¿Por qué a mí?
Capítulo 21
Sinopsis: Nami huye desesperadamente de una persona. Una persona la salva y se transforma en su caballero con brillante armadura que la salva de su oscuro destino.
"Comillas-Negrita." - Dialogo.
"Comillas-Negrita-cursiva" - Pensamiento.
-.-.-.-.-.-.- - Cambio de escena.
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+*+*+*+*+*+*+*+*FIN DEL FLASHBACK*+*+*+*+*+*+*+*+*
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En episodios anteriores...
"Idiota... yo... estando contigo... ya nunca voy a tener frio... ven aquí y abriguémonos y tomemos café calentito para estar despiertos toda la noche." Dijo ofreciéndole una taza de café caliente y un trozo de manta.
"hmmm... ¿eso suena a insinuación sexual?" Preguntó Zorro sugestivamente aceptando la taza caliente.
"hmmm... puede... depende de ti. ¿Me aceptas como compañera de vigilia?" dijo Nami levantando su taza de café hacia Zorro, como pidiendo un brindis.
"Poco creo que vamos a vigilar esta noche... y la que viene... y la siguiente..." contestó Zorro a su petición encubierta de carácter intimo.
"hmmm... creo que me va a gustar hacer las guardias contigo." Dijo apartando las tazas de su camino.
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Volvía a amanecer en la cubierta del Sunny. Un día tranquilo más. Sin ningún sobresalto y ningún ruido molesto que alterara la paz.
Esto sería posible si no tuvieran a un capitán tan molesto.
"Tengo hambre... Sanji...comida... me muero...¡ahggg!" Gimoteo Luffy a Sanji muy pronto por la mañana.
"Jodeeeeer... que tío. Ya va... ya va..." Protesto Sanji, bostezando. Había dormido del tirón. Habían pasado muchas cosas en estos días y necesitaban todos un descanso.
Sanji, como todas las mañana, preparó el suculento desayuno de todos los días. Se fueron presentando en la mesa del comedor toda la tripulación... menos dos personas.
"Otra vez esos dos... ¿por qué siempre son ellos dos?" Murmuró entre dientes Sanji. Sospechaba que algo traían esos dos. No quería darse cuenta de que era, pero algo notaba. Tendría que tener pruebas y sacar conclusiones concisas.
"Oye... voy a buscar a Nami. Luffy, no empecéis hasta que la traiga." Amenazó con el cigarro apagado.
"Si... si... estúpida norma... ¿por qué leches la puse? Si lo llego a saber os dan a todos por..." Protesto de brazos cruzados Luffy, hasta que Sanji le golpeaba contra la pared antes de que dijera una barbaridad.
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Sanji llego a la habitación de Nami y llamo ligeramente a la puerta.
No obtuvo respuesta.
"Namichan... Namicilla, querida... esta preparado el desayuno." Volvió a insistir.
"y si..." se Preguntó... y giro el picaporte.
La habitación estaba vacía. La cama hecha y todo ordenado.
Sanji se acerco a la cama y la toco suavemente con su mano.
"WIIIIIIIIIIIIII... ES COMO TOCAR A NAMICHUUUUUUAN." Grito de alegría Sanji.
Pero algo había raro. Algo raro en la habitación y en esa cama. Algo que no debería de estar ahí. Y estaba encima de la mesa de Nami.
La camiseta de Zorro.
¿Qué hacía allí eso? Recordaba ver a Nami con una camiseta grande blanca el día que Nami rescato a Zorro del mar. Se parecía mucho a la de Zorro. No podía ser la misma... ¿verdad? Algo significaba esa camiseta.
Ahora pensaba en donde se había podido meter. Parecía tener la costumbre de pasear de noche. ¿Estaría afuera?
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El sol le daba directamente en la cara. Era el amanecer. Al final se habían quedado dormidos los dos. Nami intento por todos sus medios que ellos dos no cayeran en los brazos de Morfeo, pero como era de esperar, ella cayó mucho antes que él.
