco pero al lado de Wesker, debe de parecer de verdad un milenio.

Me gusta que comentes acerca del fanfic en tu review. Creo que nos permite compartir opiniones y jugar un poco con la historia. Me gusta comentar acerca de Resident Evil, así que no te preocupes por hablar al respecto ¡Me encanta!

Espero que los pensamientos de Claire y Wesker te transmitan mucha emoción. ¡Muchas gracias por el mensaje, estaré esperando el siguiente ansiosa! Un beso y un gran abrazo.


Bien, y eso fue todo por ahora. Espero poder publicar el capítulo veintidós muy pronto y continuar con nuestra aventurada trama.

Ha sido increíble. Por cierto, quería hacer una pregunta: ¿Qué día prefieren las publicaciones? En general me gusta publicar en viernes, pero el tiempo que me toma escribir un capítulo es variado. Se sorprenderían. Quizá algún día podría hacer un detrás de cámaras de la realización de Cuerpo cautivo (¿?).

En fin, qué cosas se me ocurren.

Hasta luego.


Recomendaciones musicales:

World so Cold – Three Days Grace.

Riot – Three Days Grace.

Collapse – Decoy Octopus.

When it rains – Paramore.

Brother – Matt Corby.


Título de la siguiente entrega: Inofensiva ilusión.