Capítulo XX
Se desvelan las sombras
Bella's POV
-Todo acabará pronto, amor. Todo estará bien.
El susurro fue apenas perceptible, pero se que fue real.
Había despertado momentos antes, invadida por una sensación segura. Había tenido pesadillas toda la noche, por lo que agradecí el cambio.
Abrí los ojos apenas un segundo después de haber escuchado esas palabras, me encontré en mi pieza, en mi cama, pero no recordé haber subido las escaleras ni haber recogido la ropa de cama para taparme, lo último que hice antes de cerrar los ojos fue cerrar el cuaderno en el que anotaba mis sueños. La memoria me estaba fallando, nuevamente. Me aterré.
Abrí los ojos y no había nadie, por supuesto. Las voces sólo habían estado en mi cabeza. Suspiré algo agotada. La noche anterior había sido fácil recostarme y caer rendida pero ahora, al despertar luego que se fue por completo el eco de aquella voz, la preocupación volvió a sumergirme invadiéndome con toda clase de pensamientos. Mi padre estaba bien, todo había pasado. Un simple accidente, me repetía. Yo solía accidentarme a cada instante, pero cuando fue Charlie, mi padre, el accidentado, fue como si el mundo se me viniera encima. Sentía que algo malo iba a suceder, y sentí como mi cuerpo se preparaba para el dolor de una posible pérdida.
Luego de ducharme salí en dirección al hospital para visitarlo. Había empacado su postre favorito, y esperaba pasar desapercibida frente a las enfermeras del hospital.
-Bella, ¿qué haces aquí?-preguntó con no disimulado enfado, en cuanto entré.
Dejé sobre la mesita de noche la fuente que había llevado y me senté, con los brazos cruzados, en el sillón que había frente a su cama.
-¿Cómo te has sentido?
-Bien, vuelve a casa.-ordenó.
-Había pensado en pasar el día contigo-no le presté atención.
-Me dan de alta mañana, no tendrás tiempo de extrañarme. Se buena y anda a casa, pronosticaron una nevada y sé lo poco que te gustan, aparte es muy peligroso que andes manejando con el piso resbaladizo.
Me levanté para mirar por la ventana, la neblina era baja y densa y probablemente garuaba. El día estaba muy frío y aunque era temprano el cielo estaba oscuro, pero no había escuchado nada de una posible nevada. Hice una mueca, disgustada.
-Te traje tu postre favorito, ¿te gustaría comerlo para el desayuno?-dije, luego de un momento.
-Claro-susurró resignado.
Mientras se lo comía me miró con aprehensión.
-¿No te gustó?
Clavó la mirada en el plato, frente a él, como si lo hubiera sorprendido haciendo algo malo.
-¿Qué tienes planeado para el próximo año, Bella?
-No lo se-admití-Había pensado en volver con Renée, entrar a una universidad allí-susurré- pero ahora, sabiendo lo osado que eres, no puedo dejarte.-entrecerré los ojos en un gesto acusador.-Si me voy, no dejaré el estado. No te librarás de mí.
-No necesito que me cuiden, soy grandecito y no volveré por los bosques, créeme. Tu tampoco debes acercarte, son una trampa mortal-intentó sonar divertido. Suspiró como si estuviera agotado-Por favor, Bella, anda a casa. Yo dormiré un rato y estaré bien. Ya nos veremos mañana.
En el camino devuelta prendí la calefacción y la radio de mi camioneta y, saltándome las emisoras de noticias regionales, las de música folclórica y hip-hop, encontré su canción.
Aunque la voz del cantante era chicharra al lado de la de Edward…
Una tarde en química, su novelesca voz había llegado para llenar mis vacíos. Como si leyera mis pensamientos se puso a cantar la misma canción que yo tarareaba en mi cabeza, logrando distraerme, con su mareante tono.
Partió como un suave y ronco susurro, casi tímido, que se fue prolongando e incrementando a medida que pasaba las mejores partes de Creep. Creo que dejé de respirar cuando escuché salir de su boca "i want you to notice when i'm not around".
Me detuve en seco en medio de la carretea, la espesa niebla no me había dejado ver más allá de los reflectores. Charlie me hubiera multado si me hubiera visto pero no había ningún otro auto por lo que no provoqué ningún accidente.