Zorro, aunque no lo admitiera, no había podido dormir. Realmente no había dormido nada. Solo había cerrado los ojos. Pero en ningún momento durmió. No con ella en brazos. No con ella allí. No en esa situación.
No es que la molestara, ni mucho menos. Solo que le daba miedo que algo le pasara. Tuviera frio o en algún ataque de sonambulismo cayera por la borda. Era bastante improbable, pero él no estaba a gusto si no estaba en alerta permanente.
Esa había sido su primera guardia bien hecha. Realmente nunca había pasado nada. Una vez la marina les tendió una trampa y lo noto antes de que ocurriera una desgracia. Aunque debe admitir que los marines en esa ocasión fueron muy buenos profesionales y no hicieron ningún ruido.
Nami dormía plácidamente entre las piernas dobladas de Zorro. Hecha un ovillo, como un bebe, dormía en el pecho de Zorro, su particular almohada. De vez en cuando acariciaba el pecho y murmuraba cosas que Zorro no llegaba a entender, pero le sacaba una pequeña sonrisa al ver como ella misma sonreía al hacerlo. No sabía que era pero si eso la hacía feliz, él no le iba a quitar esa pequeña felicidad que le proporcionaba.
Pensaba que él no podría hacerla feliz, pero con lo sucedido en la noche, ya sus dudas comenzaban a disiparse lentamente.
+*+*+*+*+*+*+*+*FLASHBACK*+*+*+*+*+*+*+*+*
Era ya de madrugada. Zorro y Nami estaban exhaustos pero satisfechos. Habían hecho el amor a la luz de la luna y de las estrellas. En un espacio tan pequeño para esas prácticas, había tenido que ingeniárselas en posturas un tanto peculiares. Pero nada que ninguno no pudiera soportar.
"Dios... es precioso... nunca vi una cosa así..." dijo Nami suspirando. Hacia frio pero ella estaba con calores y sudando. Ese maldito Zorro la sacaba sus instintos más primitivos. Y por lo que ella pudo observar y notar, a él también le sucedía con ella.
"¿El qué? ¿Yo? Gracias... pero no hacía falta que me veneres y adules tanto. Con que me adores incondicionalmente me vale." Bromeó Zorro. Hasta a él le sorprendía como había cambiado al estar con ella.
"Ja... ja... ja. Tú eres maravilloso, pero no me refería a ti... fanfarrón. El cielo. Las estrellas y la luna. Sabes... Nos han visto hacerlo." Dijo Nami, mientras se envolvía en la manta y se agachaba en el suelo.
"Osea... que te han visto... malditos. Si pudiera partirles la cara a cada una de ellas que hayan osado verte las tetas..." Gruñía Zorro. Era ilógico tener celos de las estrellas. Pero Zorro no era muy lógico cuando se trataba de eso.
"JAJAJAJA. Que idiota eres. Ven aquí y calla ya... bravucón." Dijo Nami invitándole a entrar en la manta con ella.
"Eres mia. Nadie más puede verte así. Ni siquiera la luna. Ni el sol. Ni las estrellas. Nadie. Ya sea cosa o animal, lo mataré. No... Mejor primero le arranco los ojos y luego... lo mato." Su vena celosa estaba llegando a su punto máximo
"Eres todo un hombre de las cavernas." Nami se divertía. Era divertido verle celoso por esa estupidez. Pero realmente le gustaba. Sabía que significaba que sentía algo por ella lo suficientemente fuerte como para comportarse así.
Zorro se fijo en sus carcajadas y sonrió. Él era el causante de esas risas. De esa sonrisa. Aunque fuera involuntaria, pero le gustaba ser la causa de esa sonrisa tan preciosa.
Nami se coloco entre las piernas de Zorro y se envolvieron los dos con la manta. Era grande y les abarcaba entera. También les dejaba poder apoyarse encima de la manta y no sobre la fría madera. Era una noche fría. Zorro se alegraba de que Nami hubiera traído una manta. Hubiera pasado frio Nami si hubiera estado ella sola.
Había traído consigo también unas tazas y parecía un termo también.
