Rouge se apoyó sobre las maderas de la puerta con el rostro agachado. Kyle la miró desde su asiento en la pequeña cama entrelazando los dedos de sus manos. Suspiró. Se estaba metiendo en un callejón sin salida sin ni siquiera darse cuenta.
-Tú dirás.-El rubio la invitó a que empezara a hablar. Ella sintió su corazoncito encogerse.
-Verás Kyle…-Otra vez su nombre. Tragó saliva.-Ne-necesito disculparme contigo.-Rou se llevó uno de sus mechones ondulados castaños tras la oreja derecha.
-Ya lo hiciste. Y de todas formas, no tenías por qué hacerlo.-Sonrió comprensivo.
-Por supuesto que si debo hacerlo. Quizás no te di la explicación que pretendía darte desde un principio.-Lo miró a los ojos.-He sido muy injusta contigo. No pensé siquiera en si me estaba precipitando o no.
-No te preocupes por eso, lo dejaste todo claro por Den. No iba a agobiarte con explicaciones sin sentido. ¿Qué iba hacer yo?-La resignación se apoderaba de Kyle por momentos. Rouge avanzó hacia él un par de pasos.
-Tenías que haber luchado por mí.-Le reclamó. Esa afirmación pilló totalmente por sorpresa al joven pirata.
-¿Eso era lo que querías? ¿Qué me pelease con ese médico por ti?-Kyle abrió los ojos de par en par. Parecía no dar crédito a lo que oía. Rouge chistó con la lengua. ¿Cómo podía ser tan difícil tratar con él ese tipo de temas?
-Rin es un punto y aparte en todo esto. No quiero que te pelees con él.-Suspiró.-Además, no es eso. Debías de haber cuidado lo que teníamos mucho antes.
-Rouge sabías perfectamente que no podría pasarme el día hablando contigo como antes.-Se incorporó de la cama.-Me reconociste que aceptabas seguir con la relación y que me fuera a cumplir mi sueño a pesar de la distancia. Te rogué que vinieses conmigo.
-A un mundo del que no me creo capaz de formar parte. Esa petición es muy egoísta Kyle, yo podría haber hecho lo mismo. ¿Hubieras aceptado? ¿Te habrías quedado en tierra firme por mí?-El rubio desvió la mirada de sus ojos. Rouge suspiró y agachó el rostro sintiendo como le empezaba a temblar la voz.-Yo…creí que podría soportarla, que podía estar sin oírte todos los días que fueran necesarios si al final volvía a estar contigo, pero…era demasiado difícil. Y tú pareces obviarme a todas horas…
-Eso no es cierto. Siempre he intentado encontrar el tiempo necesario para ti.-Instintivamente, se acercó a ella y la agarró del brazo con cariño.-Ojalá hubiese podido hablar contigo antes de que todo esto pasara. Quizás…habría arreglado muchas cosas…
-Tal vez…
-Todavía te sigo queriendo Rou.-Un vuelco se apoderó de la joven de ojos verdes que levantó su bonito rostro hacia el del pirata.- ¿Y tú? ¿Ya no queda nada? ¿Ese médico me ha alejado para siempre de ti?-Llevó sus dos manos hasta aquellas suaves mejillas llenas de pecas. Apartó ese resquicio de lágrimas que se empeñaban en salir.
-No lo sé…
-¿Desde cuándo estás con él?-Su semblante sereno la obligaban a confesar.
-El mismo que día que hablamos para dejarlo. Me gusta, mucho. Desde que le conocí me atraía todo de él. Quiero estar con Rin, Kyle…-Se mordió el labio. Estaba segura de que le estaba haciendo un daño irreparable al rubio.
-¿Le quieres? ¿Eres feliz?
-Sí.-Contestó sin titubear. Se mantenían la mirada intensamente. Kyle unió su frente con la de ella. El autocontrol se le escapaba de las manos. Rouge sintió como los nervios se apoderaban de su piel.
-Me has olvidado tan fácilmente…-Un de sus manos la agarró de la barbilla, la otra se perdió en su pelo. Empezó a acercar su rostro al de ella. Las mejillas de la pecosa se tiñeron de rojo. Sus ojos brillaban.
