Capítulo 21. S

VIERNES 10:21 AM.

-Y con este método las probabilidades de sobre vivencia son del 45 por ciento-finalizó el Dr. Martin sonriéndole amigable a Kurt.

El castaño rodó los ojos.-Eso es solo cinco por ciento más que el otro método.-

-Cinco por ciento puede ser la diferencia-ofreció el mayor encogiéndose de hombros. Kurt bufó sarcásticamente.

-Vine aquí porque me prometió un tratamiento extremadamente sorprendente y sin embargo solo me da esto-refunfuñó molesto.

-Esto no es todo-dijo el mayor suspirando y sacando unos papeles de debajo de su escritorio. Se los extendió al chico y cruzó los brazos.

Kurt leyó el título y luego el resto de la documentación, eran muchas estadísticas, demasiadas para poder evaluarlo como positivo. Pero era una zona de esperanza, un seguro para el futuro.

El doctor Martin lo observaba fijamente esperando una respuesta, pero Kurt no sabía que decir. Sus ojos pasaban rápidamente sobre las palabras en el papel. Extremadamente riesgoso, costo muy alto, bajas probabilidades de supervivencia, dolor insoportable, pérdida de peso, pérdida de fuerzas, un infierno en vida. Kurt suspiró, él amaba a Blaine, lo amaba demasiado y no podía imaginar dejarlo atrás. Sí, el dolor sería mucho, el sufrimiento sería insoportable y la garantía de que al final lo logrará era baja. Pero él tenía esperanza, la esperanza de un futuro con él. Con Blaine.

-Acepto.

SÁBADO 3:27 PM.

Las puertas del ascensor se abrieron y Blaine quedó frente al pasillo vacío. Caminó jovialmente hasta la puerta y tocó con fuerza sobre la madera.
Frunció el ceño al no obtener una respuesta. Golpeó de nuevo con más fuerza que antes pero nadie respondió.

-¡Kurt!-gritó pegando su boca a la puerta.

-¡Silencio!-gritó alguien a sus espaldas. Blaine se giró rápidamente y vio detrás de él a una mujer bajita y rolliza con el cabello lleno de tubos y una bata que le arrastraba por el piso.

-Uhm…-

-¡Esto no es un club social de los que frecuentan los jovencitos como tú!-gritó molesta con la voz rasposa y gruesa.

-Lo siento yo…-

-¡No debes gritar, si quieres gritar vete a tu casa!-gritó furiosa. Blaine alzó las cejas y sintió la necesidad de informarle que ella era la que estaba gritando pero se contuvo al imaginar que solo lograría hacerla gritar más.

-¡Kurt y Rachel te dejaron esto!-gritó extendiéndole un papel y retirándose entrando al departamento que estaba junto al de su novio.

Blaine frunció el ceño al leer el mensaje escrito rápidamente.

Blaine, estamos en la clínica Health, hubo un accidente. Ven rápido.

SABÁDO 3:45 PM.

Blaine entró corriendo a la clínica donde trabajaba su padre, pensó por un segundo en buscarlo y pedirle informes sin embargo, su desesperación lo obligó a entrar derrapando por el quinto pasillo donde su corazón se encogió al ver a Rachel, Santana y Quinn llorando desconsoladamente en una banca al fondo del pasillo. Se acercó cuidadosamente a ellas, sintiendo ganas de vomitar al no ver a Kurt entre las chicas.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde están todos? ¿Dónde está Kurt?-preguntó apresuradamente con la respiración agitada. Rachel abrazó fuertemente a Quinn cuando esta se soltó a sollozar de nuevo.

-Los chicos… ellos…-empezó Santana con la voz rota e intentando contener las lágrimas-Puck intento salirse ayer… intento dejar el negocio pero Karofsky no es de los que entienden, él… él… le disparó a Puck, está muy mal los doctores no saben si sobrevivirán…-

-¿Sobrevivirán? ¿Plural?-preguntó Blaine sintiéndose mareado de repente.

-Cuando Karofsky empezó a atacar a Puck, Sam intentó detenerlo, él también recibió unos disparos-confesó Santana, las lágrimas desbordándose por sus ojos.

-Dios…-suspiró Blaine abrumado-¿Dónde está Kurt? ¿Estaba allí?-preguntó no queriendo saber la respuesta.

