Sam miró el reloj de la mesilla, algo nervioso porque su padre y Dean no hubieran regresado todavía de la última cacería. Después de dos horas desde la última llamada de su padre, no había sabido nada de ellos y eso le preocupaba. Incluso tratando de concentrarse en el libro que tenía delante, apenas podía concentrarse en lo que estaba estudiando, al día siguiente tenía un examen final y por ello no había ido con ellos de cacería. Además con su doce años recién cumplidos, John se sentía más seguro cuando su hijo más pequeño no le ayudaba en las cacerías y se quedaba en la retaguardia.

Por fin, el teléfono de la habitación, sonó y casi lo sobresaltó. Al otro lado escuchó la voz de su padre, pero se dio cuenta de que había algo extraño en ella.

"Sam, ha sucedido algo"

"Papá ¿Qué ocurre¿estáis bien los dos?" La voz que Sam pudo escuchar al fondo parecía proveniente de un megáfono, llamando a un doctor o algo parecido y aquello respondió a su pregunta. "¿Estáis en un hospital?"

"La cacería no ha ido como yo esperaba."

"¿Dean está bien?" Algo en su interior, le decía que no, que algo le había ocurrido a su hermano y que por eso se había sentido tan inquieto durante toda la tarde.

"No lo se, los médicos están con él ahora mismo."

Por el tono de la voz de su padre, Sam sabía que no le estaba diciendo toda la verdad y que algo realmente grave había sucedido. Pero no se atrevía a preguntarle, porque dudaba de su realmente quería saberlo. Estaba sólo en la habitación, lejos de su familia¿y si su padre le decía que su hermano estaba muriendo? No se sentía con fuerzas de recibir esa noticia en la soledad de ese cuarto.

"Papá, Dean se podrá bien¿verdad?" Un fuerte sentimiento de culpabilidad se apoderó de él.

Cuando su padre y su hermano se marcharon esa mañana, él ni siquiera había insistido en querer acompañarlos; estaba tan concentrado en sus libros y en los exámenes de aquellos días, que apenas había prestado atención a lo que su padre le había dicho antes de marcharse. Ahora, sentía que debía de haber tratado de convencerlo en ir con ellos y tal vez de esa forma podría haber hecho algo para evitar que lo que le hubiera pasado a su hermano, hubiera ocurrido de verdad.

"Eso esperó, Sammy, eso espero." ¿Por qué creía tan poco en las palabras de su padre?, Dean estaba mal y él se encontraba demasiado lejos.

Aunque sólo tenía doce años, sabía que algo realmente grave le estaba sucediendo a su hermano y él no podía estar a su lado cuando más lo necesitaba. ¿Qué ocurriría si Dean moría¿Qué sería de él sin su hermano, sin la persona que más quería en el mundo junto con su padre?

Varios kilómetros lo separaban de su hermano, pero aún así, Sam creía poder sentir el dolor de su hermano, como trataba de agarrarse a la vida con todas sus fuerzas y hasta creyó poder ver a su padre, sólo, en la sala de espera del hospital, temiendo por la vida de su hijo e intentando decirle a él la situación en la que se encontraba su hermano.

Su familia lo necesitaba y él no podía hacer nada por ayudarles.

- o -

"Sam, tu hermano no respira."

El silencio se apoderó de la habitación y el tiempo pareció detenerse por completo. "¿Papá?" John apenas pareció escuchar la angustiosa voz de su hijo pequeño, que le llamaba desde la cama.

Sam trató de levantarse, tenía que llegar hasta su hermano y su padre, pero el intenso dolor del pecho le hizo volver a tumbarse de nuevo. Respiró con dificultad y rabia, sintiéndose impotente ante aquella situación, igual que una década antes.