-No lo sé…-Negó e intentó liberarse del agarré pero él lo afianzó aún más. Bajó sus manos por la cintura de la joven a la vez que se sentaba en la cama, obligándola a seguirlo. Acomodándola sobre él. Rou sintió como empezaba a perderse en su aroma, en el calor que desprendía su cuerpo. En lo que había sentido siempre por él.-Kyle, por favor…para…-Cerró los ojos sintiendo un pequeño roce de la nariz del rubio sobre la suya. Sus manos volvieron a perderse en su pelo.
-Puedes levantarte si quieres.-Le susurró con la voz aterciopelada y grave. Rouge se mordió los labios. No se movió. -Dime la verdad, sé sincera…-En ese instante la joven abrió los ojos encontrándose con sus dos esferas azules.
-No. No me he olvidado de ti…-Kyle sonrió apoderándose de sus labios con fuerza. Rouge abrió los suyos, correspondiéndole al instante. Sus dedos se enredaron en el cabello rubio del pirata. Se pegó aún más a su cuerpo.
Kyle descendió las manos por su espalda hasta llegar al trasero de la joven que apretó sin delicadeza. Con un movimiento rápido, la agarró de la cintura y la tumbó en la cama. Él se subió sobre ella. Ambos se besaron con pasión sintiendo como el calor aumentaba por momentos entre sus cuerpos. Sin pensárselo dos veces Rouge agarró el filo de la camiseta del rubio y tiró de ella quitándosela. Se mordió el labio mientras repasaba cada uno de los rasgos de su cuerpo medio vendado. Le ardían las mejillas y el corazón le iba a mil por horas. Kyle volvió a enredarse en sus labios mientras sus manos se perdían por el interior del vestido que llevaba puesto. Pero en ese instante, la joven de ojos verdes apoyó las manos sobre su abdomen, frenándolo.
El pirata la observó desde arriba con una bonita sonrisa. Los mechones rubios de su pelo descendían alborotados por su frente. El color de los mofletes de Rouge aumentó aún más. Sabía que si no paraba esa situación y se le iba de las manos se sentiría terriblemente culpable con respecto al médico de bonitos ojos azules. Se mordió el labio con fuerza. Era una posición frustrante y extraña. ¿Por qué tenía que pasarle algo así a ella?
-Kyle…No puedo hacerlo…-Le desvió la mirada. Él se acercó a su frente para darle un tierno y suave beso.
-Lo sé.-Susurró a escasos centímetros de su rostro. La pecosa alzó la vista clavando sus ojos en él. Sentía como la respiración volvía a acelerarse. Estaba muy cerca. Con aquella sonrisa de ensueño.-No te preocupes. Ha sido el momen…
Sin embargo, antes de que Kyle terminara de hablar, Rouge aferró las manos a su espalda acercándolo a su cuerpo y fundiéndose en un beso pausado. Tranquilo y delicioso. Lleno de sentimientos. De amor. De dulzura.
Rou lo pegaba a ella haciendo todo lo posible para no dejarlo escapar. La verdad salió a la luz.
-No te vayas…-Le susurró entre besos.-Quédate conmigo Kyle.-Volvía a sus labios una y otra vez.-Dejaré todo lo que tengo ahora. Prometo hacerte muy feliz.-El rubio sintió como el corazón se le aceleraba cada vez más. Con los ojos cerrados sentía cada ida y venida de la joven que tenía bajo sus brazos.-Te quiero…-Esa confesión había sido diferente a todas las demás. Era una firme declaración de lo que realmente sentía, de cuál era su auténtica elección.
-Nada me gustaría más Rou…-La castaña le mordió el labio con fuerza sintiéndose triunfal. Kyle abrió los ojos. Sonrió feliz entre las caricias. Estaba enamorado de ella como nunca lo estaría de otra mujer. Sin embargo, no podía dejar todo lo que había construido en aquellos tres meses. Sus amigos eran tan importantes como ella misma. Y su sueño…
-¿Qué ocurre?-La preocupación se adueñó de sus bonitas facciones cuando Kyle se quedó totalmente serio observándola. Un pequeño brillo de tristeza se adueñó de sus ojos.
