LA SERIE DE TOTAL DRAMA NO ME PERTENECE, SINO MÁS BIEN A TOM McGILLIS Y JENNIFER PERTSH

LA HISTORIA AQUÍ DESARROLLADO Y OC'S MENCIONADOS SI SON DE MI AUTORÍA

HAGO ESTO SIN FINES DE LUCRO

PROHIBIDO TOMAR ESTE FIC SIN MI CONSENTIMIENTO.


Capítulo 21: Nada Interesa


Derek apenas hizo ruido cuando aterrizó acuclillado sobre la plataforma de la Hermandad. Se quedó quieto observando atentamente a su alrededor por si había alguien acechándole, a pesar de que sabía que en aquel lugar nadie se atrevería de atacarle se había vuelto una costumbre que no estaba dispuesto a perder, además, justo en esos momentos no había precaución que no valiera la pena mantener.

Sus manos aun temblaban tras el encuentro que había tenido con Sonico el cual increíblemente no había terminado en una pelea, sin embargo la tensión del momento y la cantidad de información recibida lo habían debilitado como si hubiera entrenado seis horas seguidos y sin descanso. Además que estaba la clara diferencia que los entrenamientos o las misiones a las que iban jamás lo habían hecho sentir tanto miedo en su vida.

Cerró los ojos y respiró profundamente un par de veces para tranquilizarse y recuperar el control de su cuerpo, no podía permitirse que las emociones nublaran su juicio. Debía mostrarse frio e indiferente como siempre, dejar de temblar, y por sobre todo, mostrar nuevamente esa expresión imperturbable que Trent Smith había desquebrajado tras su último encuentro.

Lighnting todavía no entiende que hace aquí ―la voz grave del moreno era irritante para Derek quien no dudó en voltearse para mirarle con cara de pocos amigos.

Tu insististe a venir ―dijo entre dientes.

Solo porque pensaba que ibas a tener una sha-misión, no hacer sha-compras ―Lighnting alzó los brazos con cansancio, como si fuera obvia la respuesta.

Mira, sha-imbécil ―Derek estaba perdiendo el ultimo atisbo de paciencia que le quedaba. Siempre que estaba cerca de Lighnting su paciencia se volvía prácticamente inexistente―. No creas que no sé lo que tramas. Sé que no quieres entrenar a Scranford y por eso te escapaste a la mínima oportunidad, como sé también que estás haciendo un intento tan patético como el de Anne Marie por saber los planes de…

Por supuesto ―Derek abrió los ojos, sorprendido de que Lighnting aceptara tan descaradamente sus acusaciones―. Esa chica gorda atrasaría a Flashman, además de que arruinaría su estilo.

Sin duda había sobrestimado al moreno, era más imbécil de lo que había creído en un primer momento.

Devuélvete a la base y cumple con tus responsabilidades ―ordenó lanzándole las bolsas de comida que en realidad no había tenido la necesidad de comprar―. Cuando regrese espero ver a Scranford siendo entrenada por ti, no solamente trotando alrededor de la base. ¿Entendido?

¿Quién te nombró el jefe? ―se cuadró entonces Lighnting con claras intenciones de iniciar una pelea.

¿De verdad te lo tengo que responder? ―aunque Lighnting le sacaba al menos unos diez centímetros por su imponente estatura eso no logró intimidar al albino.

Hubo un breve intercambio de mirada donde ninguno parecía estar particularmente intimidado, pero entonces Lighnting bufó y se dio media vuelta, refunfuñando pero dispuesto a irse de una vez por todas. Ni siquiera él era tan idiota como para meterse con las órdenes directas del amo.

El albino sonrió con suficiencia, ¡Finalmente se había desecho del cabeza hueca! Ahora podría hacer a lo que realmente había venido a la tierra: ir a ver esa nueva película de acción que había esperado tanto tiempo.

Derek. ─una voz conocida lo hizo detenerse.

Al voltear su expresión se endureció.