"Oye... ¿que has traído en el termo ese?" Preguntó señalando con la cabeza las tazas y termo de la esquina.
"ah... se me había olvidado ya. Nada, café caliente. Para estar despiertos toda la noche. No podemos mantenernos despiertos a base de polvos. En otro momento, vale, pero aquí, no." Dijo Nami, mientras alargaba la mano y cogía las cosas.
"Ñeee... me gusta la idea de los polvos, pero vale... dame un poco." Le gustaba la idea. Podría ponerla en práctica más adelante, cuando estuvieran solos y en su cuarto.
"Dios, eres insaciable... como me gusta." Dijo Nami pícaramente, mientras le entregaba la taza con el humeante café.
Zorro solo sonrió de lado y bebió de su taza. Estaba rico. Muy cargado para su gusto, pero bueno. Nunca se quejaba de las bebidas. Siempre prefiera un buen sake o una buena cerveza antes que un café, pero lo habría traído Nami y no iba a hacerla un feo. ¿Habría hecho ella el café o habías sido el estúpido cocinero?
"¿Lo has hecho tú?" Preguntó mientras volvía a beber.
"Sí... ¿esta malo?" Preguntó Nami asustada. No lo había probado aun. No era mucho de café, y realmente nunca había preparado ninguno.
"No, está bien. Fuerte para mi gusto, pero perfecto para no dormir." La verdad estaba buena, sola que no era de sus bebidas favoritas.
"Me prestó Robin las tazas y el termo. El café lo hice en la cafetera manual de Sanji. Aunque sin su permiso. No quería levantar sospechas." Sabía que Robin no iba a decir nada, aunque la sonrisita de Robin lo decía todo. "DISFRUTABA" a su costa. Muchísimo.
Estuvieron abrazados entre la manta, bebiendo el café caliente y mirando las estrellas durante mucho tiempo.
Era una noche fría, pero despejada de nubes y muy tranquila. Las estrellas parecían brillar más de lo normal.
"Zorro... ¿Puedo preguntarte algo?" Dijo Nami suavemente, rompiendo un poco la magia del ambiente.
"Sí, claro. ¿Qué pasa?" Le sorprendió un poco el tono triste de Nami.
"No sé como decírtelo... veras... hay algo que quiero que sepas de mi pasado. ¿Conoces a los Tenryuubito?" Preguntó Nami, colocándose de tal forma que podía ver la cara de Zorro de frente. La conversación se tornaba seria.
"No... creo." Le sonaba ligeramente el nombre, pero era muy vago.
"Los nobles mundiales. Los descendientes de los reyes del antiguo reino. Esas personas son los creadores del gobierno mundial y dominan el mundo bajo su legado." Dijo Nami con rabia. Debía serenarse y no quebrar en llanto debía contárselo.
"Vale, ahora me suenan. ¿No son los que compran esclavos y les tatúan un símbolo de esclavitud en su cuerpo? No se como es su marca..." Algo le empezaba a sonar. Recordaba que alguien le había hablado de un tal Gyojin que había desafiado a los Tenryuubitos, soltando a sus esclavos. ¿Qué tenía que ver eso con Nami? no le había visto ningún tatuaje, excepto el del brazo. Dudaba que fuera eso.
"Sí, más o menos. Tienen la costumbre también de matar a las personas que no sean de su agrado o no obedezcan sus órdenes. Y si te lo estas pensando, no, no es mi tatuaje. Yo no he sido capturada por ellos. Yo no... Pero mi hermana..." A Nami se le escapo un pequeño gemido al decir lo último.
"Nami... no llores. ¿Qué ocurre? No me lo cuentes si te es tan duro contarlo." Zorro limpio las lagrimas solitarias que bajaban por las mejillas de Nami. Nami no se había dado cuenta de que estaba llorando.
"No, debo contártelo. Debes saberlo antes de que sea demasiado tarde. Debes saber a los peligros que representa estar conmigo." Sabía que él no le tenía miedo a nadie, pero no sabía como podría reaccionar al saberlo.
