Descargo toda responsabilidad sobre Glee, todos los personajes son propiedad del señor RM y de la cadena FOX, yo solo los adapte a mi historia.
Un mes exactamente había pasado desde el accidente de Quinn con el menor de los Puckerman. Un mes en donde todo parecía regresar a la normalidad. Jake había sido trasladado a un reformatorio y saldría hasta que cumpliera la mayoría de edad, Marley estaba en rehabilitación, todos los chicos del Glee Club iban a visitarla un domingo si, uno no, para así demostrarle que estaban con ella en todo momento. Inclusive la relación entre la rubia y Rachel iba en viento en popa, pero no todo puede ser color de rosa en esta vida, o al menos no todo en la vida de Quinn Fabray.
-¡Santana! –Gritaba malhumorada la ojiverde -¿Por qué mierda tardas tanto?
-¿Puedes calmarte? ¡Joder! Sé que es difícil pero no por eso tienes que desquitarte con todo el mundo, o al menos conmigo en estos momentos –intentaba tranquilizarla mientras salía del baño de su habitación.
-¿Dime tu como quieres que este? Un mes Santana, ¡UN MES! –Se quejaba dramáticamente dejándose caer en la cama de su latina amiga -¡Voy a morir!
-Ok, en primera estas siendo una exagerada de lo peor, y segunda ponte de pie que tenemos que irnos –hablaba mientras se retocaba su gloss labial.
-Tú estarías peor que yo, si Britt te hiciera esto –ahora se quejaba de manera adorable.
-Basta, no lo soporto más –dejaba de verse en el espejo para colocarse frente a su amiga y sujetarla por los hombros -¡Despierta de una vez mujer! ¡Es Rachel Barbra Berry de quien estamos hablando, sabes que tienes que ser romántica con ella, vomitar arcoíris y hacerle ver malditos elefantes rosas llenos de corazones y toda esa cursilería si quieres entrar en sus pantalones! O faldas que es lo que normalmente utiliza, ¿No? –la rubia solo asentía –Además, ¿Sabes una cosa? –Ahora negaba –Britt una vez me la aplico, no fue tanto tiempo, pero si las dos semanas más difíciles de mi vida.
-¿Fue aquella vez que llamaste "estúpido gato obeso" a Lord T.? –preguntaba un poco más tranquila la ojiverde.
-Exacto, fue entonces cuando tuve que comprar a "Baby R"–su consolador rojo -y la abstinencia termino cuando me descubrió utilizándolo yo sola en mi habitación una vez que vino de imprevisto y se unió porque ella también quería intentarlo, tuvimos horas y horas de sexo desenfrenado con "Baby R" y… como sea –prefirió callar al ver que su amiga se había perdido en su mente imaginándolas.
-¡Oh por favor Satanás! ¡No me dejes así! Cuéntame más de esa vez entre tú y Britt, necesito un poco de acción aunque sea imaginaria –comenzó a suplicar.
-Quinn, tienes que entender que es de Rachel de quien estamos hablando –guió a la rubia hasta la cama para poder sentarse y hablar tranquilamente –ella nunca ha estado con una mujer, debe ser difícil, tu misma lo sabes –Santana mostraba su lado más humano –Estar con un hombre es fácil, fuera ropa, se la meten, fin del asunto, incluso a veces ni siquiera necesitan sacarse la ropa –ironizo la latina –pero hacer el amor con una mujer es todo camino hacia el paraíso. Tú ya tienes experiencia, pero ella no y sabes que esa es la parte difícil. Tú ya sabes dónde tocar, besar, acariciar para que ella se vuelva loca, pero puedo asegurarte que la primera vez que ella te toque se preguntara si lo está haciendo bien, tendrá miedo de que no quedes satisfecha y eso provocara en ella un miedo peor –los ojos verdes de Quinn estaban sobre su amiga –Ella tendrá miedo a perderte por no saber cómo hacerte el amor.