―…Trent ―a dos pasos de las escaleras mecánicas que llevaban hacia los cines se hallaba el pelinegro, en pose falsamente casual y vestido de civil.

De lejos parecía ser el encuentro casual de dos compañeros, pero solo hacía falta ver sus ojos para saber que ellos no había ningún atisbo de amistad, y que solamente estaban esperando el movimiento del otro para entonces así atacar.

No vengo a pelear ―explicó Trent, acercándose hacia donde se hallaba Derek mientras sacaba las manos de los bolsillos de su chaqueta, para demostrar que ni siquiera pretendía defenderse.

Huracán alzó una ceja, receloso.

¿Entonces?

─…Unos miembros de mi grupo han desaparecido ─Derek le miró, esperando a que continuara, cuando Trent no agregó nada más, el chico bufó molesto.

¿Y eso me interesa por qué…? ─preguntó desinteresado─. ¿No pensarás que tenemos algo que ver con eso, verdad? Me decepcionan tus facultades investigativas, Smith.

¿De verdad piensas que si sospechara de ustedes habría venido a hablar contigo como si nada? ─chascó la lengua Trent, terminándose de acerca a Huracán hasta tenerlo frente a frente─. Dime una cosa, ¿Dónde están los tuyos?

Derek preventivamente y sin que nadie se diera cuenta había comenzado a condensar aire bajo sus manos por si tenía que dar el primer ataque él, pero la pregunta de Trent había logrado desconcertarlo.

Mentalmente repasó el paradero de sus compañeros: Seras, Anne Marie y Sadie se encontraban en la base aérea, las dos primeras debían de estar batiéndose a muerte seguramente, mientras que Scranford seguía corriendo a órdenes de Lighnting el cual debía de estar llegando ya a la base...

Erika ―su nombre salió sin permiso de sus labios.

¿Dónde está ella, Derek? ―preguntó Trent con un hilo de voz.

Huracán afiló la vista, ¿qué le estaba ocultando Smith?

¿Y eso que a ti que te importa? ─preguntó fríamente mientras se preguntaba cuando había sido la última vez que había visto a Erika, y por más que hacía memoria solo le venía a la mente cuando la había visto salir de la base volando, el día anterior.

¡Obviamente me importa, yo no dejaría que nadie pasara por ese infierno! ¡No de nuevo! ¡Y menos ella! ─se terminó por desesperar Trent, tomando a Derek por los hombros y batuqueándolo con fuerza.

El desagrado se reflejó en la cara de Derek quien estuvo a punto de soltarse de Smith de un puñetazo, cuando se fijó en su cara: Era la imagen misma de la desesperación.

Huracán había visto esa mirada antes.

De repente abrió los ojos y su cara empalideció.

Sorraigton… ─soltó en un susurro mientras su mente unía piezas y conectaba hechos─. El… el volvió, ¿No es así?

─¡Arg! ─gritó con furia al asestar un puñetazo en el piso en el cual seguía arrodillado.

Se suponía que nada de esto debía de afectarle, ¿qué hacía entonces debatiéndose y preguntándose lo que haría a continuación? Entre sus obligaciones como líder solamente se estaba la de ejecutar las órdenes del líder al pie de la letra, no velar por la seguridad de cada uno de los integrantes de la Hermandad.

Él no iba por ahí pendiente de que Anne Marie llegara bien a sus continuos viajes de negocios, o preocupado por la creciente obsesión de Lighnting por vengarse de Rays; a él solo debía importarle que estuvieran en forma para las misiones.

Si Erika se había metido en problemas debía ser capaz de resolverlos por su cuenta, no esperar la llegada de algún tipo de superhéroe. Ella ya debía saber cómo eran las cosas realmente en la Hermandad, tonta había sido si había caído en la misma trampa dos veces.

¡Corra, yo los distraeré! ─

Derek subió la mirada y miró sorprendido la puerta que estaba frente a él. Sin saber cómo sus pies lo habían dirigido hacia el interior de las instalaciones, a una pirámide en específico.

