Ryan acompaña a Claire Jones a un salón con aspecto de biblioteca. Ella no deja de llorar desconsolada, y entre hipido e hipido, no es capaz de articular palabra. Ryan tiene un buen corazón, pero se encuentra un poco sobrepasado por la situación.

Cambiar de tema siempre es buena táctica. Igual así es capaz de tranquilizarse. Para hacer un comentario sobre lo bien decorada que está la casa, ve al capítulo 26.

Cuando alguien está pasando un rato tan malo, lo mejor es esperar a que se le pase. Al fin y al cabo, una madre tiene derecho a llorar la muerte de su hija. Espera en silencio en el capítulo 55.