Hola a todos!

Aquí les traigo la continuación de esta historia. Espero que les guste.


Cynthia regresó a la oficina del gimnasio acompañada de Lectro y de Yasmina, en dicho lugar lo esperaba un hombre de más o menos 35 años de edad, era alto, pelo negro y tenía una mirada intimidante. Vestía una gabardina de color marrón, unos pantalones del mismo color, unos zapatos negros y una camisa blanca. Aquel hombre se puso de pie observando a la campeona con una expresión de seriedad.

La campeona, estaba nerviosa, no le gustaba que la policía la viniera a buscar, sentía impotencia de que a ella la juzgaran cuando el criminal claramente era otro. Trató de ocultar su estado emocional, no quería que aquel detective sintiera su momento de debilidad y que intentara sacar algún provecho de eso. Cynthia fingió una sonrisa, tratando de aparentar seguridad. Lectro notó lo forzado de la mueca hecha por la rubia y sintió preocupación por su amiga, así que acercándose a ella le dijo al oído, en voz baja, que no permitiría que ella fuera presa. La campeona puso su mano en el hombro de su amigo y negando con la cabeza, le dio a entender que se tranquilizara.

—Dígame detective Handsome. ¿Usted viene para detenerme?—dijo Cynthia tartamudeando un poco, cosa que dejó ver su nerviosismo.

—Tranquilícese señorita, no vine aquí a meterla presa, es más, no formo parte de la policía de Sinnoh—contestó el hombre de manera tranquila.

La voz de aquel sujeto era profunda e imponía mucho respeto y aquella respuesta dejó con muchas dudas en las cabezas de los tres entrenadores que se encontraban en la habitación.

—Si no forma parte de la policía de Sinnoh… ¿Para quién trabaja?—preguntó Lectro desconfiado.

—No puedo decirlo, pero digamos que es un organismo que está por encima de la policía local—explicó Handsome—y vengo a proponerles algo.

—No confiaremos en una persona que no nos dice para quien trabaja—replicó Lectro.

—Quienes somos no es lo importante ahora, lo principal hoy en día es detener a Helio y a su corporación—contestó el detective.

Al no responder lo que quería, Lectro se había puesto muy nervioso y cuando estuvo a punto de exigirle mejores respuestas a aquel sujeto, Cynthia lo detuvo. Lectro al ver a la campeona simplemente retrocedió, dejando que esta se encargara del detective. La rubia con mucha seriedad fijó su mirada en el elegante oficial que tenía delante.

—Lo escucho—expresó.

—Hace años venimos siguiendo a Helio y a su gente, tenemos mucha información de que ellos fueron artífices de muchos robos, asesinatos y experimentos raros, no solo en Sinnoh, sino también en otras regiones—comentó Handsome—el problema es que es muy listo y no deja ningún cabo suelto. Hasta el momento... no tenemos pruebas tajantes contra él. Es por eso que necesitamos su ayuda, tenemos información que está próximo a ejecutar su más ambicioso plan y debemos unir fuerzas si queremos detenerlo.

— ¿Por qué deberíamos confiar en usted si no nos dice nada de quiénes son?—insistió la campeona.

—Porque les conviene—contestó de manera tajante haciendo que los tres quedaran en silencio—haremos que la policía los dejen en paz y les mantendremos informados sobre los movimientos que realizan los seguidores de Helio, ustedes solo deberán combatirlos y al final, si todo sale bien, todos sabrán de su inocencia.

—¿Y si no lo logramos?—preguntó Cynthia.

—Nada importara—contestó el detective con mucha seriedad—bueno, debo irme, piénselo campeona, me volveré a contactar con usted para saber su respuesta.

Handsome, tras decir esto último, cruzó la oficina de la líder y pasó junto a ellos. Lectro lo miró con una expresión intimidante, la cual el detective ignoró completamente y se retiró del lugar.

—¿Crees que debemos confiar en él?—preguntó Lectro.

—Es un policía cierto, además no importa, quiere detener a Helio y para mí eso es suficiente—expresó la campeona algo alterada.

Luego Maylene les avisó que Fausto había despertado y de esta forma los tres fueron a ver como se encontraba el pelirrojo. Una vez en el cuarto donde descansaba el alto mando, pudieron ver que este se encontraba sentado en la cama, con una sonrisa en el rostro característica del entrenador de tipo fuego. Lectro al ver su amigo no pudo evitar sentirse feliz, no era de demostrarlo, pero Fausto sabía que en el fondo su amigo estaba más tranquilo de verlo en buenas condiciones.