Santana no lo contuvo más y se puso de pie saliendo de ahí. Blaine miró con horror a Rachel, necesitaba saber que había pasado, donde estaba su novio.

-Kurt está bien-confesó Rachel y todo en el interior de Blaine se asentó- se desmayó cuando se enteró y se hizo un corte profundo en la cabeza, no ha despertado desde entonces, los doctores dijeron que sus plaquetas estaban bajas y que necesitaba una transfusión de sangre-

-¿Sangre? Yo puedo donar sangre, yo pued…-

-No Blaine, no hace falta-interrumpió Rachel- Finn llegó hace unos minutos, es el mismo tipo de sangre de Kurt, el donará la necesaria… Kurt estará bien, estará bien-repitió una y otra vez, y Blaine tuvo la impresión de que lo estaba diciendo más para sí misma.

-¿Atraparon a Karofsky? ¿El hombre malo?-preguntó el moreno arrecostándose en la pared masajeándose las sienes.

-Karofsky murió-

Blaine se giró y miró a Santana quien lucía aturdida detrás de él.

-Karofsky murió finalmente-repitió la chica acercándose a él.

-¿Cómo?-preguntó confundido. Las tres chicas se observaron por un momento y luego fue Rachel quien habló.

-Karofsky nos hizo cosas muy malas a todos, en el pasado me refiero…cosas horribles que no puedes imaginar, a mí, a Puck, a Sam, a Quinn y a Santana… pero Kurt se llevó la peor parte, Karofsky, él estaba obsesionado con Kurt, desde que lo conoció él lo deseó… compró a Kurt cuando tenía 14 años… él… lo hizo... vender cosas…hacer cosas, él… fue quien… asesinó a Juliette cuando Kurt intentó dejar todo el negocio… arruinó la vida de Kurt en tantos sentidos y ayer… ayer S lo vengó… él le disparó…-

-¿Quién es S?-preguntó con las palabras apenas logrando salir de su seca garganta.

-Es el hermano de Kurt-

Blaine se sentó en una banca vacía y se tomó la cabeza con ambas manos. Miró aturdido al piso y poco a poco el sonido del llanto de las chicas fue desapareciendo de su audición. Todo a su alrededor se hizo borroso y solo salió de su trance cuando sintió un golpe fuerte en el hombro.

Alzó la vista y miró a Santana quien lo seguía golpeando insistentemente.

-Hey, tonto, ya puedes ver a tu novio-

Blaine no supo cuándo pero cuando se dio cuenta ya estaba frente a la puerta de la habitación de Kurt. Suspiró dándose ánimos y entró.

Ahí estaba. Su chico. Tan pequeño en esa enorme camilla. Tan apagado encerrado en esas cuatro paredes. Tan frágil conectado a esas máquinas. Respirando pausadamente sumergido en un sueño profundo. Tan bello, tan hermoso como siempre. Y justo a su lado sentado en una silla plegable, Finn con la cara pálida y las manos temblorosas mientras bebía un juguito de caja y mordisqueaba una galleta sin nada de cuidado.

-Hola-saludo él más alto ofreciendo una débil sonrisa.

-Hey-

-¿Estas bien?-preguntó mirándolo preocupado. Blaine se acercó a la camilla y tomó la suave mano de Kurt entre las suyas.

Negó con la cabeza.

-Él estará bien amigo, papá vino hace rato y lo revisó, no hay nada alterado y ya todo está controlado, solo está sedado-

Blaine frunció el ceño-¿Cómo supiste que estaba aquí?-

-Yo estaba aquí.-confesó encogiéndose de hombros-estoy ayudando a papá con su papeleo, te lo dije, salí por un café y vi a las chicas llorando allá afuera, les pregunte que sucedía y ellas me dijeron lo que había pasado, ninguna de ellas eran compatibles con Kurt, y yo no pude donarle nada a los otros chicos pero por suerte Kurt y yo tenemos el mismo tipo de sangre-

Blaine miró con ojos agradecidos a su amigo y caminó hasta él rodeándolo en un apretado abrazo rompe huesos.

-Gracias Finn-susurró casi sin voz-En serio, mucha gracias-

DOMINGO 7:13 AM.

Blaine se despertó aturdido por el sonido de la puerta de la habitación abriéndose. Levantó la cabeza de las sábanas de la camilla y se estiró en la silla donde había pasado la noche. Rayos sus huesos dolían.

