No planeo ni obtendré ningún beneficio monetario por esto, solo matar el tiempo jugando con la luz y la oscuridad
Por eso les ofrezco esta historia que busca ver donde empieza y termina entre ellas la cordialidad
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Criaturas de la noche
Capitulo Veinte
Locura y Realidad
Los caballeros sintieron el duro escrutinio que ponían el doble par de ojos amarillos sobre ellos mientras que Selene los miraba con una mezcla de curiosidad y sorpresa, su hermano Litos parecía haberlos clasificado como genuinos cazadores de demonios, siguiendo cada uno de sus movimientos con aquellos ojos rabiosos como si de vida o muerte se tratara. Seiya intento sonreírle gentilmente, logrando que el joven entrecerrara sus ojos y le mostrara brevemente los dientes, los demás caballeros se miraron entre ellos, era obvio que aquel joven no los quería absolutamente nada.
– Hey, Litos son los hermanos de Shun–La voz de Augusto logro distraer al joven lupino de los invitados. –, sabes que no le gustara que los estés mirando así.
El joven se cruzo de brazos mientras apretaba sus dientes con más rabia, sabía que Augusto tenía razón en lo que decía y no quería que se fastidiara los pocos días que tenían él y su hermana con el Shun por estos "invitados no deseados".
–¿Sos la Diosa Atenea? –pregunto Selena, sus ojos amarillos parecían recorrer con suma curiosidad cada rasgo del fino rostro de la deidad. –Eres más bella, pensé que serias mucho mayor por como Dady te describió.
– ¿Dady? –Pregunto Saori.
–Dady Shun, o papi Shun… Como mejor les suene. –Aclaro Augusto, quien ya para esos momentos había sacado su celular y empezaba a jugar. –A Selene le gusta decirle así.
Todos se encontraban sentados en la mesa principal de la cabaña mientras Shun e Iris habían ido a la cocina a preparar algo que beber, dejando a Prometeo y los cachorros solos con la visita.
– ¿Qué edad tienen? –Les pregunto Ikki.
Los dos hermanos miraron al caballero de leo y luego se miraron entre ellos, Selene sonrió y Litos sólo hizo una mueca de fastidio.
–Mi hermano y yo tenemos trece años. –Le contesto la joven de cabellos blancos.
–Si alguno se lo pregunta, hace más de un año que Shun los adopto y digamos que casi llevan dos con nosotros–respondió Augusto a una duda que seguramente ya se había formado en la cabeza de los caballeros. –. Los encontramos durante una misión contra el Círculo, una de las primeras que hicimos y cuando apenas estaban conociendo la existencia de Dark.
–Los tenían como prisioneros en una de sus bases, yo no podía dejarlos allí–Fue Shun el que hablo, el joven demonio traía una bandeja varias tazas y una tetera de cerámica llena agua caliente. –Ahora viven con migo. –Inmediatamente empezó a repartir las tazas entre los presentes, dándose cuenta de que seguramente debería hacer otro viaje a la cocina para traer otra tetera y un par de tazas más.
Shun ya había cambiado su armadura por unos vaqueros y una camisa lavanda que siempre solía usar dentro de casa, Augusto e Iris también habían ido a cambiarse sus ropas por unas más formales y ligeras, lo curioso, era que ninguno de los invitados quiso preguntar el porqué ambos tenían muda de ropa en la casa de Shun.
–Entonces…–Saori dudaba de cuál sería la mejor forma de tantear el terreno. –Significa que no solo has estado trabajando para Azrael estos años.
–Es difícil manejar los tiempos… –Le contesto Shun al tiempo que volvía a la cocina. –Pero creo que he logrado una rutina que me permite pasar tiempo con ellos entre cada trabajo que hago por mi cuenta o que me da Azrael, por eso no suelo aceptar las misiones de infiltración o aquellas que te llevan más de un mes cumplir.
–Somos básicamente un grupo de búsqueda y destrucción–Les dijo con franqueza el pelirrojo mientras miraba y escribía en la pantalla de su celular. –Azrael nos ordena que busquemos o eliminemos algo y lo hacemos. Pero, eso no quiere decir que podemos tener una vida o mantener una casa como lo hace Shun y Yai Tzu… Rayos, como me cuesta pronunciar su nombre.
Aquel comentario les recordó que pese a estar en una escena tan hogareña, no debían olvidar que eran asesinos con los cuales estaban tratando… No obstante, era difícil recordar aquello cuando podían ver a los actuales compañeros de Shun actuar tan cercanos y normales, simplemente eran un grupo de amigos tan unidos como una familia.
– ¿Ósea que otros sicarios también tienen familia? –Pregunto Seiya.
–Efectivamente, caballero–La vampiresa por primera vez acto de presencia en la mesa, trayendo con ella una especie torta de masa fina y cubierta de blanco merengue. –. La verdad es que somos un conjunto de varias familias, unidas bajo un mismo propósito de servir a la muerte.
–¿Lemom Pie?
Los enormes ojos de Selene parecían brillar, totalmente cristalizados ante la contemplación del postre que la vampiresa tenía entre sus manos. Iris sonrió, Selene no era la única que de repente la estaba mirando, la atención de su Litos y Augusto también habían sido atrapadas por el inesperado platillo.
–Menos mal que trajiste dos. –Shun apareció detrás y dejando la otra torta sobre la mesa.
–Iris, ya te he dicho que te quiero.
Le dijo un sonriente pelirrojo, Iris le miro risueña.
–Aun así sólo tendrás dos pedazos Augusto, ni uno más–Le advirtió con una enorme sonrisa y un brillo inquietante en sus ojos. –Lo mismo va para ustedes cachorritos. –Tanto Litos como Selene voltearon a mirar a Shun, suplicando para que el demonio les diera el permiso que la vampiresa les negó.
–Coincido con Iris–Tras las palabras del demonio una carita de cachorrito apaleado se instalo en el rostro de Selene. –, tienen que dormir esta noche y el azúcar les quita el sueño. –Termino cerrando definitivamente el tema, antes de sentarse en la mesa y servirse también él.
Selene empezó pedirle a Shun otro pedazo, secundada por Augusto quien de pronto empezó a elogiar las propiedades nutritivas y los efectos químicos positivos de la azúcar y otras cosas que no iba a convencer al demonio de darles libre acceso al lemon pie.
Aquella escena parecía tan normal con extraña para los caballeros que los contemplaban, ahora entendían porque Shun prefería quedarse en la mansión de Azrael. Su hermano ya se había formado toda una vida en ese lugar, incluso se daban cuenta de que sus compañeros compartían más con Shun que el sólo campo de batalla, no, a leguas se notaban que ambos eran una presencia constante y permanente en la vida del demonio de cabellos esmeralda… Eso era más que en lo que en su tiempo ellos compartieron con él. Después de todo, sólo cuando se volvieron caballeros dorados y les fue asignado su deber de servir y permanecer en el Santuario fue que empezaron a pasar más tiempo con su hermano…
Lo menos que puedo hacer por él, es dejarlo vivir en la casa de mi abuelo…. Totalmente sólo abandonado
Las palabras que les dijo Desolación resonaron en sus mentes, cada uno de ellos sabía perfectamente a lo que se refería… Sólo ahora se daban cuenta de que Shun sufría en su soledad, que él deseaba estar a su lado después de cada lucha. Siendo sinceros, quizás sólo hasta ahora que veían frente a ellos aquel aire familiar y unido del grupo de Shun se daban cuenta de que el fondo también desearon estar más tiempo juntos, estuvieron tan encerrados en sí mismos y en sus problemas, que tras las guerras, tras la sangre ye el dolor todos se olvidaron de lo que era ser una verdadera hermandad… Una familia.
–¡Genial! Spi20, Miau Otaku, Ale y Jazz están conectadas.
La voz del pelirrojo los distrajo de sus pensamientos, viendo como Augusto sonreía y le pasaba su celular a Selene para mostrarle algo, aquello dejo libre a Shun de sus pedidos de postre (por un tiempo). El demonio negó con una sonrisa, aprovechando que su compañero y a Selene se habían entretenido chateando*, decidió concentrarse en sus hermanos.