La rubia tenía los ojos totalmente abiertos por lo que su mejor amiga y hermana le acaba de explicar. Una total y asombrosa verdad. Rachel nunca antes había estado con una mujer y ella quería que fuera especial su primera vez juntas, simplemente estaba teniendo un ataque de ansiedad por tanto tiempo en abstinencia.
Tampoco es como si todo el tiempo se la hubiera pasado haciéndolo con Marley, pero ella era humana y tenía muchas pero muchas necesidad que cubrir y sola no podía, ya lo había intentado.
-Tienes razón, ahora si me sorprendiste –miraba a su mejor amiga –es solo que realmente la deseo, toda ella provoca sensaciones en mi cuerpo que jamás experimente –cerraba los ojos para recordar los momentos vividos junto a la pequeña diva –cada vez que me besa lentamente, como su cuerpo se acopla perfectamente al mío, como enreda sus pequeñas maños en los mechones sueltos de mi cabello rebelde, como muerde mi labio cuando termina de besarme o el simple hecho de que respire sobre mi cuello para intentar tranquilizarse ella misma provoca estragos en mi –su corazón latía desbocado mientras su mente revivía la noche pasada.
Flashback
-¿Segura que no te aburre esta película? –preguntaba Quinn a su ahora novia.
-No, de verdad me gusta –susurraba mientras trazaba figuras imaginarias sobre el abdomen de la rubia, sin saber lo que provocaba en ella.
Ambas chicas se encontraban en casa de la ex Cheerio, específicamente en su habitación viendo "Votos de amor", película escogida por la diva. Estaban recostadas sobre la cama, Rachel recargando su cabeza sobre el pecho de la rubia, mientras trazaba figuras imaginarias sobre su cuerpo. Pero esa no era la manera en como la ojiverde se había imaginado esa noche, necesitaba estar con su novia de una manera más íntima.
-Veo como lo miras Page, lo sé, porque así me mirabas a mí – Quinn susurro el dialogo de la película en el oído de la diva, provocando en ella un escalofrió, haciendo que levantara su vista para mirar fijamente ese verde que tanto la hipnotizaba.
Lentamente se fueron acercando, sus labios se juntaron en cámara lenta como si temieran que solo fuera un sueño el que estuvieran juntas, un beso lento que poco a poco fue pasando a algo más intenso, ignorando por completo la película, entregándose en las sensaciones que un simple beso les provocaba.
Rachel se colocó sobre Quinn sujetando su rostro, volviéndose más dominante. Las manos de la rubia no se quedaban quietas, viajan desde la espalda curveada, hasta sus piernas. Recorriendo la piel que le daba acceso la falda que vestía su novia.
Torpemente subió sus manos hasta posicionarlas sobre el trasero bien formado de la morena, apretándolo suavemente provocándole un gemido quedo, sonrió.
Con un movimiento inesperado, la ex Cheerio las hizo girar, quedando ahora ella entre las piernas de su novia, teniendo una mejor posición a su parecer. Era ella quien dominaba en esas situaciones. Comenzó a menear sus caderas, buscando un poco más de fricción, un poco de liberación a lo que comenzaba a formarse en la zona baja de su cuerpo.
Rachel se sujetaba fuertemente de la espalda de Quinn, mientras que esta atacaba su cuello con besos húmedos y mordidas, que solo tenían un único fin. Volverla loca.
Las manos de la rubia subían y bajaban por todo el cuerpo de la morena, al igual que las de ella, que sin saber cómo habían llegado hasta el trasero de Quinn, apretándolo y atrayéndolo hasta ella para conseguir más contacto, simplemente gimieron y eso fue todo lo que necesito la rubia para perderse. Se separó un poco de la morena, para mirarla a los ojos y comenzar a sacarse la camisa que llevaba puesta, encendiendo todas sus alarmas.
