Capítulo 20 Cuídate, volveré pronto

-¡Jack!- todos gritaron al sentir repentinamente el agua fría que los empapaba.

-Lo siento- Jack se disculpó mientras se apoyaba en el báculo para salir del lago.

-¡Amigo, tienes que practicar tus entradas!- Eugene lo regaño.

-Oh, vamos, necesitabas un baño- Jack se carcajeo de su propio chiste.

-Pero hace frio, nos congelaremos, idiota- Elsa estaba molesta.

-Miren, ahí hay una cabaña- señalo Astrid la desolada estructura que prevalecía duras a penas entre los árboles.

-Me pregunto por qué siempre encontramos cabañas aterradoras en medio de la nada- comento Eugene.

El grupo camino hacia la cabaña, Jack fue el primero en entrar, se encontraron con que la estructura estaba muy deteriorada pero les serviría por una noche, en el interior incluso había algunas pieles las cuales, después de quitarles el polvo, les sirvió para arroparse en la noche fría.

Colgaron sus ropas afuera cerca de una fogata para secarlas así que se encontraban bastante descubiertos.

-¿Todo bien aquí adentro?- Jack le pregunto a las chicas, quienes esperaban adentro a que su ropa se secara.

-Estamos bien, solo no miren- Anna les grito a los chicos que se encontraban afuera semidesnudos congelándose.

-¿Dónde está la igualdad de género en esto?- Eugene castañeaba los dientes a causa del frio.

-¡Tenemos frio!- Merida les grito.

-¡Nosotros también!- protesto Kristoff.

-Tranquilos, nuestra ropa casi se seca- Jack palpo la tela de su sudadera para ver qué tan húmeda estaba.

-Oye, Hipo- Kristoff llamo la atención del chico de ojos verdes -¿todo bien?-

Hipo se encontraba pensando y no había dicho nada desde que habían llegado –Uh, sí- contesto cortante.

-No has dicho nada de nada- Jack se colocó a su lado.

-Lo siento- sonrió un poco y después volvió a sus pensamientos. Jack miro al resto de los chicos y se encogieron de hombros sin saber que sucedía con su amigo.

Después de vestirse todos se encontraban durmiendo dentro de la cabaña, el sueño los había vencido y habían caído rendidos ante los brazos de Morfeo, nadie se dio cuenta cuando el grupo de individuos entro silenciosamente en la cabaña, una extraña figura cuyo rostro se encontraba oculto por un casco observo muy de cerca a Hipo.

Jack, quien a diferencia de los demás, tenía el sueño poco pesado, abrió los ojos lentamente al sentir unos pasos frente a él; al principio pensó que se trataba de sus amigos, pero al despabilarse un poco más del sueño comprendió de que se trataban de desconocidos. Rápidamente se apresuró a convertir su cayado y con un movimiento rápido apunto la parte cortante de la media luna hacia el cuello de la persona que estaba frente a él, este movimiento repentino hizo que todo el mundo se despertara.

-¡Jack!- Elsa grito asustada.

La misteriosa persona que observaba a Hipo reacciono al ver la amenaza de Jack hacia uno de sus acompañantes, inmediatamente saco el mango de una espada que después de unos segundos comenzó a arder en llamas.

-¡Aléjense o le rebano el cuello a su amigo!- acerco el báculo hacia su rehén.

Una voz masculina salió del sujeto con la espada de fuego –Tranquilo Jacky- guardo su espada y se quitó el yelmo revelando a un Hipo mayor.

-Suéltala- Hipo adulto miro a Jack con una sonrisa.

-No me digas que es…- Jack pensó un poco.

-Sí, soy yo, tonto- una voz parecida a la de Astrid se escuchó debajo del yelmo de la persona que sujetaba por el cuello.

-Oh, genial, solo esto faltaba- la Astrid joven hizo una mueca –bueno, creo que es nuestro turno- miro a Hipo quien se encontraba impactado por lo que sucedía.

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-¡Buenos días!- después del encuentro de la noche, el grupo había sido llevado a la aldea de Berk, la cual no estaba muy lejos del lugar donde habían estado, Hipo les dio una cabaña para que todos pudieran seguir descansando y a la mañana siguiente se apareció con ropas para todos.

-Espero hayan dormido bien- Astrid le entrego ropa a las chicas, incluyendo a su clon.

