Notas del capitulo:
Kyaaa!!! Vuelvo a la vida!!! Nada como tener laptop en buen funcionamiento: es mejor que un marido por varios motivos, pero si se han de tener los dos es menester que el marido sea experto en computadoras jajajaja!
Dejo de desvaríos y les presento el capitulo, procure que quedase muy bonito y hasta la ortografía le corregí *.*
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Lunático amor 21
La profesora McGonagall trasformó una piedra en varios panecillos recién horneados. La clase de EXTASIS de Trasformaciones en pleno aplaudió.
-¿Alguien puede decirme que tiene de espectacular esta trasformación?
Hermione pegaba brinquitos en su asiento y parecía a punto de hacerse pipi de la emoción, sin embargo otra mano estaba levantada.
-¿Si señora Malfoy?
Luna siguió con la mano en alto y con la mirada perdida en un punto más allá.
-¿¡Señora Malfoy?! – había un retintín en eso de señora. Tal vez fuera porque la señorita McGonagall seguía soltera a sus… muchos años. - ¡Luna!
-Ah, ya. Perdón profesora: es que todavía no me acostumbro a ser la señora Malfoy. ¿Puedo comerme uno de esos? – señaló los panecillos humeantes.
-¡¿Señorita Granger, usted podrá decirme que tiene de espectacular esta trasformación?!
-Claro que si profesora: usted ha superado la primera restricción de la trasformación: para crear una cantidad de cierta sustancia se tiene que tener la misma cantidad de una sustancia base, es decir, no puede trasformar dos kilos a partir de uno a menos que su poder mágico sea tan grande que alcanze el nivel de Evocador y pueda evocar la materia de los espacios absolutos.
Ron dio con el codo a Harry y pregunto en susurros:
-¿Tu entendiste? – a lo que el otro negó.
La profesora McGonagall se dirigió orgullosa a Hermione.
-Exacto señorita Granger. Diez puntos más para Gryffindor. ¿Ahora que señora Malfoy?
-Profesora, en verdad tengo antojo por uno de esos… - a Luna se le escurría la baba viendo los panecillos como a su esposo se le escurría viendo una belleza.
-Pues cómaselo: ya sabe que en su estado tiene que comer todo lo que se le antoje. Como bien decía la srita. Granger para realizar este tipo de trasformaciones es necesario haber desarrollado el poder de convocación mágica hasta el estado mas alto, es decir, el de Evocador. El primer evocador del que tenemos registro histórico fue el general romano Lucio Voreno, en el año… ¿¡Si señora Malfoy!?
-Perdón profesora, pero, ¿me trasformaría un poco de mermelada?
-¿Y porque no se la trasforma usted? ¡Ya es capaz!
-Si, pero la de usted sabe mas rico.
Con un tic en el ojo la profesora sació el antojo de la embarazada y continuó su clase.
-En el año 52 a.C. El general Voreno trasformó 300 kilogramos de hierro y 50 de cobre en armamento de bronce con un peso neto de dos y media toneladas.
Muchos estudiantes estaban con la boca abierta, quien sabe si de la impresión o de no captar de que iba el asunto. El único ruido que se escuchaba era el masticar de Luna.
-Es mi objetivo que al finalizar este EXTASIS ustedes hayan alcanzado el primer nivel de evocación: Suplicator. Para ello deberán practicar… ¡Ahora que señora Malfoy!
-Es que me han dado ganas de ir al baño.
-¡Pues vaya niña, vaya! ¡Vaya todas las veces que quiera y sin pedirme permiso!
-Es usted muy gentil profesora – Luna se paro con trabajos del pupitre y se llevo las manos a la baja espalda – últimamente necesito ir mucho al baño: creo que la bebe me presiona la vejiga.
Y salió tan tranquila, casi majestuosa. La profesora agachó la cabeza y casi podía verse una nubecita negra encima de ella.
-Es todo por hoy. – concluyó; no quería perder la calma – Deberes: una redacción ilustrada sobre los siete niveles del poder de evocación.
Ron salió preguntando en voz alta si si pegar el cromo del general Voreno que salía en las ranas de chocolate (un romano con cara de desayunarse niños) bastaría para considerar ilustrada la redacción.