-¿Qué… estas… haciendo? –hablo dificultosamente la morena dejando en blanco a su novia. Después de esa simple frase todo pasó muy rápido.
1.- Rachel se pone de pie lo más lejos posible de Quinn.
2.- Rachel revisa su celular, viendo la hora y fingiendo que tiene un mensaje de sus padres.
3.- Rachel despidiéndose de su novia.
4.- Quinn caliente y todavía en blanco sin saber muy bien que paso.
5.- Quinn entendiendo que Rachel se había ido fingiendo que la necesitaban en su casa y dejándola jodidamente húmeda.
Flashback
-Tierra llamando a Quinn, respondan –la latina le daba un suave golpe en la frente a su amiga para que reaccionara.
-¿Ah? –preguntaba un poco aturdida.
-Por tu cara de pervertida debo suponer que te acordaste de algún momento caliente que viviste al lado de tu diva, ¿no? –preguntaba con perversión la morena.
-¿Qué ya no puede una fantasear tranquilamente sin que nadie la interrumpa? –hablaba entre molesta y en broma.
-Mejor vámonos o terminaras pidiéndome que te preste a "Baby R" –se burlaba para después salir corriendo de la habitación.
-¡Esta me la pagas latina! –gritaba antes de perseguirla.
"Perdón por no estar contigo, pero Britt me pidió que la ayudara a organizar una sorpresa para Santana, mañana te lo compenso. Te quiero y extraño."–R
-¿Y esa cara de compujida? –preguntaba la morena.
Quinn y Santana se encontraban en el centro comercial de la ciudad, sentadas en una heladería mientras comían cada una de su propio helado. Le había pedido a su mejor amiga que la acompañara a comprar lencería para darle una sorpresa a su novia.
La verdad había sido toda una tortura para la rubia estar con Santana mientras esta se probaba cada modelito que encontraba en su camino. Realmente necesitaba alguna manera de poder saciar su cuerpo o al menos sacar toda la tensión que tenía acumulada, comenzaba a pensar en inscribirse a clases de boxeo.
La latina tenía un cuerpo excepcional, nada comparado con el de su novia, eran completamente diferentes, pero eso no quita que ambas mujeres fueran unas diosas. No sabía si su amiga lo hacía para molestarla o realmente no se daba cuenta del daño que le estaba haciendo al modelarle los conjuntos que se probaba para buscar su opinión.
Flashback
-Hey Q, ¿Qué tal este? –le preguntaba mientras salía del probador con un conjunto de encaje negro que poco dejaba a la imaginación.
El cuerpo de la ex Cheerio reacciono sin que ella lo pudiera evitar, sus manos comenzaron a sudar, su respiración se volvió entrecortada, su garganta se secó, y su cuerpo poco a poco fue perdiendo el color dejándola en una palidez mayor a la que siempre mostraba su blanca piel.
-Por tu cara y la manera en la que te mueves incomoda, debo suponer que este me queda perfecto –sonrió con sorna mientras se acercaba lentamente a su amiga para susurrarle algo al oído –y que en este momento estas tan jodidamente húmeda que lamentas el hecho de que Rachel no este aun lista.
Y sin más se metió de nuevo al probador, con la reacción de su amiga estaba más que segura que ese era el conjunto perfecto para tener una noche de pasión con su novia, aunque estaba segura que no sobreviviría a esa noche.
La rubia simplemente comenzó a pensar en tonterías para bajar el calor que su cuerpo comenzaba a emanar.
Flasback.
-A veces me pregunto cómo es posible de que Britt soporte lo perra que eres –volvía en si la rubia -¿No ustedes cumplieron mes hace una semana? –había recordado sin más.
-Sí, pero nos gusta tener noches de sexo salvaje todos los días y ella rompe mi lencería, así como yo la de ella, entonces debo comprar constantemente –se encogía de hombros mientras saboreaba su helado de vainilla, dejando a su amiga completamente aturdida por su explicación.