—Me alegro que hayas venido Lectro—expresó Fausto—y que hayas traído a tu mini harem—se burló siendo asesinado con la mirada por el rubio.

— ¿Qué harás ahora Fausto?—preguntó Cynthia—no estás en condiciones de pelear.

—Iré a la forja fuego para descansar, ahí siempre me tratan como si fuera mi hogar—expresó el pelirrojo.

—Yo te llevaré—dijo Lectro.

—Llevaremos—agregó Yasmina tomándose del brazo de su amigo.

Luego, el líder del gimnasio de ciudad Marina, se fijó nuevamente en la campeona y le consultó que haría ella. Cynthia suspiró y le contestó que iría a su casa a ver como se encontraba su abuela.

—Cynthia—repitió Lectro.

—No te preocupes. Ya estoy mejor, tus palabras me animaron Lectro. Muchas gracias—expresó la mujer con una sonrisa que alivió a su amigo

De esta manera todos fueron a descansar, ya que al día siguiente, les esperaba un largo camino hacia sus respectivos destinos.

A la mañana siguiente, el clima seguía frío y nublado, solo que ya no llovía, lo que hacía que al menos se pudiera caminar sin problemas. Lucas y Dawn, quienes se habían despertado temprano, habían cruzado ya buen tramo de la ruta 210, hasta que se detuvieron en un local llamado Café rodeo, sitio muy conocido por su café hecho con leche mu-mu.

Extrañamente el lugar estaba cerrado, rápidamente se les ocurrió que eso se debía a los problemas de seguridad que sufría Sinnoh en esos momentos. Luego de probar un tiempo que alguien los atendiera, decidieron resignados a desayunar al aire libre, porque habían salido tan rápido del hotel que no pudieron comer nada.

—Te dije que debíamos haber desayunado en el hotel—dijo Lucas tocándose el estómago el cual le rugía de manera exagerada.

— ¿No ves el mal tiempo? No quería que nos agarrase la lluvia otra vez, quise aprovechar que no llovía y aprovechar este Café para desayunar, pero por lo visto no podrá ser—expresó Dawn defendiéndose.

—Está bien, pero no daré ni un paso más sino como algo ahora—aseguró el chico de gorra.

A la peli azul no le quedó opción que aceptar que desayunarían en la ruta, prepararon todo como si fuera un picnic, sacaron a sus pokemon y se pusieron a comer algunos bocados que habían comprado para el camino.

Combusken, como era el nuevo del grupo, estaba un poco alejado de los demás mientras comían algunas bayas. Lucas notó esto e iba a ir a acompañar a su pokemon cuando vio como el pequeño Togepi se acercó al pokemon de tipo fuego, ofreciéndole una de las bayas. Combusken miró al pequeño algo incómodo, como dudando que hacer, pero ante la insistencia del pequeño aceptó el alimento, haciendo que este reaccionara de una manera alegre.

—Parece que ya hizo un amigo—expresó Dawn viendo feliz la tierna escena.

—Quien diría que sería Togepi el que rompiera el hielo—dijo Lucas aun impresionado.

En ese momento una voz familiar para ambos resonó en el frío bosque en el que se encontraban, era Sémola quien junto a Bulgur se encontraban atravesando la ruta 210 rumbo a ciudad Rocavelo.

—Miren quien está aquí, mi entrenador de pueblo Hojaverde favorito—dijo acercando mucho su rostro al de Lucas, quien retrocedió sonrojado.

—Qué sorpresa verlos por aquí—dijo Lucas.

—No tanto. Somos entrenadores que juntan las medallas, recorremos un mismo camino—contestó la chica sentándose junto al chico.

—Genial. Tuvo que aparecer la chica gótica rara—murmuró Dawn algo molesta.

Así todos compartieron la comida que tenían y empezaron a contar sus anécdotas en sus batallas de gimnasio. Dawn se sentía algo excluida, ya que de los cuatro, era la única que no se dedicaba a los combates pokemon y le molestaba mucho ver lo interesado que estaba Lucas escuchando las anécdotas que narraba Sémola.

La primera vez que la habían visto se habían dado cuenta que la chica, vestida casi completamente de negro, era bastante habilidosa en los combates. A la peli azul le causaba muchos celos ver el interés con el que Lucas conversaba con la chica, más aun cuando esta le comentó que ya tenía cuatro medallas. Dentro de ella no quería aceptar ese sentimiento de celos que le producía esa situación, pero no podía disimular nada lo que sentía y siendo muy impulsiva desafió a Sémola a un combate pokemon.

