Capitulo 21: Danza de Acero (Parte 3) – Cana VS Ikaruga - Espada llameante VS Espada aullante


Ikaruga se para frente a Cana y Freed, su ceño fruncido indica desprecio hacia ellos, no sabe que tienen estas hormigas para seguirse parando y seguir peleando, no saben cuando rendirse. Los dos magos de Fairy Tail se alejan unos pasos hacia atrás, Cana gira su espada ígnea un poco, exhala fuertemente, debe mantener la calma, mientras Freed se para junto a ella.

- Eres más impresionante de lo que pensaba Cana –

- Bueno, para ser exacta, no sabía si esto iba a funcionar – Mira a la espada con una media sonrisa – Fue tanta sorpresa para mí como para ella –

- ¿Arlen no te enseñó?-

- Me dijo como lo hacia él, pero nunca lo había practicado – Se nota, una vez pasada la pelea, la intensidad de la espada llameante ha bajado, apagándose por momentos cuando Cana se queda muy quieta – Requiere mucha concentración en tu magia y el objeto, como si gastara el doble de fuerzas de este modo –

- ¿Crees que puedas mantenerlo así para un segundo asalto? –

- No tan intenso, pero tal vez...- Cana mira a su mano, sosteniendo carta y espada – Si logramos darle otro ataque como hice hace rato, con toda mi fuerza, podríamos dejarla fuera de combate –

- No nos dejará tocarla tan fácil –

Ikaruga, ciertamente desesperada y furiosa, comienza a girar su muñeca haciendo círculos de aire a los dos lados de su cuerpo, prepara algo, algo que no será bueno para nadie en el parque.

- Tendremos que probar –

- Insectos – Dice la mujer a sus contrincantes - Ahora si se la han ganado – Su espada gira mas y mas, el viento se levanta alrededor del parque, incluso las nubes que antes no eran más que rastros blancos en el cielo, están agitadas y revueltas alrededor de allí.

Freed pone su espada delante a tiempo, un golpe tremendo intenta darle en la cabeza, atajado por su runa de defensa, Ikaruga se encuentra al ataque ahora, corriendo hacia ellos luego de tirar ese zarpazo inicial. Los primeros golpes son ciegos, con la samurái saltando y girando en el aire en un pequeño tornado de acero, pero ninguno de los magos de Fairy Tail fueron tan ingenuos.

Con un salto, Ikaruga llega al cielo, levantando vuelo y riendo a carcajadas, su espada brilla de plateado – Flashing Silver Spirit – Invoca ella, su voz resuena en el viento mientras da una cortada al aire, está cortada se forma en el viento y se acerca hacia los magos en forma vertical, obligándolos a separarse.

- ¡Cana!- Freed grita, otra de esas ondas se acerca a la morocha a gran velocidad.

- ¡Lo tengo!- Ella no se mueve, toma su espada con las dos manos, suspira lento, recuerda su entrenamiento y al último momento golpea la onda con su espada flameante, la deshace con un solo golpe. Hay un breve momento antes de que vea tres mas venir, dando un alarido por miedo y algo de ira, logra romper las siguientes tres, suspirando aliviada.

Ikaruga se lanza al ataque contra la maga, pero antes de llegar Freed logra taclearla, enviándolos a ambos contra el suelo en un intento por frenar la pelea por ahora, pero no hace más que empeorarla. La samurái se levanta de un salto y gruñe, mirando a sus enemigos con desprecio y asco, su espada golpea el suelo, cortando el césped en el proceso, y luego es tomada con ambas manos.

Para ganar este combate Ikaruga tendrá que sacar las armas grandes, ya ha pasado demasiado tiempo y no puede gastarse peleando con dos insectos, Erza Scarlet sigue allí afuera.

Cuando la espada apunta al suelo esta se ilumina de plateado, con un círculo mágico apareciendo en frente. Enseguida todo el parque, junto con las calles cercanas, se llenaron de vientos fuertes, haciendo que cualquier civil que quedara tenga que caminar lentamente para no ser arrastrado.

- ¡Freed! ¡Atento!- Los pantalones sueltos de cana se vuelven locos, las mangas son llevadas por el viento hacia todos lados, su cabello atado también, pero ella se mantiene firme, su espada se apaga entre tanto viento.