– ¿Hay otra cosa que deseen preguntar?
–Tu vida parece haber sido ajetreada este tiempo, pero tienes una hermosa casa.
Shun le sonrió a su hermano.
–Gracias, en realidad fue Iris quien ideo el diseño y calculo el presupuesto, no podría haberlo hecho sin ella. –La mujer sonio gratamente ante el cumplido, ganándose la mirada recelosa de los caballeros de leo y acuario. –Con el tiempo se convirtió en el lugar donde descansamos cada vez que terminamos una misión.
–Entonces, veo que tú y tu equipo son muy unidos–Le dijo Ikki.
–Supongo–Le contesto Shun a su hermano. – cuando tienes que luchar diariamente por tu vida, tener una hermano en quien confiar es lo único que sirve de resguardo entre la delgada línea que separa la vida y de la muerte… O, la cordura de la locura.
Tomo su taza y se la bebió, quizás era mejor ser un poco suave con esos temas, después de todo la vida al servicio de la muerte era bastante complicada y las horas paz debían ser siempre aprovechadas.
–Tenemos que preparar los cuartos normalmente no estamos acostumbrados a tanta gente, además parece que Ping se quedara a dormir también con nosotros.
Como si una invocación fueran las palabras de Shun, la joven japonesa apareció justo detrás para echarse comodamente sobre la espalda del demonio, había que agradecer que estando de forma humana la dragoncita no pesaba mucho más de lo que una adolecente normal.
–Sí, esta noche dormiremos todos juntos ¡Será como una pillamada!
–Soy un demonio que necesita dormir, señorita–Le contesto Shun.
–Eso es mentira, los demonios no necesitan dormir, el señor Azrael me lo ha dicho y la muerte no puede mentir.
–Que algunos ángeles y demonios no duerman no significa que todos lo hagamos. Además, mis hermanos y Augusto son humanos, ellos si necesitan dormir, Ping.
La joven alzo su cabeza y dejo salir un suspiro de humo blanco que lleno de sorpresa a los invitados.
–Los humanos son aburridos–Dijo Ping, sin salir de su cómoda posición sobre la espalda de Shun–, Augusto es el único humano divertido y eso que no estoy segura de que sea humano.
–Hey, dragona soy humano–Le replico el Pelirrojo. –, por lo menos eso dice mi acta de nacimiento.
–Tienes cuerpo humano pero no actúas como tal, ellos–Le dijo al tiempo que señalaba a los caballeros. –son humanos y actúan aburridos como tales, pero puedo oler como la fuerza des cosmos emana de sus cuerpos… Son como los magos, como el señor Hermes pero más débiles… Aunque, ella huele como un Diosa–Dijo al tiempo que abrirá sus ojos reptilianos, tan semejantes a los de las serpientes esmeralda para fijarlos sobre Saori.
Por unos momentos Atenea se quedo prendida de aquella mirada, sintiendo como en su mente se formaba la imagen de una serpiente de escamas brillantes como el jade y unos ojos de ámbar que sin miedo alguno se fijaban sobre ella.
–Realmente eres una descendiente de los divinos dragones dorados–Susurro Saori, sintiendo el aura casi divina de que desprendía la joven de falsos rasgos humanos.
–Y usted es una diosa, los caballeros no me agradan, ellos se engrandecen matando dragones y otros monstruos como los demonios.
–Ping…
La voz de Shun sonó seca, siendo una advertencia que la joven supo entender por lo que simplemente volvió a sonreír y cerrar sus ojos mientras seguía abrazando cariñosamente al Tártaro
–Pero, si el señor Shun confía en ustedes y el señor Azrael les ha permitido pisar su territorio significa que no son una amenaza para nosotros. Todos los grupos deben protegerse entre sí, y Fahrenheit al ser la fuerza de choque de nuestro señor, nosotros tenemos que ser siempre un ejemplo de su poder.
– ¿Fahrenheit? –Pregunto El caballero de Dragón.
–Fahrenheit la máxima y absoluta escala de temperatura–Le contesto con orgullo la joven dragona. –, es el nombre de mi grupo, aquel que forma mi padre Yai Tzu (el feroz), mi hermano Jiaotu (el inspirador) y yo, ping (la guardiana). Somos el grupo más fuerte de todos los sicarios prácticamente la fuerza de choque y el arma juicio final de la muerte.
–Sí, pero demasiado vistosos, grandes y destructivos –Contesto divertido Augusto. –, son los últimos tres dragones dorados que quedan en el mundo y arrasan con todo a su paso por lo que Azrael no los usa mucho.
La joven china suspiro.
–Sí, por eso me vivo aburriendo en la mansión. –Soltó con completa resignación Ping, al tiempo que teatralmente se dejaba caer sin fuerzas sobre la espalda de demonio. –Ni mi padre ni mi hermano me dejan salir del territorio del ángel de la muerte.
–Es más seguro para todos ustedes permanecer aquí. –Le contesto con tranquilidad y firmeza Shun, ya sintiendo como la mirada de los dos cachorros de lobo se fijaba sobre él con el mismo sentimiento de tristeza que recorría a la joven dragona. –La muerte y todos sus sicarios tienen demasiados enemigos, sin mencionar que cualquiera como nosotros es la lotería de los cazadores de criaturas míticas.
Shun estiro su mano y acaricio la cabeza de Litos, el joven estaba a su lado y ya miraba hacia el suelo, el era lo bastante fuerte como para defenderse sólo.
–Simplemente, no queremos que le pase nada a lo que más amamos. –Termino por decir el demonio, ya notando la queja que Litos murmuraba.
– ¿Muchos enemigos? –Pregunto Hyoga, logrando que Shun volteara a verle.
El demonio le regalo una confiada sonrisa–Toda una cola, Hyoga–Tomo con tranquilidad otro sorbo de su taza de café, cosa que sorprendió levemente al ruso, recordaba que antes Shun no gustaba de aquella popular bebida. –. Cuando tu sola existencia es un pecado, siempre hallaras a alguien dispuesto a matarte y colgar tu cabeza en su repisa
–Pero nosotros los mataremos primeros–Litos tomo por primera vez voz en la mesa, sonriéndoles con todos sus afilados dientes a los invitados. –, después de todo es lo que hace una familia, se cuidan entre ellos.
Shun volteo hacia Litos, esto sería más difícil de lo que pensó, más conociendo el carácter protector y guardián que tenía el cachorro para todos ellos, en especial para él y Selene.
–Concuerdo.
La voz de Ikki le gano a sus palabras, al tiempo que los ojos lobunos de Litos se clavaban sobre los azules del caballero Leo.
–La familia es lo que realmente debemos proteger.
Una sonrisa triste se formo en el rostro del caballero, logrando que el joven lupino se sintiera confundido… Se parecía mucho a las sonrisas de Shun.
–Eso es cierto, Shun es nuestro hermano y por ello es que estamos aquí.
Siguió Seiya, consiguiendo un mutuo asentimiento de los demás caballeros y su diosa, el joven lupino volteo a ver a Selena, su hermana de seguramente estaba feliz de tener más gente y Shun… El joven demonio sólo sonreía cálidamente tras escuchar las palabras de sus antiguos compañeros de armas, no podía negar que eran contadas las ocasiones en que podía verlo feliz, más teniendo ahora que parecía tener más trabajo. El Círculo se estaba moviendo y no era algo desconocido para él y su hermana que por ello Shun, Iris y Augusto estuvieran teniendo que salir tanto… Tener que luchar tanto. No quería, no quería que un día de estos ninguno de los tres regresara.
Una mano se poso sobre su hombro, inmediatamente volteo encontrándose con una piel pálida como la luna y la misma sonrisa cálida que aquel día los salvo.
