Lluvia de Noviembre

Capitulo 21

Terry se encontraba en el despacho con Robert Hattaway y Karen Klaise, comentando los detalles para la siguiente puesta en escena, ya que Robert siempre les pedía su opinión a ellos por considerarlos los mejores, además de que eran los que prácticamente se estaban encargando de la preparación de los nuevos chicos que querían ser actores.

Bueno muchachos… - dijo Robert – creo que es todo, nos vemos mañana…

Hasta mañana – dijeron los dos mientras salían

Terry… - dijo Robert, éste volteó – dale de mi parte saludos a tu esposa…

Se lo diré… hasta mañana…

¿Cómo se siente Candy? - preguntó Karen mientras salían del despacho de Robert

Triste… aunque trata de aparentar que está bien sé que no es así.

Tal vez pueda ayudarte… - dijo Karen sonriendo

¿Cómo?

¿Porque no me invitas a cenar con ustedes?

¿Y eso en que ayudaría? – la miró sonriente, ya sabía por donde iba Karen

Pues que tal vez con mi compañía se alegre un rato

Mmm… no lo sé – decía fingiendo duda

¡Vamos Granchester! - lo seguía por el pasillo y le rogaba como una niña pequeña - ¡Anda, invítame! Eleonor me ha dicho que tu casa esta quedando hermosa…

¡Jajaja! Creo que no tienes cita para esta noche, y por eso somos tu última opción ¡jajaja!

Claro que no – puso sus manos en jarra - solo que tengo ganas de ver a Candy

¡¡Jajaja!! Está bien, sube al auto, las invitaré a cenar a las dos

Terry y Karen subieron al auto rumbo a su casa.

Todo había sido tan rápido, Candy sintió un impacto en su cuerpo, colocó su mano donde más sentía la herida y al ver su mano, con horror la vio manchada de sangre, mucha sangre.

¡¡¡ESTE ES TU FIN!!! - gritaba Elisa y nuevamente disparó

Candy escuchó el otro disparo y cerró sus ojos, pero éste se impactó contra un florero, ella sacando fuerzas quien sabe de donde, corrió, comenzando a bajar las escaleras, pero empezó a faltarle el aire, y sentía su cuerpo como si fuera de papel, escuchaba a Elisa, no pudo más y rodó por las escaleras.

Elisa veía con placer casi enfermizo como caía Candy y sonrió mientras bajaba lentamente las escaleras. Candy hizo acopio de las fuerzas que aún le quedaban, a pesar que sentía que se iba a desmayar, abrió los ojos y trató de alejarse comenzando a arrastrase, pero sintió un dolor, su muñeca le había dolido, supo que se la había fracturado.

¿¿A donde crees que vas eh?? – Elisa había llegado hasta ella y la sujetó del cabello - Candy apretó los dientes sintiendo impotencia - Pero ¿¿Qué es esto?? ¡¡El dije de Pauna!! – una mueca más de ira se pintó en el rostro de aquella mujer - ¡¡Esa maldita vieja te lo dio!! - y lo arrancó del cuello de Candy - ya no te servirá - se hincó y le dijo al oído- me quedaré con Terry…

¡¡Jamás…!! ¡¡Jamás será tuyo!! - le costaba hablar - el… me… ama

¡¡CALLATE!!- le pisó la herida provocando que Candy diera un grito de dolor logrando con ello que perdiera el conocimiento, Elisa vio aquello sonriendo – ¡¡POR FIN TE ACABE!!

De pronto se escuchó el motor de un auto lo que la hizo sorprenderse, se asomó por una ventana y vio que quien llegaba era Terry

¡Tengo que salir de aquí! – y salió presurosa por la puerta trasera

Terry ayudaba a Karen a bajar del auto

¡¡Vamos Granchester admite que te simpatizo!! – venían bromeando

¡¡Jajaja!! ¡Ni en tus sueños Karen! - Terry abrió la puerta y encendió la luz, entonces la sonrisa se le borró del rostro.

Con sus ojos llenos de terror, no podía creer lo que estaba mirando, veía a la mujer que amaba, ella estaba tirada en un charco de sangre… la sangre de Candy. Sin pensar en nada más, corrió hacia ella y con cuidado la giró

¿Candy…? - le tomaba el rostro, estaba pálida, vio de donde provenía la sangre, aquella herida se veía aterradora, y con su mano la apretó para impedir que siguiera saliendo sangre, buscó su pulso ¡Aún latía levemente! - ¡Pecosa háblame! - tenia un nudo en la garganta, Terry estaba a punto de llorar

Candy sentía que estaba en un lugar muy oscuro, donde a lo lejos escuchaba una voz que conocía muy bien

¡¡¡CANDY!!! ¡¡DEMONIOS NO ME HAGAS ESTO ABRE LOS OJOS!!

