Capítulo 21: La noche de 'Anarchia'.
Primera parte.
La luz al final del túnel se alejaba vertiginosamente de él al mismo tiempo que la oscuridad comenzaba a envolverlo con la misma velocidad y crueldad con la que descendía por aquel agujero. Se sintió morir en ese instante mientras que un temor tan arraigado y profundo comenzaba a apoderarse de su ser. Y no, aquella no era una simple y estúpida sensación. Aquello era completamente real, y aunque esa mini bomba lo había desorientado bastante, nuestro peliverde estaba consciente. Un par de veces su adolorido cuerpo chocó contra los hierros, barras, alambres y demás metales que recubrían aquel hueco, y fueron esos fuertes golpes lo que lo habían hecho reaccionar. A lo lejos oyó que Star Fire socorría a su hermosa hechicera y, como si fuera un verdadero milagro, una fuerza superior hizo que su brazo se aferrara a una de las cadenas que sostenía al ascensor, y pronto el dolor volvió. Otro grito ahogado retumbó en las paredes al mismo tiempo que su herida se abría más con el brusco movimiento que le salvó la vida.
Miró hacia arriba otra vez, sus amigos aún seguían luchando, lo necesitaban y con urgencia, no había tiempo para lamentarse o agonizar. No ahora. No delante de Ámbar, jamás frente a Raven. Suspiró, y como un mono araña intentó trepar penosamente por el encadenado del ascensor hasta que una joven de cabellos rojizos y tez dorada logró socorrerlo antes de que él desfalleciera nuevamente.
-¡Maldita perra!- se quejó indignado mientras intentaba huir por las escaleras de emergencia lo más rápido y silenciosamente posible. ¡Apenas si podía creerlo! ¿Cómo rayos lo había hecho? ¿Cómo aquella araña había logrado atrapar al Legendario X con dos golpecitos estúpidos y un par de gestitos insinuantes? ¡Peor aún! ¿¡Cómo carajos, siendo él el experto criminal que presumía ser, había permitido que ocurriera!?
Bramaba furioso mientras las luces de los patrulleros comenzaban a acercarse cada vez más. Resoplaba irritado, rezongaba entre dientes… ¡Y aún quedaban cuatro pisos por descender y más de ciento veinte escalones que pisotear!
-¡Pendeja de mierda!- volvió a gruñir, obviamente enfurecido.
Aquella sabandija no sólo le había arrebatado su precioso Xenothium, no sólo había hurtado su valiosísimo cinturón – el cual anhelaba con todo su ser tener en ese preciso instante– y no sólo había echado a perder su necesaria misión para encontrar a la estúpida Breeze… ¡Oh, no! Ella logró hacer mucho más que todo eso…Ella lo había humillado… ella había cruzado el límite. ¿Cómo explicarían, si no, el hecho de que el "Gran Red X" estuviera huyendo de la policía y de los titanes a pie y en bóxer a mitad de la noche?
La muy descarada había destrozado sus pantalones al punto de dejarlos más parecidos a un par de medias de red que otra cosa. Conservarlos sería absurdo, retrasaría su huida y entorpecería su carrera contrarreloj hacia la oficina de Terra, sin mencionar que sería terriblemente vergonzoso y humillante llegar en tales condiciones… ¿Qué rayos iban a pensar los que lo vieran?
La odiaba… por su culpa ahora tendría que robarle un par de jeans al primer idiota que se cruzase…La odiaba, pero odiaba más el hecho de no poder quitar de su cabeza lo ocurrido minutos antes…
La furia lo poseía, así como la impotencia y las ganas de vengarse traspasaban la máscara que escondía su verdadera identidad. La misteriosa joven resopló con pesadez luego de lanzarle una mirada fría y cruel al estúpido ladronzuelo, y mientras éste luchaba ferozmente, ella se arrancó el auricular y lo estrelló contra el piso para terminar de aplastarlo con su pie. Caminó con firmeza y sensualidad hasta el indomable muchacho que se retorcía en su propia trampa, empuñando la filosa equis en su mano... Pero la incertidumbre se apoderó de su ser en cuanto su opresora lo miró a los ojos. Y ya no fue solo un vistazo como el que un cazador le da a su presa, no fue con desdén, ni mucho menos con indiferencia o maldad… no, su mirada chispeante y vivaz brillaba con una pizca de perversa alegría, haciendo que nuestro joven antihéroe tuviera la maldita sensación de haber visto esa mirada antes… Y es que sin darse cuenta, aquel muchacho, ya estaba en sus manos.
La odiaba… y odiaba su maliciosa inestabilidad… Ni si quiera lo conocía… se suponía que era una de los buenos…¿Por qué demonios lo había liberado?