-No puedo hacerlo Rouge.-Se levantó de encima suya sentándose sobre el colchón, se colocó la camiseta y entrelazó sus dedos. Ella se incorporó un tanto abriendo sus ojos llenos de frustración, sintiendo de nuevo, como todo su mundo se venía abajo.-Perdóname…-Kyle sabía que quería hacer muchísimas cosas en el mar antes de volver a tierra firme definitivamente. No podía dejar escapar ese sueño que tanto anhelaba así como así.
Unas finas lágrimas descendieron por las mejillas de Rouge que se sentó sobre la cama acomodándose el vestido de nuevo e iba a pronunciar uno de sus discursos cuando en ese instante, la puerta del pequeño dormitorio se abrió de par en par. Ambos observaron al individuo que se había quedado totalmente atónito con lo que ocurría allí dentro.
-¿Qué está pasando aquí?-Ace arqueó una de sus cejas. Rápidamente Rouge se apartó las lágrimas y sonrió un tanto. Pero sus labios aún estaban tristes. Observó a Kyle incorporarse de la cama de reojo. Sabía que si salía de aquella habitación, no podría recuperarlo jamás.
-Solo hablábamos tío.-El rubio se levantó de la cama con la intención de salir de allí. Lo que había ocurrido no era algo que quisiese explicar. Y menos a él.
-Kyle.-La voz de Rouge frenó su camino. Por un instante, la idea de abandonarlo todo y quedarse con ella asoló su mente. Pero…
-Estarás genial con él Rouge. Sé muy feliz.-Se volvió un instante para dedicarle una bonita sonrisa y salir por la puerta después pasando por al lado de su tío. Ace lo observó serio pensando que no era el mejor momento para hablarle de su padre. Aun así, debía hacerlo.
-Oi, Kyle ve a la enfermería. Tengo algo importante que deciros.-El pirata asintió marchándose del lugar. Ace cerró la puerta y se acercó a la cama donde su hija miraba fijamente a la nada con una enorme tristeza. Sintió una terrible desazón en el pecho al verla así.-Rouge…-El pecoso se sentó y le agarró la mano con cariño.-Cielo, ¿qué ha ocurrido?
-Le he perdido papá…-Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos llenos de impotencia. Ace se acercó a la menor que no dudó en abrazarle con fuerza dando rienda suelta a un llanto angustioso. El moreno le acarició el pelo soltando un lento suspiro. Él no estaba hecho para aquellas cosas. Siempre había sido más habilidoso en temas que no tenían que ver con el corazón. ….
En cuanto pisó la enfermería vio a Gray y Rin conversando alegremente desde ambas camillas. Parecía que se recuperarían más pronto de lo esperado. Sonrió.
-¡Oi!-Saludó. Ambos morenos, lo miraron.- ¿Cómo estáis?
-Bastante mejor.-El rubio se sentó en la cama de su segundo de abordo.- ¿Has averiguado algo?
-La verdad es que no…-Suspiró un tanto decaído. Había dejado a su tío con Rouge. No estaba seguro de quién más seria el indicado para preguntarle.
-No te preocupes. Seguro que mi padre sabe algo.-Gray apoyó su mano sobre el hombro del capitán con una enorme sonrisa tranquilizadora. Kyle se sintió algo más animado.
-¿Sabéis que tenemos que reparar el barco no?-Los tres alzaron la vista hacia la voz femenina que hablaba con cierto regaño. Elizabeth los observaba cruzada de brazos. A su lado Itsu y Theru los saludaron sonrientes.
-Chicos estáis bien, es genial.-Kyle amplió la línea curva de sus labios. Tenía una tripulación fantástica.
-Tendremos que hacer una parada entonces en Water Seven antes de seguir con el viaje, ¿Qué te parece capitán?-Theru se adelantó a los demás tendiéndole la mano. Kyle lo observó desconcertado y sorprendido.-Me encantaría acompañaros.-Roger sonrió.-Has salvado la vida de mi familia y a mi reino en parte. Deja que te devuelva el favor.-El pirata volvió a bajar la vista de nuevo hacia la mano del castaño. Luego se incorporó y la estrechó.
-¡Bienvenido!-La agitó entusiasmado.-Serás el cocinero.
-¡¿Qué?!-Una enorme gota de circunstancia rodó por la nuca del hermano de Rika. Todos los demás rieron con fuerza.