-Deja de darme información de más, por favor –hablo con la garganta seca.
Tal vez parecía que Quinn se había vuelto una maniática del sexo, pero simplemente era humana y tenía necesidades que saciar, el problema era que quería saciar su sed con su novia, pero ella aún no estaba lista y debía respetar eso.
Porque el día que tuviera a Rachel entre sus brazos, ella le haría el amor, no solo tendría sexo salvaje. Le demostraría con besos, con caricias lo que significaba para ella. No era simplemente satisfacer una necesidad humana. No. Quinn quería demostrarle cuanto la amaba, como la hacía sentir. En definitiva no era simple sexo lo que quería.
-Ok, seré buena contigo –se rindió viendo la cara de dolor de su amiga –pero no me contestaste, ¿Por qué tenías cara de compujida? ¿Malas noticias? –Se interesó.
-Hmm… no, es que hoy no veré a Rachel, está ocupada con no sé qué –se encogía de hombros para restarle importancia, sin arruinar la sorpresa de la bailarina en el camino.
La cara de la latina se adornó con una sonrisa maliciosa que oculto volteando el rostro para que su amiga no la descubriera, algo estaba planeando. El asunto era si era un plan individual o en equipo.
"Te extraño como no tienes idea, y Santana me tortura. Deseo con ansias que ya sea mañana para verte, te quiero." –Q. Le respondió el mensaje a su novia mientras su amiga miraba hacia otro lado.
Luego de un rato y de visitar una que otra tienda de fotografía a petición de la rubia ambas chicas se encontraban de camino a casa de la morena, aunque esa no era la idea de su amiga de piel tostada.
Habían ido al centro comercial en la moto de la ex Cheerio, por lo tanto la única manera en la que podían hablar era si se detenían en algún semáforo, cosa que ocurrió y que agradeció la latina.
-Hey Q, ¿podemos ir al lago rápido? –le pregunto quedo.
-Hmm… claro –acepto aun con dudas, pero no le dio importancia.
En cuanto el semáforo cambio del rojo intenso al verde, Quinn dio vuelta a la derecha en lugar de seguir derecho, después de unos diez minutos de recorrido llegaron al lago. La rubia aparco la motocicleta y caminaron en silencio hasta el puente.
-¿Qué tienes? –pregunto la rubia después de un rato en silencio donde ambas simplemente observaban el agua debajo de ellas.
-Amas a Rachel, ¿Verdad? –simplemente soltó, haciendo que su amiga suspirara antes de contestar.
-La amo más allá de la razón –se sinceró –la primera vez que la vi, pensé que había muerto y que era un ángel –sonrió al recordar.
Flashback
Iban a mitad de curso, y una porrista rubia caminaba por los pasillos. La gente abría paso para que pasara. Era la reina sin ser nombrada aun. Aunque a ella no le importaba ese título, ya no.
"¿Por qué la escuela tenía que ser tan aburrida?" Pensaba mientras caminaba observando a todas las chicas que la observaban. "Digo, estar en las porristas no es malo y menos si tengo a mis dos mejores amigas a mi lado." Volteaba hacia atrás y veía a las dos chicas venir caminando tomadas del meñique como era su costumbre. "Pero de un tiempo para acá todo es tan tedioso. Ni siquiera me apetece seducir a alguna porrista y perdernos un rato después del entrenamiento. Algo raro está pasando en mí. Definitivamente."
Y así era, Quinn Fabray, la capitana de las porristas era lesbiana, al principio del ciclo lo había hecho público, pues su relación con el QB del equipo de la escuela no funciono en lo más mínimo. Culpa de ambos, él por idiota y ella porque en cada situación intensa que se encontraban pensaba en alguna chica que había visto. Efectivamente, el tipo no le provocaba nada en lo más mínimo y tenía que dejar que su mente viajara un poco.
"¿Estaré perdiendo mi…?"
