Perdonen la demora, mi culpa.
Los personajes no me pertenecen.
El cuento es : "MIO" y parte de "OBSESIÓN"
Lectura de una mujer.
-Camus, Shaka bajo la cama... Dohko al baño...-los tres obedecieron, Shion se cambio de ropa veloz y se metió a la cama. Tomo un libro cualquiera y se hizo que leía.- Adelante.- La diosa Athena ingreso a la habitación y miro a Shion.
-Aioria me informo que ni Dohko, Shaka y Camus están en sus puestos. ¿Acaso les enviaste a algún lado?
-No.-informo mientras cerraba el libro y los caballeros, bajo la cama, hacían hasta lo imposible para no quejarse del olor del calzado del patriarca que tenían solo a unos centímetros.- deben de estar en algún lugar del santuario.
-Es extraño que se salgan sin avisar...
-Pues mandare a alguno de los otros a buscarles-sentencio el patriarca- diosa Athena no se preocupe, déjeme esos asuntos mínimos a mi...
-No creo que sea algo mínimo la desaparición de tres caballeros.-Athena le miro y entre cerro los ojos- ¿Pasa algo?
-Athena... esos tres caballeros no son de los problemáticos-informo en un tono sereno- deben de estar debatiendo, política o sociedad actual, en algún lado...
-Si, tienes razón. Supongo que me preocupe por nada...-buenas noches Shion, la diosa se retiro. El ex Aries espere unos momentos antes de decirle que salieran de sus escondites.
-Patriarca... lávese los pies...-suplico Shaka- su calzado apesta más que el Ganges-Shion le miro muy ofendido- no se ofenda, se lo digo por su salud... Por la peste se desmayo Camus... y mira que el es Francés y ya sabe lo que dicen de las cloacas de Paris...-informo el caballero, mientras sacaba al desmayado.
-Shion...-Dohko miro la escena y luego a su amigo- ¿El libro?
-Esta...-El caballero abrió el cajón de su mesa de luz- aqui..,-el cajón estaba absolutamente vació.- lo puse aqui.
Habitación de Athena.
-¿Pero que hace este libro aqui?-la chica dio vuelta el libro de un lado para el otro- no debo leerlo..-tiro el libro sobre la cama- es deshonesto... los otros también tienen derecho a saber que pasa en la historia.- La tapa de libro se abrió y mostró una frase.
¿Y si es otra obra?
-No puedes tentarme autora.
¿Y si te digo que solo es por esta noche?
-Que no me vas a tentar.-la chica se cruzo de brazos- no cedo tan fácilmente.
¿Y si te digo que es absolutamente exclusivo para ti?
-Suena prometedor... pero no gracias-la chica cerro los ojos.
¿Y SI TE DIGO QUE HAY INSINUACIONES DE QUE DEGEL SE COME A KARDIA Y CAMUS A MILO?
-ENTONCES SI...-dijo de lo más emocionada.
Pendeja.
-Oye...
SOLO LEE CARAJO.
-Esta bien... Haber...-La chica paso de hoja- "Mio"... mmm... prometedor.
La primera vez que te vi, eras solo un niño pequeño que vagaba por unas calles solitarias. La lluvia mojaba tu pequeño rostros, humedecía tus delicados labios y pegaba los harapos, que tu llamabas ropa, a tu cuerpo. Cuando me acerque a ti y te mostré la manzana, pude ver el hambre de varios días en tus ojos. Pero escapaste, creíste que te llevaría de nuevo al orfanato del que habías escapado. No te seguí y busque mi cena por otros lugares, supuse que el destino… Ese cruel ente que dirige todo sin posibilidad de escapar o replicar. Había decidido que siguieras vivo esa noche…
-¿Quien es el niño y quien el que lo quería matar?
SOLO LEE, DEJA DE DIVAGAR SOLO ES UN PÁRRAFO.
Te vi la noche siguiente, estabas sentado entre unas cajas de madera que habías acomodado para que la fría lluvia no te mojara. Pude ver que estabas comiendo una vieja hogaza de pan. Al parecer alguien se había apiadado de ti, pero era claro que ese trozo de pan no era suficiente para calmar tu hambre. Te estuve vigilando un rato largo, vi a los ebrios del pueblo salir de la taberna y dirigirse al callejón dónde estabas. Vi que te escondías entre las cajas para no ser detectado por ellos, esa noche… El destino volvió a jugar a tu favor. La noche siguiente, a diferencia de las dos anteriores, no llovía.
