Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... nosotras sólo jugamos con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... nuestro único pago son vuestros comentarios

Summary: ¿Qué pasaría si las cosas no fueran como parecen? ¿Y si Bella fuera diferente? Lo que en un momento parece totalmente seguro, al instante siguiente puede ser una mera ilusión. ¿Serías capaz de luchar contra la Naturaleza para mantener al amor de tu vida? Historia alternativa a Amanecer, que parte del momento justo antes de la boda y le da un giro de tuerca a todo

Note: Historia compartida con Edward-Kirtash… escribimos esta historia de forma conjunta… así que nos pertenece a las dos, aunque sea yo la que la suba por aquí

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...


~ Amor contra Natura ~

{ Saga Natura 1 }

Epílogo:

Estaba desvalijando la cocina cuando noté unas manos frías sobre mi espalda, que poco a poco se fueron deslizando hacia mi cintura.

_ Qué haces aquí si se puede saber, mi vida?- me preguntó Edward con voz melosa apoyando su barbilla en mi hombro y abrazándome. Inhalé su dulce aroma profundamente.

_ Cariño, que tú no necesites comer muy a menudo no quiere decir que a mí me pase lo mismo - dije sonriendo mientras seguía repasando el contenido de la nevera -. Si no como me parece que nos quedaremos sin diversión. Estoy rendida - le contesté soltando un leve suspiro.

_ Muy bien. Pero estando yo aquí, tú no pisas la cocina - me reprendió mientras me cogía y me subía a su hombro. Intente soltarme, pero él era más fuerte. Así que decidí resignarme.

Después de todo no sería tan malo que me tratara como a una señorita. Por fin servían de algo los modales de caballero de mi maridito. No pude evitar reírme de forma traviesa. Él se fijó en mí, pero no consiguió adivinar lo que pasaba por mi cabeza.

Al llegar al dormitorio me depositó con suavidad en la cama y me dio un casto beso en los labios. Yo me aferré a sus cabellos intentando hacerlo más largo y pasional, pero el me lo impidió cogiéndome de las manos y separándose lentamente.

_ Creía que estabas a punto de desfallecer por el hambre - susurró en mi oído provocando que una corriente eléctrica atravesara todo mi cuerpo. Su frío aliento acariciando mi oído siempre me causaba esa sensación.

_ Ahora mismo sólo tengo hambre de ti, Edward Cullen - dije intentando parecer sensual mientras me mordía el labio con picardía. Él se limitó a sonreír y negar con la cabeza.

_ Es muy tentador, ¿sabes? Lástima que haya un pequeño problemilla - dijo mirándome divertido con una media sonrisa que me volvía loca. No era justo que hiciera eso, no había nadie que se pudiera resistir y menos yo -. Ahora mismo perteneces a una manada de lobos deseosos de patear el culo a cualquier vampiro que se ponga a tiro. Y si se enteran que te he dejado morir de hambre seguramente se enfadarían mucho conmigo - me respondió pretendiendo sonar serio. Obviamente no lo consiguió.

_ Vale - le contesté frunciendo los labios y poniendo ojitos tristes - Si prefieres ir a preparar el desayuno antes que estar con tu mujer, adelante. Yo me quedaré aquí solita y falta de cariño esperando - añadí haciendo un pucherito.

_ Descansa, peligro. Volveré pronto. Espero que sigas viva cuando vuelva - dijo desapareciendo por la puerta y riéndose de mi intento de puchero. Alice tendría que explicarme como hacerlo bien para que me funcionará tan bien como a ella.

Aproveché que Eddy se fue para recostarme en la cama y echar una pequeña cabezadita. Con tanto follar no había podido pegar ojo. Y como Eduardito la tiene más grande que una lanzadera espacial me había dejado las patas más abiertas que el arco del triunfo. Menos mal que tiene la polla fría y me ha insensibilizado un poco, sino acabo más escocida que si me hubieran hecho el potorro a la cera.