-¿¡Que carajos estás haciendo!?- cuestionó indignado tras caerse de culo al piso, luego de que la dama del turbante cortara repentinamente las X que lo aprisionaban.
-yo, en tu lugar, dejaría de perder el tiempo con preguntas estúpidas y empezaría a correr- respondió en un tono distante e inmutable, el mismo que El Jefe usó para helar la sangre de aquel subordinado. –Tienes menos de diez minutos.
-¡Oye, espera un momento! –Exclamó irritado al mismo tiempo que se paraba de un salto- ¿¡que rayos significa esto!? ¿¡Acaso estás loca o que mierda te pasa!?- gritó otra vez, más ella ni siquiera se molestó en prestarle atención pues, con la mayor de las indiferencias, le dio la espalda para dirigirse hacia la ventana. – ¡oye! Aún no he terminado contigo…
-Mira, cariño. Me vale una reverenda mierda lo frustrado, lo confundido o lo excitado que estés. Te tienes que ir ahora. No te lo diré dos veces. – dijo mordazmente mientras se volteaba de un momento a otro. –si te quieres quedar aquí, con gusto guiaré a los titanes y a la policía hasta tu patética y grotesca "persona". Pero… si debajo de esa mayita de puto reprimido tienes una pizca de viveza, te darás cuenta que la insoportable chiquilla que te gritaba como loca te quiere en su oficina en menos de diez minutos, de los cuales ya perdiste tres por hacer tantas preguntas sin sentido…- concluyó mirándolo acusadoramente a los ojos.
La odiaba y las luces danzantes de las linternas policiales amenazaban con ubicarlo en medio de la oscuridad, sus piernas se movían tan rápido que sus pies comenzaban a enredarse entre sí, pero lo peor era que no podía dejar de pensar en ella…
Jason bufó harto. Apenas conocía a esa loca y ya odiaba su patético sarcasmo, su acidez al hablar, odiaba sus ojos altaneros, odiaba su volatilidad y lo excitante de su desprecio… ¿podía ser esto más contradictorio?
-Nos conocemos- pensó, sin darse cuenta que las palabras se le escapaban de la boca, pues en su mente aún buscaba una explicación lógica que le diera sentido a aquel arrebato.
-Francamente, lo dudo- escupió ella con desdén, en tanto examinaba con atención el gigantesco ventanal de la oficina
-No fue una pregunta.- afirmó con lo que le quedaba de orgullo y rudeza
-Pues… ya sabrás que me vale una mierda.- se carcajeó con demasiada sencillez. Y antes de que Red X pudiera hacer algo, nuestra arrogante jovencita se arrojó al vacío.
La odiaba aunque le haya dado una segunda oportunidad, aunque esos ojos color miel le parecieran terriblemente conocidos, aunque su renegada actitud le recordara que ella era alguien importante pero sin saber quién exactamente… ¿Debía darle las gracias acaso? ¡Oh, por supuesto que no! Aquella zorra lo había ultrajado como nunca nadie lo hizo…si ella había tomado la estúpida decisión de dejarlo ir, ¡pues que se joda! Red X jamás pide perdón y nunca da las gracias. Sea quien sea ella, era una Titán. Una Titán que lo humillo y que pagaría por ello.
La odiaba, y porque la odiaba juró vengarse. Y porque la ira lo poseía, la torpeza se apoderaba de su ser… Fue por eso que –víctima de su propia ceguera- tropezó sin ningún remedio rodando escaleras abajo, golpeándose severamente y haciendo un terrible espamento.
Encorvándose dolorosamente sobre su estómago, nuestro antihéroe logró ahogar un sonoro quejido a tiempo, pues con el escandaloso ruido de su caída había llamado la atención de uno de los tantos incompetentes policías de Jump City.
En un reflejo involuntario, logró refugiarse contra una pared ensombrecida por el hollín en tanto el torpe vigilante se alejaba de aquella escena.
-zafé de pedo…- recapacitó aliviado y, tomándose solo un momento, se recostó sobre el muro de concreto para sobarse la lastimada espalda.
Fue entonces que, desde su oscuro escondite, divisó a nuestros héroes en la habitación contigua en condiciones que llamaron en gran manera su atención.
El bichito de la curiosidad lo pico en ese instante y –mandando a la mierda mentalmente a la rubia- se acercó un poco más a la ventana, asegurándose cautelosamente de no ser descubierto. Justo en ese instante, pudo ver a un mutante semiinconsciente que se desangraba en los brazos de la extraterrestre mientras ésta no dejaba de acunarlo afligidamente, en tanto que el enmascarado revolvía con extremo nerviosismo su cabello y el androide comenzaba desarmar su brazo biónico en busca de alguna herramienta que pudiera ayudar a su amigo. La hermosa hechicera fue la segunda que se arrojó a su lado y, en ese preciso momento en que el show parecía llegar al clímax, un grito de alerta hizo volver a la realidad a nuestro arrogante ladronzuelo, y es que evidentemente, lo habían encontrado.
