-¿Y si encuentran al padre?- Preguntó entonces Emma temiendo lo peor.
-Tendremos que ver sí él quiere quedarse con el niño, sí tiene la capacidad para cuidar de él…- La mujer le explicó toda la situación.
-¿Qué pasará con él mientras tanto?- Intervino Regina al ver que Emma no podía decir nada.
-Se quedará en un orfanato.- Dijo ella provocando un escalofrío en la rubia.
-¡No!- Espetó casi en un grito. – Eso no puede ser, soy médico. Me quedaré con él, si el padre acepta cuidarlo lo entregaré.- Soltó sin mirar a Regina para no flaquear en sus palabras.
-Eso…- La mujer estaba a punto de negarse pero la rubia volvió a hablar.
-Por favor, haré lo que sea necesario.- Añadió ella notando la mano de Regina pasar por su muslo para darle su apoyo incondicional además de para que se relajase.
-Deje un número para contactarla, tendré que hablar con mi jefe para ver qué podemos hacer.- Dijo la mujer más compresivamente de lo que ambas pensaron.
-Gracias, soy doctora en este hospital no tendrá problemas para localizarme pero además aquí tiene mi número personal.- Aseguró tendiéndole un papel donde acababa de apuntarlo todo.
-Está bien, espero poder tener noticias a lo largo de la tarde.- Dijo cogiéndolo y guardándolo en su agenta.- Ahora tengo que marcharme.
Regina y Emma salieron de allí y se sentaron en uno de los bancos que había en la puerta del hospital. Ninguna de las dos parecía tener fuerzas para seguir andando y salir de allí. Regina cogía la mano de su novia con fuerza y cariño mientras que Emma seguía perdida en sus pensamientos.
Unos minutos después recibieron un mensaje de Bella en el que le avisaba de que el entierro sería en una hora, el tiempo había pasado volando y casi no se habían dado cuenta, después de sepultar el cuerpo de su amiga Emma estaba destrozada y bastante nerviosa. Aún así agradeció a Bella y a Regina por encargarse de todo.
Regina se acercó a Emma que se había alejado mientras ella despedía a Bella, la rubia se había sentando en uno de los bancos que había a la salida del pequeño cementerio.
-Creo… creo que…- Sus palabras se trababan en la boca de la rubia que pensaba más rápido de lo que podía hablar.
-¿Qué?- Preguntó Regina contagiándose de su nerviosismo.
-¿Me acompañas?- Preguntó sin decir nada más.
-¿A dónde?- Preguntó entonces Regina levantándose para seguir el acelerado ritmo de la rubia.
-Creo que sé donde podía estar viviendo.- Soltó al recordar donde le habían dicho que había sido el accidente.
-Vamos.- Regina consiguió llegar a su lado para dirigirse hacia el coche.
Media hora después Regina conducía por unas de las zonas más peligrosas de la ciudad, Emma le iba indicando el camino mientras que la morena solo obedecía sin querer pensar demasiado lo que estaban haciendo.
-¿Por qué has pensado en este lugar?- Preguntó Regina que seguía conduciendo algo más despacio por miedo a chocar contra las personas que cruzaban la calle sin mirar.
-Porque una de las veces que nos escapamos del orfanato acabamos aquí.- Soltó Emma que no dejaba de pensar en ello.- Qué tonta fui, debí pensar antes en este lugar.
-pero…. ¿Qué hacemos aquí?- Preguntó Regina sin entender nada.
-Tal vez consigamos saber quién es el padre.- Soltó Emma como si fuese obvio.- Lo siento, estoy nerviosa.- Dijo disculpándose con la morena por su tono brusco.
-Vale pero no creo que sí el padre viva aquí sea lo más adecuado para el niño.- Explicó Regina aparcando donde la rubia le indicaba.