Con este viento alrededor Ikaruga salta hacia adelante corriendo hacia Cana, lleva una velocidad impresionante, lista para cortarla en dos, pero la maga de cartas la esquiva al último momento rodando hacia el costado. Una vez ambas está cerca Ikaruga golpea fuertemente hacia un costado, dando la vuelta para enfrentar a Cana, esta lo cubre pero el golpe es tal que su espada vuela y se clava a unos metros de allí.

Una sonrisa aparece en el rostro de su contrincante, golpea una vez más horizontalmente pero Cana se inclina hacia adelante esquivando el golpe, unos pelos de su coleta son cortados por lo cerca que estuvo. Una vez agachada Cana ve un golpe descendiente viniendo hacia ella, pero una espada conocida lo detiene.

- ¡Cana! ¡Corre!- Freed grita, ahora de nuevo en el combate, él e Ikaruga comienzan a chocar espadas una vez más, Freed logra enviarla hacia arriba con una fuerte patada, volando ambos ahora.

Mientras ambos luchan en el aire Cana logra tomar su espada rápidamente, desatascándola del suelo, mira hacia arriba brevemente, los dos magos se golpean con todo lo que tienen. Enseguida piensa en una manera de ganar, pero no la hay, ella es muy buena y ellos no han hecho más que empeorar en sus movimientos, se vuelven más lentos y débiles... confiar en su resistencia no será una opción.


Elfman se encuentra arrodillado todavía, el combate que sucede a su alrededor apenas puede verlo, su mirada más que nada se concentra en Shin y su guardia baja, sin embargo él no puede hacer nada. El samurái negro no se ve preocupado en lo más mínimo, tal vez quiere que Ikaruga pierda en cierto modo, pero su mano no deja de tocar el mango de su espada, como si estuviera listo para intervenir.

Eventualmente Elfman mira hacia atrás, puede observar que, detrás de ellos, Wendy, Anna y Romeo han regresado. Lo primero que piensa es decirles que se alejen, pero así solo conseguiría alertar a Shin de que están ahí, además Cana necesitaba ayuda.

- No podrán tocarla a este paso – Dice el grandulón en voz alta, casi gritando, aparentemente por el viento que dificulta oírse uno al otro, pero lo hace para que los niños sepan que hacer – Alguien debería intervenir –

Shin voltea, no sospecha ni un poco – Eso no sería bueno, yo no he intervenido hasta ahora, espero lo mismo de ustedes –

- Nos confundes, cuando un compañero está en peligro no hay honor que valga... saldremos a protegerlos a como dé lugar –

Con estas palabras el Samurái negro volteó, bufando, ignorando a Elfman.

Cerca de su posición, Anna y Wendy se miran una la otra, se encuentran detrás de ambos observadores, fuera del parque metidos en un callejón entre dos edificios. Romeo mira hacia afuera una vez más, el viento juega con sus cabellos cando se asoma.

Anna lo observa cuando vuelve con ellas, Wendy pone una de sus manos en su hombro.

- Elfman no puede moverse, pero ha dicho algo en voz alta... Cana y Freed necesitan ayuda –

Hubo un momento de silencio, tantas dudas y miedo, aunque pudieran acercarse es obvio que el samurái negro no dejará que intervengan en semejante combate, y tal vez serian una distracción para Cana y Freed en vez de ayudarlos, tal vez Ikaruga los mataría sin pensarlo dos veces.

- Debemos hacer algo- Anna es la que rompe el silencio, llamando la atención de los otros dos.

Ella tenía razón, Romeo fue el primero en mirar de vuelta al parque, no podían quedarse escondidos sin hacer nada, sin embargo, arriesgarse los tres sería algo estúpido y todos lo saben.

- Ustedes deben irse, busquen a Agro y Carla, deben sobrevolar las entradas de la ciudad para buscar a Arlen y Erza, pronto –

- No vamos a dejarte solo, Romeo – Anna frunce el ceño, mirándolo seriamente.