Me detuve porque en medio de la calle, una muchacha, con los brazos extendidos hacia arriba, parecía requerir ayuda. Abrí la ventana mientras ella se acercaba a mí.
-¿Qué sucedió?-le pregunté cuando ya estaba lo suficientemente cerca para escucharme.
-Mi auto quedó varado en la entrada del bosque-sonrió disculpándose. Cuando estuvo frente a mí la observé con detalle, tenía unas facciones hermosas y su piel se veía suave y lisa como la seda. Con aquella sonrisa me sentí culpable por no querer ayudarla.
-Por favor-me dijo como si supiera lo que estaba pensando.
Me condujo hacia su auto y me contó que no era de Forks, que no tenía idea a donde pedir ayuda.
Una vez que estuvimos frente al auto, tiró de mí y sin mucho esfuerzo me tomó en sus brazos. Miré a mí alrededor en busca de ayuda porque zafarme no podía, de pronto me sentí sin fuerzas. Comenzó a caminar conmigo en sus brazos con lentitud, como si esperara que me asustara y comenzará a gritar. Gritar no era una opción en un sitio tan desierto y lejano como lo era el bosque en invierno.
En medio de los árboles lo vi. Un muchacho a quién yo había visto crecer hasta convertirse en un hombre, seguía nuestros pasos. Con una pequeña sonrisa me infundió valor y luego, quedándose unos metros alejado, comenzó a temblar.
-¡Suéltame!-intenté hacer tiempo para ver qué le había pasado a Jacob. Ella no dijo nada pero sonrió y sus facciones tan suaves antes parecían felinas, insinuantes ahora.
Seguí buscando entre los árboles a Jacob, pero en lugar de encontrarlo a él, mi mirada se topó con dos grandes y oscuros ojos que brillaban, acercándose cada vez más. El alivio que había llegado junto con Jacob rápidamente había desaparecido al ver a aquel animal gigante tan cerca de nosotras. ¡Jacob!, pensé aterrada. Comencé a patalear, quise advertirle a mi captora del inminente peligro al que nos enfrentábamos pero no logré llamar su atención, por más que me sacudí y grité.
Jacob podría estar lastimado…
-¡Suéltame pequeño demonio!-grité.- ¿Quieres mi dinero? Lo dejamos en mi auto, cerebrito.
Aceleró el paso más allá de lo posible y en consecuencia, comencé a marearme. Cerré los ojos mientras seguíamos pasando entre árboles, siempre árboles, todos iguales, todo verde. Ninguna posibilidad de recordar el camino si lograba escapar.
Edward's POV
Durante la noche había ignorado el hecho de que no era el único preocupado por el bienestar de Bella y que estaba al tanto del peligro que corría, una vez más. Pese a su insistencia los aullidos fuera de la ventana de su cuarto no habían logrado desconcentrarme y no habían informado sobre ningún peligro. Desconocía si era sólo él el que estaba al tanto de la llegada de Victoria y Laurent pues todos sus pensamientos se concentraban en la mejor manera de exasperarme.
Al salir, para su alivio, de la habitación de Isabella, me esperaba en el pequeño bosque que bordeaba el terreno de la casa de Charlie. Seguía gruñendo, con los ojos desorbitados. Aguanté la respiración mientras me acercaba.
-Cuídale-le dije y dándome la vuelta me fui, ignorando la sarta de palabras que profirió en su melenuda cabeza.
Marqué el número de Emmet mientras me dirigía al bosque. Llamó y los tonos se fueron sucediendo uno tras otro, pero él no contestó. Quizás el enfrentamiento estaba es su apogeo, esperaba llegar a tiempo. Éramos mayoría, no tenía miedo por eso. De hecho sólo temía por Bella y su familia, pero ahora que sabíamos los planes de Victoria y Laurent habíamos sido precavidos. No volverían a acercarse a ellos.
No me fue difícil encontrar el camino que conducía al lugar exacto en el que se encontraba ella. Al parecer, me esperaba. Pero me extrañó no ver a Laurent junto a ella. Quizás ya habían acabado con él y Victoria había logrado escapar.
Se volvió para mirarme y me ofreció una sonrisa. La cual no respondí.
-Dudo que haya sido una coincidencia-le dije deteniéndome frente a ella.
Me miró con curiosidad.
-De entre todos tenían que atacar a su padre.
