Disclaimer applied
Exilio
Capítulo 21. La capa de nubes rojas
- ¿Qué haces aquí? – preguntó el pelinegro con su habitual tono frío cuando el fundador del clan Uchiha atravesó la puerta.
- ¿Así es cómo recibes a la familia, Sasuke-kun? – respondió el recién llegado con una amortiguada risa tras la máscara.
Madara pasó al interior haciendo ondear su capa de Akatsuki tras él, y sin ser invitado se sentó en uno de los sofás, el mismo que había ocupado Sakura cuando les contó la historia de Konoha el día que llegó.
- Qué lugar tan acogedor – comentó distendidamente el Uchiha – ahora me explico por qué llevas tanto tiempo aquí.
Hablaba sólo para Sasuke, como si el resto fueran invisibles, sólo unos subordinados a las órdenes del pelinegro de los que se podía prescindir si llegaba el momento.
- Dónde esté no te importa – contestó Sasuke en su tono habitual.
- Me preocupaba que hubieras olvidado tus propósitos – comentó el Akatsuki con falso tono casual – ¿o tal vez te has echado atrás?
Por toda respuesta el Sharingan rodó en los ojos del joven Uchiha.
- Me alegra saberlo porque traigo noticias que tal vez te interesen si planeas ir por Konoha – informó Madara – Pain falló en la captura del Kyuubi y cayó.
- Me da igual lo que pase en tu patética organización, Madara – interrumpió Sasuke con insolencia.
- Oh, Sasuke – negó el Akatsuki con falsa decepción - ¿esos son los modales que Mikoto y Fugaku te enseñaron? Itachi era mucho más…sutil.
La furia del menor de los Uchiha era palpable, sus puños estaban apretados y sus hombros en tensión, miraba a Madara de esa manera que sólo él sabía y que te hacía temblar las piernas.
- Yo no soy Itachi, así que di lo que has venido a decir y lárgate – dijo Sasuke con ira contenida.
Madara parecía divertido.
- Está bien, está bien – rió levemente – en el fondo me gusta tu actitud.
Sasuke no contestó, se limitó a seguir mirándole inexpresivo.
- Cómo iba diciendo, Pain no capturó al Kyuubi pero casi acaba con la aldea y la Hokage cayó. Creo que te gustará saber que los ineptos de Konoha pusieron como Hokage a tu querido amigo Danzou – le miró esperando su reacción.
- Eso no cambia nada, no será Hokage por mucho más tiempo – respondió Sasuke con arrogancia fingiendo que no sabía nada.
- En realidad lo cambia todo – contradijo Madara – debemos modificar nuestros planes.
- No hay un "nuestros", yo trabajo solo – puntualizó Sasuke.
Después de su fracasada experiencia con la organización de Madara, el pelinegro había decidido seguir su propio objetivo sin intermediarios que sólo lo retrasaban con sus propios planes, antes de encontrar a Naruto y Sakura estaba esperando el momento oportuno para ir a acabar con Danzou sin contar con Akatsuki.
- Y eso es lo que te hará fracasar, Sasuke – dijo el Akatsuki – recuerda que incluso Itachi necesitó mi ayuda.
El menor de los Uchiha estrechó los ojos mandándole una mirada fulminante.
- Ya te lo he dicho, yo no soy Itachi – repitió haciendo que el Sharingan girara amenazador.
- Calma, calma, muchacho. No he venido aquí a pelear sino a hacerte un favor – sonrió Madara.
Suigetsu no pudo contener una especie de carcajada bufido ahogado que disimuló con una falsa tos cuando Karin le dio un codazo.
- Tal vez deberíamos hablar en un sitio más tranquilo – comentó el fundador del clan levantándose y caminando hacia una de las habitaciones cercanas dónde guardaban armas.
Sasuke le siguió impasible sin percatarse de la cara de horror que Karin tenía en ese momento y cerrando la puerta tras él.
- ¿Qué te pasa, zanahoria? – susurró Suigetsu hacia la pelirroja.
- Mierda, mierda, mierda – gimoteaba la kunoichi mordiéndose el labio y mirando hacia el lugar en el que Sasuke y Madara habían entrado.
- Karin – llamó el ninja para captar su atención.
La pelirroja miró a sus dos compañeros con angustia y movió los labios sin emitir ningún sonido formando la palabra "Sakura" mientras señalaba la habitación en la que el Akatsuki charlaba con Sasuke.
- Joder – Suigetsu se pasó una mano por el pelo.
