Hola de nuevo! aqui con otro cap... este lo escribi en un momento de inspiración... o sea en media hora! pueden creerlo... ni yo a veces lo creo... pero asi es, espero que no haya quedado muy horroroso...
Besos y abrazos a mis amigas... a mi Hermana Mary, lo siento hermana, pero no se que traigo ahora que ando muy depre... la verdad ni ya me entiendo a veces... pero te mando besos y te quiero mucho...
Disclaimer: Nada en este universo es mio, solo la historia y algunos personajes...
Vivan los Sly!
Enjoy!
RECONSTRUCCION
Me decidí pues a recoger los pedazos rotos de mi vida, tratando a fuerzas de seguir adelante, tirando una y otra vez de mi misma para continuar con mi camino, a pesar de los cientos de baches. Uno a uno los fui levantando, pedazo a pedazo, entre lágrimas y dolor me fui reconstruyendo poco a poco.
Finalmente, un buen dia una ventana abierta se presentó a cambio de tantas puertas que se me habían cerrado. Jamie me envió una extensa carta donde me decía, a grandes rasgos, que la vida no era la misma sin mi y que tanto él como Max me extrañaban horrores, además que aun estaba a tiempo de tomar el segundo curso de relaciones públicas. Un nudo se formo en mi garganta, mientras recordaba mi vida pasada, y cuando las lágrimas se agolparon en mis ojos, retenidas a fuerza de voluntad, decidí aferrarme a ese hierro candente y por fin remontar el vuelo.
Dos días después, nuevamente tomaba un traslador hacia América, pero ahora, convencida totalmente de no regresar hasta volver a ser yo nuevamente.
O al menos, tratar de ser lo mas parecida posible…
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Un año después…
Me desperté con el sonido de unos incesantes picotazos contra mi ventana. Levanté la cabeza sin abrir los ojos y maldije en los cuatro idiomas que conocía a quien quiera que se le hubiera ocurrido despertarme tan temprano, y para colmo, en domingo. Suspiré fuertemente y me levante con desgana, sobándome un poco el vientre, pues había tenido una sesión intensa de Yoga, y apenas me estaba acostumbrando a ello. Sonreía aun con los ojos cerrados, intentar nuevas ideas para relajarme al estilo muggle se me hacía aun bastante raro, pero hacerlo junto a Jamie y Max me reconfortaba un poco.
Abrí la ventana para que la lechuza parda entrara, parándose en su posadero, colocado estratégicamente a un costado de la misma. Le di a comer algunos granos, recibiendo un cariñoso picotazo en mi mano, mientras desenredaba el paquete que llevaba en una de sus patas. Ya lo vería luego, pensé mientras lo lanzaba hacia mi cama, caminando ya con un ojo abierto hacia la ducha. Para mi desgracia, me equivoque de grifo y en lugar del agua caliente, un chorro de agua helada cayo con fuerza sobre mi cuerpo, haciéndome lanzar un grito que creo se escucho por todo el fraccionamiento.
Después esa tortura, el tiempo que me llevo arreglarme y tomar un ligero desayuno se me hizo idéntico a un suspiro. Estaba orgullosa de ser yo quien cocinara lo que me llevaba a la boca, nuevo orgullo que adopte después de ser yo misma quien se ganara por sus propios medios el dinero para comprarlo. Mientras tomaba una taza de café bien cargado, observe a mi alrededor, feliz de lo que veía. Cada objeto en ese departamento había sido comprado por mí, con mi propio dinero y no con el heredado por mis padres para la estupida y mimada niña rica que habían parido. Me sentí satisfecha, y mientras movía la varita para depositar los trastos en su lugar, me dije que me merecía un obsequio por mi esfuerzo.
Me desaparecí hacia el ministerio de magia americano con la idea de un par de manolos nuevos. Dentro de mi cabeza, la imagen de mis bellos y ahora un poco bronceados pies daba vueltas en un carrusel muggle haciéndome un poco mas feliz. Justo cuando llegué a la recepción y entregué mi varita, la burbuja en la que venía se rompió, y tuve que regresar abruptamente a la realidad para encontrarme a Vanessa Masters junto al elevador, esperándome con su clásica sonrisita de suficiencia.
Rodé los ojos recordando una vez más porque soportaba a esa idiota.