–Supongo que es hora de que empecemos a preparar las cosas para dormir–La voz de Shun le trajo a la realidad y al hecho de que la mesa ya estaba siendo levantado por Selene y Prometeo. –Me sería muy útil tu fuerza.
Litos remplazo rápidamente su semblante por una sonrisa de autosuficiencia.
– Claro.
–Creo que yo te diré donde están, sino ya te veo perdido una eternidad en el armario–Le dijo iris. –Eres igual que Shun a la hora de buscar algo.
Sin más, la vampiresa y Litos se dirigieron hacia el cuarto de Shun a buscar la cama guardadas para casos de emergencias, por su parte la cálida sonrisa desapareció de aquel inmortal rostro de marfil.
–Debe ser mucha responsabilidad.
Las palabras de su hermano le hicieron voltear, Selene y Ping estaban en la cocina con Prometeo, dejándole a él solo con la visita, sus compañeros eran buenos para hacer lo que les pedía.
–No es algo que no pueda manejar, pero supongo que ahora pueden ver mejor el panorama y mis razones para actuar como lo hago.
–Es entendible, después de todo paso mucho tiempo y no te quedarías siempre a esperarnos–Le dijo comprensivamente Saori. –, con la actitud que tienes es imposible que no encuentres gente que quiera estar a tu lado… Además, no nos sorprende que tomaras la decisión de cuidar a estos dos niños.
–La verdad es que mi actual vida pocas veces tengo la oportunidad de elegir, un demonio es lo que es… Pero no lo que los demás creen. –Suspiro. –Si me pasa algo ya he dispuesto todo para que ellos puedan estar seguros, no obstante esta no es una batalla que este depuesto a perder, eso es algo que no puedo hacer.
Las secas y seguras palabras de Shun le helaron la sangre a sus antiguos camaradas, nuevamente tenían frente a ellos al asesino de frio raciocinio y angelical porte en el que se había convertido su hermano, un guerrero temible que no dudaría en destrozar a todo aquello que fuera una amenaza para lo que protegía
–Creo que es hora de que descanse un poco–La voz de Shun les trajo a la realidad. –, creo que mañana Azrael desea hablarles de sus hermanos y créanme que la mansión no estará tranquila. Durante esta semana se ha dado la rara coincidencia de que todos los demás grupos están presentes y no todos son tan amigables como mis compañeros o Ping.
– ¿Lamia u otro individuo peligroso?
Shun asintió a la pregunta de Shiryu, más rápidamente añadió.
–Ninguno de ellos intentaran nada, después de todo gozan del estatus de invitados y dudo que alguno quiera contradecir a Azrael, el arcángel no es muy tolerante por estos lados…
–Tiene que serlo, sobre todo si quiere controlar a ciertos jóvenes revoltosos–La voz de Iris les llamo la atención, la mujer venia tranquilamente por el pasillo y miro con cierta sorna a Shun, recordándole que lo que había pasado en San Petersburgo no sería fácilmente olvidado. –Me parece que has estado haciendo trabajos extras.
–El dinero nunca viene de más en cuando tienes dos cachorros. –Se defendió Shun.
Iris suspiro, Shun y Augusto podrían fácilmente hacer arder Rusia si no los mantenía vigilados, de hecho, sino mal recordaba aun tenía que castigar al pelirrojo por casi hace colapsar el mercado internacional de precios de inmuebles y generar múltiples crisis económicas a lo largo del globo… Realmente debía restringirle el acceso a internet. Por lo pronto, no era necesario armar una escena frente a los caballeros y la diosa de la guerra, cuando tuviera la menor oportunidad vería que hacer con sus dos problemáticos compañeros.
–Supongo, después arreglaremos los pormenores de tu trabajo–Le advirtió. –Por ahora hay que recibir bien a tú visita y asegurarse de que no se meta en problema con los demás inquilinos. –Le sonrió suavemente al demonio. –Tengo que dejarlos para terminar mi papeleo, espero que tengas una buena noche y que descanses.
Hizo especial énfasis en su última palabra al mismo tiempo que se dirigía hacia la puerta, Augusto, Ping y los dos hermanitos la despedían con la mano, seguramente mañana la verían a aparecer por ahí o la encontrarían en la mansión. Shun suspiro, lo mejor era prepararse e intentar dormir pues mañana seria un día largo…
–Bueno, necesito descansar por hoy… –Realmente estaba agotado, si se mantenía de pie era solo ha pura fuerza de voluntad y varios analgésicos, su cuerpo resentía cada movimiento que daba, normalmente debería descansar como mínimo todo un día para reponerse de su trasformación completa. Aunque, agradecía que ya no permanecía dos días totalmente inconsciente como las primeras veces, ser Desolación seguía siendo un gasto de energía terrible para su físico, sin mencionar que todas las heridas que tuvo que regenerar eran bastante serias y aun podía sentir que algunas no estaban curadas completamente. –Realmente lo necesito.
Sus últimas palabras dejaron entrever lo cansado que en verdad estaba.
–Has luchado todo el día, es lo más lógico–Le dijo Augusto. –. Ve, yo me encargare de todo.
Shun miro a sus hermanos y a la diosa.
–Creo que deberías dormir, de hecho también nosotros–Le contesto Saori.
–Sí–Seiya bostezo. –Hemos estado viajando todo el día de hoy y parte del otro y, aunque no lo creas, tu demostración también nos canso a nosotros. –Sin darse cuenta se llevo la mano al vientre, la verdad es que Shun lo había golpeado bastante fuerte y si no tenía una costilla rota era por puro milagro.
Ikki y Shiryu asintieron, ellos también habían sentido la fuerza de Desolación esa noche. Además, el caballero de Leo podía ver el cansancio y las heridas que tenía su hermano, realmente debería descansar un rato y dejar de estar allí por ellos. Hyoga parecía ser el único no muy conforme, Shun se veía cansado, pero después de haber visto todo aquello, empezaba a preocuparse de que actuara tan normal después de todas las heridas y golpes que había sufrido… ¿No debería ir a un medico?
Shun simplemente le sonrió y se fue hacia su cuarto, apenas entro se dirigió directamente a desplomarse en la cama… Ya no era capaz de mantenerse en pie, ni disimular su dolor.
Por fuera de su cuarto los dos hermanos seguían entretenidos con la visita, bueno, en realidad era Selene y Ping las únicas que parecían estar dispuestas a hablar con los caballeros y la diosa ya que Litos seguía tan hermético como siempre. Augusto ya conocía las mañas del joven lupino, no obstante, debía reconocer que los había recibido mejor que como recibió al nuevo "amigo" de Shun, quizás el joven Lycan ya sospechaba que aquella relación no era precisamente amistad…
Sus ojos vivieron hacia el cuarto de su compañero, lo conocía demasiado bien como para que no notar como Shun había estado disimulando toda la noche. El demonio estaba bastante herido y era preocupante que durante estos días no pudiera descansar o comer como era debido… Pero conocía a Shun y era en vano esperar a que se quedara en casa si sus hermanos estaban en la mansión o forzarlo a que comiera si había visita cerca.
– ¿Le pasa algo a mi hermano?
Aquellas palabras hicieron que mirara a quien tenia parado en frente, debía admitir que el hermano de Shun era un hombre imponente… Y no tenía para nada el tono amigable que su compañero tenia para él, cosa que le recordaba fácilmente todo lo que había leído y averiguado sobre la vida pasada del caballero que tenía en frente. El caballero de Fénix era un nombre que aun resonaba por algunos callejones olvidados de su submundo, se escuchaba igual que el nombre de los asesinos favoritos de Arles. Una sonrisa amigable surco su rostro.
–Supongo que eres más sagaz de que la mayoría.
–Tengo que hacerlo, así como tú sabes mucho más de lo que nos dices.
Su tono de voz algo elevado, hizo que todos los demás presentes voltearan a ver su conversación.
