O.o Kaoru-chan o.O
-Disclaimer-
Naruto no me pertenece. Este fic es por mero entretenimiento.
Ángel
Parte II
Sasuke
Esto era... molesto.
Demasiado, para lo que un Uchiha podía soportar.
Las sonrisas deslumbrantes, la risa musical, las palabras calidas, esa... alegría contagiosa, ese entusiasmo arrebatador, esa... dulzura ¿encantadora? Se sentía asqueado de solo pensarlo.
Demasiado empalagoso.
Demasiado molesto.
Demasiado... rosa y feliz.
Sasuke Uchiha se pasó una mano por sobre sus cabellos. Suspiró y se volvió a concentrar en los contratos que tenía frente a él.
Toc-toc
-¿Sasuke-kun¿Puedo pasar? - aah, esa voz tan molesta.
-¿Qué quieres Haruno? – su tono frío y seco, hubiesen hecho retroceder a cualquiera, claro, todos menos Haruno Sakura.
Entró a su oficina, y caminó los cinco pasos que la separaban de su escritorio. Sus pasos eran resueltos, confianzudos hasta podría llamarlos... ¿alegres?
Eso hasta era estúpido de siquiera pensarlo.
-Tengo más papeles para que firmes, Sasuke-kun – musitó ella con voz demasiado alegre para una mañana fría de invierno y una sonrisa demasiado brillante que competía con el mismo sol.
Habían pasado dos semanas de aquel encuentro. Si, si, el encuentro del ascensor, cuando para que Sakura pudiese sobrevivir tuvieran que usar el calor corporal de ambos. Dos semanas después de que Sakura se enterara de la verdad, que su querido ángel y protector no era más que el mejor amigo de su novio y claro, dos semanas desde que él había comenzado a tratarla fríamente. Como sino existiera.
Ouch, eso dolía.
Pero ella le sonrió, como si esos actos no se interpusieran en su camino a la felicidad. Ella lo trataba igual que al resto de sus compañeros.
Claro, que la buena relación también era forzada por ser su secretaria personal.
Suspiró.
Si, Naruto le había convencido para que ocupara el lugar de secretaria ejecutiva personal de Sasuke Uchiha. Porque, aparentemente, él era tan cabeza dura que no era capaz de admitir que necesitaba ayuda, que alguien le mejorase la vida... al menos laboral porque si partimos de otra base... se la estaba empeorando.
Ella estaba haciendo bien su trabajo. Aunque él no tenía la intención de confirmárselo.
-Déjalos sobre el escritorio, Haruno. Por la tarde los firmo. – se limitó a contestarle sin siquiera mirarla. Quería que saliera de su habitación lo antes posible. Su mera presencia le irritaba.
-Oh, vamos Sasuke-kun, los del noveno piso lo necesitan ahora. Es solo el contrato de ayer con algunas cosillas más, míralos y fírmalos. Esperaré aquí. – dijo ella con una gran sonrisa decorando sus brillantes ojos esmeraldas.
Sasuke gruñó por lo bajo y tomó los papeles revisándolos superficialmente pero con atención. No podía concentrarse mucho, pero lo intentaba.
No, no podía si una pelirrosa miraba su enorme biblioteca llena de libros de leyes y economía. Tampoco teniéndola tan cerca de él, sentía que estaba violando su espacio. Y mucho menos si llevaba el pelo recogido en una coleta alta y varios cabellos cayeran rebeldes sobre su perfecta cara y cuello desnudo...
Demonios, era tan irritante.
Pero no podía despedirla, era la novia de su mejor amigo.
El dobe de Naruto.
Conocía como era, alegre, simpática, confiada, determinada, y muy pero muy bondadosa. Una persona perfecta para el idiota de Naruto. Además, fueron esas cualidades las que atrajeron al rubio. Y ella... parecía tener un aura que pedía a gritos ser protegida. Era como, si todo su cuerpo, todo su ser dijera... delicado, frágil, como si se fuera a romper si no se la trataba con sumo cuidado.
Argh, pensar en ello era una estupidez.
Verla frente a su ventana, admirando la extensa vista de Tokyo, notando las curvas que bien eran marcadas bajo ese traje de ejecutiva. Sus frágiles brazos a cada costado de su cuerpo y aquella insoportable sonrisa en sus labios.
¿Qué demonios tenía de gracioso su ventana¿El paisaje de Tokyo?
Masculló por lo bajo, volviendo a prestar atención a los papeles delante de él.
-Sasuke-kun – susurró por lo bajo. Su tono de voz, la nota de su voz tan baja, sus ojos brillantes, su sonrisa calmada. Su cara angelical, su aura calida... sus músculos parecían relajados, pero creía escuchar los latidos desenfrenados de su corazón palpitar como si quisiesen salir de ella.
Y estaba tan tranquila, tan armoniosa, tan... Sakura.
-Sasuke-kun... yo...
La forma en que decía su nombre. La confianza que había en ella, la fuerza, kami...
- Teme, recuerdas la chica de la que estaba perdidamente enamorado?
Naruto...
Su mejor amigo.
-Los papeles ya están firmados, Haruno. Ya es hora del almuerzo. Naruto debe estar esperándote. – le dijo mirándole a los ojos y sosteniendo los papeles en su mano, esperando a que ella los agarrase.
