Cuando Sirius se alejó de ese lugar recordó como Remus trataba a Severus por lo que fue a hablar con él, dirigiéndose a las mazmorras. Cuando llego al salón de clases donde daban pociones toco la puerta pero nadie respondía, por lo que pensó que no habían escuchado y sin más entro al salón.
Se sorprendió al ver como Severus estaba sentado detrás del escritorio y sentado sobre el escritorio estaba Remus, que en esos momentos se estaba riendo con su risa tan suave pero llena de vida, y Severus ¡por dios! Estaba sonriendo, ¿acaso era el fin del mundo?
– ¿Interrumpo? –Ante esto ambos adultos voltearon y el profesor de pociones volvió a su expresión de fastidio, mientras que la de su amigo sólo le dedico una sonrisa.
– ¡Sirius!, no te oímos entrar –comentó el licántropo mientras se paraba del escritorio.
– ¿Qué quieres Black? –Preguntó Snape mirándolo, Remus se acercó a Sirius quedando a un metro de él.
– ¿Qué te dijo la señora Pomfrey? –Cuestionó su amigo con una sonrisa.
–Si quieres puedes irte con Black –dijo el profesor mientras miraba unos pergaminos.
–Pero tenemos que calificar esos ensayos –comentó Remus volteando a verlo.
–Estoy acostumbrado, será mejor que se vayan –concluyo el profesor sin mirar al licántropo.
Remus sonrió al saber que siempre había tenido una idea errónea de cómo era en realidad Severus
–Gracias, prometo venir a ayudarte más tarde –dijo Remus mientras se acercaba más a Sirius.
Los dos caminaron hacia el pasillo, quedando frente a la puerta del aula.
–Ahora si me dirás –comentó el castaño mientras se agarraba las manos en la espalda
–Veo que ahora te llevas bien con Quejicus –dijo cruzándose de brazos.
–Bueno he descubierto al verdadero Severus –dijo el castaño sonriéndole.
– ¡Saben aún los escucho y no me dejan concentrar!... Rem llévate al pulgoso –grito el profesor de pociones.
Sirius al escuchar como le decía Snape a su amigo se molestó, como se atrevía a llamarlo así!
–Lo siento... ¡y deja de decirme Rem! –respondió el castaño mientras hacia un puchero
– ¡Lo haré el día que dejes de decirme Sev! –Grito el maestro en el despacho con una sonrisa.
Remus se dio por vencido y le hizo una seña al Animago para que se alejaran de ahí
– ¿A dónde vamos? –Preguntó Sirius serio, esto extraño un poco a Remus.
–Mmm será mejor ir a la casa de los gritos seguro nadie nos molestara –respondió mientras caminaban hacia los terrenos del colegio.
El camino lo recorrieron en silencio, recordando los viejos tiempos pero esa vez se sentía diferente…. ¿Por qué?
Cuando llegaron frente al sauce boxeador el castaño tomo una rama larga y apretó el nudo del sauce, que de inmediato se quedó quieto. Los dos entraron en cuclillas, cuando llegaron a la casa entraron al cuarto que estaba en mejor estado, ambos se sentaron en el suelo uno al lado del otro, con las espaldas recargadas en la pared.
–Tienes mucha confianza con Quejicus –comentó Sirius mientras miraba al frente
–Eso pasa cuando pasas la mayor parte del tiempo con una persona –explicó el castaño mirando a su amigo.
–Ni siquiera yo te decía Rem –dijo Sirius volteando a ver a su amigo, al escuchar esto el castaño se empezó a reír –. ¡Ahora te burlas de mí! –Exclamó Sirius.
–No es eso, es extraño que te comportes así –dijo Reus encogiéndose de hombros.
–Sólo me preocupo por mi amigo –respondió Sirius viendo el rostor de su amigo, bajando hasta toparse con sus labios.
–Gracias –respondió Remus, pero Sirius se volteó, no quería que su amigo lo viera así… sonrojado.
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Draco y Harry se encontraban acostados en el pasto, viendo como salía el calamar gigante, Harry abrazaba al rubio por su cintura mientras éste se recargaba en el pecho del moreno
– ¿Estas feliz de que tu padrino este aquí? –Preguntó el rubio disfrutando del calor que le proporcionaba su amante.
–Claro, es como mi padre –contestó mientras depositaba un beso en el cabello del rubio.
Harry jugaba con el cabello de Draco, le gustaba eso, lo tranquilizaba. Pero eso estaba por terminar, ninguno escuchaba los pasos que se acercaban a ellos.
–Hola Harry –saludo Ginny con una enorme sonrisa.
–Hola –respondió el ojiverde, aunque le extraño que la pelirroja lo saludara.
–Necesito hablar contigo –dijo la hermana de Ron mirándolos con una enorme sonrisa, extrañados los dos chicos se miraron para luego ver a la chica
– ¿Justo ahora? –Preguntó Harry molesto.
–Es importante –volvió a repetir la chica mientras se cruzaba de brazos.
– ¿Quieres hablar a solas? –Cuestionó el Gryffindor, la chica se encogió de hombros dándole igual –. Bueno, entonces habla yo no tengo secretos con Draco –dijo mientras ambos chicos se sentaban.