–Cuando Shun se trasforma en Desolación, su cuerpo reciente el cambio, él todavía es una cría y por más que se esté entrenando para poder controlar ese estado sigue siendo demasiado joven. –Llevo su tasa a la cocina y se sirvió más té. –Debería descansar un día como mínimo o comer algo decente, y con comer algo decente me refiero a devorar a varios animales grandes de la misma forma en la que destrozo el caballo de la arena… Sólo que le incomoda comer con gente y conociéndolo no lo hará con ustedes cerca, como se habrán dado cuenta en la arena, tienes que tener buen estomago para soportar ver comer a un demonio y por eso Shun con su carácter preferirá hacerlo afuera o lejos.
Ikki desvió la mirada por unos momentos, estaba preocupado por su hermano pero también se daba cuenta de que gran parte de la vida que Shun tenía ahora le era totalmente desconocida… Era prácticamente un desconocido, un intruso en ella. Sin mencionar que la nueva condición de su hermano y su pasado traían aparejadas nuevas actitudes, conductas y necesidades que para él eran completamente extrañas.
–Hay algo más relacionado con Desolación, con su pasado o actualidad que nos serviría saber.
–No es fácil vivir con un demonio si lo preguntas, pero no es imposible, tampoco es fácil vivir con migo… Supongo que todos en el grupo tenemos nuestras mañas–Le comento con una sonrisa. –Shun tiene algunos "conocidos" que no le agradaran para nada a ningún de ustedes, pero que le son útiles como aliados contra el Círculo. Por más que somos un grupo, podemos actuar por nuestra cuenta siempre que nuestros compañeros sepan en donde nos estamos metiendo y en donde buscarnos si todo se va al carajo. –Tomo un poco de su té, después de todo no necesario hablar sobre los amantes de Shun frente a su familia, ya el demonio si tenía ganas les contaría de las relaciones inconclusas y bohemias que mantenía. –Es mejor que siempre recuerden lo que vieron hoy en la arena.
Augusto tomo su remera manga larga y la remendó hasta su hombro, dejándole ver a los caballeros y su Diosa una cicatriz de gran tamaño que cubría en la parte alta de su antebrazo. Una marcada hilera de profundos dientes que habían desgarrado buena parte de su carne… Ikki bajo la vista hacia su brazo, pese a las vendas que ahora le cubrían, podía decir que su herida y la del pelirrojo tenían la misma forma y causa.
–Siendo sinceros, la sacaste barata caballero de leo. –Le dijo divertido Augusto, señalando que su herida era un golpe mucho más severo que el que había sufrido esa noche el caballero. –Cuando tienes este tipo de compañeros, es como ser entrenador de animales salvajes o cazador de serpientes, tarde o temprano tendrás una mordida en algún lado–Augusto volvió a tapar su brazo. –. La verdad es que no me importa tenerlas, pero se puede ver a leguas que mis cortes le hacen sentir culpables. Eso es curioso porque todos te dicen que los demonios y vampiros son monstruos, pero si sienten culpa, dolor, miedo y son capaces de cuidar a quienes desean… Son como nosotros, comen otros animales como la gran mayoría de nosotros… Solo que entre esos animales esta el ser humano.
Se levanto de su mesa y se llevo su tasa hacia la cocina.
–Si les ha molestado lo que vieron hoy con el caballo les recomiendo dejar esta casa e irse, pues no van a poder convivir con su hermano ni ser útiles en esta guerra. Aunque, eso no les quitara lo hipócrita, pues nosotros hacemos lo mismo cada que comemos un trozo de carne. Shun es un demonio, tiene que comer, ellos necesitan alimentarse de la vida de otros seres para mantener sus cuerpos andando, sino les pasa lo mismo que a Belfegor… Se convierten en piedra. Tras toda la energía que ha gastado esta noche Shun debería comer algo más que un caballo, ha perdido mucha más energía que no puede reponer por sí mismo.
Aquello preocupo a todos los presentes, más uno de ellos tenía otra duda entorno a ese delicado tema.
– ¿Shun ha comido personas? ¿Las come?
––Bebe sangre, pero ahora que lo pienso no le gusta comer humanos y no le agrada Lamia justamente por ello… Ella ha hecho desaparecer turistas en el pueblo y les ha quitado un buen pedazo a varios de los que trabajan en la mansión, les recomiendo mantener su distancia de ella. Suele permanecer mucho tiempo en su cuarto, tras una de las tres puertas blancas de la mansión.
Seiya suspiro, la verdad es que era un alivio saber su amigo no era un demonio del tipo caníbal y que no le gustaban esas cosas, después de haber visto a Desolación en acción el sagitario empezaba a dudar si Shun seguía siendo el mismo.
–Esas puertas son como una advertencia de peligro. –Afirmo Hyoga.
Augusto asintió.
–Hay tres integrantes que tienen puertas blancas, Lamia, Hermes y Shun. Lo de su hermano es porque cuando Azrael recién trajo a Shun del Tártaro este no estaba muy bien, recuerdo que fue el día en que nos conocimos cuando me hizo esta herida, aun tiene sus malos días y puede reaccionar muy mal si lo sorprendes… Además de poseer una seria claustrofobia…
–¿Shun tiene claustrofobia? –Pregunto Hyoga.
–¿Por qué crees que siempre estamos rodeados de grandes ventanales? –Le contesto con una sonrisa mientras lavaba los platos que quedaron. –. Iris siempre se asegura de que el lugar en donde quedemos sea amplio e iluminado para él. Por eso estaba tan nervioso a la hora de ir al santuario, tenía miedo de que le pidieran quedarse en una habitación reducida y oscura… Eso le recuerda su estadía en el Tártaro.
–Pero en esta casa es muy linda, no le recuerda al tártaro y a nosotros tampoco nos recuerda al laboratorio.
–¡Selene, no tienes que decir eso! –Le reprendió rápidamente su hermano, la joven lupina se llevo las manos a su boca ¡Cierto! Shun le había dicho que jamás se lo digieran a nadie. Volteo para ver la duda instalada en el rostro de sus invitados.
–¿Laboratorio? –Pregunto Ikki.
–Eso es algo que Shun debe decidir si decirles o como decírselos –Augusto se había apresurado en responderle al caballero. –. Además, ya es tarde y si mañana quieren hablar con Azrael será mejor que intenten descansar y eso también va para ustedes tres, le dijo claramente a los dos hermanos y a la dragona.
–Todavía es temprano–Le replico Ping.
–Si no se van a dormir ahora, me ofenderé y no los levare a ninguno de mis paseos ni les ayudare a convencer a Shun de que los lleve a alguna de nuestras misiones, asique marchando.
Les contesto seriamente, logrando que a regañadientes los más chicos dejaran la sala, cuando hubieran abandonado la habitación una soberbia sonrisa se instalo en el rostro del pelirrojo.
–Aunque no lo parezca se manejar críos –Les dijo a los caballeros. –Creo que debería llevarlos a sus cuartos.
– ¿Qué no había que preparar las camas? –Pregunto Saori.
–Iris ya lo hizo–Ante la sorpresa que se instalo en los rostros de todos, el pelirrojo rápidamente le dijo. –. Los vampiros son seres sobrenaturales muy rápidos, los pierdes cinco segundos de tu vista y hasta una casa te habrán hecho. –Sin más que acotar camino hacia el pasillo.
Seiya, Hyoga y Saori enseguida siguieron al, no tanto Ikki y Shiryu, quienes no olvidaban aquello que se le escapo a la hija adoptiva de Shun, no obstante al ver que no obtendrían una respuesta decidieron dejar que les mostraran sus cuartos.
–Seis habitaciones, ahora veo porque el pasillo es tan largo. –Dijo el caballero del libra al prestar atención por primera vez a la envergadura del mismo.
–Las habitaciones son de buen tamaño. –le contesto Augusto al tiempo que le abría la puerta para que pudieran entrar a su cuarto. –Espero que duerman bien y no me toqueteen todas mis cosas.