La extraña reacción de la peli azul sorprendió a todos, en especial a Lucas, quien en todo su viaje, nunca había visto a su compañera con ganas de combatir sin que la situción sea de vida o muerte.

—Dawn. ¿Estas segura?—dijo Lucas hablándole en el oído—ella es muy buena.

El comentario de su amigo molestó aún más a Dawn, quien ratificó su intención de combatir con la chica que venía del norte de la región. Sémola entendía lo que le pasaba a la peli azul y no quería humillarla, por más que muy en el fondo sentía que sería divertido hacerlo.

—Escucha Dawn, piénsalo mejor, no te dedicas a los combates, no tendría sentido hacerlo—trató de persuadir a la joven.

—No me digas que tienes miedo—expresó Dawn sin medir sus palabras.

—Bueno princesita. Si quieres jugar con fuego, con fuego te haré jugar—aseguró Sémola muy decidida.

Lucas y Bulgur observaban la escena con mucho miedo, la tensión entre las chicas era evidente que no se atrevieron a interrumpirlas en ningún momento, no parecía algo seguro de hacer.

Las chicas acordaron que el combate sería de 3vs3. Sémola llamó al campo a su Ninjask y Dawn mandó a Prinplup, porque consideró que era su mejor arma. Lucas al ver el pokemon que eligió su amiga se preocupó mucho, ya que pensó que si Prinplup perdía ella no podría reponerse.

Así dio inició el combate. Ninjask fue velozmente en contra del pokemon de tipo agua y lo atacó con tijera x, la rapidez del pokemon tipo insecto fue demasiada para el pokemon de Dawn que recibió el ataque y quedó muy golpeado. Aun así se puso de pie, pero nuevamente el Ninjask volvió a atacar e increíblemente daba la sensación que este era más rápido que hacía unos segundos. El segundo ataque fue demasiado para Prinplup quien quedó fuera de combate.

Gotas de sudor empezaron a correr por la frente de la peli azul, ella no podía ver una manera de remontar eso, su pokemon más fuerte había sido derrotado muy fácilmente y no tenía una estrategia para llevar adelante el combate.

Se fijó en su amigo, quien estaba junto a Bulgur, muy preocupado, y dando un profundo suspiro llamó a su Rotom para continuar la batalla. Si bien Ninjask era rápido, el pokemon fantasma no era nada lento y ya no le era nada fácil al pokemon de Sémola golpear a su oponente. Aunque Rotom no era golpeado por Ninjask, este tampoco podía dañarlo, así que Dawn pensando en que hacer se le ocurrió que su pokemon hiciera chispazo. Rotom utilizó el ataque y esparció una gran explosión de electricidad de la cual Ninjask no pudo escapar y siendo un golpe muy efectivo, cayó derrotado.

La alegría y la adrenalina que le generó ganar su primera batalla hizo que por un instante sintiera que podía sorprender, aunque eso se esfumó rápidamente cuando Sémola dibujo una sonrisa muy segura en su rostro. Llamó al campo Growlithe, este hecho intimidó de inmediato a la peli azul, porque el pokemon de tipo fuego, era el más fuerte de su oponente.

La batalla empezó y antes que Rotom pudiera hacer algo, Growlithe utilizó escavar y se escondió bajo la tierra. El chispazo del pokemon de Dawn no le afectaba bajo tierra, cosa que alteró a la peli azul por no saber cómo contrarestar esa situación.

Luego el Growlithe salió a gran velocidad de bajo tierra y utilizó mordisco contra Rotom, quien cayó muy lastimado al piso. Growlithe, sin perder tiempo lanzó un potente lanzallamas al pokemon fantasma y lo dejó fuera de combate.

La alegría de hacía pocos minutos se había esfumado, el nerviosismo se apoderó de Dawn al darse cuenta que Sémola siempre tuvo el combate en sus manos, esto era demostrado por la chica quien se encontraba delante de ella con una tranquilidad impresionante, como muy segura de su victoria. Dawn miró nuevamente a su amigo y negó a darse por vencida, no permitiría que Lucas la viera perder contra Sémola.

