Alguien está develando los secretos de los estudiantes más importantes de Hogwarts mediante la nueva radio del colegio. Y cuando este misterioso personaje se ensañe con Draco Malfoy, príncipe de Slytherin, la guerra comenzará.

Mr. X

By: Sofía de Lautner

Capítulo 21: Cena de Navidad

-¿Qué has dicho?

Draco estaba paralizado. Al igual que Hermione. Al igual que todos los presentes en la enfermería del colegio. Vaya a saber Merlín porqué al rubio se le habían escapado esas palabras, pero ahora no sabía qué decir o hacer.

-Em… Bueno, Hermione, nos alegramos mucho que estés bien y completamente lúcida. Pero me he acordado que todos tenemos cosas muy importantes que hacer así que ahora nos vamos a ir… para allá… Que tengan una feliz charla.-anunció Theo, rompiendo el silencio, y obligó a todos a abandonar la enfermería de inmediato.

Draco los observó irse sin decir palabra. Hermione sin embargo, seguía observando al Slytherin, esperando alguna respuesta.

-Malfoy… ¿Realmente querías decir eso? Porque… porque no sé si estoy lista para este gran paso… es decir, estamos saliendo hace muy, muy poco y creo que…

El rubio volvió su vista hacia ella. Seguía despeinada y un poco pálida, aunque sus ojos brillaban por el resplandor del sol que entraba por la ventana. Pudo observar sus pequeñas y contadas pecas, y sus manos moviéndose nerviosamente mientras hablaba. Sonrió, y la interrumpió.

-Sh, sh, Herms, escúchame. Sólo se me escapó. Yo tampoco estoy listo. Sólo hagamos de cuenta que nunca dije esas palabras y sigamos adelante, ¿De acuerdo?

La leona dudó por algunos segundos. Las palabras ya habían sido pronunciadas… De todas formas, decidió que no podía analizar la carga emocional que significaba ponerse a pensar en aquellas palabras, por lo que volvió a recostarse en su cama. Draco se tumbo a su lado y ella depositó su cabeza sobre el pecho del rubio.

-¿Qué ha pasado con Pansy luego del hechizo? –inquirió ella.

-Bueno, no recuerdo mucho, yo estaba contigo. Pero Ginny intentó matarla y Snape la ha castigado por los próximos dos meses. Lo que significa que se tendrá que quedar en Hogwarts esta navidad, limpiando su oficina o cosas así.

-¿Qué hay de ti, hurón malhumorado? ¿Te quedarás en Hogwarts o te marcharás el viernes?

-No lo sé. No quiero volver a mi casa… creo que me quedaré aquí. Theo y Blaise tampoco se marcharán así que me quedaré con ellos. ¿Y tú? –Internamente, Draco cruzó los dedos.

-También me quedaré. Harry no tiene donde volver y los weasley han decidido permanecer en Hogwarts ya que sus padres viajarán a visitar a Charlie. ¿Qué dices, Hurón? ¿Podré besarte bajo el muérdago? –preguntó ella, sonriente, levantando la vista hacia el ojigris.

-Claro que puedes. O podrías besarme ya…


Mr. X llevaba ya una semana y media sin transmisión. Muchos de los estudiantes habían abandonado sus radios o las utilizaban para oír alguna emisora mágica de las afueras del colegio, y eran muy pocos los que encendían el transmisor a la hora de siempre, esperando por el regreso del programa.

Sin embargo, el 24 de diciembre, lo último en lo que pensaba Hermione era en el condenado programa de radio. Y al mismo tiempo, en lo único en lo que pensaba Blaise era en volver a la carga.

-Vamos Herms, hagamos una última emisión. Pasemos nuestro poder a nuevos estudiantes. ¡Hagamos audiciones! –El slytherin había seguido a Hermione por todo el colegio insistiendo en emitir el programa una vez más. Sin embargo, la leona no se vencía, e intentaba concentrarse en su cabello, en peinarlo de alguna forma.

-Ya te he dicho que no Zabinni. No quiero seguir discutiendo, tengo que ver qué demonios me voy a poner esta noche, y cómo voy a acomodar este endemoniado cabello que tengo.-farfulló ella, intentando quitar el cepillo que se había atorado en sus rulos despeinados.

-Creo que es la primera vez que te oigo maldecir tanto. Te propondré un trato: yo te vestiré y peinaré para la cena de esta noche y a cambio, me ayudarás en una última transmisión antes del fin de año. ¿De acuerdo?-propuso el Slytherin, con un ligero movimiento de varita que liberó el peine de la leona. Ella lo miró con ojos suspicaces.