Me había recibido hacia dos meses del Instituto de Estudios Mágicos de Salem como Doctora en Relaciones Mágicas Internacionales, y había entrado directamente al Ministerio como Asistente Ejecutiva Junior, recomendada por la amable Profesora Kimball, quien era absolutamente mi fan, pues le encantaba la manera en que yo solía resolver los conflictos entre naciones, a nivel simulado claro. Fue ella quien me recomendó con la Vice-administradora del Departamento de Relaciones Mágicas Internacionales, quien estaba a punto de retirarse, y ella, una dama que me recordaba mucho a mi madrina Cissy, era total y completamente perfecta para ser mi antecesora.
Desde el principio nos habíamos caído bien, solamente había un detalle: que para su puesto no solamente yo estaba contendiendo, también un par de chicas, una que era un total cero a la izquierda, Amber Carson, fácilmente manejable y prescindible, y otra, Vanessa Masters, que era dura como una roca.
En fin, llevaba ya dos meses aguantando a esta tipa, tratando de no matarla a crucios, ya que la mujercita siempre decidía abrir su estúpida boca cuando no debía, y me sacaba continuamente de mis casillas. Y ahora, por su estúpida culpa, tenía que ir a trabajar en domingo, porque la mujercita era tan inepta que no había podido hacer bien una sencilla tarea, tan sencilla que hasta con los ojos cerrados yo la hubiera hecho.
En fin, que pase toda la mañana de mi sagrado dia de descanso ayudando a la inepta a catalogar a los invitados para la próxima cena de gala en el ministerio, por país y después, por importancia de cargo. La dichosa cena se llevaría a cabo en un mes más, pero como eran muchísimas las invitaciones que tendrían que ser enviadas, era necesario hacerlo con un mes de antelación para recoger las confirmaciones al evento.
Yo, como siempre, me había salido con la mía al lograr que se me asignara la organización del evento, para lo cual me encontraba totalmente en mi elemento, y a pesar de que faltase aún bastante tiempo, ya tenía casi todo listo, solamente necesitaba saber cuantas personas asistirían finalmente.
Cuando por fin terminamos, a eso de la 1 p.m., yo estaba tentada a mandarle una imperdonable, pero diplomática y madura como ahora era, solamente la dejé ahí, sin ayudarle a recoger todo el desastre que había quedado después de ello. Me despedí sonriente, dejándola entre un mar de papeles desperdigados y montones de vuelaplumas que, astutamente debo decir, hechicé para que enloquecieran, discretamente claro.
Me dirigía ya hacia la salida cuando choqué contra algo sólido y enorme, que me hizo caer sobre mis nalgas al suelo, haciéndome lanzar una no muy propia sarta de maldiciones. Cuando mis ojos enfocaron el estúpido muro, me quedé de piedra.
Frente a mi, inclinado y ofreciéndome la mano, se encontraba tal vez el hombre mas hermoso que yo hubiera visto en mi vida. Sus ojos aguamarina se clavaban en los míos, sonriendo a la par de su boca carnosa y sonrosada, donde una hilera de blanquísimos dientes se asomaban, su cabello era tan oscuro como el mío, su piel ligeramente bronceada.
Debí quedarme como estúpida mirándolo porque se me quedó viendo fijamente y me pregunto varias veces si estaba bien, con un acento extraño que reconocí venido de los cárpatos. Sacudí la cabeza con violencia, mientras aceptaba la mano que me ofrecía para levantarme, y una extraña corriente eléctrica subió de su mano a mi cuerpo, tan extraña que me hizo retirar la mía violentamente, asustada por la sensación.
-¿Estas bien?-pregunto nuevamente.
-Si… Si.-dije, recuperando mi seguridad.
-Lo siento, no quise lastimarte, venía distraído admirando la extraña fuente…-
Observé hacia donde señalaba. La imagen en el centro de la fuente era extraña, un mago y una bruja, tomados de las manos apuntando sus varitas hacia el cielo. De las puntas de las mismas, surgía un chorro de agua multicolor, que empapaba a ambos en ríos de agua tornasol, dándoles un aspecto extraño. Voltee hacia el y lo sorprendí observándome apreciativamente. Alcé la ceja irritada, observando que era mas alto que yo, mientras contestaba a la pregunta que el me había hecho anteriormente.