No pudo terminar de formular su pregunta, pues había chocado con un cuerpo pequeño y ambos terminaron en el suelo.
-¿Pero qué diablos? –Dijo mientras se levantaba.
-Yo… yo… lo siento, fue mi culpa, no estaba prestando atención y soy nueva y no se por donde estoy y creo que me perdí y eso ya lo dije ¿cierto? –Una risa nerviosa salió de los labios de esa chica.
Los ojos de Quinn rápidamente se enfocaron en la dueña de esa voz un tanto chillona, pequeña, tez morocha, labios carnosos, ojos castaños, mirada profunda, cabello largo y sedoso, o eso era lo que podía deducir. Sin perder el tiempo la observo de arriba-abajo. Era un ángel, si. Para Quinn esta pequeña chica era un ángel, ¡Y que ángel! ¡Tenía unas piernas! Rápidamente sacudió la cabeza.
-Hmm… ¿Estás bien? ¿Te golpeaste duro? ¡Oh dios! ¡Te he hecho mucho daño! –Sin dudarlo poso sus pequeñas manos sobre el rostro de la rubia y la observo detenidamente. –Soy muy joven para tener una demanda, eso afectara mi expediente y no podre ser una estrella, tendré un pasado oscuro. ¿Qué diré cuando me pregunten en las entrevistas? ¡Oh dios! Esto no está pasando, por favor dime que estas, ¡Por favor!–Comenzó a sacudir la cabeza de la Cheerio, provocando en esta una amplia sonrisa.
-Es-espera…-ya no contenía la risa que ocasionaba toda esta situación. –Respira por lo menos, porque si no, seré yo quien de verdad se asuste. –Logro decir con dificultad –Estoy bien, no te preocupes, y no, no pienso demandarte. ¿Famosa? ¿Quieres ser artista?–Finalizo su dialogo con esa famosa sonrisa de medio lado al estilo Quinn Sexy Fabray que volvía locas a todas las chicas.
-Pues…-La pequeña morocha no pudo hacer nada más que sonrojarse.
-Soy Quinn Fabray, capitana de las Cheerios–Volvía a sonreír de manera encantadora.
-Rachel Barbra Berry–Contesto la más pequeña al tiempo que soltaba su rostro y le tendía la mano. –Nueva en la escuela, y sí, quiero actuar y cantar en Broadway –sonrió de una manera que hizo el mundo de la ojiverde tambalear.
-Charlie deja de coquetear y vamos a comer que mi novia me deja con mucha hambre –interrumpía Santana.
-¡Ugh! Cállate Santana, no quiero saber las secuelas que dejan tus intimidades con Britt –hablaba la rubia en forma de broma –Discúlpala, el exceso de sexo la tiene estúpida –se dirigía a Rachel.
-Es-está bien –tartamudeaba nerviosa la más pequeña.
-¿Quieres acompañarnos a comer? Así sirve y después te muestro la escuela para que no te pierdas –le dedicaba una sonrisa tierna.
-No quisiera interrumpir –El rostro de la morocha comenzaba a tornarse rojo, cosa que provoco demasiada ternura en Quinn.
-No molestas Rach, anda vamos, que de verdad muero de hambre, Santy es insaciable a veces–le daba un pequeño beso en la mejilla a su novia que al igual que Rachel comenzaba a sonrojarse.
-Entonces, ¿Nos acompañas?–La capitana de las Cheerios tendía su mano, haciendo ademan a la invitación.
-Claro –Miraba directamente a los ojos de esa rubia que sin saberlo, seria alguien importante en su vida después de este día.
Flashback
-Desde ese día supe que ella era especial, que había llegado a mi vida para cambiarla, para hacerme una mejor persona, sin darme cuenta me fui enamorando como una tonta –jugaba con sus manos mientras hablaba –deje de ser esa chica que salía con cualquiera solo para pasar el rato, tu viste ese cambio. Ella se adentró en mi corazón sin que yo me diera cuenta –suspiro -¿Por qué preguntas? –volteo a verla un tanto confundida.