-¿Quién eres tú?-preguntó un chico alto mirándolo molesto. Blaine se irguió rápidamente y apretó la mano de Kurt con fuerza.

-Soy Blaine, ¿Quién eres tú?-preguntó desafiante.

-Soy S-

Blaine se puso de pie exageradamente rápido y miró fijamente al chico frente a él. Para ser hermano de Kurt no se parecía mucho al chico. Era alto, no tan alto como Finn pero sí más alto que Blaine. Tenía el cabello castaño cobrizo y los ojos verdes, tenía la nariz recta y vestía formalmente. Se veía como una buena persona sin embargo tenía algo que no le inspiraba confianza.

-¿Eres su hermano?-preguntó Blaine engruesando su voz para sonar potente.

-¿Eres su novio?-preguntó el chico alzando una ceja.

-Sí, de hecho sí-contestó fingiendo más valentía de la que tenía en realidad.

S alzó las cejas y tomó asiento en la silla desocupada sin siquiera pedir permiso. Sacó de su chaqueta una botella pequeña de plata y bebió un sorbo grande.

-Hey, ¿Eso es alcohol?-preguntó Blaine alarmado.

-Nah, es poción multijugos, iluso-respondió rodando los ojos.

-Ha-murmuró Blaine sarcástico-esto es un hospital, además tu hermano está inconsciente en una camilla, tenle un poco de respeto-

-¿Te callarías ya por favor? Ha sido un día muy largo, asesino a mi jefe, mi hermano es trasladado al hospital y además me entero de que es gay, esto no es fácil de digerir, el alcohol es mi amigo…-

Blaine boqueó un par de veces y miró asombrado como S bebía de nuevo de su botella. Suspiró resignado y se sentó al borde de la camilla acariciando la mano de Kurt distraídamente. S alzó la mirada y lo observó con curiosidad.

-¿Cuánto tiempo llevan juntos?-preguntó después de un rato. Blaine lo observó por unos segundos antes de regresar sus ojos a la mano inerte de su novio.

-Cuatro meses-

S bufó divertido y negó con su cabeza bebiendo de su botella nuevamente.

-¿Qué?-preguntó Blaine indignado.

-Nada, solo que cuatro meses no son nada-contestó encogiéndose de hombros. Blaine lo miró molesto.

-Cuatro meses es suficiente tiempo para enamorarse de alguien-respondió fulminándolo con la mirada-

-¿Sabes cuánto duró con su antigua novia? cuatro años, y solo terminó porque la asesinaron pero él estaba seguro de que vivirían juntos para siempre-

Blaine sintió su interior desplomarse. Su mirada se oscureció y afianzó su agarre en la mano de Kurt. Lo observó fijamente. ¿Kurt lo amaba? ¿Acaso solo era un juguete para el castaño? ¿Algo para no estar solo sin el amor de Juliette? Sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo entrecortado escapó de su garganta.

-Mierda, ¿Estas llorando?-preguntó S poniéndose de pie sobresaltado y guardando su botella rápidamente.

-No-negó Blaine reteniendo las lágrimas y poniéndose recto de nuevo-es solo que… lo amo demasiado-murmuró entre borbotones mientras mandaba a la mierda su integridad y se soltaba a llorar en los brazos de S quien lo envolvía incómodamente.

-Coño no… llores…-pidió alejando su rostro mientras que Blaine limpiaba su nariz con la manga de su chaqueta.

-Do siendto… Do siendto…- murmuró alejándose. S rodó los ojos y se acomodó sus ropas mirando con antipatía al moreno quien respiraba lentamente para tranquilizarse.

-En serio odio a los gays-susurró S sentándose de nuevo en su silla y bebiendo profundamente de su bebida.

DOMINGO 9:49 AM.

Kurt frunció el ceño. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no podía moverse? ¿Tenía los ojos cerrados? Escuchaba voces a su alrededor.

-Y entonces ¿Puedes lamer tu codo o no?-preguntó una voz que Kurt reconocía como la de Blaine.

-Nah, escuche que el cuello se puede quebrar si lo intentas demasiado…. Oye ¿Por qué no lo intentas de nuevo y de nuevo otra vez?-

Kurt abrió los ojos de repente al escuchar esa voz. Miró a la persona que estaba con Blaine y su corazón se detuvo por un segundo. No podía ser, era…

-Sebastian...-