Rachel lo vio luchar de nuevo para levantarse y se acercó a él, ofreciéndole una mano para que se apoyara en ella. Sam miró a la chica, le desconcertaba el motivo por el que les estaba ayudando, pero en aquel momento no tenía tiempo para discutir. Al coger su mano y volver a tratar de levantarse, sintió la otra mano de ella deslizarse por su espalda y ayudarle a impulsarse.

Una vez sentado en la cama, no pudo evitar el terrible gemido de dolor que salió de sus labios. Pero no le importaba, nada le iba a impedir llegar hasta su familia. Se levantó tambaleante y se apoyó en el cuerpo de Rachel que consiguió sostenerle.

John seguía inmóvil, arrodillado en el suelo, con la mirada fija en el rostro algo pálido de Dean. Quería llorar, pero las lágrimas ya no eran suficientes para poder expresar la rabia y la tristeza que sentía en su interior. Una vez había conseguido impedir que aquello llegara a suceder de verdad, pero ahora, tenía que sostener entre sus brazos el cuerpo sin vida de su hijo.

Ya había perdido la cuenta de cuantas veces habían estado a punto de morir, de cuantas habían sido las ocasiones en las que alguno de ellos había terminado en el hospital luchando por sobrevivir. Pero ahora, era diferente, porque no había marcha atrás para detener lo inevitable. Abrazó con fuerza el cuerpo de Dean, que apenas había comenzado a enfriarse y volvió su mirada hacia Sam cuando notó su mano apoyada sobre su hombro.

"Papá". Sam apenas podía mantenerse en pie. Todo su cuerpo comenzó a temblar al ver por fin a Dean en el suelo, entre los brazos de su padre.

Hasta ese momento, se había resistido a creer que su hermano pudiera estar muerto, que cuando su padre le había dicho que no respiraba, se tratara de algún tipo de estado de coma o algo parecido, no que en realidad hubiera dejado de respirar definitivamente. "¿Dean está…" Las palabras se le atragantaron y se vio incapaz de continuar hablando.

Con una gran dificultad se arrodilló junto a su padre. Las lágrimas rasgaron sus ojos y unas ganas enormes de vomitar se apoderaron de él. "¿Vas a dejarme ahora, Dean? Después de todo lo que hemos pasado, después de acabar con el Demonio de ojos amarillos. No me puedes hacer esto, no ahora, tu no."

Sam apenas fue consciente del momento en el que su padre lo abrazó, sus ojos y su conciencia estaban fijos en su hermano. "¿Qué se supone que voy a hacer ahora?" John lo miró en silencio. "Quiero decir, que tu te irás y Dean… ya lo ha hecho. ¿Tengo que seguir cazando? Estoy cansado papá, no puedo hacer esto sólo, no puedo seguir sin él."

"Sam yo…" John trató de pensar en que decirle a su hijo, pero nada le pareció justo, nada parecía tener sentido ya, porque Sam tenía razón, estaba sólo, por mucho que quisiera, él tendría que marcharse y dejaría a su único hijo vivo completamente sólo. Sólo hubo algo que fue capaz de decir con total claridad. "Lo siento."

Sam se volvió hacia él. "Tu no tienes la culpa, has hecho todo lo que has podido para protegernos."

"Si eso fuera cierto, tu hermano estaría vivo."

"Pero él tomó su propia elección." "Sacrificarse por mi."

Sam levantó la mirada hacia donde había estado Rachel, necesitaba agradecerle lo que había hecho ese último día por ellos. A pesar de que durante los días anteriores habían sido enemigos, Sam sabía que nunca había sido elección de Rachel hacer aquello, estando al servicio de aquel demonio no podía hacer nada por evitarlo.

Sin embargo, Rachel ya no estaba. Sam miró a su alrededor, pero no la vio en toda la habitación. Su mirada se volvió a encontrar con su hermano. Lo observó un momento en silencio. "Habríamos encontrado otra forma. Hubiéramos acabado con el demonio. ¿Por qué lo has tenido que hacer? Maldita sea Dean¿Qué voy a hacer sin ti?"