-Por nada, simplemente noto tu manera de ser con ella, como la miras, como te comportas. Eres capaz de hacer cualquier cosa por esa pequeña diva –sonrió sinceramente –y sé que así como tú la amas, ella te ama a ti –Sin más le dio un abrazo a su amiga, quien ya tenía lágrimas en los ojos por la sinceridad de su amiga.
Santana no era una persona muy sensible que digamos, su lado tierno o humano como muchos lo llamaban, casi nadie lo había visto, más que las personas que realmente eran importantes para la latina.
-Gracias San, te quiero –dijo mientras se secaba las lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos –Y ahora vámonos, que quiero pizza –sonrió antes de darse la vuelta y comenzar el camino de regreso a su moto.
-Vamos a casa –susurro la latina mientras revisaba su celular y cortaba la llamada que hasta hace unos segundos realizaba.
Después de prácticamente cenar una pizza entera de jamón con queso en casa de la latina, y discutir con ella sobre que canción era mejor, Quinn regresaba a su casa para esperar a que lo poco que faltaba del día terminara y así la mañana llegara y con ella, le oportunidad de poder ver a su novia, que tanta falta le hacía.
Al llegar saludo a su mamá quien prácticamente ya estaba lista para dormir, simplemente la estaba esperando a que llegara para poder hacerlo. Al entrar a su habitación puso un poco de música suave para luego adentrarse en el baño y ducharse antes de dormir.
No tardo más que 20 minutos, simplemente necesitaba un poco de agua fría para despejar su mente. Salió del baño, decidió usar un short y una camisa grande como pijama. En cuanto su cuerpo toco la cama, se relajó. Pero antes de dejarse llevar por Morfeo, agarro su celular para mandarle un texto a su novia.
"Desearía tenerte entre mis brazos para poder dormir y despertar a tu lado. Mañana te veo hermosa. Te quiero." –Q
Después de que saliera el aviso de "enviado" dejo su celular en el buro y se dejó envolver por los brazos de Morfeo.
-Estoy muy nerviosa Santana, ¿Y si todo sale mal? –una muy nerviosa Rachel hablaba a través del teléfono.
-Mira Rachel, no tienes nada que temer, ¿ok? –Intentaba tranquilizarla –La amas y ella te ama a ti, es momento de que te dejes llevar –sonreía del otro lado de la línea.
-Lo sé, y créeme que deseo esto tanto como ella –los nervios la estaban comiendo viva –es solo que… quiero que sea perfecto. ¿Sabes? Realmente tengo miedo de que no le guste y se dé cuenta que no valgo la pena –su voz sonaba triste –no soportaría perderla por algo así.
-¡A ver Berry! –El tono de la latina sonaba más duro -¿No escuchaste lo que dijo ayer? Prácticamente hice que abriera su corazón para que vieras que es sincera ¿Y aun así tienes miedo? Quinn es como mi hermana, la conozco y sé que aunque su primera vez juntas llegara a ser una completa catatrosfidad ella seguiría a tu lado para enseñarte todo lo que sabe sobre sexo entre mujeres, ¿Me entendiste? –hablo prácticamente sin respirar.
-¿catatrosfidad? –se burlaba la diva para intentar quitar la tensión del momento, provocando una carcajada en la otra morena.
-¡No te burles Berry! Que al final de cuentas me entendiste –seguía la broma, Rachel suspiraba antes de volver a hablar.
-La amo, es todo lo que te diré –sonreía mientras cerraba los ojos –gracias por todo Santana, eres una buena persona.
-Solo amala como ella te ama enano y no le digas a nadie que soy buena o perderé mi fama –sin más colgaba la llamada.
-Es hora Rachel Berry –ella misma se alentaba frente al espejo antes de escribir un texto a su novia.