Si que era espaciosa la habitación del pelirrojo. Todas las paredes se hallaban pintadas con el paisaje nocturno de un desierto, cuyo oscuro cielo era atravesado de lado a lado por la estrellada vía láctea. Una biblioteca cubría por completo la pared izquierda, acompañada por un escritorio donde la laptop se hallaba rodeada de papeles, lápices, libros, carpetas y garabatos de distintas armas. Del otro lado estaban las dos camas de sabanas negras y blancas, con una inmensa pantalla plana frente a ellas, colocada perfectamente sobre un mueble que también contenía al equipo de música, una colección de cuatro auriculares distintos, la Play Station con sus mandos y juegos ordenados alfabéticamente.
Augusto sonrió y llevo a Hyoga a la habitación de invitados, el Ruso la encontró bastante simple y acogedora, un escaso amueblado de repisas antiguas se complementaba con un armario pequeño para dejar las cosas y otro de aspecto muy antiguo que se encontraba cerrado con candado… Eso último era curioso. La habitación también poseía un espejo completo de amarillo bronce se hallaba frente a la cama de roble de rojo edredón*, y una mesita de luz de la época victoriana que contaba con un velador de bronce con ostentosa pantalla de vidrio y un pequeño libro abajo.
Un reflejo en la penumbra de Fernando Sánchez Clelo… Podría ser una lectura interesante para la noche.
Ikki al final se quedo en la habitación de Litos, sus ojos azules rápidamente se pasaron del amueblado con motivos de ciencia ficción, los libros de su pequeña biblioteca, el escritorio lleno de dibujos y los sillones puf para centrarse en los pocos cuadros que había en el lugar. En casi todos ellos se podía ver a los dos jóvenes con su hermano y/o con los demás compañeros de Shun, ya sea en un parque de diversiones, en una playa o en otros paisajes cotidianos… Realmente parecían ser una familia.
Por su parte, Saori entro a los MTV Worls cuando piso la habitación de Selene, paredes rojas decoradas con discos de vinilos, unas lámparas de lava que iluminaban la mesa de noche y su cama de alocadas sabanas. Su escritorio contaba con todo tipo de adornos para sostener pulseras, collares y demás joyas, así como pequeñas cajas de las cuales se escapaba una que otra tanza o bolsitas llenas de perlas para hacer bisuteri. Un gran equipo de música, CD de un montón de cantantes que iban desde la última estrella mundial del pop a viejas leyendas rock can roll, todo se acompasaban a la perfección con los muebles llenos de peluches, su mini biblioteca y el enorme armario que poseía dos espejos de cuerpo completa por puertas…
La diosa ya empezaba a preguntarse cuanto cobraba Shun, o de donde había conseguido el dinero para armar semejantes cuartos…
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Las horas de la noche pasaron singularmente rápido para los caballeros y su diosa, cuando el sol aprecia por el horizonte Shiryu fue el primero en despertar. Algo cansado se dirigió hacia el comedor, notando que el pelirrojo no estaba acostado en el sillón donde lo dejaron anoche.
Ahora que estaba solo se permitió observar mejor la casa de su antiguo camarada de armas, la sala principal de la misma parecía ser hecha en forma de L, en la primera parte se encontraba la entrada con los enormes ventanales, un cómodo sillón blanco acompañado de otros dos más pequeños y una redonda mesita ratona que rodeaban un gran televisor de ultima generación. Seguido, estaba el comedor y la cocina conectada por un enorme arco que tenía un mini bar plegable, el cual seguramente tapaba toda la entrada y separaba la cocina del resto de la sala cuando se usaba… Qué raro, era hecho como para poder mantener fiestas en el lugar. Sus ojos volvieron a la concina, notando la pequeña vinoteca de roble que tenia, realmente este era un lugar costoso ¿De dónde sacaba Shun la plata para todo esto?
Aunque, habiendo visto la mansión de Azrael se había dado cuenta de que la muerte era un comerciante exitoso en su negocio ¿Acaso el complacía a sus sicarios ayudándoles a construirse un hogar así? Le preocupaba que todo lo presente fuera gracias al ángel de la muerte. El lugar ya no se sentía tan acogedor al pensar que estaba construido a partir del dinero de varios negocios ilícitos o la muerte de ciertas personas. Camino por la casa viéndola con más atención, casi no había fotos en ella, sólo encontró uno que otro marco decorado con dibujos que no eran grandes obras de arte y que tenían la firma de Litos o Selene junto con escasos cuadros de paisajes y adornos que parecían ser recuerdos de viajes de un sinnúmero de países distintos.
Por unos momentos sus ojos voltearon hacia el pasillo, recordaba que Augusto les había dicho que ese era el cuarto de Shun, cierta curiosidad removió su cuerpo. Shiryu tenía un carácter normalmente apacible y entintado con una seriedad siempre mayor a su edad, andar espiando casas era una conducta que él podría ligar más a Seiya o incluso a Hyoga que a sí mismo…
Pero, hacía años que no había visto a Shun, también notaba el enorme cambio que el joven de cabellos verdes había tenido. El no se dejaba llevar por los recuerdos de Shun como Hyoga o Seiya, ni se aferraba al lazo que antes los había unido como Ikki. Sí, era cierto que Shun los había buscado, que el demonio quería ayudarlos contra este nuevo enemigo pero también era cierto que ya casi no quedaba casi nada del joven que junto a ellos había luchado, el caballero había visto pelear a Dark y sentido la rabia que carcomía el oscuro cosmos de Desolación… Shun se había convertido en un asesino despiadado y temible frente a sus enemigos, un ser digno de servir al ángel de la muerte y no muy distinto a los compañeros que ahora tenía.
¿Qué escondería en su cuarto?
Una parte de él quería averiguar si en el cuarto de Shun había vestigios de su vida como sicario, en el cuarto del pelirrojo había encontrado bocetos de armas y algunos escritos inquietantes, así como cartuchos de armas pesadas y una que otra arma blanca cuidadosamente escondidas de la vista. Camino hacia el pasillo, quizás podría echar un vistazo mientras Shun y sus cachorros dormían.
– ¿Qué haces?
La voz seca lo detuvo en medio del pasillo, los ojos azules del caballero de leo lo habían atrapado justo con la mano en la perilla de la puerta.
–Solo quería confirmar algo–Le dijo, disimulando el susto que el caballero de leo le había dado. –Sabes que el otro compañero de Shun no está en el sillón donde supuestamente dormiría.
Sus palabras lograron captar la atención de su compañero, conociendo la mente del Leo sabia que sus afirmaciones no irían precisarte a los pensamientos más puros y castos.
–¿Crees que ellos… ¿Qué Shun…
Ikki no termino sus palabras, si bien toda su vida sospecho que su hermano podría tener ciertas inclinaciones él confiaba en que al final seria hatero y que gustaba de June… O por lo menos eso pensó al ver la relación unida que ambos tenían y lo destrozado que quedo su hermano cuando la perdió durante la batalla contra el Olimpo.
–A pasado mucho tiempo–Le dijo Shiryu. –Shun ha crecido, madurado… Y cambiado. No sabemos qué clase de vida tiene ahora, aunque sabemos lo que hace y parece que es un negocia bastante rentable el de Azrael.
La clara alusión al coste de la casa en la que ambos estaban no paso desapercibida para el otrora caballero de Fénix.
–Sigues sin confiar en él.
–Te ataco sin dudarlo un solo instante, Ikki.
– ¿Por eso quieres husmear en su cuarto? Jamás espere que el honorable caballero de Libra usara una escusa tan barata. –Le respondió con sorna el caballero de leo.
– ¿Acaso tú no tienes dudas? –Shiryu volteo a ver a Ikki. –Ho, tienes miedos de ver el asesino que es tu hermano.
–Shiryu.
El tono cortante de su compañero se complemento a la perfección con el amenazante brillo que se había instalado en sus orbes azules, más el caballero de libra no retrocedió.
–Era tu hermano Ikki, también era él mío… Pero no puedes negar que ahora ya ni siquiera es humano, te intento arrancar el brazo igual que como hizo con su compañero. –Ikki estaba a punto de golpearlo ahí mismo, pero el caballero de libro abrió la blanca puerta frente a él y en un susurro le dijo. –Lo que yo quiero averiguar es si podemos confiar en él.