Juugo suspiró y se cubrió la cara con las manos mientras Karin continuaba dando saltitos de nerviosismo. Lo único que les quedaba era esperar que Madara no descubriera a la pelirrosa escondida.
*/*/*/*/*
- Esos tres, Hebi, Taka o cómo sea que les llames ¿siguen siendo útiles? A mí me parecen más un estorbo que otra cosa – comentó Madara con desdén.
Sasuke enarcó una ceja cruzado de brazos. ¿Es que sólo había venido a criticar? Parecía más una vieja cotilla que el líder de una organización criminal.
- Cómo quieras – concedió el Akatsuki encogiéndose de hombros – a lo que iba, ahora Danzou es Hokage y es mucho más difícil llegar hasta él, Konoha ha reforzado sus defensas. No sé qué está haciendo dentro de esos muros pero lo de villa oculta nunca había sido tan cierto, y sus ninjas apenas salen a misiones fuera, están congregados cómo si esperaran un ataque, sólo los ANBU salen de la aldea. Si apareces allí te toparás con todo su ejército acampado entre el Hokage y tú.
- Ese es mi problema – contestó Sasuke con indiferencia.
- Pensaba que deseabas vengar a Itachi y al clan, ¿vas a fracasar en el último momento? – Preguntó con malicia el Akatsuki – ¿o acaso ya has olvidado todo lo que tu hermano tuvo que pasar para asegurarse que estabas bien? Tal vez te has arrepentido y ya no quieres acabar con toda esa sarta de traicioneros conspiradores que te lo quitaron todo.
Esta vez Sasuke no dijo nada, sólo apretó los puños en silencio mirando al suelo.
Madara sabía perfectamente que hilos tocar para manipular al Uchiha sin que este ni siquiera se diera cuenta. Lo tenía todo perfectamente calculado para poder usar a Sasuke para sus propios propósitos haciéndole creer que era al revés.
Con Itachi no había podido, ese muchacho tenía los valores grabados a fuego en el alma y era incorruptible. Pero por suerte para él, Sasuke no contaba con un corazón tan fuerte como el de su hermano. Madara podía ver con claridad que tenía miedo, se escudaba tras una sangrienta venganza para no formar lazos con nadie porque la verdad era que tenía terror a perder otra vez a alguien que le importara.
Y él se aprovecharía de eso, tan obcecado estaba Sasuke en no sufrir que había conseguido realmente no querer a nadie y eso lo había convertido en el arma perfecta para él. Le usaría para destrozar Konoha como quién controla una tempestad.
- Vuelve a Akatsuki. Sin el poder de los biju no podrás con Konoha y todo tu esfuerzo no servirá para nada, serás una decepción – dijo el Uchiha con crueldad – permíteme una pequeña pregunta, tengo curiosidad, ¿alguna vez tu padre te dijo que estaba orgulloso de ti?
Los hombros de Sasuke se tensaron visiblemente y crispó el rostro un segundo.
- No, claro que no. Era lo que más deseabas ¿verdad? – Madara dio unos pasos rodeando a Sasuke que seguía inmóvil, como si fuera un buitre cercando a su presa – Y gracias a ellos ya jamás podrás oírlo, sin embargo, puedes hacer que lamenten el día que decidieron arrebatarte tu mundo.
Sasuke notó cómo una tela caía sobre sus hombros, no cambió su expresión vacía ni se movió un ápice. A sus espaldas Madara sonrió acomodando una capa de Akatsuki sobre el joven Uchiha.
- Se un verdadero Uchiha. Destrózalos a todos y venga el recuerdo de tu familia ¿o vas a dejar que sus asesinos queden impunes? Hazlo por la memoria de tu padre, el amor de tu madre, la lealtad de tu hermano. Haz que se sientan orgullosos de que lleves el nombre del clan.
El menor de los Uchiha se irguió levantando la cabeza para revelar sus ojos rojos como ascuas de fuego y bruscamente pasó las manos por las mangas de la capa aceptándola como suya.
Tras la máscara, Madara sonrió complacido, los traumas de Sasuke eran tantos que era como escoger un caramelo en una tienda de dulces. Y él era un maestro de la coacción.
- Kisame se está ocupando del Hachibi, cuando lo tenga sólo nos quedará el Kyuubi. La pega es que no sabemos dónde está, nuestros últimos informes dicen que ya no se encuentra en Konoha… eso nos favorece, así podremos atacar la aldea con los nueve bijus. – informó el líder de Akatsuki.
