Sigo aqui, lo prometido es deuda. No era mi intencion tardar tanto en subir los capitulos finales, pero debo decir que... uno pone Dios dispone...llega el diablo y todo lo descompone! por causas ajenas a mi voluntad me vi forzada a retrasar la publicacion, espero que les haya gustado y que estos ultimos capitulos no les defrauden. Sus comentarios como siempre son mi mayor guia y motivacion.
Mil gracias a todos los que han seguido esta historia, a los que han tenido la amabilidad de regalarme un rvw. Besos y abrazos a todos!
mistontli
CAPITULO 20
- Vamos mi niña, levántate hay mucho que hacer.
La familiar voz le llegaba pesada, como si estuviera muy lejos de ella. Abrió los ojos lentamente, buscando su origen
- Anciana Kaede… ¿Que ha pasado?
- Te hirieron gravemente Aome, solo la intervención de Amaterasu logro salvar tu vida
- Las explicaciones pueden venir más tarde noble Kaede…
La energía de la Diosa del Sol, dómino la estancia durante unos momentos, Aome se sentía feliz de ver a su tutora nuevamente.
- Amaterasu… gracias
- El merito no es del todo mío; Sesshomaru se sacrifico por ti sin dudarlo
- ¿Se sacrifico? ¿C-como? Aome comenzó a sentir que el mundo giraba deprisa a su alrededor mientras el aire se volvía espeso en sus pulmones. Sin separar la vista de su tutora con la histeria arañando sus cuerdas vocales… dejando salir un débil susurro.
- ¿Donde está Sesshomaru? ¿Que le ha pasado?
- El tomo una decisión Aome… decidió salvar tu vida
- … No…
- El veneno usado en tu contra, era irreversible. Mortal para cualquier humano… No había más opción. Y dio su vida por ti.
- … Por favor… No…No…No… Aome cerraba los ojos mientras ardientes lágrimas corrían silenciosas por sus mejillas. Su amado y dulce Sesshomaru, el que había odiado a muerte a los humanos… dando su vida para salvar la de ella. La soledad, la inmensa agonía de no ver sus hermosos ojos dorados nunca más, le impedían respirar libremente.
- Aome… debes ponerte en pie. Naraku no murió aquel día, todo fue un ardid bien planeado para engañarnos. Tiene la perla y se ha convertido en Youkai.
- …Sesshomaru… Las palabras de Amaterasu no significaban nada para ella, Naraku podía ir por ella en ese instante, y morir le parecería aceptable con tal de no sentir el inmenso dolor que le causaba la perdida de su amor.
- La fuerza de Sesshomaru vive en ti; el no permitiría que un ser como Naraku siguiera en este mundo.
- Sesshomaru… La energía del Youkai vibro dentro de ella como si respondiera al llamado de su voz. Podía sentirlo dentro de ella, cálido y protector, inmensamente poderoso… pero era imposible… el estaba muerto.
- Nadie ha dicho que este muerto pequeña mía
- …Pero tu acabas de decir….que dio su vida por mi….
- Así es, y se sacrifico por ti sin dudarlo, lo que prueba cuanto te ama. Amaterasu se inclino un poco señalándole una enorme esfera luminosa que apareció en medio de la habitación. Dentro se dibujaba la familiar silueta del señor del Oeste.
- ¡Sesshomaru! Aome salto de la cama, trastabillando un poco, tratando de alcanzar la enorme esfera; pero la mano de Amaterasu la detuvo.
- El está bien Aome, le aclarare las cosas más tarde, ahora te necesitan con urgencia en otra parte. Había una velada angustia en la voz de la Diosa del Sol; cuando Aome aparto la mirada de Sesshomaru para observar a Amaterasu, pudo sentir la energía de la perla de Shikon. Maligna y peligrosa, Naraku estaba en pie, y era una amenaza que tenía que terminar.
- Si Aome, el terrible Naraku desea llenar de sombras el mundo, destruir todo aquello que tu amas.