En ese instante, Kyle supo que todos estaban de acuerdo con el trato. Y se le ocurrió la genial idea de incluir a alguien más. Dirigió sus ojos azules hacia el moreno que acababa de apagar su cigarrillo expulsando la última bocanada de humo. Tenía el periódico entre los dedos y una sonrisa en los labios por el ambiente festivo de sus amigos.
-Oi, Trafalgar.-Kyle se acercó Rin. Este se volvió hacia él interrogante señalándose a sí mismo.
-¿Yo?-El capitán del Gilgamesh asintió. Quizás, solo quizás si Rin aceptase su proposición…Tendría alguna forma de que Rouge…-Cuánta expectación.-Rió el médico sacándolo de sus pensamientos. Todos le miraban desconcertados.
-Has sido pirata. Tienes un apellido famoso. Mi tío se unió a tu padre hace muchos años para revolucionar el mar. Hoy quiero pedirte lo mismo.-Kyle le tendió la mano a Rin.-Tengo una proposición sincera que acerté.-Sonrió de oreja a oreja.-Ven con nosotros a nuestro barco. Sé nuestro nakama.
Rin abrió los ojos sorprendidos de par en par…
-Chicos.-La voz de Ace interrumpió el momento de tensión que se había creado. Todos alzaron sus ojos hacia el mayor.-Vamos hacia la base revolucionaria. Tenemos problemas.-Kyle sintió un vuelco enorme en el corazón. Tanto por la noticia como por la mirada llena de tristeza que la pecosa le estaba dedicando.
-¿Qué ha ocurrido?-Elizabeth observaba el ambiente preocupada.
-Marshall D. Teach ha muerto.-Fue directo al grano. Los presentes abrieron los ojos de par en par totalmente atónitos.
-¿Qué? ¿Cómo es posible?-Gray fue el primero en salir del ensimismamiento.
-Sabo ha acabado con él y Ryo con algunos de los integrantes más importantes de su tripulación.-Kyle sintió todo su cuerpo temblar. ¿Cómo era posible que no le hubiese dicho absolutamente nada?
-¿Y cómo está el tío?-La mirada de Eli pronunció aún más la inquietud que sentía.
-Me temo en que en muy mal estado.-Suspiró Ace volviéndose hacia Kyle, que se había sentado en la cama de Roger con la mirada ausente.-Neru dice que se recuperara…pero no sabemos exactamente cuándo.-El capitán del Gilgamesh había dejado de escuchar en el mismo instante en el que su tío le había informado de la gravedad del asunto.
Sintió como su corazón se encogía con fuerza. ¿En qué diablos estaba pensando su padre? ¿Acaso le daba igual dejarle totalmente…solo…? ¿Cómo podía ser tan egoísta? ¿Por qué no había confiado en él que tenía pensado hacer algo así? Apretó los puños con fuerza sintiendo como el enfado se afianzaba a su pecho.
-Tenemos que llegar cuanto antes.-Theru habló sobre el silencio.
-Ya vamos de camino lo más rápido posible. Y tenemos que prepararnos para pelear. Los subordinados de Kurohige están atacando la base…
…
-¡¿Qué te ha dicho Ace?!-Dragon alzó la voz en medio del estrepitoso ataque que se alzaba en la isla. Pudo oír de fondo a sus revolucionarios luchar contra los piratas.
-Iba a decírselo a Marco. Estarán aquí lo antes posible.-Neru observaba espantada ese enfrentamiento inesperado.- ¿Qué están haciendo aquí?-Rápidamente se dio la vuelta y salió del despacho de su tío justo detrás de él.
-Sabo ha matado a su Almirante. Estoy seguro de que están buscando venganza.-La castaña sintió un vuelco en su corazón. Esa guerra parecía no tener fin.-Tenemos que acabar rápidamente con esa pelea o la marina se terminará enterando de donde se encuentra nuestro escondite.-Afirmó serio y decidido.
Un par de explosiones hicieron retumbar el suelo con fuerza. Nerumi se agarró a la baranda de la escalera para no caer.
-Voy a salir a luchar. Encárgate de él.-Dragon se giró un instante y después desapareció a toda velocidad escaleras abajo. Nerumi suspiró y volvió a subir, andando rápidamente hacia la enfermería. Ni siquiera le había dado tiempo a quejarse.
Abrió la puerta sintiendo los cristales de las ventanas retumbar tras otra fuerte explosión.