Se quedó parado frente a ella sin saber qué hacer, dudando si entrar o no en aquel lugar donde solo se le tenía permitido entrar si habían una misión pendiente. Por suerte no tuvo que pensarlo mucho, ya que la puerta se abrió por si sola dando paso a una neblina fría que lo recibió y dejando ver un agujero negro en el fondo.

Derek suspiró y con paso más bien rendido se adentró en la habitación.

─Ya pensaba que te ibas a quedar viendo la fachada de la puerta ─lo alcanzó una voz aburrida que arrastraba las palabras.

Derek estuvo tentado a rodar los ojos.

─Sabes a que vengo, ¿Verdad? ─decidió ser directo. Total no tenía sentido irse por las ramas cuando se trataba con un sujeto como él.

─Me hago una idea a pesar de que cambias constantemente de opinión… ¿Parece que Derek el impasible no está tan calmado como acostumbra, eh? ─una vez más Derek pasó por alto la puya del chico.

─Arpía fue secuestrada ─soltó cerrando los ojos, sintiendo como las emociones encontradas se peleaban una vez más en su interior. El deber versus la lealtad tenían una encarnecida batalla en esos momentos.

─Lo sé.

─Y tú sabes dónde está ella ─Derek miró fijamente el respaldar de la silla donde se hallaba sentado aquel extraño chico, del cual no terminaban por conocer sus poderes.

─Es mi trabajo después de todo ─fue su lacónica respuesta─. Pero, ¿para qué quieres saber dónde está? No es una misión ni nada por el estilo después de todo.

Derek frunció el ceño.

─¿No me lo piensas decir? ─no esperaba que entendiera sus acciones, el mismo no lo terminaba de hacer después de todo, pero hasta el momento el chico jamás le había negado ninguna información solicitada o no. Podía ser un insoportable pedante pero no se iba por las ramas, y con tal que lo dejaran solo soltaba toda la información que una solicitara.

─Él no estará contento. Bueno, de por si nunca lo he visto especialmente exultante, quizá satisfecho…

─¡No me importa! ─estalló Huracán estirando una mano hacia la silla y haciéndola rodar hasta quedar cara a cara con el chico quien lo miró si atisbo de sorpresa.

─¿Entonces desobedecerás una orden directa de él? ─preguntó con una ceja arqueada.

Derek se cruzó de brazos y miró hacia otro lado con aire incómodo.

─No hay ninguna orden donde él diga que debamos abandonar a nuestros compañeros, es decir… ─suspiró con aire derrotado─. Escucha, Erika es una de los nuestros ahora y no podemos darla por pérdida así como así…

─Eso es lo que hacemos con todos en realidad…

─¡Pues yo no! ─se encolerizó Derek, cada vez le costaba más mantener los estribos con ese ser─. Erika no está muerta como para que tengamos que reemplazarla. Ella está viva y necesita de nuestra ayuda...

─¿Nuestra ayuda? Casi lo haces sonar como si esto fuera un equipo ─se burló el sujeto.

─¡Pues entonces yo iré a rescatarla, solo si es necesario! ─gritó Derek perdiendo finalmente la paciencia. Luego respiró hondo una sola vez y se reincorporó─. ¿Sabes? Ni siquiera sé porque te cuento esto a ti.

─Ah, ¿por qué soy el único que sabe dónde está la base de Sorraigton?

─…Cosa que no me piensas contar, ¿verdad? No harías nada por nadie ─bufó Derek con una media sonrisa─. Puedo ser un inconmovible, pero tú no eres más que un maldito muerto en vida.

El chico no dijo nada, Derek rodó los ojos y dio media vuelta para marcharse.

─Iré a buscar a Erika con o sin tu ayuda ─reclamó con voz tensa.

─Suerte con eso ─fue lo último que escuchó antes que la puerta se cerrara tras su espalda.

Derek caminó con paso firme mientras se alejaba de aquella pirámide, y solo cuando llegó al borde de la base se permitió parar, se llevó las manos a la cara y con lentitud las fue deslizando por sus cabellos hasta echárselos hacia atrás mientras su cara terminaba apuntando hacia el cielo, ¿en que se había metido ahora?