-¿Y como fue que el Voreno de las narices alcanzó ese nivel de evocación? – concluyó mirando a Hermione.
Esta, por una vez, no sabía la respuesta, y tenia las dos inocentes caritas de los angelitos pendientes de sus labios. Tenía una reputación de cerebrito que conservar así que decidió inventárselo.
-Supongo que para impresionar a los hechiceros egipcios de Cleopatra.
-No. – contesto una voz soñadora detrás de ellos: Luna los había alcanzado – Debían armar a la 13ª legión y el emperador Marco Antonio había gastado el dinero en el juego y clamaba por sus armaduras diciendo que no se movería hasta que se las presentaran, así que su general no tuvo mas remedio que aparecerlas de la nada.
-¿En serio? – pregunto Ron.
-Si, claro, venia en el suplemento cultural de la revista de papá.
-¿Un reportaje como ese que decía que nuestro bienamado Rey Arturo ya despertó pero se la vive fumando hachís con las hadas en Avalon? – inquirió Hermione, quien así se había enterado de que los magos británicos oficialmente eran súbditos del Rey Arturo y esperaban pacientes su regreso.
-Son terribles las adicciones que la medicina puede causar. – declaró Luna.
-Deberíamos ir a hacer la investigación a la biblioteca ahora mismo. – sugirió la pelicastaña, para comprobar si realmente Luna supo algo que ella no o fantaseaba.
-De acuerdo. – aquel de acuerdo de los chicos iba implícito: las sugerencias de Hermy eran órdenes.
-Yo los haré mas tarde, debo ir a adivinación.
-No entiendo como puedes perder el tiempo con esa absurda materia Luna. – bufo la chica del kneazle.
-Es divertida: la profesora Trelawney no cesa de decirme que moriré de parto. Además es fácil y será un punto extra en mi curriculum, ¿no? – Luna les guiñó un ojo antes de irse con una mano apretando la base de su columna vertebral, pues su gestación era bastante avanzada y le daba dolores de espalda.
-Pues espero que las profecías de Trelawney no lleguen a oídos de Malfoy o de su padre, o podría usar un ninjutsu contra ella. ¡Un ninjutsu! ¿Pueden creerlo?
Hermione meneó la cabeza con resignación y Harry sonrió estúpidamente: una locomotora pelirroja venia en su dirección. Con la gracia de un arriete lo tumbó sobre el piso y se puso a darle unos atascados besos que escandalizaron a su hermano.
-Ginny, Harry, dejadlo para mas tarde. – sugirió la pelicastaña, aunque igualmente podría haber formulado su petición como dejad la exploración otorrinolaringológica para los medimagos – Vayamos a la biblioteca: tenemos deberes.
-Y el cumpleaños de Luna es el viernes. – Ginny se limpió la baba - ¡Hay que hacerle una fiesta sorpresa!
Los tres amigos asintieron y se fueron juntos.
***
Luna cenó por dos y se fue a toda prisa a hacer los deberes a la biblioteca. El lugar era mucho mas agradable ahora que ese profesor tan apuesto se hacia cargo, pero igualmente era como estar de vuelta en los tiempos del torneo de los tres magos, cuando Krum se sentaba ahí y sus fans no cesaban de desfilar.
Ahora, por lo menos, las fans eran menos obvias pues una extraña maldición parecía perseguir a todas aquellas que se atrevían a demostrar que el bibliotecario les gustaba. La maldición, aunque no lo decían, tenia nombre y apellido: Romain du Draguan, quien hechizaba sistemáticamente a todas las robamaridos.
La biblioteca estaba desierta y sobre la mesa del bibliotecario se acumulaba una enorme pila de libros por ordenar. El profesor de la Marca no se veía por ningún lado, ni siquiera las luces estaban encendidas. Luna encendió un candelabro y se adentro por los pasillos a buscar un texto para su resumen de Herbologia. Encontró rápidamente el que solía esconder entre textos de Historia de la magia y estuvo a punto de salir cuando le vino otro antojo…
Uno por un libro de magia negra. Aun antes de ser una Malfoy la materia la interesaba, así que cuidando de no tirar nada con su abultado vientre paso por debajo del cordoncito que separa la sección prohibida y empezó a buscar algo de su agrado. Paso las puntas de sus deditos sobre lomos sin títulos y sobre lomos con títulos en alfabetos extraños. Uno choncho y negro, en latín, llamó su atención. Lo cogió.