-Tal vez pero deberíamos averiguarlo, si lo encontramos tal vez nos ceda la custodia o no se… tengo que hacer algo, Regina.- Dijo en un tono de voz mucho más vulnerable.
-Lo sé, por eso estamos aquí.- Aseguró entonces Regina.- Vamos.
Las dos se bajaron del coche para después unirse y quedarse mirando a la casa medio en ruinas que se presentaba delante de sus ojos. Regina cerró el coche y cogió la mano de Emma para empezar a subir las escaleras hasta la casa donde la rubia había vivido durante unas semanas antes de que la encontrasen y la devolviesen al orfanato.
-Buenos días.- Dijo Regina al ver que Emma no era capaz de pronunciar palabra.
-¿Quién eres tú?- Preguntó el hombre a quién había saludado.
-Buscamos a Lily.- Contestó Emma recuperándose un poco.
-¿Lily?- Preguntó él aunque Emma sabía que había reconocido su nombre.- No conozco a ninguna Lily.
-Tal vez esto le haga recordar un poco.- Dijo sacando un billete de su cartera.- No, primero la información.- Dijo alejando el billete pues ya había tratado muchas veces con gente así.
-Hace un par de días que no la veo, supongo que habrá ido a tener a ese bastardo.- Espetó él provocando que Emma se tensase.
-¿Sabes quién es el padre?- Preguntó Regina para evitar que Emma asustase al hombre que casi no era capaz de mantenerse en pie.
-Un tal Neal, lo he visto varias veces por aquí.- Contestó el cogiendo el billete de las manos de Emma.
-¿Sabes dónde encontrarlo?- Preguntó esta vez Emma.
-Seguro que está en la licorería, salió de la cárcel hace unos días. Pasó allí tres meses.- Soltó él poniendo la mano para que Emma le diese más dinero.
-¿Qué aspecto tiene?- Preguntó ella sacando otro billete.
-Moreno, piel blanca, suele llevar una gorra azul.- Contestó el hombre haciendo un gran esfuerzo para contestar.- Tiene una marca en su cara.- Añadió después.
-Gracias.- Dijo Regina cogiendo a Emma de la mano para salir de allí.
Regina y Emma salieron a la calle y se quedaron mirando la estampa que se presentaban delante de ellas. Emma apretó la mano de Regina para darle la seguridad que necesitaba mientras que la morena intentaba sonreír.
-¿Sabes donde esta ese sitio?- Preguntó Regina.
-Creo que sí.- Contestó Emma.- No podemos dejar el coche aquí, vamos.
Unos minutos después paraban delante de una licorería que parecía ser el centro neurálgico de la zona pues había una gran cantidad de gente alrededor de la misma. Las dos bajaron del coche y entraron ante la atenta mirada de todas las personas que allí había.
-Yo podía haber acabado así.- Dijo Emma en un susurro.
-Por suerte has sabiendo hacerte a ti misma.- Aseguró entonces Regina.
-Por eso no quiero que ese niño viva en un orfanato, puede tener suerte y conseguir acabar con una gran familia o por el contrario acabar mal.- Explicó Emma.
-No lo permitiremos.- Aseguró Regina.
-¿Neal?- Preguntó Emma al ver al hombre cuyas características concordaban con él.
-¿Quién lo busca?- Preguntó él mirando a ambas mujeres de una manera de manera indecente.
-Somos unas amigas de Lily.- Contestó Emma viendo como la cara del hombre se endurecía.
-¿Qué quiere esa zorra?- Preguntó él poniéndose a la defensiva.- No pienso darle dinero para ese hijo, fue solo un polvo, uno bastante malo.- Soltó él.
Emma tuvo que contenerse mucho para no golpearlo ahí mismo. Ese imbécil había conseguido que perdiese la poca paciencia que tenía, fue Regina la que tuvo que intervenir para que la rubia no se metiese en un lio de que no podría salir bien parada.