"Nami… no le temo a nada. Solo temo que algo malo te pase. Te protegeré de ese estúpido gato asqueroso y de quien sea. Sea el gobierno mundial, el estúpido noble ese o de los extraterrestres. Quien ponga un solo dedo o una zarpa en tu piel, probara mi acero. Y también que haga entristecer tu mirada. Aunque en eso no soy bueno." Dijo Zorro un poco avergonzado. No estaba acostumbrado a decir esas cosas por nadie.
"Zorro... tú me haces feliz tal y como eres. No hace falta que te esfuerces en hacerme feliz. Sigue como hasta ahora. Me encanta cuando discutimos por tonterías. Nos hace ser una pareja distinta a las demás. No quiero que seas como Sanji. No quiero que seas un caballero con brillante armadura. Quiero que seas mi fuerte guerrero, gruñón y mal hablado, que viene a salvarme y me lleva en brazos a su cama y me hace gritar haciendo el amor." Nami empezaba a comprender porque las mujeres se vuelven locas por amor. Comprendía el porqué esa fama del sexo. Era alucinante. Y más si era con él.
"¿no sé si molestarme porque me llamaras gruñón y mal hablado o sentirme alagado porque me has llamado fuerte y quieres que te haga el amor? Aunque tranquila, nunca seré como Sanji. Ese es un imbécil al que no hay que tomar como ejemplo." Zorro la levanto y la coloco encima de sus piernas, como si estuviera cogiéndola en brazos.
"Sabes que lo eres. Un gruñón y un mal hablado sin remedio. Pero soy feliz por ello. Nunca pensé en poder amar a un hombre, después de todo. Siempre he estado sola. Aunque Law estuviera allí conmigo, siempre me he sentido realmente sola. Pero ahora ya no. Gracias por rescatarme, Zorro." Dijo dándole un suave beso en la garganta. Era lo más cercano que podía llegar en esa postura. Se sentía como un bebe. Protegida. Protegida de todo, simplemente con su calor.
"que estúpida que eres." Dijo Zorro gruñendo un poco. Estaba ligeramente colorado. No era inmune a esas cosas. Su ego crecía a cada palabra y se sentía poderoso.
"Te... quier...o... idiota." Murmuro Nami, cayendo de sueño.
"y yo a ti... tonta." Dijo Zorro suavemente besando el pelo de Nami.
+*+*+*+*+*+*+*+*FIN DEL FLASHBACK*+*+*+*+*+*+*+*+*
¿Cómo era posible que esa mujer le quisiera? Aun no lo entendía, pero ahí estaba la prueba. Se sentía realmente afortunado. Nunca pensó en las mujeres. No era inmune a sus encantos, pero había sabido luchar con su instinto. Hasta que llego ella.
Nami gruñía en sueños. Zorro la miro y vio que la luz le estaba molestando en la cara, así que la tapo más y la protegió del sol mañanero. Era pronto aún para despertarla.
Quería disfrutar de ese momento un ratito más, antes de que tuvieran que fingir ante todos. Por una parte le parecía lógico ocultarlo. Pero por otra quería decirle al mundo entero que era su mujer y que les corriera la envidia y el miedo de tan siquiera pensar en ella.
Sobre todo ese cocinerucho de mierda que no hacía más que revolotear a su lado como una maldita mosca cojonera.
Ya hablaría con él y le dejaría las cosas claras.
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Nami no estaba por ninguna parte. Que manía tenia de desaparecer así. Había mirado en todos los sitios donde podría estar. En el baño, en la biblioteca, en su cuarto, en la enfermería, en la sala de inventos de Ussop y Franky. Dudaba que estuviera allí, pero por probar no perdía nada.
Ya no le quedaba ningún lugar sin mirar.
Excepto... sí, el nido del cuervo. La había visto alguna vez salir de allí. Gruñendo con Zorro pero saliendo de allí. ¿Y si estaba allí? Había buenas vistas del mar y no hacia frio. Sería lógico que estuviera allí.