Karen no sabia que hacer solo veía como Terry movía el cuerpo de Candy, le tocaba la cara, apretaba la herida, no le importaba que él también estuviera manchándose de sangre.

¡¡Terry debemos llevarla al hospital!! – le dijo Karen

¡¡CANDY NO ME HAGAS ESTO, NO ME DEJES!! – lloraba, no había hecho caso a Karen

Candy había escuchado la voz de él y como pudo abrió los ojos. Terry sonrió al ver sus bellos ojos

¡Si Pecosa, eso amor, así abre los ojos, mírame vida mía!

Pero Candy no podía hacerlo, estaba perdiendo mucha sangre y no podía respirar

TE… A..A..M..O – balbuceó

¡¡NO, NO ME DIGAS ESO COMO SI TE ESTUVIERAS DESPIDIENDO, PORQUE NO LO HARÁS!! ¡¡NO ME DEJARÁS!! ¡¡NO DEJARE QUE LO HAGAS!! ¿¿ME ESCUCHAS?? – dijo furioso y la tomó con cuidado en brazos y salió corriendo con ella al auto. Karen corrió detrás de el. Terry la colocó en el asiento y Karen con ella.

Terry encendió el auto y comenzó a manejar lo más rápido que podía, el hospital mas cercano estaba a mas de 20 minutos,

¡¡POR FAVOR QUE NO MUERA!! – decía Terry viéndola por el espejo retrovisor mientras manejaba

Karen estaba en shock, Candy se veía tan pálida, miraba a Terry sin poder hacer nada, solo apretaba también la herida de Candy

¡¡KAREN, NO DEJES QUE SE DUERMA!! – le dijo a Karen - ¡¡PECOSA!! – le llamaba él - ¡¡POR FAVOR, NO TE DUERMAS, RESISTE, PRONTO LLEGAREMOS!!

Candy ya casi llegamos, por favor tienes que resistir - Karen también le comenzó a hablar, Candy abría y cerraba los ojos, sintiéndose cada vez peor

Elisa había llegado al hotel donde se estaba hospedando, cuidando que no vieran las manchas de sangre en su vestido, empacó rápidamente y después se fue a la estación. Tenia que asegurarse que nadie sospechara de ella.

Terry por fin llegó al hospital, estacionó el auto como pudo y tomó a Candy en sus brazos, entró corriendo al hospital

¡¡UN MEDICO NECESITO!! ¡¡NECESITO UN MEDICO!! -gritaba con Candy en brazos

Rápidamente varias enfermeras llegaron a auxiliar, le acercaron una camilla, donde colocó cuidadosamente a Candy, pronto comenzaron a tratar de detenerle la hemorragia, llegó un médico atraído por la llamada de auxilio,

¡¡PRONTO A CIRUGIA!! – les gritó éste

Se la llevaron, Terry la seguía, le iba tomando la mano

Aquí no puede pasar señor - le decía la enfermera

Terry se acercó a ella…

¡¡TE AMO, RESISTE, PROMETELO!! - le soltó la mano

La puerta por donde se llevaron a Candy se cerró, Terry se recargó en la pared mientras se ponía las manos en la cabeza y se dejaba caer al piso. Sus ojos llorosos se fijaron entonces en sus manos, se dio cuenta de que éstas estaban cubiertas de la sangre de Candy y comenzó a llorar como un niño, Karen se acercó a él y lo abrazó.

¡¡No quiero perderla Karen!! ¡¡NO QUIERO!!

No la perderás, ella es una mujer fuerte – le comenzó a decir – ten fé…

El tiempo pasaba y nadie decía nada, Karen aviso a Eleonor, quien llego al poco tiempo, Se sentó a su lado a esperar.

¡¡VOY A MATAR A QUIEN LE HIZO ESTO!! - Terry se puso de pie y golpeó una pared

Cálmate hijo – Eleonor se acercó a él

¿¿QUE ME CALME, ME PIDES CALMA MADRE?? ¡¡MI ESPOSA ESTA AHÍ ADENTRO LUCHANDO POR SU VIDA!!!!