-Creo que si- comento la joven Astrid.

-Cámbiense de ropa y después pueden venir a desayunar al comedor- señalo la gran cabaña que se encontraba debajo de la colina –el especial de hoy es anguila con huevos revueltos, se los recomiendo totalmente, solo intenten no vomitar- bromeo como solo Hipo lo haría.

-Gracias- Jack hizo una mueca de asco.

-Después de eso, necesitamos respuestas, si no les molesta-

-Creo que nosotros también necesitamos algunas- Jack sonrió nervioso.

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-¿Y bien?- Jack y Elsa se apresuraron a comer para poder salir antes que todos y aprovechar para revisar donde se encontraban las plumas.

-Estoy tratando- Elsa intentaba hacer que el collar funcionara pero estaba tardando mucho.

-¿Esto significa que no hay ninguna pluma aquí?-

-No es eso- exhalo profundamente y finalmente logro crear el obre de luz –Bien, ahora muéstranos donde están- el obre de luz comenzó a avanzar guiándolos hasta la orilla de la playa, se detuvo por unos segundos y salió disparado a una gran velocidad rumbo al océano.

-Rayos- Jack maldijo –creo que significa que está cruzando el océano-

-Estados Unidos se encuentra hacia allá- ambos voltearon a ver a al Hipo adulto que los observaba.

-¿Existe Estados Unidos en este mundo?- Elsa le pregunto.

-Claro, es un país muy extraño- comento el hombre.

-¿Lo conoce?- Jack le pregunto.

-Sí, ahí estudie la High School e incluso fui a la universidad-

Ambos chicos se miraron confundidos -¿La universidad?-

-Sí, que sea un vikingo no quiere decir que no tenga estudios-

-¿Qué clase de mundo es este?- Elsa se dijo a sí misma.

-¿Este mundo?- Hipo pregunto -¿a qué se refieren con eso?-

-Somos viajeros, vamos viajando entre mundos en busca de algo-

El hombre los miro y suspiro –Bueno, cualquier cosa es posible- se rasco la nuca con nerviosismo al no saber que decir –Como sea, si hay algo en lo que pueda ayudar, solo díganlo-

-Pues, aparentemente necesitamos ir a Estados Unidos- dijo Jack –Y no tenemos medios para llegar-

-Ya veo, déjenmelo a mí- sonrió –vayamos con el resto de sus amigos-

Los tres se encontraron con el resto de los adolescentes que faltaban, iban acompañados por la Astrid de aquel mundo.

-Así que Berk está a 12 días al norte de Calvario y algunos grados al sur de Muere de Frío, sobre el meridiano de la Tristeza- Kristoff miro a la rubia de armadura azul con una cara extraña.

-Aquí estamos- la chica le dio una oveja al rubio.

-¿Y yo para que quiero esto?- pregunto confundido.

-La trasquilaremos- la chica sonrió.

-Lo siento por ti amiga- Kristoff la miro con pena.

-No seas idiota, le vuelve a crecer- Merida le dio un golpe en la nuca.

-¿No es lindo?- Astrid miro a su prometido –saber que incluso en otros mundos todos somos amigos-

-¿Nos conocemos aquí?- Eugene pregunto.

-Sí, nos conocimos en la escuela- contesto.

-¿Y dónde estamos?- pregunto Anna.

-Pues…- Hipo se encogió de hombros –en sus casas supongo, cada quien vive en distintos lugares-

-¿Te refieres a Arendelle?- Pregunto Elsa.

-Ahí viven Anna, Kristoff, Elsa, Jack y su hija- aclaro Astrid.

-Ugh- Elsa rodo los ojos al escuchar esto último.

-¿Y qué hay de mí?- Pregunto Merida con emoción.

-No muy lejos de aquí, en DunBroch- Hipo señalo un punto entre las montañas –hacia allá-

El joven Hipo se quedó mirando a su clon adulto, no podía dejar de ver la prótesis de su pierna –No importa cuánto la mires, no crecerá, ya lo intente- bromeo el hombre con el chico.

-Perdón, es que…- fue las primeras palabras que dijo desde que habían llegado.

-La perdí cuando era más joven que tu- recordó aquel accidente.

-Debe de ser difícil…- Hipo sintió pena por sí mismo.