Sanji subió por las escaleras y abrió la puerta. El golpe de la puerta fue fuerte. Pesaba mucho esa puerta hasta para él.
Nada. No estaba allí. Que raro. ¿Dónde se había metido esa mujer? Estaba perdiendo tiempo y Luffy estaría a punto de tener un ataque sino iban rápido los dos.
Sanji miro hacia arriba y observo la siguiente escotilla. La que daba a la torre del vigía.
Ese maldito Zorro seguro que estaba totalmente frito. Iba a molestarle. Que se jodiera. Eso le pasaba por idiota y dormilón.
Subió las escaleras y abrió fuertemente la escotilla. Se sorprendió de ver a Zorro tapado con una gran manta. No era muy normal de él.
"Buenos días, cocinero de mierda. Como ves, estoy despierto. ¿Ya está el desayuno?" Dijo mirándole con mucho odio. Sanji también le devolvió la mirada mientras observaba como se lo había montado.
Había dos tazas un poco escondidas detrás del mástil. Solo pudo ver el asa, pero sabía que eran dos. ¿Por qué dos? También era sorprendente el hecho de que Zorro tuviera una manta tan grande y gruesa. Él nunca había dormido con manta en todas sus vigilancias. Era cuanto menos sorprendente.
"Ya... ya veo. Sí, está listo. Solo estaba buscando a Nami. No la encuentro por ningún lado. Si la ves... dila que vaya a desayunar. Ah, y que sepas... no he ido a avisarte, solo a comprobar si volvías a estar sopa otra vez. Has tenido suerte." Dijo Sanji igualmente cabreado. ¿Dónde se había metido Nami?
"Sí sí. Esa niña estúpida siempre dando problemas." Dijo en tono un poco alto. Realmente se sentía incomodo. Nami estaba revolviéndose un poco en sueños y estaba murmurando cosas muy bajito, pero sentía miedo de que Sanji la escuchara.
"Oye, no le llames eso a mi querida Nami. Tú das más problemas que otra cosa. Adiós, estúpido." Ladró Sanji. Ese estúpido le sacaba de quicio.
Sanji observo un segundo más a Zorro y se dispuso a irse. Pero algo le llamo extrañamente. La manta se movía demasiado para lo poco que estaba moviéndose Zorro o el propio viento. Y sobre todo... creyó ver algo extraño. No sabía qué ni sabría identificarlo, pero algo raro ocurría ahí.
Pero de momento debía dejarlo ahí. Debía encontrarla. No podía haber desaparecido del barco.
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Escucho como Sanji cerraba las escotillas y bajaba a cubierta. Debía despertar a Nami. Él ya comenzaba a tener hambre. Ella estaría casi igual.
"Nami... Nami... despierta. Hay que ir a desayunar." Dijo Zorro suavemente cerca del oído de Nami.
Nami gruño levemente, frunció el ceño y se acomodo en el pecho de Zorro. Zorro sonrió ante eso. Parecía una niña.
"Tú sí que pareces una nena. Estas demasiado tonto. El amor te ha podrido el cerebro... y... y... ¡DIOS! QUE PRECIOSIDAD. Ejem... continúa. Aquí no ha pasado nada." Dijo su mente pervertida. Hasta ella caía bajo el influjo de Nami.
"Nami... venga... dormilona. Despierta." La movió un poco y nada. Volvía a hacer lo mismo.
"Oye... ¿y si hacemos eso? Total, se los has mordido y chupado hasta la saciedad. ¿Que más da que sea otro poco más y un pelín más fuerte?" La concienpolla atacaba de nuevo.
"Lo siento Nami, pero tengo que hacerlo." Es probable que se molestara. Pero, tenía que hacerlo. Si no, sospecharían de ellos.
La giro un poco y se puso en una buena posición. Levanto ligeramente la camisa. Era bella hasta en eso. Un pecho tierno, blanco y terso. Podría estar acariciándolo toda la vida.
Se preparo para los golpes... Y mordió el pezón.