La tierra estaba mojada, el aroma de esta junto con tu propio aroma. Cautivo mis sentidos. Te vi dormir entre un montón de trapos, aun entre esas cajas de madera, en ese pequeño callejón, pero ahora podía sentir algo más… Podía escuchar tu corazón, este no latía con normalidad y tu respiración era forzada… Parecía que cada latido, representara un esfuerzo sobre humano a tu pequeño corazón… Me acerque a ti, pero me escondí cuando vi venir a los ebrios de nuevo… Esta vez, el destino jugo en tu contra. Vi como uno de esos sujetos te agarraba del cabello y te sacaba de entre las mantas, que con mucho trabajo te habría costado conseguir… Vi que decían estupideces con respecto a tu persona, eso me enojo… Pero término despertando a mi fiera, ver lo que te planeaban hacer y ver como tú te resistías… Fue solo un par de movimientos, los cuatro cayeron muertos con el cuello roto. No habían podido hacerte daño.
-Que hermoso... Ese niño tiene un salvador...-Saori movía sus pies mientras leía, acostada como una colegiala.
Estoy comenzando a arrepentirme de darte la lectura de la historia.
-Pon el maldito texto o te calcino con mi báculo.
Dirigí mi mirada hacia ti, te estabas acurrucando contra la pared. Me mirabas con miedo, es de entenderse había asesinado a tus agresores a mano limpia frente a tus ojos. Me acerque mientras, en vano, intentabas reparar tu camiseta rota. Para no dejar a la vista tú pecho desnutrido. Me acerque a ti y cuando te abrace, comenzaste a suplicarme que no te hiciera daño. Deseo patético de los mortales, era entendible en un niño de seis años. No te hice daño esa noche, tampoco las que le siguieron… Al final fuiste tú quien me hizo daño.
-Pobre, crió desagradecido. ¿Como puedes herir a quien te salva?
¿POR QUE CARAJO NO LEES TODO COMPLETO
Y LUEGO TE FIJAS QUIEN ES EL POBRE EN LA HISTORIA?
-¡NO ME GRITES!-le grito al libro- ¡YO LEO COMO QUIERO!
Eras MIO. Jamás te había hecho nada, jamás me atreví a tocar esa morena piel que parecía eternamente bronceada, jamás bebí de la deliciosa sangre te corría por tus venas… Pero aun así, tú te fuiste de mis brazos… Luego de un tiempo me entere que te habías casado. Que tenias deseos de formar una familia, se que estabas agradecido por lo que había hecho por ti… Pero eras MIO. Verte en brazos de alguien más, de esa débil mortal que decías amar, me provoco una enorme rabia en mi interior. Pero lo controle, eras MIO… por eso no podía dañarte. Yo había sido el primero en verte… El primero en tenerte en brazos, pero me menospreciaste y te fuiste con una débil mortal.
-¿estaba celoso? Es comprensible... Pero: ¿cual es el salvador y cual el salvado?
Estoy a punto de beberme la tinta de la impresora,
deja de interrumpir el relato carajo
y si lo interrumpes di algo interesante.
Sé que tuviste hijos, lo sé porque te eh estado vigilando siempre… Seis niños que no se parecían a ti… Ninguno era tu imagen y semejanza, o tenían poco o no tenían nada. Esa mortal incluso me arrebato la semejanza de tu descendencia. Ninguno de tus hijos eran igual a ti… seis niños que no se parecían en nada… La única que se parecía era tu niña, tu séptima hija, pero sus ojos no tenían nada que ver con los tuyos. Sé que era tu favorita, lo sé por la forma dulce que siempre le tratabas y el orgullo que demostraste cuando la llevaste al altar.
-Hay que hermoso...-la chica sonrió complacida- a pesar de todo lo seguiste cuidando... aunque eras medio posesivo... Pero igual que lindo.
La que lee esto es una pendeja.
-¡OYE!
Ahora te observo en esta cama de hospital a la que te vez confinado en tus últimos momentos de vida. Hace un rato me cruce con tu favorita, tenía en brazos algo que sin duda capto enseguida mi atención. Te veo moverte y abrir los ojos, me miras… Sé que me reconoces, tus ojos lo demuestran. Tu cabello ha perdido esa tonalidad azul que tanto me gustaba, ah adquirido en su lugar el brillo plata de la luna. Tus ojos siguen iguales, de ese intensó turquesa tan raro de ver. Tu piel que durante años fue tersa y delicada, ahora esta arrugada por los años. Veo que me sonríes, pero tu sonrisa desaparece cuando notas lo que tengo en mis brazos…
-¿ACASO LO VA A MATAR?-exclamo horrorizada.
¿DIOSES POR QUE LE DI LEER ESTA HISTORIA A LA MENSA?
-Yo soy una diosa...-la chica miro molesta lo escrito- y la respuesta es sencilla, eres una escritora que siempre necesita que la anden elogiando. Eres egocéntrica.
No vuelvo a pasarte ninguna exclusiva.
-Y una orgullosa que no acepta criticas.
Si, es tu nieto… El pequeño hijo de tu favorita, que acaba de fallecer, en mis manos.
-¡LE ROBO AL NIETO! QUE DESGRACIADO.