Volteo al frente y la sorpresa en su rostro no se hizo espera, el caballero de Leo se asusto al ver palidecer tan pronto a Shiryu, miro por la puerta y también quedo helado al contemplar lo que ocurría en el cuarto de su hermano.
El joven de cabellos esmeraldas dormía plácidamente, con dos enormes lobos que se habían ovillado a su lado, el blanco al lado de su cuerpo y el negro al lado de sus piernas. Pero, esto no era lo sorpréndete, lo sorprendente era que la enorme cama en las que los tres dormías se encontraba levitando a una buena distancia del suelo.
–Pero que…
Shyrio avanzó un paso, más se detuvo bruscamente al sentir que chocaba contra algo invisible.
La cama se sacudió haciendo que el demonio abriera sus ojos, los dos caballeros vieron como de la nada emergían enormes y doradas escamas, el camuflaje desaparecía para dejar ver el monstruoso cuerpo de serpiente que alzaba la cama de Shun en el aire y la cabeza de dragón que con verdadero enojo los contemplaba.
– ¡Intrusos!
De las fauces doradas de la magnífica bestia emergió la voz de una adolecente entremezcladas con chispas y flamas, ninguno de ellos se movió a pesar de que podían ver como en el interior de aquella garganta se formaba la ardiente luz de una poderosa llamarada.
–¡Ping! –Alcanzo a gritar Shun.
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Todos estaban nuevamente sentados en la sala mientras que Shun e Iris hablaban con el jefe del equipo de construcción y el imponente padre de Ping. El llamado Yai Tzu era un hombre de gran musculatura, poseedor de una postura severa que se acentuaba aun más con su bigote estilo mandarín y duros rasgos, todo un señor de la guerra había pensado el caballero de Libra al verlo aparecer para recoger a su hija.
Efectivamente, la joven dragona había estado a punto de quemarlos vivos pero el demonio reacciono a tiempo, saltando de la cama y alzando la cabeza de ping hacia arriba para desviar el ataque… Lo malo era que ahora había un boquete circular de más de dos metros de ancho en el techo del cuarto de Shun.
–No se sientan mal por haber destruido el techo en su primer día aquí.
Les dijo Augusto al ver como Saori se había apoyado sobre la mesa mientras se masajeaba la sien con las manos, el atroz sonido había despertado a todos y atraído tanto a Iris como Yai Tzu, quien a quilómetros reconocía la llamarada de su hija. Pasado el susto inicial y el recordatorio de que no se podía entrar por las puertas blancas por parte de Iris (que más parecía un reproche bien infundado hacia los dos caballeros), todos se habían cambiado para ir a hablar con Azrael en cuando Shun e Iris terminaran con la charla y el manejo de costos por el arreglo del techo.
–Dile a Shun que yo pagare todos los costos de este accidente. –Le dijo Atenea al pelirrojo frente a ella.
–No será necesario, Saori. –Shun ingreso por la puerta junto con Iris. –Yai Tzu se quiere hacer cargo y no aceptara un no por respuesta. No quiero contradecirle, esta de mal humor y no quiero que se desquite con Ping por esto.
Shun se sentó pesadamente sobre la última silla libre de la mesa, estaba más pálido que anoche.
–Shun–La voz de Augusto llamo la atención del demonio. –Estaba pensando en llevarme a Selene y Litos a compara algunas cosas que necesitamos por el pueblo mientras ustedes hablan con Azrael.
Shun asintió, dándole permiso de salir con los dos hermanitos. Aunque ya para estas alturas el pelirrojo ni lo necesitara, después de todo el joven demonio confiaba plenamente en él. Augusto era tan responsable para cuidar y proteger lo que quería, como irresponsable era para el cuidado de su propia persona.
–Te ves muy pálido, no crees que deberías descansar.
Las palabras de iris llamaron la atención de los presentes, la verdad es que Shun se veía más pálido de cómo lo conocieron (lo cual ponía a su piel de un blanco alarmante) y ya no era capaz de simular el cansancio de su cuerpo… realmente tenía que dormir o comer algo con urgencia.
–Estoy bien, más tarde comeré algo de buen tamaño para reponerme un poco –Le contesto Shun, estaba bien, podía seguir andado y acompañara a sus hermanos. –, sabes que he tenido peores jornadas.
Ha Iris pareció no gustarle su respuesta, por lo que insistió.
–Ya que Augusto se lleva su camioneta, llamare para que venga Enki y nos apoye con su auto mientras que nosotros vamos a la mansión tu puedes tomarte el tiempo para descansar o comer algo.
–Iris…
Shun volvería a replicar pero la voz de su hermano le detuvo.
–Creo que tiene razón.
Todos voltearon al ver al caballero de Leo.
–Fue nuestra culpa o que acaba de pasar, no sé cómo es la naturaleza de los demonios, pero creo que por cómo te vez también necesitas descansar.
Shun apretó los dientes al ver como todos le miraban con la misma preocupación que Ikki, estaba en una clara desventaja numérica. Volteo a ver como Selene y Litos ya venían por el pasillo, cambiado y listos para salir con Augusto.
–Esta bien–Cedió. –. Yo saldré a comer algo, pero los veré en la mansión cuando termine
–Genial–Comento Augusto. –. Bien, –Dijo volteando a ver los dos lupinos que ya estaban en la mesa con ellos. – despídanse de Shun e iris y la visita que ya nos vamos.
Selene cálida como siempre se despidió respetuosamente de cada uno de ellos al tiempo que le dio un beso en la magilla tanto a Shun como a Iris. Litos, por su parte, se despidió de Shun e Iris y le largo una mirada amenazante a los caballeros, una especialmente dirigida hacia el caballero de libra y leo. Shun suspiro cuando se fueron, evidentemente tardaría que el joven lupino aceptara a sus hermanos, más ahora, que no estaba feliz de que castigaran a Ping cuando eran ellos lo que habían entrado a la habitación de quien consideraba SU padre sin pedir permiso.
Paso un tiempo entre charlas triviales, aunque sus hermanos no perdían oportunidad para preguntar sobre el trabajo que tenia y su relación Azrael, Shun parecía tener un don natural para evadir tales preguntas y desviar la charla hacia temas más mundanos.
Una nueva camioneta se paro frente a la mansión, una enorme camioneta Nissan de un azul tornasolado y con una árabe de soberbia sonrisa frente a su volante. Enki se bajo de su amada camioneta mientras veía a la diosa y sus caballeros salir de la casa del tártaro.
–Diosa Atenea–Saludo con una educada reverencia. –, es todo un placer el volver a encontrarnos, permítame llevarla a la mansión, mi señor está esperando ansioso por vuestra presencia. –Se alzo con una seductora sonrisa y un brillo muy sagaz llenando sus ojos…
A Seiya realmente empezaba a desagradarle ese tipo.
–Muchas gracias, Enki. Pero la diosa vendrá con migo en mi auto.
–Iris ¿Crees que tu destartalado auto es digno trasporte de una diosa?
Una sonrisa siniestra surco el rostro de la condesa, sin advertencia previa saco su fiel revólver Smith y disparo a quemarropa una bala de calibre 45 hacia su compañero. Enki reacciono como un rayo, usando su brazo para desviar la bala dispara hacia lo profundo del bosque, todo mientras mantenía inmutable su sonrisa.
–A la próxima, no será un tiro de advertencia el que recibas, Enki.
Le advirtió Iris, manteniendo la siniestra sonrisa que dejaba vislumbrar fácilmente los largos colmillos que poseía. Todos le miraban, la verdad es que ninguno de los caballeros ni la diosa se habían esperado semejante acto de violencia surgir de la nada y de aquella "aparentemente tranquila" mujer. Por su parte, Shun permanecía calmado… Como si los ataques homicidas de su compañera fueran algo cotidiano, la verdad es que lo eran, Iris tenía un carácter de los mil demonios para ciertas y puntuales cosas.
