Capitulo 21

Todo por ti

Le di la última calada a mi cigarrillo, apagué la colilla y busqué la cajilla para sacar otro. Solté un suspiro y la tiré al suelo.

Estaba vacía.

Igual que como lo estaba mi vida.

Todo se había arruinado en cuestión de minutos. Todo se fue a la mierda. Lo perdí todo. Ahora no tenía idea de cómo continuar mi vida. No le veía sentido. No sin la persona que amaba…

No sin mi Bella.

La cama se movió cuando la persona que dormía a mi lado se removió. Las sabanas se corrieron un poco dejando al descubierto su parado trasero.

Quise vomitar, como siempre quería hacerlo cada vez que la veía.

Antes era divertido y hasta llegué a pensar que la quería. Pero luego de conocer a Bella las cosas cambiaron. Ya no me era divertido verla saltar y gemir mi nombre. No me era excitante sentir sus manos tocándome, sus uñas arañándome...

No, ahora me era repulsivo y me daba deseos de querer ahorcarla en el momento en que más vulnerable se encontraba, cuando yo la estaba follando… en ese momento, mientras ella se retorcía y tiraba su cabeza hacia atrás dejando su largo y blanco cuello descubierto… en esos momentos quería apretarle con mis dedos tan fuerte, hasta escuchar el hueso quebrarse…

Esa se había convertido en mi fantasía imposible.

Odiaba a Victoria. Con toda mi alma. Por ella yo había perdido mi vida. Por culpa de ella yo había dejado a la única persona que amé en mi patética vida.

Nunca iba a perdonárselo, jamás… sin embargo no podía hacerle nada. Debía mantenerme callado y obedecer órdenes hasta que cumpliera con mi cometido…

Matar a Aro Vulturi.

.

.

.

Las nauseas me despertaron justo a tiempo. Corrí al baño y despedí lo poco que había comido la noche anterior.

Este era mi estado de salud desde el último mes, a vómitos continuos. Ya no podía ingerir comida sin largarla. Jacob aun no se cansa de pedirme, mejor dicho, rogarme que vaya al médico. Pero como siempre, me niego y me encierro en su habitación, tapándome con las sábanas hasta la cabeza. No me importaba si estaba muriendo.

Para mí ya nada tenía sentido. Ya no me importaba comer, no me importaba ni siquiera beber agua. Solo me la pasaba durmiendo, mi único alivio.

En varias ocasiones escuché conversaciones de Jake con Angela cuando despertaba de mis largas siestas. Escuchaba a Jake comentarle lo preocupado que estaba por mí, lo triste e impotente que se sentía al no poder ayudarme… al no ser él lo que yo necesitaba… lo escuché decir que me estaba dejando morir.

Y probablemente así era, yo no quería vivir. No sabiendo que Edward no estaba conmigo. Él me había dicho adiós, me había dejado. Había preferido su trabajo, esa mierda de oficina mafiosa… antes que a mí.

Si yo a él no le importaba… entonces a mí tampoco me importaría yo.

Edward me dijo que fuera feliz… pero no podía, ni siquiera lo intenté, ni quiero intentarlo… porque mi felicidad era estar a su lado. Que Edward estuviera conmigo.

Me agarré fuertemente del inodoro, clavé mis dedos a los costado mientras mi cuerpo temblaba a causa de las nauseas.

Una cálida mano sobó mi espalda mientras la otra recogía mi cabello, para que no se ensuciara.

Seguí encorvada hasta que los espasmos pasaron. Jacob no dejó se sobarme. Me ayudó a erguirme y esperó a que lavara mis dientes. Me tomó en brazos y me llevó hacia la cama.

-Te haré un té- dijo arropándome con las sábanas.

-No quiero té- dije con voz ronca.

-Pero debes tener algo en el estómago, Bella- suplicó mirándome con tristeza.

-No tengo hambre. Además… vomito todo lo que como…

-Un té te hará bien- me sonrió y besó mi frente.

Lo vi marcharse hacia la cocina. Solté un suspiro y golpeé con mis manos a cada lado de mi cuerpo. Odiaba esta situación, odiaba todo. Odiaba que Jacob se estuviera haciendo cargo de mí, que se preocupara, que me amara. Pero sobre todo, me odiaba a mí misma.

Ni siquiera podía odiar a Edward, no podía hacerlo, yo lo amaba y eso nunca cambiaría.

Odiaba a Victoria, le tenía celos y deseaba que algún día se arrepintiera de lo que me había hecho.

Jacob apareció nuevamente en la habitación con una bandeja y una enorme sonrisa.

-Tu té- dijo y puso la bandeja en mi regazo.

-Esto es más que té- fruncí el ceño al ver que no solo había una taza de té, sino que había un plato con galletas, tostadas y una pequeña porción de frutas cortadas en trozos.

-Bueno… acabas de vomitar hasta tu primer papilla, así que pensé que quizás tuvieras hambre…- se encogió de hombros y se sentó a mi lado.