Durante un segundo, todo pareció quedarse en silencio, como si en verdad, el tiempo se hubiera detenido. Sam miró a su padre, que también lo miraba extrañado, sin tener ni idea de lo que estaba ocurriendo.

Un momento más tarde, ambos se fijaron que el cuerpo de Dean comenzó a iluminarse, igual que cuando este había utilizado los poderes del demonio. John se apartó y ayudó a Sam a retirarse, que se quedó recostado sobre los pies de la cama.

El momento pareció interminable y les deslumbraba de tal manera, que no podían ver lo que ocurría con Dean. Sam trató de acercarse, para poder comprobar que el cuerpo de su hermano todavía seguía allí, pero una onda de intenso calor se lo impidió. La tremenda luz inundó toda la habitación y un momento después desapareció por completo, como si nunca hubiera ocurrido.

Los dos hombres se quedaron quietos, a la espera de que ocurriera algo más, pero las cosas parecieron volver a la normalidad, en el exterior, escucharon un coche cruzar la carretera cercana y los ruidos del campo volvieron a reinar en la noche.

John se levantó y fue hasta Dean, con la esperanza de que la luz hubiera hecho algo en él para devolverlo a la vida. Pero al mirarlo y tocarlo, vio que no había sido así. Se levantó de nuevo y se dirigió hasta donde estaba Sam para ayudarlo a levantarse, pero al llegar a él, vio la mirada de sorpresa en los ojos de su hijo, que no había apartado la mirada del cuerpo de Dean. "Sam¿estás bien?"

Pero no fue necesario que su hijo contestara. Al escuchar el sonido proveniente de su espalda, supo de lo que se trataba.

"Tengo frío." Ninguno de los dos podía creer lo que estaban viendo. Dean comenzó a moverse en el suelo, su cuerpo temblaba con fuerza. "¿Papá?" Con gran determinación John se acercó a Dean y quitándose la chaqueta cubrió el cuerpo de su hijo y lo abrazó, mientras miraba a Sam que apenas se había movido. "¿Qué ha pasado?"

"No lo se Dean, no lo se" Pero la verdad era que no le importaba saberlo. Si alguien había tenido algo que ver en su milagrosa recuperación, o que es lo que había podido suceder para que su hijo hubiera vuelto a la vida, era algo sin importancia mientras le ayudaba a sentarse y dejaba que se apoyara en él.

Dean cerró los ojos segundo mientras trataba de respirar con normalidad y luchaba porque su cuerpo dejara de temblar. "¿Sam está bien?" Su padre le señaló con la mirada hacia donde se encontraba su hermano, que todavía no se había movido, incapaz de creer lo que estaba viendo. "¿Por qué no estás en la cama? Si no recuerdo mal tenías una herida de bala en el pecho."

Sam no pudo evitar comenzar a reír involuntariamente. Conocía perfectamente a su hermano, pero todavía se sorprendía de lo protector que podía llegar a ser con él, hasta en los peores momentos posibles.

Incluso recién llegado de la muerte, Dean sólo era capaz de pensar en la seguridad del pequeño Sammy.

Entonces se dio cuenta. Algo dubitativo e inseguro de lo que hacía, Sam se incorporó y se levantó, comprobando que se encontraba perfectamente bien, totalmente recuperado, como si nunca hubiera recibido el impacto de aquella bala. Su padre lo miró en silencio, sin comprender lo que acababa de suceder, mientras Dean parecía permanecer en un estado de semiinconsciencia, entre los brazos de su padre.

- o -

Dean llevaba acostado un par de horas, medio dormido, mientras Sam y su padre trataban de averiguar, en vano, lo que había sucedido. Sam se volvió hacia su hermano, dando gracias a quien hubiera hecho aquello, por haberle devuelto a Dean.

Muchas veces se había planteado, sin decirle nada a nadie, lo que haría si en algún momento llegaba a perder a su hermano, pero hasta esa vez, no había llegado a ver con tanta claridad, que no sería capaz de afrontar aquella situación, si alguna vez llegaba a hacerse realidad. "No vuelvas a hacerme eso. Se que no podría soportarlo."