No tenía ninguna posibilidad de salvar a Erika, no al menos sin la ayuda de ese fastidioso y apático chico.

Después de la revelación sobre el regreso de Sorraigton a Derek lo había envuelto una honda de terror congelante, dejándolo paralizado en el acto.

Ahora todo encajaba con respecto a la actitud de Erika: por qué ahora se la pasaba volando todo el tiempo, su bajo rendimiento en las misiones, su negativa de pisar tierra por cualquier motivo que no fuera una orden directa…

A pesar de que él es ilocalizable las pistas que ha dejado lo confirman. Solo ha tomado a personas como nosotros, y es demasiada casualidad que hayan sido objetivos de las cuales nosotros estemos ligados ─la voz de Sonico fue un lejano susurro, sin embargo lo escuchó atentamente─. Es un llamado hacia Erika y hacia mí, nos quiere.

¿Para qué? ─Derek lo miró de reojo.

Smith era alguien poderoso, lo admitía. Por otro lado Erika a pesar de tener habilidades de combate, su único poder como tal era poder volar.

Creemos que averiguaron finalmente lo que somos ─Derek abrió los ojos sorprendido─. Han pasado tres años, es posible que hayan avanzado en su investigación lo suficiente como para finalmente tener una respuesta de lo que son nuestros poderes, y cómo podemos usarlos.

Derek se le quedó mirando largamente, ¿de verdad le estaba contando todo eso a él? Comprendía que Erika no le era indiferente a Trent, después de todo, habían pasado una buena temporada siendo compañeros de celda y suponía que de algún modo se habían tenido que apoyar en el otro para no perder la cordura en ese lugar, pero Smith le estaba hablando más de la cuenta sobre Sorraigton.

¿Acaso pretendía que hiciera algo al respecto? Por mucho que también quisiera ayudar a su compañera estaba atado de manos, sabía incluso menos de lo que Smith y compañía estaban al tanto…

No, no era así. Tenían una herramienta con las que la Legión no contaba, pero no podía disponer de él, hacerlo era revelarle a la Legión su más poderosa arma, aquella causa por las que ahora le tenían una fuerte ventaja.

Si revelaban que tenían algo así, el amo lo liquidaría de seguro. ¿Podría rescatar a Erika por su cuenta entonces? La respuesta estaba clara.

―…¿Dices que es ilocalizable? Pura mierda ―Derek no miraba a Trent mientras hablaba. Temblaba, pero su voz sonaba segura─. Dame una hora, tendré la ubicación de ese maldito y buscaremos a tus compañeros, y a Erika.

Había lanzado la casa por la ventana, y sin pensarlo dos veces había ido en busca de su informante para saber la ubicación de Sorraigton.

Todo por ella, la chica que se había sacrificado por ellos en primer lugar, la que había sacrificado todo para salvarle la vida a él y a Sombra…

¡Seras! De inmediato se puso en camino hacia su cuarto. Ella podía ser de ayuda, sus poderes eran varios, y como Psiconjurer contaba con una leve percepción de las auras de los demás.

Quizá si lograba concentrarse lo suficiente podría localizar a Erika.

─¿Disculpa? ─protestó ella en tono ofendido en cuanto Derek abrió la puerta de su cuarto sin tocar la puerta.

─Erika fue secuestrada ─explicó directamente─. Necesito que localices su aura, ahora.

Seras primero abrió los ojos por la sorpresa, pero tras unos segundos negó con la cabeza y volvió la vista a su lectura.

─Que la secuestraran solo es una decepción más a su larga lista de equivocaciones ─habló con tranquilidad, prestando más atención a su lectura que en la conversación─. Una vez más ha demostrado que no era digna de su posición…

Y negó nuevamente con la cabeza, notablemente contrariada.

Derek no podía creer lo que escuchaba.

─No… ¿No piensas hacer nada?

─¿Por qué debería?