Eleonor no dijo nada, sabia que Terry estaba sufriendo, ella misma sabía lo que Candy significaba para él, entendía que éste tenía que sacar todo lo que sentía.

Hasta que al fin, las puertas por donde habían llevado a Candy, una enfermera salió

Familiares de Candice White Granchester – dijo

¡YO SOY SU ESPOSO! – contestó Terry y se acercó a la mujer - ¿Cómo esta? ¿Cómo se encuentra, se ha recuperado ya?

Los doctores han extraído la bala, pero ha perdido mucha sangre, y necesita una transfusión – explicó – ¿Alguien de ustedes tiene su tipo de sangre? – dijo el tipo

¡Yo la tengo! – dijo Karen

Gracias Karen… - dijo Terry mirándola con agradecimiento

No te apures Granchester…- le guiñó un ojo y se fue con la enfermera

Unos minutos después apareció un policía

¿Señor Granchester?

Si, soy yo…

Soy el oficial Riverston – se presentó - me han dicho que su esposa fue atacada. ¿Tiene idea de quien fue?

No… a menos que... – se quedó pensativo y como si algo recordara - ¿Me permite un momento por favor? - Terry se alejó y le pidió el teléfono a una de las enfermeras

Albert en aquellos momentos estaba en el despacho con George cuando recibió el teléfono sonó

Diga – contestó y sonrió al escuchar de quien se trataba, pero entonces la cara de Albert palideció- Salgo en el primer tren para Nueva York y te aseguro que si Elisa tuvo que ver pagara.

¿Que pasó William? - pregunto George al ver su actitud

¡¡Alguien le disparo a Candy!! – dijo alterado

Sam que iba entrando, escuchó eso último, se impresionó y solo logro detenerse por marco de la puerta.

¡Señora! - la alcanzó George

¡Cariño! – Albert la recibió de George, cargándola hasta llevarla a su habitación, donde la depositó con suavidad en la cama

¡¡Candy, por Dios!! ¿dime como está?

¡No lo se cariño, no lo sé bien pero en este instante salgo a Nueva York!

Yo voy contigo…

No, es mejor que te quedes aquí por el bebe – le sobó su vientre crecido

Es que… - iba a replicar

Cariño, sé que sientes un gran cariño por Candy y te preocupa… pero entiéndeme… me sentiré más preocupado si algo te sucediera… quiero que estés tranquila y reposes… - le dio un beso

Está bien… solo si prometes que me avisarás cualquier cosa aunque sea mala…

Te lo prometo… promete entonces que tu estarás bien…

Si, te lo prometo, no te preocupes, ve con ella…

Albert salió, bajando nuevamente al despacho, hablando nuevamente con George

Necesito que investigues donde está Elisa, quiero que pongas seguridad en esta casa, no quiero que dañe a mas personas. Y te aseguro que si ella es la responsable, esta vez no me detendré.

De acuerdo

En Nueva York…

Karen había donado la sangre para Candy, la habían dejado reposar, así que cuando se sintió bien salió donde estaba Eleonor.

Karen – Eleonor al verla se acercó a ella y se sentaron juntas - ¿Cómo te sientes?

Bien, gracias - dijo - ¿han sabido algo de Candy?

No aun no

Terry regresaba y al verla se acercó a Karen y la tomó de las manos.

Gracias Karen – le dijo Terry – no sé como te pagaré esto

No tienes nada que agradecer… sabes bien que quiero mucho a Candy

Hijo ¿Qué te dijo ese policía? – preguntó entonces Eleonor

Me hizo algunas preguntas, que si sospecho de alguien que quisiera dañarnos y le he dicho de la única persona que es capaz de hacer esto, Elisa Legan.

Francia…

Archie estaba feliz disfrutaba al máximo el estar con Megan, ya había hablado con el padre de ella para formalizar su relación y casarse muy pronto, aunque había algunas veces en que aún la veía rara, pero decidió no presionarla con preguntas.

Aquel día estaba leyendo un libro en el jardín, Megan estaba acostada a un lado de él, cuando uno de los sirvientes se acercó y le entregaron un sobre. Archie lo abrió y al leer el contenido, su rostro se entristeció y las lágrimas comenzaron a salir.

Archie ¿Qué pasa? – preguntó ella levantándose y acercándose más a él

El extendió la mano con la carta, la cual tomó Megan y comenzó a leerla, era la carta que había escrito Albert, donde le estaba enterando de lo ocurrido, que la Tía había muerto.