Abrió los ojos comprendiendo. Levantó los hombros, restándole importancia.
-Esperaba hablar contigo antes de empezar con la acción. Ya podrás vengarte luego-chasqueó la lengua.
Entrecerré los ojos mientras intentaba dilucidar de qué iba esto.
-Como podrás suponer, parte de tu familia ya acabó con Laurent.-lo dijo sin una pizca de pena o arrepentimiento. El sólo había sido un instrumento más en su camino para llegar a nosotros.
Cuadré los hombros esperando.
Victoria cruzó los brazos tras su espalda en un gesto infantil.
-¿Cómo ha resultado este año para ti?
-Eso no es de tu incumbencia.
-De hecho, si-susurró-Verás, me llevé un verdadero chasco cuando me enteré que la humana no recordaba nada y más importante no te recordaba a ti.-inclinó la cabeza hacia un lado.-Todo fue por nada. Ustedes mataron lo que yo más quería por salvarla y ella ni siquiera puede recordarlo. Ni siquiera se quedó contigo y tu no volviste a ella. No lo entiendo.
Suspiré, no necesitaba un recordatorio.
-Es lo mejor para ella, esta vida no la merece. Por lo tanto, te agradecería que la próxima vez que quieras dejarnos un recado lo hagas directamente con uno de nosotros y no utilices a humanos para tus encargos personales.
-No lo volveré a hacer-dijo confiada.-Pero, no me dirás que no fue entretenido escucharla, ¿cierto?
-¿De qué hablas?
-Ya sabes, tu don-marcó la última palabra abriendo los ojos con sarcasmo y estirando los labios con burla-no llegaba a ella. He hecho mi tarea.
-¿Qué tienes que ver tu con eso?
Soltó una risa, como si no pudiera ser más obvio. No podía saber lo que cruzaba por su cabeza, evitaba pensar en lo que yo tanto quería saber.
No respondió directamente a mi pregunta.
-La primera vez fue fácil. Ella pensó exactamente lo que quería que escucharas. Sabiendo que no podrías tenerla fue divertido que ella pensara en ti desde la primera vez que te vio. Fue muy predecible el resto. De verdad los humanos no aprenden, son tan aburridos. Cometen una y otra vez los mismos errores. ¡Tropiezan una y otra vez con la misma piedra!-esta vez la risa retumbó por todo el sombrío bosque.-Luego fue cosa de mantener las apariencias. Primero alejé a la vidente para que no se interpusiera en mis planes-tarareó una canción conocida. La misma que había escuchado una mañana en el bosque, cazando junto con Jasper. Volví a sentir un extraño y ligero sopor. Se detuvo y esbozó una sonrisa, llena de orgullo Sentía cómo se te abría una nueva herida cada vez que oías su vocecita en tu cabeza. Necesitándote primero y luego enamorándose nuevamente de ti. Y tu no podías hacer nada. ¡Cómo me divertí! Tu no podías decirle, porque qué tozudo eres, lo que con tanto esfuerzo callabas.
Sus palabras, el tono de su voz, fueron cambiando gradualmente a medida que me hablaba. No era una venenosa vampira buscando vengarse; era una mujer, una que había perdido todo lo bueno que podía tener la existencia, me hablaba con envidia.
Por unos instantes no hubo más que silencio.
Hasta que su risa casi histérica rompió con el. Sus ojos brillaron negros y sedientos cuando se acercó a mí. Me mostró su sonrisa completa y fue en ese instante que noté que apenas podía moverme. Sentí su respiración respondiendo a la mía. El olor ácido de su aliento me puso en alerta.
Dio unos pasos lejos de mi sin quitarme su resentida mirada. Desapareció entre los árboles y no pude mover ni un solo pelo para seguirla. Tenía las extremidades totalmente inmóviles.
Volvió luego de unos instantes con una sonrisa triunfal y con Bella, pareciendo una muñeca de trapo, en sus brazos. Ella miraba desorientada hacia todos lados, pero no se percató de mi presencia. Podía evidenciar el miedo en su rostro y en lo acelerado de su corazón. Victoria por fin la soltó y se puso a caminar de un lado a otro frente a ella. Se acercó para tocarle el cabello y la encontró apetitosa. Quise gritar, susurrar, hacer algo para llamar su atención mas fue imposible. Tan sólo podía mirar y esperar que todo terminara misteriosamente bien. ¿Es que Alice no había previsto esto? ¿Dónde estaban todos? Mis dientes rechinaron en el arduo intento que hice por realizar cualquier tipo de movimiento.