- "De umbrarum regni novem portis" – leyó abriéndolo por la última pagina: un bonito grabado de una mujer sobre un dragón estaba ahí.
-Ese es un libro muy poderoso, señorita.
La voz grave y sexy del bibliotecario sobre su nuca la asusto tanto que tiro el libro.
-¡Profesor! – intento agacharse a recogerlo pero con un crio de seis meses dentro era, pues, difícil. El profesor lo hizo y se lo dio. – Yo solo… - se disculpo ella.
-Tenías curiosidad encanto, se comprende. Casada con Lucius Malfoy… - era lógico – que suertudo es. Lo hallaras muy interesante, claro, si es que puedes leerlo. – el profesor de la Marca miraba socarrón a la linda niña y al texto encriptado.
Luna lo abrió por el principio, tosió y leyó:
-"Yo, Aristide Torchia, con el permiso de los superiores y en la ciudad de Venecia imprmo este libro, copia fiel del Necronomicon…" – Álvaro de la Marca la veía con unos ojotes - ¿Pasa algo profesor?
-Maja, que chula eres. Además de belleza tienes cerebro. El código de ese libro es uno de los más difíciles… pero bueno. Lo dicho: tu marido es un suertudo.
Al bibliotecario conocía a Malfoy, mercantilmente hablando. A veces le compraba, a veces le vendía. De haber sabido lo que era aquel cochino diario viejo de Voldemort no lo habría sacado del lote de novelas eróticas usadas hacia ya tantos años y fuera rico y famoso, snif… Pero así es la vida: no siempre se puede ganar.
Álvaro procuraba mantenerse en buenas relaciones con Malfoy sin necesidad de bajarse los pantalones para ello. Mimar a la esposa era una manera tan buena como cualquier otra.
-Llévatelo, en préstamo. Lo que te tardes en leerlo, maja. Y cuando quieras otro ven conmigo, y te recomendare los mejores.
-Gracias profesor. – la chica estaba azorada aun. Mas que por la culpa por los halagos del guapo profesor.
-Majita hermosa, si pudieras fijarte en la biblioteca de tu mansión si hay un libro, un viejo libro empastado en verde con un cisne en vez de titulo… es que no recuerdo si se lo vendí a tu marido o a alguien mas. – le dijo, acariciándole la mejilla y poniendo en juego todas sus habilidades de persuasión.
-He, si, me fijare profesor. – Luna estaba cada vez mas turbada. Cerró los ojos cuando el profesor le dio un beso en la mejilla y le susurró sobre el oído:
-Gracias.
-¡Mon amour que estas haciendo! – gritó hasta sin acento francés el profesor de DCAO.
-¡Ozú! – exclamo Álvaro casi cayéndose de la impresión. – Nada mi amor, le prestaba un libro a la niña.
-Pues para prestar libros a niñas no se necesita estar tan cerca de ellas. ¡Fuera! – le gritó a Luna, quien no se lo hizo repetir. El francesito se llego a su cónyuge y a piquetes de esternón (¡ouch!) y acusaciones de infidelidad le sacó la verdad.
-Mon amour, no te pongas así, hay, no me pegues, si es la señora Malfoy y solo le estaba pidiendo que se fijara si el libro de la Sabiduría no estaba en su casa…
-¿Y pogque demonios iba a estag en su casa? – Romain ya estaba menos molesto: ya usaba el acento francés.
-Porque Lucius Malfoy es el mejor amigo de Severus Snape, y al contratarnos, se lo podría haber dado a guardar.
El francesito pareció meditárselo y asintió. Con ayuda del ingenimago Siyah había registrado Hogwarts de cimientos a banderines y no habían dado con el dichoso libro, que era su máxima ambición.