–Perdóname Condesa–Le contesto con una reverencia de respeto y una sonrisa cordial Enki. –, me olvido del amor que tienes por tu auto, uno casi tan grande como el que tienes por tus dos compañeros… Lamento mi falta respeto.
–Disculpa aceptada–Dijo al tiempo que guardaba su arma. –, sólo recuerda de que mi revolver siempre estará cargado y listo para recordarte estas cosas.
Sin decir más se dirigió hacia su auto, el viejo Mustang que los había traído ayer a la casa de Shun, todos voltearon a ver al demonio.
–Iris odia que hablen mal de su auto o de alguno de sus dos compañeros–Le consto Shun a sus hermanos y diosa. –. Por favor recuérdenlo.
Realmente el demonio no podía excusar la actitud de su compañera frente a los presentes y estaba demasiado cansado como para discutir con ella por su falta de tacto. Él ya conocía a Iris y se había acostumbrado tanto a sus virtudes como a sus defectos, el disparo sólo había sido una advertencia amigable para Enki debido al tiempo que lo conocía. Y sí, tanto Enki como Shun sabían que un disparo era una advertencia "amigable", en términos de lo que Iris toleraba cuando se trataba de su auto o sus compañeros.
–Nos veremos en un rato en la mansión. –Les dijo.
Tanto la diosa como sus caballeros asintieron, Saori fue acompañada por Seiya y Hyoga mientras que Ikki y Shiryu se subían a la camioneta azul del vampiro, era hora de visitar la mansión de la Muerte.
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Whath is it you dream of, child of mine?
The magic ride, the memaid cove?
Never met a kinder heart than yours
Let it bleed
–Let it bledd…
Susurro melódicamente la mujer al tiempo que llevaba la copa de espeso líquido carmín hacia sus labios. Venus adoraba escuchar el caótico ritmo del metal sinfónico mientras bebían una copa de sangre por la mañana, las feroces guitarras eléctricas se nivelaban y fundían a la perfección con el coro clásico y la delicada voz de la cantante femenina….
Siniestro caos melódico, el complemento perfecto para la feroz sed de sangre que sentía, la pieza final para gozar plenamente de éxtasis de deseo y placidez que le advenían tras dejar que el espeso liquido carmesí se deslizara hasta lo más profundo de su garganta. Con una sonrisa de total concupiscencia dejo su cortada copa en la mesa, justo al lado de las que pertenecían a sus dos hermanas.
–Parece que tendremos visita hoy…
Le susurro a sus dos gemelas, inmediatamente las tres mujeres de rubios cabellos y pálida piel fijaron sus ojos azules en la puerta que se abría y dejaba entrar a la Diosa y sus caballeros.
–Hola, Venus
Saludo Enki al verlas, nuevamente ingresaban por la puerta principal de la mansión y se encontraban con el fastuoso recibidor, sus blancas paredes y enormes cuadros renacentistas acompañados por un escaso amueblado de ébano. La atención de los invitados se centro rápidamente sobre aquel trió de hermosas e idénticas mujeres que con crueles sonrisas les saludaban, todas mostrando el mismo vestido de corte asimétrico blanco que cubrían uno solo de sus hombros y resaltaban con elegancia sus pechos, la larga cola de su falda se enredaba curiosamente por sus visibles y esbeltas piernas… Las cuales indudablemente atrajeron la vista de más de uno de los caballeros.
Saori tosió un poco, haciendo que los cinco hombres inmediatamente recobraran la compostura ante la mirada severa que la diosa les dirigió. Bueno, casi todos, después de todo Ikki aun seguía desviando "discretamente" la mirada hacia aquella exótica y bella vista.
–Enki, Iris… Veo que traen a los invitados de nuestro Señor.
Le dijo la mujer que estaba en el centro, posiblemente la líder de aquel trió de ninfas que se recostaban plácidamente sobre el gran sillón circular. El blanco mueble resaltaba entre la alfombra roja que cubría el suelo, uniéndose como el complemento perfecto de las tres hermosas femeninas que lo decoraban, como si fueran uno más de los cuadros que adornaban la sala… Un cuadro vivo y de sensual belleza que seducía fácilmente la vista de quien entrara.
–Veo que siguen tan hermosas como en la fiesta –Les dijo un risueño Enki que sin temor se acerco a las trillizas, –. Los beneficios de la eterna belleza del inmortal–dirigiendo su mirada hacia la mayor mientras se acercaba peligrosamente a los labios de la mujer–, misma que esconde a la hambrienta bestia que mora tras la oscuridad.
Deposito un casto beso y retrocedió para que los caballeros pudieran contemplar los largos colmillos que escondían aquellos labios carmín.
–Les recomiendo recordar que son los invitados de nuestro señor y que también lo son del Tártaro, ni él ni yo las defenderemos del cachorro si cometen un acto indebido –Les dijo a las trillizas. –, saben que un demonio puede ser muy territorial si así lo desea.
Las tres asintieron a las palabras del viejo Nosferatu* que con risueño porte les amenazaba, después de todo sabían que Shun fácilmente podría partir los huesos de sus cuerpos si tocaban algo que le pertenecía, ya antes se los había dejado muy en claro. La rubia vampiresa sonrió ladinamente al recordar la respiración del joven de cabellos esmeraldas y los infernales ojos rojos que como una bestia le contemplaban, sin dudas era uno de los más hermosos ejemplares que al pecado de la lujuria podrían ofrecer… Varonil, feroz e indudablemente bello, era una terrible injusticia que ellas no pudieran gozar del calor de aquel cuerpo inmortal, mientras que la puta del antro y aquel miserable humano siempre recibían las visitas del emblemático Tártaro. Una total herejía, una vergüenza que una criatura de su clase se rebajara a tan insulsas compañías.
–Espero que gocen de su estadía.
Les dijo a los caballeros, sus dos hermanas también en saludaron a coro con sus emblemáticas sonrisas. Debía seguir aparentando, pues para su desgracia tanto Iris como su Señor eran extremadamente permisivos con el demonio, al punto de dejar que estos nuevos "aliados" que él tártaro conocía ingresaran en los dominios de la muerte. Suspiro al verlos subir por la puerta principal, logrando la mirada curiosa de sus dos hermanas.
–Es curioso, como el demonio consigue encontrar a tan hermosos ejemplare varoniles–Le dijo una de sus hermanas.
–Sí, demasiado curioso es Shun –le contesto.
–La verdad–Su otra hermana dejo de verla para centrar sus ojos en los visitantes que subían las escaleras. –. Es que cada día me llena más de curiosidad su existencia… una extraña mescla de deseo y curiosidad.
Sus otras dos hermanas con el mismo sentimiento, el demonio era demasiado particular… Demasiado humano y particular.
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Bien, aquel encuentro había resultado inusual, pero los caballeros que siguieron su camino. Pronto notando que una vez más se dirigirán hacia el elevador central de la casa, en vez de ir hacia el despacho del ángel de la muerte. Pasaron por el pasillo, recorriendo nuevamente las separadas puertas y escasos cuadros, una silueta les llamo la atención, un hombre que con mirada perdida y placido semblante se encontraba contemplando una de las escasas ventanas del lugar.
Enki e Iris lo observaron sin emitir comentario alguno, pasando por su lado sin que aquel hombre se molestara en saludarlos o tan siquiera notara su presencia. Parecía una estatua, una estatua morena de piel de bronce con su rostro de duros rasgos y una oscura barba corta que cubría por completo su mentón y se unían al fino bigote que decorabas sus labios.
La diosa no puedo evitar contemplarlo con más detenimiento, al igual que el curioso de Seiya. Él hombre parecía estar muy lejos de esta realidad, con sus profundos ojos almendrados perdidos en el vacío y casi sin dar indicios de respirar. Aquello suscitaba mucha curiosidad, más al ver el conjunto de holgadas prendas árabes de vistosos colores y arabescos que vestía.