"GRRRRR... Zorro... ¿Por qué lo has hecho?" Despertó Nami como un resorte y golpeo a Zorro a una velocidad sorprendente. Daba igual que fuera un mordisco o un pellico, odiaba esa manía de despertarla. Vale que fuera difícil despertarla, pero joder, sus pezones le dolían luego.
"Ha venido Sanji. Creo que no se ha enterado de nada. Solo me ha mirado raro por tener la manta puesta. Te estaba buscando para el desayuno. Debemos irnos." Dijo Zorro mientras se sobaba la cabeza donde Nami le había dado el golpe.
"¿Y para eso me despiertas así? Joder, duele." Dijo Nami frotándose el pezón. Estaba harta de esa manía de su hermano y parecía que ahora de Zorro también.
"No había manera de despertarte. Lo siento... déjame compensártelo." Dijo Zorro mientras tumbaba suavemente a Nami en el suelo encima de la manta.
Acaricio lentamente el pecho y beso suavemente el pezón dolorido de Nami.
A Nami se le escapo un gemido. Esa manera era mucho mejor. No le importaba si la despertaba así si luego la curaba de esa forma.
"Nami... deja de gemir. No hay tiempo. Venga, vístete. Como buena cabezona que creo que eres, estoy seguro de que vendrás otra vez esta noche, ¿verdad?" Preguntó mientras recogía la manta y la doblaba.
"Sip... aunque quería quedarme despierta. No sé porque me habré quedado dormida." Nami se vestía y recogía las tazas del suelo que estaban escondidas.
"Mira que eres... No hace falta. En serio. No quiero que dejes de dormir. Y aparte, Debe de ser muy incomodo dormir así." Dijo Zorro echándose el bulto de la manta al hombro.
"No quiero dormir sola. Aparte, creo que ya te lo dije una vez... eres cómodo para dormir. Creo que ese fue el problema. Demasiado confortable es tu pecho. Vale, tú harás la guardia y yo te hare compañía. ¿De acuerdo?" Ya estaba lista para bajar con todos.
"que remedio. Como te pongas mala del frio, yo no quiero saber nada. Que te cuide Chopper, yo paso. Bien, yo bajare primero y dejare la manta en el nido de cuervo e iré al comedor. Inventarte alguna excusa para Sanji. Estaba desesperado buscándote el muy imbécil." Y levanto la escotilla y salto dentro. Era muy sencillo para él. No era nada del otro mundo.
Pero eso para Nami era como si hubiera saltado desde un acantilado. Era demasiado para ella. ¿Cómo leches había conseguido subir ella por la noche con la manta y las tazas?
"¿puedes sola o necesitas ayuda?" Veia como parecía mirar con miedo a las escaleras.
"Ayúdame. Creo que es más fácil subir que bajar." Dijo Nami acercándole las tazas a Zorro.
Zorro dejo la manta en el suelo en una esquina del su gimnasio particular y volvió para abrir la siguiente puerta y bajar las tazas una vez más.
"Gracias, Zorro." Dijo Nami dándole un beso en la mejilla cuando este bajo con las tazas por las escaleras.
"D-de nada. Venga, tengo hambre." Dijo carraspeando. Seguía sintiéndose extraño con esos gestos de cariño de Nami. Le encantaba, pero seguía sin estar acostumbrado.
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"NAAAAAAAAAAAAMIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIII, ¿Dónde estaaaas?" Grito Sanji desde la lejanía.
"Estoy aquí Sanji." Dijo Nami en voz un tanto alta. Zorro había desaparecido rápidamente. Si les volvían a ver juntos, podrían sospechar.
"NAMICILLA. ¿Dónde estabas? ¿Y esas tazas?" Nami sostenía las tazas en la mano. No se había dado cuenta y le había llamado.
"¿eh? ¿Estás? Pues... me las dejo Robin ayer... y... como estuvimos tomando café... las dos... y me las deje olvidadas... no recordaba donde... así que he estado toda la mañana buscándolas." Mintió Nami a la carrera. No había pensado en algo para decirles si la preguntaban.