-Pansy Parkinson, Asistente Ejecutiva del Departamento de Relaciones Mágicas Internacionales-
-¡Ah! Precisamente hacia allá me dirigía, sé que es fin de semana, pero yo acabo de llegar y…-
-¿Cuál es su nombre?-
-Demetri Nikolov… represento a la delegación de Bulgaria…-
-¡Ah! Si… entonces…-
-¿Pansy Parkinson?-dijo una voz muy conocida a mis espaldas.
-¿Víktor? ¿Víctor Krum?-dije, mientras una sonrisa se extendía por mi rostro.
-¡Tanto tiempo! Te ves preciosa…-dijo el búlgaro, mientras me rompía varios huesos en un caluroso y apretado abrazo.
-Gracias… ¿Qué haces aquí?-
-Vengo con la delegación… ¿Qué paso contigo? ¿Qué haces aquí?-
-Trabajo aquí…-dije con una sonrisa.
-¿Ah, si? ¿Y Malfoy? Pensé que tal vez ya se abrían casado…-
Tragué saliva mientras sentía algo removerse en mi pecho, algo que ignoré, al mismo tiempo que trataba de mantener mi sonrisa.
-El se casó con Granger…-dije masticando las palabras- tu saliste con ella ¿no?-
Víktor entendió y simplemente asintió sin agregar nada más. En ese momento, Vanessa decidió darme alcance.
-Pansy… ¡Vaya, que agradable sorpresa! ¿No me presentas?-dijo, casi tragándose a Víctor y a Demetri con la mirada.
-Víktor, Demetri, ella es Vanessa…-
-Mucho gusto. Pansy, que te parece si nos vamos a tomar un café…-dijo Víktor, mirándome fijamente.
Observé mi reloj de muñeca, sintiendo el vacío en mi estómago.
-Mejor invítame a comer-dije con una sonrisa.
Víktor asintió, ofreciéndome del brazo, mientras caminábamos al área de chimeneas, decidiendo a donde ir a comer. Detrás de nosotros, Vanessa trataba de hacer hablar a un muy callado Demetri, mientras en mi interior, yo sonreía sádicamente.
Iba a aprovechar para cobrármelas, lo había decidido.
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Después del día tan productivo, finalmente llegué nuevamente a mi departamento, donde me esperaba otra lechuza. Era una carta de Daphne.
Me serví un vaso de leche, mientras caminaba descalza hacia mi habitación. La caja de la mañana seguía sobre mi cama, mirándome con rabia. La ignoré.
Abrí la carta de Daphne, y en cuanto hube leído unas líneas, casi me voy de espaldas. Tuve que sentarme en el suelo porque mis rodillas temblaban tanto que no podían sostenerme.
Draco y la Sangre Sucia se iban a separar. Ella lo había dejado por Weasley. Lo engañaba desde hace más de un año, o sea que desde que los habíamos visto en Malkin´s ellos ya eran amantes. Según Daphne, Draco había ido a contarle todo eso a Theodore, después de haberse aparecido en su despacho, completamente ahogado en Whiskey de Fuego.
No supe que hacer con esa información. Hice a un lado la carta y comencé a prepararme para dormir, absorta en mis pensamientos. Me sentía profundamente confundida, pues la anterior Pansy hubiera corrido a sus brazos a consolarle. Pero esta nueva Pansy no. Había tomado mi decisión, y aunque me había costado muchísimo, no iba a claudicar.
Me acosté después de dar muchas vueltas alrededor de la cama, intentando calmarme. Un objeto sobre mi cama me hizo recordar la dichosa caja. La abrí ya harta, y en cuanto los lazos cayeron, la fina alianza de los Malfoy me saltó a la cara. Venía con una nota, escrita con caligrafía pulcra y estilizada.
"Lo querías… ahí lo tienes"
Me mordí los labios con fuerza, mientras pensaba que Hermione Granger era una mujer extraña. Antes de caer en un profundo sueño, pensé en mandar de regreso a su dueña el anillo. Después de todo, como siempre he dicho, no me gustan las sobras de nadie. Con éste último pensamiento me dormí, soñando extrañamente con un par de ojos oscuros, que me sonreían a la par de una boca carnosa y sensual…
Bien, hasta aqui por hoy, gracias mil por leer...