Lo siento cariño, de verdad - lo abrazó

Ella… ella era como mi madre… estuvo con mi hermano, con Anthony y conmigo…- lloraba, Megan lo abrazaba -¡¡La perdí!! Ni siquiera me despedí… - Megan al verlo tan triste se quedó pensativa, así que pensó rápidamente y tomó una decisión.

Archie, yo… sé que no es el momento, pero tu tienes que saber algo... pensaba decírtelo de otra manera, pero no sé si esta noticia podrá calmar un poco tu dolor.

La miró sin entender a qué se refería…

Verás… yo… - estaba nerviosa - a los pocos días de llegar a Francia yo… me enteré… - lo miró a los ojos con ansiedad - ¡Archie estoy esperando un hijo tuyo! - La mirada de Archie cambió – no quiero que te molestes conmigo, yo iba a decírtelo pronto, pero…

Él no la dejó hablar y la abrazó fuertemente

¡Un hijo! – la separó para mirarla, en los ojos de él, no había tristeza, había lágrimas, pero eran de felicidad - ¡GRACIAS, GRACIAS POR AMINORAR MI DOLOR CON ESTA GRAN NOTICIA, SE QUE MI TIA ESTARIA FELIZ DE SABERLO, TE AMO!

Por fin después varias horas en que la paciencia de Terry estaba a punto de explotar, las puertas volvieron a abrirse, dando paso a un medico, Terry al verlo, se acercó a él

¡Doctor! ¿Cómo está? - cuestionó Terry

La bala dañó el vaso, tuvimos que extirparlo, perdió mucha sangre… la cual hemos hecho una transfusión… aunque se ha hecho todo lo humanamente posible…

¿¿¿QUE ES LO QUE QUIERE DECIR??? – Terry sentía una opresión en su pecho al escucharlo

Que tenemos que esperar, para ver como evoluciona, ella aún está muy débil, realmente ha sido un milagro el que llegara viva con esa herida…

Quiero verla… -pidió

No lo sé… necesita reposar…

Por favor, se lo ruego…

De acuerdo pase, pero solo un momento…

Si, gracias doctor…

Terry entró sin hacer ruido, pero entonces al verla ahí tendida, pálida, con oxigeno, con su muñeca lastimada, se le partió el corazón.

Pecosa… mi pequeña pecosa, aquí estoy- le acarició tiernamente la cabeza

Se sentó en un pequeño sofá que había en la habitación, observaba cada línea de la figura de aquella rubia, miró con dolor, que en su cabello estaba manchado de sangre, además de algunos golpes que parecían comenzar a amoratarse, soltó una lágrima de impotencia por no poder evitar todo aquel sufrimiento de ella.

Sin soltar su mano, Terry sintió que el sueño comenzaba a vencerlo, comenzó a recordar momentos con ella, sin darse cuenta su subconsciente comenzó a relajarse haciendo que comenzara a tener sueños, que lo llevaron al día del funeral de la señora Elroy.

Estaban los dos en el jardín de las rosas, Candy y él caminaban por el jardín y recordó la conversación que tuvo con ella ese día.

Sabes Terry… he estado pensando en la muerte de la tía abuela, así tan de repente, aunque si a mi me pasara, prefería que cuando llegue… cuando llegue ese momento en que yo muriera… - lo miró con emoción y tomó el rostro de él con sus manos - me gustaría que tu rostro sea lo ultimo que vea…

Pero… ¿Por qué dices eso? – dijo sonriendo confuso

Porque Te amo – le dio un beso suave en sus labios – te amo tanto, que quiero que tu seas lo ultimo que mis ojos vean… quiero grabar dentro de mi mente tus ojos… tu nariz… tus labios… - los delineó con sus dedos

¡No digas tonterías! - la abrazó – no quiero escucharte decir eso… ¡no lo digas ni de broma!

¿No te das cuenta? – le contestó ella - La tía lo ultimo que vio fue a Elisa dañándola, no se lo merecía… - una lágrima cayó

Pero tu no tendrás esa suerte… tu te harás viejita y moriremos juntos… - le limpió la lágrima y la besó

Después… todo en su mente se vio gris, la escena cambió y vio nuevamente a Candy en sus brazos, toda cubierta de sangre y diciéndole TE AMO.

Candy!!- Despertó exaltado, volteó y la vio, ahí estaba ella dormida y nuevamente se acercó a ella - ¡Lucha pecosa! – le dio un beso en la frente - ¡No me dejes, eres fuerte lucha, lucha, porque sin ti no sé vivir! – una lágrima salió de sus ojos.

