Disclamer: One Piece y todos sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.
Mi OC es producto de desvaríos míos.
Lost in the Sea
21.
Una oleada de pensamientos tropezaban y caían de bruces al suelo en la mente de Law. No sabía qué hacer, qué decir, ni a dónde mirar, y la expresión de Kat se venía abajo por momentos.
-Yo… Siento mucho haberte incomodado antes-comenzó ella-. Siento haber sido… Poco… Adecuada…
Se sonaba estúpida a sí misma, pero era incapaz de hilar las palabras mejor.
-Y… Siento…
Entonces se dio cuenta de que seguía desnuda y que aquello era probablemente lo que más estaba incomodando a Law en aquel momento y dejándolo pasmado.
-Dios santo-susurró-. Lo siento mucho.
Desvió la mirada, tratando de buscar algo con lo que taparse en la habitación. Law se dirigió al armario y le tendió lo primero que encontró, una sábana. Cuando ella fue a cogerla, entonces se lo pensó mejor, y las sacó de su alcance con un movimiento rápido. Kat lo miró, desconcertada, esbozando una sonrisa nerviosa y temblorosa.
El doctor compuso entonces un gesto que la chica llevaba ansiando ver desde hacía días. La expresión que tenía cuando estaba tranquilo, aquella sonrisa que tanto solía molestarla antes, creyendo que se trataba de un gesto de autosuficiencia.
-No-habló por fin él-. Lo siento yo.
La cubrió con la sábana, abriéndola en el aire por encima de su espalda y arropando a la chica.
-Me has dado un buen susto esta noche. Estaba muy centrado y no…
Abrazó a la chica con fuerza, que lo correspondió. Se fijó en que ella sonreía de un modo muy extraño.
-¿Qué pasa?
Ella rió.
-Nada. Que no sé cómo hemos llegado a esto, pero…
No dijo ni una palabra más, sino que tomó el rostro del capitán entre las manos y se acercó lentamente para besarlo.
-Eres tonto del capirote, Trafalgar Law-le susurró.
Él le dedicó una mirada de reproche.
-¿A qué viene eso?
Kat se recolocó la sábana para estar más cómoda y se tiró sobre la cama con cara de felicidad.
-Casi haces que me dé algo pensando que…
-¿… que no sentía nada por ti?-completó él-Bueno, yo al menos no fingí amnesia sobre un beso-le echó en cara de forma desenfadada.
-Creí que lo había alucinado-se excusó ella.
El capitán sonrió y se sentó junto a ella. Lo pensó un instante y luego decidió tumbarse.
-Idiota-repitió Kat en un susurro a la vez que se abrazaba a él, sonriente.
Law se rió.
-Me gusta este lado de ti.
La stormdancer levantó la vista con expresión escéptica.
- ¿Qué lado?
-El que enseñas a la gente cuando estás tranquila, supongo. Ahora me tratas como a Marlon o a Stardust-explicó en tono tranquilo-. Y eso no es poco. Estás siendo cariñosa conmigo.
La chica escondió la cara, sonrojándose. Una parte de ella quería que Law cerrara la boca y dejara de hacerla sentir vulnerable, y otra deseaba que siguiera hablando sobre su forma de ser.
El doctor comenzó a acariciar su pelo con delicadeza. No quería resultarle molesto y era muy consciente de que a Kat no le entusiasmaba el contacto físico.
-Mmm.
Observó cómo entrecerraba los ojos y se dejaba hacer con tranquilidad. El corazón le latía con fuerza y la sonrisa se le escapaba sin poder remediarlo.
-Tú también eres idiota-masculló-. Una gran idiota.
De la popa del submarino venía una hermosa melodía que resonaba en toda la nave. La violinista tocaba, principalmente para las criaturas que la acompañaban con sus cantos, pero consciente de que la escuchaba toda la tripulación.