Deseaba decirle tantas cosas a Dean ahora que todo había terminado, ahora que las cosas parecían haberse arreglado. Pero no lo iba a hacer, no si eso significaba decirle que la vida no hubiera significado nada sin él, o que había estado a punto de darse por vencido cuando lo había visto muerto. Dean no se merecía cargar con eso en su conciencia. Sam lo guardaría para si mismo, o para decírselo cuando hubiera llegado el final de verdad, pero no entonces y esperaba que ese momento llegara lo más tarde posible.

La voz de su padre le sacó de sus pensamientos. "Sam, ha llegado el momento." John se acercó a la cama en la que descansaba Dean y con un gesto cariñoso le despertó.

"¿No hay ninguna forma de que te quedes?" Sam sabía la respuesta perfectamente, pero tenía que intentarlo. "Además¿adonde vas a ir ahora?"

"No lo se, pero tengo que marcharme."

"Fue Rachel." Dijo Dean con apenas un hilo de voz. "Rachel me salvó, acabo de acordarme. La escuché antes de despertarme, como si hablara desde dentro de mi propio cuerpo. Dijo que al menos por una vez quería hacer algo bueno." Se detuvo para tomar aire antes de seguir hablando, porque aún no se encontraba recuperado del todo. "Dijo que no merecíamos todo lo que nos había pasado por su culpa y que tenía que remediarlo antes de que fuera demasiado tarde."

"¿Rachel se sacrificó por ti?" Dijo Sam desde los pies de la cama.

"No Sammy, se sacrificó por los dos. También te curó a ti."

"¿Pero cómo?"

"Yo tampoco lo entiendo, pero lo único que se, es que no vamos a verla nunca más. Rachel se ha marchado para siempre. ¿Tu también te vas para siempre?" Dijo girando la cabeza hacia su padre.

"Nunca os dejaría solos. No se lo que hay después, pero tened por seguro que os estaré viendo y cuidaré de vosotros. Os quiero."

"Y nosotros a ti." De nuevo una gran luz iluminó la habitación por completo e impidió que Sam o Dean pudieran ver nada. Al volver a la normalidad, los dos vieron que estaban completamente solos en el cuarto. Su padre se había marchado, otra vez.

"¿Crees que estará bien?" Dijo Sam mientras se acercaba a la cama y se sentaba donde antes había estado su padre.

"Estoy seguro de ello." Sam se levantó y fue hasta la mesa para coger el ordenador portátil, pero nada más dar un par de pasos, escuchó de nuevo la voz de Dean y se giró. "Sam¿podrías… quiero decir que si te importaría…"

Sam sonrió y retrocedió los pasos que había dado. Se volvió a sentar en la cama y se tumbó junto a su hermano, que casi pareció acurrucarse a su lado, cerrando los ojos y durmiéndose un minuto más tarde.

Sam rodeó su cuerpo con su brazo e incluso creyó escuchar un suspiro proveniente de su hermano, casi como si se tratara del ronroneo de un gato. "¿Ves como yo también puedo cuidar de ti?" Dean no contestó, ni siquiera le había escuchado y Sam se alegró por ello. "No te preocupes porque mientras yo esté a tu lado, nada de esto volverá a suceder."

Sam cerró los ojos también y justo antes de quedarse dormido, sintió el abrazo de Dean, que completamente dormido le rodeaba la cintura con sus brazos.


Hasta aquí ha llegado esta ficcion, espero que os haya gustado a todos y sobretodo tengo que dar las gracias a todos los que habeis dejado vuestros reviews, por haber estado ahí todo este tiempo y no haber abandonado. Espero veros por el resto de mis ficciones y bueno, quien sabe, igual tenemos segunda parte de esta y todo en un futuro.

Nos vemos