-En realidad, no tanto- sonrió –se la debía a Chimuelo, por haberle hecho perder la mitad de su cola-

-¿Chimuelo?- Hipo pregunto confuso -¿también tienes un gato?-

Hipo y Astrid se miraron confundidos -¿Gato?- Hipo se rasco la cabeza confundido.

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-¡Oh por Dios!- Anna grito despavorida al ver al enorme dragón negro que se aproximaba corriendo hacia ellos.

-¡A un lado!- Jack transformo su cayado tratando de proteger a sus amigos.

-¡No!- El hombre con armadura negra levanto sus manos para parar a Jack –tranquilos, lo asustaran-

-Más bien él nos asusta- Eugene chillo.

-Hola amigo- el dragón se detuvo en seco al ver a los dos Hipo y Astrid, puso una cara de confusión –hey, somos nosotros- la pareja se acercó y lo acariciaron como si se tratara de cualquier otra mascota.

-¿Cómo es esto posible?, ¿desde cuándo existen los dragones?- pregunto Jack.

-¿No existen de dónde vienen?- Astrid pregunto mientras Chimuelo la lamia –Aquí hay miles, pero todos se han ido, es época de reproducción y se van por unos días-

-¿Y por qué no se va el también?- Pregunto la otra Astrid.

-Es el último furia nocturna- respondió Hipo con tristeza.

-Qué triste- Anna se atrevió a acariciar al dragón –ha de sentirse algo solo-

-Mientras este aquí, nunca lo estará- Hipo le sonrió a la chica de trenzas –De hecho, es bueno que este aquí, porque así es como llegaremos a donde quieren ir-

-No creo que él nos pueda llevar a todos- dijo Rapunzel.

-Vengan conmigo- Astrid les hizo una seña con la mano para que la siguieran, los llevo a todos a una especie de establo grande –aquí es donde están los dragones más jóvenes, como aun no tienen la madurez suficiente no se van en estas épocas, por suerte son lo suficientemente grandes como para montarlos- la rubia les entrego una silla de montar a cada uno.

-Escojan a su dragón, pero recuerden que antes de poder montar uno deben de conectarse con él- Hipo le ayudo a Astrid –después de todo montar a un dragón no es cualquier cosa, ellos deben de confiar en ti y tu en ellos-

-Yo digo que primero vaya Kristoff- Jack le dio un empujón al rubio fornido.

-Busca el que quieras- Hipo le dio su aprobación.

-Pues…- Kristoff recorrió el pasillo largo en busca de algún dragón que le pareciera no tan temible, se detuvo al ver al dragón de manos cortas y color llamativo -¿Qué hay de este?, no se ve tan temible-

-Albañilero- Hipo se acercó –ven, te mostrare como hacerlo, cada dragón tiene su forma de ser entrenado-

-Yo quiero este- Elsa señalo a un Garratrueno.

-Este es perfecto para mí- Jack se rio al ver al dragón de hielo.

-Es un Groncicle- Astrid adulta ayudo a Jack con aquel dragón.

-Este es genial, sus alas son muy largas- Merida se emocionó al ver al dragón marrón con alas grandes.

-Corta leña, ten cuidado con ese- Hipo le advirtió pero antes de que pudiera decir algo más Merida ya estaba acariciándolo.

-Este es tierno- Anna miro al dragón purpura.

-Es un Clavagarras, me recuerda a ti- Hipo se rio.

-Este es bueno para ti- Astrid le mostro a Eugene un dragón –Un Gronckle, son fáciles de montar—

-¿Y qué hay de mí?- pregunto Rapunzel.

-Este es parecido a Gronckle- señalo a otro dragón -Eructcálido-

Rapunzel hizo un gesto nervioso –Vaya nombre-

-Tu puedes venir conmigo y Tormenta- Astrid le sonrió a su yo más joven.

-Eso suena genial- ambas se sonrieron.

-Y tú puedes venir conmigo y Chimuelo- Hipo hizo un espacio en su silla de montar para el chico.

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-¿Todos van bien?- Astrid miro atrás para ver al grupo de jinetes novatos aferrarse con miedo a las riendas de la silla de montar.

-Esto es fantástico- Merida se veía muy cómoda volando en aquel dragón de alas grandes.