"¿Y donde estaban?" Preguntó con cierto ritintin Sanji. Sospechaba algo, pero quería pruebas.
"en... en... como se llama... eso... que... esta allí... hmmm." No sabía donde decirle. Estaba totalmente en blanco.
"¿El nido del cuervo? ¿La torre del vigía?" Dijo Sanji rápidamente. Sabía que si mentía, sabría porque fue.
"Sí... eso. Creo que estaban en la torre del vigía." Las había escondido bien. No podría sospechar nada. Mejor darle la razón y que no sospechara más.
"Que raro, ¿no? Robin no suele subir hasta allá arriba." Sanji quería pillarla si realmente estaba ocultando algo.
"Pues subió. Había una bonita puesta de sol. ¿Y a que viene este interrogatorio? Como si hubiera matado a alguien." Nami debía salir de esa conversación. Estaba sospechando que Sanji se olía algo y eso no le gustaba. Nadie debía saberlo. Simplemente por su seguridad y por si se llegaba a filtrar. No debía cometer errores. Otra vez.
"Perdón. Solo preguntaba." Dijo arrepentido Sanji. La verdad era que sabía que estaba siendo muy duro con ella.
"vale, perdonado. Venga, vayámonos a desayunar que nos esperan." Dijo Nami dándole la espalda a Sanji y dirigiéndose a la cocina.
"pero... ¿Cómo sabia que estaban todos esperándola? Bah, se lo habrá imaginado. Son horas." Pensó Sanji pero restó importancia.
"Namiiiiiiiiiichuannn... espérame, que voy a tu lado. Escoltándote de posibles peligros y monstruos malos." Grito Sanji corriendo detrás de Nami.
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Hola holita mis fieles y queridísimos lectores y lectoras. ¿Qué tal? Yo bien. Todo bien. Bueno, mal... poco tiempo libre y muchas cosas que hacer. Pero bueno, sigo viva y saco tiempo para seguir escribiendo. Un poco más lento, pero saco un poco.
Nota informativa para las pervers... voy a comenzar a leerme sombras de Grey. Oigo tanto de esos libros. Dicen tantas cosas pervers de él, que quiero descubrirlo yo. A ver si es mi nueva biblia perver. Jejeje. Alguna lo ha leído? Merece la pena? No me digan nada... ya lo descubriré... ^^
Al tema... REVIEWS!
dened01: Si, los novios son casi todos iguales. ¿Por qué no se parecen a los de las pelis? Na, yo estoy contenta con el mío. Yo le dejo jugar al FIFA y a mí no me da la brasa con lo que escribo. Se asustaría... mejor que no sepa. Muhahahaha. Sanji? Se traga lo que sea. Es tan tontito con tema mujeres que se cree lo que le echen. Las mujeres, claro. Un besete grandote guapísima y hasta el próximo capi. Gracias^^
jessy moon 15: Nami y sus locas ideas. Yo no hubiera pensado tan rápido en eso. En la situación, claro. Sobre las trampas en piedra papel tijeras.. ni idea. Se me ocurrió así... de pronto. ¿Qué es lo más estúpido que se me puede ocurrir con este juego? Pues eso. Tonterías que se me pasan por la mente y no se filtran. Jajaja eso de papeleta, papiro y navaja no lo conocía. Será una variante como lagarto spock. Un abrazo y gracias. Espero verte más ^^
Monkey D Ana: de maja nada. ¿Quién te ha secuestrado y no te ha dejado escribir? Que me vuelvo toooo loca, eh? Y si, es penosa la excusa. Pero esta historia lo pide a gritos. ¿ o preferíais que les pillaran ya? Así? Que triste. Y que pasa? ¿Tú nunca apostaste cosas idiotas o incluso, importantes con eso? Es el juego decisivo 100% definitivo. Que lista... tu quieres participar también y meterte en medio, pillina. ^^ bueno, muchas gracias como siempre. No te vuelvas a saltar otro review, o llamo a la marina. Con smoker, que es un bestia y que te traiga de los pelos, por traición. Vaale, te dejo en paz... pero un ratejo, eh? No te acostumbres. ^^ besos!