La mañana llegó, los doctores entraron a revisar a Candy el salió. Albert venia llegando, Terry lo vio y se iba acercando a él, cuando lo escuchó decir:

La señora Candice Granchester?- preguntaba a una enfermera

¡Albert!

Éste lo vio y se acerco a él y se dieron un abrazo…

¿Cómo está?

Dicen – el rostro de Terry parecía gritar su sufrir – que está muy mal, que perdió mucha sangre… que tenemos que esperar.

Ella lo logrará te lo aseguro… - le dijo

Terry no contestó, solo asintió.

Mientras tanto, en un lujoso departamento en un barrio exclusivo de la ciudad de Boston…

¡Elisa! ¿Qué haces aquí? - preguntó Neal al abrir la puerta

¡Necesito que me ayudes! - dijo entrando al lugar, quitándose el abrigo

¿¿QUÉ DEMONIOS HAS HECHO?? – dijo Neal sorprendido, con miedo - ¿¿DE QUIEN ES ESA SANGRE??

No lo sé…

Neal la miró y sintió miedo, ya que Elisa tenía aquella mirada de odio-locura, algo que últimamente había notado en su hermana, que le estaba afectando todo lo relacionado con Candy

"¿De qué había sido capaz esta vez?" - se preguntaba en su mente –Elisa… ¿Qué hiciste?

¡¡Ya te dije que nada maldita sea!! – le contestó

Entonces Neal vio lo llevaba en el cuello

¿Qué es esto hermanita? – preguntó fingiendo naturalidad

El dije de la madre de Anthony… de Pauna, ahora me pertenece…

¿De donde lo sacaste?

¡Se lo quité a esa estúpida! – rió, había ya una pizca de locura en ella - Ya no lo va a necesitar ¿Sabes que hice? – preguntó sonriente, acercándose a Neal, hablándole en voz baja como si alguien los pudiera escuchar - ¡La maté Neal, ya no me quitara nada! – volvió reír, pero al mismo tiempo puso un poco de temor a su rostro – pe… pero tienes que ayudarme…

Neal sintió como se le oprimía el pecho ¿Su hermana había matado?

Te ayudaré Elisa, te ayudaré - le decía mientras la llevaba a una recamara donde la recostó, esperó a que se durmiera, después, se comunicó con George quien le dijo lo que había sucedido. Neal entonces le dijo donde encontrarla - ¡Oh Dios! – dijo éste cuando colgó el teléfono - ¿Hasta donde ha llegado tu odio hermana? – se preguntó mirando hacia fuera, a través de los critales de las ventanas.

Al día siguiente cuando Elisa despertó, salió a encontrarse con su hermano.

¿Como estás hermana? – preguntó Neal con una taza de café en sus manos

Muy bien. Me hacia falta dormir y ducharme. Y dime ¿Has pensado en cómo ayudarme?

Si… le pedí a un buen amigo su ayuda…

¿Y cuando vendrá tu amigo por mi?

En un momento…- le sirvió una taza de café – Pero a ver, dime… ¿por qué no me cuentas como lo hiciste Elisa?

Elisa comenzó a narrar como atacó a Candy y como al darla por muerta salió

¿Neal, quien me va a ayudar? ¿Lo conozco?

Neal sintió una enorme tristeza, a pesar de todo era su hermana, en un segundo pasaron imágenes de ellos cuando eran pequeños, le dolía esto que haría, pero sabía que tenia que hacerlo.

Si lo conoces…

De pronto de la otra habitación apareció George con dos agentes

¿¿¿Qué es esto??? – Elisa se vio como un animal acorralado

Te dije que te iba a ayudar hermanita… - le contestó con tristeza

¡¡¡ME TRAICIONASTE!!! – gritaba mientras los agentes la esposaban - ¿¿COMO PUDISTE…??

Lo que hiciste no estuvo bien, perdóname pero no puedo, no soporto ver en lo que te estás convirtiendo… - Los agentes comenzaron a caminar llevándosela - Esperen…- pidió Neal acercándose - esto no es tuyo - le arrebató el dije – Llévensela…

Los ojos de Neal, no pudieron evitar dejar caer una lágrima cuando Elisa desapareció de su departamento.

Continuara….

BUENO AQUÍ TIENEN EL PENULTIMO CAPITULO, ESPERO LES GUSTE Y OJALA MAÑANA PUEDA PUBLICARLES EL CAPITULO FINAL.

UN BESO

LULU