-Sabo deberías de estar despierto para ayudarnos.-Lo regañó, notando un temblor más a la vez que se sentaba en la cama observando las paredes.-Al final me pondré de parto del susto.
Sobre las sábanas y entre tanto vaivén, el revolucionario movió un par de dedos de la mano derecha.
De repente, un fuerte estallido derribó la pared que separaba la enfermería del pasillo. Nerumi abrió los ojos de par en par cubriéndose como medianamente podía del polvo. Al segundo se incorporó colocándose justo delante de la camilla. Intentaba divisar, entre humo, al hombre que había entrado por el agujero, dando con él rápidamente por su ancha y gigantesca estatura. Una risa muy conocida se alzó entre los escombros.
Nerumi frunció el ceño y alzó una mano apartando a Sabo de su adversario.
-¡Wiiihahaha! ¡Justo en el clavo!
-¡Deja de reírte Burgess! ¡No le tocarás! ¡Así que lárgate!-En cuanto la tuvo delante el pirata sonrió siniestramente.
-¿Y qué piensas hacer? ¡¿Amarrarte a la camilla?! ¡Wiiihahahaha!-Con un rápido movimiento, la joven de ojos verdes desenfundó un arma de fuego y le apuntó justo a la cabeza.
-He dicho que te largues.-Pero el pirata se aventuró a dar dos pasos hacia el interior de la estancia. Sin pensárselo dos veces, disparó. La bala le rozó el rostro agrietándole la máscara sin dar en el blanco. Un hilo de sangre se desprendió por el oído del peli lila.
-¡Has fallado! ¡No eres capaz si quiera de darle a un elefante con eso! ¡Wiiihahahaha!-Pero de pronto, Burgess sintió como una bala se incrustaba en su hombro izquierdo. Eso era kairouseki. Gesticuló una leve mueca de dolor.
-El primero ha sido de aviso.-Nerumi sonrió un tanto. Pero dejó a un lado la sonrisa cuando vio a Burgess acercarse a ella sin ningún tipo de miramiento, Disparó dos balas más que se enquistaron en la piel del pirata y luego retrocedió un tanto hasta darse con el respaldo metálico de la camilla. Esta vez, se veía acorralada de verdad.
Burgess intentó agarrarla de la muñeca pero ella lo esquivó con un veloz movimiento colocándose en el lado izquierdo de la habitación. El pirata frunció el ceño.
Sobre la camilla Sabo había cerrado uno de sus puños agarrando las sábanas con fuerza. Aún seguía sumido en un profundo sueño.
-Eres una maldita rata escurridiza.-Volvió a sonreír siniestramente. Nerumi le apuntó de nuevo y apretó el gatillo, esta vez, Burgess lo esquivó. Se acercó a ella acorralándola contra la pared amenazándola al cuello con su afilado cuchillo.-Suelta ese juguete que tienes.-Sonrió. La castaña empezó a temblar pero le mantuvo la mirada desafiante.
-No voy a dejar que le hagas daño.
-Piensa que no morirás solamente tú…-Burgess impregnó el brazo libre en haki alzando el puño en dirección a su vientre. La joven mamá abrió los ojos de par en par. Palidecía. Sudaba. Sabía cuál era la intención de aquel hombre. Así que simplemente cerró con fuerza los ojos cuando lo vio abalanzarse contra ella.
Pero en ese instante, sintió como un fuerte impacto le revolvía el pelo y como la pared de su derecha se venía por completo abajo. Abrió los ojos con la respiración acelerada, tenía el corazón en un puño.
Y entonces le vio…
-¡Sabo!-Una sonrisa radiante apareció en su rostro cuando el revolucionario la miró lleno de alivio.- ¿Estás…? ¡Oi!-Pero rápidamente se acercó al rubio que perdía las fuerzas por segundos. Nerumi le agarró para sostenerlo en pie antes de que se cayera.- ¿Qué haces fuera de la cama?-Lo regañó sin dejar de sonreír.
-¿Enserio me dices eso después de haberte salvado la vida…?-Tenía la voz temblorosa y la respiración entrecortada, se agarraba el abdomen con el brazo que no apoyaba sobre los hombros de Nerumi, estaba en la peor condición del mundo, pero ella había vuelto. Y eso impedía que escondiera una enorme sonrisa…