Narukami-Kyouya: puede... aunque aún no sé donde... pero deben hacerlo pronto, si. de Sanji... a saber. Es tan tontico con tema mujeres, que a saber. Aunque tonta su mente no es... pero a saber quién gana, si su sentido común o su estupidez hormonada. Lo de los bichos, si recuerdo algo en la isla de Jaya. Pero vamos, en el momento de escribirlo ni lo pensé. Pensé en como me ocurre a mí y listo. No me di cuenta del detalle. Cachis!
Al tema del título, fue básicamente porque Nami iba a sufrir. Eso lo tenía claro desde un principio. Le iban a ocurrir cosas. Unas más graciosas que otras, pero cosas. Y le harán pensar en la frase. "¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí me ocurren estas cosas?" pues eso. Simple, no? Pero, eh! Acepto ideas... en privado, para darle más emoción a la historia, nada de spoilers muhahahaha. Un besote grande y gracias por seguir aquí. ^^
Laura9914: Perdón! Perdón! juro que lo hice sin querer... pensé que sería bueno... o no? Joe, que rara eres, leches. Jajaja, ahora, este solo lo termine ayer... he dejado un día de retraso en subirlo... menudo me ha costado. Yo que normalmente lo subo en cuanto le doy el visto bueno... me ha costado un huevazo! Dame las gracias... casi lloro de la impaciencia por subirlo.
Na, tu enróllate. Esto no es twitter... de momento aprovecha, por si acaso. Quien dijo que te dejábamos entrar? Ah, vale, que fui yo... vale, pero tienes que gritar como loca... estilo Muggi 100 veces al día... si no, quedas expulsada. (soy mala, lo se... pero es lo que conlleva ser la jefa de la nave perver... un ser despreciable y cruel).
El comentario yo lo intente focalizar en "señor viejo verde al que protesta como van las jovencitas, pero que en el fondo está deseando perseguirlas". Espero haberlo mostrado igual que en mi mente. Lo del bikini es real. Creo que cualquier hombre te diría que cualquier bikini es eso. Mientras que este en un buen cuerpo, dirán eso. Creo. El mío no quiere decir nada, por si le pego. Me tiene miedo, ¿Por qué?
¿no hay avispas en alta mar? Ni idea... vendrán de la plantación de miel de Sanji, yo que sé. No me hagas romperme la cabeza a estas horas, joer.
Las cuevas son sexys. Nunca lo pensaste? Los de cromañón se lo pasaban teta dentro, seguro.
Si, también me gustan esos dos. Pero tiempo a tiempo. Aun no se me ha ocurrido nada... pero... hmmmm, ya pensare en algo... raro pa ellos... y los demás. Muhahahaha buena idea. Acaba de alimentar a mi mente. Maldita, ahora no puedo dejar de pensar. Caguen.
Bah, como sea, mientras busques y encuentre, que más da. Pues no pensaba que habría muchas historias llamadas así. Tendré que investigar.
500? Vale, las contare todas. No me falles.
A ver... a dos velas... de que? Creo que no estoy entendiendo nada... si te refieres a sexo... nena, ya van mucho años de eso ya... jejeje. Si es por otra cosa que ya no recuerdo... puede ser... explícate, que me da algo pensando en que es.
Bueno, pequeña plasta adorable, hasta la próxima entrevista... parece una casi, no? Jajaja. besos y gracias. ^^
Robonik: gracias. Seguiré igual o por lo menos intentándolo. Si me pierdo, me decís. Más exagerada? Más que yo, lo dudo. Tenemos que hacer un concurso de exageraciones... pero sin que se entere Ussop, que ese gana por paliza, fijo. Besos y gracias. Guapa.
Bueno, igualando records anteriores... venga a por los 7!
Pero espera... me faltan dos niñas! Mi diosa y mi Muggi! Que fuerte!
Quiero justificante medico! Na, es broma. Esta me la pagais... traidoras! Jajaja
Besos y gracias.
(Chicas, es broma... os quiero!)