- Déjame el Kyuubi a mí. Yo me ocuparé de él – dijo Sasuke con voz oscura.
- ¿Acaso sabes dónde está? – preguntó Madara.
- … Dame tiempo y lo tendrás – contestó el pelinegro – tú asegúrate de tenerlo todo preparado para cuando vaya a por Konoha.
- Bien, bien, muchacho. Esa es la actitud, me alegra que no lo hayas olvidado – rió Madara encaminándose hacia la puerta.
Sasuke no dijo nada, ni siquiera lo miró sino que siguió con la vista fija en el suelo.
- Por cierto, espero que haya nada en Konoha que quieras conservar, porque no vamos a dejar piedra sobre piedra – comentó el Akatsuki desde el umbral - ¿estás de acuerdo, no? Una vez dijiste que arrasarías con todo.
- Haré lo que sea necesario – dijo la voz vacía de Sasuke.
Satisfecho, Madara salió de la habitación cerrando tras él y sin dedicar una mirada a Taka abandonó la guarida.
Cuando se encontró solo, Sasuke se giró para contemplar su reflejo en los espejos que adornaban las puertas del armario situado al fondo de la habitación.
Verse vestido como un Akatsuki le hacía recordar inevitablemente a su hermano, tan parecidos y tan diferentes al mismo tiempo, ¿qué pensaría él si le viera ahora? ¿Estaría orgulloso como había dicho Madara?
La puerta del armario se abrió lentamente sacando a Sasuke de sus pensamientos, revelando a una joven de pelo rosa y ojos jades que le miraban con una mezcla de tristeza, angustia y decepción.
- …Sakura… - murmuró el Uchiha dando un paso hacia delante. ¿Qué hacía ella allí? La reacción de la pelirrosa fue retroceder con cautela para no acortar la distancia.
- …Akatsuki – pronunció la kunoichi con desprecio haciéndolo sonar como un insulto y avanzando lentamente hacia la puerta sin darle la espalda, cómo si él fuera a atacarla - …confié en ti…
La pelirrosa negaba con la cabeza cómo si no quisiera creerlo, otra vez les había traicionado. Un nudo ardiente le quemaba en la garganta, la angustia le nublaba la mente… después de todo, él iba a abandonarles otra vez… El corazón le dolía cómo si se lo estuvieran arrancando.
- … No te acerques – advirtió Sakura con rechazo al ver que él intentaba avanzar hacia ella.
- Sakura, espera… - intentó detenerla el pelinegro cuando ella se lanzó hacia la puerta.
- No hay nada que puedas decir, Uchiha – espetó la pelirrosa – ya he escuchado suficiente… Sabes, pensé que después de todo lo que sufriste, no querrías que nadie pasara por eso pero me equivoqué, a ti sólo te importas tú…
Sakura se volvió dándole la espalda y abrió la puerta, antes de que él pudiera decir algo ella habló.
- Cuando estaba en Konoha visitaba la academia con frecuencia y ayudaba a Iruka-sensei con los niños. El día que decidáis arrasar Konoha, uno de esos pequeños volverá a casa corriendo, tal vez pensando que se le ha hecho tarde, esperando ver a su familia y ¿sabes lo que encontrará? Muerte, la diferencia es que esta vez el asesino serás tú y tus motivos no serán tan nobles como los de Itachi.
Sin esperar respuesta salió como una bala de la habitación, pasó corriendo delante de Taka sin responder a sus miradas interrogantes y subió las escaleras a zancadas.
- ¿Qué mierda pasa aquí? – murmuró Suigetsu desconcertado todavía mirando la escalera por donde Sakura había desaparecido corriendo como si huyera de la muerte.
En ese momento, Sasuke irrumpió en el vestíbulo haciendo que todos lo miraran con los ojos como platos debido a la capa negra y roja que ondeaba a su paso.
- Sasuke – llamó Juugo cuando el pelinegro avanzó entre ellos con decisión ignorándoles y perdiéndose escaleras arriba.
- Ya sé lo que pasa – comentó Suigetsu alzando las manos y captando la atención de sus compañeros – nos hemos vuelto invisibles – completó cómo si hubiera dado con la clave de la situación.
*/*/*/*/*
Sasuke subió las escaleras rápidamente e irrumpió en la habitación de Sakura, la cual ni se había molestado en cerrar la puerta con las prisas.
