Hola de nuevo.

Ya listos para lo que sigue? Me muero de la emoción casi al grado de comerme las uñas XD

Bueno, ya a lo que sigue.


Me desperté de muy buen humor, me tomé mi tiempo para bañarme y arreglarme, me puse una bata color champagne, me hice una media cola, el maquillaje fue sólo para retocar y finalmente los aretes, decidí usar los de diamante. Debía admitir que me veía muy bien. Miré la hora, recordé que la reunión se llevaría a cabo al medio día, así que bajé a desayunar algo.

Mientras comía, no pude evitar el sentir ansiedad por querer hablar con Carlisle, quizás no sería mala idea ir a la universidad, tendría suficiente tiempo, así que podría ir a verlo; aunque… no sabía si le incomodaría. Ya decidiría más tarde si lo haría o no. Terminé de desayunar y salí de la casa.

Llegué al bufete, habían muchos coches estacionados, sabía que irían las esposas de los abogados y otros invitados. Llegué a la recepción, había gente yendo de un lugar a otro.

-Hola Bety, buenos días. – Dije mientras miraba a la gente que pasaba.

-Hola Esme, buenos días. Veo que estás muy contenta, todos los estamos. Nos vamos a reunir en el salón del piso 3. Todos se están concentrando ahí.

-Entonces vamos. – Le dije haciendo una seña.

-Aún no han llegado ciertas personas, tengo que quedarme hasta que lleguen todos los invitados y pueda cerrar.

-Entonces te veré en un rato más. – Me dirigí al elevador para ir hacia el piso 3, no quise ir a buscar a Anthony porque probablemente ya estaría en el salón.

Salí del elevador y caminé hacia el salón. Todo el mundo me saludaba y yo hacía lo mismo. Me sentía tan bien que no perdí mi sonrisa en ningún momento. Entré al salón y en una esquina, se encontraba Anthony platicando con el señor Grangé, Forrest y su esposa. Me acerqué a ellos, Anthony me miró intensamente y con una gran sonrisa. Lucía demasiado atractivo esa mañana, pero probablemente Carlisle lucía mejor.

-Buenos días. – Saludé a todos.

-Buenos días Esme, luces muy bien. – Me saludó de beso Rose.

-Gracias Rose.

-Esme, quisiera presentarte a mi esposa. Joane! – El señor Grangé alzó un poco la voz mientras miraba a ver a un grupo de señoras, una de cabello negro lo miró y se acercó a nosotros.

-Qué sucede corazón? – La mujer lo tomó del brazo.

-Ella es Joane. Querida, nuestra decoradora Esme. – Nos presentó.

-Mucho gusto. – La saludé con una sonrisa.

-Quizás no me recuerdes, pero estuve presente en la reunión de las damas doradas.

A pesar del recuerdo amargo de esa reunión, no perdí el ánimo ni la sonrisa.

-Ah, claro.

-Si me disculpan, debo regresar con las señoras. Gustan acompañarnos Rose y Esme? – Soltó a su marido.

Con el humor que cargaba en ese momento, me permitiría escuchar cualquier conversación por más aburrida que fuera, así que podía unirme al grupo de las señoras.

-Claro. – Quise dar un paso para acercarme a ella, pero alguien me detuvo, era Anthony.

-Lo siento Joane, pero ella se quedará conmigo, la necesito para comenzar esta reunión.

Miré a Joane y me encogí de hombros.

-Yo te acompañaré. – Rose se acercó a ella.

-Bien, es toda tuya. Vamos Rose.

Ambas se alejaron y se integraron al grupo de señoras.

-Aún faltan personas que deberían estar aquí. – Le dije a Anthony.

-No es así. – Miró hacia cierto punto.

Me di vuelta y vi hacia el mismo lugar, John y una pareja estaban en la puerta.

John miraba a su alrededor, probablemente buscándonos. Alcé la mano y le hice señas, finalmente me vio, le dijo algo a la pareja y se acercó a nosotros.

-Señores, Esme, buenos días. – Se puso a mi lado y me besó en la mejilla.

Todos y cada uno le contestamos el saludo.

-Esme, te ves hermosa. – Dijo John con una sonrisa.

-Muchas gracias, tú también luces muy bien. – Toqué su brazo.

-Aprovechando el comentario de John, Esme, hoy luces más hermosa que de costumbre. – Dijo el señor Forrest.

-Estoy de acuerdo con ustedes.

Miré al señor Grangé.