─¡Por qué somos compañeros! ─le gritó Derek y con ello finalmente logró atraer la atención de Seras─: ¿O qué? ¿Tantas misiones juntos no significan nada para ti? ¡Han peleado espalda con espalda! ¡Su vida estado en tus manos y viceversa! ¡Joder, incluso me vuelven loco cada vez que comienzan a hablar de esas estúpidas novelas de vampiros cuando piensan que nadie las escucha! ¡No soy una estúpido! ¡Sé que incluso alguien como tú no puede ser tan apática! ¡Siempre las he visto juntas! ¡Sé que odias a todo el jodido mundo, pero a ella no!

Seras escuchó en silencio el reclamo de Derek. Cuando este terminó, ella se levantó dejando el libro sobre la cama y llegó en un parpadeo frente al rubio.

─Veo que te has equivocado completamente la forma en que yo veo a esa… chica ─dijo con lentitud, utilizando ese tono petulante que solo empleaba con los humanos. Luego frunció el ceño y su voz se tornó envenenada mientras las sombras se arremolinaba a su alrededor─. La toleraba y en cierta medida respetaba su postura, pero ambas cosas se han perdido al ver que ella se vuelto solamente un estorbo para los deseos del amo. Si tú quieres arriesgar tu vida por un miembro que nunca ha dado la talla en las misiones, allá tú… pero no me involucres solo porque de la nada sientas hacia Erika un lazo de compañerismo o amor fraternal. Me das nauseas.

Derek frunció el ceño, viéndola con desprecio.

―Eres una…

―Será mejor no completar esa oración, después de todo y aunque no lo parezca, sigue siendo una mujer ―una tercera voz cortó el tenso ambiente.

Ambos, Derek y Seras alzaron la mirada, sin lograr ocultar la sorpresa de que precisamente él hubiera salido de su habitación.

─¿Tú aquí? ─preguntó Seras con aire despectivo.

―¿Algún problema? ―la persona alzó una ceja con aburrimiento, luego rodó los ojos―. Bien, ignora mi pregunta, después de todo es tu cuarto, supongo que tienes derecho a reclamar por la privacidad, pero igualmente no te preocupes, ya me marcho. ─ignorándola pasó su vista a Derek─. En vista de que tu compañera demostró una falta total de compañerismo y lealtad y que al parecer le importa más su lectura donde la protagonista se muere al final de la saga… y que las posibilidades de que hagas esta misión no oficial si mi ayuda son prácticamente cero, he decidido ayudarte.

Derek abrió los ojos con sorpresa.

─Es… ¿En serio planeas ir? ─preguntó. Había acudido a él solamente en búsqueda de información sobre Sorraigton, que lo acompañara a rescatar a Erika ni siquiera se le había pasado por la cabeza, incluso hubiera apostado primero por Lighnting quien siempre estaba preparado para la acción y que un reencuentro con Rays lo hubiera terminado por convencer para ir.

─Ese lugar está lleno de secretos, incluso para mí en estos momentos. Aunque te diga la dirección de su base te costará mucho llegar hasta donde se supone se encuentra Arpía ─se encogió de hombros el chico─. Solo te facilito las cosas.

Tenía sentido, en realidad Derek no sabía a lo que se estaba enfrentado, es más, estaba seguro que ni Sonico sabía del todo lo que les deparaba.

Necesitaban toda la ayuda posible.

─¿Tienes un traje? ─preguntó, ya preparado para ir a la acción.

Sin embargo, alguien no estaba dispuesto a dejarlos pasar tan fácil.

─No pensaras de verdad llevarte al localizador, ¿cierto? ─habló entonces Seras, su voz había salido más aguda. Casi parecía escandalizada─. Estás loco si piensas que voy a permitir que…

Antes de que la chica terminara su amenaza Huracán se volteó rápidamente y envolvió su cabeza en una cúpula de viento.