Se había sentado sobre la barandilla, mirando al mar. El sol se ocultaba y sentía que en el fondo, interpretar la canción para las criaturas era una excusa que se ponía a sí misma. Era una pieza muy especial, y estaba llegando a una parte difícil…
Y como siempre, sus dedos se bloquearon, tropezando por el mástil y entorpeciéndose los unos a los otros. Kat resopló y se bajó el violín del hombro.
-Lo siento si te he desconcentrado-dijo la voz de Law a su espalda.
La chica le dedicó una mirada lacónica. Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba allí.
-No ha sido culpa tuya. Es esta maldita canción…
Law avanzó y se sentó a su lado, de cara al agua, dejando un cubo lleno de pescado en hielo sobre la cubierta. Sacó un par de peces y se los lanzó a Marlon y Stardust, que los atraparon en el aire.
Kat lo miró fijamente de arriba abajo. Esos bichos lo habían aterrado hasta hacía relativamente poco, por no hablar de la postura poco equilibrada que podía llevárselo al agua en cualquier momento.
-Sonaba bien-comentó el capitán.
La arashinoko resopló.
-En realidad, la parte que no consigo tocar es pura repetición de un fragmento anterior. Pero cuando intento tocar la canción entera… No hay manera.
-Ya lo conseguirás.
Ella asintió. Se sentía rara en aquella situación, como si Law no fuese la misma persona para ella y al mismo tiempo nada hubiera cambiado. Lo que le recordó…
-Oye, Trafalgar.
-¿Hmm?
-Sigues sin ser mi capitán, ¿entendido?
Éste soltó una carcajada y volvió a lanzarle un par de peces a las criaturas.
-Si Doflamingo acaba conmigo mañana-comenzó, sin borrar la sonrisa-. ¿Me llamarás capitán en mi funeral?
Kat se pasó el arco y el violín a una sola mano, y con la que quedó libre, desequilibró a Law y lo dejó caer al agua. Stardust lo sacó a flote de inmediato.
-No se te ocurra decir eso otra vez-lo regañó.
Apoyándose en el morro del odontoceto, volvió a subir a la cubierta y se quitó los zapatos y la sudadera empapada. Ella desvió la mirada hacia el agua, enfurruñada.
Se quedaron en silencio un rato, hasta que la chica se decidió a retomar el tema.
- ¿Cuál es el plan?
-Tú y yo iremos con Caesar a por Doflamingo, mientras los Mugiwara se reparten la fábrica de SMILE y…
- ¿A POR DOFLAMINGO? ¿TÚ Y YO, SOLOS?
-No, Nico Robin vendrá con nosotros. No te preocupes, Saeglopur. Lo tengo todo controlado.
-Sí, seguro que sí…-respondió en tono burlón-Como en Makea, ¿no?
Law puso los ojos en blanco.
-Mis planes suelen ir sobre ruedas, ¿de acuerdo?
La stormdancer decidió no enfurruñarlo más y retomó la canción que había estado ensayando antes. Se concentró al máximo, cerrando los ojos.
La melodía proyectaba imágenes en su cabeza. Una playa al atardecer. Un bosque creciendo salvaje e imponente. Y lo que había más allá de ellos: tesoros bajo el mar, explosiones de vida y coraje…
Entonces, sus dedos volvieron a desorganizarse en el segundo estribillo y la magia se esfumó.
-Mierda-masculló- ¡Joder!
El capitán le puso una mano en el hombro.
-No te preocupes, ya saldrá. Después de todo, puedes tocar perfectamente las notas. Sólo necesitas práctica…
Kat le dirigió una sonrisa tímida y se arrimó a él, rodeando su cintura con el brazo mientras él pasaba el suyo por la espalda de la chica.
-¿Cómo se llama?-preguntó el doctor.
La violinista compuso una expresión de desconcierto total.
-¿El qué?
-La canción, Kat…
-¡Ah…!
Su cerebro se había desconectado un segundo cuando había entrado en contacto con él. Se había olvidado de la canción y de todo. Marlon y Stardust emitieron gorjeos que sonaban como risitas, y ella los salpicó cariñosamente con el pie.