-Oye, ¿quieres ver algo genial?- Hipo le pregunto al chico que lo acompañaba.

-¿Uh, que cosa?- pregunto el Hipo más joven.

-Sostente con fuerza- le pidió el hombre –Chimuelo, mostrémosle a estos chicos lo que es velocidad- le dio una palmada al dragón en la cabeza y este comprendió, repentinamente Hipo sintió como su cuerpo casi salía volando por la repentina velocidad que habían ganado.

-¡Vamos a morir!- grito con miedo.

Hipo adulto solo se rio ante la reacción del joven.

Después de volar casi medio día se detuvieron a descansar por la noche.

-Continuaremos en la mañana- Hipo le comento a Jack –los dragones y nosotros necesitamos descansar-

-¿Puedo preguntarte algo más?-

-Claro- Hipo se encogió de hombros.

-¿Tienes idea de lo que ocurre contigo?- señalo a su amigo quien se encontraba apartado del grupo sentado en una roca.

El hombre suspiro pensando –Sí, quiere decir algo, algo que lleva pensando mucho tiempo-

-¿Y por qué no lo dice?, Hipo siempre nos cuenta todo-

-Está esperando el momento apropiado- le dio una palmada en el hombro.

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A la mañana siguiente se despertaron temprano para continuar con el viaje y después de unas horas más de viaje, finalmente llegaron a donde necesitaban llegar.

-¿Dónde estaremos?- pregunto Elsa.

-Kartis City- dijo Hipo al reconocer al Cloud Tower.

-Es verdad, es la Cloud Tower- Anna señalo la estructura a lo lejos.

-Elsa- Jack miro a la chica y esta asintió comprendiendo, volvió a crear el obre de luz que los guio hacia la escuela de Disney.

-Está ahí adentro- todos se apuraron a entrar a la escuela –está cerrada- dijo Jack al ver la puerta con candado.

-Chimuelo- Hipo llamo al dragón –un pequeño disparo, por favor- el dragón obedeció soltando una pequeña bola de fuego purpura que acabo con el candado.

-Adelante- Eugene abrió las puertas y el grupo pudo entrar, siguieron al obre por el pasillo hasta llegar a un casillero.

-¡La pluma se encontraba ahí!- Elsa no podía creer que un objeto tan importante terminara en un lugar como este.

-Este fue el casillero de Jack por un tiempo cuando estudiábamos aquí, todavía recuerdo la contraseña- Astrid se apresuró a poner la combinación que abriría el casillero –Listo- dijo al ver como se abría.

-Increíble- Elsa vio como la pluma rosada brillaba iluminando el interior del casillero, con una sonrisa de alivio la tomo.

Flashback

Poco a poco Elsa abrió los ojos, no vio nada más que oscuridad, con su mano aparto lo que la estaba cubriendo, pudo sentir que se trataba de algo cálido. Lo primero que vio fue una fogata y después se encontró con una persona que la miraba fijamente.

-¿Quién…?- Ella intento hablar pero se calló al ver a la persona ponerse de pie

-Has despertado- Observo con detalle al chico de cabello blanco, ojos azules; vestido con camisa de resaque con cuello alto, pantalones azules, una banda que se ajustaba a su dorso y andaba descalzo.

-¿Tú me salvaste?- Pregunto sin poder creerlo, el chico solo bajo la mirada -¿Cuál es tu nombre?-

-Frost-

Observo la capa de piel blanca y una chaqueta azul con botones con el emblema de la luna –Jokul Frosti- Dijo susurrando, el peliblanco abrió los ojos sorprendido.

-¿Cómo…?- Jokul no entendía cómo es que se había dado cuenta

-Los botones y el báculo- Jokul miro el báculo con forma de luna menguante color plateado.

-Idiota…es decir, yo soy el idiota-Dijo él.

-¿Por qué me salvaste?, ¿que no se supone que los inmortales no deben de intervenir con los mortales?-

-No lo sé- Jokul respondió –Tu eres de la familia real, ¿no es así?-

-¿Cómo…?-

-La capa de piel, tiene el emblema- Jokul señalo el emblema dorado con el símbolo de una flor

-Estúpidos emblemas- Jokul al escuchar esto su semblante cambio de serio a alegre, rio mostrando sus perfectos y brillantes dientes.

