POV RICK
Al final el padre de Kate me había dado un día más de vacaciones, no se lo había pedido porque en realidad quería un día más con ella, un día especial para irme lleno de energía, pero ya que no tenía que ir a trabajar y que no iba a poder verla, nada me retenía más en la ciudad, así que había puesto rumbo a mis raíces, a mi hogar.
Cuando ayer la llame para decirle que al final me iba hoy, la note rara, y quise creer que era porque iba a echarme de menos, aunque en realidad sabía que era porque esto cortaba su avance en el caso, y eso me dolía, no podía negarlo ni evitarlo. Solo esperaba, que este viaje me ayudara a ver las cosas de otra manera, saber si era lo correcto o si merecía la pena, esa es una respuesta que necesitaba descubrir en este viaje.
Cuando por fin llego al pueblo siento de nuevo que me convierto en aquel niño que esperaba a que llegara el día de ir al pueblo. Siempre con un libro bajo el brazo y miles de sueños que ahora sé que son inalcanzables, o al menos para mí lo son.
Pienso en alquilar una bicicleta, un carro o algo, pero termino colocándome la mochila y emprendiendo el camino como siempre lo he hecho, andado, sintiendo las piedras bajo mis pies.
Estoy cerca de casa, ya puedo verla desde donde me encuentro y entonces siento que no estoy preparado. Me siento en el suelo intentando pensar en que es lo que voy a decirle a mi madre, después de tanto tiempo, después de tantas mentiras…sabía que era el momento de decir la verdad, lo sabía, pero me daba miedo.
Pienso en todos los momentos que pase aquí de pequeño, pienso en ese niño que ya poco tiene que ver con el que está aquí ahora sentado, y me doy cuenta de que he perdido esa fuerza y esa ilusión. Ahora solo tengo fuerza para mantenerme en pie, pero no para luchar por mis sueños, ni para decidir si debo luchar por una persona a la que siento que quiero como nunca antes he querido.
Decido que alargar el momento no va a ayudarme en nada. Me levantó y sigo con el viaje hasta que llegó a la misma puerta de la que fue la casa de mi infancia, en realidad no hace tanto que fue mi hogar, y aquí y ahora, sólo puedo pensar en una cosa, ojalá nunca me hubiera ido de aquí, ojalá pudiera volver a ser ese niño o ese casi hombre que se fue de aquí buscando algo mejor, y que no ha encontrado absolutamente nada.
Tomo aire con todas mis fuerzas antes de golpear la puerta, cuando lo hago, oigo ruido dentro y unos instantes después, la puerta se abre y allí está mi madre, más mayor que cuando me fui, pero con esa magia y fuerza que siempre desprendía.
Cuando me ve, su cara se ilumina y antes de que pueda decir o hacer algo, siento como se abalanza sobre mi abrazándome con fuerza mientras yo siento como las lágrimas luchan por salir.
No se cuánto tiempo llevamos así, cuando veo como mi padre sale a ver qué es lo que pasa, está bastante envejecido, ¿Cómo podía haber cambiado tanto en este poco tiempo? A mi madre también la había visto cambiada, pero era distinto.
Me separo de mi madre y me acerco despacio a mi padre casi con miedo, veo sorpresa en su cara, pero entonces nos fundimos en un fuerte abrazo y siento sus lágrimas en mi cuello, haciendo que mi cuerpo se encoja.
Cuando nos separamos vuelvo a mirarlo, veo en su mirada tanto cansancio que hace que me preocupe. Pasamos dentro y nos sentamos en la pequeña zona donde siempre estábamos cuando no estaban mis padres trabajando, la verdad es que era poco, pero era mi momento, por fin podía verlos a los dos tranquilos sin estar pendientes de todo. Para mí siempre era el mejor momento del día.
Nos sentamos, cada uno se pone a un lado y yo trago saliva, me da miedo verlo así.
-Papa…-digo tragando saliva.
-Cariño no sabes lo contento que estoy de verte-dice emocionado y vuelvo a abrazarlo.
-Yo también me alegro de verte, pero ¿Qué haces aquí?
-Yo…quería veros-digo mirándola y veo como sonríe, y me fijo y veo también cansancio en su cara lo que hace que me sienta fatal, por no haber estado allí con ellos.
Entonces mi padre empieza a toser y lo veo levantarse mientras va al pequeño baño que está al otro lado de la casita y yo me vuelvo hacia mi madre.
-Mama…
-Está bien-dice con una pequeña sonrisa, pero yo no lo creo, no puedo creerlo.
-Mama… ¿desde cuándo esta tan mal?
-Parece peor de lo que es, pero…
-Tenías que haberme llamado mama. Yo… yo puedo ayudar-digo con lágrimas en los ojos.
-Tú tienes que seguir con tu vida, tienes que luchar por tus sueños-dice mirándome, casi suplicando y siento un nudo en el estómago, ¿Qué coño había estado haciendo?