-Jake- miré el reloj y solté un jadeo al ver que eran las tres de la mañana-. No me voy a comer todo esto ¡No a esta hora!

-Bella- dijo enojado-. Siempre estas buscando excusas para no comer, si no es la hora, es que estas cansada, o tienes tareas, o el trabajo ¡Estoy harto de esto!- gritó y se paró de un salto.

Salió del cuartó y cerró la puerta de un portazo.

Genial, estaba enojado. Y por mi culpa. Estaba mal lo que comenzaba a sentir pues no tenía por qué sentirme molesta con él. Pero hasta este último minuto Jacob a estado a mi lado, tratando de llenar un espacio en el que no importara cuando intentara ocupar, nunca lograría hacerlo. Y yo quería que él siguiera conmigo, a mi lado, rogándome… como Edward había dicho.

Yo era una manipuladora que conseguía lo que quería con abrir mis piernas.

Era una verdad tan dolorosa que me quitó el aliento por unos minutos. Mi pecho comenzó a doler a tal punto que me encorvé hacia adelante, intentando que mi cuerpo no se rompiera como amenazaba hacerlo. Me tiré sobre mi costado haciendo que a bandeja cayera hacia un costado, rompiendo la taza y mojando el suelo.

Luego de varias respiraciones profundas, me obligué a calmarme y recobrar la compostura. El dolor se había ido pero no me sentía del todo bien. Bajé de la cama y solté un suspiro al ver el desastre que había hecho. El té, el jugo, las tostadas y la bajilla rota, estaban esparcidos por todo el suelo. Me puse mis zapatillas y fui a la cocina en busca de un trapo y una bolsa.

No me sorprendí al notar que Jacob no estaba en la casa, de estarlo estaría loco al ver el enchastre en su habitación. Tomé lo que necesitaba para limpiar y volví al cuarto.

Luego de levantar los trozos de tazas del suelo, y darle una rápida visita al baño después de cortarme un dedo, limpiar los restos de comida y acomodar la cama, fui a la sala a esperar a Jacob. Le debía una disculpa y ya era hora de que cambiara mi actitud.

Aun no me sentía lista para comenzar de nuevo con el corazón roto. Pero Jacob tenía razón, yo no podía seguir así, debía de volver como antes o al menos intentarlo. Estaba claro que no volvería con Edward, que tampoco lo vería, y aunque eso hiciera que me doblara del dolor, no significaba que mi vida había terminado.

Después de la muerte de James caí en una depresión que llevó a mis padres a mudarnos de ciudad. La traición y la pérdida de Edward me hicieron pensar que era mejor morir a que vivir con semejante dolor… pero yo no era así. Yo era una mujer fuerte, que podía superar cualquier tipo de situaciones…

Mis pensamientos se esfumaron cuando la puerta del apartamento se abrió. Jacob volvía con una pequeña bolsa de plástico en las manos, su rostro estaba serio, preocupado. Cuando levantó la vista se sorprendió al verme.

-¿Qué haces aquí?- inquirió un poco receloso.

-Esperándote- dije encogiéndome de hombros.

-Pensé que estabas durmiendo- frunció el ceño y cerró la puerta- ¿Pasa algo?

-Bueno…- comencé, pero mi voz se desvaneció con miedo.

Jacob se acercó y se sentó a mi lado. Dejó la bolsita en la mesa y se giró para quedar frente a mí y esperó a que comenzara a hablar.

-Quería pedirte disculpas- bajé la mirada avergonzada-. Te has comportado tan amable conmigo y yo... fui una total desagradecida.

-Acepto tus disculpas- levantó con su mano mi rostro, para que lo mirara-. Sabes que te amo y que odio verte triste...

-Jacob- quise frenarle, decirle que yo ya sabía todos sus sentimientos hacia mí, pero como era una persona egoísta lo dejé hablar. Dejé que sus palabras trataran de calmar el dolor que tenía adentro.

-Solo...dame una oportunidad de demostrarte que conmigo jamás sufrirás- pidió tomando mis manos y apretándolas.

-Ya hemos hablado de esto- dije cansinamente.

Jacob suspiró frustrado y soltó mis manos. Miró la mesita y luego a mí.

-¿Qué harías si estuvieras embarazada?- preguntó seriamente.

Comencé a reírme, a grandes y sonoras carcajadas. Pero al ver que Jacob seguía con su cara seria me obligué a callarme, aunque no podía dominar las comisuras.

-¿De qué estás hablando?- contesté con otra fila.

Se estiró para tomar la bolsita, sacar una cajita y tendérmela. Era un test de embarazo.

La situación ya no era divertida. Que él insistiera tanto en el tema me estaba molestando y asustando.

-Tienes mareos, vomitas todo lo que comes, duermes la mayor parte del tiempo- enumeró con un hilo de voz-. Y puedo estar seguro que estos síntomas no se tratan de un simple estado de depresión.

-¿A dónde quieres llegar?- inquirí con miedo.