***
Lucius arribó el viernes a las 8 en punto, feliz y despejado luego de haber dormido todo el día. (Paso la noche del jueves viendo un maratón de porno con su nuevo amigo Bill Weasley) Mucho se sorprendió al no ver a su esposa aguardándolo en la escalera de entrada.
Llamándola por su nombre y abriendo puertas la buscó. Estaba bastante molesto cuando, en el tercer piso, delante del restaurado tapiz del unicornio la encontró en la sala de los menesteres con un montón de gente, bailando con Theodore Nott una música pesada y metalera que en definitiva no debía ser bailable, pero ella se inventaba el ritmo y el amigo de su hijo lo seguía.
Entre serpentinas y confetis que llovían del cielo raso bailaban también los hermanos Weasley entre ellos y Potter con Granger y Longbottom con una chica gordita de Hufflepuf de la que no se sabía el nombre. Solo su hijo estaba sentado con mala cara en una esquina, solo como la una.
-¿Qué es esto? – pregunto Lucius visiblemente indignado: llevaba casi una hora buscándola.
-Una fiesta, ¿no ves? – contesto alguien.
-Ya sé que es una fiesta. – Lucius pego en el suelo con su bastón de serpiente – Vámonos Luna.
-No puedo Lucius. – la chica llevaba a Nott de la cintura – Se vería grosero que me fuera de mi fiesta de cumpleaños sin haber partido el pastel.
-¿Cumpleaños? – repitió estúpidamente Lucius.
Ginny se paró con los brazos en jarras y lo miró con profunda antipatía.
-Así es señor Malfoy. Luna cumple años el 14 de septiembre, ¿no lo sabia?
Pues no. Lucius evitó rascarse la nuca y trato de no poner cara de gato pillado con el pescado en el hocico. Jamás se había detenido a pensar en que Luna tenía cumpleaños así como tenia senos o afición a la bisutería de rabanitos dirigibles. Es decir, naturalmente que tenia que tener un cumpleaños, como todo mundo, pero nunca se pregunto cuando seria. La música y los danzantes pararon.
-¿Sabe cuantos años cumple Luna? – se ensañó Ginny.
Los ojos grises de Malfoy le lanzaron veneno. No. No tenia ni idea… espera, tenia uno menos que su hijo. ¿Pero cuantos años tenía Draco? Era un vaquetón como de veinte, ¿no? ¡Joder! El ignoraba los cumpleaños y los años de la gente desde que cumplió 25. Se celebró 5 veces su 25º cumpleaños pero como la gente empezaba a tomarlo como chiste lo convirtió tema tabú entre los círculos de las endogámicas familias sangre limpia y los mortifagos. ¡Hay de aquel que le preguntara su edad!
-¿Pueden traer el pastel? Tengo hambre… - las tripas de Luna gruñeron.
-Por supuesto Luna. Siéntese señor Malfoy. – el chico que sobrevivió atrajo una silla para Lucius – Llamare a Kreacher…
Sin embargo, el eficiente elfo domestico ya iba entrando con una tarta de tres pisos cuya vela en forma de numero 17 despejaba la incógnita de Lucius sobre cuantos años tenia su esposa.
-Kreacher trae el pastel: preparo el favorito del amo Regulus… - el elfo acarició su guardapelo falso que contenía la foto del amo Regulus y sollozó – De fresas con crema y cubierto de chocolate blanco.
Lucius sonrió al ver el pastel, idéntico, pero unas diez veces mas pequeño que aquel pastel del que salió el mismísimo Regulus Black una lejana fiesta de Hallowen, en uno de sus muchos intentos por seducir a su hermano. Abrió la boca con la intensión de contar la simpática anécdota pero Draco le tiró del brazo:
-¡Ni se te ocurra papa! – el rubio mayor lo miro sorprendido – Cualquiera que sea la perversión que estas a punto de decir, no la digas. Luna tiene derecho a que no le arruines su fiesta con tus anécdotas del abuelo cebolleta pervertido.
Draco se alejó a tomar un plato con Nott y Lucius se quedo mudo de indignación mientras Luna apagaba la velita y cortaba el pastel. ¡Abuelo cebolleta!!! Luna llevó el primer pedazo a su esposo y le metió la primer cucharadita en la abierta boca.