Ahora ÉL es MIO. Es lo que eh esperado por años, alguien que ocupara el lugar que dejaste. Veo al pánico ocupar el lugar, que antes tenía la alegría de verme… Así es como me sentí yo cuando tú te fuiste, el mismo dolor y angustia que ahora se apodera de tu ser. Veo como la muerte lentamente hace acto de presencia y comienza a llevarte. Solo unas palabras salen de mis labios:
-Él es mío y no le dejare dejarme.
-QUE MALVADO.-exclama angustiada- ¿como puede hacerle eso?
El abuelo ya me había dañado una vez, él no lo haría. Me aseguraría que se quedara con migo, por el resto de su vida… Cuidare al niño, con el mismo amor con el que le cuide a él… Tratare al pequeño Milo, como te trate a ti Kardia. Nada le faltara a él, porque ahora es MIO.
-Si el bebe es Milo... El viejo es Kardia... ¿Entonces Degel es el malo o es Camus?
Estaba empezando a creer que te ibas a callar la boca.
-Grosera.
Ahora estoy solo en mi mansión, mi única compañía es el pequeño Milo de dos años que duerme en mis brazos. Le acuno con cuidado en mis brazos, procurándole un dulce sueño… Si, los vampiros tenemos cada tanto un instinto paternal o maternal en caso de ser vampiresas…
-Lo sabia, era un vampiro.
Le observo y veo tu rostro en él. Sin duda, salió al abuelo… ¿Cuántas veces le abran dicho eso en su corta vida? Ahora Milo era MIO y no cometería el error, que cometí con vos… No le dejaría irse de mis brazos… El pequeño niño, que ahora dormía en mis brazos, siempre se quedaría a mi lado… Si lo contrario pasara, me dejaría de llamar Degel. Acuno un poco más a Milo, ya es hora de acostarlo en su cunita… En la cuna que está en la inmensa habitación que eh decidido que ocupara. La misma que ocupaste tú, pero esta vez… Milo la ocuparía por el resto de su vida y quien sabe… Tal vez por el resto de la inmortalidad si aceptaba volverse uno de los míos… Pero jamás le dejaría escapar de mis brazos… Porque él, al igual que lo fuiste tú, es MIO.
-¡ESTAS LOCO DEGEL!
Fuera de la habitación.
-¿Pero que diablos esta leyendo Athena?-Camus dejo de espiar por el cerrojo y miro a los tres que estaba con él.- Ella tiene el libro.
-Grita que parece que la estuvieran matando...-puntualizo Shaka.
-Espero que no este leyendo la de los vampiros...-mascullo Dhoko- pensé que la leeríamos nosotros solos...
Dentro de la habitación
-Obsesión. Veamos con que me sorprendes...-Arqueo una ceja- ¿No vas a decir nada? Esta bien... a leer.
Había decidido hacer una excepción, para tu cumpleaños número cinco. Decidí llevarte a uno de los pueblos cercanos a la inmensa mansión. Recuerdo tu carita de felicidad cuando te subiste al carruaje y le ordene al cochero, el único sirviente que tenía, llevarnos al pueblo. Recuerdo la razón, por la que le mate esa noche. Te había mirado más de la cuenta. Recuerdo muy bien tu sonrisa mientras mirabas a través de las ventanas. Era la primera vez que abandonábamos la mansión, bueno la primera y ultima vez que la abandonabas o eso esperaba.
El resto del viaje fue silencioso, tienes que reconocer que fui piadoso con vos. Eras mi pequeño y habías aceptado el regalo de otra persona. Luego de eso mande a colocar más flores en los jardines para complacerte, pero no sonreíste ante mi gesto. No me sonreíste como le sonreíste a la florista, que encontró la muerte junto con el cochero que te miro de más.
-Esta loco de remate... ¿A la florista y al cochero? Sin duda este hombre estaba muy mal...-la joven negó con la cabeza.
Fuiste creciendo, te convertiste en un joven guapo. Pero eras mío y nadie más podía tenerte. Tenía las mismas reglas… que había usado con tu abuelo Kardia.
No tocarte.
No morderte.
No golpearte.
Tres simples reglas que a cada momento, me estabas tentado a romper. Principalmente la tercera… No podía golpearte, no quería lastimarte. Pero tus intentos de escapar, me enojaban y mucho. No te permitiría alejarte de mí como lo había hecho tu abuelo. Tú eras Mío y no podrías alejarte nunca de mí.
-Pobre Milo...-la chica sonrió algo retorcida- ¿me pregunto si se termino acostando con él?