-Vaya, una princesa que maldice, interesante-

-Perdón-

-Dime, Copo de Nieve, ¿Cómo terminaste en las montañas?- El chico se puso de cuclillas y se movió un poco más cerca de ella para escuchar su historia

Eso no es asunto tuyo- Dijo con miedo.

Lo siento- vio como el rostro de Jokul se volvía serio nuevamente.

-Está bien, lo entiendo, es algo muy personal- él sonrió.

-Por favor, no le vayas a decir a nadie que me rescataste-

-Descuida, no diré nada si tú no dices nada-

-Es un trato…-

Las voces se desvanecieron como si se tratara del eco.

-Rayos- Elsa volvió en sí, se froto los ojos ya que sintió como las lágrimas se empezaban a formar.

-¿Todo bien?- Anna le pregunto a su hermana.

-Sí- ella trato de recuperar la compostura.

-¿Qué viste?- Jack le pregunto con curiosidad.

-Vi cuando Jokul y Elisa se conocieron- todos notaron como sus ojos se veían vidriosos –fue extraño, se sintió más intenso que el resto de los recuerdos que hemos recuperado- la chica suspiro.

-¿Era algo triste?- le pregunto Rapunzel.

-No, la situación era normal pero…- Suspiro –Busquemos la otra pluma- ella cambio repentinamente el tema.

-Me pregunto a donde nos llevara ahora- el obre de luz los volvió a guiar cruzando por el Océano, pero esta vez a un lugar que se les hacía ya muy conocido, el reino de Arendelle.

-Va al palacio- Anna señalo el obre que entraba por una de las ventanas.

-Vamos- Jack hizo que su dragón descendiera, dio un salto entrando por la ventana abierta y ayudo a los demás a entrar.

-¿A dónde se fue?- pregunto Elsa.

-Lo perdí de vista- admitió Jack.

-¿Qué rayos está sucediendo?- una de las puertas se abrió, por esta cruzo el Jack Frost de este mundo -¿Quiénes son?- levanto su cayado a modo de amenaza -¿Qué era esa bola de luz que me toco, una clase de hechizo?-

-Jack, tranquilo- El Hipo adulto se acercó a su amigo, ambos se saludaron –hace un tiempo que no nos vemos-

-Así es- Jack le sonrió -¿Cómo han estado?- abrazo a la Astrid adulta.

-Pues hicimos un par de amigos nuevos- la chica señalo al grupo.

-Vaya, que amigos más interesantes han conseguido- se apoyó en el cayado mirándolos -¿Tú no eres Jackson?- señalo al chico de cabello castaño.

-No, soy tu, pero de otro mundo- le seguía resultando raro hablarse a sí mismo –estamos viajando tratando de conseguir algo-

-¿Qué cosa buscan?- pregunto el espíritu.

-Una pluma con un diseño azul- Jack lo miro esperando que entendiera de lo que estaba hablando –el obre apunta a que tú la tienes-

El Jack Frost de ese mundo hizo memoria y recordó algo importante –Una vez abrí un libro y dentro me encontré una pluma como la que describes… al tocarla sucedió algo muy extraño- recordó aquel momento.

-¿Viste algo?- Jack le pregunto curioso -¿Cómo un recuerdo que no es tuyo?-

El asintió -¡Sí!, exactamente eso paso- recordó algo mas –Después de ver eso la pluma había desaparecido-

-La absorbió- Elsa le dijo a Jack.

Jack suspiro –Sí, creo que así es- pensó –¿Qué se hará en casos así?-

El otro Jack se rasco la barbilla –No sé cómo ayudarte con eso pero… se de alguien que si podría-

-¿Estás pensando en los Trolls?- Hipo le pregunto a su amigo.

-Sí, Gran Papi podrá ayudar- miro a su clon -¿Cómo llegaron aquí?-

-Volando en dragón- Hipo contesto su duda.

-Genial, iremos volando- dio un gran brinco por la ventana.

-¡Oye, espéranos!- Hipo y Astrid corrieron tras de él, silbaron llamando a sus dragones y montaron en ellos rápidamente; el resto del grupo hizo lo mismo.

-¡El último en llegar es un huevo de pascua podrido!- Jack se sorprendió de las habilidades de su clon, no se imaginaba a si mismo manejando esa clase de poderes, parecía algo muy difícil.