-...
-...
-... hai, Naruto está esperando. – Avanzó hasta el escritorio. El clima se había vuelto frío, temeroso, nervioso, incómodo, sumamente... tirante. Tomó los papeles de su mano e inconcientemente sus dedos rozaron los suyos y una corriente eléctrica los envolvió.
Se miraron directamente a los ojos.
Miles de palabras querían salir de sus labios, con más urgencia que sus propios corazones. Pero la barrera... la... pared, había tantas cosas en juego.
No.
Pero sus ojos, esmeraldas, brillantes, calidos, invitantes...
No.
Toda esa fragilidad, toda...
NO
- Sakura...
Era la primera vez que la llamaba por su nombre, se asombro un poco al querer volver a pronunciarlo contra esos labios que lo invitaban a tomarlos... poseerlos... marcarlos como suyos.
-Sasuke-kun...
No. ¡No! NONo estaba bien, no era correcto, no era justo. No. No. No. Basta, deténganlo, esto no podía seguir así. Basta¡Basta!
No podía hacerlo, no querí- No.
Si quería, pero no podía.
Pero... allí, en el cuarto encerrados... en el último piso, solos... donde nadie... tal vez... solo una vez, nadie los vería...
Y ella estaba expectante.
Oh kamisama...
Tanta conexión, tanta electricidad, estaban envueltos por algo que no quería que se fuera, que se detuviera, kami, kami, Detenlo, kami, no puedo.
Pero su mirada seguía encerrada con la de ella. Sus ojos... decían más que mil palabras.
"Atrévete. ¡Atrévete!"
No ¡No! NO
Basta¿dónde estaba su autocontrol? Nunca le fallaba. ¿Dónde estaba, demonios?
¡Demonios!
Demonios.
Y se había levantado, ahora frente a frente pero sin tocarse. Su piel de porcelana no era nada comparado a la mirada de puro entrego en sus ojos.
Y se acercaban.
Pero sin tocarse, su tacto era pecado. Todo era pecado.
Pero se acercaban igual.
Tan poco... podía sentir su respiración... tan cerca... podía oler su fragancia. Tan próxima... podía volver a sentir su calor. Tan... prohibida...
Tanto deseo, tanta tensión, tanto y tanto que era insoportable.
Ya... los rozaba, rozaba esos labios rosados... tan... suaves, tan exquisitos...
Tan adictivos al toque...
"Tómame. ¡Tómame!"
Sus labios, tan dulces y suaves, adictivos y traiciones. Podía sentir su respiración entre los suyos, fundiéndose en uno.
- pues es ella, Sakura-chan, mi novia
-Eres tan... débil.
Grandes ojos esmeraldas se abrieron de la sorpresa. El shock no había sido porque sus labios habían rozado los de ella. No...eso no. Luego, sus ojos se oscurecieron, se entristecieron y... lo miró con profunda decepción.
Y el encanto se rompió. Como un cristal que cae al suelo, rompiéndose en miles de pedazos. Imposibles de volver a juntar y reconstruir.
Cortó su mirada, su conexión quedó hecha trizas, el momento había terminado y nada había pasado. Nada de lo cual pudiesen dañar a esa persona.
Pero ambos respiraban profundamente, agitados como si hubiesen estado en una lucha de labios, buscando por la dominación.
Algún día... Tal vez...
No.
Jamás.
Nunca.
No era posible.
Debía olvidar.
No.
Los papeles habían caído al suelo, él abrió la boca, tal vez para disculparse, tal vez para echarla, tal vez para aclararse.
Pero ya había hecho lo suficiente. Había dejado en claro donde estaban parados los dos. Y ella, no quería escuchar la verdad de sus labios.
La verdad que tan latente se hacía entre ellos cada vez que se veían, cada vez que sus miradas se encontraban, cada vez que un roce los hacía perder la razón.
No, ella ya no quería escuchar nada.
Tomó rápidamente los papeles del suelo y salió de la habitación con su paso apresurado. La vio salir apurada, por su vista asombrosa pudo notar la rigidez de su cuerpo y como esperaba salir de esa puerta para permitirse desahogarse.
Frágil...
Tan frágil.
Sabía que nunca olvidaría la mirada de decepción y dolor de sus ojos en su mente. Quedaría inpregnado en sus recuerdos.
La tensión en el aire se había desvanecido dejando solo un trazo amargo de lealtad.
-Teme¿recuerdas la chica de la que estaba perdidamente enamorado? pues es ella, Sakura-chan, mi novia
-Lealtad – murmuró por lo bajo, cuando volvió a sentarse. Su mirada perdida en el techo.
-Teme, nunca, pero NUNCA llames a Sakura-chan, débil... te odiaría por siempre. Y no quieres que tu secretaria, mi novia, Sakura-chan, te odie, ne?
– Lealtad – murmuró con pesar.
300 reviews! 300!! Estoy extaciada, emocionada, ilusionada, sorprendida, contenta. Aah, estoy sin palabras.
Los amo. Les quiero. Les deseo lo mejor de lo mejor.
300 reviews!
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300!!
O.o Kaoru-chan o.O