Bella's POV
Me soltó bruscamente cuando se detuvo. Abrí los ojos, mareada, y me encontré en un valle rodeado de macizos y gruesos árboles, formando compactos muros alrededor mío.
-No quiero robarte-me informó.
Tragué saliva, podía ver un destino aún peor para mí. Logré pararme para hacerle frente.
Ella caminaba frente a mí de un lado para el otro, lentamente, elegantemente. Me recordó el paso de Alice, pero este era más desenfadado, más animal.
-Hace mucho tiempo que esperaba este momento. Insignificante humana, todo fue por tu culpa-negó con la cabeza con incredulidad, al tiempo que sus ojos se volvieron de un negro intenso, de una profundidad que no podía ser posible.
-¿Mi culpa? No entiendo de qué hablas.-Sentía el miedo estancado en mis pies, no podría correr, aún teniendo una oportunidad, la cual era escasa. Se acercó a mí y se puso detrás mío. Me volví para mirarla, y con los ojos abiertos por la sorpresa y un nudo en la garganta, vi a Edward Cullen quieto sobre el tronco de un árbol.
-No, a él no. No le hagas daño-susurré sin pensarlo, mis ojos se habían llenado de lágrimas-la culpa es mía-le recordé.
Rió infantilmente, con burla y desdén. Sus ojos se achicaron por efecto de la risa, se vio más diabólica que antes. Se me erizó la piel, mis ojos seguían clavados en los de Edward cuando ella dijo:
- Si, la cosa es contigo, pero por él.
¿Era posible tener los ojos tan profundos y oscuros y seguir teniendo una mirada atrayente?
Negué con la cabeza, confundida.
-Ya, ya no recuerdas nada. ¿Quisieras recordar? ¿Quieres saber por qué por más que te alejes todo te lo nombra?
Di un paso adelante. El rostro de Edward se torcía de dolor. Me miraba como sólo vi en mis sueños y el dolor que parecía sentir no alcanzaba a enturbiar la hermosura de su cara.
Ella se acercó más a mí, su rostro ocupaba todo mi campo visual. Respiró profundamente con los ojos cerrados y una sonrisa se escapó de sus labios. Pude ver dos largos colmillos adornándola. El terror terminó por dominarme pero por alguna razón, y aún con mis rodillas tambaleando, no caía.
El sopor me invadió e hizo que mis parpados cayeran pesados, cerrando mis ojos. Ya no despertaría. Había hecho tan poco con mi vida…
Mis sueños cobraron vida en mi cabeza, viví cada una de esas imágenes en lo que me pareció una vida entera. Ahora su rostro era claro, su tacto frío y sus ojos de un miel intenso. Y me sonreía.
Sentía ahora su tacto real, como si de verdad estuviera a mi lado rodeándome con sus brazos y sentía que la vida no podía ser más bella, que el cielo gris no podía brillar tanto y que mi corazón no podía latir más rápido, de un momento a otro dejaría de latir pues esta felicidad no parecía real.
Risas, murmullos, ironías; mi corazón revoloteaba descontrolado. Mi respiración era agitada Roces, besos, caricias, su frío aliento recorriendo mi cuerpo, sus suaves manos dibujando sobre mi piel, quemándome, aunque bien sabía que eso no era posible.
Todo volvió. Un faro aún me esperaba con esperanza en la bahía, cada noche estuvo llamándome con sus luces, anhelándome, hasta que regresé deslumbrada por la intensidad de aquél resplandor, y esta vez con mis recuerdos.
Una gélida brisa recorrió mis memorias, quitándoles el color, desvaneciéndolos a su paso.
Luego recordé que me estaba despidiendo, pero no estaba lista para dejar este calido lugar. No ahora, no tan pronto. ¿No podían dejarme para siempre aquí? Todo encajaba en este lugar, todo tenía su sitio y aunque pareciera imposible las cosas resultaban, la vida era buena. Pero no tuve fuerzas para luchar y me dejé llevar por esa oleada fría que me arrebata el único regalo que me había dado la existencia, los días pasados habían valido la pena, todo lo ocurrido había valido la pena, comencé a tiritar y me rodeé con mis brazos para cubrirme del viento. Todo lo que veía ahora eran sombras. Abrí los ojos. Me encontré en un oscuro bosque, el viento acariciaba mi cuerpo sin tregua alguna y me puso en alerta. De alguna manera había podido despertar, había vuelto, pero recordé que estaba a punto de morir.