- No hay opción, ustedes pueden hacer esto mucho más rápido que yo... además – Él se toma un respiro, mirando hacia otro lado para decirlo – No voy a dejar que nada le pase ninguna de las dos –

Las dos niñas hicieron silencio, en cierto modo tenía razón, además Wendy nunca fue una peleadora física y Anna estaba en entrenamiento, aunque era una mala decisión por parte moral era lo lógico. Antes de que Romeo pueda decir algo pudo sentir dos brazos que lo tomaron desde atrás y lo abrazan brevemente, Wendy suspira, es ella la que lo está haciendo.

- Cuídate, por favor, no tardaremos – Dice ella, roja cual tomate, luego da la vuelta y comienza a correr.

Anna le apunta con un dedo, siendo tan delicada como ella sola – No mueras, te necesitamos para cuando podamos salir a hacer trabajos – Sonríe la pelirroja, dando la vuelta y siguiendo a Wendy.

Romeo mira hacia adelante, algo sonrojado por el abrazo, le espera un gran susto adelante.


Freed golpea rápidamente contra Ikaruga, golpes rápidos intentando clavarla justo en el estomago para poder herirla, pero ella es rápida y esquiva cada uno de esos, su velocidad ha aumentado, pero a juzgar por sus bufidos en cada golpe, comienza a cansarse también. Con fuerza ambas espadas chocan una vez mas y ambos individuos se separan varios metros en el aire.

Ikaruga alza su espada en el aire y comienza a girarla, como si todo el viento que hay alrededor se dirigiera a ese lugar, Cana y Freed apenas se mantienen donde están, luego de varios giros el arma toma una forma distinta, rodeada por vientos violentos, Ikaruga la alza sobre su cabeza y luego grita.

- ¡Yasha's Raining Death!- Da un golpe hacia adelante y el viento se dirige violentamente a Freed, él intenta volar por encima, pero es demasiado y es alcanzado sin problema. Su cuerpo se agita y no llega a poner una barrera con sus runas, se siente como miles de objetos en forma de clavo pinchándolo fuertemente, su ropa y su piel se rasgan, pero no hay ninguna herida grave que termine el sufrimiento.

- ¡FREED!- Grita Cana, impotente desde abajo.

El cuerpo de Freed cae inconsciente luego de varios segundos de viento ininterrumpido, rebota en el césped y rueda un poco, gruñendo para dar señales de vida, pero no puede moverse, pocas de estas cortadas comienzan a emanar sangre.

Ikaruga desciende lentamente en frente del cuerpo inconsciente, con la espada de Freed clavada cerca, se inclina para agarrarla riendo.

- ¡Deja eso ahí! No hemos terminado – Exige la única maga que queda en pie – Tenemos asuntos que resolver –

La respuesta fue un ceño fruncido, puede verse en el pecho de la samurái, su respiración está agitada aunque intenta ocultarlo, pero Cana no está mucho mejor, aunque ciertamente ha tenido un momento para descansar, su magia no es tanta como cuando empezaron.

- Te daré una oportunidad de rendirte, niña, ahórrate la vergüenza hasta que llegue Erza –

- ¡Jamás!- Tomando su carta de Summoned Fire ella hace el mismo truco otra vez, pero es menos intenso ahora, le cuesta mantenerla prendida y equilibrada – No puedo dejar de pelear ahora –

- ¿Que intentas probar?- Shin pregunta, por fin interviene en el combate verbalmente, la voz del samurái y la pregunta la toman por sorpresa, es como si se tomar un momento para reflexionar – Tratas y tratas, ciertamente sabes que no puedes ganar... sin embargo sigues tratando –

Cana mira a su espada, el fuego flameando y bailando junto con el viento que comienza a amainar, el mango de la espada le recuerda el día que la obtuvo, de la madre de Arlen... y todas las veces que la ha usado, o cualquier otra espada, toda la atención que ha recibido por parte del pelirrojo, al principio siendo no más que un pasatiempo pero luego lentamente convirtiéndose en parte de su trabajo.

- Hay alguien, alguien que me ha enseñado – Mira hacia adelante con determinación, caminando lentamente hacia Ikaruga – ¡Ese alguien se esforzó mucho tratando de que yo aprenda y no voy a dejar que todas sus enseñanzas y su tiempo hayan sido en vano! -

Shin mira hacia el suelo, mas dudas entran en su cabeza ¿Quien tiene las razones más puras en su corazón? No... Debe hacerse el más fuerte. Mientras tanto su compañera solo observa a Cana y prepara su pose de pelea,

- Vas a caer – Le dice con desprecio.