-Muchas gracias por sus halagos. – Me sonrojé.

-Su atención por favor. – Anthony tomó una copa de la mesa y me la dio. – Es simbólica, no la bebas. – Me susurró y yo asentí. Luego, tomó un tenedor y golpeó una copa que tomó de la mesa.

Poco a poco, los presentes guardaron silencio y prestaron atención.

-Quiero agradecer a todos por estar aquí. Los trabajos de remodelación han quedado finalizados, sé por los comentarios de la mayoría de ustedes, que su lugar de trabajo ahora es mucho más agradable y cómodo que antes, todo gracias a la dama que tengo a mi lado. Quiero ofrecer este brindis a Esme, por el trabajo excelente que ha realizado. – Alzó la copa y todos los demás lo imitaron. – Salud.

Todos bebieron de sus copas excepto yo.

– Ahora, escucharemos algunas palabras de ella.

Miré a Anthony, negué con la cabeza.

– Vamos, sólo unas palabras.

Tomé aire y miré de lado a lado de la sala.

-Bueno, yo sólo… quiero agradecerles por su paciencia, ya que esta remodelación retraso a alguno de ustedes y otros, tuvieron que compartir su lugar de trabajo con alguien más mientras se condicionaba su lugar, todos fueron muy amables. Afortunadamente todo está listo y espero que puedan seguir sintiéndose cómodos con los cambios realizados. Gracias.

No se me ocurría más que decir, John comenzó a aplaudir y los demás le siguieron.

Después de varios segundos, todos regresaron a hacer lo que estaban haciendo. John comenzó a hablar con el señor Forrest y Grangé mientras Anthony y yo escuchábamos, de vez en cuando, yo comentaba algo, el que extrañamente estaba muy callado, era Anthony. La plática se tornó más de trabajo y ahí fue cuando aproveché.

-Nos disculpan un momento? – Jalé a Anthony del brazo mientras les sonreía ampliamente a los demás.

-Adelante. – Dijo John y continuó platicando.

Decidí sacarlo del salón, él no dijo nada, sólo se dejó llevar. Ya estando fuera, lo encaré.

-Sucede algo Anthony? Has estado muy callado y eso es raro en ti.

-Mmm… Tenían razón en lo que dijeron hace unos minutos… estás escandalosamente hermosa. El día de hoy tienes algo… diferente. – Acarició mi mejilla.

No sabía que se notara tanto mi alegría.

-No estás respondiendo lo que te pregunté.

Se quedó callado por un momento, estaba algo serio.

-Vamos a mi despacho y te diré.

Me estaba empezando a preocupar, todo ese misterio me asustaba un poco. Subimos a su despacho y entramos. Me senté en uno de los sillones. Él caminaba frente a mí, de un lado a otro, pensativo.

-Me estás asustando, parece que es algo grave.

Se detuvo y me miró. Sonrió y me acercó a mí. Se sentó a mi lado.

-Lamento asustarte. Es sólo que… no sé cómo decir esto. – Tomó mis manos y las miró. - Esme… quisiera… - levantó la mirada para verme directamente a los ojos. - Quisiera pedirte que fueras mi novia. No voy a presionarte, quiero ir despacio. – Acarició el contorno de mi cara. – Si aceptas, me harías el hombre más feliz del mundo.

Estaba completamente atónita, en shock, justo ahora… Anthony me gustaba mucho pero, amaba a Carlisle.

Bajé la mirada, estaba en un dilema, aún no había hablado con Carlisle, no sabía qué hacer, o sí? Miré a Anthony y quise decirle algo, pero puso su dedo índice en mis labios.

-No tienes que contestar ahora. Puedes pensarlo con calma. Sé que aún sientes algo por Carlisle, pero estoy seguro que con el amor que siento por ti, puedes olvidarlo.

Me puse de pie.

-Te daré mi respuesta lo más pronto posible. – Le di la espalda.

-Gracias.

-Debemos regresar con los demás.

Asintió y se puso de pie. Me ofreció el brazo y lo tomé. Salimos de su despacho para regresar a la sala. Debía de hablar con Carlisle lo más pronto posible, eso era definitivo, tendría que ir a la universidad.


Upsssss ya va la cosa más seria con Anthony, qué le dirá Esme? podrá al fin decirle a Carlisle lo que siente? Carlisle qué dirá? ahora sí que se van a tener que aguantar hasta el día lunes para saber MUAJAJJAJAJAJ sorry pero no actualizo domingos :-P

Nos vemos el lunes!