Murmuró algo como gracias y se lo comió. Luna repartió rebanadas a todos, hasta a Kreacher. Brindaron con cerveza de mantequilla y luego Ginny se acercó con un paquete envuelto en papel de corazones y le dio un prolongado abrazo. Le besó ambas mejillas y le entrego el paquete.
-¡Mi mama también te manda algo Luna! – se apresuró Ron – De parte de todos nosotros. ¡Ya eres mayor de edad!
-Si… - dijo Luna contenta – Ahora solo tendré que evitar que me fichen con la tarjeta de identidad: los aurores la usan como parte de la conspiración Rokwood para enviarte la pasta dental que te enferma de los dientes.
Luna recibió regalos de todos menos de su flamante marido. Era el único que faltaba y todos lo miraban.
-¡El mío es tan grande que esta en la mansión! – mintió – Vámonos Luna.
Todos lo vieron con cara de "¡que mendigo!" y Ginny coincidió en que ya era hora de irse. El director Snape podía enfadarse si se salían del horario en que les dio permiso para montar la fiesta. Lucius tomo a Luna de la mano.
-¿Vienes Draco? – le preguntó.
Este, sospechando que el regalito de su padre iba a ser un concierto rompetimpanos contestó:
-Me quedo con Nott.
El rubio asintió y salió seguido de los regalos de cumpleaños de su esposa, mortificado y pensando en como compensarla. Empezaría con una sesión maratónica en la cama.
Continuara…
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Notas finales:
¡Eso es todo amigos!!! Ojala haya sido de su agrado. Nos vemos la próxima semana por el mismo canal ;)
Les dejo un miniextra bastante largo, que como siempre, es absolutamente prescindible: solo un suplemento.
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Mini-maxi-extra:
¡Quiero a Clark Gable!
El actor que interpretaba a Remus Lupin no dejaba de atosigar a todos con "Mein Kampf"(= "Mi lucha": libro escrito por Hitler). De plano. El tio era un maniático del Führer: de otro modo una no se explica porque el bigotito, mustio, de cepillito, horrible.
De hecho, la invención de ese bigotito fue el peor crimen contra la humanidad de Hitler: digo, los judíos sobrevivieron, se reunieron en Israel y se pusieron a darle de hostias a los vecinos, como todo buen país. Amor y paz, hermanos. Pero el bigotito: todo niño que estudie la segunda guerra mundial tiene que verlo.
Es traumante para las pobres criaturitas. Y ahora, gracias a este señor que hubiese estado mas en su elemento en el partido nacionalsocialista pobre niños que a lo mejor ni historia estudiaban o si la estudiaban pasaban por ella como de noche se veian obligados a conocer el aborrecible bigotito hitleriano.
Por culpa del actor que interpretaba al único profesor cuerdo del colegio Hogwarts de magia y hechicería, al merodeador mas modosito, al mejor, ejem, amigo de Sirius Black.
Es mas: ya puestos en confianza, el asunto del bigotito era aun peor para las pobres fans del yaoi. Todas aquellas almas encantadoras que gustaban de imaginar como fueron los momentos intimos de los chicos caninos recibieron como una bofetada el bigotito hitleriano…
No, no, no. Fue una gran decepcion, casi tan grande como la de Kenneth Branagh haciéndola de Gilderoy Lockhart. Ese tio es de Shakespeare. Es Henry the fifth, por dios.
Pero el que parece Henry the fifth es el profesor Dumbledore en la sexta película. Cuando lo vi yo juraba que estaba a punto de pronunciar su famosa arenga ante su ejercito, ese rey tan piadoso…
Lo que colmo mi paciencia fue la elección de Gellert Grindelwald. Que hubieran escogido un actor reconocido al que no le quedara el papel hubiera pasado: que escogieran al ultimo decendiente de Amaury de Verona, el insigne escritor francés de folletín, fue lo máximo. Me hizo llorar. Rompio mi corazón, y cuando junte los pedacitos con cola-loca tome la determinación.