Como lo hiciste, lo ignoro… Pero que escapaste, eso no lo tengo en duda. Supongo que venias planeándolo hace tiempo. Aprovechaste, que había salido a comer, para abandonar la seguridad de nuestra morada. Al principio, tu aroma en los establos no me sorprendió. Pasabas mucho tiempo con los caballos. Tú y yo solíamos salir a cabalgar seguido. Yo solo te acompañaba para asegúrame que nada malo te pasara. Además, para asegurarme, que no escaparas… Algo me decía que me lastimarías como tu abuelo… Lo tenías en la sangre, la traición circulaba por tus venas.
Te perseguí, los caballos no son tan rápidos como los vampiros. Te alcance cuando buscabas la forma de evadir un arroyo profundo. Pude ver que llevabas mochila y podía oler las provisiones que tenías.
-¿Sabes a dónde vas?-pregunte acercándome a ti y tomando las bridas del caballo.
-Aléjate de mí…-vi que intentaste hacer que el caballo se alejara, pero este me obedecía a mi…-déjame libre… ¿Qué te eh hecho?-vi como desmontabas de un salto y comenzabas a huir a pie.
-¡CORRE MILO! ¿PARA QUE CUERNO TIENES PIES?-Exclamo la joven extasiada.
-DÉJAME…-te revolvías en mis brazos, querías salir de mi abrazo.-DEGEL, MALDITO MONSTRUO, DÉJAME…-Intentaste en vano por un buen rato, luego te diste por vencido.
-Hora de volver a casa mi pequeño…-le susurre al oído, mientras hacía que el caminara a mi par. No me atreví a soltarle el brazo, en ese momento no me importo dejarle mis dedos marcados en su delicada piel. Tampoco me importaron sus lágrimas, lo único que me importaba era mantenerlo a mi lado. Milo me pertenecía, como una vez me había pertenecido Kardia… El solo recordar su nombre me enfurecía. ¿Cómo había osado a irse? KARDIA ERA MIO. Pero este se había ido con una chica del pueblo, ahí estaba mi error… El mismo error que cometí con Milo. Jamás tuve que haberles llevado a los pueblos.
-Que cruel... pobre Milo. Eres un prisionero.-la chica puso cara afligida.- Estas loco del remate Degel... deja a ese chico en paz...
Guardaste silencio durante muchos meses, hasta incluso me vi obligado a hacerte comer. Decidí dejarte ya sin llave, supuse que no escaparías. Error mío, tu si querías escapar. Tu silencio no era otra cosa más que parte de un elaborado plan para dejarme.
Lo reconozco, fue muy brusco, traerte de los cabellos de regreso fue muy cruel. Recuerdo que me maldecías, nuevamente, como siempre lo hacías cuando te atrapaba. Esta vez no te dejaría escapar nunca más. Recuerdo que me dijiste que estaba obsesionado con vos… ¿OBSESIONADO YO? JA. Yo no estaba obsesionado, con vos, solo quería cuidarte y la mejor forma era tenerte siempre a mi lado. Tuve que amarrar tus manos a la cama, lo siento, pero fue la única forma que encontré para asegúrame (por el momento) de que no escaparas.
-¡que salvaje! De seguro aprovecho, que lo tenia atado, y se enfiesto con Milo...-dijo con una sonrisa perversa- mi padre haría eso...
Siempre que entraba para darte de comer, te encontraba llorando en silencio. Verte así de triste fue lo que hizo que te desatara. No podía lastimarte, verte infeliz era lastimarte.
-¿Qué puedo hacer para que seas feliz?
-Dejarme ir…
-Eso me causaría infelicidad a mí-informe mientras te acariciaba tu sedoso cabello. Te habías vuelto tan guapo como tu abuelo. Dejarte libre, solo significarían problemas. Solo significaría que ya no serias mío… Y TU ERAS MIO.-No te iras, eres mío… eres mi compañía.
-DEJAME LIBRE…-Vi como tomabas el cuchillo, que traje para que pudieras cortar tu comida, eh intentabas atacarme. Sujete tu mano y por acto reflejo la doble. Tu aullido de dolor, fue lo que me trajo a la realidad. Te estaba lastimando, había roto una de mis tres reglas junto a tu muñeca. Atendí tu mano fracturada, creo que después de eso entendiste que eras mío y no te dejaría ir…
Solo que no contaba con que, él, volviera…
-¿Quien volvió?-paso la pagina- ¿en blanco? OYE NO TIRES LA PIEDRA Y ESCONDAS LAS MANO... ¿DONDE ESTA EL RESTO?-La chica miro rabiosa el cuento- ¿Quien volvió? Contesta...-ordeno molesta.
Lo lamento, me tome la tinta de la impresora para ver que era peor:
tus comentarios o morir de intoxicación.
por lo tanto tendrás que esperar a que compre más...
-Maldita... ¿Que pasara?-no apareció nada- ¡MAS TE VALE QUE APAREZCA EL TEXTO O TE MANDO A TODOS MIS CABALLEROS.-El texto apareció- mucho mejor.
Continuara.