"Te veo en mi casa en 30 minutos. Ya quiero verte" –R.
Al otro lado de la ciudad una rubia sonreía mientras leía el mensaje de su novia.
"En 30 minutos te veo hermosa" –Q. Y sin más terminaba de arreglarse para ir a casa de su amor.
10 minutos fue el tiempo que tardó en alistarse, 15 minutos en llegar a la residencia de los Berry. Llegaba con 5 minutos de anticipación. Anticipación que en esos momentos Rachel no agradecía, si bien deseaba ver a su novia, el miedo a que saliera mal lo que había planeado no la dejaba tranquila.
No tuvo que tocar el timbre como siempre hacia, basto con dejar la moto perfectamente estacionada, bajar y caminar hasta la puerta, para que una muy nerviosa y realmente hermosa morena le abriera.
Quinn se quedó quieta en la entrada, observando lo hermosa que era su novia. Era natural, usaba un vestido corto blanco con motitas azul marino, con zapatos bajos. Un maquillaje sencillo, un poco de base, y brillo labial. El rubor que adornaba las mejillas de la morena era natural.
-Estoy frente a un ángel –susurro la rubia antes de besar suavemente y abrazar a su novia para aspirar su aroma – ¿Me he olvidado de nuestro mesversario? –pregunto con temor mientras hacía cuentas en su mente rápidamente.
-No, cumplimos mes dentro de tres días –sonreía mientras se adentraban en la casa. La rubia suspiraba aliviada –simplemente quería darte una sorpresa –se encogía de hombros.
La rubia no entendía nada. ¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? ¿Dónde? En silencio y tomadas de la mano caminaron hasta la habitación de la morena. Justo frente a la puerta se detuvo y volteo a ver a su novia, quien trago seco.
-Cierra los ojos –susurro la diva. La ex Cheerio obedeció.
Rachel abrió la puerta lentamente y camino jalando a Quinn de la mano. Deteniéndola unos cuantos pasos después de la puerta.
-No los abras, ni te muevas –susurro sobre su oído, provocando que un escalofrió recorriera la columna de la rubia.
Rápidamente cerró la puerta, bajo las luces para que todo tuviera un ambiente más romántico, internamente agradeció que sus padres decidieran poner ese tipo de luces en su casa, pero así como lo pensó desecho a sus padres de su mente.
Se colocó detrás de su novia y con voz queda –Ya puedes abrirlos –susurro.
Quinn lentamente abrió los ojos, mientras un jadeo involuntario se escuchaba en lo profundo de su garganta. En el centro de la habitación se encontraba una manta sobre la alfombra, en el centro habían dos copas junto a una botella de vino. Lentamente se giró para ver a si novia, quien tenía sus mejillas teñidas por el rubor.
En silencio ambas caminaron hasta colocarse sobre la manta y sentarse. La diva sirvió el vino mientras sentía la intensa mirada de su novia sobre ella. Quien aún no había hablado.
-Estoy enamorada de ti, desde antes de que me diera cuenta –sonrió con la cabeza baja la morena –no sé cómo no me di cuenta antes, pero ahora que te tengo conmigo –busco algo en el bolsillo secreto de su vestido y levanto la vista –tranquila, no voy a proponerte matrimonio –aclaro al ver la mirada sorprendida y un poco aterrada de la rubia –pero si voy a hacerte una promesa con esta cadena –abrió la cajita para mostrarle una cadena con una R y una Q entrelazadas–no pienso dejarte ir. Voy a amarte hasta el final de mis días, voy a hacerte la mujer más feliz del mundo. Voy a amarte con la misma intensidad con la que tú me amas Quinn Fabray –susurro antes de besarla.
Silenciosas lagrimas resbalaban por las mejillas de Quinn, saber que Rachel la amaba con la misma intensidad que ella lo hacía era lo mejor que le podía pasar. Se separaron ambas con los ojos llorosos. Con manos temblorosas la morena tomo la cadenita y se la coloco a su novia.