- …Entonces ese fue el deseo de Naraku… ser un Youkai
- No … el absorbió a la madre de Sesshomaru.
- Oh… Aome recordó de pronto la energía que la rodeo poco antes de ser atacada, se sentía terrible… Irasue no se detuvo hasta matarla, con sus propias manos. Cuanto lastimaría esto a su querido Sesshomaru.
- El va a estar bien, lo cuidaremos, y estará aquí esperándote…
- Gracias… ¿Inuyasha, Sango?
- Todos en una aldea al sur de este palacio; Naraku intenta llegar a ti, es consciente deque sin Sesshomaru, solo Inuyasha y tu son amenazas reales para él.
- ¿Sabe que estoy viva?
- Puede sentirte gracias a la perla, te enviare junto a tus amigos.
Una brillante luz la envolvía obligándola a cerrar los ojos, al abrirlos nuevamente, pudo percibir la energía viciada de Naraku alrededor de ella. Escuchaba claramente los sonidos de la batalla. Se dirigió rápidamente hacia el lugar de donde provenía el sonido. Miroku era atacado por un monstruoso ser que usaba insectos, obligándolo a defenderse solo con su báculo y sus pergaminos. Sango y Kyrara tenían frente a ellas a un adversario difícil pero se veían bastante mejor que Miroku.
Un poco más lejos, Naraku atacaba a Yue mientras un malherido Inuyasha preparaba un ataque con su espada. Naraku había asumido la naturaleza de un Inuyoukai, gruesas franjas negras le cubrían las mejillas y antebrazos. Los ojos lucían un repulsivo tono naranja brillante, llevaba el cabello peinado en una coleta alta, y de no haber sido por la expresión de locura que había en su rostro, habría pasado por un lejano pariente de Sesshomaru.
Inuyasha lanzo un ataque formidable con Tessaiga, uniendo su fuerza con Yue. Pero Naraku lo rechazo con facilidad. Respondiendo con un terrible ataque de cuchillas lanzadas con increíble fuerza contra Yue e Inuyasha. Los dos tenían ya demasiado tiempo peleando, y estaban muy malheridos, no resistirían.
El excesivo destello los obligo a cerrar los ojos un instante, abriéndolos de nuevo solo para encontrar que las cuchillas lanzadas por Naraku se desvanecían antes de llegar a ellos, desintegrándose frente a una invisible protección que los envolvía.
- ¿Una barrera? …. ¡Aome!
- ¿Están bien Inuyasha? ¿Yue?
- Maltrechos… pero aun podemos pelear… Inuyasha intentaba respaldar sus palabras mientras ayudaba a un muy golpeado Yue a ponerse en pie. Aome no pudo evitar sonreír ante la ridícula bravura del Hanyou
- Inuyasha…. Déjenlo en mis manos. Naraku es mío.
- ¡Aome! Inuyasha se puso en pie, tratando de detenerla, pero ella ya había salido de la barrera y se enfrentaba a Naraku.
- Impresionante humana, pero antes de pelear contra mi…
Un grupo de sombras la rodeo, lanzándose todas a un tiempo sobre ella, las elimino de inmediato con su energía espiritual. Aome miraba fijamente a Naraku, manteniendo sus energías lo mas controladas posible.
Podía sentirlas pulsar a su alrededor, la poderosa energía espiritual de ella, dócil y manejable. Y la tempestuosa energía de Sesshomaru, que parecía rebelarse a su control.
Los que permanecían dentro de la barrera, no podían creer lo que veían. La frágil figura de Aome, rodeada por la rosada luz de su energía espiritual y alrededor de esta los verdes relámpagos de la energía demoniaca de Sesshomaru, expandiéndose velozmente y golpeando a Naraku, que alzo una barrera a su alrededor. Aunque no fue suficiente.
La energía lanzada por Aome, termino con la barrera creada por Naraku, alcanzándolo… diluyendo su cuerpo y purificándolo a un tiempo.