- Tal vez – Cana responde rueda uno de sus hombros antes de acomodarse en su pose también – Pero te arrastraré al infierno conmigo – Con una media sonrisa va al ataque.

La última batalla que ambas harían hoy comienza, las dos magas dan todo lo que tienen, cada golpe, cada fallo, cada bloqueo, expulsando aire y fuego a su alrededor. Cada una retrocede pasos, pero los recuperan en segundos, una ida y vuelta de dos ideales y dos estilos completamente distintos. Cana sabe lo que necesita, un golpe, solo un golpe de gracia es lo que necesita para ganar.

Conforme avanzan parece que ninguna va a ceder, traban sus armas en el medio y pulsos de aire caliente salen de su posición, alejando a todos alrededor, forcejean por un buen rato antes de separarse y chocar una vez más con mucha fuerza.

En uno de esos golpes Ikaruga hace un rápido giro y da justo en una de las piernas de Cana, un tajo con sangre aparece enseguida y la hace retroceder un paso, pero vuelve con su espada prendida intensamente por más. La pelirrosa se cubre por encima y Cana golpea su espada, tres veces, las tres provocando una gran explosión sobre ellas, las llamas están más vivas que nunca.


La batalla no va bien, Freed ha caído, Cana está peleando con sus últimas fuerzas y todo mientras Romeo se para en el callejón inmóvil, no puede moverse, piensa en todo lo que puede salir mal. Escucha a Cana gritar de dolor, no puede ver bien, pero ha retrocedido un paso y ahora está golpeando fuertemente con golpes explosivos.

- No... No... Deja de tener miedo – Rome mira hacia el frente, Fairy Tail defiende su honor, piensa en su ídolo Natsu, tantas veces él ha hecho lo imposible, era hora de que Romeo haga lo mismo, que siga sus pasos.

- Esto es un suicidio – Piensa el muchacho, sin embargo sus pies piensan otra cosa, porque ha comenzado a correr hacia el enemigo, hacia el combate.

Cruza la calle a toda velocidad con sus manos apretadas y todos sus músculos tensos, entra en el parque y siente sus pisadas en el pasto, el ruido de la batalla en frente se hace mas y mas evidente a medida que se acerca, entonces lo ve, Shin, El samurái negro.

Sus ojos pueden verse debajo de ese sombrero, no aprueba esto, desenvaina su espada listo para darle a Romeo un correctivo mortal, el niño no se detiene, grita a todo pulmón por alguna razón, miedo o intentar intimidar al invencible guerrero en frente. Sus músculos se tensan a un mas y se prepara para recibir el golpe, ve a Shin subir su espada en el aire, sus ojos se cierran aguardando el golpe.

- ¡ROMEO!- Un rugido se escucha, apenas distingue su nombre en el rugido, es Elfman.

El niño abre sus ojos para encontrar a Shin inmóvil, sus brazos ambos agarrados por dos fuertes y gruesos brazos de bestia, detrás de la espalda del samurái Elfman grita de dolor, pero el dolor no es nada, debe evitar que Romeo se lastime. Así es como lo evitaría, gracias a Elfman.

- Gracias – Susurra el chico, nadie lo escucha, pero se apura a correr, saltando sobre los dos hombres en frente, apoyándose en el suelo junto a ellos, mirando al espadachín enemigo furioso y luego saltando con todas sus fuerzas hacia el combate en curso.


Cana e Ikaruga intercambian golpes, chocando cada unos segundos y rompiendo el choque de una manera u otra, Cana se aleja unos pasos, bufa de cansancio, no podrá resistir mucho mas. La pelirrosa la observa riendo, da unos pasos adelante y prepara una fuerte cortada para terminar con todo, la morocha comienza a cubrirse el rostro.

- ¡ROMEO!- Escuchan a Elfman rugir, causando que la maga de Fairy Tail mire hacia el costado, y no puede creer lo que ve.