Me quedé profundamente dormida, algo que mi cuerpo agradeció profundamente. Había resultado un día completamente agotador. Nunca creí que una boda pudiera ser tan... mortal. Ahora en frío sentía el dolor en las piernas por haber estado tanto tiempo con esos taconazos. Respondiendo a mis pensamientos de dolor unas suaves y frías manos comenzaron a acariciarme. No pude evitar sonreír ante aquella sensación tan placentera.

_ Te he traído el desayuno, amor - su voz acarició mi oído suavemente -. Espero que tengas hambre. Creo que me he ilusionado un poco con los videos de Arguiñano.

Hice un gesto raro mientras me sentaba en la cama y contemplaba el festín que me había preparado. La bandeja estaba repleta. Había croissants, creps, goffres, zumo, café, chocolate, nata, sirope de varios sabores. Iba a engordar solo con mirarlo, aunque esperaba que mi nuevo metabolismo de loba ayudara con eso. La boca se me hacía agua, y antes de darme cuenta estaba engullendo toda la comida. Cuando había acabado con la mitad de la bandeja, me di cuenta de que Edward me miraba con cara de asombro.

_ Lo siento, amor. Es... cosa de lobos. Tenemos hambre, mucha hambre, siempre - intenté explicarle entre bocado y bocado.

Había supuesto que sería un pésimo cocinero por la falta de gusto, pero la verdad es que estaba todo buenísimo. No eran las supermagdalenas de Emily, pero tampoco los espagueti de Charlie. Edward me miró con cara de sorpresa y mezclado con miedo mientras yo daba buena cuenta de todo. Tendría miedo de que me lo comiera a él también al acabar el festín.

Cuando por fin terminé con todo me recosté en la cama y me quedé embobada mirando su perfecto torso. Parecía una escultura griega.

_ Cariño... tengo una mala noticia. Tengo las piernas destrozadas. Te va a tocar hacer todo el trabajo - dije poniendo carita de pena. Me molestaba que tuviera que hacerlo todo él.

_ La solución perfecta es un buen masaje con frío. Por suerte de eso tenemos de sobra - me respondió con tono picante.

Estiré mis piernas, levantándolas un poco preparada para mi masaje. Sin embargo él se marchó fuera de la habitación. Iba a gritar, a chillar y maldecirle, pero apareció antes de darme tiempo siquiera a abrir la boca.

_ Ya tengo todo lo necesario para tu masaje, mi amor - dijo señalando la cubitera que llevaba en su mano. Adiós a la lascivia y la lujuria. Mi gozo en un pozo. Un simple masaje de médico era lo que me esperaba, impersonal y aburrido.

Se recostó junto a mi y tomó uno de los cubitos. Sujetó mi pierna por el talón y muy suavemente fue deslizando el hilo por mi pie. El frío me produjo una sensación placentera, provocando que mi respiración se agitara. Se tomó su tiempo para recorrer toda mi pierna mientras el hielo se iba fundiendo poco a poco ante el contacto con mi ardiente piel.

Lanzó lo que quedaba a la cubitera y se colocó a horcajadas sobre mi antes de comenzar a besarme con delicadeza. Poco a poco fue deshaciéndose de mi camisón, dejándome solo con unas braguitas de encaje. Entrelazó sus manos con las mías y las colocó sobre mi cabeza para... ¡¿atarlas?

No tenía idea de cómo pasó. Había atado mis manos al cabecero con una tira de raso negra. Intenté quejarme inútilmente, ya que él lo impidió poniendo su dedo índice sobre mis labios y presionando ligeramente.

Sin dejar de mirarme, de una forma intensa que me hacia perder el juicio, cogió otro cubito y lo coloco sobre mis labios. Lo lamí con lujuria, imaginando que era su sexo el que estaba en mi boca. No sé si alcanzó a adivinar mi pensamiento, pero una sonrisa traviesa se formó en su rostro.

Sentí el frío tacto del hielo recorrer mi piel, pasando entre mis senos y bajando por mi abdomen. Lo sentí acercándose hasta mi intimidad, pero sin llegar a ella, para volver a subir. Diminutas gotas de agua helada se deslizaban por mi cuerpo, recreándose en mis curvas, fundiéndose con las gotas de sudor que perlaban mi cuerpo.