Camine a mi biblioteca, saque el maligno y vetusto ejemplar impreso por Aristide Torchia en Venecia, en el año del señor de 1666 y abri sus paginas con olor a moho. Ni siquiera la posibilidad de tener una voz privilegiada como la de Simone Simons, Liv Kristine, Tarja Turunen, Anette Olzon, Amanda Somerville, Sarah Brightman o cualquier otra de mis diosas del metal me había decidido a usar de mi libro, del "Umbrarum Regni Novem Portis", pero Amaury de Verona en papel de Grindelwaldito me decidió. Me fui derechita al capitulo de contratos demoniacos, realice las operaciones pertinenetes y luego de una sulfurosa visita me vi dueña, como aquel fulano de la obra de Goethe, de mis sueños en mis manos.
Me vendi al diablo a cambio de re-realizar las películas de Harry Potter a mi entero gusto: una gilipollez, diran algunos. Pude haber pedido la "world peace" pero eso a mi me parece una gilipollez.
Con solo tronar los dedos me vi conducida a la sala de ponerse de acuerdo de una cinematográfica enteramente mia: la Nezal TM. ¡Jo!!! Tambien iba a poder filmar o animar al estilo anime mis fanfics favoritos, lol!!! Pero primero los películas. En mi maginificencia, quise consultárselo a la autora de tan excelsas obras literarias.
La pobre inglesita todavía sostenía su tacita de te y miraba en torno como preguntándose si alucinaba.
-Señorita Rowling, un placer conocerla. Vamos a rodar las películas y quiero su asesoría, ya sabe, por respetar los deseos de la autora y demás.
-¿Sueño? – la inglesita rubia me pico el brazo enguantado de negro con muy poca amabilidad.
-La vida es un sueño, señora, un sueño de un dios ebrio que ignora que crea cuando sueña. De ahí en fuera, lo que pasa es real. Tan real que le va a reportar chorrocientos millones de ganancias.
Al parecer, la nueva de chorrocientos millones mas de ganancias obro milagros en el animo de miss Rowling.
-¿Cómo te llamas queridita?
-Nezal, señorita. Pero yo no importo, solo soy la directora. Vayamos sobre las películas. Se me va ir usted al diablo con eso de todos los actores ingleses, capischi???
La tele enseña un huevo: esa pose aprendida a Marlon Brando en El Padrino me valio que la excelsa autora asintiera. Quizas también ayudo que detrás mio mi elegante caballero de "alla abajo" la miraba amenazante. Quien sabe.
-De Sirius Black, ¡quiero a Clark Gable!!!
-Pero esta muerto.
-Eso no es problema. – mi querido demonio asintió detrás mio. –Clark Gable, ¡Clark Gable!!! Queda que ni mandando hacer para el papel. Y en la reconciliación del final del tercer libro, cuando se abraza con Lupin, le va a echar una de esas miradas que valían por mil besos como las que le hechaba a Scarlett O'Hara y han derretido a generaciones de mujeres, usted incluida. No se habla mas: Clark Gable. Ahora Remus Lupin, ¿Por qué señora, porque escogió al fan de Hitler? – le pregunte con lagrimas en los ojos.
-Porque si no, me amenazo con leerme Mein Kampf entera.
Le di la razón y unas cordiales palmaditas en la espalda.
-Pues se va a tomar por saco partido nazi o no. De Remus Lupin quiero a alquien que de la talla: yo calculo que un trasero talla 38 queda en su punto.
-¿Perdon?
-Mira linda, no te hagas la ingenua. Las dos sabemos que le otorgaste dos buenas razones al personaje para ser amado, dos que anatómicamente se llaman glúteos.
-¡Oh! – la inglesita se veía pillada.
-Para ese papel le doy a escoger entre tres actores: Kuno Vilkas, príncipe del reino de Midas*, el mejor trasero del mundo de Shion; Romain du Draguan, gran maestre de la orden de los horrocruxes, adicto a la pizza o un actor porno de un clip gay titulado "Super Bowl".
-¿Son buenos actores? – lady Rowling hojeo las fotos.