El ataque la había tomado por sorpresa, sacando todo el aire de sus pulmones de un tirón y haciéndola luchar desesperadamente en busca de oxígeno. Derek no se detuvo hasta que vio como Sombra caía de rodillas al piso, y solo cuando la cabeza de ella colapsó contra el piso y cerró los ojos fue que rompió la esfera de viento.

Miró el cuerpo inerte de Seras con falsa indiferencia, reprimiendo la sensación de Deja vú que le dejaba el cuerpo.

─Vaya, ¿No fue eso algo drástico? ─casi se había olvidado la presencia del otro chico.

─¿Estás listo? ─preguntó Derek prefiriendo ignorar el último comentario del chico quien tras unos segundos, prefirió callar y asentir.

.

─Entonces, ¿realmente lo vamos a hacer? ─Cameron no pudo soportar más el pesado ambiente que hasta ahora había reinado en aquel terreno baldío, sacando toda su desesperación y nervios en esa pregunta miró a Trent que hasta ahora había estado mortalmente callado, fingiendo estar tranquilamente recargado en el WT-5.

El pelinegro abrió los ojos y miró a Cameron de tal manera que hizo retroceder a este, atemorizado al ver una gama arcoíris coloreaba sus pupilas.

─No dejaremos ni a Geoff ni a Bridgette en ese lugar, pensaba que eso estaba claro ─la voz de Trent sonó tranquila, pero para cualquier persona que lo conociera bien podría haber leído con facilidad la amenaza implícita en sus palabras.

─¡N-no me refería a eso! ¡Sabes perfectamente que quiero rescatar a Bridgette y Geoff, ellos son importantes para la organización! ─chilló Cameron, escandalizado, luego suspiró y miró nerviosamente a su alrededor─. Pero trabajar junto con la Hermandad es, es…

El chico no halló ninguna palabra que describiera la falta monumental que era unir fuerza con sus enemigos. Con eso no solo estaban poniendo a prueba sus valores e ideales al tratar con personas que no dudarían hacer lo que fuera o usar a quien fuera con tal de lograr sus objetivos, cosa que ya era decir demasiado, al tratar con ellos les daban una oportunidad perfecta para husmear sobre los asuntos de Legión TDI.

La organización tenían sus propios objetivos claro estaba, habían trabajado por ellos durante años y aún seguían en aquella lucha constante. Solo hacía falta una pequeña fuga para que todos esos planes se vieran derrumbados, si algo llegaba a salir mal esta misión, si alguien decía algo que no debía, si despertaban las más mínima sospecha que orillaran a los de la Hermandad a investigar…

─Comprendo la situación y se lo que está en juego, Cam… ¿Pero acaso crees que importa algo en estos momentos? ─esta vez fue Trent quien sacó a Cameron de sus pensamientos. El moreno ahora parecía descolocado─. Nuestros compañeros están en peligro, sus vidas están en juego… eso es todo lo que interesa ahora.

Cameron no respondió de inmediato, dándole oportunidad a Trent de continuar hablando.

─Le prometimos protección, Cameron. Se supone que con nosotros estarían a salvo, ellos y sus familias, ¿Con que derecho nos podemos considerar miembros de Legión TDI? Nuestro "objetivo Principal" no es nuestro único objetivo, y lo sabes ─de un momento a otro Trent había perdido esa aptitud neutral que había conservado hasta el momento, y que ni siquiera había dejado cuando contó su historia en la mansión, ahora por el contrario, la pasión se escuchaba en sus palabras─. Ante nada nuestra prioridad debería ser preocuparnos por nuestros aliados.

─En… ─Cameron tragó seco, casi temiendo decir algo que terminara por descontrolar al pelinegro─. ¿Entonces no estás haciendo todo esto solamente para tener tu venganza?

Fue como si le hubieran echado un balde de agua fría a Trent, quien se detuvo de inmediato y miró a Cameron con aire confundido, pestañeando un par de veces y todo, luego se enderezó y negó con la cabeza mas no parecía furioso, sino más bien resignado.