-Por eso mismo estamos aquí, queremos que firme un documento para que ella no pueda aprovecharse de usted.- Dijo Regina siendo más inteligente que el hombre.
-¿Por qué quiere eso?- Preguntó él cayendo en la trampa que la morena le había puesto.
-Queremos que dé a ese niño en adopción pero si te lleva a los tribunales conseguirá sacarte el dinero y no lo hará.- Contestó Regina que no sabía muy bien que inventar.- porque… ¿Usted quiere quedarse a ese niño?- Preguntó notando la mirada desaprobatoria de la rubia que no había entendido su juego.
-Claro que no, es solo un estorbo.- Gritó él.
-¿Puede acompañarnos?- Pregunto de nuevo la morena mirando la cara estupefacta del hombre.- Tiene que firmar esos documentos cuanto antes.
-¿Qué gano yo con eso?- Preguntó él mirando de nuevo a las dos mujeres que tenía delante.
-A parte de no tener que pagar una pensión mensual y no tener que quedarse con un niño toda la vida….- Espetó Regina en tono irónico.
-Seguro que tienen algo que ofrecerme.- Dijo él.- Usted es…. Como se llama… la vi en la televisión… tiene mucho dinero.- Soltó él que no la había reconocido hasta ese momento.
-Le daré una buena cifra si firma ese papel y desaparece de la vida de ese niño.- Soltó Regina que se había visto descubierta.
-¿Qué cifra será esa?- Preguntó él.
-De eso nada, Regina.- Dijo Emma mirando a su novia, no iba a permitir que accediese al chantaje de ese sinvergüenza.
-¿Medio millón? Creo que es una buena cifra.- Dijo Regina.- Tiene que firmar los documentos donde nos deja el niño a nosotras además de que no permanecerá en el país, si nos cruzamos con usted en algún momento lo pagará muy caro.- Soltó la morena ante la estupefacta mirada de Emma que no conocía esa faceta de su novia.
-Hecho.- Dijo él tendiéndole la mano a Regina que simplemente asintió.
-Vamos con mi abogado.- Soltó ella caminando hacia la salida.
-Regina… no tengo ese dinero, en la vida lo conseguiría.- Dijo Emma al oído de la morena para que Neal no escuchase nada.
-Ese dinero lo podre yo, no permitiré que ese niño se quede con este imbécil.- Murmuró ella también.
-No puedo permitir…- Antes de terminar Regina se giro para mirarla.
-Lo discutimos después, en casa. Ahora vamos a deshacernos de este inútil.- Dijo Regina.
La morena se puso esta vez en el asiento del copiloto para poder hacer las llamadas pertinentes, llamo a la asistente social para ponerla al día sobre el caso además de a su abogado de confianza. Todos quedaron en la oficina de la asistente.
Emma conducía mecánicamente mientras escuchaba a Regina hablar por teléfono y a Neal riéndose ante la idea de conseguir tal cantidad de dinero simplemente por firmar un papel. Emma no entendía como su vida se había complicado tanto en tan solo dos días, lo único bueno que pudo sacar hasta el momento de la situación es que Regina la había apoyado en todo.
-Escúchame.- Dijo Regina mirando a Neal.- La asistente social no debe saber nada del dinero que yo te voy a pagar, a ella solo le dirás que no te ves capacitado para cuidar de un niño y que por eso nos das la custodia a nosotras.
-¿Por qué?- Preguntó él.
-Porque es ilegal.- Soltó Regina como si fuese obvio.- Una vez que hayas firmado los papeles iremos con mi abogado, allí firmarás otro papel. Ese documento será tu salvación o tu condena, si te veo en la ciudad, escucho que estas por la zona o que te quieres acercar al niño ese documento llegará a manos de la policía y tú acabaras en prisión por lo que te quede de vida. ¿Queda claro? –Preguntó en tono más duro que había usado nunca.
-¿Y el dinero?- Preguntó él obviando la clara amenaza.