Mi hombre se dedicó a dibujar círculos sobre mis senos desnudos hasta que el hielo se deshizo por completo. Antes de que sus dedos llegarán a entrar en contacto con mi piel, tomó otro trozo.

Esta vez su zona de juego fue mi abdomen. Poco a poco se acercaba a mi ropa interior. En alguna ocasión incluso lo introdujo un poco por debajo, pero sin llegar a tocar mi palpitante sexo.

El cubito se fundía lentamente, acercándome cada vez más los dedos de mi ángel. Pero en un proceso que era exasperantemente lento. Deseaba su tacto sobre mí y lo deseaba ya.

Si hubiera sido capaz, habría aumentado la temperatura de mi cuerpo para adelantar el momento en que las yemas de sus dedos acariciaran mi nívea piel sin ninguna barrera. Necesitaba sentir su contacto directo cuanto antes.

De vez en cuando acercaba su rostro a mi piel y soplaba con delicadeza, provocándome escalofríos que hacían que el vello se me erizara. Era una tortura tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos. En varias ocasiones intenté acercarme a él, pero las suaves tiras de raso me lo impedían. No me hubiera supuesto un esfuerzo romperlas, pero lo cierto es que estaba empezando a gustarme esto.

Conforme el juego avanzaba mi excitación crecía. Me sentía febril y la humedad de mi sexo iba en aumento.

_ Por favor, no me tortures más. ¿Es que no vas a cumplir el humilde deseo de tu esposa?- le rogué con ojos suplicantes, mientras un gemido escapaba de mis labios. Esta vez sí que había rozado levemente mi sexo.

_ ¿Y cuál es el deseo de mi dulce esposa?- preguntó muy pagado de sí mismo.

_ Qué me hagas tuya, por favor... No aguanto más. Necesito sentirte - le pedí con la voz ronca por el deseo.

Sonrió de forma traviesa y se deslizó entre mis piernas para deshacerse de mis braguitas con rapidez. Comenzó a estimular mí centro de placer con su lengua, enviando olas de placer a cada rincón de mi anatomía. No podía dejar quietas las caderas. Se movían al ritmo que él dictaba con la suave succión sobre mi clítoris. No pude reprimir un gemido al sentir sus dedos en mi interior. Empezó a moverlos, provocándome un estremecimiento de placer tras otro.

_ Por favor, Edward. No lo prolongues más. Te necesito - conseguí articular entre gemidos de placer.

No se hizo de rogar y pronto sentí cómo se adentraba en mi interior. Nuestros movimientos se acompasaron, al igual que nuestras respiraciones. De haber podido nuestros latidos también lo hubieran hecho. Éramos uno solo. Me abracé a su espalda para sentirlo más cerca de mi.

Nuestros gemidos se intensificaban a la par que las embestidas de sus caderas contra las mías. Salían al encuentro con la fuerza de dos tormentas en alta mar. Cuando llegamos al momento del éxtasis nos fundimos en un beso interminable que acalló los gritos de placer.

Cuando nos separamos me recosté sobre su marmóreo pecho para sofocar el intenso calor que me llenaba. Entonces él tapó nuestros cuerpos con una ligera sábana, mientras yo me rendía a un dulce y relajante sueño.

~ FIN ~


N/A: Animaos a dejarnos vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como nosotras ^^

Muchas gracias a Alejandracullen21, BlackCullen, Dark kurogane, el angel de la muerte, isa-21, Jessica, Patry Clan Meyer y sandryttaa por los reviews que nos vais dejando a lo largo de los capítulos... y nuestra bienvenida a los nuevos lectores... Os recuerdo que tanto Edward-Kirtash como yo subimos otras historias por aquí, por si queréis pasaros a leerlas...

Esperamos que os haya gustado esta primera parte… Nos vemos el próximo Martes con el Estreno de la secuela: "Triunfo sobre Natura" Besos a todos