-¡Garfield!- gritó a todo pulmón para encontrarlo, mas el silencio fue todo lo que obtuvo como respuesta.
Con el corazón en la boca, nuestra fugitiva comenzó a caminar sin rumbo por los laboratorios STAR en busca de su dulce bestia mientras pensaba más fríamente en su supuesto verdugo y el extraño hecho de que él y Tara trabajasen para Dos Caras.
Era claro que aquella perra lo había planeado todo - desde el misterioso y valiosísimo cliente hasta las inocentes "pulseras de titanio" que tuvo que usar esa noche…- pero toda aquella historia comenzaba a retorcerse cada vez más en la cabeza de la pobre bailarina que simplemente no entendía el porqué de todo aquello… pues, si la rubia quería deshacerse de ella, ¿para qué demonios habían contratado a un caza recompensas para atraparla? ¿Lo había contratado ella o había sido Harvey? Y en todo caso, ¿Por qué el novio de su mejor (y difunta) amiga la había traicionado? ¿No eran como "amigos", "colegas", "cuñados" o algo así? Se sintió una idiota ante semejante epifanía, pero era cierto. Harvey siempre había sido un monstruo, un monstruo que la había protegido, que la había ayudado –incluso más que Bruce- pues él y solo él le había dado el privilegio de hacer justicia, de "encausar y castigar" a todos aquellos hijos de puta que la habían marcado para siempre. Pero… ¿Quién hubiera imaginado que la historia de su vida volvería a repetirse?
Ámbar gimoteó por lo bajo. No era estúpida, sabía perfectamente de lo que su jefe era capaz de hacer, y aunque aquel hombre tuviera doble personalidad, Breeze jamás fue blanco de su bipolaridad, no hasta ese momento…y es que solo ahora entendía con mayor claridad y amargura el lado más oscuro de Harvey Dent.
-¡Gar! ¿¡Gar, donde estas!? – volvió a llamarlo, perfectamente consciente de que con cada grito se exponía más a ser descubierta, ya sea por el idiota de la calavera o por los policías que Harvey y ella se habían esmerado tanto en comprar. ¡Maldita rabieta del destino! Que horrible sensación era ver como las cosas se le daban vuelta otra vez… lo odiaba, pero no tenía tiempo para pensar en esto.
Sacudió su cabeza para volver en sí, necesitaba actuar fría y racionalmente -ser tan pasional y violenta como ella acostumbraba no solía traer buenas consecuencias- pero lo primero que vino a su mente fue la imagen del imbécil de la cruz roja pataleando como niña para zafarse de su propia trampa. Y luego de meditarlo un momento, llegó a la conclusión de que el tal "Todd" no era más que un incompetente subordinado de la blonda, pues de ninguna forma El Jefe contrataría a alguien tan estúpido para capturarla, a menos que…
-¡Ay carajo!- suspiró asustada mientras se llevaba ambas manos a la boca y se paraba en seco en medio de la oscura habitación. La remota posibilidad la dejó aturdida. Era prácticamente insostenible la idea de que Harvey hubiera involucrado a su ex novio apropósito… ¡Es que simplemente ese idiota no podía ser Jason! No podía creerlo, se negaba a hacerlo…aunque por otro lado…
-¡Demonios! - maldijo una y otra vez hasta que la retorcida idea de su jefe comenzó a amoldarse a las circunstancias…
Harvey debió haberla investigado por meses, o incluso por años… no sabía cómo, cuándo o por qué lo hizo, pero era un hecho que el ex fiscal de distrito tenía planeado deshacerse de ella desde hacía un tiempo. La simple idea le caló hasta lo más profundo del alma, tanto que unas cuantas lagrimas se amontonaron en sus ojos. La traición de su mentor y amigo significaban, entonces, que sus sueños de libertad se le escurrirían como agua entre las manos y que ni ella, ni Jason, ni Dick y ni siquiera Garfield saldrían ilesos de semejante embrollo.
El miedo por fin tomó control de su cuerpo en cuanto sus ojos se fijaron en la oscura mancha roja que pintaba el piso y las paredes. De inmediato tomó consciencia de que se hallaba en el mismo cuarto donde había visto a Garfield por última vez y, suponiendo lo peor se tele transportó a la gigantesca torre T.
Continuará…
Si es que recibo al menos cinco reviews. Verán, se que me he tardado demasiado en subir este capitulo, pero el caso es que no se si continuar o no la historia, por que de mas está decir que no voy a matarme escribiendo algo que nadie lee, asi que… disculpen mi "honestidad", mi tardanza en actualizar y el largo del capítulo. En verdad apresio todos y cada unos de sus reviews