Al oírlo entrar, la pelirrosa ni siquiera levantó la cabeza de su tarea, estaba metiendo puñados de ropa en una bolsa apresuradamente, las manos le temblaban.
- ¿Qué se supone que haces? – preguntó el pelinegro en un murmullo.
- Lo que debería haber hecho hace mucho tiempo – contestó sin dejar de añadir cosas a su equipaje – nos vamos, Naruto se viene conmigo. No pienso dejarle aquí – respiró agitada – pediremos refugio en… o ya improvisaré algo… no sé… sólo…
Sólo quiero alejarme de ti.
Sakura suspiró y cargó su bolsa al hombro girándose para salir por la puerta sin tan siquiera darle una última mirada a Sasuke, ya había tenido suficiente, no volvería a caer. Sabía que si lo miraba su determinación se desmoronaría y se engañaría a sí misma creyendo que él podía cambiar, que aun no estaba perdido.
Mentiras, todo mentiras, la capa que vestía lo confirmaba. Le había oído hablar con Madara, le había dicho que arrasaría la aldea, que lo destruiría todo y él le había respondido que haría lo necesario, es más, le había prometido capturar al Kyuubi, ¡a Naruto! Era demasiado, entendía que quisiera vengarse pero no que traicionara a todos los que se preocupaban por él para lograrlo, ya no.
Y lo peor de todo es que la historia había vuelto a repetirse, así de estúpida había sido.
La pelirrosa alargó una mano hacia el pomo de la puerta para marcharse de una vez por todas antes de derrumbarse por completo, pero en ese momento una mano se apoyó en la madera impidiendo que pudiera abrirla. Sakura se quedó inmóvil al notar el cuerpo del pelinegro a su espalda y su aliento en la nuca.
- Quédate conmigo – pidió Sasuke en un susurro. No fue una orden como las que estaba acostumbrado a dar, el tono que usó no era exigente.
Sakura no se volvió. Demasiado tarde, quiso decirle, pero no fue capaz de articular palabra.
- No voy a prometerte que cada día será estupendo, porque seguramente no será así, a mi lado solo hay dolor. Tampoco que seremos realmente felices, ya que soy la persona que más te ha hecho llorar. Si te quedas junto a mí, no sé si te arrepentirás, pero estoy seguro de que yo lo haré si te dejo marchar. No puedo darte todo eso – la mano que se apoyaba en la puerta se volvió un puño y el pelinegro apretó los dientes – pero lo que sí puedo prometerte es que nunca te traicionaré, porque sería traicionarme a mí mismo.
La bolsa resbaló del hombro de Sakura produciendo un sonido amortiguado al caer al suelo y lentamente se giró quedando frente a Sasuke con lágrimas cayendo de sus ojos jade.
No podía creerlo, él recordaba cada palabra, cada promesa que ella le había hecho el día que se marchó… después de años no había olvidado lo que dijo y ahora se lo ofrecía a su manera.
La pelirrosa lo recorrió con la mirada, ahí estaba, a pocos centímetros de ella, tan serio y glorioso como siempre, con esos ojos que a pesar de seguir siendo de hielo parecían guardar una cálida chispa para ella y ahora la miraban expectantes. Él tenía su propia moral, no era bueno, tampoco malo, simplemente era Sasuke, sus propósitos eran lo primero y a pesar de ello le había prometido que no la traicionaría, le había dicho todas esas cosas que hacían latir apresuradamente su corazón.
- …Sasuke…
Sin poder contenerse, Sakura acortó súbitamente la poca distancia que los separaba juntando sus labios en un beso desesperado que Sasuke correspondió con pasión. La pelirrosa atacaba la boca del muchacho mientras él exploraba la suya introduciendo su lengua con maestría, devorándose el uno al otro con rabia contenida.
La kunoichi tiró con furia de la capa de Akatsuki hasta lograr sacársela de los hombros al pelinegro para después lanzarla al suelo con deleite. El Uchiha sonrió de medio lado y la agarró por la cintura pegándola a él hasta que sus caderas chocaron haciendo que la excitación de ambos creciera y sus mentes terminaran de nublarse por el deseo. Ninguno de los dos se detuvo a pensar, la pasión los dominaba con furia.
*/*/*/*/*
Naruto desistió de su enésimo intento de escuchar algo apoyando la oreja en la puerta de la alacena dónde le habían ordenado esconderse. Sus nervios estaban de punta, y encima, no podía hacer ruido ni salir de allí hasta que ese loco coleccionista de bijus se hubiera largado. Maldito Sasuke-teme y sus psicóticos familiares. Empezaba a preguntarse si había algún Uchiha normal.