Jacob se acercó un poco más y tomó mis manos entre las suyas. Sus pulgares acariciaban lentamente el dorso de mis manos, como tratando de calmarme a lo que venía...

-Esto puede ser una señal para nosotros, Bella- dijo lentamente, como si hablara con un deficiente mental. Y realmente me sentí como uno ya que no entendí a que se refería-. Si estás embarazada y el niño es mío, entonces eso significa que nosotros debemos estar juntos…

Cerré mis ojos fuertemente y comencé a negar con la cabeza. Todo lo que estaba escuchando era un disparate. Uno muy grande. El destino no existía y lo había comprobado dos veces en mi vida.

-¿Te estás escuchando?- pregunté con incredulidad-. Estas diciendo que estoy embarazada y que el "supuesto bebe" es el que nos unirá….

-Has la prueba- dijo señalando la cajita.

-¡No!- negué rotundamente.

-Eso nos quitará de la duda.- insistió-. Vamos, Bella. Hazla.

De pronto no me sentí muy segura de que estuviera diciendo un disparate. Los síntomas estaban, pero nunca me había puesto a pensar en ello. Estaba tan metida en otros asuntos que mis problemas de salud los dejé de lado.

¿Y si Jacob tenía razón? ¿Y si estaba embarazada? ¿Qué haría? Yo no podía ocuparme de una vida, no pude ocuparme de la mía menos de otra. De pronto una pregunta me golpeó fuertemente haciendo que me tambaleara en el sillón

¿Sería de Edward?

-Es imposible- comencé a negar asustada-. No…

-Solo tomará unos diez minutos, Bella- dijo acariciando mi mejilla.

Lo miré asustada, insegura… No estoy segura de que pasó o cómo pasó, pero de pronto me encontraba rodeada por los azulejos blancos del baño de Jacob. La cajita del Test estaba en mis manos temblorosas, me costaba enfocar la vista en las letritas de las instrucciones. Frustrada aventé la caja a la pileta y me senté en el inodoro sosteniendo mi cabeza entre mis manos. Todo estaba girando a mí alrededor y las manos me sudaban. De la nada la temperatura bajó varios grados, aunque estaba segura que era yo la que estaba fría.

Estaba teniendo un ataque de pánico y si no lo controlaba iba a terminar mal. Volví a pararme y fui hacia la pileta, saqué la caja y mojé mi cara repetidamente con agua helada. Me miré en el espejo y me sorprendí al ver el miedo en mis ojos., mis cejas estabas fruncidas por el terror y el color había abandonado mi cara. Sacudí la cabeza y me sequé la cara con una toalla.

Busqué la cajita con la mirada y me le quedé mirando más tiempo del que quería. Por dentro me debatía si hacerlo o no. Millones de pensamientos se atropellaban en mi cabeza, impidiéndome pensar con claridad.

-Es solo para quitarnos de la duda… si lo estás significa que para nosotros hay un futuro… Puede ser de Edward… -su nombre flotando en mi cabeza me dio el valor suficiente para abrirla cajita y sacar los utensilios de adentro.

Leí rápidamente las instrucciones y las seguí al pie de la letra. Mientras esperaba a que el resultado saliera, comencé a contar cuando fue la última vez que tuve mi periodo. No importaba cuantas veces contara las cuentas daban más de dos meses. Eso significaba, que si daba positivo, llevaba dos meses embarazada.

Solté una risita nerviosa y miré mi vientre, plano y perfecto, sin ninguna alteración maternal… mi reloj sonó avisando que el tiempo de espera se había acabado y que los resultados estaban listos.

Espere tener otro ataque de pánico, esperé abrir la puerta y salir corriendo para alejarme de aquella cosita de plástico, pero no me esperé tomar los resultados en mis manos con tanta ansiedad.

Tampoco esperé que el resultado fuera positivo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Buenas a todas. Si, se la tardanza y lo lamento, pero véanle el lado bueno ¡volví y con capitulo nuevo!

Sé que muchas dirán ¿Tan cortito? Pero quería que fuera así. Es como una pequeña introducción a lo que se viene en los próximos caps.

Vieron un pedacito del pov de Edward, y así van a ser sus povs. Cortos pero reveladores. Yo quiero que esta historia sea del punto de vista de Bella. Que ella cuente todo, para que sea mas interesante lo que piensa Edward. Quizás más adelante haga algunos caps extras desde el punto de vista de él.

Me siento algo repetitiva al dejar el cap así… con un resultado positivo de final… pero bueno…

Chicas ustedes son las mejores, no me voy a cansar de decirlo. Les pedí lleguar a los 400 rr y estamos en los 409 con apenas 21 capitulos. Es una alegría enorme saber que les gusta tanto, eso significa que mis horas de estar sentada en frente de la pc escribiendo lo valieron xD

Bueno, sin mas me despido, me voy a continuar con esta historia, quiero avanzar lo más que pueda.

Besos y gracias por todo.

¿review?