Mandó al campo a su última esperanza y así empezó el combate entre Growlithe y Abra. El pokemon de Sémola atacaba al Abra sin mucho éxito porque este se teletransportaba de un lugar a otro, evitando que el pokemon de fuego lo alcanzase. De pronto Abra comenzó a brillar y para sorpresa de todos evolucionó, convirtiéndose en un Kadabra. En esos momentos una pequeña luz de esperanza empezó a brillar en Dawn, quien quedó algo sorprendida, pero que no perdió el tiempo y ordenó a su pokemon que atacara.

Kadabra era mucho más veloz que antes y con su ataque de confusión lastimaba mucho al pokemon de Sémola. La chica de vestimenta negra no se inmutó antes esto, cosa que intimidó aún más a la peli azul, quien no podía disimular el estar muy alterada. En eso, Sémola le dio una orden muy eficaz a su pokemon, el cual la obedeció inmediatamente utilizando nuevamente su ataque escavar. Kadabra era muy veloz, estaba preparado para cuando este saliera teletransportarse, de pronto una explosión salió de la tierra, haciendo que esta se teletransportara, pero se dio cuenta que solo había sido un lanzallamas que había hecho Growlithe desde bajo tierra para distraerlo, porque aprovechando esos segundos de sorpresa del pokemon psíquico, le clavó sus dientes en el cuello utilizando el movimiento mordisco, así lo dejó fuera de combate y le dio la victoria a Sémola.

—Brillante—dijo Lucas sorprendido por la estrategia utilizada por la chica.

Este último comentario de su amigo mezclado con la frustración de la derrota y de que esta hubiera sido contra Sémola hizo que varias lágrimas se acumularan en los ojos de la peli azul, quien regresando a su pokemon en su pokeball y sin mirar a los demás salió corriendo hacia la ruta 215.

Lucas se preocupó de inmediato, se puso de pie, metió a todos sus pokemon en sus pokeballs y fue rápidamente tras su amiga quien le había quitado una buena distancia. Sémola y Bulgur se quedaron atrás juntando las cosas de todos, para luego ir tras sus amigos.

La ruta 215 era un tramo boscoso con algunas elevaciones y puentes, unía la ruta 210 con ciudad Rocavelo y se caracterizaba por tener un ambiente muy húmedo. Dawn corría sin rumbo por esta ruta, sin mirar hacia atrás, se sentía una tonta, ya que para ella había sido humillada por Sémola y esas palabras de admiración de Lucas al final hacia la chica de negro, le había golpeado muy fuerte en el corazón. No quería admitirlo, pero después de la escena que había hecho y de su humillante derrota, lo que menos quería era estar con Lucas y Sémola.

Como corría sin atender su camino y como por los grandes árboles no entraba mucha luz a aquella ruta, tropezó con una de las raíces de los árboles cayendo sobre un charco. Se quedó unos minutos arrodillada llorando, se estaba desahogando por todo, fue entonces que un extraño hombre vestido con un traje azul, un sombrero del mismo color y una capa le ofreció su ayuda.

El hombre iba acompañado de un Riolu, que al ver a Dawn quedó completamente enamorado de su belleza y se quedó mirándola embelesado.

—Parece que les caes bien a Riolu—dijo el hombre con una expresión amable.

Dawn estaba algo nerviosa, pero su curiosidad hacia ese pokemon fue mucho mayor, sacó su pokedex y vio de qué pokemon se trataba.

—Una pokedex—dijo el pintoresco personaje al ver el aparato—¿Eres ayudante de Serbal?

La peli azul, no estaba muy segura si era buena idea hablar con un desconocido en medio del bosque, esto fue notado por el sujeto quien rápidamente se presentó.

—Mi nombre es Quinoa, vivo en la isla de Hierro y soy un viejo amigo de Serbal. Estoy aquí porque vine a visitar a una vieja amiga a quien le regalé un pokemon, pero creo que estuvieron con algunos problemas en la ciudad—explicó el sujeto.

—Soy Dawn, soy de pueblo Arena y soy hija del ayudante del profesor Serbal.

—Mucho gusto Dawn. Dime… ¿porque estás aquí sola?—preguntó sin consultar el porque estaba llorando.

—Es que perdí una batalla pokemon con alguien que no quería perder—contestó la peli azul.

—Bueno, es normal ponerse mal por perder, pero no deberías tomarlo tan a pecho, lo importante al final es divertirse.

—Es que… no es el hecho de perder, sino contra quien perdí—dijo Dawn sin ser muy clara.

—¿Contra una rival?—preguntó Quinoa.

—A…Algo así—contestó Dawn.