Miró al techo y suspiró sentado encima de un saco de arroz. Paseó la vista por los estantes que le rodeaban, todos llenos de botes y conservas, bueno, al menos no se moriría de hambre.
Aun así, esperar era aburrido y estresante. Sentía que se estaba volviendo loco, en otras circunstancias no habría durado ni un minuto encerrado allí, sin embargo, algo lo retenía esta vez.
-Flash Back-
- No tenéis que meteros, él me quiere a mí – insistió Naruto.
Con un brusco empujón, Sasuke lo inmovilizó contra la pared apoyando el antebrazo en la garganta de su amigo, apretando los dientes se inclinó para decirle algo al oído.
- Si Madara te descubre, Sakura saldrá a defenderte y lo sabes… la matará… y también a ti… No me pidas que me quede mirando de nuevo cómo mueren las únicas personas importantes en mi vida porque no lo permitiré, no volveré a quedarme solo – Sasuke hizo una pausa – Dobe, si repites una sola palabra de esto te machacaré.
El rubio asintió con una amarga sonrisa en los labios y un poco a regañadientes relajó su postura.
-Fin del Flash Back-
Esa estúpida frase era la culpable de que llevara dos horas metido en esa maldita despensa, comiéndose las uñas al pensar en lo que estaría pasando. Aunque en el fondo, no podía dejar de alegrarse, Sasuke finalmente había admitido que eran importantes para él, y tenía razón al pedirle que no pusiera en peligro lo que era preciado para él…
Por fin habían conseguido que ese teme les dejara entrar en su corazón otra vez y eso era lo que verdaderamente lo retenía en ese lugar. Sonrió de medio lado. Espero que el Teme no tarde mucho en deshacerse de ese loco.
*/*/*/*/*
Sasuke rodó ligeramente a un lado para no aplastar a la pelirrosa, y al hacerlo, notó que estaba sobre una especie de manta. Tiró de la tela con curiosidad para descubrir que en realidad se trataba de su capa de Akatsuki, y sonrió con satisfacción al pensar en la cara que pondría Madara si descubriera el uso que le estaba dando.
Tumbados en medio del suelo de la habitación de la pelirrosa, Sakura se acurrucó contra el pelinegro y este pasó una mano por su cintura estrechándola. La kunoichi no sabía que pasaría a partir de ahora, ni tampoco quería pensarlo, lo único que tenía claro de toda esa extraña situación era que Sasuke no iba a abandonarles esta vez y eso la hacía feliz.
Estaban agotados y con el cuerpo perlado de sudor, como si acabaran de pasarse la tarde entrenando, aunque, pensó el Uchiha, eso era mil veces mejor que entrenar. De hecho, su lista de actividades preferidas acababa de cambiar, "entrenamiento" había bajado a un segundo puesto adelantado por "tener sexo con Sakura".
Con un amplio movimiento, el Uchiha los cubrió a ambos con la capa de Akatsuki como si esta fuera una manta de nubes rojas. Que le jodan a Madara y a sus estúpidas órdenes.
Hola! ¿qué opináis?
¿Qué os ha parecido Madara? Es un manipulador de mierda, lo único que quiere es usar a Sasuke a cualquier precio aunque sea hundiéndolo más al recordarle todo su dolor y a su hermano, incluso la espinita que tenía clavada con su padre. Que maldito. Os aseguro que no será la última vez que le veamos. No se sí os esperabais una pelea contra Madara o algo así, pero sinceramente, no creo que ninguno hubiera sobrevivido a eso así que les hice esquivar un poco la ola, por ahora.
Al fin sabemos qué le dijo Sasuke a Naruto para mantenerlo quieto jaja, creo que es la única cosa que el rubio respetaría. De hecho el pobre sigue ahí encerrado sin enterarse de nada jaja.
Bueno, aunque ahora todo parezca muy en su sitio os advierto que a partir de ahora los acontecimientos se precipitan.
Sé que este capítulo ha tardado un par de días más de lo normal en estar listo, en mi defensa diré que estos días no tengo tiempo de nada, esta semana empiezan mis exámenes y a todos nos interesa que yo tenga el verano libre para escribir ¿verdad? jeje
Gracias infinitas por todos los reviews, son fantásticos ;) me alegran el día que últimamente se me ha vuelto horrible con eso de estudiar tanto (ya no me caben más cosas en el cerebro!)
Besos Ela.