En cuestión de minutos llegaron a donde vivían los Trolls, en medio del bosque.

-Gran Papi- Jack le hablo a un montón de rocas –Necesito tu ayuda-

-Uh, ¿le está hablando a las rocas?- Merida arqueo una ceja.

-Creo que enloqueció- Comento Kristoff.

Jack se rio –No puedo creer que no reconozcas a tu familia-

Las rocas comenzaron a rodar frente a Jack y se transformaron en pequeños seres extraños.

-Wow- Anna se quedó boquiabierta.

-¿Qué sucede muchacho?- pregunto un Troll de aspecto muy maduro.

-Este grupo de chicos dicen provenir de otro mundo, están buscando unas plumas y aparentemente yo tengo una de esas- Explico el peliblanco -¿hay alguna manera de extraerla de mí y dárselas?-

-¿Esas plumas de las que hablan son mágicas?- todos asintieron.

-Se tratan de recuerdos- Elsa aclaro.

-¿Recuerdos, eh?- el Troll anciano se quedó pensativo –los recuerdos no son fáciles de extraer pero ya lo he hecho con la hermana de la reina cuando era una niña-

-¿Qué?, aguarde- Anna levanto la voz -¿a qué se refiere con eso?-

-Cuando la reina y la princesa eran pequeñas hubo un accidente con los poderes de Elsa- el anciano conto la historia –la reina Elsa había lastimado a su hermana por accidente jugando y congelo su cabeza, sus padres la trajeron aquí para que yo les ayudara, pude descongelarla quitándole los recuerdos de la magia de Elsa-

-¿Yo lastime a Anna?- Elsa se empezó a tener miedo –eso explica aquel recuerdo- a su mente vino el primer recuerdo de la primera pluma que toco.

-Elsa tenía problemas controlando su magia- Jack le dijo a la rubia -¿tú no los tienes?-

-No tengo poderes como ella-

-Ya veo- Jack le sonrió –No te culpes por lo sucedido, sé que a Anna no le gustaría eso- miro a la chica de trenzas.

-Yo…- Anna junto sus manos con nerviosismo –No, no quisiera eso- le sonrió.

-Volviendo al tema…- El otro Jack interrumpió el momento -¿puede ayudarnos?- le pregunto al Troll.

-Acércate Jack- ambos dieron un paso al frente, se miraron sin saber a quién se refería.

-Ambos- rodo los ojos con fastidio –inclínate para que te pueda ver- señalo al hombre de ojos azules.

Jack se arrodillo y Gran Papi movió sus manos haciendo su magia, después de unos segundos la pluma comenzó a salir del pecho de Jack, una vez que fue removida por completa Jack perdió la conciencia y se desmayó.

-¡Jack!- sus dos amigos de Berk se apuraron a auxiliarlo.

-Esto fue más difícil de lo que esperaba- Gran Papi se preocupó ante lo que acababa de suceder.

-¿Qué sucedió?- pregunto Eugene.

-Al parecer esta pluma no solo tiene recuerdos- paso una mano para examinarla con sus poderes -¡No, esto es mucho más que simples recuerdos!, nunca había sentido un poder así de grande-

-¿Qué podemos hacer para que Jack se recupere?-

-Por el momento no parece estar en grave peligro, que descanse y al caer la noche, que se dé la luz de la Luna, después de todo está conectada a ella, eso le ayudara a recuperarse-

-Lo llevaremos al palacio- Hipo y Astrid pasaron los brazos del peliblanco por sus hombros para poder llevarlo.

-Ustedes- el Troll miro con cautela al grupo –Tengan mucho cuidado con lo que están haciendo, estas plumas podrían ser peligrosas si caen en manos equivocadas-

-Dijo que no son solo recuerdos, ¿Qué quiere decir con eso?-

-Esta pluma solo es un contenedor, está sellando tres cosas; recuerdos, poder y un pedazo de un alma-

-Tendremos cuidado- Jack comprendió que por ningún motivo podía dejar que alguien además de él y Elsa tomaran las plumas.

-Buena suerte en su viaje- El Troll le entrego la pluma a Jack y él la tomo recuperando un recuerdo más de Jokul.

-¡Otra vez!- su rostro se volvió a poner rojo.

-¿Qué viste?- pregunto Elsa.