-Mama, quiero saber qué es lo que pasa.
-Papa está enfermo, está yendo al médico del pueblo…pero ya no se puede hacer nada. -dice haciendo que el estómago se me revuelva y no puedo evitar levantarme corriendo salir fuera y echarlo todo. Me dejo caer en el suelo derrotado, ¿Cómo no me había dado cuenta? No podía darme cuenta si nadie me contaba nada, pero aun así…-Cariño…
-Tenías que habérmelo dicho, tenía derecho a saberlo.
-Tu padre me lo prohibió me dijo que no podías hacer nada, que para que preocuparte. Cariño sabemos lo que te ha costado conseguir tus sueños no queríamos…-dice mirándome y yo dejo de escuchar, ahora sí que no podía decirle nada ¿Cómo iba a decirle que no había cumplido nada? ¿Cómo iba a decirle que había fracasado?
-Yo…lo siento mucha mama…pero ahora estoy aquí…no voy a ir a ningún sitio.
-Cariño eso no es lo que tu padre y yo queremos.
-Pero si lo que yo quiero y necesito…no podría vivir sabiendo que…quiero pasar sus últimos…sus últimos días con él-digo con la voz entrecortada.
-Ya lo hablaremos ¿sí? Ahora vamos a celebrar que mi hijo ha vuelto-dice con una sonrisa ayudándome a levantarme y entramos los dos agarrados de la mano para buscar a mi padre, ahora mismo no podía pensar en otra cosa.
Lo encontramos en la cocina tomándose unos medicamentos, cuando me ve, veo como mira a mi madre muy serio.
- ¿Por qué se lo has dicho?
-No tenía que decirme nada papa, me he dado cuenta yo sólo. No deberías…no deberíais habérmelo ocultado, tenía derecho a saberlo, lo tenía-digo con lágrimas en los ojos mientras veo como deja todo y se acerca para abrazarme con fuerza como cuando era un enano que le seguía a todos los lados para que me enseñara a pastorear el ganado o a llevar el pequeño huerto.
Nos sentamos los tres de nuevo en el mismo pequeño sofá mientras empiezan a contarme todo, como hace tres meses empezaron los primeros síntomas, y como el cabezón de mi padre se resistió a ir, hasta que mi madre se puso seria y no le quedo más remedio. Pero ya era tarde, el médico le dijo que ya no podían hacer nada, que intentara llevar una vida tranquila y que se tomara unas pastillas para el dolor. Pero por supuesto, él no iba a dejar su vida parada por eso ni por nada.
-Papa, debemos ir a la ciudad necesitamos una segunda opinión.
-Cariño…yo lo noto…sé que mi vida se esta acabando, pero no voy a dejar que eso paralice todo.
-Tienes que parar, mama, tiene que parar, no puede seguir así.
-Tengo que hacerlo, sino quien va a hacerlo, tu madre sola no puede.
-Yo lo haré.
-Por encima de mi cadáver, no pienso dejar que vuelvas, no pienso dejar que eso suceda-dice levantándose de golpe mirándome desafiante, pero ya no me da miedo, ya no tiene esa autoridad que tenía cuando era un niño, ahora nadie iba a decirme lo que tenia que hacer o no.
-No, pienso irme papa, quieras o no, o al menos no sin vosotros.
-No voy a ir a ningún lado, esta es mi casa, aquí nací y aquí moriré. No voy a salir de aquí.
-Pues me quedare para ayudaros-digo con seguridad.
-Hijo…no entiendes que para nosotros lo mejor es que tu estés allí, que nosotros estemos felices por ver que estas cumpliendo tu sueño-dice mi madre agarrándome de la mano, pero yo lo tenia claro, no pensaba irme, aunque tampoco podía darles el golpe de decirles la verdad, no podía decepcionarlos.
-Mama, no habrá problemas, puedo pedirme vacaciones o asuntos propios, lo necesario para que papa no tenga que hacer el trabajo duro.
-Cariño…
-Mama, confía en mí, todo va a ir bien, todo va a estar bien, nada se va a venir abajo si me vengo aquí un tiempo con vosotros, lo necesito, y os lo debo.
-No, nos debes nada, eres nuestro hijo, daríamos la vida por ti-dice mi padre emocionado y lo abrazo.
-Lo sé, y vosotros no tenéis que pedirme nada, lo hago porque quiero y es lo que necesito, quiero estar contigo papa, lo necesito-digo abrazándolo con fuerza y siento como por fin la presión de su cuerpo se va liberando, por fin empieza a aceptar mi decisión.
CONTINUARÁ...
Pues parece que Rick tiene problemas, va a pasar los peores momentos de su vida, y esto ha terminado decidiendo por él. ¿Que va a pasar ahora entre Kate y él? ¿Terminará quedándose?
Que paséis un buen fin de semana, hasta el lunes XXOO
Twitter: tamyalways