-No tiene nombre-respondió finalmente-. No puedo acabarla, así que…
En lugar de finalizar la frase, comenzó a tocar otra canción, separándose. El capitán la reconoció al instante.
-Tocaste eso la primera vez que te vi.
La violinista dejó de tocar sólo para respetar las pausas marcadas por la partitura, y siguió tocando. Empleando el agua del mar, Kat usó la música para formar esferas flotantes que comenzaron a pulular alrededor de ambos. Cuando la canción comenzó a acelerarse, se vaporizaron en un instante, desapareciendo y haciendo que Law diera un respingo.
Las criaturas acompañaron a la stormdancer con sus cantos. El cirujano no pudo evitar desear que el tiempo se detuviera en ese instante, y no tener que pelear con su enemigo, ni apostar su vida ni la de Kat al día siguiente.
-Oye, Saeglopur… Si mañana te lo ordeno, huye.
Ella frenó la melodía en seco y lo miró con los ojos como platos.
-A ver si te entra en la mollera, Trafalgar-lo amenazó-. Tú no eres mi capitán. No me das órdenes. ¿Entendido?
Éste chasqueó la lengua.
-Sae…
- ¡Sae-nada! Haré lo que crea conveniente. Se te olvida que esto ha dejado de ser únicamente cosa tuya, ¿no?
Law tragó saliva y desvió la mirada, manteniendo el semblante serio. Ella insistió, acercándose a él de nuevo.
-Yo también quiero ver a Doflamingo derrocado. Y desintoxicar el mar que rodea la isla. El océano es mi hogar, y no tiene derecho a destruirlo como hizo con mi casa en Dressrosa.
El doctor giró la cabeza para mirarla fijamente a los ojos y rozó las mejillas de la chica con la yema de los dedos.
-Lucha por lo que quieres-susurró.
-Tú también-respondió ella-. Y sobrevive.
Amaneció en silencio al día siguiente. Nadie mantenía las joviales conversaciones mañaneras de siempre, al menos en el submarino. Era fascinante cómo Luffy contagiaba su buen humor al resto de la tripulación. Kat trataba de formar parte de aquello, pero no podía. No estaba segura de estar lista para ver de nuevo la isla que había dejado atrás hacía tantos años.
No es como si la recordara mucho, de todas formas.
-¿Queda alguien por prepararse?-preguntó Law, ajustándose la katana a la espalda mientras bajaban la rampa hacia la playa.
La stormdancer, que iba a su lado, dudó un momento y luego se adelantó para acercarse a la orilla. Marlon y Stardust la observaban a unos metros de distancia, donde el agua era lo suficientemente profunda. Kat se llevó el puño al pecho y luego lo bajó suavemente, como un péndulo.
Law reconoció ese gesto. La familia de Kat que vivía en Makea se había despedido así de él. Cuando la chica volvió a su lado, se preguntó si la importunaría mucho contarle qué significaba.
-¿Estás bien?-dijo en su lugar.
Ella asintió.
-Tengo una corazonada.
-¿Buena o mala?
La chica lanzó un largo suspiro y miró al capitán con desdén.
-No lo sé.
-¡Eso no es una corazonada! Tener la sensación de que va a pasar algo cuando es obvio que va a pasar no puede llamarse…
Kat le tapó la boca.
-Cierra la cremallera, Trafalgar, me estás poniendo nerviosa.
El doctor se zafó de ella y le revolvió el pelo para fastidiarla. Finalmente había optado por pensar directamente en la misión y no en sus consecuencias. Así mostraba una apariencia relativamente tranquila, aunque era obvio que estaba tenso.
-Bueno, bueno… ¿A dónde vamos?-preguntó Kat.
Law puso los ojos en blanco.
-Ya te repasé la misión anoche. Tú y yo a Green Bit.
Shushushushu! Schwarzblau de vuelta! Os prometí que no abandonaría esta historia, y sigo escribiéndola, aunque poco le queda... :')
Este capítulo no tiene canción, porque a la pobre Kat no le salió bien al tocarla.
¡Muchas gracias por seguir leyéndome!
Have a whale day!