Jack la miro asqueado –No quieres saber- susurro –vayamos al palacio-

Todos volvieron nuevamente al palacio, querían asegurarse que Jack, quien seguía inconsciente, se repusiera.

-¿Seguros que estará bien?- Merida se mordía las uñas preocupada.

-Espero que sí- Jack respondió.

Después de un par de horas de espera la puerta de la habitación se abrió y Elsa, la de este mundo, les hizo una seña para que entraran.

-Despertó y quiere hablar con ustedes- todos entraron a la gran habitación, dentro estaban Anna, Kristoff, Hipo, Astrid y tendido en la cama se encontraba Jack.

-En realidad, todos queremos hablar con ustedes- Kristoff hablo mirando a su yo más joven.

-¿Estas bien?- Jack le pregunto a su otro yo.

-Sí, me sentiré mejor en la noche-

El grupo de amigos se alivió –Que bien-

-Solo queríamos cerciorarnos de que nada grave hubiera sucedido, creo que tenemos que seguir con nuestro viaje- Jack sonrió.

-Antes de que se vayan, hay algo que queremos decirles- Astrid comenzó a hablar.

-Verán, niños, estuvimos hablando nosotros 6 y llegamos a una conclusión- Anna suspiro.

-Creemos que Jack y Elsa deberían continuar su viaje solos- Hipo dijo directamente.

-Y a pesar de que Eugene, Rapunzel y Merida no están aquí, estamos seguros de que pensarían lo mismo que nosotros- concluyo Kristoff.

Los chicos se miraron confundidos -¿Qué?- Merida pregunto -¿Por qué creen eso?-

-Es un viaje peligroso, es un asunto de ellos dos- Jack señalo a su yo más joven y a Elsa –sé que lo piensan pero no les dicen nada, ellos aprecian sus buenas intenciones y no quieren preocuparlos o hacerlos sentir mal y por eso no les dicen cómo se sienten respecto al tema-

-Qué tontería, nosotros queremos ayudar y no los dejaremos solos- Rapunzel dijo con firmeza.

-Linda- Anna adulta la miro –También piensen en ustedes, en cómo afecta todo esto su amistad, ¿han visto cosas que no les han gustado, verdad?-

-Creo que si de verdad quieren ayudarlos deberían volver a casa y apoyarlos desde ahí- Kristoff dijo.

-Admitamos que con el tiempo, solo estorbaremos- Astrid hizo una mueca de lastima.

-Lo siento- Jack los miro con sus ojos azules y les sonrió.

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El grupo de amigos se despidió y decidió ir afuera, caminaron por la playa en silencio.

-Oigan, ¿verdad que lo que dijeron ellos no tiene sentido?- Merida impaciente por lo que había sucedido rompió con el silencio.

-Sí- Anna respondió con una sonrisa nerviosa.

-Solo tratamos de ayudar- Eugene se froto la nuca.

-Ellos tienen razón- Hipo finalmente se decidió por decir lo que pensaba –Chicos, miren lo que está sucediendo - sus ojos estaban brillosos –¿alguno de ustedes se ha puesto a pensar que pasara después de que todo esto acabe, y si es que acaba bien?, ¿Qué será de nosotros?-

El sol se ponía y el viento fresco soplaba.

-De dónde venimos las cosas son muy diferentes a como se supone que deban ser, el ser oscuro las nombro como "fallas" y el mismo arreglo una de ellas cuando tomo tu cabello- señalo a Rapunzel -¿El resto de las "fallas" también serán arregladas?, ¿saben lo que pasara?-

Jack asintió –Tu perderás tu pierna y tu padre morirá- se froto la frente al decir esto.

-Anna será congelada por mí y nuestros padres también morirán-Elsa se cruzó de brazos.

-Kristoff y Eugene se quedaran huérfanos y yo viviré en una torre encerrada por 18 años- Rapunzel finalmente se dio cuenta de eso y lo terrible que sonaba.

-Jack, tu morirás y te volverás…- Hipo no pudo terminar lo que iba a decir.

-Creo que ahora comprendo- Merida miro a Astrid –TODO lo demás también cambiara- hizo énfasis en la palabra Todo –nuestras relaciones-

Todos se volvieron a ver con un montón de incomodidad ante el tema que había saltado.