- ¡Es imposible!... ¡soy un Youkai! ¡la perla me pertenece no hay forma de que ganes!
- Naraku… tú no eres un Youkai, solo eres un monstruo que se hace fuerte a costa de otros. El poder de Youkai que tienes ahora no es tuyo y solo puedes controlarlo un poco.
Naraku la observaba con odio, mientras tomaba la perla de Shikon, dispuesto a absorberla.
- ¡No te atrevas Naraku! La voz de Aome cruzo el espacio entre ambos, obligándolo a observarla. La energía combinada giraba lentamente envolviendo el cuerpo de la sacerdotisa; una flecha de pura energía brillaba sobre un arco creado de la misma forma.
- ¡Una simple flecha no es problema para mi!
Aome se limito a liberar la flecha sin decir una palabra. No iba dirigida al Youkai, sino a la perla. Un suave destello llamo la atención de Naraku hacia su mano, luego de que la flecha erro el blanco.
- Si intentas destruirla, fallaste miserablemente…
- No Naraku, no soy yo quien la destruirá…
La perla comenzó a cambiar de color, del absoluto negro a un rosa palido que brillaba con luz propia.
- ¡No es posible!
- Kykyo dejo una parte de ella dentro de la perla Naraku, purificando su maldad lo suficiente, yo solo termine el trabajo.
- ¡Pues de nada valdra! La llenare de maldad nuevamente, los humanos son una fuente inagotable de malos sentimientos, no tardare en llenarla de obscuridad y si te elimino ya no habrá quien la purifique de nuevo.
Naraku se lanzo contra Aome, una espada negra apuntaba al corazón de la joven. Aome lo rechazo sin levantar la mano, mientras permitia que la energía de Sesshomaru cubria la barrera creada por su energía espiritual. Una y otra vez fue rechazado por esta barrera , Aome lanzo otra flecha, esta vez dirigida al pecho de Naraku. El trato de esquivar la flecha, pero no logro moverse a tiempo. La energía lo atravesó, purificándolo lentamente.
- ¡No… yo tengo la perla! Una enorme esfera obscura comenzó a envolverlo mientras la perla brillaba en la palma de su mano. La esfera comenzó a expandirse alcanzando a Aome. Antes de desvanecerse.
Inuyasha veía impotente como la esfera de obscuridad absorvia a Aome; en su desesperación comenzó a lanzar ataques contra la barrera espiritual, hasta derribarla. Trato de alcanzar la esfera obscura pero había desaparecido.
- ¡Aome! ¡Aome!
- ...Controlate Inuyasha, la señorita Aome ha sido llevada a otro plano espiritual
- ¡Tengo que traerla Miroku!
Inuyasha se solto del brazo del monje, y continuo llamando a Aome. Luego saco a Tessaiga para rasgar el velo entre dimensiones, listo a usar el Meidou
- Detente Inuyasha…
- …Kykyo…
La silueta traslucida de la sacerdotisa flotaba a unos centímetros del suelo, observando dulcemente al Hanyou.
- Esta es una prueba para Aome… devolver el equilibrio a nuestro mundo es su misión, pero debe decidir hacerlo. Es necesario que este segura de su elección.
- Pero… no se… si esta a salvo…si algo le ocurre yo..
- Ella estará bien, su corazón es fuerte; la amas. Se que tu dolor se ira con el tiempo. Era fácil para todos ver el dolor en el rostro fantasmal de Kykyo.
- …Yo.. Inuyasha bajo la mirada apenado, la fantasmal mirada de quien fuera su primer amor lograba ver hasta el fondo de su alma.
- Tranquilo… Pasara Inuyasha…Amaras de nuevo y seras feliz. Pero no con ella. La voz se hacia lejana conforme la imagen de ella se desvanecía.
- Aun no me acostumbro a esperar… menos aun sabiendo que se arriesga y no puedo ayudarla…
La obscuridad se cernia sobre ella, como si tuviera los ojos cerrados. Por eso había formado una esfera de luz, para no sentirse tan sofocada. ¿Cuánto tempo había pasado? Habia intentado moverse , sin avanzar como si diera vueltas en circulo.