Romeo se acerca volando, luego de un salto largo, uno de sus puños frente a su rostro y el otro detrás brillando de todos colores, su rostro es una mezcla de ira y esfuerzo, sus ojos son la determinación pura – ¡RAINBOW FIRE FIST! – Grita a todo pulmón.

Se escucha un fuerte ruido de golpe, con viento volando hacia todos lados, la mano arcoíris de Romeo dando justo en el blanco, Ikaruga recibe el golpe sin siquiera poder hacer nada, Cana teniendo la espada inmovilizada en un choque. Lo siguiente pasó rápido, Ikaruga quedó fuera de balance, con un fuerte golpe en su rostro dejándole la mente en blanco, y Cana aprovecha.

Tomando su espada con fuerza logra prenderla fuego, gritando en una ira no propia de ella, esto era lo que ella quería, su golpe de gracia, su fuego es intenso y se mueve hacia la samurái, la espada se apoya en la cadera de su contrincante no solo quemando pero provocando un fuerte sonido a golpe, seguido por una enorme y humeando explosión.

Rome ya se encontraba hincando una rodilla cuando da la vuelta y ve una gigante columna de humo tras él, con dos figuras saliendo hacia distintos lados, Cana cae, cansada y lastimada, pero consiente, del otro lado Ikaruga no puede decir lo mismo, apenas puede moverse y cae seca en el césped, su espada se clava en el suelo, está derrotada.

De rodillas cae la maga de cartas, apoyando su espada hoja abajo para poder mantenerse lejos del suelo, se le acerca Romeo, mirando atrás de ellos a Freed y corriendo para despertarlo.

- ¡Lo hiciste Cana!- Romeo grita.

- L-lo... lo hicimos... – Responde la maga, bufando de cansancio.

Tenían razón, lo habían hecho, Cana batalló contra ella y pudo ganar, con ayuda, pero lo hizo, luego de tanto entrenamiento, todo había servido de algo.

- Cana... no puedo creerlo – Freed apenas puede levantarse, tomándose el hombro, acercándose paso a paso ayudado por Romeo – V-vencimos...-

Pero no del todo, Romeo clavó su mirada en Elfman, ahora tumbado en el suelo inconsciente, se olvidaron completamente de él, se ve muy mal y Shin se dirige caminando hacia donde Ikaruga yace sin poder moverse. Todos los magos de Fairy Tail quedan frente al samurái negro y su compañera, excepto por Elfman a un lado.

Parece que por un momento hay calma, pero no es así, Ikaruga y Shin intercambian palabras y ellos observan, la siguiente batalla seria aun más larga y trabajosa, si es que había una posibilidad de sacar adelante una victoria contra Shin en el estado actual del improvisado equipo.

Shin mira hacia abajo, Ikaruga yace allí, sus ojos entreabiertos y sin brillo, su cuerpo maltrecho y tembloroso mientras hace fuerzas para seguir. Él se agacha junto a ella y apoya su mano en el hombro de la samurái.

- E-erza... yo no...- El dolor es muy grande para continuar hablando.

- Lo sé, esto no ha salido como esperábamos, Fairy Tail es fuerte... y no temen hacer lo que sea para ganar – Ikaruga intenta moverse, pero Shin la detiene, por un momento se miran uno al otro, como si fueran algo más que dos personas atrapadas ayudándose mutuamente en una venganza, como compañeros de batalla, amigos tal vez – Completaré esto por ti –

- Shin, yo...-

- Prometí ayudarte en esta venganza – El samurái mira hacia Fairy Tail, parándose rápidamente – Y voy a cumplir mi promesa –

Todos los magos se preparan, Freed bufa silenciosamente pero sigue parado, Elfman intenta levantarse pero no puede, Romeo mira a Shin con rabia y Cana se para en frente de todos, su cuerpo dañado por tanto combate, pero logra ponerse de pie. Shin finalmente desenvaina su espada otra vez, apuntándoles a sus enemigos.

El samurái negro flexiona sus rodillas, su armadura de brazos y pecho hace ruido, con una mano toma su sombrero cónico y lo deja en el suelo revelando su rostro. Sus ojos son de color negro, ahora se ve claramente esa intención de pelear en ellos, tiene el pelo muy corto, casi calvo, más notorio son las diversas cicatrices sobre el cabello que hacen líneas sobre su cabeza.