-El porno es pésimo, pero su trasero es genial. Kuno Vilkas es bastante buen actor y Romain du Draguan también: los dos mantuvieron engañados a sus maridos por añooos…
-¡No! – a la inglesita le encantaba el chisme.
-Si, escoja.
-Que sea Romain, tiene el pelo castañito natural.
-Y le ponemos pupilentes dorados. El que sigue: Lucius Malfoy puede quedarse, no esta tan mal, y lo mismo Alan Rickman. Ya vere a quien pongo para rodar las escenas donde son jóvenes… Pero el que se me va a tomar por culo es Amaury de Verona. Al séptimo infierno, donde Dante dice que habitan los traidores.
Una especie de eco y sonido de caída que nunca termina.
-¿Y a quien piensa poner?
-Lo pensé mucho: yo creo que a Emppu Vuorinen, el guitarrista de mi banda favorita.
-¡Pero no es actor!
-¡Para los diálogos que tiene! Esta peor que Mercucio en Romeo y Julieta. Mejor ayúdeme a pensar que papel le damos a Humphrey Bogart.
-¿¡Humprey Bogart?
-Claro; no lo podía dejar fuera apellidándose Bogart. Tambien quiero a John Wayne, aunque sea en un cameo: estoy segura de que no podrá recordar que no se encuentra filmando un western y soltara de balazos!
-¿Y el elenco infantil?
-Ese pasa, excepto Ginny Weasley: esa tiita es mas fea que pegar a dios en semana santa. Hasta la niña que anuncia los chocokrispis esta mejor. Y los tintes de Garnier hacen milagros con sus rojos, asi que no hay pex. Lo que me lleva a otra pelirroja: para Lily Evans prefiere a Sofia Loren o a Gwyneth Paltrow?
-A Gwyneth.
-Perfecto. La Loren la hara de Bellatrix: será una Bella femme fatale a mas no poder y actuara medio mal pero ni quien se vaya a dar cuenta viendo sus encantotes. Esa mujer es el sex appeal hecho humano. Y le podemos ajustar la edad. A la bisabuela que hace de Narcisa Malfoy la mandamos al asilo de ancianos del que jamás debió salir y ponemos a quien sea. Una actriz mustia, x y mediocre: no vamos a penar por hallar una asi en Hollywood ni en ningún otro lado! – risa malévola.
-¿Y el resto de los personajes femeninos?
-¿Cuáles corazón de bombon? Nos llenaste los siete libros de puros machos… - elocuente babeo- A propósito de machos: quiero a James Purefoy de James Potter. Queda que ni pintado: sexy ídolo sin exceso de neuronas. Ademas que se llama James y asi no se confundirá cuando le hablen.
-Y es ingles. – añadió la inglesita.
-¿Recuerda el capitulo cuatro de Roma?
-¡Como olvidarlo! - elocuente mirada entre las dos. - ¿Y de Peter Petigrew?
-¡Ah, ese! Mire, mi hermana hizo un dibujito tipo fulanito de una ratita en este cartoncito: ¿no es adorable?
-Cute!!!
-Que este se quede. Y quiero que salga Theodore Nott.
-¿Y haciendo que?
-Puñetas, si no se me ocurre otra cosa. Para interpretarlo quiero al chico
que la hace de Voldy joven en la sexta película. Y le resaltamos las pestañotas con rímel de lançome.
-¿Del que vibra?
-¡El mismo!
-Cute!!!
-Nos faltaría un Dumbledore joven, lo necesitamos bien sexy… Y un Regulus Black, doblemente sexy…
-Seee…
-Tambien quiero que Jorge Negrete tenga un papel. No le hace que sea chiquito.
-Vale.
-El resto se lo dejo a mi contratista. – el caballero elegante que ha
asistido silencioso como una tumba a nuestra entrevista me obsequia una copa de whisky – Ojala pudieras conseguir una Luna mas sensual. – una inclinación de cabeza- Y también la Ginny. – otra inclinación de cabeza. - ¡Brindemos, señora, por el estreno de las nuevas películas de Harry Potter!
Mientras fuera por el poderoso caballero (don dinero) la señora Rowling brindaba.
Fin.