-Mi abogado lo tiene.- Aseguró Regina.- ¿Te queda claro?- Preguntó de nuevo.
-Sí.- Contestó él.
Los tres bajaron del coche y entraron en la oficina de la mujer que los esperaba. Regina le había explicado por encima la situación por teléfono pero la mujer seguía estando muy sorprendida.
-¿Cómo lo habéis encontrado?- Preguntó ella.
Emma le contó un poco de su vida en común con Lily y todo lo que había tenido que hacer para salir de esa situación lo que sólo hizo que la mujer se reafirmarse un poco más de que era lo mejor para el niño.
Regina casi no dejó hablar a Neal pues temía que metiese la pata y terminase con todos los planes. Emma por su parte estaba atacada de los nervios, primero por la cantidad de dinero que iba a tener que desembolsar la morena y segundo porque no se fiaba de ese tipo.
-Aunque Neal haya aceptado dar en adopción al niño nosotros debemos seguir los trámites legales. Ustedes tiene la situación económica y social necesarias para ser aptas para la adopción.- Iba explicándole la mujer.- ¿Estáis casadas? –Preguntó ella.
-No.- Contestó Emma adelantándose a Regina.
-Sería más fácil conseguirlo si fueseis pareja legalmente.- Explicó ella.- No estoy diciendo que de la otra manera sea imposible pero sí más difícil, además el niño sólo podría ser legamente hijo de una de ustedes.- Le explicó de nuevo viendo como Regina y Emma se miraban, por suerte Neal había salido a esperar fuera hasta que terminasen.
-No será un problema, nos casaremos.- Dijo confiada Regina viendo como los ojos de Emma se desorbitaban.- Luego te lo pido correctamente.- Murmuró a Emma.- ¿Dónde se quedará el niño mientras tanto?- Preguntó de nuevo.
-Podría daros la custodia provisional, no es el procedimiento habitual pero me parece el más apropiado.- Dijo ella.- Podríais llevároslo mañana mismo firmando todos los consentimientos y mandando los papeles de adopción cuanto antes.
-Hecho.- Dijo Regina que parecía haber tomado la iniciativa.- En cuanto tenga los papeles preparados avísenos, más tarde iremos al hospital a ver como sigue.
Las dos salieron de allí sin decir palabra, Emma deseaba hablar con Regina pero primero debían deshacerse del indeseable de Neal que tan sólo quería el dinero. El dinero iba acompañado con un billete sin lugar de destino para esa misma tarde, Regina lo había dispuesto todo así. Con ese contrato tendría amarrado a ese hombre de por vida por lo que si se convertía en un estorbo podría mandarlo a la cárcel.
-¿Podemos hablar?- Preguntó Emma acomodándose en la silla del restaurante donde habían parado comer pues con el entierro y la búsqueda de Neal no había podido hacerlo.
-Claro, has estado muy callada todo el día.- Dijo Regina cogiendo cariñosamente la mano de su novia.
-Es que todo ha pasado muy rápido. Antes de ayer nuestra única preocupación era ver en casa de quién dormíamos y hoy estamos a punto de adoptar a un bebe.- Soltó Emma sin respirar.
-Sé que es todo precipitado pero, Emma, vi tus ojos al mirar a ese niño y sé que es la mirada que quiero ver y compartir contigo todos los días de mi vida.- Aseguró dejando un beso sobre las frías manos de Emma.
-¿Y tú?- Preguntó Emma.- Solo estas pensando en mi, ¿Qué quieres tú? ¿Qué deseas?
-Deseo que seamos felices, y sé que ese niño puede darnos esa felicidad.- Aseguró Regina.
Sé que estoy muy perdida pero no consigo sacar tiempo para escribir y publicar. Os dejo este capítulo que es el único que tengo escrito, tenedme paciencia que aunque tarde un poco más pero las terminare.
¿Os ha gustado? Espero vuestros comentarios.