-De acuerdo. Pero debes mostrarme ahora mismo que es lo que tienes en mente para la cena, y luego, discutiremos la transmisión.

Blaise comenzó a saltar entusiasmado. Le encantaba el nuevo permiso que Dumbledore había anunciado dos días atrás: Nada de túnicas en la cena de Navidad. Vístanse de gala, informó, y luego sonrió abiertamente. Le encantaban las ideas de ese viejo barbudo.

-De acuerdo mi querida y hermosamente encantadora Hermione Jane Granger. Estás ahora en manos del talentoso Blaise Zabbini, quién no permitirá que Draco te quite los ojos de encima esta noche.

El Slytherin se arremangó las mangas de la camisa sonriente, y tomando su varita le pidió a la leona que se levantara, y cerrara los ojos. Con un par de movimientos, se encargó de peinarla con un hermoso peinado recogido, con algunos mechones sueltos, resaltando algunas facciones de su cara. Luego se dedicó a su vestuario. Incluyendo una pequeña sorpresa para Hermione en el lugar de su ropa interior, Blaise se dejó llevar por su imaginación y creó un vestido blanco por encima de las rodillas, con un escote pronunciado pero no apegado al cuerpo, salpicado por algunos mínimos detalles en plata. Era simple, ya que nadie usaría ropa muy extravagante esa noche, pero era realmente hermoso. La espalda estaba descubierta pero a la vez era cruzada por finas tiras en blanco y plata que se unían unas a otras formando un entramado realmente delicado. Por último, Blaise reutilizó los zapatos blancos que ella había usado la noche del primer baile en Hogwarts, que combinaban perfectamente.

-De acuerdo Herms, puedes abrir los ojos.-dijo finalmente, complacido.


La decoración del comedor era excelente, como todos los años. Los doce árboles estaban decorados de formas extravagantes y llamativas, al igual que el estrellado cielo que esa noche también contaba con estrellas fugaces que cruzaban todo el tiempo sobre la cabeza de los alumnos. Las largas mesas habían sido reemplazadas con mesas más pequeñas, circulares, sin colores ni identificatorios que correspondan a alguna de las casas, sino que eran a libre elección: te sentabas donde y con quién quisieras. Hermione se dirigió a la mesa donde sus amigos estaban. Harry, Seamus, Dean, Ginny, Theo, Neville, Luna y Blaise, todos hablando animadamente. Los chicos de smoking, las chicas con elegantes vestidos y peinados. A pesar del trato que había pactado con Blaise, ambos habían acordado dejar la transmisión para el 25, para incluir cosas que podrían ocurrir esa noche en la cena de Navidad.

Antes que la Gryffindor pudiera llegar a su mesa, alguien la tomó gentilmente por la cadera y se acercó a su oído.

-Realmente te ves hermosa, ¿Lo sabías? –murmuró Draco. –Pero me gustaría verte de frente.

Hermione se giró sonriente y se divirtió admirando el rostro del rubio mientras la observaba. Zabinni sí que había hecho un buen trabajo vistiéndola esa noche.

-Estás… increíble. Y lo increíble es que tu belleza me siga sorprendiendo, de alguna forma no logro acostumbrarme a ti. Un día estas toda despeinada y atrapada en una túnica tres talles más grande, y al otro te veo con estos vestidos… -Draco levantó la vista hacia los ojos de Hermione.-Lo increíble es que me encantas de ambas formas. Despeinada o arreglada. Eres hermosa, Granger.

La leona podía sentir su rostro hervir. Jamás le habían dicho cosas como esa, y nunca en su vida esperaba oírlas de la boca de su peor enemigo. Los caminos de la vida…

El Slytherin estaba sonriendo ahora, sosteniendo las manos de su pareja. Llevaba un traje también, con el logo de su casa en el pecho y una corbata verde brillante. Sabía que el cerebro de Hermione estaba a punto de estallar intentando responderle, así que facilitó las cosas y le dio un suave beso en los labios.

-¿Nos sentamos?

La noche transucrrió entre risas, comidas extravagantes de parte de los elfos (a los que Dumbledore invitó al momento de las doce a celebrar junto a todo el comedor) y muchos halagos de Draco hacia Hermione.

Al momento de las doce de la noche, las copas se alzaron, los amigos se abrazaron, y el ¡Feliz Navidad! resonó en todo el comedor. El cielo se iluminó con fuegos artificiales, mientras por debajo, los alumnos festejaban.