—Creo que aunque pierdas contra un rival no debes tomártelo tan mal, pero entiendo tu frustración. Sabes, te daré un obsequió, como parece que le caíste muy bien a Riolu, te puedes quedar con él—dijo Quinoa entregándole la pokeball del pequeño pokemon.

—Pero es tu amigo.

—Sí, pero yo ya tengo el mío, suelo buscarle entrenadores a otros Riolus porque viven en la isla de Hierro y allí no van muchos entrenadores—explicó.

Luego de esto, Quinoa le explicó que debía irse y despidiéndose amablemente se alejó del lugar. Pasado unos pocos minutos, Lucas encontró a Dawn y fue rápidamente muy preocupado para ver como se encontraba su amiga.

—Dawn. ¿Te encuentras bien? Estas llena de barro—dijo notando su atuendo—¿qué te pasó?

—Lo siento Lucas. No sé que me pasó, fue estúpido desafiar a Sémola a un combate.

—¿De qué estás hablando? Si estuviste genial—contestó confundiendo a su amiga—Sémola es una entrenadora que se está preparando para la liga con cuatro medallas de gimnasio y tú le hiciste un combate decente, estoy seguro que si te dedicaras a lo mismo serías mucho mejor que todos nosotros—aseguró Lucas—ahora… eso sí, no entiendo porque lo hiciste.

Un momento de silencio se generó entre ambos, solo se escuchaba la sinfonía que producía el viento al mover las hojas de los árboles y algún que otro pokemon salvaje desplazándose por la hierba alta de la ruta. Luego de pensar un rato, Dawn suspiró y dijo que lo hizo porque sentía que él tenía más en común con Sémola que con ella y que tal vez ella hubiera sido una mejor compañera de viaje.

—Ya te he dicho esto Dawn y te lo voy a repetir mil veces si es necesario—replicó Lucas—yo quiero hacer este viaje contigo, no importa lo que digan Barry, Sémola, ni nadie. ¿Entendido?—dijo haciendo una pausa—recuerda que somos dos mitades de una pokeball dijo tomando el collar que ella le había regalado.

Dawn sonrió y abrazó a su amigo, quien la correspondió al instante. La peli azul estaba feliz de que su amigo dijera esas cosas, ya que ella solo había decidido viajar con él por el hecho de que no quería viajar sola y también para asegurarse que los pokemon de Serbal fueron dados a buenas personas, nunca pensó que congeniaría tanto con el muchacho de pueblo Hojaverde. Aunque debía admitir que lo había hecho también porque le había gustado el comentario que este había hecho hacia ella cuando se conocieron cerca del pueblo del chico.

Fue entonces que un puñetazo recibió en la cara Lucas, había sido por parte del nuevo pokemon de Dawn, Riolu, quien estaba fuera de su pokeball y se había puesto celoso del muchacho, le dio un fuerte golpe para que se apartara de su entrenadora.

—¿Pero que le pasa a este pokemon?—dijo Lucas adolorido tomándose del rostro.

—Es mi nuevo guardaespaldas—bromeó la peli azul y ayudó a levantarse a Lucas.

—¿Quién te lo dio?

—Quinoa.

—¿Quién?

—Un nuevo amigo que hice. ¿Algún problema?

—No, pero tan rápido. Nadie consigue un amigo tan rápido—contestó sorprendido.

En eso llegaron con sus cosas Bulgur y Sémola, y entre los tres cruzaron lo que quedaba de ruta hasta llegar a la ciudad Rocavelo, la ciudad más comercial de Sinnoh.


Bueno antes que nada a quiero agradecer a alexissecret por su review en el capítulo anterior. Muchas gracias.

No olviden dejar algún comentario u opinión sobre el capítulo, porque siempre es bienvenido, así que no duden en dejarlo.

También quiero alabarme a mi mismo (sé que hacer eso no es bueno jajaja) pero nunca creí que llevaría 21 capítulos escritos y manteniendo una buena constancia en mis fechas de publicación, sinceramente con la carrera que sigo y por algunos problemas personales no pensé que sería así de responsable, pero bueno me encanta hacer esto y lo hago porque me divierto y si de paso puedo entretener a alguien más pues bienvenido sea. Eso nomas quería decir jajaja

Ah! como dato curioso este capítulo lo escribí mientras estaba en un avión, mientras realizaba un pequeño viaje.

Si nada más que decir me despido deseándoles una buena semana. Nos leemos pronto. chau.