─Y yo que pensaba que estabas comenzando a entender… ─dijo de manera meditabunda, luego suspiró─. No te negaré que tengo ciertos asuntos pendientes, bueno… muchos en realidad, pero todo eso queda opacado en estos momentos, el pasado, las inseguridades, el miedo, Sorraigton; nada de eso importa mientras nuestros amigos estén en peligro.

El moreno abrió los ojos.

─Amigos… ─Cameron repitió esa palabra con solemnidad.

Bajó la cabeza y suspiró, aceptando en silencio el discurso improvisado de Trent.

─Además, te prometo seremos los más discretos posible ─agregó Trent, observando que a pesar de todo, al chico aún le temblaban las rodillas.

Esa información cosa no tranquilizó para nada a Cameron.

─Te creería más si Lindsay no estuviera aquí ─suspiró, haciendo que la nombrada bajara la revista que había estado leyendo hasta el momento.

─No te preocupen por eso, Cam ─sonrió la rubia─. Trent me dijo que si mantenía la boca cerrada durante toda la misión, me compraría un set nuevo de maquillaje profesional. Así que por lo menos por mi parte La Hermandad no se enterara de…

─Lindsay ─le cortó Trent.

─¡Ups! ─Lindsay cerró los labios abruptamente y pidiendo disculpas con la mirada, se puso a leer de nuevo su revista.

Cameron y Trent se miraron y no pudieron evitar reír tenuemente.

─¿Me cuentan el chiste para reírme también? ─

Acostumbrado a esa voz y a lo que normalmente conllevaba, Trent saltó y se puso en posición de combate, mas al ver como Huracán se acercaba con aire relajado se vio obligado a retraer su postura, solo un poco. Algo similar ocurría con Derek, que miraba a su enemigo atentamente.

Un tenso silencio se formó en el claro donde se hallaban, con ambos líderes esperando que el otro atacara. Apenas vieran la más mínima señal de agresividad ante sí, se atacarían sin lugar a dudas.

─…¿Tienes la información? ─decidió romper el silencio Trent.

Tras una pequeña pausa, Derek finalmente se movió y señaló al chico que se hallaba a su espalda al cual ninguno de los presentes habían reparado hasta ahora.

─Por algo lo traje conmigo ─respondió.

Trent observó al chico, bajo, moreno y des ojos castaños, definitivamente a ese nunca lo habían visto en la Hermandad. Sin embargo había algo en él que lo habían ver acostumbrado a la situación, por no decir aburrido, no había en el nerviosismo o ansiedad habitual que pasaban tras las primeras misiones, ese chico definitivamente llevaba tiempo en la Hermandad y sabía en qué embrollo estaban metidos.

Al menos no somos los únicos en revelar nuestros ases ─pensó Trent con ironía.


¡Nuevo capítulo arriba!

¿Esperaba que me desapareciera por otro año más? Pues no señores, cuando agrego un personaje nuevo a la historia la ansiedad me obliga a publicarlo lo más pronto posible xD

Ok, ok... Creo que este capitulo fue más transitorio que otra cosa, pero no por eso lo consideraría menos interesante que los demás. Es decir, ¿Notaron la cantidad de sentimientos contradictorios que sentía Derek? El pobre estaba más allá que aquí, pero al final no le importó nada y fue en rescate de Erika junto con Trent y compañía, por cierto, sean pacientes con nuestro querido pelinegro, está en bastante tenso por la misión a pesar de que ya ha dejado claro que tiene como prioridad el rescate de sus compañeros.

Una pregunta: ¿Le gustaron los discursos motivacionales? Creo que a veces son necesarios para terminar de despejar dudas entre los personajes, ya vieron que al menos Trent medio logró calmar a Cameron jajaja xD

Mmmm, Hagamos un pequeño concurso improvisado, ¿Si?

¿Quien crees que sea el nuevo personaje? ¡Quien adivinen tendrá premio sorpresa!

Bueno, en el próximo capitulo finalmente llegaran a la base de Sorraigton y sabremos que le pasó al trío de secuestrados jeje.

¡Nos vemos!