–Hermes Trismegisto, uno de los más antiguos hombres que sirve a la muerte–Les dijo iris al notar que la diosa y su más fiel caballero se hallaban intrigados por aquella presencia, que cual estatua decoraba el pasillo con su presencia. – pero, pueden ver en estos momentos que no se encuentra con nosotros, sino encerrado en su propio palacio mental*.
– ¿Palacio mental? –Pregunto Seiya.
–Una construcción abstracta de su imaginación, es decir, un lugar en donde a memorizado incontables conocimientos en forma de recuerdos que solo son físicos en su mente y que sólo puede visitar en un estado de profunda meditación–Le explico Iris. –, Podríamos decir que en estos momentos se encuentra meditando, navegando por los vastos océano su memoria hacia recuerdos y conocimientos pasados, lo prudente es no molestarlo.
Sin más siguió su camino seguida de la diosa y sus caballeros, Seiya se rasco la cabeza, aquella explicación no le había sido muy útil que digamos. Siguió a la mujer, cada vez se sentía más intrigado con respecto a los habitantes de aquella enorme mansión.
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El demonio de cabellos esmeraldas paro su feroz carrera frente la puerta de la mansión, paso su mano por su cabello acomodándolo al tiempo que se aseguraba que no quedara en el ningún rastro de sangre en ellos. Ahora que había comido se sentía mucho mejor, totalmente revitalizado y como nuevo.
–Hablando del diablo…
El sórdido tono de aquella inconfundible voz logro que los ojos del demonio se tornaran carmesí mientras que un serio y no muy amigable semblante se instalaba en su rostro.
–Santillán.
Susurro secamente, logrando que el hombre que se apoyaba en un árbol cercano a él le sonriera con todos los dientes.
–Volviste a joder la arena, maldito perro. –Le dijo con marcada rabia el moreno de ojos marrones.
–Tú lo hiciste la semana pasada–Le respondió con la voz cristalina y amenazante Shun, sus ojos felinos se enfrentaban sin miedo a la mirada del otro asesino. –, para eso siempre te falla la memoria.
Santilla rio de una manera que rallaba lo psicótico, joder, como odiaba el no poder bajar su cargador hay mismo y en la cara de aquel puto demonio con cara de niña. Un inquietante gruñido resonó, los demonios podían sentir fácilmente las emociones de quienes tenían cerca y Santillán no disimulaba para nada el desprecio que sentía por el joven que frente a él se hallaba.
– Y el perro me gruñe –Le dijo con marcada burla el hombre. – ¿Qué acaso los de tus especie no pueden decir de frente que odian a otro en vez de andar gruñendo como animales?... Cierto, sino son más que animales.
Shun apretó sus dientes, la verdad es que no sentía nada de cariño por aquel imbécil con aires de macho cabrío.
– ¿Los de de mi especie? –Pregunto la voz cristalina y amenazante del otrora caballero de Andrómeda. – ¿Acaso no te has visto en un espejo? ¿Acaso te olvidas la sangre que corre por tus venas?... Tú… Tú me juzgas, tú que eres una bestia tan aberrante y enferma como lo soy yo…
A las amenazantes palabras de Shun siguió el refulgir de su inquietante cosmos carmesí, cosa que hizo que ardiente cosmos anaranjado de Santillan se encendiera con el mismo fervor bélico que el de su contrincante.
–No me compares con los de tu raza, tu…
–Basta.
La firme y tranquila voz paró en seco el monologo de Santillan, tanto él como el demonio voltearon a ver el semblante sereno y los ojos idos de aquel que sin miedo interrumpía su pequeña escaramuza.
– ¿Acaso no son más que perros rabiosos, bestias dominadas por su instinto que no pueden moverse sin la constante presencia de sus respectivas correas* reteniendo sus fauces?
Les dijo a ambos, su voz era suave pero poseía una presencia que acallaba a cualquier otro sonido que existía en el lugar… Como si fuera un susurro antiguo, un eco del pasado que advenía desde los albores del tiempo y que por todo ser existente debía ser escuchado.
Los cosmos de Shun y Santilla al instante de ver el tranquilo semblante del viejo Hermes Trismegisto parado justo frente a la entrada de la mansión. Aquella aura antediluviana que rodeaba su presencia influía respeto a todo aquel que lo contemplara, sea o no una criatura de este mundo. Se decía que incluso los serafines, los mismos poderosos seres atemporales que ignoraban el tiempo con burla y poseían un conocimiento tan vasto como la creación se quedaban callados y contemplaban con curiosidad o solmene respeto a aquel singular hombre… Además de Azrael, él era el único que podía detener con una sola de sus palabras cualquier pleito o escaramuza que se armara entre los integrantes de la mansión.
–Shun–El hombre giro suavemente su rostro hacia el demonio. –, tus hermanos se dirigen junto a Iris y Enki hacia el museo… No te demores.
Shun asintió, pasando a una prudente distancia de aquel hombre ingreso a la mansión tras murmurar un quedado gracias por decirle en donde se encontraban sus hermanos.
–Santilla–Luego volteo hacia el otro sicario. –, si estas molesto por no poder usar la arena principal tienes el gimnasio y la zona de las torretas para poder desquitarte. Sabes muy bien que Azrael no tolerara una pelea fuera de las zonas permitidas, ambos tienen la gracia de que haya sido yo y no la muerte quien los interrumpió… No vuelvas a iniciar una pelea.
Santillan asintió sin la más mínima queja y con la mirada baja se perdió en la espesura de bosque. Hermes cerró sus ojos y tras unos segundos los volvió a abrir al sentir los golpes de unos duros cascos que fácilmente podrían destrozar el suelo que pisaba.
–No estás complacido son su conducta, Agonía.
Le dijo al negro e imponente corcel que de la nada había aparecido frente a él, la sagrada montura, la eterna compañera y arma de la muerte que posaban sus abismales ojos rojos sobre él. Hermes le sonrió y el oscuro equino de lustroso pelaje se giro hacia el bosque, desvaneciéndose en el aire mientras caminaba.
–Supongo que Azrael ya ha ideado una forma muy creativa de sacarle provecho a la rivalidad que tienen estos dos.
Se dijo así mismo, imaginando fácilmente la falsa sonrisa de amabilidad con la que la muerte recibía a los caballeros y a su Diosa en ese momento. Las piezas volvían a reposicionarse sobre el tablero, ahora que Azrael pensaba comunicarle a Shun y a Saori el último movimiento que había hecho el Círculo la siguiente partida comenzaba.
Continuara…
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Ala, con la cola entre las patas y circulando crios :v. Hermes otro personaje más y que todos los miembros de la mansión respetan ¿Quién sabe por qué? Ya en la próxima comienza los siguientes movimientos, sepe se acabo a paz y seguimos con la guerra
Chateando (gracias a Augusto y a tener dos crias adolecentes Shun se a actualizado :v), básicamente comunicarse con otra persona a través de mensaje de texto, se le puede decir vulgarmente así ya sean mensajes por face, wassap u otros medios que no sean estrictamente chat de mensajer
Edredón Pieza de tela acolchada, más o menos gruesa, rellena de plumas de ave, fibra sintética u otro material, que cubre las sábanas y mantas de una cama y sirve de adorno y de abrigo.
Nosferatu: vampiro-
Palacio mental: Modalidad del Método de loci o de los lugares donde las estancias reales se han sustituido por habitaciones imaginarias, ficticias, lugares que en realidad no existen.
El término "palacio de la memoria" haría referencia a ese lugar virtual que sólo existe en nuestra imaginación, aunque también puede estar dibujado en papel o en la pantalla mediante alguna aplicación
Respectivas correas*, con esta frase Hermes se refiere tanto a Iris como a Enki que son los que suelen mantener separados a Shun y Santilla y que logran que ambos puedan está en la mansión sin que se desate una pelea. Aunque, claro que si ninguno de los vampiros está presente y estos dos están solos, créanme que ninguno se negara la oportunidad de poder romperle al otro la cara.