Su rostro es igual de recio, con varias cicatrices alrededor de su cara y una barba negra alrededor de su boca para tapar cualquier otra deformación que pueda tener en esa área, probablemente a propósito.

- Ahora llega el momento donde comienza la verdadera pelea, Fairy Tail – La negra espada pasa de persona en persona, como si estuviera decidiendo a quien atacar a continuación – Comenzando con la mujer de fuego –

Cana, por supuesto, intenta hacer algo, tomando su espada intenta levantarla y dejarla de usar como un bastón muy filoso pero apenas puede moverse, la batalla anterior junto con la explosión le ha sacado todo de sí. Si no hace nada tendrá que depender de sus amigos y ellos están iguales o peor, Romeo es el único sano y él es un niño.

- ¡No tan rápido!- Se escucha la voz de una niña detrás de ellos, todos los magos de Fairy Tail voltean para ver a Anna y Wendy acercarse con sus Exceed llevándolos hasta sus compañeros, y todos suspiran al ver detrás.

A lo lejos, como dos faros que brillan con esperanza, los Guerreros Escarlata vienen caminando, ambos con sus armaduras y sus cabellos rojos, parecen en serio un equipo, sus caras serias indican que saben exactamente a qué vienen. Romeo tiene un escalofrió, casi terminan peleando, pero la ayuda ha llegado, Freed y Cana caen al suelo aliviados, Shin solo observa inclinando su cabeza a un lado.

Erza es la primera en pasar junto a todos, Arlen unos centímetros detrás pero él se detiene junto a Cana, agachándose para verla, ella está sentada en el suelo y se ve herida.

- Te gusta ser dramático... imbécil- Ríe ella débilmente.

- Anna me ha dicho – El se siente un poco mal, no puede mentir, como si debería haber estado aquí – Has peleado como toda una guerrera, todos ustedes...-

- Han derrotado a Ikaruga – Erza observa a lo lejos el cuerpo inmóvil de su antigua rival.

- Cana peleó con todas sus fuerzas – Freed menciona al pasar, Arlen la observa fijamente.

El muchacho mira a Cana, ninguno de los dos dicen nada, solo le ayuda a retroceder lejos de Shin, todos los heridos comienzan a juntarlos bajo el árbol en el centro del parque para atenderlos, parece que el samurái negro no ha dicho nada aún respecto a esto. Arlen se sienta junto a Cana y ella lo toma de la mano, aparentándolo fuerte.

- Hice lo que pude... –

- Hiciste más de lo que cualquiera esperaba de ti, excepto yo – Arlen sonríe – Eres una mujer fuerte y no me sorprende que hayas sacado esto adelante –

- Tuve un gran maestro – Cana le sonríe también, débilmente.

Lejos del árbol Erza y Shin intercambian miradas, ninguno de los dos se mueve, ambos saben quién es el otro y están esperando algún movimiento de apertura. Ella aparece una espada en su mano y se prepara. La tensión en el aire puede sentirse, podría cortarse con un cuchillo, ninguno sabe de las habilidades del otro pero tienen una vaga idea.

- La gran Erza Scarlet, he venido de muy lejos para enfrentar a alguien de tu calibre –

- Erza... - Arlen se acerca caminando a ellos, su rostro cambiando de una sonrisa a un ceño fruncido, dejando a Cana al cuidado de Anna.

Una vez junto a su compañera el chico de pelos rojos le da una palmada en su hombro, Erza da la vuelta para mirarlo fijamente, no dicen nada, tras unos segundos ella asiente y su espada desaparece, camina fuera del camino dejando a Shin y Arlen solos - Confió en ti – Susurra ella antes de alejarse.

Tras esas palabras Arlen mira a Shin, sus miradas cruzadas, el samurái protesta en voz baja pero se prepara de todos modos, del otro lado el muchacho joven suena su cuello, la batalla más difícil está por empezar.


Vaya que ha costado escribir esto, muchas cosas pasando xD

Espero les haya gustado y recuerden comentar y dar me gusta, o lo que sea :D. Nos vemos la proxima para el plato principal de este fantastico arc!

Ciao!