La realidad logró abrumarme y mis rodillas cedieron, dejándome caer.
Ignoré una perezosa voz en mi cabeza que me decía que no valía la pena hacer el intento de pararme, que en unos minutos más dejaría de existir y que pronto me convertiría en polvo. No iba a resignarme, tenía que verlo por última vez, debía ser la imagen con la que mis ojos se cegarían, el último latido debía nombrarlo. Me levanté, sosteniéndome en una rama cercana, pasé de ella como si no existiera y me acerqué a Edward. El levantó la mirada, con asombro. Mi barbilla comenzó a temblar, respiré profundo.
Edward's POV
-Suéltalo-ordenó Bella, aún mirándome a mí. Con los ojos llenos de cólera. –El-se le cortó la voz-él lo va a saber igual. Y ya ves, no le importa.- Una imperceptible sonrisa apareció en su rostro y un leve asentimiento de cabeza me bastaron para saber que todo estaba bien. Se dio vuelta y encaró a Victoria.
-¿Qué estás esperando?-le preguntó desafiante.
Victoria no se esperaba este giro, en su cabeza Bella pedía piedad.
Los segundos antes de la destrucción total parecieron eternos como los momentos antes de la detonación de una bomba, como el último latido de una buena vida. Parecía que el tiempo se sobrecogía, como el abrupto cese de la respiración cuando se encuentra algo perdido por años, como cuando ves aquello que amas sonriéndote en correspondencia y al siguiente segundo todo es confusión. No hay más al segundo siguiente.
Victoria tomó la mano derecha de Bella con furia, con los ojos encendidos, y la besó. Besó la cicatriz en forma de medialuna, una promesa de venganza.
-Mi amor por el tuyo-dijo Victoria.
Apretó la mano de Bella fuertemente y esta comenzó a sollozar y a retorcerse por el dolor. Escuché cómo uno de los huesos de su muñeca se desencajaba del resto.
-Edward-susurró entre dientes, aguantando el dolor con los ojos cerrados-Edward, te amo. ¡Qué improbable!-susurró más para sí misma, alzando las cejas y luego se desmayó.
Algo hizo clic en mi interior y sus palabras, aún rondando en mi cabeza, me liberaron. Victoria mantenía aferrada a Bella y echaba su cabeza hacia atrás, preparando sus colmillos para entrar en su yugular. Demasiado cegada con el buen resultado de su venganza como para percatarse de mi ataque. Pero antes de que pudiera acercarme a ella un gran animal de piel roja se abalanzó sobre ellas, tirándolas al suelo. Observó a Bella por un instante y volvió a arremeter contra la vampira.
Tomé a Bella en mis brazos y esta, pegada a mi pecho, abrió los ojos.
-Ayúdalo-pidió-está solo. No permitas que le pase nada malo.
La tendí con cuidado detrás de unas madreselvas y me aseguré de que no viera nada que pudiera choquearla aún más.
Al volver, dos rocas pesadas parecían chocar y caer con ruido seco al suelo. El hombre lobo me miró con odio, pero no había tiempo para las rencillas. Con él, fue fácil retenerla y quitarle toda posibilidad de usar sus trucos mentales nuevamente. Sostuve sus brazos, su cabeza caía pesadamente en un ángulo imposible, mientras Jacob arrancaba uno a unos los pedazos de su cuerpo.
-Aquí-dije frente a los restos de Victoria, y al momento siguiente tenía a Carlisle y a Emmet junto a mí.
Jacob se alejó, perdiéndose en el bosque.
-¿Está Bella herida?-preguntó Carlisle.
-La mano derecha rota.
Hola!
Quería esta vez primero agradecerles por lo pacientes que han sido conmigo.
Se que me he demorado mucho en subir últimamente los capítulos, así que gracias por esperar.
Muchas gracias también por seguir leyendo y por dejar sus reviews de vez en cuando.
Besos!