-Te amo –susurro la rubia antes de besarla.
Era la primera vez que le decía te amo desde que habían iniciado su relación. Si, anteriormente ambas lo habían pronunciado, pero ahora era diferente, ahora estaban juntas y nada ni nadie las iba a separar.
Rachel se puso de pie lentamente, dejando un tanto confundida a la ex Cheerio, le tendió la mano a su novia y en silencio la guio hasta un costado de la cama. Sus manos temblaban aún más que cuando le coloco la cadenita al encontrar el inicio del cierre de su vestido para hacerlo descender.
Quinn trago seco mientras veía a su novia sacarse el vestido en cámara lenta, quedando en lencería negra que hacia un perfecto y alucinante contraste con su piel, para acomodarse en el centro de su cama y hacerle señas para que se acercara.
Tardo en procesar la situación, y como si de un robot se tratase se quitó las prendas que sobraban para quedar al par de su chica. Sigilosamente se acercó a ella, quedando suspendida sobre su cuerpo, aun si tocarla soportando todo su peso sobre sus rodillas y manos. Mirándola a los ojos buscando alguna duda.
-¿Estas… segura? –logro susurrar con la garganta seca.
-Te amo –fue la única respuesta que recibió antes de sentir los labios de su amada sobre los de ella.
Con sumo cuidado Quinn dejo que sus cuerpos se tocaran, haciéndoles sentir una especie de corriente eléctrica recorrer desde la punta de sus pies, pasar por el largo de su espalda hasta su cuello.
El beso en un principio era suave, delicado, como si temieran romper el momento, pero conforme pasaban los segundos se convertía en un beso necesitado, lleno de pasión, sediento de necesidad por sentirse aún más.
La ropa restante fue desapareciendo con la misma rapidez con la que el beso se llenaba de sed, de necesidad. Repentinas miradas al momento de buscar un poco de aire, sonrisas cómplices, caricias que en un principio eran tímidas, se volvían feroces queriendo abarcar lo más posible del cuerpo de su amor.
Quinn lentamente bajo su mano en busca del lugar donde emanaba más calor y gritaba de necesidad. Mentiría si no dijera que el cuerpo de Rachel no se tensó en un principio, seria tocada por primera vez por una mujer, seria tocada por primera vez por su novia, por el amor de su vida. De igual manera ella bajo su mano para encontrarse con la humedad de la rubia.
Sus miradas se conectaron, sabiendo que todo estaba bien, se adentraron lentamente y con cuidado la una en la otra, volviéndose una sola, llenándose para sentirse completas, y la magia surgió.
Movimientos erráticos en un principio por los nervios pero conforme pasaban los segundos la inocencia se iba quedando atrás, dejando paso a la pasión, a la necesidad, volviendo cada estocada más rápida más profunda.
Gemidos, jadeos envolvían toda la habitación, besos irregulares, mordidas y uno que otro rasguño por parte de la morena en la espalda de Quinn que buscaba sujetarse de algo para no perder la razón hasta que finalmente lograron alcanzar el paraíso juntas, conociendo ese mundo que tanto habían quería descubrir juntas.
Sus respiraciones eran erráticas, sus cuerpos sudados, sus frentes unidas, ojos cerrados y sonrisas cómplices adornaban sus rostros.
-Te amo Rachel –susurro la rubia, aun con voz cortada por la falta de aire, pero con una sonrisa sincera en los ojos.
-Te amo aún más –la beso, antes de tomarla por sorpresa y girarla para quedar ahora ella sobre la ex Cheerio –el día aun no acaba, mi amor –susurro con malicia.
-Aún no acaba –y sin más la beso, dando por inicio lo que sería un día muy largo.
Se que soy una perra por haber dejado la historia en pausa por mucho tiempo. Espero esto recompense un poco. El final esta muy cerca.
Gabriela Maruri.