Horas más tarde, el grupo de amigos no tenía intenciones de dormir. Cuando la cena terminó, decidieron escabullirse a seguir bebiendo y hablando en una de las habitaciones de la torre Gryffindor. Terminaron en el cuarto de Harry, recostados en la cama o en el suelo, bebiendo champagne.

-Me encanta observar esto.-dijo Theo luego de dar un gran sorbo a la botella. ¿Han notado que están todos sentados de a dos? Draco y Herms, Luna y Harry, Ginny y yo, Blaise y Dean, y bueno, Seamus, Ron y Neville, aunque estos últimos están separados como por cuatro metros, así que no cuentan.

El comentario puso incómodos a más de uno. Sin embargo, era cierto: Draco estaba abrazado a Herms, quien recostó su cabeza en el pecho del slytherin mientras éste la cubria con su saco; Dean tenía a Blaise acostado sobre sus piernas y se entretenía jugando con su cabello; Theo abrazaba a Ginny en la cama de Ron, y Harry se aferraba a Luna sobre su cama. El resto, observaba cómodamente desde el suelo.

-Tendremos que encontrar pareja para éstos tres entonces.-comentó Draco sonriente.

-De hecho, Neville ya tiene pareja. Sólo que no se ha animado a invitarla aquí luego de la cena. –murmuró Ginny, casi dormida sobre Theo.

-¡¿QUÉ?!

-Ups, lo siento. Se me ha escapado, Neville. Pero creo que no deberías ocultarlo más…-Dijo Ginny, más despierta luego del grito comunitario de todos en el cuarto.

-Éxplícate, Neville.-exigió Hermione, enderezándose. El gryffindor se puso incómodo bajo las miradas del grupo.

-Bueno… no es la gran cosa. Llevamos saliendo unas cuantas semanas… y ella es de Hufflepuf. Se llama Irina. Eso es todo.-farfulló.

La conversación se avivó nuevamente, despertando a todos los que comenzaban a sucumbir del sueño.

Casi a las cinco de la mañana, Draco decidió volverse a su cuarto. Hermione lo acompañó hasta las mazmorras, para despedirlo en la puerta. Pero el rubio no dejaría que ella escapara así como así.

-¿Qué te parecería si pasaramos nuestra primer noche juntos… ahora, en mi cuarto? –preguntó, y se apuró a aclarar ante la mirada asustada de Hermione-Sólo quiero dormir, Herms. No tengo energías para nada más. ¿Quieres pasar?

La leona aceptó, sin decir palabras. Cruzaron la sala común hasta su cuarto, donde Draco comenzó a desvestirse para dormir. Hermione seguía observándolo, anonadada ante su físico.

-Oh, lo siento. Puedes pasar al baño, está allí. Aquí tengo una remera por si quieres usarla para dormir.-ofreció el rubio, alcanzándole una remera gris a la leona, que se dirigió al baño.

Dos minutos después, Draco oyó un grito, y entró al baño corriendo.

-¿Qué sucede?-exclamó, abriendo la puerta. Lo que vio, lo dejó completamente paralizado.

Hermione observaba su reflejo en el gran espejo del baño, completamente horrorizada. Blaise había encantado su vestido. En cuanto se lo quitó, su ropa interior se convirtió en un apretado conjunto rojo y blanco, incluyendo medias de red, porta ligas, tanga y un brasier de encaje. La leona estaba escandalizada. Y Draco… Draco estaba ahogándose en su propia baba.

-¡¿Qué demonios haces, Draco?! ¡No me veas! –exclamó, intentando cubrirse con el vestido.

-¿Qué… Qué… Qué es eso?

-¡Blaise encantó mi vestido, cambió mi ropa interior por esto! Por Merlín, parezco una maldita prostituta navideña. ¡Qué desastre, por amor a Merlín!

-Hermione, cálmate. Te ves… increíblemente hermosa.

-Déjame volver a mi cuarto, necesito cambiarme esto, por favor –suplicó ella. Draco se abalanzó sin pensarlo, la alzó en brazos, y la llevó hasta la cama.

-No te irás hasta mañana.-susurró, y comenzó a besarla desaforadamente. Hermione, perdida en la lujuria de ver a Draco en ese estado, se dejó llevar entre sus besos.


Buenas noches!

Feliz navidad atrasada, éste es mi pequeño obsequio. Espero que disfruten el cap, aunque como podrán suponer, la historia se está acabando. Tal vez queden dos o tres capítulos más, pero no más que eso.

De todas formas espero que les guste, y saludos a todas! Que tengan un feliz año nuevo.

Sofi :)