En algunos momentos el miedo se filtraba en su corazón y hacia un gran esfuerzo para no llorar. Asi estaba cuando escucho de pronto una voz, extrañamente familiar.
- Pide regresar Aome, y estaras en casa con tu familia.
- Te conozco… eres la Perla de Shikon
- Vamos, se que deseas mucho regresar a tu tiempo solo tienes que pedirlo.
- No…
- Puedes pedir incluso que el tiempo regrese para que ese medio demonio te ame…aun sientes algo por el, puedo verlo en tu corazón.
- Yo amo a Sesshomaru.
- Oh. Pero…¿El a ti?
- ….
- El no te ama… al menos no de la forma en la que tu deseas que te ame.
- Eso no es lo que importa.
- Vamos niña… que es lo que te espera a su lado… envejeceras, moriras . Y el seguirá siendo joven por varios siglos aun.
- …No importa.
- ¿No? El jamás te dara dulzura, romance, todo eso que tu corazón anhela. El seguirá siendo frio y distante. Aunque tal vez... si fueras Youkai, tal vez entonces podría amarte como tu deseas Aome, y tendrías la eternidad para disfrutarlo.
- …Ser Youkai …Aome podía imaginarlo. Una eternidad juntos…siendo tan poderosa como el . Entonces tal vez seria realmente digna de el, porque en el fondo de su corazón; Aome no podía entender aun que Sesshomaru la amara, siendo ella una humana. Y lo recordó, sus frios ojos dorados, su sedoso cabello, la sutil sonrisa que dibujaban sus labios cada vez que la miraba. A su manera Sesshomaru la amaba.
- Vamos niña, yo te puedo dar la eternidad junto al demonio de los ojos dorados. Lo deseas puedo verlo.
- Si…Seria muy feliz permaneciendo a su lado por siempre. Pero pensar en algo asi es un deseo egoísta.
- El no te ama como tu a el.
- … Tal vez el no me ama como yo quisiera; pero eso no significa que no me ame con todo su corazón. Yo se que el me ama.
- ¡Eres muy ingenua!
- Perla de Shikon, has causado mucho daño… mi deseo es que desaparezcas para siempre.
El sonido de cristal rompiéndose, fue lo que Aome escucho, antes de ser cegada momentáneamente por un estallido de luz.
Al abrir los ojos se encontró en el mismo lugar donde había estado peleando con Naraku hacia una eternidad. Se sentía mareada y algo aturdida; en especial cuando unos calidos brazos se cerraron en torno a sus hombros.
- ¡ Aome, estas bien!
- Inuyasha… tras el joven Hanyou el resto de sus amigos la observaban tranquilos y sonrientes.
Finalmente la maldad de Naraku Habia acabado. La perla de Shikon había sido eliminada definitivamente, y ella seguía en el Sengoku junto a sus amigos.
Aome comenzó a atender las lesiones de sus amigos, escuchando asombrada que hacia ya dos días que ella había desaparecido; entonces si había estado por mucho tiempo sola en la obscuridad. Dos días… la angustia llenaba su corazón. Necesiataba saber que Sesshomaru se encontraba a salvo.
Apenas termino de curarlos, se dirigieron rumbo al hogar del Taiyoukai del Oeste. Una multitud de youkais menores, sirvientes de la casa; los esperaban angustiados por la prescencia que aun continuaba en la habitación de la señora. Sesshomaru seguía ahí dentro y al parecer Amaterasu aun lo acompañaba.
Aome se lanzo corriendo hacia la habitación, siendo recibida por una sonriente Kaede que le franqueaba el paso mientras salía para hablar con el resto del grupo. Amaterasu se encontraba de pie, a un costado de la enorme cama que días antes ocupara la misma Aome.
Reposando entre almohadones, vestido con un impresionante kimono rojo, descansaba un hombre que ella jamás había visto.