– ¿Y crees que él también te diga todo? –Preguntó la pelirroja sentándose al frente de los dos chicos.
–Ve al grano Ginny –exclamó Harry comenzando a perder la paciencia.
–Sé que él –señalo al rubio con fastidio –tiene una misión con el-que-no-debe-ser-nombrado, y a que no divinas cuál es su misión –comentó la castaña como si nada, ante esto el rubio se puso nervioso, sabía que si el moreno se enteraba pensaría que sólo había jugado con él para llevárselo a Voldemort.
–Ginny, no estoy para juegos –comentó Harry molesto.
–Su misión era conquistarte para después llevarte con el-que-no-debe-ser-nombrado –dijo Ginny sonriéndole a Harry.
Esto hizo que el moreno mirara al rubio y se levantara de golpe espantando al Slytherin.
– ¡Eso no es verdad! –Gritó Harry mirando a Ginny, pensando que eso ya era demasiado.
– ¿Por qué no le preguntas a él? –Cuestionó la pelirroja, ante esto el rubio se levantó mientras miraba a los ojos a Harry.
/Diablos... si le digo el plan de Dumbledore seguro no dejara que yo vaya, y todo por esta estúpida niña/ pensaba Draco sin dejar de ver los ojos verdes.
– ¡Draco, dime la verdad! –exclamó el Gryffindor con furia.
–Y-yo... –trataba de pensar el rubio cual sería la mejor respuesta.
En ese momento tanto Sirius como Remus se acercaban a los tres chicos al escuchar los gritos del ojiverde.
– ¿Qué sucede Harry? –Preguntó su padrino, pero el Gryffindor no le hizo caso sólo miraba al rubio.
– ¡Contéstame! –ante esto tanto Sirius como Remus miraron a Draco, éste les devolvió una mirada de complicidad.
/será mejor alejarlo, al menos así estará a salvo, aunque no esté conmigo/ dijo sintiendo como se le hacía un nudo en la garganta.
–Sí Harry, es verdad –dijo Draco con aquélla voz que arrastraba las palabra y que no había utilizado en mucho tiempo.
– ¿Se puede saber que pasa aquí? –Cuestionó Remus mirando a los alumnos.
– ¡¿Todo este tiempo has jugado conmigo?! –Preguntó el moreno con enojo y tristeza al mismo tiempo.
–La respuesta es obvia Harry el señor oscuro me pidió que te conquistara –respondió el rubio con aquélla voz tan fría que demostraba que le daba igual todo.
Ante esto los dos adultos miraron sorprendidos a Draco, ellos sabían que en realidad él sí amaba a Harry.
En ese momento por la mente de Harry paso el cambio de actitud del rubio con él, ¿entonces todo ese tiempo había sido traicionado?, sin que nadie se lo esperara el ojiverde levanto un puño y lo estrello en la mejilla del rubio haciendo que éste diera medio paso atrás y girara la cabeza por la fuerza.
Draco no dijo nada sólo levanto la mirada hacia el Gryffindor con un hilillo de sangre en el labio, sin pensarlo Harry saco su varita y apunto al Slytherin.
– ¡Harry tranquilo! –trato de calmarlo Sirius pero Harry no escuchaba.
– ¡POR ESO ME TRATABAS DISTINTO, TODO FUE UN MALDITO PLAN, ERES PEOR QUE EL MISMO VOLDMEORT, ¿CÓMO PUEDES JUGAR CON ALGUIEN?, NO VALES NADA! –Gritaba Harry sin apartar la varita en dirección al rubio. Éste no decía nada sólo lo miraba con aquélla mascara de indiferencia mientras que por dentro aquellas palabras le partían el alma.
–Harry baja esa varita –decía Remus tratando de tomar la varita del menor.
–Tienen razón ni si quiera vale la pena tocarlo, es basura –cuando acabo de decir esto se dio la vuelta dejando a los dos adultos sorprendidos, y sin perder tiempo la pelirroja corrió tras él.
– ¡Draco!, ¿por qué le mentiste? Tú sabes que en realidad lo quieres –dijo Remus acercándose al rubio que en ese momento tenía la mirada agachada.
–Si le decía la verdad no dejaría que yo me acercara al mago tenebroso, y eso pondría en riesgo su vida, es mejor que me odie, estoy acostumbrado que las personas que más quiero se alejen –contestó el rubio, levanto la mirada y con el dorso de la mano limpio la sangre que aún le escurría por la boca.
–Pero... él lo entenderá –replico Sirius sintiéndose mal por Draco.
–No, cuando Harry quiere a una persona arriesga su vida, no quiero que haga eso, prométanme que no le van a decir la verdad, al menos no hasta que acabe la guerra –pidió el rubio mirando a los dos adultos, Sirius y Remus se voltearon a ver y asintieron levemente con sus cabezas.
–Está bien, sabes que puedes contar con nosotros –lo apoyo el castaño mientras lo tomaba por un hombro.
–Gracias –dijo Draco, giro sobre sus pies y se dirigió al castillo, sin ánimos de nada, ahora lo único que importaba era proteger a Harry.
No me mateeeeeeeeeeen XD
Harry sufrirá, Draco sufrirá... XD todos sufrirán (?)
OK no
Espero les haya gustado!