-¿Eso hará que nuestra amistad cambie?, ¿realmente todos ustedes podrán decirme que nada de esto les afectara?- Hipo los miro pero todos desviaban la mirada –Vayamos a casa-

-Creo que podríamos ayudar en nuestro mundo, es decir, cosas malas seguirán pasando por allá- Astrid dijo.

-¿Que harás Anna?- Elsa miro a su hermana.

-…Volveré a casa- Anna respondió con voz quebradiza y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro –quisiera poder ser más fuerte para ayudarte y acompañarte- Elsa la abrazo.

-Yo también- Rapunzel abrazo a su prima –lo siento Elsa-

-Yo también lo siento- ella se mordió los labios –por lo de Jack- se susurró para que nadie más pudiera escuchar. La morena negó con la cabeza y la abrazo con más fuerza.

-¿Realmente se acabó?- Merida se limpió una lagrima que amenazaba con salir –es todo lo que podemos hacer…- se sintió impotente por primera vez en su vida.

-Merida- Astrid tomo sus manos –nos conocemos desde niñas y…- la rubia sintió como la pelirroja la abrazaba.

-Estamos bien- Merida no pudo aguantar más las lágrimas, esto también conmovió a Astrid.

-Vaya…- Eugene se aclaró la garganta -¿este es el momento cursi en el que todos nos ponemos sentimentales?-

-Cállate- Rapunzel lo jalo para que se uniera al abrazo.

-Vengan todos- Kristoff los llamo para que se reunieran en círculo, todos se abrazaron y miraron hacia abajo –hay que prometer que sin importar que nos espere en el futuro seremos amigos, porque es así como se supone que debe de ser-

-Sí, en todos los mundos en los que hemos estado hasta ahora siempre ha sido así- Jack sonrió sintiéndose afortunado por los amigos que tenía.

-Sin importar que, estaremos juntos- Anna no paraba de llorar.

-Siempre- Elsa sonrió.

Todos se abrazaron con fuerza por un par de minutos sabiendo que pasaría un buen tiempo antes de que se volvieran a ver todos y que en el transcurso de ese tiempo muchas cosas cambiarían.

-¿Por qué es tan difícil esto?- Pregunto Rapunzel entre lágrimas –Jack, Elsa… prometan que volverán con nosotros-

-Definitivamente lo haremos- dijo Elsa segura.

-Volveremos antes de que puedas decir Rumpelstiltskin- Jack bromeo.

El grupo se separó, Elsa y Jack se separaron unos pasos del resto de sus amigos, Jack se preparó para golpear el báculo contra la arena pero algo lo detuvo.

-Rumpelstiltskin- El chico levanto su mirada para ver los ojos llorosos de Rapunzel y entendió que no podía dejar las cosas así, ambos corrieron para abrazarse.

-Gracias por todo- Rapunzel le dijo a Jack.

-Gracias Punzie- ella se separó y le dio un beso en la mejilla, eso fue un cierre para ambos.

Sus manos lentamente se separaron y cada quien volvió a su lugar.

-Cuídense- Jack golpeo su cayado creando dos portales

-También ustedes- Astrid les sonrió.

-Conseguirán todas las plumas y volverán-Eugene levanto un pulgar arriba para animarlos.

-Hasta luego chicos- la voz le tembló a Jack, a pesar de que sus amigos los apoyaban se sentía inseguro sobre si podrían lograrlo.

-Te quiero Anna, cuida a mamá y a papá por mí- Elsa se limpió las lágrimas.

-Hasta luego…- los amigos se miraron desaparecer en medio de la luz blanca.

Hacia la ciudad del viento en el otro lado del tiempo

Vamos, llévame contigo.

Haz que mi sueño de flores blancas se vuelva realidad

Toma mi mano con tus suaves dedos

Vamos, quiero que me guíes

A un lugar lejano y silencioso para estar a tu lado

El canto de esa voz no se detiene al atardecer

Despertamos juntos para convertirnos en uno

Conoceremos el significado de felicidad por primera vez

Llévame contigo

El canto de esa voz es tan fuerte y doloroso

Seguramente resuena en cada corazón

De quienes duermen durante la noche sin conocer la felicidad

Llévame a un sueño que nunca haya visto

Vamos, quiero que me guíes en el camino distante

A la ciudad del viento